2 Cuentos para reflexionar…

Me platicaron unos cuentos cortos esta semana y se los quiero compartir más ó menos como me acuerdo que iban. :

1-EL ESPEJO

Hace mil años, un campesino iba a ir a trabajar a la ciudad. La esposa le encargó un peine de la tienda para su hermosa cabellera. El campesino se fue a la ciudad a trabajar y se topó con unos amigos. Entre una cosa y otra, se le hizo tarde y se acordó que algo le había pedido la esposa.

Llegó a una tienda y vió un objeto totalmente desconocido para el. Era un espejo pero el campesino no los conocía. Ni se acordó del peine que le pidió la esposa. El campesino pensó que este objeto tan brillante le iba a gustar más.

Al llegar a su casa en el campo, la esposa le pregunta por el encargo. “Te traigo algo que te va a sorprender”, le dijo y le dejó el espejo en la mesa cubierto con una tela mientras el se iba al campo a trabajar las tierras.

La esposa toma el espejo, se ve en el y rompe a llorar.

La mamá (o sea la suegra del campesino) estaba en la cocina y se preocupa al ver a su hija llorar.

“¿Qué pasa hija?”, le dice la señora.

“Mi amado me trajo un vidrio y es una imagen de una mujer hermosa y joven. Me va a dejar por ella”, lloraba la esposa.

“Ay, a ver, déjame verla”, dice la señora mientras toma el espejo. “¡Ja ja ja! No te preocupes hija, es una vieja fea”, le dice burlándose mientras ve la imagen del espejo.

Este cuento me dió risa y al mismo tiempo me hizo reflexionar que uno siempre piensa que no es lo suficientemente bonito, bueno, capaz, inteligente. Se le hizo hermosa la mujer del espejo a la esposa y nunca pensó que era ella misma. Luego luego pensó que era alguien más. Sin embargo, la suegra al ver la imagen, se burla del yerno y se está autoatacando. A veces uno se burla ó critica a otros cuando tenemos ó somos iguales que eso mismo que atacamos.

2-LOS SEIS SABIOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Eran 6 sabios ya viejos que no podían ver. En esta ocasión, discutían que ninguno de ellos había visto jamás un elefante. El rey del pueblo donde vivían tenía uno y quiso invitarlos a conocer al paquidermo.

Cuando llegaron, comenzaron a tocar al elefante ya que tenían muy desarrollado el sentido del tacto.

El primero tocaba el colmillo de marfil y se imaginaba al elefante como un animal duro y liso en forma de cuerno.

El segundo tocaba la oreja del elefante y estaba seguro que tenía forma de abanico.

El tercero tocaba la rodilla del elefante. Pensaba que era semejante a un tronco con grietas.

El cuarto sabio tocaba la trompa y a el no lo sacaban de la idea de que parecía serpiente el elefante.

El quinto tocaba la cola y en su mente veía al elefante como una cuerda fuerte.

El sexto tocaba su costado y pensaba que entonces el elefante era como una pared arrugada y dura.

Se reunieron todos a platicar sobre el elefante y era una alegata increíble. Casi se agarraban a golpes porque cada uno describía lo que había sentido y ninguno se asemejaba. “¡Es liso y duro!”, “¡No! Es como abanico delgado y aletea”, “¡Qué no!”

Tuvo que entrar una séptima persona, el que los cuidaba en el edificio, para calmar la alegata que ya había escalado gravemente.

Este señor les hizo ver que todos tenían razón, solo que lo habían descubierto de diferente perspectiva pero que al final todos estaban describiendo al elefante.

Este cuento me gustó mucho porque nos habla de que siempre queremos que nuestro punto de vista sea el correcto y nos da mucho trabajo reconocer que hay varios puntos de vista que tambien estan en lo correcto. Al igual que los sabios, alegamos porque no conocemos el tema (o el elefante) en su totalidad. Al menos cuando sabes todo de algo puedes darte cuenta que en una conversación, toda opinión es válida y construye un todo.

