¿Cómo vas?

Mi hija Luisa Fernanda tenía unos 9 años cuando dijo que quería ir a UCLA y vivir en Los Angeles. Como mamá viviendo en Texas, sólo la escuché y no le puse atención pues era un sueño casi imposible.

Este fin de semana que pasó la fuí a dejar a Los Angeles para que termine ya su carrera de Ciencias Políticas en UCLA para despues comenzar a ver lo de seguir con estudiar leyes.

Mi hija es un gran ejemplo para mí de como ella nunca dejó ir ese sueño y lo cumplió. Nadie sabe todo lo que tuvo que pasar para que ella lograra estar allí, pero al fin llegó y lo está cumpliendo.

Hace poco un amigo me preguntó: “Y tus sueños Gina ¿cuáles son? ¿Cómo vas?”

Esa pregunta me hizo tanto daño y no fue culpa del que me la hizo sino porque fue para mi una autoevaluación obligatoria.

Mis sueños. Les confieso que tengo tanto tiempo que no los recuerdo ni los trato de conseguir. Los tengo tan guardados y empolvados que me puso triste y con tantos sentimientos.

¿Mis sueños? Ufff.. de niña yo estaba segura que el mundo era para mí y que nada me detendría. Tenía todo para hacer tanto.

He logrado algunos, muchos tal vez. Pero otros tantos, que para mí eran muy importantes, tienen que ser rescatados desde el más oscuro rincón de mi ser.

Y es que como mujer y luego como esposa y despues como madre, esos sueños se fueron guardando para ayudar a los demás a conseguir los propios.

Quizá sea un defecto grande el que tengo: Ayudo a todos a lograr sus sueños. Para eso nací, dicen.

Pero ¿y yo?

Logré mi sueño de ser madre, logré mi sueño de vivir en San Diego. Dos sueños que me costaron mucho pero los pude llevar a cabo.

Mis sueños. Me salió en una galleta de esas chinas que te dan tu fortuna lo siguiente:

Que me mantenga fiel a los sueños de mi juventud.

Curiosamente, en pocos días, mi mente ha estado piense y piense en esos sueños que yo tenía de niña y que por miedosa y por obediente a todos decidí postponer.

Han de pensar que mis sueños son imposibles pero son tan simples. No los he cumplido porque no me he dado el tiempo de hacerlo. Me ha dado miedo y porque “siempre” hay otras cosas que hacer. Mis sueños siempre han podido esperar.

Quiero cumplir lo que yo pensaba que iba a ser cuando era muy niña.

Me falta:

  • Conocer más partes del mundo (viajar) y ojalá sea con la mejor compañía.
  • Escribir una novela/serie digna de un premio (tengo tantas historias reales que contar y alguna que otra ficción que puedo acomodar)
  • Tener una fundación que ayude a niños (me gustaría saber que todos los niños desayunan en este mundo)
  • Antes quería ser actriz. Ya no se si sea demasiado tarde.
  • Me hubiera gustado ser cosmetóloga pero a mi papá no le encantó la idea porque me decía que yo tenía más capacidad para los negocios (lo cual ahora dudo). Quizá debí ser menos obediente y hacer lo que me gustaba.
  • Conocer a Johnny Depp
  • Realizar unos sueños que tenemos en común mi hermana y yo.

Y tú, ¿Cómo vas con lo que soñabas de niño? ¿Qué te falta para lograrlo? ¿Qué esperas? Ponte a pensar en silencio que te hubiera gustado ser desde que eras niño. Dicen que nunca es tarde.

¿Lo intentamos?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Se dice fácil

Se dice fácil, pero se escribe la historia de manera difícil.

Escribir cuando uno está triste es lo más fácil que hay. Las letras fluyen de los dedos al teclado. Los sentimientos están saliendo sin esfuerzo.

Escribir triste, melancólica y hasta un poco distraída hace que la expresión se manifieste de manera más clara.

Vengo llegando del funeral de mi suegra por tantos años y no puedo sentirme de otra manera mas que triste y al mismo tiempo llena de nostalgia y melancolía.

Chacha (así le decía todo mundo) descansa ya en paz y tuvo la dicha de irse de este mundo de la manera más privilegiada que se puede: se quedó dormida en su siesta de siempre y sus ojos ya no se abrieron. (Es más, ni cuenta se ha dado que se fue de entre nosotros). “Chacha tuvo la muerte de los justos”, dijo el sacerdote en la Misa.

