El Privilegio de….Dar

Bien dicen que es mejor dar que recibir. Y sí.

Es increíble como pasan los días y uno se enrolla en sus pendientes, sus prioridades, sus metas.

Vivimos egoístamente cada día, pensando en nosotros mismos y en el bienestar de nuestros seres queridos.

No tiene nada de malo eso pero de repente te llega una oportunidad para ver mas allá de lo que haces diariamente y la vida te pone frente a situaciones en las que hay personas que de verdad están batallando en este mundo.

La vida este año me ha dado de todo un poco. Y ahora que termina este 2022, me está brindando la oportunidad de regresar a la comunidad un poco de lo que me ha dado a mí.

Es muy bonito dar y servir, pero es difícil a veces. Hay ocasiones en las que no se nos presenta la oportunidad de hacerlo simple y sencillamente porque no la buscamos.

Yo te aseguro que, si tu ahorita te lo propones, buscas y encuentras un centenar de personas que podrían necesitar tu ayuda.

Y no hablo de ayudar con una vuelta del ‘carpool’ a la comadre ni con un ‘paro’ al vecino.

Hablo de que en nuestra comunidad, siempre hay alguien que tiene hambre, frio o no tiene para comprar unas medicinas.

Esta semana me volvieron a invitar, ahora como parte de La Revista Binacional, a ayudar a la organización de El Zapatón 2022, un evento en el que se regalan 1000 pares de zapatos a niños necesitados de la comunidad.

Este evento lo fundó Rafael García, uno de mis socios fundadores de La Revista Binacional. Comenzó con 250 pares hace 4 años y ahora con la ayuda de San Ysidro Health, ya son 1000 niños y cerca de 700 familias las que se benefician, porque no solo son zapatos sino despensas y artículos de higiene personal lo que se da.

Esta semana, junto con un equipo maravilloso de San Ysidro Health, aquí en San Diego, formamos bolsas de despensas que incluían: leche, pasta, sopas, atún, frijoles, arroz y mantequilla de maní.

Fueron 700 bolsas. Parecen pocas pero cuando estas parada por mas de 3 horas sin parar haciendo el mismo movimiento, te cansas. (Le tengo un nuevo respeto a todos los trabajadores de las maquiladoras que están en las líneas de ensamble haciendo lo mismo por 8 horas diarias).

Cada que le hacía el nudo a cada bolsa pensaba “Que la disfrute una familia necesitada”.

A pesar del cansancio (que la verdad no fue tanto, pero ya estoy viejita), el sentimiento de satisfacción era impresionante.

Una vez una persona conocida (que no digo nombres para no quemarlos) me dijeron, cuando les sugerí que deberíamos de hacer algo para ayudar a la comunidad:

“Y a mí, ¿Quién me ayuda?”.

Sentí feo con eso. Casi quería decirle que era una de las personas mas bendecidas que conocía, pero opté por callarme y me juré a mi misma nunca ser igual.

Dar es un privilegio. Es una ventaja exclusiva que solo los afortunados del mundo pueden disfrutar. Y cuando digo afortunados, no hablo de dinero. Hablo de aquellos que regalan con el corazón sus ideas, su dinero y lo más valioso, su tiempo.

¿Quieres ayudarnos con El Zapatón?

Dale click a este enlace: https://fundraise.givesmart.com/e/c6r-KQ

¡Gracias!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

El Breve Espacio.. y ya no está

Era a finales de 1990. Yo tendría unos 18 años y estaba ya en la Universidad en Mexicali. Me acuerdo perfecto que estaba de moda entre mis nuevos amigos de la Uni escuchar trova, en especial a Milanés y a Silvio.

Un fin de semana fueron a dar un concierto a Mexicali y fuimos a verlos al Auditorio del Estado.

No sé cómo explicarles, pero para mí ese concierto me cambió. Comprendí lo que dos compositores cubanos nos querían decir con sus canciones llenas de nostalgia, amor, esperanza y fines de revolucionar un mundo de dictaduras.

Yo iba a cantar la de “Yolanda” y salí con ganas de luchar por algo (aunque no tenía ni idea de qué). Desperté de la burbuja en la que vivía al ver a gente de mi edad vestida de negro y rojo portando cartulinas con las leyendas de “¡Libertad!” escritas en ellas.

