Clair de Lune

Clair de Lune es luz de luna. La he extrañado estos días. La nueva luna llegó después de tantos días nublados. Extraño la luz brillante que a veces entra por la ventana de mi cuarto cuando estoy a punto de dormirme.

Esto me hizo buscar la canción “Clair de Lune” en YouTube. No sé, a veces uno anda sentimental y necesita la magia de estas notas musicales para respirar.

En lo que buscaba, me topé con un video (el que les puse arriba). Me puse a verlo. Lo terminé y otra vez lo volví a ver. Así estuve por un rato. No pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas. No se si era la canción lo que me hacía llorar, o el ver a esta persona en el video y su andar por las escaleras.

El hombre se cae al ir subiendo, pero cae con gracia y rebota. Eso lo ayuda a subir. El hombre cada que cae sube más arriba.

No sé qué me impactó más. La manera en la que cae sin miedo y eso lo hace impulsarse cada vez o que después de subir tanto y caer tanto, termina donde comenzó, agotado y finalizando su hazaña.

No fue fácil para mi ver esto. Lo vi como un llamado a mi persona. Yo físicamente me caigo a cada rato. Mi hermana tiene las mejores historias de veces que me he caído.

Mis familiares en Ciudad Juárez tienen los recuerdos de que en cada piñata a las que llevaba a mis hijos, yo me caía. Siempre.

Me da mucho miedo caerme y quizá por eso la gravedad me jala. Y no me caigo con gracia. Me caigo toda, desparramada y tirando lo que traigo en las manos.

Ver al hombre en este video dejarse caer para rebotar me abrió los ojos. A veces uno se aferra a cosas para no caerse, pero caer también a veces sirve para impulsarse.

De las mas tristes despedidas, llegan las mas bonitas bienvenidas. Lo he visto en lo profesional, en lo personal, en decisiones de mi vida.

En ocasiones he pensado “Esto tenía que pasar para yo poder llegar a donde estoy”, tal cual el señor del video.

En el video la escalera es corta y como todo ser humano, nos proponemos llegar a lo mas alto. Unos se caen a medias y ya no se pueden levantar. Otros llegan a lo más alto, pero al final también caen.

La enseñanza quizá sea que tenemos que disfrutar la escalera de la vida, aprovechar las caídas para levantarnos, tratar de llegar lo mas arriba de ella y saber que después de todo, vamos a terminar debajo de ella, cansados pero ojalá que satisfechos de lo que logramos.

Vean el video todas las veces que necesiten verlo. Escuchen la canción y disfrútenla. Claude Debussy, el compositor de esta obra musical, fue un impresionista francés que quería inspirar felicidad, melancolía, miedo, angustia, emociones, curiosidades, etc. a todo el que la escuchara. Quiso transmitir cada sentimiento que uno tiene cuando va por la escalera de la vida. Y es por eso por lo que quise platicarles un poco de lo que experimenté esta semana.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

¡Oyeme bien!

Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso

un payaso vanidoso inconsciente y presumido

falso enano y rencoroso que no tiene corazón.

Ven, si eres hombre ven a verme y háblame
Cara a cara, frente a frente, dímelo
Un cobarde y mentiroso como tú
Sin valor, sin dignidad

Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo
Que mi cuerpo no tiembla de ganas al verte encendido

Óyeme bien no te me acerques te lo digo por tu bien
Te estas pasando te lo digo de una vez
Aunque me muera yo te juro serte infiel

Pobre idiota podrías ofertarte al dos por uno con
riesgo a que ninguna y a ninguno le puede interesar
pobre idiota

Caprichoso, embustero, mujeriego, traicionero

Pero a solas me pregunto Que es lo te hace creer
Que necesito tus brazos Para sentirme mujer

…Y como principio borraré tu nombre.

Sí, las frases de arriba son las letras de las canciones que cantaban nuestras mamás en los ochentas cuando nos llevaban a la escuela. Son las frases que forman algunas canciones de Lupita D’Alessio y que cuando era niña las cantaba sin saber la violencia que emitían.

Estos días que sacó Shakira una canción donde le dice a Piqué cosas como: Cambiaste un ROLEX por un CASIO; un FERRARI por un TWINGO; Las mujeres no lloran, las mujeres facturan.