Una mujer tan fuerte y tan llena de Dios deja un vacío que sus hijos y toda la familia tendrá que ir llenando con sus recuerdos y sus dichos.

Mujer ejemplar como madre porque enviudó joven y tuvo que sacar adelante a 5 muchachos que hoy en día son hombres admirables y trabajadores.

Observaba a los muchachos en el funeral y no podía mas que pensar “¡Wow, Chacha! ¡Qué bien lo hiciste!”. Me la imaginaba diciéndome “Se dice fácil pero tuvo que haber mucha disciplina y no ser blandita con tanto hombre”.

Sí, siempre estricta pero por lo mismo formó hombres de bien.

“Tú y Pepe están locos”, era siempre su regaño. Fuí la nuera rebelde tal vez, la mal hablada y la que nunca supo como hablarle de ‘usted’. Pero con ella platicaba tan a gusto y compartíamos muchas opiniones similares en la mayoría de las cosas. Creo que tambien la hacía reír. 🙂

Las muertes repentinas impresionan a los que se quedan pero para el que fallece es lo mejor que le puede pasar.

Se dice fácil pero el haber regresado a su casa me marcó profundamente. Ver sus cosas, su cocina, sus galletas de avena que siempre nos comíamos tomando café me hizo sentir una paz melancólica que no puedo explicar. Sentía que en cualquier momento iba a salir de su cuarto para platicar.

Acompañé a José Luis, Manuel, Rubén (Chiquis), Fernando (Totis), Juan y toda la familia, en especial a mis hijos (Luisa Fda y Nicolás) que sintieron mucho la muerte de su abuela. Ver a los tíos, primos y nietos unidos y llenos de amor me hicieron sentir orgullosa de que mis hijos sean tan bendecidos de ser parte de esa familia tan bonita.

Chacha fue una señora muy querida en todo Camargo y Delicias, Chihuahua. Las caras de dolor de sus amigas me hicieron llorar un par de veces. Decirle adiós a una amiga no es nada fácil y ellas se sentían así, con un luto que no se podía ocultar.

Yo siempre voy a admirarle su fé y la convicción a sus creencias. A querer que el mundo hiciera siempre lo correcto. Para ella había un bien y un mal y difícilmente aceptaba un “mas ó menos”.

A Chacha siempre le voy a admirar su fuerza y sus ganas de vivir. Yo tambien quiero llegar a su edad sin un achaque, sin dolencias, sin enfermedades de esas que te limitan y te dan miedo. Quiero tener su memoria y siempre tener los recuerdos vivos.

Chacha, una mujer como las de antes, que todos respetaban, admiraban y que al mismo tiempo era moderna, tecnológica y con una inteligencia increíble.

Chacha, gracias por tus enseñanzas y tanto cariño. Descansa en Paz, Maria Luisa Mendoza de Andreu.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES (Chacha, no te me sientas, pero eso de vernos el próximo miércoles es para mis lectores) 🙂

De mis fotos favoritas con Chacha Andreu.. Diciembre 1998

Las Expectativas de la Humanidad

Ví la película BLADE RUNNER, el thriller del futuro que se lanzó en 1982. Harrison Ford muy joven en el papel principal donde se pelean humanos contra robots (que confundes con humanos). La trama se lleva a cabo en la ciudad de Los Angeles, en el futuro (Noviembre 2019).

La ví con mi hijo el Coco, porque tiene un poster donde te dicen las 100 películas que debes de ver en tu vida y BLADE RUNNER era una de ellas. Yo nunca la ví de niña (no soy fan de películas del futuro) así que ese viernes nos pusimos a verla los dos.

Más que la trama y la fotografía (para los años 80), lo que nos impresionó fue la percepción que tenía la humanidad para nuestro mundo (40 años hacia el futuro).

Ver la ciudad de Los Angeles llena de rascacielos oscuros y con formas raras, ver autos volando en lugar del tráfico actual y ver el basurero en los barrios chinos me pusieron a pensar mucho.

Noviembre 2019 fue hace dos años y nada que ver como lo pintaban que sería.

¡Cuánta imaginación y fe en la humanidad tenían los productores y directores de esta película!

Pues sí, quizá las mismas expectativas que cada uno de nosotros teníamos para el futuro.

Hace 40 años yo tenía 9 años.

Estaba en quinto de primaria porque iba adelantada en la escuela. Mr. Powers era mi maestro de 5th grade en el Sacred Heart School (Sagrado Corazón en Nogales, Arizona).