Conocí la expresión pura del sentimiento en las simples notas de una guitarra y una voz con acento de fuerza y fe.

El Señor Milanés murió hace unos días y soy la menos indicada para escribirle algo. Nunca más lo volví a ver en un concierto. A veces creo que con una vez fue suficiente para entender su mensaje.

Su canción más popular a lo mejor es “El Breve Espacio” y siempre quise que alguien me la dedicara. La escucho y se me hace un nudo en la garganta.

Todavía quedan restos de humedad,

sus olores llenan ya mi soledad,

en la cama su silueta

se dibuja cual promesa

de llenar el breve espacio

en que no está…

Todavía yo no sé si volverá,

nadie sabe, al día siguiente, lo que hará.

Rompe todos mis esquemas,

no confiesa ni una pena,

no me pide nada a cambio

de lo que da.

Suele ser violenta y tierna,

no habla de uniones eternas,

más se entrega cual si hubiera

sólo un día para amar.

No comparte una reunión,

más le gusta la canción

que comprometa su pensar.

Todavía no pregunté «¿te quedarás?».

Temo mucho a la respuesta de un «jamás».

La prefiero compartida

antes que vaciar mi vida,

no es perfecta

más se acerca a lo que yo

simplemente soñé…

Porque antes de saber que era un ejemplo de revolución cubana moderna, a mi Pablo Milanés me hizo aprender que cuando uno quiere escribir de amor, las palabras solitas se acomodan en estrofas, en versos, en coros, en poemas, en arte que no se modifica al repetirse, solo se engrandece.

Descanse en paz Pablo Milanés, y gracias por inspirarme a muchas cosas sin que nadie lo supiera.

https://youtu.be/prjtP5Zt_Q4

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Me lo Merezco

Si tú que me lees eres como yo, entonces para ti es muy difícil darte un gusto personal sin sentirte culpable de hacerlo.

No se si es ya mi manera de ser, si es la crianza o el ejemplo en el que uno crece, pero ¿Por qué da a veces remordimiento darse un gusto?

Es muy raro lo que se siente. Es decir, no molesta ‘ser sacrificada’, sino al contrario. Es bonito sentir que uno puede hacer algo por los demás.

Desde niña yo veía y admiraba a los demás en sus tomas de decisiones agresivas y con firmeza. No titubeaban al atreverse a hacer algo.

No es que uno haya sido una ‘dejada’ a la que todos pisoteaban, pero si esa costumbre de querer evitar el conflicto a toda costa intervenía en que yo expresara muchas veces lo que pensaba.

A veces me quedaba callada para no comenzar un pleito porque estaba segura de que mi opinión era muy diferente a lo que se discutía.

Nunca fui la rebelde que renegaba el permiso que me otorgaban mis papás. Lo que me decían que hiciera lo hice.

Lo mismo fue en mi trabajo, escuela, relaciones. Era una manera muy fácil de evitar el conflicto en mi vida si solo cedía a lo que querían los demás.

Lo que nunca vi venir fue que esta persona (YO mera) que toleraba mucho tenía límites. Y cuando llego al límite, llego al límite.

He ido cambiando porque me han reclamado que ‘aguanto mucho’ y eso es malo porque entonces no les digo que estoy molesta.

Entonces ser paciente (demás) es malo también.

A raíz de eso, estoy poniendo mis planes como prioridad por primera vez en mis cincuenta años.

Por primera vez digo “me lo merezco” y realmente siento que sí.

Deberías de intentarlo.

Cuando tengas que tomar una decisión que sientas ‘egoísta’ nomas di “me lo merezco” y vas a ver que super fácil lo vas a poder hacer.

Abres esa botella de vino en lunes y dices “me lo merezco”

Esos zapatos que no están en especial, pero “me los merezco”

No ir a trabajar un día porque “me lo merezco”

No frenar ese beso porque “me lo merezco”

Comprar ese boleto de avión porque “me lo merezco”

Tu, ¿qué te mereces?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Compromiso

Compromiso.

Una palabra cuyo sinónimo es responsabilidad. No es mas que el acto entre dos o mas personas donde se hacen responsables para realizar una acción. A veces es una sola persona la responsable con un grupo.