Este blog no fue muy mío, pero quise compartir con ustedes lo que cada uno me hizo reflexionar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Lo Sensato y lo Sensible

Me dedico, entre otras mil cosas, a vender casas en California. Es una carrera muy bonita pero a veces es muy difícil. Y siempre que comienzo a dedicarme un poco más a otras cosas, esta carrera me jala de nuevo y no me deja abandonarla. Es como una mafia, jejeje.

Dentro de la carrera, nos exigen para seguir vigentes, que tomemos cursos para seguir actualizados con lo que hay en el mercado, con las leyes, con la ética, y hasta cursos sobre como vender mejor.

Uno de esos cursos nos volvían a recordar la importancia de preparse uno bien a la hora de ir a ver a clientes que quieren vender su casa.

Para no hacerles el cuento muy largo, llegamos a la parte donde nos dan varios pasos que debemos seguir para que una propiedad se venda al mejor precio posible en poco tiempo. (Aunque ahorita no es muy difícil vender, al contrario, todo se vende ahorita como sea).

Uno de los “consejos” que nos daban era hablar con el cliente y explicarles que para vender su casa es necesario eliminar todo lo personal que hay en ella para que el cliente vea la casa y no el gusto de la decoración de los vendedores.

Sí, suena lógico y cientos de veces lo hemos hecho: “Señores, quiten sus fotos de los muebles; guarden esos diplomas; no tengan tanto adorno puesto sobre las mesas, quita todos los imanes del refrigerador, etc”.

Sin intencionalmente serlo, uno como agente que quiere vender la casa puede ser un poco sensato y de cierto modo práctico.

Como agente que ha tenido clientes que van a ver casas para comprar, sé que es un distractor fuerte ver las cosas personales de los vendedores. “Ay, que padre refri de vinos.. se ve que los disfruta”.

Son comentarios inocentes pero que ahora se me vienen a la mente que tenemos los agentes que ser sensatos, pero mucho más sensibles.

¿Cómo le dices de manera bonita y empática a tu cliente que debe de arreglar mejor su casa para venderla? Es una crítica personal, a su gusto y capacidad de ordenar un hogar. De acuerdo, no es con la intención de lastimar pero ahora me pongo a pensar si alguna vez he causado que alguien se “agüite” por decir algo como “Mejor guardamos esa colección de muñecas de trapo para que se vea más espacio”.

Todo esto me puso a pensar mucho, y no solo de bienes raíces sino que al final de la historia, para poder vendernos bien, tenemos que esconder, quitar, cambiar ó reacomodar lo que somos realmente.

Hay un truco que funciona a la perfección para poder ser empáticos y sensibles con la otra persona. Simplemente ponte en su lugar.

A mis clientes que venden siempre les digo: “Imagina que estás comprando esta casa. ¿Qué no te gusta de ella?” Y así dejo a ellos tomar la decisión de que deben cambiar.

Igualmente a los compradores les digo “Imagina que esta es tu casa y la visita gente extraña. ¿Cómo te gustaría que la trataran?” Y se portan bien.

Lo mismo para cuando estes dando una opinión y justificación de tus actos. Para poder ser sensatos y sensibles piensa “¿Qué sentiría yo si la cosa fuera al reves?”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Titubeando

Busqué por todo San Diego una agenda para el 2022. ¿Porqué? Pues porque es hora de llenar fechas para todos los proyectos de este nuevo año.

Fuí a mil tiendas y no había de la que quería. Finalmente decidí ir al único lugar donde sé que siempre hay: en la librería de Barnes N Noble.

Encontré una muy linda de la diseñadora Lilly Pulitzer, con sus diseños tropicales como su Florida. Estaba a mitad de precio así que me gustó aún más.

La agenda era de agosto 2021 – diciembre 2022 y me choca eso. (Sí, yo se que es para estudiantes y maestros que comienzan su ‘ año ‘ en agosto, pero a mi me molestaba ver las páginas en blanco).

Sin titubear, me puse una tarde a arrancar una por una las páginas de los meses del 2021 que no me sirven para nada ya.

Dentro de mi obsesión compulsiva, tuve que decidir si arrancaba la página final del 2021 porque en ella venían el 1 y 2 de enero. Se veía fea la página si la dejaba, así que, respirando profundamente, dejé mi agenda comenzando con el día 3 de enero.