Puedo decirles que ese maestro ha sido clave en mi educación. Era la primera vez que teníamos un maestro hombre y fue un cambio total en mi. El me enseñó la importancia de los números y el algebra. Se salía del plan orginal de educación y nos daba algebra avanzada. Lo curioso era que lo lográbamos comprender.

9 años y el mundo que me esperaba se me hacía tan grande y tan generoso.

Hace 40 años, al igual que los directores y productores de BLADE RUNNER, yo tambien veía a mi persona como esa ciudad avanzada y llena de logros.

En mi opinión, si vas a hacer una película del futuro, ponla a miles de años hacia adelante de tal manera que no logremos comparar y juzgar los que nos toca vivir las dos epocas.

La humanidad tenía mucha expectativa para el mundo tecnológico. No me mal interpreten, los avances en la ciencia y en la tecnología son increíbles pero al mismo tiempo hay cosas que nomás no han cambiado.

  • Siguen las guerras en el medio oriente
  • Todavía siguen las mujeres luchando por una igualdad
  • En lugar de carros voladores, estamos peleando sobre el lenguaje de inclusión lo cual lo único que hace es retrasarnos como comunidad.
  • Seguimos haciendo muchas cosas “a la antigua”, sin avances tecnológicos.

¿Qué nos pasó en esos cuarenta años? ¿Porque no estamos al nivel de la civilización que se creía que íbamos a estar?

Sí, desde que yo lo recuerdo, las expectativas del futuro superan mi realidad. A los nueve años yo estaba convencida que había venido a este mundo a marcar una diferencia, a hacer que valiera la pena la vida. Siempre tenía la mente llena de palabras que de alguna manera tenía que sacar. Hablando, chateando, escribiendo este blog.

Mis expectativas tambien eran de volar alto.

Al ver BLADE RUNNER me indentifiqué con los creadores de la película. “Le exageraron” a lo que esperaban que sería todo.

Parece mucho tiempo de 1982 a estas fechas.

A mi me dió miedo de que no alcanza el tiempo si no lo aprovechamos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Cosas que Duelen

El dolor es una señal del sistema nervioso de que algo no anda bien. Es una sensación desagradable, como un pellizco, hormigueo, picadura, ardor o molestia.

El dolor tambien es una molestia, tristeza ó pena que se lleva en el alma.

La diferencia es que uno se quita con analgésico y el otro con mucho trabajo y transcurso del tiempo.

Aquí una lista de cosas que duelen (unas casi pueden ser mortales):

  1. Pegarte en el dedo chiquito del pie con un mueble
  2. Tener muchas deudas
  3. No ponerte bloqueador en el área de la axila e irte a la playa todo el día
  4. Cuando pisas sin querer a tu perrita
  5. Tener un jefe malo
  6. Una uña mal cortada
  7. Dormir chueca
  8. Que te dejen “en visto” mucho tiempo
  9. Los tacones nuevos
  10. Quitarte un pelo de la nariz con las pinzas de las cejas
  11. Comentarios negativos en redes sociales
  12. Tener expectativas
  13. Morderte la lengua cuando comes
  14. Una muela no atendida
  15. Pesarte
  16. El ver a un hijo enfermo
  17. El día siguiente de una buena fiesta
  18. Decir adiós a alguien que se va a vivir lejos
  19. Pagar $50 dólares por un estacionamiento en el centro de San Diego
  20. Depilarte con cera en cualquier parte del cuerpo
  21. Un brasier con la varilla de fuera
  22. Los días despues de hacer ejercicio
  23. Romperte una uña postiza sin querer
  24. Que no te haga caso el que te gusta
  25. Agarrarte la piel con un zipper
  26. Reprobar un examen que estabas segura que ibas a pasar
  27. Picarte el ojo con el rimel de pestañas
  28. No saber perdonarte por cosas del pasado
  29. Que se te caiga una lata de comida en el pie
  30. Cuando pierde tu equipo favorito
  31. Un granito por dentro de la nariz
  32. Caerte en frente de la gente
  33. Las cortaditas con un papel
  34. Un parto sin epidural
  35. La muerte de alguien que amas
  36. Quemarte los dedos con la plancha del cabello
  37. Respirar cuando estás triste
  38. Pisar un juguete de plástico duro como un Lego
  39. Un despido injustificado de un trabajo
  40. Los niños pidiendo limosna
  41. Pensar en la muerte de tu perrito/mascota
  42. Los ojos por estar todo el día frente a un monitor
  43. Que te ganen tu idea de un negocio por haberles confiado todo
  44. La soledad de los vagabundos
  45. La traición y mentira
  46. Que se te derrame un vino fino en la mesa
  47. Cuando se te pierde un dinero
  48. Esos días del mes
  49. Las fajas colombianas
  50. Decir NO cuando querías decir un SI.. Y viceversa

A ti, ¿qué te ha causado dolor? Espero que haya sido lo que haya sido, estès mucho mejor.