Mientras me dio risa la letra de la canción y la verdad no deja de sorprenderme la manera que Shakira es una poeta de naturaleza, lo que más me llamó la atención fue cómo impresionó a la juventud este “atrevimiento”.

Y sí, la letra tiene su chiste y obviamente es para PIQUE por terminar a Shakira por otra, pero…

¿Qué opinaría nuestra juventud y adolescencia si estuvieran de moda las canciones de La D’Alessio? Tan delicados todos. Todo lo que decimos es ofensivo para las nuevas generaciones. No hubieran sobrevivido a nuestros tiempos, jaja.

Esas letras que dejaban mudos a los hombres y mejor se escondían. Esa interpretación con dolor de cada canción que no daban risa sino que te contagiaban la pena de la mujer desesperada y llena de coraje.

Piqué ya hasta contrato tiene con la marca de relojes CASIO por la canción. De nada sirvió su desahogada.

Y quizá esa es mi opinión:

Nadie puede juzgar que pasa entre una pareja por solo escuchar un lado de la historia. Ni defiendo al hombre ni defiendo a la mujer.

Ni Shakira ni la D’Alessio están bien ni mal.

Hay cosas que mejor se calla uno.

De todos modos, volvamos a poner de moda las canciones de la Lupita D’alessio, que sin ser los “inútiles” de Paquita la del Barrio, si te llegan al corazón cuando llorando la escuchas cantar “Mentiras, tu me alimentaste siempre de mentiras. ¡Qué estúpida que siempre te creí!”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Eres Dudosa

Mariana Eres se preparaba para recibir a todas sus amigas esa tarde en su casa. Estar de vacaciones de su despacho por un par de semanas después de su tratamiento médico la hizo aprovechar para invitar a sus más cercanas amistades a convivir un rato.

La ilusión de verlas a todas, que al fin pudieron ponerse de acuerdo y verse debido al ritmo de vida de cada una, la motivaba a sacar su mejor mantel y vajilla.

Limpiaba las copas “de ocasiones especiales” y ponía a enfriar los chardonnays y acomodaba los tintos de crianza rioja para que estuvieran a la temperatura ambiental perfecta.

Alcanzó a medio pintarse la boca y a peinarse rápidamente mientras tocaban en la puerta.

“¡Martha, qué gusto!”, exclamaba Mariana en lo que abrazaba a su amiga de la secundaria. “Pásale por favor y te encargo el horno en lo que subo a cambiarme de zapatos”.

Martha llegaba y abría el refrigerador para abrir una cervecita y sentarse en la barra de la cocina.

La puerta había quedado abierta y en eso llegaban al mismo tiempo Lydia y Paty. Paty venía hablando por teléfono con uno de sus empleados que siempre tiene que andar arreando mientras que Lydia apenas podía caminar con sus Louboutins del año pasado, pero que juró ponerse hasta que se le acabara la suela roja.

Nancy se disculpó en un texto que les envió por Whatsapp debido a un imprevisto y las 4 decidieron pasar a la mesa y comenzar la cena.

Mariana había hecho un sinfín de bocadillos gourmets de recetas que había visto en el TikTok

“¡Qué bárbara Mariana! Deberías de ser una caterer”, le decía Lydia. “Todo está delicioso y parece de revista”.

“Ay, sí. Déjenme tomarle fotos a todo para subirlo a las redes y las etiqueto”, decía Martha.

“Pero que no salga yo”, decía Lydia. “Luego todo mundo dice que salgo todos los días”

“Equis”, decía Mariana. “De mi inventan tantas cosas que ya no me afecta”.

La tarde se iba y ellas se ponían al tanto de sus vidas. Todo iba bien hasta que Martha le pregunta a Mariana por Eduardo.

Eduardo, el marido de Mariana, era muy amigo de todas ya que lo conocían de muchos años.

Mariana puso una cara triste y las amigas se sirvieron mas vino al notar su gesto.

“¿Qué pasó?”, preguntó Paty.

“Nada, todo bien. Solo que con el nuevo puesto llega muy tarde y siempre anda como enojado, pero yo sé que es estrés”, explicaba Mariana.

“Si, eso pasa. Animo amiga. Es por el bien tuyo y de los niños”, le explicaba Lydia. “Mario viaja mucho pero no me quejo porque está logrando los sueños de todos como familia”.