Mientras arrancaba las páginas, capté que todos comenzamos ciclos en diferentes fechas. Muchos miden su año nuevo en su cumpleaños (lo cual sería lo más lógico, para evaluarse en lo personal). Otros comienzan en agosto, los chinos en febrero, etc.

Realmente ¿qué cambia cuando un año cambia de número? Todo está en cada uno de nosotros.

En fin, me puse a revisar mi agenda y llenar con fechas que ya tenemos ocupadas con eventos especiales. Este 2022 cumplo 50 y lo único que quiero es llegar sana a cumplirlos.

Me puse a escribir algunos eventos en los días, pero titubeaba. Lo escribí con pluma pero mi corazón me decía que debía ser con lápiz, por si se tenía que borrar.

Ando titubeando últimamente. Es como un ‘deja vû’ del año 2020, con la diferencia que ya sabemos exactamente que va a pasar si el mundo se tiene que volver a detener y encerrar.

La agenda del 2020 llené cada día y hora del año con eventos, compromisos, trabajo, viajes… y cada uno de esos eventos fueron borrados ó simplemente se empolvó la agenda abriéndose por última vez en marzo y luego fue tirada a la basura.

El 2021 no tuve agenda. Decidí vivir el día, sin planear mucho para no decepcionarme si se cancelaban y creo que fue un año mejor de lo que pudo haber estado.

Ahora que compré esta agenda del 2022, la estoy llenando, titubeando. Frágilmente escribo en ella y en cada evento suspiro “con el favor de Dios se haga”.

Estoy saturada mentalmente con tanta información en los medios y redes sociales acerca de que si vamos ó no a encerrarnos de nuevo. A veces enterarse de todo no es bueno.

Mi agenda tiene una página muy especial donde me pone que ennumere mis metas para el 2022 y luego dice “el mejor año de todos los tiempos”. La dejaré en blanco hasta que realmente sepa que meta quiero para este 2022. Creo que la única ahorita es que todos estemos sanos y salgamos adelante de nuevo.

No ando de pesimista pero el haber comenzado a llenar mis fechas en mi agenda, titubeando, me sentí un poco rara, incómoda y con una combinación de nervios y emoción al mismo tiempo.

Tal vez ahorita estoy titubeando pero tengo la fé suficiente de que mis sentimientos estarán mas fuertes cada día que pase y así un día de estos escriba un blog diciendo “¿se acuerdan cuando la pandemia me hacía titubear?”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Ultimo del 2021

No puedo creer que por fin escribo el último blog del 2021.

Ha sido un año de tantos sentimientos encontrados. Altas y bajas, risas y lágrimas.

Un año muy contradictorio porque se me hizo largo pero luego siento que acaba de comenzar.

El 31 de diciembre del año pasado no hice propósitos para no presionarme y ahora siento que debí ponerme metas para poder medir como estuvo.

Nos volvimos a abrazar, nos relajamos y perdimos un poco el miedo. Nos acostumbramos a vivir con mascarillas y con las pistolas de termómetros en los restaurants.

Nos vacunamos (bueno, todavía hay algunos que no) y tratamos de estar al pendiente de nuestra salud.

Vimos negocios que no se recuperaron de la clausura temporal por la pandemia y vimos negocios resurgir y crecer por la misma razón.

Este 2021 abracé a mucha gente y también disfruté reunirme con todos.

Viajé más de lo debido porque todavía había pandemia pero tambien aprendí que no encerrarnos nos hace inmunes a lo malo del mundo.

Puse muchas cosas en manos de Dios y una noche en un sueño me dijo “No señora, eso lo puedes solucionar tu sola. Dame a mi lo imposible”… y eso hago.

Pude festejar a mi mamá su cumpleaños de manera presencial por fin con toda la familia y eso fue para mi una gran bendición.

Aprendí a leer mis redes sociales como lectora y no como autora y creo que eso me hizo escribir menos pero decir mucho más.

Sé identificar quien me quiere de verdad y quien a veces. Dejé de comunicarme con lo tóxico en mi vida y no fue fácil pero al fin respiro.

Despedí a muchos amigos y familiares queridos este 2021 pero algo me dice que se fueron para abrirnos el camino en otra vida tal vez eterna.

