San Diego no es una ciudad que se caracterice por lluvia. Es mas, es de las ciudades mas soleadas con el clima promedio de 75 grados F en todo el año.
Pero ayer, 22 de enero, llovió por una hora entera lo que debe de llover en un año… y nos inundamos como ciudad.
Los ‘freeways’ cerraron algunas de sus partes mas afectadas. El agua no supo hacia donde irse porque todos los desagues de una ciudad tan bonita y tan organizada, estaban llenos de hojas y ramas y tambien basura.
“Nunca me goteo. Solo cuando llueve”, dijo una persona en un noticiero local.
Me dió risa pero entendí su lógica.
Además de pensar en mil cosas anoche mientras dormía, la lluvia no cesaba y comprendí una vez mas lo que significa “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”.
Hemos pasado meses de sequía donde se nota la falta de agua a pesar de ser una ciudad tan húmeda por estar en el mar.
Cuando no hay lluvia estamos muy preocupados. Cuando llueve mucho estamos muy estresados.
El caso es que no cabe duda ese dicho del “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”.
*Ni tanto ni tan poco.
*Ni tan flaca que parezcas enferma, ni tan pasada de peso que de verdad te enfermes.
*Ni tan ‘al natural’ donde parece que no te cuidas, ni tanto botox que todo mundo te desconoce.
*Ni tan poco trabajo que te sobra el tiempo para pensar en cosas negativas, ni tanto trabajo que dejas de vivir.
*Ni tan pobre que andas buscando monedas en abrigos viejos, ni tan rico que ya no tienens nada mas a que aspirar en el mundo.
*Ni tan bueno que se aprovechen de ti, ni tan malo que te quedes sola.
*Ni tan caliente que te escalde, ni tan frío que no sepa bien.
En todos lados te aconsejan no ser “gris”, sino BLANCO o NEGRO. No ser “tal vez” sino SI o NO.
Pero volvemos a lo mismo, depende de la situación.
No es fácil ser GRIS porque sin querer quedas bien con todos y mantener eso es mucho trabajo. He aprendido mucho de mis socios y de amistades de esto.
Separar el sentimiento de lo profesional a veces es necesario.
Entonces, a la otra que te digan ‘que gris eres’, diles ‘gracias’, porque no es necesariamente un insulto.
Me recosté una tarde porque me sentía muy cansada. Dentro de mi realidad, creo que me quedé dormida pero yo no me dí cuenta.
Escuchaba todavía a mi perrita ladrar a lo lejos y la televisión se encontraba prendida. Reconocía las voces de Modern Family pero según yo estaba dormida.
El año comenzó con todos los pendientes del mundo. Son “problemas” que se solucionan si el tiempo se acomoda.
Dentro de mi siesta, me sentía aun trabajando y haciendo todo al mismo tiempo. Me vi de la nada cuando era niña y corría con mis amigas en el recreo para ganar la esquina que nos gustaba para comernos unos saladitos con chile.
Corría y de pronto veía como yo era adulto pero mis amigas seguían siendo niñas. Eso me hizo detenerme.
Todo el mundo siguió corriendo y yo, secamente, me detuve.
Me detuve y había regresado a mi presente.
No me quería mover.
Me puse a ver a la gente a mi alrededor y vi que seguían su camino sin importar que yo estaba detenida.
Hasta les decía “No me quiero mover”, pero a nadie le importaba. Seguían su vida.
Desperté de mi siesta, despues de haber ‘soñado-imaginado’ con esa sensación de que si me detengo en el acelere de mi día a día, no va a pasar nada.
Si yo me detengo:
El sol sigue saliendo a la hora que siempre debe de salir.
Las olas del mar siguen visitando esa arena de manera caoticamente uniforme
Mis hijos salen adelante, sin ningun problema
La Revista Binacional avanza
Las redes sociales siguen alimentando los egos de los influencers
Las niñas de 10 años seguirán comprando en Sephora
Mi perrita Kiara me va a esperar un rato a que siga adelante pero despues se va a enfadar y me va a ignorar
Los hijos seguirán culpando a las padres de todos sus problemas
Los niños se alejarán de sus casas con la incertidumbre si van a regresar un día
El vino se seguirá descorchando en pláticas interesantes
Las elecciones van a seguir
El clima seguirá en su calentamiento global
Seguirán haciendo ‘refritos’ de telenovelas en México
La Legarreta y la Cuburu se van a contentar y yo todavía no voy a saberme el chisme completo.