“Ay, ya se. Es lo que me dice mi mamá también”, decía Mariana. “¿Quieren que ya parta el cheesecake?”

Martha se le quedaba viendo. No opinaba nada, solo tomaba su tinto y trataba de servirse todo lo que no tuviera carbohidratos.

Pasando el tiempo, se acaba el ‘cheesecake’ y las botellas, Martha de la nada le pregunta a Mariana, “¿y estás segura de que sí está trabajando?”

Mariana se congeló. Nunca había dudado de Eduardo ni de su relación.

“O sea, que raro que toooodos los días llegue tarde”, seguía Martha.

Lydia y Paty agachaban la cabeza y trataban de cambiar el tema. “Ya hemos tomado bastante Martha, toma agua, o algo”, decía Lydia. “Estas diciendo puras tonterías”.

“No. Que raro, es todo lo que digo. Que raro horario tiene tu marido Mariana’, y se levantaba a servirse un café.

Paty volteaba a ver a Mariana y le decía “Se le pasó el vinito, no le hagas caso”.

Mariana sonreía y mejor continuaba con la reunión sin complicar las cosas.

Pero se quedó pensativa toda la noche, aún cuando guardaba la última copa lavadita en la vitrina de su cocina.

Eran las 11pm y Eduardo todavía no llegaba. Nunca había sentido esa opresión en el estómago.

“Martha y sus cizañas”, pensaba.

Pero por primera vez en mucho tiempo, Mariana esperaba a Eduardo en la sala, triste y con miedo.

Se escuchaba la cochera abrirse y entraba Eduardo “Mi amor, te debiste dormir”, le decía mientras apagaba luces.

¿Dónde estabas, Eduardo?”, quería preguntarle Mariana.

Pero era un debate entre su intuición y el “que raro” que le había dicho su amiga.

Mariana decidió mejor callarse, aunque a partir de ese comentario de su amiga, se había convertido ya en una mujer dudosa. No podía entender si se sentía triste por dudar de su marido ó por tener a una “amiga” que la hizo dudar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El SINDROME del IMPOSTOR

“¡Qué bonito tu collar!”

— “¡Ay, gracias! Me costó super barato, aparte tenía un cupón y estaba en oferta. Es casi gratis”.

“¡Qué guapa eres!”

— “Estas loco tú, ni al caso. Toda arrugada y vieja ya

“Escribes muy bonito”

— “¡Claro que no! Toda pocha y mal escrito mi castellano

Y muchas cosas por el estilo.

Desde siempre me he dado cuenta de que tengo algo que no me permite aceptar mis logros y trato de disculparme cuando algo hago bien. Pensaba que era timidez aceptar que algo lo lograba con mi esfuerzo y dedicación, pero no.

Eso que tengo tiene nombre y es EL SINDROME DEL IMPOSTOR.(Yo digo que lo tengo, pero pues siempre me ando auto diagnosticando como buena hipocondriaca).

Yo no sabía que existía este nombre, ni mucho menos que era para describir lo que padecemos tantas mujeres (porque curiosamente se da el síndrome entre mujeres, mucho mas que en hombres).

Es un fenómeno psicológico entre las mujeres que logran sus objetivos sobre todo en el área laboral y profesional.

No solo es en lo profesional, también en lo personal y en tu área familiar.

¿Cómo saber si alguien que conoces (o tu) tiene este síndrome?

  • Se presiona mucho en cuanto a su trabajo y su imagen, lo que genera dudas en si mismo y falta de confianza en lo que hace.
  • Te dices a ti mismo “Fue suerte lo que me puso aquí.” O “Ya me tocaba” y no aceptas que fue por tu trabajo y tu capacidad.
  • Sientes que si no es perfecto lo que estas haciendo no se merece un reconocimiento.
  • Sacrificas tu bienestar por el trabajo y por los demás.
  • Agotamiento constante tanto físico como mental
  • Sientes que cualquier rato van a descubrir que no eres la gran maravilla y entra tu ansiedad.
  • Dudas de ti mismo
  • Eres perfeccionista
  • Exceso de trabajo siempre
  • Miedo al fracaso
  • Sentir una culpa por alcanzar el éxito.