Conocí gente increíble, mentora y capaz de llegar hasta el fondo de mi mente con sus sabios consejos.

Aprendí a soltar a mi hija que se fue a vivir a Los Angeles para seguir sus estudios en UCLA.

Me quedé con las ganas de un beso de amor real.

Reconocí que si puedo escribir de lo que sea y siempre habrá alguien que me lea.

Volví a ver a mis mejores amigas en Texas y eso me hizo muy feliz.

Tomé de la mano a mi hermana y su familia este verano durante las semanas en las que mi sobrino Sergio Miguel fue operado y me hizo sentir tan útil y especial poder estar aquí incondicionalmente para todos. Creo que esos días lloraba inconsolablemente pero en la regadera para que nadie se diera cuenta.

Pude identificar a los seguidores reales de mis publicaciones y a los que me siguen para criticarme. Todo esto se descubrió con las capturas de pantallas que me hicieron llegar y no se si estoy agradecida saberlo ó hubiera preferido no enterarme.

Me invitaron a mil eventos y fuí al 99% de ellos. Tambien no me invitaron a varios que si me hubiera gustado ir.

Crecimos como equipo en Gente Bonita Magazine poniendo a un lado sentimientos y enfocando todo nuestro esfuerzo en que salgan adelante los proyectos.

Estoy aprendiendo a perdonarme por todos mis errores para poder quererme mucho.

Descuidé mi actividad física porque no me sentía motivada pero ya estoy regresando poco a poco.

Una vez me dijeron que peor es nada, pero este 2021 disfruté mucho la nada. Nada de enfermedades, nada de dramas ni traiciones, nada de contratiempos. A veces no tener nada es una riqueza mal categorizada.

Si tengo que poner en una balanza lo bueno y lo malo, creo que lo bueno gana fácilmente. ¿Porqué? Porque aquí sigo, resiliente a este virus que se está acabando las letras griegas.

Solo espero que el 2022 sea igual ó un poquito mejor. Estoy lista para lo que venga y lo que no pueda solucionar sola, pues ya me dijo Diosito que el me hace el paro.

NOS VEMOS EL PROXIMO (2022) MIERCOLES 🙂

Feliz Navidad

En estos días, abracemos a nuestros seres queridos y recordemos a los que ya no están.

Son tiempos de paz y tiempos de acomodar en una balanza lo que SI y lo que NO.

Con todo mi cariño les mando un abrazo en esta Navidad.

Que sea un renacimiento de fé, confianza, empatía, paciencia, paz y amor.

Los quiero mucho y gracias por ser una inspiración cada semana.

¡Feliz Navidad 2021!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

La Búsqueda

El día de ayer llovió como hace mucho no llovía en San Diego. El Weather Channel nos había anunciado un clima así… una lluvia en invierno (casi pues).

El frío era tan rico, tan diferente. Se sentía como que picaba la cara cada gotita diminuta pero tupida que caía sobre la ciudad.

Los vientos estaban muy fuertes, de hecho se cayeron algunos árboles por la calle donde vivo. Muy raro ver este caos en la ciudad.

Para colmo, yo no me pude quedar en casa porque tuve un día exageradamente ocupado. Todo el día tuve pendientes y eso significó que todo el día iba a andar en la calle manejando.

Cuando llueve en San Diego, la gente entra en pánico. Como que el agua los atonta, los pone ciegos y al mismo tiempo furiosos al volante.

El día de ayer no fue la excepción pero decidí tomar las cosas con calma y ponerme a escuchar la radio local.

Mientras manejaba, pensaba en muchas cosas. Tan pensativa que no me fijaba ni como manejaba. El agua que me aventaban los camiones no me asustaba y seguía mi velocidad uniforme en mi carril.

Tenía tantos pendientes, tantas cosas que hacer que necesitaba estirar las horas al máximo para poder lograr todo.

En eso, en la radio, dicen “Así es amigos. Todos estamos ciclados en la búsqueda de la felicidad completa. Ciclados porque cuando pensamos encontrarla, algo pasa… y se nos va. Y volvemos a empezar la búsqueda”.

En eso entró la canción de “Say, Say, Say” de Paul McCartney con Michael Jackson y yo solo trataba de decifrar lo que el señor de la radio había dicho.