VIENEN COSAS BONITAS… pero tambien vienen algunas piedras en el camino.
ME GUSTA MI ROPA … pero se me viera mejor si estuviera mas delgada
VOY A IR AL GYM… pero no tengo tiempo este mes
HOY TOMARE VINITO… pero estoy tomando antibiótico
ME OFRECEN UN TRABAJO DONDE GANARé 10 VECES MAS DE LO QUE GANO HOY…. pero es temporal
ME REGALARON UNAS LAMPARAS INCREIBLES… pero no hay electricidad donde las quiero poner
ME GUSTA ESTAR SOLA.. pero nunca he VIVIDO sola
COMPRE UN PIANO ANTIGUO… pero no se tocarlo
TENGO LAS MEJORES AMIGAS DEL MUNDO… pero todas viven lejos de mi
AMO A MI PERRITA… pero su vida es de pocos años
ME ENCANTA ESCRIBIR MI BLOG… pero pocos me leen
TODO ESTA BIEN…. pero no
“Pero” es una conjunción que se utiliza para unir dos ideas o frases. Se utiliza para expresar una contradicción o una excepción.
El uso excesivo de la palabra “pero” puede llevar a una mentalidad negativa. Esto no significa que debas evitar por completo la palabra “pero”. En su lugar, trata de ser consciente de cómo la estás utilizando y si estás enfocándote demasiado en lo negativo.
Si te das cuenta de que estás usando la palabra “pero” con demasiada frecuencia, intenta encontrar formas de expresar tus pensamientos de manera más positiva.
Vuelvan a leer mi blog pero solo las frases en NEGRO mayúsculas.
¿Cuál debe de ser la última frase que pienses este 2023?
Automáticamente, como esos videos de TikTok donde ves pasar tu año a toda velocidad, pasaron momentos de mi 2023.
Se me fue en un suspiro. No se en que momento pasaron 365 días y no los sentí. Aun trabajando todo el día, viajando por el trabajo todo el año, este 2023 se me fue como reloj de arena defectuoso.
Creo que fue un año bonito, con mucho trabajo y mucha inversión de tiempo y dinero a La Revista Binacional, pero también ha sido un año de crecimiento laboral, espiritual, mental y anímico.
La clave es rodearse de las personas indicadas, ser la menos inteligente de un lugar es lo que te lleva a salir adelante.
Ser alumna en lugar de maestra es muy necesario para crecer.
Fue un año bonito, corto, y bendecido.
El 2024 viene difícil, desde ahorita lo sabemos.
No solo lo económico ni problemas de salud, sino por la incertidumbre del futuro.
Le tengo miedo pero eso no me va a detener. Estoy rodeada de personas con las que trabajo en equipo tanto en lo profesional como en lo personal.
Quizá termino mi año con la siguiente frase:
“Por más difícil que sientas que está tu vida, NO ESTAS SOLO. Me tienes a mi”
Diciembre se me hace un mes muy apresurado. Cuando menos pienso, ya es Navidad y como si en automático hubiera hecho todo.
Son fiestas, preparaciones, vueltas y al mismo tiempo es como un tiempo melancólico.
Ir a la ciudad que te vio crecer y reunirte con las amistades con las que te formaste en tu juventud es parte de este mes donde todos regresan a sus familias por las fechas.
Época fría, el aire huele diferente y cada reunión se acompaña por comida de la temporada. Los descorches están a la orden del día, a cualquier hora.
Es un verdadero arte acomodar el calendario para cumplir con tantos compromisos sociales.
Uno gasta mas de lo que se presupuesta porque nunca falta el ‘regalito’ que quieres dar.
Dar y obsequiar cosas materiales es mejor que recibir, y estas épocas se presta para eso.
Los focos, las decoraciones y las canciones navideñas están por todos lados. Los arbolitos y tanto arte que lleva cada guirnalda nos alegran la vista y el alma.
Me gustaría poder juntarme con toda la gente que quiero. No importa si los vi hace 40 años o 40 horas. A veces me llega una necesidad de tener frente a mí a cada uno de los que he conocido, he querido, he hecho enojar, me han hecho daño y me han formado.
