¡Flota , Mariana!

Mariana Eres caminaba por el muelle. La brisa salada rizaba sus cabellos. Ese viento en su cara y la emoción de poder irse a ver el atardecer sola en un yate rentado le provocaban una sonrisa medio pícara y contagiosa.

Cansada, estresada y presionada había tenido la audacia de decidir navegar sola, aunque fuera por una tarde.

No iba lejos, solo alrededor de la bahía y siempre supervisada con un GPS que la orientaría desde la torre de control en el puerto de la ciudad.

Un delicioso chardonnay estaba ya puesto en hielos y ella llegaba al pequeño yate, no lujoso ni ostentoso pero lo suficiente para llevarla y perderla por una sola tarde.

Ese yate significaba tanto para ella. Era un escape a una realidad aunque fuera por sólo un momento.

Las clases de navegación que había tomado a escondidas (para evitar críticas) por fin iban a probarse.

No debo de beber y conducir este barquito“, pensaba Mariana en lo que se servía una copa y se dirigía hacia el timón para salir.

Cuerdas sueltas, velas puestas, yate encendido… Mariana se iba alejando poco a poco de la tierra.

Mariana, alta y espigada con la cara hacia enfrente, dominaba el gran Pacífico. El viento estaba más fresco y cada vez se veía menos la tierra.

Mariana ya no estaba en la bahía y no estaba ya tan cerca pero la señal de la navegación aún indicaba que se encontraba en territorio seguro y fácil.

El chardonnay fresco tocaba sus labios y ella disfrutaba cada sorbo lentamente.

Encontró un espacio lejos de toda tierra, en medio de las aguas y detuvo el yate.

Su celular estaba apagado porque no quería enterarse de nada ni de nadie.

Eran Mariana y el mar.. y ese vinito que ya le cosquillaba la cabeza.

En sus grandes ojos se podía ver el resplandor que el sol obsequiaba ese atardecer. Era todo un espectáculo ver el sol ser tragado por la inmensidad del mar.

Con el cielo en tonos morados y la marea un poco picada, Mariana cerraba sus ojos y se dejaba mecer en el yate.

El frío, el silencio y la melodía de las olas la llevaron a un estado de relajación profundo.

Voy a cerrar los ojos un ratito más“, se decía así misma mientras el yate encendía en automático sus luces.

Mariana se dejaba llevar por esa tranquilidad en falso ya que la rodeaban aguas peligrosas y la oscuridad que no se hacía esperar.

Mariana se dormía profundamente…

Un dolor en la espalda como cuchillos la despertaron. El ruido violento de láminas la confundían. No veía nada. Sólo sentía frío y dolor en su cuerpo.

Choqué. Estoy en el mar, atrapada“, medio pensaba en lo que reaccionaba despues de un mal giro que dió el yate en medio del mar.

No quiso averiguar con qué había chocado pero tenía que pedir ayuda antes de que el barco se hundiera.

En un momento su paz y tranquilidad se esfumaron. Mariana se había confiado de un yate y había violado dos reglas importantes de la navegación: No ir solo y no distraerse.

El viento no la estaba ayudando. Mariana estaba ya en el agua y no podía accesar al kit de emergencias para pedir ayuda.

Algo jalaba a Mariana desde abajo. Sus zapatos estaban atorados en algo y ella sentía que una fuerza la hundía.

Mariana comenzó a nadar, a patalear y manotear para mantenerse a flote.

¡No me puedo ahogar!“, gritaba como si la escuchara alguien.

Tenía esa presentación importante en el trabajo. Había que llevar a los niños a los partidos esta semana. Mañana era el cumpleaños de la comadre y ella llevaría el pastel. Los pagos de la casa no estaban en automático y ella tenía que pagarlos. El nunca le regresó la llamada despues de aquella noche. Tenía que ir por los resultados del diagnóstico de ese quiste en su brazo izquierdo. El fin de semana llegaba toda la familia a festejar el inicio del verano. El periódico la estaba esperando con el artículo de los problemas de los migrantes. No le había pedido perdón a una amiga que ofendió sin querer. Ya iba a comenzar su membresía en el gimnasio. La vida la esperaba. Mariana no se podía ahogar.

El cansancio ya era mucho y ella sabía que iba a perder la batalla contra el mar que se la quería tragar.

Mariana comenzaba a hundirse y ya no alcanzaba a agarrar aire. Luchaba y luchaba. Pataleaba y movía los brazos para nadar pero era todo en vano.

Mariana sabía que tal vez esto era su final.

Pero una voz dentro de ella le decía “Mariana, flota. Deja de luchar contra la corriente. Déjate ir. Flota, Mariana“.

Mariana se rendía sin fuerzas. Mariana dejó de forzar su cuerpo a nadar. Mariana soltó lo que no podía controlar.

Y Mariana flotó…

Mariana al dejar de luchar contra toda la corriente, se pudo calmar y su cuerpo subió a la superficie.

Mariana agarraba aire de nuevo.

Ella aprendió, casi de inmediato y porque no tuvo otra alternativa, a flotar en medio de la tempestad.

Mariana, ¡flota!“, se escuchaban ya unas voces con unas luces que venían a rescatarla.

Para el mundo, Mariana había luchado solo unos minutos.

Para Mariana, la lucha contra la corriente del mar fue equivalente a toda una vida tratando de estar a flote.

Mariana esa noche aprendió a flotar, soltando lo que no podía controlar.

Me dió gusto platicarles otro cuento de Mariana Eres, mi personaje ficticio favorito. Porque al final del día, todos somos MARIANA ERES.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Mentalidad de León

Si el león es el rey de la selva, ¿cómo puede ser el rey de la selva si no es el más grande? El elefante es el más grande . Tampoco el león es el más veloz, porque ese es el cheetah (leopardo cazador). Tampoco es el más inteligente. Ahora bien, si no es el más grande, más rápido ni más inteligente, ¿cómo es que el león es el rey?

La respuesta es: su mentalidad.

El león se sabe rey aunque lo rodeen miles de hienas porque el sabe de su poder.

¿Qué pasa si somos unas gacelas?

A las gacelas se les empuja, se les mueve, se les dicta que hacer. La gacela corre si el león va detrás de ellas porque si se detiene, se convierte en la cena del león.

Si a la gacela no la corretean, esa gacela deja de moverse, deja de correr y se queda en el mismo lugar.

En cambio el león siempre se está moviendo porque sabe que tienen que hacerlo por la familia entera de la selva.

El león se mueve porque su mentalidad le dicta que avance.

Si hay algo que nos enseña la naturaleza es que los felinos no solo cazan para comer. Cazan porque les gusta hacerlo.

Les gusta ver a una gacela despistada en medio de la sabana africana. Se emocionan y casi creo que pueden pensar “hmmm, esa mera”.

Disfrutan ir despacio entre el matorral en silencio y escondiendo su cuerpo para no ser detectado por la gacela. Sabe el león que se tiene que acercar lo más que puede.