Si todavía te duele algo, aguanta. El dolor se pasa ó simplemente aprendes a vivir con el.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Primer Recuerdo

Estaba en un momento de no hacer absolutamente nada en mi casa. De esos minutos al día en el que estaba en mi casa, con pendientes adelantados, esperando a que se hiciera un poco más tarde para comenzar a hacer la comida y fue cuando decidí sentarme en el sofá a ver mi iPad, sin ninguna intención de encontrarme algo.

Me puse a buscar páginas de vestidos, de zapatos. Busqué cómo se llama mi Angel de la Guarda celestial. Vi dos videos de perros chistosos y cuando menos pensé me aparece una foto de publicidad que dice:

¿Puedes describir el primer recuerdo que tienes de tu vida?

Cerré mi iPad (el forro), me senté derechita y me di cuenta que esa pregunta me causó un revuelo en mi cabeza.

Todo el resto del día estuve tratando de decifrar cual era mi primer recuerdo de mi vida.

Esa noche, cansada pero con un poco de insomnio porque últimamente no duermo bien, me puse a pensar en mis recuerdos más viejos, de cuando yo era muy muy chiquita.

Recuerdo la boda de mi tia Norma y mi tío Richie. Sólo la Misa en la Iglesia de Nogales, Sonora. Pero allí yo tendría unos dos años y tengo muy presente otro recuerdo donde estoy aún mas chiquita.

Al estar pensando y pensando llego a mi más antiguo recuerdo escondido en algún lugar de mi cerebro. Estoy acostada en mi cuna blanca.

Tengo yo creo que un año y medio. Quizá dos. Estoy tomando leche en mi biberón (porque creo que a penas ayer lo dejé, jajajaja. ¿Y qué tiene?)

Tengo mi mano derecha deteniendo la botella de leche mientras que con el dedo de la mano izquierda estoy jugando con mi cabello, como enrollándolo en mi dedo. Ese movimiento me arrullaba. Lo recuerdo bien.

Estoy aburrida, acostada y se me ocurre jalonear el chupón de la botella. Lo logro romper y se me viene una cascada de leche a la cara.

No digo nada. No lloro. Estoy analizando la gravedad de la situación. Oigo que mi papá me llama.

El solía hablarme (hablarnos ya cuando estaba mi hermanita Michele) y nos gritaba nuestro nombre y nos bajábamos corriendo de la cunita ó camita a su cama para acostarnos en medio de él y de mi mamá.

En esta ocasión (todavía no nacía mi hermana) me llama y me llama y yo no me bajo corriendo de la cuna. Siento la leche en mi cuello, en las orejas, las sabanitas de la camita están empapadas.

Despues de varios llamados, siento los pasos de mi mamá y papá que van a ver porqué no les hago caso. No se que más pasa después. Creo que me solté llorando al verlos.

Me daba nostalgia recordar. Tuve un paseo por mi pasado, mi más antiguo pasado (casi casi hace 50 años de eso) y tuve sentimientos encontrados. Confundía fechas y casas. Me alegaba a mi misma que no había pasado eso mientras las horas del reloj seguían corriendo.

Yo no se si realmente ese sea un recuerdo verídico ó sea un recuerdo de alguna anécdota que contaba mi mamá de cuando yo era chiquita. Pero cerraba los ojos y realmente me acordaba del sentimiento de estar en esa cuna toda mojada con el chupón destrozado.

Despues recordé que dicen que los recuerdos no son de las veces que realmente ocurrieron los hechos sino que de la última vez que lo recordaste. El recuerdo del recuerdo del recuerdo..

Por eso la vida se esfuma y de viejos se nos olvidan las cosas, los detalles. No por viejos sino que por nuestro cerebro que guarda en los recuerdos la última vez que recordaste.

Me impacta esto porque quiere decir que cada vez que me acuerde de alguien ó de algún suceso en especial, le irán faltando detalles… como si el tiempo lavara y deslavara los recuerdos hasta ya no saber si fueron real ó no.

Este ejercicio me hizo estar más atenta a mi presente. Casi quiero escribir los detalles de lo que vale la pena recordar para que mi cerebro lo guarde intacto.