Cada vez estamos menos jóvenes y comienzo a ver como gente que quiero se enferma y no me gusta. Lo primero que pienso es “He perdido tiempo”.
No quiero perder más el tiempo pensando en cosas negativas. Quiero disfrutar cada día porque a lo largo de mi vida he encontrado algo porque vivir en cada uno.
A veces me inspira mi trabajo, lo cual puedo casi asegurar que ahorita me encuentro en una plenitud y satisfacción de lo que estoy haciendo y el futuro que tengo junto a mis socios que no me sueltan.
Mi familia todos los días me hacen querer ser mejor persona, comenzando con mis hijos que ya están por irse un tiempo del nido y seguido también de mi hermana y su familia, mi madre que ya no tiene 40 años, pero se cree de 20, y toda la familia extendida de primos, tíos, sobrinos y la reina de todos, mi perrita Kiara.
Diciembre viene a hacerme contar mis bendiciones, a sacudirme para el año que entra, y a recordarme que todo tiene remedio mientras tenga salud.
A veces leo que vivimos en realidades virtuales, en un ‘matrix’ donde cada uno es un personaje luchando por salir adelante en el juego de la vida.
No se si sea eso la realidad, pero por lo pronto, voy a jugar lo mejor que pueda y sepa. Ya se que me puedo sentar a llorar cuando este cansada mientras me levante rápido a seguirle.
Me gusta mi edad, lo que se, lo que he hecho porque puedo todavía volver a empezar proyectos que tal vez nunca intenté de joven.
Diciembre me pone melancólica pero también realista.
Quiero que todos pasen muy felices fiestas en compañía de la gente que los quiere.
Desde que yo me acuerdo, siempre me ha dado risa como se pintan las señoras “grandes”.
De chica me fijaba mucho en la sombra que usaban, como se pintaban el rímel de sus pestañas y también como se delineaban la boca toda chueca.
Se les notaban a las señoras grandes “algunos pelitos” en las cejas mal sacadas.
El rubor era excesivo y la base del maquillaje no se difuminaba correctamente en la base de la barbilla.
La boca semi pintada e inclusive a veces no estaban parejos ni simétricos ambos lados de la cara.
Me gustaba verlas y siempre me preguntaba ¿qué pensarán las señoras grandes al pintarse así?
Yo pensaba que era porque así les gustaba maquillarse, hasta que me convertí en esa señora grande.mu
Sí, ahora soy yo la señora grande y ahora entiendo que es el misterioso motivo del porque el maquillaje es tan raro y mal hecho.
Primero que nada, es porque ni de chiste puedo seguir usando las mismas cremas de cuando tenía 20. Tampoco los colores muy fuertes en los párpados de mis ojos, tal como el azul turqués o el rosa fucsia.
El método de limpiar tu cara (cuando no te quedas dormida antes) es diferente. Los tónicos te resecan si no son para piel madura; la crema muy grasosa te abre los poros; no usar crema para las ojeras y arruguitas de los ojos es casi un pecado imperdonable.
Pero la verdadera razón por la que las señoras ya grandes nos maquillamos tan mal es porque hemos perdido algo muy valioso: la vista.
Así es, yo ya no veo bien a la hora de maquillarme. Medio se donde quedan mis ojos y mis facciones ya que tengo 40 años arreglándome diario, pero a la hora de delinear o realmente embellecer mis ojos ya cansados y apagados, no veo nada.
Si me pongo los lentes, no puedo maquillarme los ojos. Me los pongo y estudio mi ojo. Me quito los lentes y me delineo a memoria mi párpado. Me vuelvo a poner los lentes y veo si lo hice bien o no.
Si de plano no funciona eso, entonces ya acudo a mi espejo con aumento del 15X y prendo un reflector para poder verme bien.
No me gusta ese espejo. Si me veo un buen rato, me comienzo a ver todos los defectos de mis poros, lo quebradizo de mis dientes, las arrugas en las arrugas de mi labio superior y las manchas que no son lunares sexys sino descuidos de no ponerme bloqueador solar tantos años de mi vida.
Entonces este blog es para disculparme por que siempre se me hacía muy chistoso como se maquillaban las señoras grandes. Una disculpa pública. Yo no sabía que era tan difícil hacerse “grande”.
