Aprobada

 

Hace muchos meses, mi hija Luisa Fernanda nos recomendó un capítulo de la serie “Black Mirror” llamado “Nosedive”. Lo padre de esta serie es que los capítulos no son consecutivos y los puedes ver sin órden alguno sin perderle sentido.

Nosedive en español quiere decir “de picada”, como cuando un avión ó pájaro caen con el pico para abajo. (Ya sé, soy un fracaso como diccionario).Black-Mirror-Nosedive

Al principio me daba un poco de flojera ver el episodio porque no había visto ningún capítulo y era un furor en las redes sociales.

Le hice caso a mi hija y nos pusimos a verla juntos una tarde Netflix.

El capítulo (sin platicarles mucho por si no lo han visto) es como en un mundo irreal ó del futuro.

La tecnología ha avanzado tanto que los teléfonos que llevan los habitantes de ese pueblo se convierten en lo que realmente los constituye.

Cada celular tiene un app que ‘califica’ con estrellas a la persona.

Por ejemplo:

Ir por la calle y alguien te da el pase muy amable para que pases, con tu celular lo ‘escaneas’ y le das 5 estrellas por buena gente.

Ahora bien, si haces enojar a alguien ó no le gusta lo que llevas puesto pueden escanearte y darte menos estrellas bajando tu promedio.

5 viene a ser lo perfecto… 1 pues mejor ni salgas de tu casa.

Ya allí que trauma, saber que estamos siendo evaluados por medio de un app. La puntuación que van dando es pública. Todos pueden ver lo que “vales” en el mundo virtual.

Ahora bien, la puntuación no sólo es algo virtual y de “ego”. Esa puntuación que llevas por la vida es lo que hace (en el programa) que te acepten los restaurants, reservaciones de hoteles, escuelas, complejos de apartamentos de vivienda, etc.

Esa puntuación es lo que dicta cómo es tu vida.

La trama es de una mujer que se preocupa demasiado por subir su promedio de estrellas, haciendo todo lo posible por recibir calificaciones altas de la gente a su alrededor, conocidos y desconocidos.

No puedes enojarte, decir malas palabras, opinar diferente, vestir mal, comer feo. Tienes que ser perfecto en vida real sin filtros… Sonrisa perfecta, cuerpo sano, maquillaje impecable, carro limpio, casa linda.

No es comedia. Es como un humor negro que te pone a pensar mucho.

Me dejó traumada el episodio y por equis ó por ye, nunca escribí un blog sobre eso.

Hasta el día de hoy.

Analizando mis redes sociales en la tarde del lúnes, me acordé del programa ese porque estaba revisando si tenía seguidores nuevos en mi blog, si el post de mi cuenta de bienes raíces en Instagram había tenido likes, etc.

Me dió risa sentirme como la muchacha protagonista de ese capítulo, buscando la ‘aprobación’ de lo que estaba publicando.

No, no estoy todavía al nivel de “comprar” seguidores en Instagram para verme muy popular.

No, no me interesa ser “influencer”, el término más tonto de la nueva era.

No, si nadie me lee no me voy a traumar ni va a afectar a mis hijos.

Lo que escribo y publico es para mi, para divertirme, para distraerme.

En eso, en FACEBOOK, me sale un anuncio llamado “mylife.com” sobre la reputación y cómo era calificada.

Pues me metí a la página y casi lloraba.

En cuestión de segundos, mi pantalla de la laptop se llenó con toda mi vida escrita frente a mi.

Todas las direcciones en las que he vivido, mi edad, mi valor en dólares (que no se de donde sacaron eso, jeje). Pueden ver mis licencias de bienes raíces, si tengo vigente mis placas y licencia de conducir, etc… TODO está públicamente puesto en las redes.

Y en eso veo mi calificación…. 4.2 de 5 (considerada buena puntuación).