Es tan fuerte esa palabra. Es como sentirse amarrado cuando dices que tienes un compromiso y la única manera de soltarte es cumpliendo con lo prometido.

No es malo sentirse así.  En lo personal, yo hago compromisos porque me gusta sentir esa atadura a un plan, esa seguridad de que tengo mi camino a seguir y lo mas importante, que tengo a la vista la meta a cumplir.

En esta vida hay tipos diferentes compromisos.

  • El moral. Todos sabemos lo que está bien y mal. Es como algo en nuestro interior que nos hace saber. Nadie nos lo tiene que decir.
  • El profesional. Muy probablemente uno cumple con estas responsabilidades por que hay una gratificación de dinero. Nos pagan pues.
  • El social. Cumplir con los amigos
  • Con uno mismo. El más importante y el más olvidado.

Como ejemplo tenemos:

  • El de los novios a casarse
  • El de un padre de familia que promete ir por los hijos al colegio
  • El empleado que dice ir en fin de semana a trabajar
  • La madre que le dice a los hijos que los llevará a Disneylandia
  • El hijo que promete sacar mejores calificaciones para que no lo castiguen
  • Las amigas del café que deciden juntarse una vez por semana
  • Una persona que pide prestado y promete pagar la deuda
  • Un gobernante que tiene que rendir cuentas a los que votaron por el y a todo el pueblo
  • La empresa que promete bonos de productividad adicionales
  • Una familia que decide adoptar un perrito
  • Una persona que se pone como meta adelgazar
  • Un matrimonio que se jura ser fiel
  • Un hijo que promete ir por sus padres al aeropuerto para llevarlos a casa
  • Etc.

No todas las personas asumen compromisos. Mas bien dicho, no todas las personas se preocupan si faltan a su compromiso.

A través de los años, me he dado cuenta que cuando alguien me falla, siento que no quiso cumplir su parte del compromiso para conmigo.

Me pongo triste, me enojo por creer, me desespero por las consecuencias que la falta de compromiso trajo a mis actividades y termino queriendo culparme a mi misma. (Hubiera sido más inteligente, lo hubiera hecho yo, no hubiera delegado, presioné mucho a todos, etc.).

Lo que ahora entiendo y lo que ahora sé es que todas las veces que alguien no cumple con su parte del compromiso fue que simple y sencillamente estuvo más fuerte el compromiso consigo mismo que el que hayan podido tener conmigo.

Sin culpar a nadie, solo aprende uno la lección y sigue adelante. Eso sí, teniendo en mente que cuando uno asume un compromiso lo vas a cumplir. Ya te la han hecho a ti. No seas tu igual que los demás.

Además, el sentimiento al cumplir con ese compromiso es de lo mas satisfactorio que hay. Es más, para mi es adictivo cumplirle a los demás.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Es del año de la Inquisición

Tan simple dicho cuando queremos hacer referencia a algo que es de hace mucho tiempo: “es del año de la Inquisición”.

Lo que no nos damos cuenta, es que esa Inquisición fue una época vergonzosa para la humanidad. En esa época el cristianismo tomó riendas de castigar a los herejes, a las personas que practicaban magia y/o brujería.

Hubo una gran cantidad de personas consideradas herejes, por tener opiniones diferentes sobre la religión y la vida. La mayoría eran mujeres.

El castigo era la pena de muerte. Era quitarles la vida. Las mujeres eran atadas y quemadas vivas.

No quemaban brujas. Quemaban mujeres.

A mi me hubieran quemado. No hay ninguna duda.

Yo hubiera sido una de esas mujeres y creo que la mayoría de las mujeres que conozco me hubieran acompañado en la quemazón. Como dijo mi hermana “con leña verde” nos hubieran quemado. O mi prima Bethina “A la vuelta y vuelta como cochis”, jajaja.