Al león le encanta arrancarse detrás de la gacela que no tiene ni idea que pasa pero sabe que si no corre ya valió.

En resumidas cuentas con lo escrito arriba, al león le gusta el proceso casi más que el resultado.

Nosotros, como seres humanos, a veces nomás queremos que se nos entrega en charola de plata ya servida esa gacela sin tener que cazarla.

Queremos el premio sin pasar por el proceso. Queremos ganar sin participar. Queremos sacarnos la Lotto sin comprar boleto.

No nos gusta el proceso. No nos gusta esa disciplina de tener una meta, de ver los caminos a llegar a ese premio y no nos gusta correr. No lo disfrutamos.

Tenemos que enamorarnos del proceso y las herramientas para llegar a ese premio.

Un verdadero ganador no solo quiere el premio sino que quiere disfrutar la manera en que lo obtiene.

Debemos enamorarnos del proceso sin que nos importe los tiempos en los que lo logramos. Eso sí, no debemos parar hasta conseguir ese premio, meta ó esa gacela.

Tenemos que ser leones en nuestra manera de vivir. Como estudiante, como empresario, como persona….. ser ese león.

Pero tenemos que creernos leones. Dejar de ser esas gacelitas que ven la vida pasar comiendo zacate y esperando a un día tener que correr por nuestras vidas porque los leones de nuestra sociedad nos van a acabar.

Leones. Cazadores. Reyes de la Selva.

Seamos los que controlan lo que hacemos, ignorando críticas (aunque sean constructivas). Un león no anda pidiendo consejos ni opiniones de lo que hace.

El león se levanta con una meta y la logra.

Los leones duermen 20 horas al día lo que nos indica que esas 4 horas restantes las aprovecha al máximo con la mentalidad de que no va a perder tiempo y todo le va a salir bien.

Indestructible, temido y respetado por su actitud y seguridad. (Nada tiene que ver el poder del león con la inteligencia, rapidez, grandeza ni mucho menos la suerte).

(Post data: las cazadoras somos las leonas -hembras-. Los leones protegen a la familia de los enemigos. Trabajo en equipo entre leones. El más sólido que hay).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Esos 48 años con 12 meses

Cumplí 49 y aunque ya los comienzo a ver y sentir, agradezco a Dios poder llegar a esta edad.

Quiero agradecerle, muy en especial, por mi cuerpo. Pobrecito mi cuerpo. Tanto que lo maltrato.

No le doy de comer a veces porque quiero que esté flaco. Lo insulto cuando no me veo bien en el espejo (según mis estándares de belleza). Le doy vitaminas y tés de especias para hacerlo bello y solo lo dejo indispuesto. A veces hasta lo intoxico con recetas de TikTok que no sirven.

No lo cuido como debería y me quejo de el mucho, últimamente. Que si la espalda, que los pies cuando me pongo tacones, que mis hombros, que mi cintura cada vez menos marcada.

Me enoja no rendir igual en el gimnasio y que me falte el aire cuando subo muy de prisa con las bolsas del mandado hasta el tercer piso de mi edificio.

Soy una malagradecida porque este cuerpo me ha mantenido sana en esta pandemia. No me ha fallado. Tanto que lo insulto y se ha portado a la altura protegiéndome y funcionando como una máquina perfecta para cuidarme de no enfermarme del Covid19.

Ahorita lo tengo que premiar con cuidados que hace mucho no le doy por falta de ganas, quizá por falta de energía y a lo mejor una ligera depresión por tantas cosas que pasan en mi cabeza.

Así que, públicamente quiero pedirle perdón a mi cuerpo. Perdón por no agradecerle el ser tan sano para que yo pueda disfrutar de mi vida. Espero que siga fuerte por muchos años más.

49. Híjole. No me da miedo decir mi edad. Me da miedo la edad 49 en especial.

Verán, esa edad me da miedo desde 1995.

Mi papá, a sus 49 años y 10 meses de vida se muere de un infarto fulminante en abril de 1995.

Sí, fue doloroso todo, pero les confieso que algo que nunca pude superar fue la edad a la que murió. No murió en accidente ni se suicidó ni fue asesinado. Murió porque hasta esa edad dejó de latir su corazón.

Mi tío Richie Montiel, esposo de la hermana de mi mamá (Tía Norma), a sus 49 años y 10 meses se muere de cáncer en noviembre de 1995.

De esas casualidades de la vida que te hacen pensar y tener mucho miedo.

49. Mi papá y mi tío murieron a mi edad y eso me llena de un sentimiento muy extraño. No vayan a pensar que estoy sientiendo algo, alguna premonición ni veo lo que el futuro tiene para mí, pero simplemente no me gusta tener esta edad.

Así que, quiero mejor tener 48 años y 12 meses.. y luego 48 años y 13 meses hasta llegar a los 50.

Quizá pueda entender un poco el stress que vivía mi papá y mi tío a esta edad. Lo veo porque me doy cuenta como está el mundo laboral, lo que es tener que pensar que negocio hacer para sacar adelante no solo a los hijos sino ahorrar para un futuro.

Entiendo que a esta edad te sientes joven y no te cuidas como deberías. Es por eso que es tan peligrosa. Las mujeres comenzamos otra vez a sentir todas la loquera de hormonas preparando nuestros cuerpos para otra etapa no muy lejana.

Dejamos de dormir, es más fácil tomarte una cheve que un jugo natural, y comes lo que hay sin pensar en una dieta para estar sanos.

El stress que los hijos causan (sin querer) es inevitable. Quieres lo mejor para ellos y por eso se nos olvida cuidarnos por cuidar de ellos. Si ellos están bien, tu estás bien. (Aunque la ciencia y la sociedad nos dicta que es al revés. Una mamá/papá que están sanos y contentos automáticamente ayuda para que los hijos estén bien.)

En la numerología significa estabilidad, trabajo y progreso. Es símbolo de continuidad y de persistencia.

En la religión judía representa el nivel más alto de espiritualidad en los humanos. (El nivel 50 ya es de Dios)

Hmmm. A lo mejor tengo que darle una oportunidad a estos 48 años con 12 meses.

Así que si me oyen decir que tengo 48 con 15 meses, recuerden que es por ese estigma del 49 y no porque me quiera quitar la edad.

No creo en eso de quitarme la edad. Es más, mi tío Ariel me descubriría adrede y mis tantos amigos y familia que nacieron en 1972 tambien.

Así que espero que me acompañen en este nuevo año para mi y me lean cada semana para asegurarse que hubo blog como siempre y que los 48 años y 12 meses lleguen rápido en un año lleno de logros personales y profesionales. (Mi deseo al soplar las velitas)

Gracias de nuevo por seguirme leyendo.

Hoy les confesé un secreto muy mío. Me lo guardan pues.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Cerré Los Ojos

Cerré los ojos. No supe exactamente en que momento, pero estaba consciente de que los cerraba.