No se lo que el futuro tenga para mi. Pero sea lo que sea, quiero poder acordarme de todo lo lindo de mi pasado, o sea el HOY.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Auto-Terapia

Freeways. Avenidas llenas de carros que después del 2020 regresan al caos vial como novatos al volante.

Ir y venir. Clientes que quieren casas en todo California. Pendientes. Mandados. Ir manejando y pensando en soluciones a problemas.

Sacando cuentas en mi mente. Pensando qué hacer de comer. Que no se me olvide ir por más comida de la Kiara mi perrita. Acordándome de los pendientes e itinerarios de mis hijos mientras mi Whatsapp suena y suena con Zooms que he olvidado.

Cada día es diferente y es lo que me encanta de mi vida últimamente. En cada esquina hay una sorpresa. Una nueva cara llena de motivos; una oportunidad de negocio; amistades que se quedan y te lo comprueban.

Voy y vengo. Llevo y traigo.

Mi mente vuela a veces con la música ochentera que pongo en el Spotify mientras otras veces canto a todo pulmón esas de mujer despechada de Marisela.

Y en eso es hora de marcar vuelta para entrar al estacionamiento de donde vivo. A veces me estaciono afuera (y no en la cochera) porque de seguro tendré que volver a salir en la tarde.

Ultimamente me estaciono, y me quedo sentada con las dos manos en el volante, viendo para enfrente. Viendo la nada.

Apago el motor y solo se escucha alguna música que estaba oyendo ó también apago el radio y me quedo en un silencio total.

No sé qué significa psicológicamente esto pero he encontrado una paz mental, física, espiritual y muy escasa cuando me quedo sin movimiento dentro del mismo carro que me ha paseado por todo San Diego.

Me quedo sentada allí, a veces unos minutos y otras casi las horas. Sentada en una paz dentro de un carro. Me siento protegida y serena.

No se si el carro y su armazón simbolicen los abrazos que tanto necesito y son tan escasos en mi vida.

A veces lloro con una canción que me hizo recordar cosas lindas y me quedo a disfrutarla.

Sé que me tengo que bajar en algún momento del día pero no lo quiero hacer porque eso significa que tengo que seguir corriendo con tareas y pendientes.

Es un tiempo mío y quise compartirlo porque estoy casi segura que no soy la única que lo hace. Quedarme en mi carro ha sido de las mejores terapias.. Auto-terapia, literal.

A lo mejor eso es lo que todos los psicólgos, psiquiatras y mentores quieren decir cuando nos hablan de la autoterapia (terapia a uno mismo) y nunca habíamos captado que es por el AUTO.

Me siento en mi carrito que amo porque no me gasta gasolina (y ahorita en California está a casi $5dlls el galón), y veo a la gente pasar enseguida de mi. Me voltean a ver y yo nomás me quedo allí, como escena de película de suspenso.

Otras veces estoy hablando por teléfono con personas especiales. Me gusta hablar en el silencio de mi carro con ellas, donde nada nos interrumpe y me siento bien.

Si tuviera un bar en el compartimiento de enmedio de los asientos de enfrente, fuera el lugar perfecto para mi relajación total.

Me quedo en el carro y sé que me tengo que bajar (a veces me pesa más bajarme porque tengo en la cajuela bolsas del mandado que subir hasta el 3er piso).

Me gusta el olor de mi carro. Entre nuevo y el olor artificial que le ponen en el lavado de carros, como a frescura. Lo disfruto.

Mis vecinos creo que ya me conocen como “la doñita del carrito”.

Es muy curioso como un carro puede darte tantos sentimientos al mismo tiempo. De estrés por el tráfico, de coraje por el que se te mete de repente, de ansiedad por que se te hace tarde, de fastidio porque tienes que llevarlo al taller y luego, cuando menos lo piensas llegas a tu casa, te estacionas y te entregas en total relajación a esos momentos de auto-terapia, reales ó no, pero yo los estoy ya venerando.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Consejos que nadie pidió

Este miércoles de blog quiero compartir con ustedes algunos consejos (ó cosas que debemos saber) que he conocido durante mi larga vida y a veces los he empleado y otras veces los he ignorado.