¿Qué lo ocasiona?

  • El ver a pocas mujeres en puestos claves de empresas incrementa la inseguridad de decir “es que ni al caso que yo pueda con el rol de alta ejecutiva”
  • La sociedad ve normal que una mujer se sienta sumisa y de su lugar a otra persona (especialmente un hombre).
  • Algunos traumas no sanados de la infancia
  • Presiones por los padres a corta edad
  • La pareja sentimental que influye en tu persona

¿Qué hacemos para lograr disminuir el síndrome del impostor?

  • Mide tus hechos, ve lo que haces y ponte a pensar que opinarías si esos logros fueran de otra persona. Cuantifícalos
  • Reconoce lo que haces, valida tus actos y sigue adelante
  • Platica con tus seres queridos de lo que sientes
  • Replantea tus pensamientos, viendo lo positivo de tu día y no lo que te faltó cumplir o hacer.
  • Los mentores te puedes ayudar mucho con consejos y con jalada de orejas.
  • Aprende a celebrar tus logros, publícalos en redes, disfruta de esos elogios y de esos “likes”, sin cuantificarlos porque ese es otro tema. Brinda por lo que vayas logrando, por más pequeño que sea.
  • Vete en el espejo en la mañana y repite “Hoy le gano a la YO de ayer”. Se tú, tu propia competencia.

Es muy difícil decir “Sí, soy muy bueno en lo que hago”, es casi imposible. Es un miedo caer en la soberbia y en el egocentrismo.

Pero es también muy malo decir “Ni se porque me dieron el puesto. Fue suerte o las oraciones de mi mamá”

Eso es el síndrome del impostor… es sentirse que cuando te están elogiando, están hablando de otra persona que no eres tú.

Eso es el IMPOSTOR, el que sientes que te ponen en un lugar donde falsamente perteneces.

Trabajaremos en esto porque no quiero que se me vaya la vida sintiendo que todo lo que he logrado ha sido suerte, oraciones o porque ya me tocaba.

Quiero llegar a muy viejita y decir “¡Ah! ¡Cómo hice cosas bonitas en mi vida!” Y creérmela.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Que no se acabe….

No me quiero despedir del 2022. Ha sido un año lleno de cosas muy bonitas y creo que se debe a que por primera vez en mucho tiempo puedo sentir una paz en mi alma.

Aprendí a que todo tiene remedio menos la muerte (una vez más)

Ahora le doy gracias a mi cuerpo por estar sano y trato de no criticarlo tanto por no ser la talla que era hace 25 años. Se ha portado super bien durante tantos virus raros en el mundo.

Dejé ir a los amigos que se quisieron ir porque una vez me dijeron “si un amigo se va de tu vida, nunca lo fue”.

Me he reído mucho este 2022, hasta puedo asegurar que ha sido uno de los años que menos he llorado.

Las letras que puse en papel este año fueron las más importantes, aunque mis blogs fueron menos leídos que otros tiempos.

A finales del 2022 por primera vez en muchos años me sentí rodeada de gente que no solo cree en mí, sino que me reta a que de lo mejor de mí. Me gusta mucho ser la que menos sabe en una reunión. A veces uno se cansa de enseñar. A veces lo único que quieres hacer es aprender.

Llegó a mi vida sin buscarlo un proyecto que me gusta. Me levanto feliz de ir a trabajar y tenía mucho que nada me motivaba.

Entendí el porque me gusta estar sola

Cumplí los 50 y todos los achaques que vienen con esa edad aunque los ignoro y trato de solucionarlos con aceites esenciales.

Reconozco que sigo con mil defectos, pero ya me estoy encariñando con ellos

Ya no tengo miedo

Aprendí a pedir ayuda y también a decir “no puedo hacerlo”

Me dolió que hablaran mal de mi sin motivos

Recordé los 50 años que llevo de vida, cada noche pensando en algo de mi pasado: una piñata, un amor, una reunión, una vivencia.

Este 2022 hubiera cumplido 100 años mi abuelo Memo y todas las noches recuerdo su mano sobre la mía cuando me llevaba a Misa y por un raspado de limón en Nogales.

Este 2022 quedé convencida que mi cabello no me crece porque hay duendes que me lo cortan mientras duermo.