Los cerré y apagué mis sentidos. No puedo explicarlo, pero me desconecté.

Dejé de oír, de sentir, de estar.

Era una paz tan profunda. Solté todo el cuerpo.

Por primera vez en mucho tiempo (quizá años) yo cerré los ojos.

No sé si fue el cansancio físico, emocional ó mental lo que hizo que me detuviera.

Cerré los ojos y no tuve miedos ni preocupaciones.

Cerré los ojos y nada importaba. Todos los ruidos ambientales y de la gente a mi alrededor no existían.

Cerré los ojos y estoy segura que cerré todo a mi alrededor.

No sentía miedo ni tristeza ni angustia. Solo cerré mis ojos.

Me quedé dormida en un sofá, semi-sentada en medio de todos.

Cerré mis ojos y me regalé una siesta de unos cuantos minutos que, sin saberlo, mi cuerpo me pedía a gritos.

Los que me conocen saben que mi sueño es ligero y que cualquier ruido, luz ó movimiento me hace despertar. Todas las noches me duermo como “de a mentiritas”.

Pero esta tarde fue diferente.

Cerré los ojos superando cualquier ruido y obstáculo.

Los cerré aún con ruidos de mis sobrinos y mis hijos platicando.

Los cerré con los dos perritos encima de mi.

No sentí nada.

Fue una ‘power nap’, una pausa en mí muy necesaria.

No se porque me pasó esto pero lo disfruté.

Pude despegarme de mis actividades, de contestar recaditos, de agendar citas, de pensar en mis hijos, en la casa, en mi.

Cerré los ojos y me gustó no sentir nada. No podía abrirlos. Es más, no quería hacerlo.

Creo que fueron unos 12 minutos los que estuve totalmente dormida.

Al abrirlos exclamé, “Creo que me dormí”.

Nunca había descansado así de esa manera.

Al abrirlos me sentí nueva, llena de pilas para seguirle en el día.

No entendí porque estuvo tan perfecta la siesta en tan poquitos minutos.

Es cuando comprendí lo de “No importa la cantidad sino la calidad”.

Nos enfocamos siempre en la cantidad mensurable que olvidamos que lo que importa realmente es la calidad. (Aplica a todo lo que hacemos).

Esa cerrada de ojos me hizo ver aunque me contradiga en esta frase.

Me hizo apreciar la calidad y no la cantidad.

Me puso a pensar que debo de aplicar eso en todo lo que me rodea.

Preferible tener pocos amigos pero fieles.

Es mejor tener poca familia pero sincera.

En el trabajo, prefiero tener 3 buenos clientes a 30 que no me harán avanzar.

Cerré los ojos y llegó un momento en que no los quise volver a abrir.

Me sentía tan a gusto.

“Ya estoy vieja”, pensaba cuando me levantaba de ese sofá despues de mi ‘power nap’.

Tal vez.

O realmente estoy joven aún pero con muchas ganas de cerrar los ojos momentáneamente, con calidad, para reponer esa energía que se me escapa en el día a día.

Cerré los ojos y me sentí muy bien.

No se cuando mi cuerpo vuelva a regalarme una siesta igual. De todos modos le voy a echar ganas para tener de nuevo una experiencia así.

Cerraré los ojos pero esta vez quiero soñar con lucidez para así descansar dentro de una fantasía.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Disneyland 2021

Por fin, despues de estar cerrado por más de 400 días, el parque de Disneyland abrió sus puertas. Bueno, parcialmente.

Fue una experiencia totalmente diferente a las que he tenido en este parque de diversiones. No sólo por llevar en silla de ruedas a mi hijo (se fracturó su pie), sino por todas las restricciones y nuevas reglas por la pandemia.

(Hago un paréntesis para felicitar de nuevo a THE WALT DISNEY COMPANY por su manera tan incluyente de tener diseñado sus parques para que personas con sillas de rueda puedan trasladarse y disfrutar todo el parque. Lo único que les reclamo es el estacionamiento LEJISIMOS del parque sin el tren que te traslada y que no me quisieron rentar la silla de ruedas eléctrica porque el Coco mi hijo no cumple 18 hasta Mayo 22. Muy buen ejercicio el que hice ese sábado).

Las reservaciones para ir a Disneyland las hizo mi hija en abril, a finales, en cuanto se abrieron los horarios del 2021 exclusivamente para residentes de California.

Unas semanas despues, ya a 3 días de ir a Disney despues de tanto tiempo, el Coco mi hijo se fractura el pie. Ni modo, sin dejar que nada nos detuviera, nos fuimos el sábado 15 de Mayo a las 6am a Disneyland en Anaheim.

A gusto, sin tráfico, íbamos por el I-5 Norte (vivimos a 98 millas de Disneyland).

“A las meras 7am abren las reservaciones para RISE OF THE RESISTANCE”, me explicaba Luisa Fda mientras íbamos pasando por San Clemente y pasando la immigración (como los Tigres del Norte, jeje).

“No entiendo. ¿Cómo que reservar? ¿Reservar qué?”. La verdad estaba en la ignorancia total y eso que me considero fan de Disney desde siempre.

Me explicaban mis hijos acerca del App que tienes que bajar en tu teléfono para hacer todo lo que se tiene que hacer en Disneyland.

Comenzaban mis preguntas pero a las 6:59am me callaron y todos listos para que Luisa Fda en su app del celular pudiera reservar un lugar y hora para podernos subir al nuevo RISE OF THE RESISTANCE, el juego nuevo de Star Wars.

A las meras 7:00 am le picó al botón para reservar y una leyenda en el teléfono decía:

“FULLY BOOKED. SORRY”. (En milésimas de segundos se acabaron los lugares).

No podía creer que Disney fuera capaz de hacer esto. Hacerte pagar un boleto sin garantizar que te pudieras subir a la nueva atracción.

“¿Y luego?”, les pregunté a mis hijos.

Nos medio entristecimos con esto porque era a lo que ibamos. A conocer RISE OF THE RESISTANCE.

Me explicaron que abren de nuevo reservaciones a las 12:00pm y que donde estuvieramos en el parque tendríamos que reservar.

Bajamos el app de Disney en todos los teléfonos y ligamos los boletos a la cuenta.

Llegamos a las 7:45 am al estacionamiento (que queda lejísimos de la entrada al parque) y es caminar bastante. Lo bueno es que pudimos rentar desde el estacionamiento la silla de ruedas para Nicolás.

En cuanto abrieron, 9:00am en punto, comenzamos la aventura en Disneyland.

foto cortesía de Luisa Fernanda Andreu

Igual de lindo, el castillo pintado y remodelado un poco y los empleados “cast members” con ese peculiar trato especial a todos.

Me gustaba revisar el app en mi cel. porque te va diciendo cuanta fila hay en cada juego.