Razones por las cuales me hubieran quemado viva:

  1. Este blog
  2. Usar Vicks VapoRub para todo
  3. Mis Frases Candentes
  4. Los tés de manzanilla y de menta
  5. Disfrutar de los placeres de la vida.
  6. Que me gusta ser Géminis y todo lo que trae ese signo zodiacal
  7. Por hablar con la luna en mis días tristes
  8. Saber diferenciar entre una IPA, una Hazy IPA y una Lager.
  9. Por no saber lo que es guardar el vino que sobra. ¿sobra?
  10. Atreverme a decir NO
  11. Atreverme a decir SI
  12. Darles a mis hijos libertades
  13. Trabajar en lo que me gusta
  14. Pintarme la boca roja
  15. Reírme a carcajadas de cosas serias
  16. Me gusta la ropa interior bonita
  17. Saber que si encajas un cuchillo en el zacate deja de llover (gracias a mi amiga Lorena, jajaja)
  18. Mi intuición tan atinada
  19. Usar filtros en las fotos
  20. Mi increíble capacidad de bloquear a personas de mis redes sociales.

ETC.

Por estas 20 razones y millones más, hubiera sido un chicharrón prensado si las reglas de la Inquisición estuvieran vigentes.

Porque no quemaron brujas, quemaron mujeres pensantes. Mujeres como tu ó como alguien que conoces.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Envejecer

Todo comenzó cuando viendo unas fotos mías que se subieron a las redes sociales pude notar ya mis arruguitas alrededor de mis ojos y en la frente.

Hasta le dije a mi hermana que si porque no las retocamos poquito para disimular. Es decir, si me quieren ver fea, pues que vengan a mi casa. (Nos reímos).

Llegamos a la conclusión de que es verdad, todos nos estamos haciendo viejos ya.

Por más que nos cuidemos, por más disciplinados que seamos a la hora de alimentarnos y de usar ciertos productos para no envejecer, la realidad es que el tiempo no perdona y todo por servir se acaba.

No me da miedo hacerme vieja físicamente mientras siga teniendo ese espíritu joven por dentro. Eso si me da miedo, que se me acabe mi cerebro. Que se dañe y deje de pensar y de crear.

Tengo mucho miedo a que un día mi cabeza ya no piense igual, o se le olviden las cosas.

Eso sí tengo que cuidar mucho: todos mis recuerdos, aún los que he tratado de olvidar.

La vanidad es tan chistosa.

Cuando uno se toma una foto en grupo, y alguien te dice “A ver la foto”.

Le pasas el teléfono y lo primero que hacen es hacer grande la foto para enfocar su cara. Y siempre hay algunas opiniones:

“¡Ay, fatal! No subas esa, bórrala. A tomarnos otra”.

“Salgo horrible, pero ni modo”

“Córtame un poco para que no se me vea todo el brazo”

“Mi papadota”

Etc.

Curiosamente solo criticamos nuestra foto y sentimos que todo el mundo sale precioso menos uno. Asi es esto de la vanidad. Somos nuestro peor enemigo.

Yo me pinto las canas desde que tengo 25 años, así que no fue mucho el trauma cuando me salieron por primera vez.

Lo que me ha traumado es que casi no veo de cerca por usar todo el día la computadora y el teléfono y porque pues ya también tengo 50.

Entonces ya estoy llegando a esa edad en la que no me pinto parejos los ojos. No veo si me unté bien el maquillaje o si el delineador lo dejé parejito.

Ya estoy como cuando salía mi abuela con su boca pintada totalmente chueca y me reía, pero me decía “como me ves, te verás”. Y sí. Soy muy parecida a ella.

Curiosamente ese mismo día que comenté con mi hermana lo de mis arrugas, vi un video que me aterrizó a lo que es una realidad inevitable: todos envejecemos.

Este es el video:

We all age

Como pueden ver, aún las artistas que se dedican a ganar dinero por su físico (también por su talento, pero todos sabemos que el físico en Hollywood es importante), envejecen.

Unas cambiaron su semblante por exceso de cirugías y Botox. Otras tienen sus mismas caritas bonitas pero arrugadas y cansadas.

Quien sabe que problemas han tenido en sus vidas. El ritmo de trabajo, el stress por la competencia, problemas familiares y problemas de adicciones. Simplemente por que pasan los años.

Si ellas ya se están haciendo viejas, ¿qué nos queda a los simples mortales que a veces ni la cara nos lavamos porque nos quedamos dormidos con el teléfono en la cara?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Les comparto algo personal

Les comparto un pensamiento muy mío, muy personal.

Cuando llegué de El Paso a San Diego hace un poco mas de 5 años, me sentía como cuando alguien ha corrido una carrera de velocidad muy larga.  Había llegado a la meta que me había propuesto algunos años antes.