Lo que se me venía a la mente es la imagen de un hamster corriendo en su rueda. Corre y corre y nunca llega.

¿Seremos realmente unos hamsters en unas ruedas donde lo único que buscamos es ser feliz?

Me puse a leer muchos escritos y ensayos de psicología para poder escribir hoy (Hay miércoles de blogs más estudiados que otros).

Me encontré este ejemplo en una página española de psicología:

Tom siempre disfruta de su trabajo como conserje en un colegio comunitario local. Lo que más le gusta de su trabajo es cómo le da la oportunidad de conocer a los jóvenes estudiantes que asisten al colegio comunitario. Casi todos los días, Tom se siente bien y, en general, experimenta muchas emociones agradables. De hecho, es muy raro que alguna vez sienta emociones negativas como tristeza o soledad. Cuando Tom piensa en su vida, siempre llega a la misma conclusión: se siente muy satisfecho con su forma de vida.

La razón por la que Tom se siente así es que todos los días va de casillero en casillero y roba pertenencias de los estudiantes y las revende para comprarse alcohol. Cada noche, mientras se va a dormir, piensa en las cosas que robará al día siguiente.

Los psicólogos, al leer esta historia en voz alta a un grupo de personas, preguntan:

¿Es feliz Tom?

Las conclusiones fueron muy diversas. Alegaban que el estaba a gusto y se sentía satisfecho y eso lo hacía feliz. Otros decían que el remordimiento lo alcanzaba y por eso tomaba para no pensar.

Mi conclusión es que cada quien tiene una definición muy particular de la felicidad. Lo importante es definir qué nos hace feliz… y muy importante tambien saber qué no.

Yo puedo sentirme muy feliz rodeada de gente que quiero, compartiendo un vinito.

Pero, como dice mi amigo Daniel Flores, “Fíjense bien” lo que dije.

Dije que me sentía feliz con mis amigos… y les confieso que al escribirlo nunca se me ocurrió poner “Soy feliz”.. Solo me siento feliz. ¿Es lo mismo?

Ahora bien, lo que dijo el señor de la radio: Estamos siempre en la búsqueda de ser lo más feliz posible y nunca podemos decir “Ahora si, ya soy 100% feliz”, porque siempre hay algo que nos falta. A veces son secretos, a veces son enfermedades ocultas, a veces son terceros que te roban un poco la felicidad.

Hmmm. No sé qué decir.

¿Ustedes qué opinan?

¿Se puede lograr la felicidad completa?

En este blog, si me leen, por favor díganme que piensan. Me interesa mucho saberlo.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Reloj Roto

Le tocaba a mi perrita Kiara cita con el veterinario para vacunas y su revisión anual. Todo perfecto, gracias a Dios pero tengo que poner a dieta a mi perrita. Ni modo, menos comida y más ejercicio.

En la sala de espera de la clínica de mascotas, estaba una señora, americana y muy rubia, con una caja. Dentro de la caja se encontraba MIDNIGHT (media noche), una gata negra con los ojos más amarillos que he visto.

No soy fan de los gatos. Tampoco la Kiara. Pero me encantó verla de cerca.

Haciendo un poco de plática a la señora en lo que picoteaban a la Kiara, pude darme cuenta que traía un reloj roto.

“¡Su reloj, tan bonito!”, le dije, señalando que estaba estrellado del vidrio.

La señora sonreía y me decía, “Tengo años usando este reloj. Lo rompí en una fiesta bailando con mi esposo”. Acomodaba su bastón al otro lado del sillón.

Yo por dentro haciendo mil cuentos en mi mente. “A lo mejor se le murió el esposo y por eso lo trae“, pensaba.

“Esa fue la última fiesta a la que fuí con ese ‘son of a bitch‘ “, se enojaba la señora al mencionarlo.

Yo abría mis ojos más grandes que la gata Midnight. No supe que decirle y tambien cuestioné porqué el destino siempre me pone en situaciones así.

“¿Qué te hizo?”, le pregunté, quitándome la mascarilla para oirla mejor (es que con la mascarilla a veces no oigo bien, pero ese es otro blog).