“Ya reservé lugar en Indiana Jones a la 1:30pm”, me dijo mi hija. (Me tocó ver a varias personas llegar a la fila sin reservación, como siempre se ha hecho, y sus caras decepcionadas cuando les dicen que ya no hay reservaciones. Muy mal eso).

El andar con alguien en silla de ruedas ya no es lo mismo en Disney. Antes, cuando Luisa Fda estaba con el tobillo torcido, tambien fuimos en silla de ruedas y eramos los primeros en entrar a los juegos.

Con el tiempo, la gente fue abusando y rentaban las sillas de ruedas nomas para no hacer filas. Conozco gente cercana que eso hacía ó hace. Sólo espero que nunca les pase un accidente y tengan ahora si que usar silla de ruedas. Con eso no se juega pero cada quien.

Ahora, con la silla de ruedas, te dan una hora para volver tipo (Fast Pass).

“¿A qué hora van a querer comer y dónde?”, me preguntaba mi hija.

Tambien la comida se ordena por medio del app y tu escoges el horario para ir por ella.

Era un maneje de tiempos y distancias (con la silla de ruedas no era fácil correr de un lado a otro para alcanzar los tiempos reservados).

Nos habíamos ya subido a varios juegos cuando vemos que son las 11:50am. Se acercaba la hora de la segunda posibilidad de reservar RISE OF THE RESISTANCE.

Estábamos en FANTASYLAND, el área mas típica de Disneyland y pude notar una tensión en la gente. Era poca gente (capacidad al 20-25%) pero de todos modos éramos bastantes.

Había en el parque una ‘pausa’ en el ambiente y todos los de a mi alrededor estaban en bola, viendo sus celulares, con el app en la opción de reservar RISE OF THE RESISTANCE.

Los tres nos ‘estacionamos’ saliendo del baño frente al DUMBO con los celulares en las manos para tener 3 oportunidades de reservar.

A las 11:59 se escuchaba silencio. Era una sensación tan rara. Se dan las 12 de medio día y le pico al botón de mi celular para reservar. No podía porque el celular como que ‘refrescó’ la memoria y me asusté. Mi hijo haciendo lo mismo cuando escuchamos un “Woohooooo!” de Luisa Fda. Nuestras pantallas decían “Ya tienes reservación. Vete al juego en 240 minutos”.

Se escuchaban aplausos y gritos de júbilos de varios a mi alrededor. Otros tantos con cara de tristeza por no haber conseguido reservación para el juego.

240 minutos. 6 horas, así que sabíamos que de 12 a 6 podíamos seguir haciendo muchas cosas mas. Decidimos comer a las 3pm en FRENCH MARKET porque a las 2pm nos subiríamos a los Piratas del Caribe y a las 3:35pm a Splash Mountain.

A la 1 nos sacaron de Indiana Jones porque algo pasó y nos citaron a las 4:00 para volvernos a subir. A las 4:45pm teníamos la cita en Big Thunder Mountain y a las 5 ya estábamos dirigiéndonos hacia Star Wars Galaxy Edge, lo nuevo de Disneyland que abrieron el año pasado antes de la pandemia y hasta ahora pudimos conocer.

Se nos llegó la hora de subirnos a RISE OF THE RESISTANCE y no tengo palabras para describirlo. No puedo decirles más porque de verdad es algo que deben de experimentar. Con razón es la locura conseguir reservación, pero Disney debe de encontrar otra manera para que todos los que visiten el parque tengan la oportunidad de subirse. No se vale que todos paguen la misma cantidad por entrar al parque y solo unos pocos consigan reservación. Se me hizo injusto, aunque nosotros hayamos corrido con suerte, para los demás. Me pongo a pensar en los que viajaron de lejos, ahorraron para poder ir y que al llegar no puedan conocer lo nuevo. No sé, a lo mejor ando muy melodramática pero para $154dlls la entrada, todos merecen subirse a ese juego. (Mi opinión muy personal)

“¿Se te irá antojar un pipo a las 8pm para reservarlo?”, me preguntaban mis hijos. Ibamos con la intención de subirnos a RISE OF THE RESISTANCE y cenarnos un PIPO (corndog) en la noche. Jajajaja.

“Ay, no se, pero pídelo pues. Ya para esa hora a lo mejor traemos hambre”, les dije.

Disneyland 2021 fue una experiencia totalmente diferente, única. Empujar una silla de ruedas con el Coco arriba por 12 horas y con el cubrebocas me hace merecedora de un premio, jajaja. Eramos todo un espectáculo. Y un aplauso a mi hija Luisa Fda que le tocó andar corriendo de juego en juego consiguiendo reservaciones.

Me han escrito para preguntarme muchas cosas acerca de la visita a Disneyland. Les paso unos tips:

  • Es muy importante bajar el app en sus celulares, la verdad sin esto no la van a hacer.
  • Tienen que planear bien el día para que los horarios no se empalmen.
  • Lleven buen celular con buen internet
  • Lleven cargadores extras (pilas cargadas) para que no se queden sin celular
  • No esperen abrazar a Mickey. Todos los personajes los puedes ver de lejos nada mas.
  • No hay cohetes (sniff, lo que más me gusta) ni desfiles para evitar que se amontone la gente
  • Estaba cerrado Jungle Cruise y Matterhorn (a este último si me quería subir)
  • No porque sea 25 % de capacidad es porque no habrá filas. Tambien los juegos son a 25% de capacidad así que es la misma.
  • Despues del 15 de junio, Disneyland en California abre para todos. Estudien bien el app para que aprovechen todo.

A pesar de tantos cambios, de llevar al Coco con muletas y silla de ruedas, de tener que reservar todo el día y coordinar los tiempos, los 3 estuvimos felices y emocionados y si me invitan mañana, con gusto vuelvo a ir. Sin pensarlo.

Algunas fotos que tomamos:

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Motivos de Disciplina

“La motivación es lo más importante”, nos dicen los Coach de Vida.

Coach de vida. Conozco a muchos. Unos mejores que otros pero al final todos con la intención de enseñarnos a reconectarnos con nuestro más íntimo YO y ver como logramos motivarnos para salir adelante.

Basta abrir cualquier red social para leer una frase motivadora para que nos de esa fuerza de seguir adelante.

“La vida es una, vívela”, nos grita la pantalla del computador cuando abrimos PINTEREST.

Todos tratamos de ser positivos, de siempre verle el lado amable a las cosas, de estar motivados a seguir adelante a pesar de tener muchos motivos para rendirse.

Supongamos que todos estamos motivados por algo. Pueden ser tantas cosas las que nos motiven. Es más, sobran las motivaciones.

Si todos estamos motivados, con la idea clara de lo que queremos y sabemos como lo tenemos que lograr, ¿porqué entonces a veces nos sentimos derrotados, desganados y con intenciones de rendirnos?

La respuesta es sencilla: No tenemos la disciplina para seguir el plan.