En fin, aquí van algunos consejos que nadie me pidió (pero que de todos modos quiero que lean a ver si les gusta alguno):

  1. Nunca le preguntes a alguien si está diciendo la verdad porque si es honesto, se puede ofender por tu falta de confianza.
  2. Tener confianza en ti mismo es llegar a un lugar y creer que a todos les caes bien.
  3. Entre más profundos tus sentimientos, más difícil son de expresarse
  4. Las opiniones no son los hechos, por eso no importan.
  5. Es más fácil tener pesadillas en un cuarto frío
  6. Las cosquillas son y serán siempre un medio de tortura
  7. La inseguridad te destruye mentalmente
  8. Hay ojos que cambian de color con las emociones (eso me pasa a mi)
  9. La pregunta más difícil de contestar es “¿Cómo te describes a ti mismo?”
  10. Un cuarto desordenado activa tu creatividad.
  11. No confíes totalmente en nadie.
  12. Si una persona habla poco pero muy de prisa, entonces tiene muchos secretos
  13. El 50% de las personas ha estado interesado en alguien comprometido en otra relación
  14. Si comienzas a enfocarte en tus problemas, tienes más problemas
  15. La gente que ama el color negro tiene mentes llenas de colores
  16. Los ojos de una persona dicen mas que la boca
  17. Nuestra mente tiene unas neuronas especiales que permiten encontrar los labios de otra persona en la oscuridad.
  18. Los recuerdos son de la última vez que recordaste un suceso, y no del suceso mismo.
  19. La gente es más feliz cuando está ocupada
  20. Es mas probable que regresen una cartera encontrada si dentro de ella hay una foto de un niño ó familia
  21. Las caras simétricas son mas atractivas
  22. 2 de cada 5 mujeres sufren anuptafobia (miedo a nunca encontrar el amor)
  23. Eres más productiva siendo feliz
  24. Los que se acuestan muy noche son más psicópatas que los madrugadores
  25. El ojo de una mujer percibe millones de más colores que el hombre
  26. Si. Hay. Un. Punto. Despues. De. Cada. Palabra. Nuestra. Mente. Comienza. a. Leer. En. Pausas.
  27. La gente con bajo autoestima tiende a ser la más criticona hacia otras personas.
  28. Si te sientes triste, ponte a limpiar tu casa, area de trabajo, carro.
  29. Ser olvidadizo es señal de ser muy inteligente
  30. Un minuto de enojo debilita el sistema inmune por 5 horas
  31. Si recibes un texto de una persona que nunca lo hace, quiere un favor
  32. Dormir sin almohadas elimina el dolor de espalda
  33. Vete con la decisión que más miedo te da porque es la que te va a ayudar a crecer
  34. Cuando una persona aparece en tus sueños, esa persona desea verte
  35. Cuando estás muy triste, todo el mundo a tu alrededor parece ser muy feliz.
  36. La mujer sonríe 62 veces al día. El hombre 8
  37. Cuando alguien se te queda viendo despues de dar tu una explicación, esa persona está pensando porqué estás mintiendo
  38. Un hombre pasa 43 minutos del día viendo mujeres
  39. Tu nariz puede recordar 50,000 olores diferentes
  40. Besar por un minuto quema 26 calorías
  41. Solo el 2% de mujeres se describe como bella.
  42. Los hombres y las mujeres ven el color rojo de diferente manera
  43. Entre mas felices somos, necesitamos menos horas de dormir
  44. Sentarte derechito te da energía
  45. El sarcasmo ayuda a las personas a solucionar problemas difíciles
  46. Misofonia es el odio a escuchar como respira ó come alguien.
  47. La erotomania es cuando una persona piensa que una celebridad está enamorado de ella. (Johnny Depp me ama, por ejemplo)
  48. Siempre debes de sonreír para que todos se pregunten el porqué lo haces
  49. El que menos ama controla la relación
  50. NO se le puede dar gusto a todos.

Todos estos consejos fueron tomados de muchos libros de psicología que he leído, memes de Pinterest y consejos que me han dado y se me han quedado grabados. Ojalá les sirvan.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Perdón

El perdón es una palabra que puede significar todo y al mismo tiempo nada. Depende de quién perdona y qué es lo que se está perdonando.

¿Cuántas veces decimos “ay, perdón” en el día?

-“¡Ay, perdón! No vi tu mensaje.

-“¡Ay, perdón! Se me olvidó tu cumpleaños.

-¡Ay, perdón! Estaba enojada cuando lo dije

-¡Ay, perdón! No quise ofenderte.

Es tan fácil decir “¡Ay, perdón!” que ni siquiera analizamos ya porqué pedimos perdón y tampoco nos aseguramos que la persona ofendida nos perdona.

Perdonar es decir “Ok, no pasa nada. Queda en el olvido tu ofensa”.

¿Realmente perdonamos al 100%? ó ¿Queda un resentimiento después de decir que perdonamos?