Fue una carrera larga, con dudas y arrepentimientos, pero jamás quité los ojos de la meta final.

Nunca la vi como meta, sino como algo natural que seguía en mi vida. Pero inconscientemente, vivir en San Diego era una meta que yo siempre quise alcanzar, desde joven y desde soltera.

Me sentí así sin aire, cansada como cualquier atleta que hasta se desmaya al llegar a la meta final (por eso hay ambulancias esperando a los que corren).

Ya que pasaron unas semanas y recuperé “el aire” y se me quitó ese dolor en toda el alma, lo único que sentía era que era un personaje de FINDING NEMO, cuando llegan al mar por fin… pero en bolsas de plástico. (Si no la has visto, esto es un “spoiler”).

Los personajes escapan de una pecera. Lo hacen estando en bolsas de plástico y lo logran. Llegan a la meta, pero siguen en una bolsa de plástico.

Source: Pixar

¿Y ahora qué?

Sí, había llegado a la meta.

Sí, había cumplido a la perfección cada paso que di para llegar. (No fue decisión alocada. Fue decisión planeada y acordada con todos en mi familia inmediata).

Durante los primeros meses y los primeros dos años yo pensaba que no la iba a hacer. No solo era aprender a estirar el dinero para que me alcanzara un presupuesto texano en un gasto californiano.

No solo fue dejar a la gente de El Paso/CD. Juárez (que fueron y siguen siendo de mis personas favoritas).

Era luchar a diario, después de llevar a los hijos a sus escuelas, por arreglarme y salir; por no regresar a tirarme a mi cama a esperar que fueran las 3 para ir por ellos y seguir como si nada.

Me sentía literalmente en esa bolsa de plástico, aunque todo mi entorno era lo que yo siempre quise.

Nunca dejé de escribir, ni publicar cosas en mis redes sociales. (Aunque la gente me critica el que subo muchas cosas y pongo todo, tengo que aceptar que esas mismas redes sociales fueron muchos días lo único que me tranquilizaba… quizá porque yo tenía el control de ellas).

Mi vida cambió cuando decidí socializar. Llegaron unos amigos que en su momento me salvaron tal vez de una depresión.

Después de varios meses con mi licencia de bienes raíces en California por fin vendí casas y eso me recordó mis capacidades profesionales.

Mi día a día no me dejó caer en una depresión profunda. Nadie lo notaba. Solo criticaban que subí de peso (los médicos por fin le atinaron que fue un exceso de stress por un desbalance hormonal horrible y eso para una persona ex – bulímica puede ser lo peor).

Pero todavía me sentía que flotaba en esa bolsa de plástico por todo San Diego.

Hasta que después de la pandemia, en el 2022, algo cambió en mí.

Me permití decir NO a muchas cosas.

Comencé a ponerle mas atención a LA GINA DEWAR, porque siempre se me olvida cuidarla.

Llegó, sin buscarlo, sin pedirlo y sin imaginarlo, un nuevo proyecto a mi vida: LA REVISTA BINACIONAL.

Llegó a revolucionar mi inquietud profesional. Vino atado con algunos sacrificios pero que al final no pasaron a mayores.

Vino a reventar esa bolsa de plástico en la que estaba.

Después de varias semanas que tengo en esto, entiendo porque me siento tan motivada.

Tengo por fin una META IMPORTANTE.

Por fin tengo algo que sacar adelante.

Por fin vuelvo a tener un proyecto que debe darse porque de él dependen muchas personas.

Por fin tengo algo que es mío y de un grupo de personas que vibramos en la misma sintonía, capacidad y nivel intelectual.

Por fin entendí que la bolsa que me atrapaba era simplemente la falta de una meta que valiera la pena.

Ahora sí me levanto tempranito y llego a la oficina del downtown de San Diego antes de las 7am.

Ahora sí avanzo porque me rodea gente que me enseña a dar lo mejor de mí. Me enseña a solucionar el problema y no a evadirlo.

Ahora sí tengo un sueño que jamás tuve pero ahora que llegó pienso hacerlo realidad en todos sus niveles.

Te invito a que sigas nuestras redes sociales. A que nos leas a todos los que formamos LA REVISTA BINACIONAL.

www.larevistabinacional.com

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

¿Qué Buscamos?