Se los explico en el siguiente ejemplo para que visualicen:

Mary compró un bikini, de esos muy pequeñitos donde apenas le va a cubrir lo que debe cubrir. Ella sabe que ahorita no le queda bien porque la pandemia la hizo subir unos kilos. Mary está motivada porque se quiere poner ese bikini en el verano. Ella tiene el plan alimenticio que le dió su nutrióloga y tiene tambien esa membresía del gym para combinar unas rutinas y bajar ese peso.

Anita supo que Mary compró un bikini y se le hizo muy padre hacer lo mismo. “Así nos motivamos las dos”, convencía Anita a Mary cuando le platicó el plan.

Las dos amigas motivadas comenzaron muy bien. Anita un día no fue al gym porque tuvo trabajo a deshoras. Mary no fallaba al gym y cuando no comía lo debido, duplicaba su tiempo en el gimnasio. Anita fallaba seguido y las comidas de negocios interrumpían su dieta. Tenía días que se abstenía de comer totalmente para recompensar sus fallas en dieta y rutina de ejercicios.

Mary en las comidas de negocios se cuidaba y si no podía, buscaba la manera de hacer más ejercicio para quemar las calorías extras.

Anita no bajaba nada aún cuando duraba días sin comer. Mary iba bien, comenzaba a notarse su esfuerzo, dedicación y disciplina.

Tal vez muy nulo el ejemplo pero fue lo único que se me ocurrió para transmitir lo que yo visualizo cuando me dicen que la falta de motivación lleva al fracaso. Yo digo que es la falta de disciplina lo que no nos permite avanzar.

Por más que deseamos algo, queremos lograr algo y estamos totalmente motivados, si no tenemos una disciplina para lograrlo, vamos a fracasar.

Anita nunca se desmotivó. Se sentía con todas las ganas de lograr su objetivo. No es que Anita la tuvo más difícil. Es que Mary supo como esquivar las trabas para no descarrilarse de su plan a lograr el objetivo. Su disciplina fue más fuerte que su motivación.

Ahora bien, ¿qué pasa si somos muy disciplinados y hacemos las cosas bien en algo que no nos gusta hacer?

A lo largo de mi vida he conocido personas tan disciplinadas, tan metódicas que hacen todo perfecto en su area de trabajo. Nunca se equivocan, lo hacen “con los ojos cerrados”.

Esas personas, aún disciplinadas, carecen de motivación porque están en un lugar diferente al de sus sueños. Yo he sido de esas personas muchas veces en muchas ocasiones. Estoy haciendo las cosas muy bien pero no tengo motivación para hacerlo. Me da lo mismo.

Esto tambien lleva al fracaso de los proyectos. Nadie quiere dedicarse a algo que no le gusta hacer.

¿Cuántas veces has tenido un trabajo/proyecto que no te gusta, te cansa pero tienes obligaciones que cumplir y no hay más? Seguir allí te hace disciplinado para poder cubrir los gastos que con ese trabajo logras pagar. Pero no estas motivado y cualquier rato truenas. Pasa y con justa razón.

No podemos avanzar si no balanceamos motivación con disciplina.

Dejemos de decir “Ay, mañana lo hago” y hagamos una lista de pendientes para llegar a un objetivo. La satisfacción de ir tachando la lista es motivación suficiente para seguirle.

Ponte metas diarias, semanales y mensuales. Paso a paso. Día a día. Motívate a que hoy sea mejor que ayer. Al principio se siente como si fuera mucho trabajo pero despues de unos días, la disciplina es espontánea y natural.

Así que ya saben. Háganle caso a sus coach de vidas y tambien a sus mentores que siempre tienen todas las herramientas para disciplinarte fácilmente.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Puertas cerradas

¿Cuántas veces nos hemos lamentado que algo no se nos cumple?

Cuestionamos todo sobre el porqué algo no se va a hacer. Nos enojamos a veces, dudamos de nuestra fe, de nuestra capacidad y nos sentimos rechazados.

La vida está llena de oportunidades. Están al alcance de cada uno de nosotros. Si no las tomamos, es porque no nos atrevemos y mejor decimos que ‘no hemos tenido oportunidad’.

Estoy segura que ahora que me lees, se te viene a la mente una oportunidad que la puedes ver en frente de ti pero no te atreves a tomarla, por miedo a que sea realidad ó miedo a levantar expectativas.

Supongamos que las oportunidades en nuestra vida son representadas por puertas. Como todos sabemos, una puerta puede ser una ‘apertura’ hacia algo. La puerta para entrar a ese nuevo negocio. La puerta para decirle que SI a esa persona especial, la puerta para tener el valor de pedir un aumento de sueldo.

Siempre que pensamos en PUERTA, pensamos en entrar. Pero una puerta tambien puede ser usada para SALIR, ESCAPAR, dejar ir la oportunidad si ya la habías tomado.

Quizá eso es lo mágico de ellas, que son portales para poder ir en cualquier dirección, ya sea para adentro ó para afuera.

En mi depa, solo tengo una puerta. Me llama la atención lo que siento cuando entro y cuando salgo por ella.

Es totalmente diferente mi sentir.

Al entrar, tengo que sacar la llave y abrir. A veces batallo porque la llave está hasta el fondo de mi bolsa y traigo otras cosas cargando. Es muy difícil entrar aún teniendo la llave para abrir.

Sin embargo, cuando salgo, todo es diferente. Voy haciendo un recuento de lo que llevo puesto, mis lentes, mi bolsa con celular, las llaves del carro y las llaves de la casa. Reviso de reojo si tiene agua y comida la Kiara y me salgo con esa seguridad que la puerta se cierra sola. Realmente es mucho más fácil salir de mi casa que entrar lo cual me hace sentir que vivo en un lugar seguro.

Estos días he tenido varias puertas frente a mi. Las tengo cerca, a mi alcance. Es más, las tengo catalogadas de acuerdo a la importancia que tiene cada una. Es que cada puerta abre cosas diferentes.

Para unas tengo la llave y sólo es cuestión que las abra.

Otras puertas están ya semi-abiertas y puedo ver un poco lo que hay dentro. Pero siento que al entrar se cierran y me sería difícil salirme.

Y hay otras puertas, que la verdad ya estaba encariñada con ellas, ya las había abierto y hasta había entrado a ver lo que tenían dentro. Tenía todo un sistema de como entrar y salir sin problemas, pero cuando menos lo pensé, esa puerta se cerró (conmigo fuera) y he perdido la llave porque no la necesitaba ya.

Mi intuición me dicta que inconcientemente uno se sale y la cierra tirando la llave para no volver a entrar. Yo estoy comenzando a creer que uno tiene esa capacidad mental de cerrar puertas inconcientemente aunque nos duela hacerlo.

Y luego están esas puertas que deseamos abrir pero no tenemos ni idea como hacerle. Puertas que para nosotros abren el paso a lo que nos hace feliz. Puertas especiales con una combinación de candados que pareciera imposible de abrir.

