3 Segundos…

El sábado pasado fue un día muy especial para mi.

Me fuí a desayunar con mis amigas de El Café, Lorena, Sonia y Maritza.

Tenía mucho tiempo que no las veía y la verdad tenía muchas ganas de estar con ellas.

Sonia, mi amiga hermosa, está pasando por momentos muy difíciles. Tiene un mes ya con su hijo Rodrigo muy delicado de salud. Tuvo un accidente de carro, saliendo de trabajar una noche. De esos accidentes sin chiste.

Nos ha cambiado la vida, la perspectiva de como vemos a veces las cosas. Rodrigo sigue delicado, luchando por despertar de un sueño profundo que no lo deja volver.

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Rodrigo, rodeado de sus hermanos, su esposa y su linda bebé.

Despues del desayuno, nos fuimos al lugar donde se encuentra. Un lugar bonito, con atenciones de primer mundo. Vi llegar a unas amigas, Liliana F. y Lydia O. Con ellas venía una persona que se me hacía cara conocida.

Resultó ser el Hermano Pablo María.

==Antiguo narcotraficante, hombre salido de la prostitución, «poseído por el demonio», el historial de Jorge Raúl Díez (Hermano Pablo María) podría llenar folios enteros en los juzgados, no se sabe cuántas condenas, sin embargo, hoy es capaz de llenar estadios con un mensaje: Cristo les ama.== (así comienza la biografía escrita en “El Nuevo Diario”, de Nicaragua.)

Pero nadie lo conoce como el señor Díez. En el mundo lo identifican como el monje trapense de origen colombiano que además de cambiar su vida, cambió de nombre: Hermano Pablo María.

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Se dedica a sanar en nombre de Jesucristo. Su apostolado en increible, comenzando por su natal Colombia, en Nicaragua, todo America y en Florida.

Que estuviera en El Paso, que haya sido traido por estas amigas que son misioneras muy dedicadas, que estuvieramos reunidos junto a la cama de Rodrigo, me parecía un verdadero milagro.

Nos abrazó a todos. Su acento y tono de voz me tranquilizaron.

Llega con Sonia y le da un abrazo tierno. Nos puso a hacer oración y luego pasamos al cuarto alrededor de la cama de Rodrigo. Se veía tan lindo, dormidito.

Hicimos oración y el Hermano Pablo María hablaba en una lengua que no entendía. Usaba sus manos y la verdad me quedé muy impresionada y sensible.

Nunca había estado en una situación similar. Me sentía rara, pero a la vez contenta de haber vivido algo tan diferente y emotivo.

Rodrigo, ya despierta.”, era lo único que podía pensar fuertemente. “Abre los ojos“.. quería decirle. Lo sobaba de los brazos. Con el favor de Dios, Rodrigo pronto estará de regreso.

Nos despedimos y salimos de allí apresuradas. Lorena me había llevado y necesitaba yo volver a un OPEN HOUSE de mi trabajo. El tiempo estaba contado y le supliqué a mi amiga que le acelerara!

Llegamos a una intersección con un semáforo, lo cual puedes hacer alto y girar a la derecha. Al llegar a la esquina, vimos a un vagabundo, cruzando la calle, llegando a la acera de la derecha. Se veía confundido.

Era un muchacho joven, de unos veintitantos años, rubio su cabello, peinado con tipo rastas de Bob Marley, con unos ojos azules impresionantes. Su cara era realmente bonita.

“¿Sabes que? Lo voy a dejar pasar”, dijo Lorena, ya que vimos que se regresaba por la misma calle que acababa de cruzar.

“Pobre, ¿qué tendrá? Se ve confundido”. Le dije a Lorena. “Ve, hasta va en sentido contrario”.

“Ay, si. Pobre muchacho.”..

Lo dejamos pasar en lo que lo seguíamos viendo.. Llevaba su mochilita y se veía cansado. Quien sabe que pasaría por su mente.

Lorena le aceleraba en lo que tomaba la rampa para subir al Interstate 10, rumbo al West El Paso.

Ibamos ya en el ‘freeway’, platicando de Sonia, su hijo, la familia y lo maravilloso que se sintió ponernos en oración de esa manera. Fue una verdadera meditación increible.

En eso, justo en el Centro de la ciudad, el ‘downtown’, venía en el carril a mi derecha un carro rojo, acelarando mas del límite. Iba saliendo ya del Freeway.

Lorena desacelera un poco porque la velocidad del carrito rojo nos asustó. En eso, como que el carrito rojo no se quería salir del freeway, gira y se brinca el carril hacia enmedio.

Lorena frena un poco mas fuerte.

Frente a nosotros vemos como el carro rojo asusta a un trailer de esos Kenworth, y este trailer lo esquiva pero al mismo tiempo se estrella con una Blazer que iba en el carril de la izquierda.

El carrito rojo rebota en el riel izquierdo, gira y termina todo chocado a un costado derecho del freeway.

La Blazer y el Trailer han parado tambien. Se ven ilesos los conductores.

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Lorena y yo pasamos en silencio.

“¿Qué pasó?”, me pregunta Lorena, asustada casi igual que yo.

“Nos salvamos del choque por un pelito”, le digo yo.

Seguimos en silencio. No se si sea porque traíamos la sensibilidad a flor de piel ese sabado.

“Lorena, nos salvaron los 3 segundos de alto que hicimos demas, al darle el paso al vagabundo”.

Trataba yo de pensar… “¿y si no nos hubieramos tardado esos 3 segundos mas en despedirnos?” “¿Y si no le hubieramos dado el pase a ese vagabundo que nos llamó tanto la atención?

Fueron 3 segundos de tiempo que nos salvaron de chocar.

“¿y no sería Jesus el vagabundo que nos salvó?”, me preguntaba Lorena. Todavía temblaba del susto.

“Es lo mas probable. No nos tocó.”, la tranquilizaba pero me quedaba bien pensativa.

No puedo explicarles lo que sentía. Realmente creo que nos veía alguien desde arriba, como si fuera una película de esas de Alejandro González Iñarritu, donde te pasan a diferentes tiempos las escenas. Lo que pasa antes y despues.

Quizá lo sentimos mas exagerado todo porque veníamos un poco impresionadas con toda la situación. Personalmente venía yo con una admiración espectacular hacia la fortaleza de madre de mi amiga Sonia. Su entrega y dedicación y sobre todo su FE.

Me sentía bendecida de estar rodeada de amigas con una Fe y devoción increible. Me hacen sentir seguras de que si un día las necesito, alli van a estar.

Me hizo ver que en 3 segundos (o menos) ocurren los accidentes.

No podemos ir en el telefono menseando, texteando. Es ir atentos al manejar, especialmente en este FREEWAY tan grande y transitado.

Es el freeway que comienza en Santa Monica, California y termina en FLORIDA. Uno lo ve normal, acostumbrada a el. Pero en realidad, es una carretera interestatal muy importante y con tráfico muy pesado y peligroso.

3 segundos duramos viendo el choque. 3 segundos atrás es lo que veníamos en el Freeway. 3 segundos tardamos en dar el pase al vagabundo…

Así me sentí todo ese día… aprendí que 3 segundos son mucho tiempo… suficiente para salvarte de un accidente.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

6 thoughts on “3 Segundos…

  1. Si, fueron los 3 segundos, esa pausa fue Dios. God is in your favor friend, que bueno que están bien y muchas oraciones por tu amiga y su hijo. Un abrazo.

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