Me reía de mi abuela porque ella a veces se desmaquillaba solo con aceite de almendras (yo ya hago lo mismo).
Me daba risa también que con su mismo lápiz labial rojo se pintaba los labios y luego con sus dedos tocaba sus labios y los aplicaba en sus mejillas para un poco de rubor. (Yo a veces hago eso cuando ando en la calle y quiero verme fresca).
Me he visto en el espejo 15X en el sol y me doy cuenta de que tengo pelos enterrados que no alcanzo a ver a simple vista y saco mis pinzas y comienzo a quitármelos, igual que mi abuela.
Me unto VICKS en los pies para que amanezcan suavecitos en la mañana y me perfumo al dormir, aunque llegue a mi cama sola, igual que mi abuela.
Si, ya soy una señora grande y no se como le voy a hacer porque arreglarme y maquillarme es para mí una terapia.
Es cuando a veces pienso y reflexiono. Es un ritual que llevo haciendo por muchos años y no quiero dejar de hacerlo bien.
Solo espero que los jóvenes de hoy no se rían de esta señora grande que todavía se pinta los labios rojos a pesar de que digan los expertos que los colores neutros y beige son mejores para las señoras de mi edad.
(La verdad nadie lo nota en redes sociales porque los filtros corrigen todo lo que uno no puede ver a simple vista).
El mandado, las rentas, los intereses de los préstamos hipotecarios y la gasolina andan por las nubes.
En estas épocas navideñas, se siente mas el gasto que en otras épocas. Lo que tenías presupuestado nomas no alcanza y gastas más.
Le quiere uno bajar al ritmo de gastos, pero es difícil cuando todos se acostumbran a ciertas cosas. En fin, este blog no es para quejarme del dinero, solo de la inflación mundial.
Ir a comer con la familia es uno de los placeres que, si tienes la oportunidad de hacerlo, debes de considerarte muy afortunado.
Es a veces un lujo, pero si la comida y el servicio fueron increíbles, entonces vale la pena.
Pero ¿han visto que en los menús a veces viene una leyenda que dice ‘Se cobra el x % adicional al total de la cuenta debido a la inflación’.
No se porque me CHOCA ver esto. Ya sé, que tacaña me oigo, pero es que la verdad es todo cuestión de psicología.
Si el mismo restaurant subiera el precio de los platillos y no pusiera esa leyenda, ni cuenta nos daríamos. Quizá solo diríamos “Bah, que caro está todo” pero al final seguiríamos adelante con el pedido y el disfrute de la comida.
A la hora de que llega la cuenta, ves que se le agrega ese porcentaje a la cuenta. Al total le cobran el impuesto y luego al final le pones la propina (que, si vas más de 6 a comer, la incluyen al 20 o 25%)
El caso es que por una cena de $100 dólares, la cuenta final es de $130 (incluyendo ya impuesto, el sobrecargo por la crisis mundial y la propina).
30% es mucho para mucha gente (para mí, por ejemplo).
Ahora bien, te debes fijar muy bien en la cuenta y ver que la propina se pone al total antes de impuesto, que no te cobran doble y que la propina no esté ya integrada para no repetir.
Al principio, uno se molesta, o se trauma, pero al final accedes y decides aceptar que esa es la nueva moda al ir a restaurants.
Pero ¿y esas propinas que te piden todos los demás servicios de comida? No debería de quejarme ya que mi hijo trabaja en un lugar donde le dan buenas propinas por las manzanas forradas en chocolate o algunas nieves.
Es causa de trauma ir por un yogurt al Menchies y a la hora de pagar te dice la cajera “Falta el tip”.
En el Menchies tu te sirves, tu escoges el yogurt y lo que le pones arriba. La cajera solo lo pesa y te cobra. No es en sí un servicio. Pero por pena le das de todos modos.
Quizá por eso Dunkin Donuts, franquicias de comida rápida como In n Out, ChikFila, McDonalds, y sobre todo DISNEYLAND no te piden propina cuando compras comidas (al menos que sea un restaurant con mesero, allí si es SERVICIO).