Y queremos entrar. Nos morimos por entrar a esa puerta. Pero no hay llave. Perdemos tiempo pensando en esa puerta y en entrar.

No nos damos cuenta que se comienzan a abrir mil puertas más para nosotros. Se nos pasan esas oportunidades por estar siempre aferrados a puertas que quizá nunca se abran.

Muchas veces me pregunto si los seres humanos somos adictos a los imposibles. ¿Será que lo difícil de obtener es lo que más deseamos? Tal vez sí.

Hay un dicho que una vez leí “Si todos lo pueden obtener, entonces yo ya no lo quiero”.

A lo mejor por eso dejamos pasar oportunidades y nos enfocamos en abrir esa puerta sin ni siquiera saber si es lo que nos conviene.

Así que, en cada puerta que entres, ten la seguridad de salirte cuando ya no quieras estar allí. Asegúrate de cerrarla pero nunca tires la llave. Uno nunca sabe cuando se tendrá que volver a entrar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

La Espera

Si hay algo que nos pone a prueba la paciencia hoy en día es la espera. Ese sustantivo y tambien verbo que nos hace tener que confiar, desear, y quedarnos quieto viendo cuando llegará algo que deseamos.

La vida de hoy nos ha ‘echado a perder’ con tanta tecnología e información con la cual en fragmentos de segundos tenemos la respuesta a lo que buscamos.

Nada mas hay que ‘googlear’ lo que buscamos y lo tenemos.

Sin embargo, hay cosas que por mas modernos que seamos, no se logran sin la debida espera.

Y esto de la espera, desespera.

Esperas que fortalecen nuestra paciencia son:

  • Ese texto de la persona especial que no llega rápido
  • Esa quincena en la cual te van a depositar
  • La fecha añorada de algun evento bonito
  • Volver a reunirse
  • El regreso del Pumpkins Spice Cold Brew en Starbucks
  • La publicación de las calificaciones de los maestros al final del semestre
  • Ver Resultados de la dieta
  • Ese correo electrónico que te dice si te aceptaron ó no en esa universidad
  • Ver Resultados del gimnasio
  • Que llegue el momento perfecto
  • Por la mesa para sentarse a comer en un restaurant de moda
  • La fila de regreso de México a Estados Unidos
  • Tu turno para la vacuna
  • Para saber si te dieron el trabajo despues de esa entrevista
  • Muchos tipos de esperas más

Sin embargo, estos días pude experimentar otro tipo de espera que me debilitó. La espera de un ser querido que está siendo intervenido quirúrgicamente.

Me encontraba con mi hermana en la sala de espera del hospital de niños en San Diego. Mi sobrino Sergio Miguel estaba ya en quirófano en donde le hicieron un procedimiento delicado pero muy necesario para poder avanzar con su tratamiento y camino a estar sano de nuevo.

“Serán unos 45 minutos”, nos decía el cirujano urólogo pediátra.

En mi mente pensaba “Ok, 45 minutos. Menos de la hora, menos de lo que dura un episodio de Gilmore Girls. Fácil”.

No sé exactamente qué me pasó pero mi fortaleza para apoyar en todo a mi hermana Michele mientras operaban a su hijo simplemente no estaba.

No sabía qué hacer ó qué decir para que mi hermana no estuviera nerviosa en esos minutos. Muy raro porque no es la primera vez que estamos en una situación igual y sin embargo esta vez me sentía tan inútil.

Compré un par de café lattes con vainilla, calientitos para quitarnos el frío. No sabía que decirle porque sentía que en cualquier momento lloraba y no quería que eso pasara. Ella es fuerte, es la doctora de la familia y siempre es la que nos dice “todo está bien”, pero si llora entonces para mi es que nada está bajo control.

Mi miedo era hablar y que mi voz le molestara.

Platicaba de tontadas y yo se que ella en el fondo se estaba riendo de mi por eso. Lloramos y nos reímos pero no recuerdo de que era la plática.

(He notado que tengo memoria selectiva y que borro totalmente sucesos y personas de mi vida. No sabía que era tan buena para hacer eso. Un talento nuevo que acabo de descubrir en mí).

Nos turnábamos en ir a ver los monitores deseando que dijeran que ya se encontraba en recuperación pero no, la cirugía seguía.

En ningún momento dije en voz alta “ya se tardaron”, pero lo pensé todo el tiempo cuando vi que esos 45 minutos ya era mas de una hora y media.

Con los ojos nos comunicábamos, y luego nos reíamos de algún tema nulo y simple. Despues de quien sabe cuantos minutos más, los doctores mandaron llamar a mi hermana y entró a ver qué pasaba.

Otra espera y mil conclusiones mentales inventadas despues, sale mi hermana y me dice que ya lo pasarán a recuperación.

Hemos dado un ligero avance en su camino a estar sano, pero falta mucho por recorrer.

Y hoy, en este blog que escribo a las 11:40pm con un tema que no tenía ni siquiera planeado, afirmo y anuncio que no hay peor espera que la de cuando un hijo (o casi hijo) está en una sala de operación y tu en una sala donde no entiendes como los minutos pasan tan lento.

Un abrazo a todas esas familias que han tenido que pasar por esperas de este tipo. Mis oraciones para todos ustedes. Los admiro.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES. 🙂

La Gina Dewar

Ajonjolí de todos los Moles

Apresurada me dirigía el domingo tempranito al Rady’s Children’s Hospital, donde desde el jueves estuvo internado mi sobrino. Seguimos en el camino largo de encontrar la solución a su problema de salud y por primera vez en mucho tiempo vemos avances.

Manejaba, sin música y viendo hacia enfrente el freeway vacío. Podía escuchar mi propia respiración y cuando menos lo pensé, lloraba. Primero una lágrima rodó y despues supe que nada impediría el manantial salado que se avecinaba.

No sé que fue lo que hizo que yo me soltara llorando. No me gusta llorar mientras manejo porque no veo. Se me borran los carriles y los letreros.

Creo que por fin solté el cuerpo y me dejé llevar por todos los sentimientos encontrados que estuve aguantando.

Mientras lloraba y manejaba, comencé a recapitular todo lo vivido el pasado 15, 16 y 17 de abril en las playas de Rosarito, BC.

Viví, gracias a Gente Bonita Magazine, lo que fue el Festival del Mole en el paradisiaco Rosarito. (Los que me conocen saben que en Rosarito me quiero morir, frente al mar, porque es mágico para mi.)

El Festival del Mole, creado y organizado por el chef de chefs, Ariosto Antonio que junto con su esposa Mary y su equipo (Vanessa, Angel, sus primos y toda la familia) vino a levantar las esperanzas a nuestro estado de BC de que todo va a estar bien, la vida va a seguir y vamos a salir adelante.