El cielo cada vez se ve mas claro y me siguen las nubes, cambiando de forma para que yo me fije en ellas.

No escribí mucha ficción porque tengo mucha realidad que platicarles.

Dejé de pensar en el dinero y solito me tocó la puerta cuando menos lo esperaba.

Recordé lo que se sentía respirar profundamente.

Este 2022 fue muy bueno conmigo.

No quiero que se acabe…. Por eso lo voy a continuar este 2023

¡Feliz Año!

Consejos de Navidad 2022

Les deseo de todo corazón unos días de fiestas navideñas llenas de amor, paz y felicidad.

Coman rico

Abracen a los presentes

Recuerden a los ausentes

Bailen y canten

Esperen a Santa como cuando eran niños.

Navidad marca el nacimiento del amor en su versión más perfecta. Hagamos lo mismo en nuestros corazones.

Ojalá que les toque el mejor regalo del intercambio.

No coman recalentado hasta el 26. El 25 hagan carne asada.

Tomen muchas fotos y las suben a redes sociales para compartir esa felicidad con ustedes.

Cierra los ojos y ve realmente lo bendecido que eres.

¡Feliz Navidad!

PAREIDOLIA

Eso tengo. Pareidolia. Me auto diagnostico con ese síndrome que tal vez muchos tenemos.

Veo formas de animales en las nubes, caras en objetos y lo hago muy seguido.

Hay una parte del piso de mi baño que tiene la forma de la cara de una de las hienas del Rey León.

No es la primera vez que lo menciono, pero me vuelvo a percatar de la situación debido a que sucede con mucha frecuencia.

Antes se pensaba que se trataba de un desorden psiquiátrico, pero realmente lo que pasa es que nuestra mente al captar una imagen que medio pudiera parecer algo conocido lo interpreta como lo que tiene grabado en su memoria.

No me preocupa mucho que me pase seguido, es más, ya me estoy acostumbrando.

Lo que me trae preocupada es que tengo las últimas 4 noches soñando caras. Solo caras sin cuerpo.

Rostros que no me dan miedo, sino todo lo contrario. Se me hacen caras conocidas, aunque estoy segura de que no las conozco ni las conocí en mi vida real.

Según la interpretación de los sueños, cuando uno ve caras al estar dormidos significa que uno hace análisis de su propio ser.

No le encuentro sentido a esto. Son muchas las caras que veo dormida. No me molestan ni me dan miedo, pero si me despierto con ganas de acordarme quienes eran.

Nunca sueño a nadie que conozca, sino rostros inventados quizá representando una revoltura de emociones que traigo.

Todo el día despierta veo caras.

Toda la noche dormida también.

Rostros con sonrisas, rostros enojados. Otros solo se me quedan viendo en silencio como queriendo decir algo.

Una sola vez, una sola cara me dijo algo. Era una mujer mayor, casi como la edad de mi mamá.

No recuerdo bien como era, pero tenía una voz temblorosa y sentía que la conocía muy bien.

Me dijo “No dejes que nadie te cambie”.

Le quería decir “Llegas tarde con tu consejo”

Me he dejado cambiar por tanta gente que ya no me acuerdo como es la Gina original.

Pero traigo ese consejo haciendo eco en mi mente.

NO DEJES QUE NADIE TE CAMBIE.

Todos los días busco ese rostro en mi caminar. Lo busco manejando, en las tiendas, en algún restaurant.

Quiero sabes que significa que me hayan dicho eso. Traigo esa inquietud.

¿Sería yo misma, pero ya mayor dándome un consejo?

¿Quién me quiere cambiar?

En fin, soy pareidólica y veo caras las 24 horas.

Lo único que les puedo decir es que aunque yo vea tantas caras, yo ya no voy a dejar que nadie más me vea la cara a mí.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Oportunista

Oportunista es una de mis palabras favoritas. Todavía no entiendo porque se considera un insulto si te dicen así. Para mi un oportunista es aquel que no deja pasar una situación importante que puede cambiar su vida, aunque el significado literal es que es aquel que se aprovecha de las circunstancias para beneficiarse.

Platicaba con amigos y me surge la pregunta:

¿Cuántas oportunidades se tienen en la vida?