Sentí horrible. Existe una calificación hacia mi persona y yo ni en cuenta. Ni siquiera me peino a veces para ir a dejar a mis hijos, jejeje..

4.2

Suspirando vi que había una “alerta roja” en mi perfil de esa página.

los vecinos incomodos

Mi puntuación estaba siendo afectada por: parientes, amigos, compañeros de trabajo, gente a mi alrededor con problemas. Por ser mis conocidos ó estar yo cerca de ellos, mi puntuación baja.

Cuando leí esto se me vinieron a la mente todos mis parientes y todos eran sospechosos de bajarme el promedio. (sorry tíos y primos, jejeje)

Lo mismo pensé en mis compañeros de trabajo… mis amigos de El Paso, los de aquí de San Diego.

(Pensé seriamente eliminarlos de mi vida, jeje)

Y en eso llego a lo que provocaba mi baja puntuación…

Resulta que aquí en los depas, hay pura gente con promedio bajo. Mis vecinos chafas que ni conozco me bajan mi promedio… no pues, ¿así cómo?

(No manchen mi vecino Hernán… su puntuación y reputación… ha de ser el que siempre tiene parties).

los vecinos

Phhhfffftttt!!!

Ya en serio.

Estamos super vigilados, evaluados y las redes sociales ya saben hasta lo que vamos a publicar ó qué vamos a escribir porque todo se queda grabado en el mundo de datos.

Somos ya predecibles y nos tienen numerados con estrellas como esa película. Y no es broma. Nuestras búsquedas, nuestras tendencias, el contestar las encuestas, todo es recabado y vendido a empresas dedicadas al mercadeo, a vender…

En China, el sistema de crédito de Zhima es exactamente así. Tu crédito tambien mide como eres como ciudadano, persona, religioso, civil.

Ese sistema es real y ‘califica’ si eres de primera clase ó uno más del montón.

No se qué pensar.

Lo que si es que los datos que publican acerca de mis ingresos y de lo que valgo, pues “yo tengo otros datos”

(Para empezar dicen que tengo una casa que vale $100 dólares. jajajajaja! )

En fin, si un día les toca ponerme una calificación espero que me pongan mis 5 estrellitas.

(Y pues mis vecinos chafetes, les voy a decir que se pongan las pilas ya que andan valiendo en el mundo virtual).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Les dejo el “trailer” del programa para que lo vean….

 

******DE ULTIMA HORA

Mi Marisa Roselló, amiga de la familia y en especial de mi hermana y mi mami se nos adelantó anoche víctima del maldito cáncer, una enfermedad que vivió sin deprimirse, sin vencerse, siempre alegre aún recién salida de sus quimioterapias y tratamientos fuertes.

Marisa, gracias por recordarnos en vida cómo deben de ser las amistades, llenas de bondad, incondicionales y para alegrar cada momento. Gracias por los accesorios que me regalaste, por esos postres deliciosos que nos hacías y el chamoy ADICTIVO que tanto nos gusta.

Marisa, tus mensajitos cuando escribía un blog que te gustaba me inspiraban a seguirle. Esta madrugada cuando me enteré que ya no estabas en el mundo me puse a pensar en mi ángel de la guarda (No se porqué). Me hiciste pensar ¿a dónde se van nuestros ángeles cuándo nosotros nos vamos al cielo? Creo que se queda en cada uno de nosotros y eso nos hace sentir que siempre vas a estar aquí hasta que nos volvamos a ver.

Descansa en Paz.

Un abrazo con mucho cariño a toda la familia Roselló Ayala, mi más sentido pésame. Y a ti Emilio Araujo ‘el tamagochi de la Marisa’, siempre tendrás a todas estas tías de cariño pendientes de ti.

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Conectando la Mente

Me la vivo manejando, ya lo saben. Entre vuelta de hijos, vueltas con mis clientes y nomás por andar de vaga, paso muchas horas en el carro. Para pasar el rato, he puesto muchos ‘Podcasts’ para ir oyendo algo diferente a los playlists de Spotify.