“Despues de esa fiesta, al día siguiente, me di cuenta que se había ido con todas sus pertenencias de la casa. Me dejó una nota diciendo que se había aburrido de mi. Que estaba cansado de mis achaques, siempre quejándome”, decía la señora con los ojos tristes.

Yo para entonces estaba muy interesada en seguirla oyendo. Hasta se me había olvidado que hacía allí.

“Pero, ¿qué tiene que ver con el reloj? Lo quebraste de coraje ¿ó qué?”, no quise preguntar si se había ido con otra persona por eso regresé el tema al reloj.

“Pues verás. Tuve que ir a terapia porque yo era la persona más destrozada que te pudieras imaginar. No tenía idea de lo infeliz que era él a mi lado. Yo pensaba que todo estaba bien. Sí, sufro de dolores musculares por una enfermedad que tengo, pero en la mañana y en la tarde siempre trato de estar bien cuando el está en casa.”, continuaba la señora.

Me tuve que parar a pagar la cuentota de la Kiara, pero sin dejar de verla para continuar la historia.

“La terapeuta me dijo que yo era como este reloj. Físicamente estaba rota, no caminaba bien, estática por mi enfermedad. Pero, al igual que el reloj, DOS VECES AL DIA daba la hora perfectamente bien. Lo llevo puesto para que no se me olvide que así como me encuentro todavía sirvo”, y sonreía.

La señora fue llamada con MIDNIGHT a un cuartito para la consulta de la gata. Se despidió de mi y me dijo que nunca se me olvidara eso del reloj roto.

Yo me quedé impactada, como con escalofríos y con ganas de llorar.

Quizá necesitaba escuchar justo eso. Por más roto que se sienta uno, por más cansado y destrozado que estemos, dos veces al día somos perfectos.

Lo pude interpretar de muchas maneras y todas muy positivas.

Voy a seguir hablando con gente extraña en la calle porque siempre que lo hago descubro maravillas, aprendo lecciones ó me hacen verme como en un espejo.

Así que ya lo saben. Los relojes rotos funcionan dos veces al día, dando la hora perfectamente bien.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Los Platos de Schrödinger

Los Platos de Schrödinger

Observen bien esta foto de los platos. Son los platos de Schrödinger (aunque el ejemplo real es con un gato) que están, según la mecánica cuántica de Schrödinger, enteros y rotos al mismo tiempo.

Es decir, Edwin Schrödinger nos diría que esos platos están enteros pero dejarán de estarlo si alguien abre la puerta de la vitrina.

(El ejemplo era con un gato, vivo y muerto a la vez según un experimento).

A mi me gustó el de los platos. Es una imagen muy fuerte y me quedé impresionada porque me identifiqué totalmente.

¿A poco no es una maravilla de imagen?

Me le quedaba viendo minutos enteros y me llevaba a pensar en todas las situaciones actuales de mi vida.

Tengo tantas cosas así, como esos platos. Sé que si le muevo poquito, si pregunto, si cuestiono, si me atrevo, si acepto, si lo hago, esos platos se van a romper en su totalidad.

Mientras no le mueva, siguen exisitiendo intactos aunque todos sabemos que son platos que van a romperse. Estan enteros y rotos al mismo tiempo si tomamos en cuenta la mecánica cuántica.

(Así me debieron explicar física en la prepa pues. Otra cosa sería).

Yo se que tú que me lees tienes esos platos en algún aspecto de tu vida. Allí los ves, te incomodan cuando los volteas a ver pero sabes que mientras no abras esa puerta, tus platos siguen enteros.

Estudiando la vitrina, pude deducir que esos platos se pueden salvar todavía. Si compro un exacto y corto el vidrio de abajo con mucho cuidado, puedo meter mis manos y salvarlos uno por uno.

Necesito tiempo, precisión, dedicidirme a arriesgarme y sobre todo tener un buen pulso sin nervios para lograr salvarlos.

Si no logro salvarlos todos, sé que puedo salvar a la mayoría. Pero me da mucho miedo hacerlo. Me da miedo fallar y romperlos todos.

Como que si alguien abre la puerta y se caen solos, no es mi culpa. Pero yo quebrarlos significa que tengo todavía más culpa (por saber exactamente qué pasaría con ellos).