A lo que voy es que para que la industria restaurantera y de comida siga vigente y la gente pueda seguir consumiendo, esto de tanta propina y cobros adicionales debe de moderarse un poco, porque al rato por querer sacarle al cliente todo lo que se pueda, se van a quedar sin ellos.
Y esta es mi opinión muy muy personal. (Aclaro que siempre dejo buena propina, pero también me doy cuenta del impacto económico que a veces se tiene).
Aunque no lo crean, todavía me doy el tiempo en el día de buscar algo interesante que leer. No tengo tal vez tiempo para leer un libro entero, pero si me tomo el tiempo en leer algo nuevo, algo que desconozco o algo que nunca le he entendido para ver si al volverlo a leer le entiendo.
Una palabra que me topé esta semana fue la palabra PARADOJA.
Si me dicen, “Gina, usa la palabra PARADOJA en un enunciado”, yo les voy a decir “Voy a googlear la palabra PARADOJA”.
PARADOJA. Hmmm, bien puede ser una de mis palabras favoritas este mes.
Paradoja significa algo contradictorio a lo que se cree verdad. O sea, es como hacer lo contrario a lo que se quiere lograr.
Por ejemplo, esta semana, una paradoja que hacemos muy seguido es el tener que gastar (invertir) dinero, dejarlo ir, para que regrese el doble.
“Para hacer dinero hay que perder dinero”
Otra paradoja que se me ha aparecido en mi vida es que “las personas más persuasivas son las que calladas escuchan, observan y alegan menos.”
“Hacer cosas que parecen de mucho trabajo, con el mínimo esfuerzo”
El llamado “finge que eres hasta que seas”
“Entre mas aprendes te das cuenta de que menos sabes”, decía Albert Einstein.
“Vete despacio para que llegues de prisa” … esta paradoja la tengo que aplicar hoy mismo
“No por que tengas mas noticias significa que sabes más” … una paradoja más sobre la calidad vs cantidad.
Dicen también que la muerte le llega al confiado. Y es cierto. Cuando sientes que dominas algo, haces confianza y es cuando ocurren los accidentes.
Los fracasos te llevan al éxito… como dicen “los golpes en la cara endurecen la quijada”
Carlos, mi socio en La Revista Binacional usa muchas paradojas cuando estamos en juntas. La mas reciente que aprendí fue que reducir algunas cosas en la empresa no necesariamente es ir hacia atrás, sino que es para el crecimiento a largo plazo… un paso hacia atrás para agarrar vuelo.
“Vive antes de morir” … la paradoja que todos olvidamos hacer hasta que alguien joven muere.
Otra contradicción en la vida diaria es que para hacer mas cosas hay que decirle que NO a muchas otras.
“Habla menos, para que te escuchen más”
“Estar conectados hoy en día a las redes sociales nos desconecta de la vida real”. Así es. Menos platicas con los celulares en la mesa, y mas platicas viendo a los ojos de los que nos acompañan.
“Deja de buscar lo que quieres para que eso que quieres te encuentre a ti”. Esto me consta que es verdad. El día que yo dejé de buscar algo fue el día que ese algo me encontró a mí. Es como si te quedaras quieto y entonces eres más fácil de alcanzar por una meta.
“Eso que te da tanto miedo hacer, hazlo” … tal vez la respuesta a nuestras preguntas está al otro lado de eso que tanto miedo nos da hacer.
Benjamín Franklin una vez explicó una paradoja muy interesante: “El día que dejes de cambiar es el día que dejas de vivir”. Y sí. Es de vivos y la vida misma el ir cambiando. El día que no cambies ya nada es porque el fin está cerca.
Así que vale mas que cambie algo, de perdida el color de mis uñas.
Por primera vez, Mariana Eres sabía que nadie de sus compañeros de trabajo podía cerrar a los inversionistas como ella.
Mariana tomaba su teléfono, sus papeles y notas y se acomodaba la falda mientras salía rumbo a la sala de juntas esa mañana.
Hoy se planearía como aterrizar a los inversionistas que venían desde Nueva York a cerrar por todo un año los servicios de la compañía donde trabajaba Mariana.
“Muy buenos días a todos. Comencemos”, anunciaba el Sr. Martinez, jefe inmediato de Mariana y encargado de la cuenta de los neoyorkinos.