Una de ellas hablaba de cómo el cuerpo reacciona si conectas la mente. No le entendía bien a lo que decía y de tarea nos dejó inventar un experimento en donde conectando la mente, el cuerpo reacciona.

Mi resultado de la tarea fue el siguiente experimento y lo voy a usar con ustedes (aprovechando mi talento de redacción descriptiva).

Ok.

Vamos a usar la imaginación en lo que están leyendo.

Va.

Imagina que estás en tu cocina. No hay nadie más en casa más que tu.

Imagina que estás en la cocina en la parte donde siempre preparas la comida. Tal vez estás parado enseguida de la estufa, de una isla, enseguida del lavabo.

Enfrente de ti, está una tabla de madera para picar verduras.

Encima de esa tabla de madera está un limón verde.

El limón está brilloso, se ve jugoso.

Tómas el limón y lo llevas al lavabo (sink para nosotros los pochos).

Lo detienes con una mano y con otra abres la llave.

Sientes el agua entre tus dedos, tibia pero fresca.

Pasas el limón por ese chorro de agua.

Cierras el agua.

Tomas un pedazo de papel de rollo de cocina para secarlo.

Regresas hacia la tabla y lo pones de nuevo allí.

Abres un cajón (donde guardan toda la cuchillería).

Agarras el más grande. Si, ese que parece de película de terror.

Vuelves a pararte frente a la tabla de picar con el limón encima.

Con una mano detienes el limón. 

Con la otra mano tomas el cuchillo.

Despacio lo partes en dos.

Los aromas cítricos llegan a tu nariz y sientes una frescura.

Observas las dos mitades perfectas.

Tomas una de las mitades con una mano y vuelves a tomar el cuchillo con la otra.

Partes esa mitad en otra mitad, obteniendo un gajo de un cuarto del limón.

Tomas ese gajo.

Lo hueles para absorber toda la frescura.

Lo llevas a tu boca y chupas todo el limón.

🙂

Si eres como todo el mundo normal, tu boca se llenó de saliva al imaginarte chupar ese limón, ¿verdad?

Creo que fue un ejemplo simple pero no pude pensar en otra cosa que hiciera reaccionar tanto al cuerpo como ese cítrico al chuparlo.

Tan simple, tan fácil, tan rápido.

La mente es muy poderosa.

Pude entender que uno debe de pensar en cosas dulces y no limones para sentirse mejor, jejeje.. (mas ahora que estamos en LOW CARB MODE)

Pero si.

Tenemos la mala costumbre de pensar en “el peor de los casos” muchas veces.

En lo personal lo hago para estar preparada por si algo no sale bien. Muchos me dicen “negativa”, pero lo que no saben es que es parte de mi personalidad ‘Precavida”.

No se si se deba a que resuelvo muchas cosas yo sola sin ayuda. O tal vez se deba a que estar en el negocio de bienes raíces es muy complicado y son muchas variantes lo que determinan que un trato se lleve a cabo. Quizá sea por experiencia propia de no estar preparada por tener ‘confianza’ demás.

Aquí es donde entra el conflicto interior.

Algo en mi YO interior me detiene a ser más “a la hay se va”. No puedo ser así de agusto.

No puedo dejar de trabajar e irme a la playa ó dormirme todo el día

No puedo irme de vacaciones con el dinero de la renta ya que DIOS DIRá.

Mi mente está siempre planeando, calculando, organizando, dirigiendo. No puedo evitarlo.

Pero tambien ahora capto, con ese podcast que escuché, el porqué me estresan las cosas que no han pasado.

En mi mente activa, de alguna manera visualicé esos escenarios de lo peor que pudiera pasar en todos los aspectos de mi vida, y sin querer lo estresé.