Quizá ver esos platos enteros y rotos al mismo tiempo me da más tranquilidad de seguir como si no pasara nada.

Tantos ejemplos se me vienen a la mente con esto.

No ir al doctor a revisarte esa bola rara.

No checar tu puntuación en los burós de crédito

No abrir ese email

No hacer esas preguntas incómodas porque sabes la respuesta

etc.

Ahora bien, esa vitrina tiene puerta transparente y podemos ver exactamente la posición de cada plato.

¿Qué pasa cuando en nuestra vida tenemos muchos de esos platos en gabinetes de madera y no podemos ver lo que hay dentro hasta que los abrimos?

Sí, a veces pasamos mucha de nuestra vida barriendo platos que cayeron por abrir gabinetes sin ni siquiera imaginar qué había dentro.

En esos gabinetes ni siquiera tenemos la opción de planear cómo rescatarlos. Simple y sencillamente esos platos son de Schrödinger, enteros y rotos al mismo tiempo. Solo esperando a que se abra la puerta.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

O sea Sí, pero NO.

¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que todo te indica que SI pero hay algo muy dentro de ti que te dice que NO?

Yo creo que todos hemos pasado por allí. La situación es perfecta, todos nos dicen que SI, el tiempo es el indicado… pero algo muy dentro de ti te dice NO.

Tal vez sea de las cosas más difíciles que tiene que hacer un ser humano: ir en contra de todos porque tienes algo que te dice que no debe de ser.

Este sentimiento que nos surge en el momento menos pensado se llama INTUICION, que no es más que el conocimiento, comprensión ó percepción de algo, sin la intervención de la razón.

“Una corazonada”, dicen las tías.

“Me late”.

“Algo me dice que no”

“No me cuadra”

“No me llena al 100”

Muchos nos dicen románticamente que la intuición es cuando el alma nos habla y nos previene porque sabe que nuestro cerebro está a punto de cometer un error.

Lo que nunca nos dijeron es que muchas veces esa intuición se puede entrenar y casi puede convertirse en un razonamiento tal. Aprendes a leer tus propios sentimientos.

Yo me acuerdo que cuando tenía exámenes en la escuela, la primer respuesta que creía correcta era la que escribía. Sobre todo en esas preguntas que eran capciosas y dudaba de la respuesta. Mi intuición era la primera en responder cuando no me sabía la respuesta por razón.

¿Te acuerdas qué pasaba cuando volvías a leer tus respuestas antes de entregarlo al profesor? Cambiabas la respuesta por otra y en un gran porcentaje con esto te equivocabas.

“Chin, ¿para qué la cambié?”… (tuve muchas de esas)

La intuición es algo que podemos aprender a desarrollar mediante la meditación para poder lograr conectarnos con nuestro subconsciente que nunca escuchamos porque estamos demasiado distraídos con tantas cosas durante el día.

La intuición la podemos mejorar si nos ponemos a pensar con lógica y algunos otros pasos como:

  1. Ver hacia el pasado con mucho detalle. Recordar si alguna vez hemos pasado algo similar ó alguien ha pasado por algo similar para tomar una cierta estadística. Ver bien qué cosas ignoramos en una toma de decisión pasada y ponernos en la figuración de “¿qué hubiera pasado si en lugar de x hubiera escogido y?”
  2. Preguntar a los demás, como encuesta. Esto puede servir como un ‘descanso emocional’ a la presión que tengamos de tener que tomar una decisión. Aunque decidas en contra de todos, el hecho de escuchar otras opiniones te hace a ti más lúcido para escuchar a tu alma.
  3. Simula en tu cabeza que ya tomaste una decisión. ¿Realmente estás convencido ó existe una duda? Las emociones juegan un papel importante aquí.
  4. Medita, eliminando todo ruido que pueda rodear tu mente. A veces el momento brillante de inspiración llega en la regadera, caminando (en mi caso yo pienso mucho cuando camino a mi perrita) y últimamente, ya para dormirme, mi alma me dice lo que piensa.

Así que ya lo saben, cuando se sientan presionados para tomar una decisión escuchen muy bien lo que su alma les está dictando.