El tema puede ser largo y contradictorio. Unos opinan que las personas nacen con una estrella y parece que son favorecidos por la vida para darles en cada esquina una oportunidad para realizar sus sueños personales, profesionales y privados.

Otros parece que la vida los castiga y dejan pasar oportunidades que tienen en frente por no saber identificarlas, por miedo al riesgo y por que piensan que ‘Todavía no es el momento’.

La vida me ha enseñado de mil maneras que nos encontramos rodeados de oportunidades todos los días pero uno solo se pone las trabas y se autolimita.

Me puse a pensar cuantas oportunidades he perdido por mi misma y cuantas oportunidades se me han ido porque terceras personas influyeron en mis decisiones. El ejemplo más fácil es de los padres a los hijos.

Uno comienza a tomar las oportunidades por los hijos y sin querer vas formando a los hijos bajo tu criterio.

Las escuelas que uno tiene la oportunidad de brindarles a los hijos; los círculos sociales en los que los envuelves; hasta el corte de cabello un día puede marcarlo para siempre (historia real, luego se las platico).

Después vienen esas oportunidades que por miedo no tomas. Miedo a lo nuevo, a lo desconocido, a fracasar, a tener que volver a empezar.

Otras oportunidades las tienes que dejar ir porque no están de acuerdo tu familia, pareja, hijos. Oportunidades que es más fácil decir “Hijole, ni modo, no me tocaba” en lugar de platicarlo y planearlo con toda la familia para ver si es algo que conviene a todos.

Y luego las oportunidades que se presentan directamente y te hacen sentir que estaban esperándote toda la vida. Esas que te exigen sacrificar unas cosas porque vienen cosas mejores pero que al principio te duelen.

Oportunidades o tal vez OPORTUNIDAD (una sola) que, si no la tomas tu para tu bienestar, alguien mas lo hará aunque salgas tu perjudicado.

Yo llegué ya a una edad en la que, si veo la oportunidad, la tomo.

Ya no me espero a ver que van a pensar.

Ya no me da miedo fracasar porque lo he hecho muchas veces y se que de todo se levanta uno menos la muerte.

Ya no me importa si van a criticar mis decisiones.

¿Saben por qué?

Porque OPORTUNIDAD viene de “Op” que significa ‘antes de’ y ‘portus’ que significa ‘puerto’. Los marineros usaban esto para afirmar que se encontraban delante de un puerto seguro.

Así que eso es para mi toda OPORTUNIDAD…. Una antesala a algo seguro.

Chistecito para terminar:

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

El Privilegio de….Dar

Bien dicen que es mejor dar que recibir. Y sí.

Es increíble como pasan los días y uno se enrolla en sus pendientes, sus prioridades, sus metas.

Vivimos egoístamente cada día, pensando en nosotros mismos y en el bienestar de nuestros seres queridos.

No tiene nada de malo eso pero de repente te llega una oportunidad para ver mas allá de lo que haces diariamente y la vida te pone frente a situaciones en las que hay personas que de verdad están batallando en este mundo.

La vida este año me ha dado de todo un poco. Y ahora que termina este 2022, me está brindando la oportunidad de regresar a la comunidad un poco de lo que me ha dado a mí.

Es muy bonito dar y servir, pero es difícil a veces. Hay ocasiones en las que no se nos presenta la oportunidad de hacerlo simple y sencillamente porque no la buscamos.

Yo te aseguro que, si tu ahorita te lo propones, buscas y encuentras un centenar de personas que podrían necesitar tu ayuda.

Y no hablo de ayudar con una vuelta del ‘carpool’ a la comadre ni con un ‘paro’ al vecino.

Hablo de que en nuestra comunidad, siempre hay alguien que tiene hambre, frio o no tiene para comprar unas medicinas.

Esta semana me volvieron a invitar, ahora como parte de La Revista Binacional, a ayudar a la organización de El Zapatón 2022, un evento en el que se regalan 1000 pares de zapatos a niños necesitados de la comunidad.

Este evento lo fundó Rafael García, uno de mis socios fundadores de La Revista Binacional. Comenzó con 250 pares hace 4 años y ahora con la ayuda de San Ysidro Health, ya son 1000 niños y cerca de 700 familias las que se benefician, porque no solo son zapatos sino despensas y artículos de higiene personal lo que se da.