Así como el limón, al yo decir “¿y si no se hace?” mi mente con eso conectó a mi cuerpo y lo estresó. Sintió como si de verdad estuviera sufriendo por que algo no sucedió como lo planeamos.

Ahora entiendo tantos amigos y coach de positivismo que nos dicen por todos los medios:

“piensa positivo”

“no jales lo malo”

“cancela ese mal pensamiento”

“visualiza como quieres estar”

Tienen toda la razón.

Si un simple ejercicio de chupar un limón nos hizo salivar como si de verdad lo estuvieramos haciendo, llenemos nuestra mente con todo lo positivo para que nuestro cuerpo piense que estamos a todo dar.

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

 

 

Con Los Ojos Cerrados

Este blog comenzó porque tengo un libro que se llama “List Yourself”  el cual consiste en llenarlo con listas de diferentes temas para ir descubriendo tu verdadera personalidad. 69284643_541956429910918_2941017283008397312_n

Me encanta este libro. Me relaja y me gusta escribir mis listas aunque la verdad uso papeles por separado para seguir usando el libro sin influenciar a nadie. Lo quiero usar con mi familia, amigos, compañeros de trabajo como ejercicio de conocermos todos un poco mejor.

Hoy lo estaba hojeando y me topé con la siguiente lista:

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El libro me indica hacer una lista de TODAS LAS COSAS QUE PUEDO HACER CON LOS OJOS CERRADOS.

Yo soy campeona mundial en caminar por mi casa con las luces apagadas sin ver absolutamente nada. De verdad puedo hacer muchas cosas con los ojos cerrados. Entre ellas:

  1. comer
  2. besar
  3. tomar
  4. dormir
  5. oir música
  6. el amor
  7. servirme un vaso de agua
  8. ir a la alacena y adivinar los productos
  9. abrir el refrigerador y atinarle a lo que estoy tocando
  10. vestirme y desvestirme
  11. lavarme los dientes y despintarme
  12. ir al baño, darme un baño con shampoo y acondicionador y todo.
  13. encender la tv
  14. lavar los platos
  15. acariciar a la Kiara
  16. acomodar los cojines del sofá
  17. barrer medio mal
  18. untarme un pan con mantequilla
  19. abrir una cerveza
  20. descorchar un vino

ETC.

Son muchas las cosas que pude hacer con los ojos cerrados.

Cocinar me dió miedo porque la verdad no me quería quemar.

Manejar ni lo intenté y pues escribir y ver mis redes sociales son imposibles.

Lo que hice fue maquillarme con los ojos cerrados.

Me puse crema, maquillaje, rubor, sombras. Me delinié los ojos y mis labios. Lo hice muy bien. Hasta me sorprendí de lo bien que me conozco mi cara.

Lo que de plano fatal fueron mis cejas. Decidí usar los moldes para pintarlas parejitas y pues la foto se cuenta sola:

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Jajajajaja! Mis cejas mal pintadas, por arriba, manchadas. Pero todo lo demás si pude. 🙂

VER.

¡Qué sentido tan importante!

Para todo necesitamos nuestros ojos, aunque podamos hacer muchas cosas sin la vista, el poder ver nos facilita las cosas, las hacemos rápido y sin pensarla.

Hay muchos dichos donde indican que la falta de vista es un impedimiento, una discapacidad física. Y sí. Aunque conozco personas que no ven desde nacimiento y tienen más talentos que cualquier persona. Tocan piano, manejan (de verdad) y usan sus redes sociales con computadoras con voz.

Existen tambien los que ven la vida con los ojos cerrados por elección.

“Se ciega con su hijo”

“Está ciega de amor”

“No puede ver más allá”

“Se hace la que no ve”

(suspiro)

Son tantas las cosas que nos “ciegan” que eso nos hace seguir con nuestras vidas pero de manera torpe, lenta y con resultados menos perfectos.

La ceguera emocional nos impide tomar decisiones correctas porque no tenemos frente a nosotros todos los elementos para poder hacer las cosas bien.