No importa que les tengan que decir a todos, “O sea SI, pero NO”.

Preferible a despues tener que lamentarse diciendo “Le hubiera hecho caso a mi sexto sentido”.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Costos Ocultos

@ Llegas al hotel a registrarte y según tú ya tenías liquidado el viaje y…. te cobran un costo diario llamado RESORT FEE que nadie te mencionó a la hora de pagar en línea tu hotel.

@ Cuando menos piensas, el recibo de tu cable se va de $100 dólares a $150 dólares al mes porque expiró una promoción que ni sabías que tenías.

@ Sacar dinero de cajeros automáticos en otros bancos/estaciones. Y las internacionales se cobran el doble.

@ En los negocios últimamente, donde no pagas en efectivo, te dicen que si pagas con tarjeta te van a subir un porcentaje. ¿Será que no están declarando el efectivo a los impuestos?

@ Los aviones que te cobran el asiento, el aire que respiras, wifi, maletas, bebidas y comidas… todo.

@ Los restaurants últimamente te incluyen un porcentaje extra por la inflación, por la pandemia y automáticamente el 18% de propina en las mesas de mas de 5 personas, sin preguntarte si el 18% está bien.

@ Al ir al mecánico a cambiar el aceite al carro y te dice que es mejor un aceite que otro y pues le haces caso.

@ Las tiendas que le suben 30% a todo lo que venden y luego te dicen que TODA la tienda tiene el 20% de descuento. Allí ya les pagaste un 10% más de lo que costaban antes las cosas.

@ Entre otras cosas.

Me inspiré en este tema porque mi primo Jesús Molina me mandó un meme:

Una BIG MAC no te cuesta $3.99. Te cuesta tu salud……

NETFLIX no te cuesta $17.99, te cuesta tu tiempo….

LAS REDES SOCIALES no son gratis, te cuesta tu atención.

Costos Ocultos. Esos gastos que nadie te dijo que te iban a cobrar y ya es demasiado tarde cuando te das cuenta (probablemente los pagaste ó ya no te queda otra más que hacerlo).

Ahora bien, lo que mencioné en la lista se refiere a dinero, pero lo que dice ese meme de mi primo es todo eso que nos cuesta, que desperdiciamos y no tenemos la manera de cuantificarlo por eso no lo vemos.

Sí, comer comida barata con el tiempo nos enferma pero ¿Sabían que con $8.00 dlls comen dos personas en In N Out y con esos mismos $8.00 dlls en WHOLE FOODS me compro 1 aguacate y 2 manzanas? No es que tomemos decisiones irresponsables a la hora de comer. Es que está exageradamente cara la comida sana, orgánica y libre de químicos. (Ya hice un blog de esto).

A mi me cuesta mucho tiempo estar en redes sociales y me roba mi atención. Sí, de allí acabo de sacar mis últimos 2 clientes de bienes raíces pero sí es mucho el tiempo que le dedico a estar leyendo y comentando y sobre todo publicando simplezas. Me hace feliz por eso siento que eso lo cancela. A mi no me da miedo aceptar lo feliz que me hacen mis redes sociales. No me siento sola por eso. Al contrario, tengo a todos los que quiero a un texto de distancia. Pero sí, me roba tiempo y dedicación.

Netflix me quita mucho tiempo tambien. Hay noches que no queremos salir, apagamos los celulares y todo para terminar de ver series empezadas. Una adicción increíble que me quita tiempo pero a la vez me ha unido tanto a mis hijos. Ha sido nuestra terapia, lo que nos permitió no asesinarnos en la pandemia y lo que nos hizo conocernos más porque cada uno de nosotros tenía opiniones diferentes en los capítulos. Pero sí, mucho de mi tiempo me lo ha quitado NETFLIX.

A mi siempre me han dicho que hago muchas cosas, demasiadas, que me quitan mucho tiempo y no me dejan dinero.

Pero ¿saben qué? Me hace feliz hacerlas. Y ahorita, como está el mundo, lo que sea que me haga feliz lo atesoro, lo cuido y lo hago seguido.

Sé manejar mi tiempo. Si quisiera hiciera el doble de cosas. Pero así, a este ritmo funciono.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