Pffttt… Tema largo para este miércoles blogguero y no creo que lo pueda resumir en 500 palabras (ya reduje el total de palabras por blog para que me lean más rápido, jejeje).

Me pasan por la mente muchas cosas cuando pienso en un perdón. Quizá lo primero que quisiera definir es si cuando perdonamos es porque queremos demasiado ó sólo para llevar la fiesta en paz lo hacemos.

Perdonar es de lo más difícil que hay en la vida. ¿A poco no?

Es un antes y un después de un acto que causó lesiones y se tiene que comenzar a sanar por medio de un perdón.

Perdonar es no querer venganza ni querer tomar represalias hacia la persona que te dañó. Perdonar es dejar ir para el bien del ofendido.

Y claro, toma su tiempo y cada quien sabe cuando está listo para perdonar. Ni un minuto antes ni un minuto después.

Yo soy una persona que le cuesta mucho trabajo perdonar. No se porque soy así pero me cuesta mucho. Será que trato de nunca ser yo la que ofenda y cause daño y espero el mismo trato.

Admiro a la gente que perdona y perdona la misma ofensa de la misma persona. ¿Cómo le hace?

¿Perdonan por miedo ó por amor? (Depende, yo creo, de la gravedad del dolor causado).

Pedir perdón muchas veces por la misma ofensa hace que las palabras ya queden huecas y no sinceras.

Como pueden ver, la palabra PERDON me causa muchos sentimientos encontrados.

¿Qué si la persona a la que debes perdonar ya no está?

¿Qué si no te piden PERDON? ¿Cómo se perdona?

No. No es ausencia de carácter moral lo que me hace cuestionar tanto esta palabra. Ha sido siempre un juego psicológico el PEDIR Y OTORGAR el perdón.

¿Quién es el héroe? ¿El arrepentido ó el que dice “No pasa nada, queda olvidado”?

No cabe duda que en el Pedir está el Dar.

Si un día me equivoco ó la riego, quiero saber cómo pedir perdón de mis errores.

Si no puedo yo perdonar algo, mejor hago como que no pasó y que quede en el pasado.

Tal vez esa sea mi manera de usar ese PERDON tan necesario y tan innecesario si todos pensáramos en los demás.

¿Lo más difícil? Perdonarse a sí mismo.

(Leí un ensayo de Dr. Nikki Martínez acerca del perdón, por eso decidí transmitirles por medio de este blog lo que a mi me dejó reflexionar acerca de esto).

PERDON si estuvo muy chafa. jajajaja.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

¿Qué haces?

Me topé con un ‘meme’ muy simple pero que al mismo tiempo me hizo pensar mucho.

En español, esta foto nos dice que “la gente te pregunta a qué te dedicas para calcular el nivel de respeto que te deben de dar”.

Al principio, me estresé mucho porque la verdad yo si soy muy de preguntar “¿y qué haces?”

Nunca pensé que se pudiera mal interpretar. La verdad yo pregunto muy seguido eso para saber qué temas platicar y tratar de aprender de cada persona lo que hacen.

Me gusta conocer a las personas muy a fondo en mis primeras pláticas. No sé, le echo la culpa a mi signo zodiacal geminiano.

Me interesa sinceramente lo que hace la gente. Es para mi un juego mental el decidir si lo que hacen le queda al físico.

Muchas veces me han sorprendido las personas.

Una vez en la oficina de una casa de inversiones, yo platicaba muy agusto con una americana, rubia y muy menudita, muy petite.

Muy curiosa niña, de unos veintitantos, me explicaba que ya quería comenzar a invertir y abrir sus cuentas con expertos que le podían manejar su dinero.

Me llamaba mucho la atención cual pudiera ser su profesión, así que muy francamente le dije “¿pues qué haces?”

“I am a moritician”.

En mi mente distraída le dije “¿Te disfrazas de Morticia para alguna obra de teatro?”.

(Si, yo pensaba que me había dicho Morticia, la esposa del Gomez de la familia Addams. En mi defensa, vivo en California y todo es posible).

Me dijo que era preparadora de cuerpos para cremación, mientras se reía de mi.

No checaba su físico con el de una persona funeraria. Era tan linda y tan frágil.

“¿Y cómo mueves los cuerpos?”

Mi inquietud y curiosidad me tenían muy preocupada por ella.

“Hay un staff muy grande en la casa funeraria donde trabajo. Yo me encargo de varias cosas que tiene que tener el cuerpo antes de ser cremado”. Me explicaba mientras se tomaba su Starbucks que olía mucho a vainilla.