Todo el staff de Hotel Las Rocas Resort and Spa se lucieron en ser los anfitriones de tal evento. Dirigiendo la batuta, el Chef Mario Medina, quien es el mero mero chef del hotel y además embajador del mole en Baja California, le dieron la bienvenida a 19 chefs de toda la república. Unos locales, otros desde Yucatán, pero al final todos con el mismo fin: darnos la mejor versión de sus talentos en la cocina para presentarnos el mole, el platillo típico y representativo de nuestro México y nuestra herencia culinaria prehispánica.

Seguía manejando y mis lágrimas ahora eran por reírme de recordar tantas cosas que sucedieron “detrás de cámara” pero que por lo mismo hicieron que este festival fuera un éxito:

*El clima mágico el mero día del evento

*Las reservaciones de los cuartos y las confusiones con las llaves

*La llegada de las carpas y la velocidad con la que las montaron

*Manny Hinojosa (embajador mundial de Tequila Cazadores) me hizo perderle el miedo al tequila despues de 15 años con una margarita de mole increíble.

*Por fin conocer a Ariosto Antonio, el creador de todo el festival (admirable por que lo que se propone lo logra. Para el no hay imposibles y nos lo demostró)

*La búsqueda de la habitación 413 (que despues de mucho tiempo buscándola supimos que no existe)

*Las manos trabajadoras de las cocineras de tradición moliendo chiles, semillas, ingredientes secretos hasta formar pastas bases de mole. Una abrazo a Graciela Reyes de Michoacán, Suri Guzmán de Chiapas, Sandra Mendoza de Oaxaca, Catalina Lucas de Oaxaca e Ivonne Justo de Michoacán.

*Conocer a Javier Plascencia, master chef con reconocimiento internacional y poder homenajear su trayectoria en el festival.

*Doña Guille Muñoz y sus rebozos. Aparte de haber sido chef para el Papa y para los Reyes de España, teje unos rebozos de hilo de algodón increíbles.

*Gerardo S Mares y su plática, de todo lo que ha logrado y piensa hacer.

*Eduardo Santacruz y su magia al combinar todo lo que sobró de mole para prepararnos unas pizzas y frittatas a la 1am y la nieve de mole que nadie probó y era digna de concurso. (Que la guarde para San Diego)

*Las llaves perdidas de Andrea Barrios a las 3am, jajajajaja… Andrea, mi amiga y creadora de Casa Veracruz ganó el tercer lugar con un tamal azul relleno de pescado y bañado en un mole a base de guayaba rosa.

*Chef Bebo Bernal y su primo José Carlos Gastélum hicieron que todo el festival le perdiera el miedo a decir la palabra “panocha” (como todos los sonorenses, me incluyo) cuando nos hizo unos chamorros empanochados al bacanora. Ese bacanora, ¡como rindió hasta la madrugada! (¡Arriba Sonora Mía!)

*El brownie de mole de Dani Montero se llevó el segundo lugar. Una sorpresa al paladar este postre exquisito.

*Angel Bohon desde BCS y su plática intensa con todos. Tipazo de chef.

*La alerta ambar de Wilson Alonzo cuando no lo encontrábamos. Me encantó conocer al tremendo Chef Wilson y se me hace que tengo que ir a Yucatán a visitarlo pronto por más cochinita.

*El totopo de don Pepe Ochoa, con ese plátano macho frito en un mole que no tienen idea de lo delicioso que está. Una delicia llena de historia, desde Jalapa, Veracruz.

*Alejandro Tornero y sus fans chavorrucos que estuvimos cantando hasta que nos dolió la garganta.

*Los alumnos de la UABC y su ayuda maravillosa a todos los chefs.

*Las autoridades presentes, amables y con ganas de que Rosarito se posicione en un destino turístico de altura. COTUCO, CANIRAC, SEST, gobierno de BC y gobierno local de ROSARITO.

*Chef Carina Santiago fue la ganadora del primer lugar con un mole oaxaqueño. El usar diversos chiles, semillas y varios ingredientes secretos hizo que los jueces la prefirieran.

*Los jueces de lujo: Chef Martin San Román, pionero en nuestro estado y con una trayectoria increíble; Vicente Ortiz que vino desde Los Angeles, Ivette Casillas (subsecretaria de turismo) y la anfitriona de la ciudad de Rosarito, la alcaldesa Lic. Araceli Brown, degustaron y calificaron los platillos. No había a cual irle. Todos fueron ganadores.

*Nunca voy a olvidar la croqueta de risotto empanizada y frita bañada en mole del Chef Oskar Celedón. Deliciosa y lo mejor es que ¡está en San Diego!

*Doña Josefina Sánchez de Hacienda de Badú fue homenajeada tambien en el evento. Cocina tradicional por excelencia y de toda la vida en Rosarito, BC. Tienen que ir a visitarla.

*Cesar Rivera, gracias por abrirnos la cocina a esas horas de la noche para darle de comer a los chefs. Esos ‘paros’ no se olvidan.

*Nos quedamos sin pila por dejar las luces prendidas del carro.

*El Océano Pacífico, gran testigo del evento.

*El atún sellado de Raíces Baja International Cuisine (Chef Jesús Villicaña) y el Chardonnay de Barón Balché

*El ojo artístico de nuestros fotógrafos Paulo Neira y Tomás Sánchez quienes estoy segura que captaron todos los momentos vividos.

*Nuestro maestro de ceremonia, Daniel Flores y su nato talento de hablar en público, ¡felicidades!

*El hoyo de Tijuana y la ponchada de llanta del otro carro.

*Los hermanos Maple y su invitación a La Estancia de Santa Rosa donde probé uno de los carajillos más ricos del mundo.

*El stress, adrenalina y nervios en diferentes situaciones hicieron unir más los equipos que lograron este evento.

*El americano colado que confundimos con un inversionista importante y le dimos trato de VIP y el nomás iba pasando. JAJAJAJAJAJA

*Willy Llamas y la paciencia y amabilidad que siempre nos tiene a todos los de Gente Bonita Magazine. Te queremos Willy!

*La ida al Valle de Guadalupe donde me decidí escribir un libro junto con Ariosto Antonio y el regreso con Sam Brown y su plática amena.

*La señora que limpia los baños en el hotel Las Rocas parece que tiene el poder de la bilocación. En todos lados la veía limpiando.

*No traer efectivo para las casetas.

*Hablar con Augusto Folliero en italiano y acordarme que no hablo italiano.

*Fabiola Galvez, directora de Gente Bonita Magazine y su entrega a la ayuda incondicional de quien se lo pide. La admiro por generosa, movida y porque para ella todo se puede. ¡Mucho que aprenderle!

*La fila eterna de regreso.

Ya cuando recordé y recapitulé todo lo que viví, mi corazón sonreía y llegué feliz a ver a mi hermana y a mi sobrino al hospital, el cual en unas horas lo dejaron salir y estuve allí para ayudarlos.

Me siento muy bendecida de que pude ser parte (mínima) de este evento y estoy esperando que el de San Diego CA el 7 de agosto sea igual de maravilloso (ó mejor).