No se ustedes, pero tengo semanas que siento que estoy buscando algo y no lo encuentro. No se que sea, pero como que perdí algo y no lo encuentro.

Platicando con diferentes personas, me dicen que se sienten igual. Todos estamos siempre buscando algo.

No hablo de amor, ni dinero, ni estabilidad. Ni siquiera hablo de buscar la felicidad porque hace mucho tiempo aprendí que ser feliz es una decisión personal. Uno mismo dicta si el día amanece bonito o feo.

No se que busco. Pero es una sensación muy extraña (como cuando estas buscando tus lentes y los tienes puestos).

Toda esta búsqueda me causa un poco de ansiedad. Primero, porque no se que estoy buscando. Segundo, porque si lo encuentro no voy a saber qué hacer con él.

A veces le echo la culpa a un agotamiento físico y también mental. La melatonina a veces no cumple con lo prometido.

Traigo perdida una sonrisa, quizá. O una buena carcajada con amigos de toda la vida.

Otra teoría que tengo es que todo está bien y es solo la costumbre de no estarlo.

Estoy como los presos que al salir al mundo no se adaptan por tanto tiempo estar en una rutina. La prisión era, de cierta manera, su libertad.

Nunca he sido buena para los cambios y sin embargo todos los días parece que tengo que hacerlos.

“Es la edad”, me dicen todos.

Pero ¿cuál edad?

No creo que se deba a mi edad esta búsqueda de lo que no se.

Me gustaría que se pudiera tener un historial de búsquedas como en la computadora, que si no lo borras todos se enteran de que andas buscando en Google.

Me serviría mucho ver mi historial personal para saber si se me pasó algo.

Busco temprano algo. En cuanto despierto, busco mi teléfono y busco lo que sea.

Tal parece que así es la vida. Vienes a este mundo a buscar algo, pero nunca te dicen que es. Se te van los días y los años buscando, como sin brújula.

Yo se que todos han pasado por eso. Por eso nos cambiamos el corte de cabello. Por eso viajamos. Por eso cambiamos de trabajo y de metas. Por eso pintamos la casa y cambiamos muebles.

Después de analizar todo esto escrito, llego a la conclusión de que lo que estoy buscando es algo que traigo perdido desde hace mucho.

He perdido mi tiempo y una parte de mi se aferra en buscarlo. ¿Será eso?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

El Zumbido de los Oídos

Dicen que cuando te zumban los oídos es porque alguien está hablando de ti. No necesariamente significa que estén hablando bien o mal, pero pues supuestamente eso significa.

Yo les confieso que estoy acostumbrada a que la gente hable a mis espaldas. Son muy pocas las veces en las que me han dicho las cosas a mi cara, especialmente lo que no les gusta de mí. Sé que no les agrado porque simplemente me dejan de hablar o, ahora en tiempos de redes sociales, me bloquean.

No me quita el sueño lo que puedan decir de mi porque es algo que no puedo evitar. La gente habla y no lo digo porque lo supongo. Lo digo porque me consta que lo hacen, así como lo hace todo el mundo.

A veces me zumban tanto los oídos que ya ni lo siento. “Qué rara es”, “No puede ser que no salga con alguien”, “Engorda y enflaca, enflaca y engorda”, “Todo publica”, “Me da risa”, “Ahí va otra vez con otro proyecto”, etc.

No pasa nada si hablan de mí y comentan lo que yo les hago saber en mis redes sociales. Si lo publico es porque se que será del dominio del todo el que lo lea. Es más, hasta tomas de pantalla me han mandado por equivocación donde hablan de mi y aún así no me afecta tanto.

Veo memes que dicen “Si tienes algo que decirme, dímelo de frente”, publicado siempre por mujeres. Yo hasta cierto punto estaba de acuerdo con eso. Es mejor que alguien te diga algo y no que anden chismeando tras tus espaldas.

Pero esta semana me sucedió algo que me hace pensar lo contrario.

Sin entrar en detalles me encontré unas personas (que yo pensé que les caía bien) y me rechazaron el saludo. Bueno, una de ellas me dijo “No, a ti no te quiero saludar”.

Al principio pensé que era broma y todavía le digo “¡Ay, jajaja! ¡Qué simple!”. Y la persona insiste, “No. No te quiero saludar”. Y se fue.