“Me imagino que lo primero que debes de checar es que no respire, ¿verdad?”.

Se carcajeó y en eso fue su turno de hablar con un agente de inversiones.

Así soy yo.

Me gusta saber que hace la gente porque se me hace tan interesante todo lo que hace cada quien. Aún en mi misma carrera de bienes raíces, siempre hay agentes que tienen un don especial en ciertas áreas que los hacen espectaculares en su carrera.

Nunca había yo pensado que el preguntar ‘¿qué haces’ se pudiera interpretar como que yo quería juzgarlos para así saber el respeto y la admiración que se merecen.

Tantas y tantas veces que pregunto.

Nunca pasó por mi mente que pudiera alguien sentirse ofendido ó juzgado.

Mi nivel de respeto y admiración hacia una persona muchas veces depende del trato que veo que le dan a los demás y tambien a mi persona.

De nada sirve tener todos los doctorados y medallas colgadas en una pared si con la gente son bien feos. De nada sirve el más exitoso de los hombres si conmigo ó con cualquier otra persona es malo.

Yo pregunto lo que haces no para respetarte más ó menos.

Yo lo pregunto por metiche, porque me gusta conocer a las personas a mi alrededor y sea cual sea tu profesión, nivel educativo, nivel socio-económico y éxito.

Mi respeto hacia ti siempre serán tus actos de humildad y de bondad hacia los demás y tambien hacia mi.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Ponte en mis zapatos.

Si me conoces bien, entonces sabes que no me gusta ir de compras. Sí, ya se, soy diferente a todas pero no me gusta andar en los centros comerciales de tienda en tienda buscando de entre lo mismo que ciertos diseñadores te dicen que te debes de poner en la temporada.

PERO…

Sí, un pero en mi afirmación.

Pero, si se trata de zapatos, entonces no tengo fuerza de voluntad. No sé porque me gustan tanto los zapatos. Si me ganara la LOTTO, creo que si me iría toda una tarde a comprarme todos los que quiero y no como ahorita, sólo para lo que me alcanza.

Zapatos.

Me acordé de un dicho muy sabio que dice “CAMINA EN MIS ZAPATOS”.

Camina en mis zapatos, es decir, ponte en mi lugar antes de opinar de lo que sea sobre mi.

¿Cuándo fue la última vez que diste una opinión de algo de lo que tenías absoluta certeza de lo que se trataba?

Es muy fácil opinar de todo tema y muchas veces desconocemos lo que hay en el fondo.

No podemos hablar por nadie si no estamos pasando por exactamente lo mismo.

Me imagino a ciertas personas caminando en mis zapatos. Me da risa en pensar que se los quitarían al tercer paso.

Y es que uno se acostumbra a andar con ciertos zapatos, por más que duelan ó sean incómodos. Uno les encuentra el lado, el modo al andar.

Muchas veces usamos plantillas, otras veces unas cintas especiales para que no nos duelan las ampollas que nos causan.

Unos zapatos nos hacen ir de prisa pero nos van dañando las rodillas si no son buenos.

Los tacones ó zapatos ‘elegantes’ nos das porte, altura y tal vez hasta nos hagan sentir importantes pero nos duelen, nos lastiman los pies.

Yo estoy segura que no podría caminar en tus zapatos porque hay un proverbio indio que dice que cada quien fue dado el par de zapatos que van con la medida de sus pies.

Yo no podría caminar igual como tu lo has hecho. Pero me gustaría intentarlo.

Tengo en mente un día intentar dar un paso en tus zapatos para ver lo que sientes todos los días. ¿Cómo sigues de pie? ¿Cómo encuentras el balance? ¿Qué te duele en cada paso?

¿Porqué sigues caminando con los zapatos mal amarrados? ¿Porqué no usas los nuevos?

¿Y si caminamos juntos descalzos un rato para que no nos duela tanto el andar?

Quizá poniendo los pies sobre la tierra podamos llenarnos de fuerzas para seguir en este camino que parece largo pero que se acaba en la esquina menos esperada.

Me da risa que alguien quiera caminar en mis zapatos para ver lo que siento. No podrían. Tengo la mala costumbre desde que tengo 4 años de no desabrocharme nunca los tenis. Es decir, los amarro una sola vez y así, “a la fuerza” me los pongo.

Pero bueno, te invito a que camines en mis zapatos un día y quizá puedas así por fin conocerme un poco más y no solo de lo que escribo, publico ó platico.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