Esta semana, junto con un equipo maravilloso de San Ysidro Health, aquí en San Diego, formamos bolsas de despensas que incluían: leche, pasta, sopas, atún, frijoles, arroz y mantequilla de maní.

Fueron 700 bolsas. Parecen pocas pero cuando estas parada por mas de 3 horas sin parar haciendo el mismo movimiento, te cansas. (Le tengo un nuevo respeto a todos los trabajadores de las maquiladoras que están en las líneas de ensamble haciendo lo mismo por 8 horas diarias).

Cada que le hacía el nudo a cada bolsa pensaba “Que la disfrute una familia necesitada”.

A pesar del cansancio (que la verdad no fue tanto, pero ya estoy viejita), el sentimiento de satisfacción era impresionante.

Una vez una persona conocida (que no digo nombres para no quemarlos) me dijeron, cuando les sugerí que deberíamos de hacer algo para ayudar a la comunidad:

“Y a mí, ¿Quién me ayuda?”.

Sentí feo con eso. Casi quería decirle que era una de las personas mas bendecidas que conocía, pero opté por callarme y me juré a mi misma nunca ser igual.

Dar es un privilegio. Es una ventaja exclusiva que solo los afortunados del mundo pueden disfrutar. Y cuando digo afortunados, no hablo de dinero. Hablo de aquellos que regalan con el corazón sus ideas, su dinero y lo más valioso, su tiempo.

¿Quieres ayudarnos con El Zapatón?

Dale click a este enlace: https://fundraise.givesmart.com/e/c6r-KQ

¡Gracias!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

El Breve Espacio.. y ya no está

Era a finales de 1990. Yo tendría unos 18 años y estaba ya en la Universidad en Mexicali. Me acuerdo perfecto que estaba de moda entre mis nuevos amigos de la Uni escuchar trova, en especial a Milanés y a Silvio.

Un fin de semana fueron a dar un concierto a Mexicali y fuimos a verlos al Auditorio del Estado.

No sé cómo explicarles, pero para mí ese concierto me cambió. Comprendí lo que dos compositores cubanos nos querían decir con sus canciones llenas de nostalgia, amor, esperanza y fines de revolucionar un mundo de dictaduras.

Yo iba a cantar la de “Yolanda” y salí con ganas de luchar por algo (aunque no tenía ni idea de qué). Desperté de la burbuja en la que vivía al ver a gente de mi edad vestida de negro y rojo portando cartulinas con las leyendas de “¡Libertad!” escritas en ellas.

Conocí la expresión pura del sentimiento en las simples notas de una guitarra y una voz con acento de fuerza y fe.

El Señor Milanés murió hace unos días y soy la menos indicada para escribirle algo. Nunca más lo volví a ver en un concierto. A veces creo que con una vez fue suficiente para entender su mensaje.

Su canción más popular a lo mejor es “El Breve Espacio” y siempre quise que alguien me la dedicara. La escucho y se me hace un nudo en la garganta.

Todavía quedan restos de humedad,

sus olores llenan ya mi soledad,

en la cama su silueta

se dibuja cual promesa

de llenar el breve espacio

en que no está…

Todavía yo no sé si volverá,

nadie sabe, al día siguiente, lo que hará.

Rompe todos mis esquemas,

no confiesa ni una pena,

no me pide nada a cambio

de lo que da.

Suele ser violenta y tierna,

no habla de uniones eternas,

más se entrega cual si hubiera

sólo un día para amar.

No comparte una reunión,

más le gusta la canción

que comprometa su pensar.

Todavía no pregunté «¿te quedarás?».

Temo mucho a la respuesta de un «jamás».

La prefiero compartida

antes que vaciar mi vida,

no es perfecta

más se acerca a lo que yo

simplemente soñé…

Porque antes de saber que era un ejemplo de revolución cubana moderna, a mi Pablo Milanés me hizo aprender que cuando uno quiere escribir de amor, las palabras solitas se acomodan en estrofas, en versos, en coros, en poemas, en arte que no se modifica al repetirse, solo se engrandece.

Descanse en paz Pablo Milanés, y gracias por inspirarme a muchas cosas sin que nadie lo supiera.

https://youtu.be/prjtP5Zt_Q4

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