No se qué cara hice, pero creo que hice la de lobo de “Lambert, the Sheepish Lion”, la caricatura de Disney, el cual se asusta con el rugir del león.

©Disney

Me afectó mucho esa noche porque no supe qué decir ni como actuar. No sabía si ir tras la persona y preguntarle o que.

Me sentí débil y tonta que esas personas tan equis en mi vida me afectaran y también pude ver que no es cierto que prefiero el enfrentamiento. Soy muy torpe al estar frente al que me ataca, pero también sé que aguanto mucho. Ah, pero si me llegan a mi límite, se exactamente qué decir para el jaque mate (es muy raro que me lleguen a un límite, pero si hay la posibilidad).

Entonces, en resumidas cuentas, creo que prefiero que me zumben los oídos. Diviértanse. Me voy a inspirar para darles más de qué hablar.

(Ya usé el blog para terapia en mi desahogo con mis lectores fieles que tanto quiero, jejeje).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Onda Cálida

Siempre he admirado a los que predicen cómo va a estar el clima. Tienen una precisión increíble y aunque a veces les falla, casi siempre nos podemos dar una idea de cómo va a estar el día para poder hacer planes.

Por eso cuando nos llegaban las alertas de que iban a subir mucho las temperaturas, la verdad si les hice caso.

San Diego se reconoce como una ciudad que tiene el mejor de los climas el 90% del tiempo. Es un clima perfecto (en mi opinión) aunque conozco personas cercanas que dicen que prefieren tener las 4 estaciones del año marcadas.

Se llegó el día en que las temperaturas subirían y pues la verdad si estuvo difícil la humedad que se combinaba con un sol ardiente.

Ya sé, muchos me van a decir que soy una simple si vengo de las ciudades más calientes de México (Hermosillo y Mexicali), pero la diferencia que yo pude ver es que, en las ciudades acostumbradas al calorón, se cancelan las actividades en el día.

Aquí en San Diego/Tijuana no fue así. Las actividades siguieron y el calor se sentía mucho por la humedad tan tremenda que había.

A mi la verdad el calor en sí no me daba miedo. Me preocupaba que estamos en la peor sequía en años en todo el estado de California y con estas temperaturas tan altas nos ponemos en riesgo de incendios forestales de esos que destruyen todo lo que ven en su paso.

Las autoridades nos daban instrucciones de qué hacer para protegernos del sol. Nos daban instrucciones de que hacer con las mascotas y sobre todo de como hacerle en tu casa para mantenerla fresca.

Muchos lugares en el área de Tijuana/San Diego no tienen aires acondicionados. Restaurants y bares no tienen cómo enfriar los establecimientos en caso de estas ondas cálidas.

Me puse a pensar en todos los turistas que ya tenían viaje planeado a San Diego por ser fin de semana largo por Labor Day. Si tenían planeado ir al Zoo o al Sea World creo que no la pasaron de maravilla, sobre todo si trajeron niños chiquitos.

Sí, los cachanillas y sonorenses me han de estar diciendo “no aguantan nada”, pero como les dije anteriormente, la gente acostumbrada a un clima agradable no tiene idea lo que le puede pasar si no se cuida del calor.

Me dio risa quemarme las manos con el volante en mi carro. Me dio risa ir caminando a medio día en el sol en Tijuana viendo una expo maravillosa de Turismo. Me dio risa tenerme que tomar un Electrolyte para no sentirme mal después de la super sudada.

Era para mi algo raro andar en el calorón. Yo debo de saber que a esas horas no se sale si el clima es así, pero siempre en mi mente pienso “Ni que fuera Mexicali”. (Allá si sabemos sobrevivir el calorón).

En fin, este clima raro me hizo reflexionar que nos acostumbramos muy rápido a lo cómodo y nomas hay un cambio imprevisto, nuestro alrededor entra en pánico y nuestro gobernador de California nos manda una alerta de que el estado no sabe que hacer con tanto gasto de energía eléctrica, (que apaguemos el aire, dice).

Pues así es. Por eso Mexicali y su gente serán los sobrevivientes del apocalipsis. Yo viví mis años mas bonitos en Mexicali, con todo y calor, pero ahora resulta que me hice una débil comodina del buen clima.

¡Qué mal!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