Hoy en día, con más seguridad les puedo decir, que yo soy AJONJOLI de todos los MOLES. ¿A poco no?

(Las fotos son cortesía de todos los que hicieron de este evento algo maravilloso).

Para las fotos profesionales de la revista Gente Bonita Magazine, sígue nuestras páginas:

https://www.facebook.com/RGenteBonita/

https://www.instagram.com/gentebonitamagazine

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Esas 14 Frases

Siempre que me preguntan si me creo inteligente digo que sí. No soy un genio pero me creo con algo de inteligencia (ó simplemente por práctica puedo solucionar los problemas).

Eso pensaba hasta que estaba leyendo un libro sobre la Inteligencia Emocional de Travis Bradberry (lo super recomiendo) y ennumera las frases que uno como persona inteligente nunca debe de decir.

Te las ennumero a continuación:

  1. TE LO DIJE. ¿Cuántas veces lo hemos escuchado ó lo hemos dicho nosotros? A los hijos; a la pareja que se pasó la salida de la carretera; al niño que se cae cuando se lo adviertes…. según Bradberry, esta frase solo denota soberbia de querer estar siempre en lo correcto. No es de inteligentes el tratar de hacer sentir mal a la otra persona. Si lo hacemos seguido, recordemos que la persona que se equivocó lo último que quiere oír es un Te Lo Dije.

2. ESTO PUEDE SER UNA IDEA TONTA ó TENGO UNA PREGUNTA TONTA…. Cuando decimos esto antes de preguntar algo, automáticamente nos estamos calificando como inseguros. Puede ser que nuestra pregunta no sea “tonta” pero al anunciarla como tal, la gente nos ve como que no sabemos lo que estamos haciendo. Es mejor, en un caso de duda, decir algo como “No tengo toda la información pero…”

3. NO HAY PROBLEMA. Cuando te den las gracias por haber hecho algo y dices “no hay problema”, el que dió las gracias lo puede interpretar como que ‘si fue problema’ pero ya no. Es mucho mas “inteligente” decir un “fue un placer” ó simplemente “de nada”. Es importante la manera que decimos las cosas para que la sociedad a nuestro alrededor funcione.

4. SIEMPRE SE HA HECHO DE ESTA MANERA. Las personas inteligentes no se resisten a los cambios positivos, sino al contrario, se adaptan. Aunque las cosas siempre se hagan de la misma manera, no significa que sea la mejor manera de hacerlas. Me da risa esta frase porque se me vienen a la mente muchas personas que dicen “Así lo hago yo”, y no aceptan mejoras a sus procesos.

5. BUENA SUERTE. Me vuelvo a reír porque siempre estamos deseando la suerte a todos para todo. Inconsientemente estamos diciéndole a la persona que necesita suerte para poder lograr su objetivo. Le estamos dando inseguridad porque necesita de un golpe de suerte. Bradberry nos recuerda que la suerte no es mas que cuando la fuerza se le suma preparación y oportunidad. Mejor digamos “Confío en que lo puedas lograr, tienes todo el talento para hacerlo” y esto hará que la persona quede muy confiada.

6. CON EL DEBIDO RESPETO ó TE VAS A ENOJAR CON LO QUE VOY A DECIR PERO….. Una persona inteligente no dice esto porque sabe que es el inicio de entrar en un conflicto. “Con el debido respeto” me da risa porque jamás se respeta la opinión de los demás y se dice para imponer el respeto propio como el que vale. Tambien el “te vas a enojar” ó “no te va a gustar lo que te voy a decir pero”…. una persona inteligente no lo dice porque sabe que ofende ó incomoda a las personas a la que va dirigida la frase.

7. NO PUEDO. Como inteligentes que somos, no debemos de decir “no puedo” cuando nos piden algo porque para la persona que nos escucha lo interpreta como un “no quiero” (que a veces ese es el caso). Una persona inteligente no diría “No puedo quedarme esta noche a trabajar tarde”, mejor diría “No me quedo hoy pero puedo llegar más temprano mañana”, así no lo ven como que no quieres sino que de verdad no puedes y además diste una solución adicional.

8. NO ES MI CULPA. No es de inteligentes librarse de culpas y no querer asumir responsabilidades cuando uno se equivoca. Esto te hace ver como un eslabón débil en el equipo y que no puedes cuando se tiene que “chambear” aunque no sea tu “trabajo”. Al final se tiene que resolver los problemas en equipo. Una persona inteligente sabe el significado de “Eres ó no eres”

9. TU SIEMPRE ó TU NUNCA. Acusar a alguien de ‘siempre’ ó de ‘nunca’ se convierte en una crítica con carácter eterno. Es una crítica en exageración ya que pocos hacen algo SIEMPRE ó NUNCA. Para la persona que escucha esto, lo toma como una agresión fuerte. La persona inteligente mejor se limita a hablar de los hechos específicos en determinado tiempo.

10. ESTO SOLO ME LLEVARA UN MINUTO... Las personas inteligentes saben que el decir esto los hace ver como que lo hacen todo “al aventón”, de manera apresurada y hasta descuidada. Si queremos ser personas inteligentes podemos decir cosas como “No me llevará mucho tiempo en realizar ese trabajo”

11. NO ES JUSTO. La persona inteligente sabe que quejarse diciendo “No es justo” solo demuestra inmadurez y tambien ingenuidad. Es mejor no reclamarle a la vida y buscar soluciones a cualquiera que sea el problema que agobia. (Yo siempre pienso que muchas cosas no son justas en la vida. Me voy a poner a buscar soluciones, pues.)

12. SESGOS POR GENERO Y EDAD. (Busqué lo que era sesgo en el diccionario, jajaja. Es como sentido, orientación)… “Estás muy bien para tener 48 Gina”, ó “Para ser mujer lo haces super bien”… ugh. Una persona inteligente no dice cosas así que al final de cuenta descriminan por género y por edad. Una persona inteligente sabe lo que es sesgo (ahora es mi palabra favorita, jajaja).

13. LO INTENTARE… Híjole. Denota mucha inseguridad y hasta un cierto desaire de cuando te piden que hagas algo. Una persona inteligente no dice esto. Los inteligentes dicen “Haré mi mejor esfuerzo”. No delatemos nuestra falta de confianza en nosotros mismos.

14. COMO YA HABIA DICHO. Los inteligentes no dicen esto porque pareciera que estan enojados por tener que repetir algo. Uno debe ser más empático con los que nos rodean cuando nos vuelven a preguntar algo (aunque ya lo hayamos dicho antes). Es de inteligentes ser pacientes y no querer demostrar superioridad ante compañeros y/o familia.

Ahora que ya te sabes estas frases que los inteligentes NUNCA dicen, ¿qué tan inteligente te sientes ahorita?

Ya sé. Yo tambien tengo que trabajar mucho en la manera que hablo. Pero lo importante es admitir que me falta mucho todavía.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