La junta comenzaba y todos daban sus puntos de vistas sobre lo que planeaban para entretener y sobre todo lograr la confianza y cerrar el negocio con los inversionistas.
Mariana, cuando fue su turno, expuso lo que todos pensaban era el mejor plan de ataque. Ella era experta en cerrar a clientes, no solo por su inteligencia y su experiencia sino por su carisma y la confianza que podía ella brindar.
La única mujer con experiencia en su oficina, rodeada de 7 otros hombres en un sala de juntas tensa ya no la preocupaban. Ella dominaba el tema, la inversión, y su estrategia no fallaba.
El Sr. Martínez solo la veía y no decía nada.
Mariana se sienta después de exponer su punto y siguieron Jaime y Eduardo. Ambas propuestas eran absurdas y costosas para la empresa. Hector, su mejor amigo, también expuso lo que el pensaba que podía ser la mejor estrategia. No tan tonta como la de Jaime o la de Eduardo, pero Mariana sabía que el Sr. Martínez usaría su propuesta. Era la mejor.
“Muy bien, gracias a todos por sus ideas. Mariana, excelente trabajo. Jaime, Eduardo y Hector, muy buena participación”.
Mariana no podía dejar de sonreír. Era obvio que ella llevaría el cierre de los clientes.
“Mi idea es un poco diferente. Eduardo y Jaime, hoy en la noche nos vamos a cenar con los inversionistas y los llevaremos a pasear por la ciudad. Mirta ya hizo las reservaciones en los lugares y nos vamos por ellos al hotel como a las 7pm. Cenaremos, tal vez cognac y unos puros cubanos y después nos vamos a donde quieran, si quieren tabledance, pues nos vamos al table”, continuaba el Sr. Martinez.
Mariana se confundía y por fin dijo “¿cómo? ¿Yo no voy a ir a esa reunión, Sr. Martinez?”
“Lo siento Mariana, pero esto que haremos en la noche es cosa de caballeros. No encajas en el grupo. Los queremos cómodos para que nos den todo el negocio”, decía tajantemente el Sr. Martínez.
La junta continuó con un sinfín de tonterías. Datos irrelevantes, planes sosos y Mariana con una mirada perdida llena de incredulidad que en el 2023 este tipo de machismo laboral se diera.
Al terminar la junta, Mariana tomó sus cosas y se fue, sin importarle que era todavía temprano para hacerlo.
Ni siquiera escuchó la voz de Hector que le trataba de explicar que se calmara, que a el tampoco lo habían invitado, que no lo tomara a mal, etc.
Mariana no quiso ni siquiera detenerse a escucharlo porque su rabia era mucha y no tenía la culpa Hector.
Mariana se fue al bar de la esquina, donde siempre iban a tomar cuando el trabajo les daba tiempo o cuando querían festejar algo.
Con sus dedos recorría el vodka tónica que había pedido. Tomaba un poco y Pedro el cantinero no se atrevía a preguntarle que pasaba.
Sentada sola en la barra porque todavía era temprano, Mariana se cuestionaba muchas cosas.
¿Por qué lo permitía? ¿Es tanta mi necesidad del trabajo?
En eso llega un hombre con un traje y se sienta a un lado. Mariana ni lo voltea a ver. Ella sigue tomando y pensando en su día tan pesado y al mismo tiempo decepcionante.
“Buenas tardes, señorita”, decía el señor trajeado. “¿Le invito otro vodka?”
Mariana educadamente rechazó el obsequio. “Gracias, pero no. Así estoy bien”.
Después de muchos intentos más de querer entablar conversación con ella, el señor trajeado se daba por vencido. Le da su tarjeta con su teléfono y le dice, “Estoy en el hotel de enfrente, habitación 344. Pago lo que me pidas” y se retira sin que Mariana captara lo que había escuchado.
Pedro logra entender lo que pasaba y le dice “Ay, Señorita Mariana. No puedo creer lo que ví. Miles de hombres han llegado aquí solos a tomar y comienzan a platicar con los otros. Terminan haciendo negocios. Este extraño llega y la ve sola y piensa otra cosa. ¡Qué difícil se me hace que es ser mujer!”
Mariana ya ni dijo nada. Se terminó su vodka y llamó un Uber. Ya había tenido demasiado por un día, un día misógino y un día donde se sintió perder por ser mujer.