Nos ciegan tantas cosas.

El miedo, por ejemplo, es un pañuelo que nos tapa los ojos. Esa falta de confianza hace que nuestra vista se nuble y no avanzamos porque no sabemos donde estamos parados.

Nos ciega la desconfianza, nos deslumbran las personas que nos impresionan, nos encandilamos tambien con tantas distracciones materiales.

No vemos claro.

Despues llega el día en el que comenzamos a ver y tenemos un ‘shock’ al conocer la realidad. Hacemos la misma expresión facial que hice yo al verme al espejo con la ceja pintada toda doble y chueca.

¿Porqué es tan difícil quitarnos la venda y abrir los ojos?

Porque vemos que pudimos caminar a ciegas pero que no lo hicimos como queríamos. Sabemos como debían de estar las cosas y por esa ‘ceguera’ fuimos caminando y recorriendo la vida haciendo las cosas a medias ó haciéndolas mal.

Ya abrimos los ojos. ¿Y ahora qué?

Pues a componer lo que se puede arreglar, (como mis cejas) y lo que no pues ni modo, dejarlo como está pero con la intención de que a la otra lo haremos bien,  con los cinco sentidos atentos.

No les voy a mentir, a veces a uno le conviene cerrar los ojos para unas cosas. A veces es mejor evitar el conflicto, cerrar los ojos, que pase todo y luego medio componerlo.

Sin embargo, yo siempre CON LOS OJOS CERRADOS:

  • voy a confiarle todos mis secretos a una sola persona
  • voy a entregarle mi corazón a mis hijos
  • voy a confiar en mi misma
  • volvería a vivir mi misma vida
  • iré tras de él, con los ojos cerrados siempre lo amaré ♫ (no pude evitar escribir esto)

Y tú ¿qué haces con los OJOS CERRADOS?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Pink Glitter

Aún recuerdo el olor a limpio en el consultorio. Pulcro y frío, olía a limpieza y pureza.

También todavía recuerdo lo frío del estetoscopio al tocar mi pecho. Era un frío profundo que se combinaba con mis nervios de estar con el doctor.

Me hacía preguntas acerca de mi escuela. Me preguntaba sobre mis papás y mis tíos.

En eso sentí que el estetoscopio ya no estaba sobre mi pecho. Era su mano.

Brinqué de la mesa de exploración con el corazón acelerado. Quería llorar pero no podía. Es más, no debía. ¿Cómo explicar que no me había sentido cómoda con la revisión?

Hace 30 años de eso. Nunca dije nada porque no quise hacer escándalo. Despues de todo, ¿quién le iba a creer a una niña de 17 años? Hubiera sido mi palabra contra la de un doctor conocido y respetable.

Con el tiempo lo olvidé ó traté de olvidarlo. Total, no había pasado a mayores. Igual y era normal que me tocara así el doctor.

Phhhhfffftttt!  (Me siento el JOEY de “FRIENDS” cuando se entera que el sastre no debe de tocarle sus partes cuando lo mide para hacerle un par de pantalones)

¿Porqué les escribo de esto?

Porque todavía tengo el nudo en la garganta con todo lo que pasó en estos días en la ciudad de México con el movimiento de protesta de tantas mujeres en contra de la violencia que hay con la mujer y no se hace nada al respecto.

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Ver volar la diamantina rosa (pink glitter) como protesta a todos los femicidios cometidos en México en los últimos años y quedan inpune me puso la piel de gallina.

Yo creo que todas las mujeres hemos sido víctimas de algún tipo de acoso por el sólo hecho de ser mujer. Por más insignificante que sea, en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido ‘violadas’ y no respetadas.

Ahora imagínense que ese doctor hubiera seguido en su ‘exploración’ y no hubiera yo respingado. ¿Cuántas jóvenes no pasarán por algo así? ¿Cómo te escapas de la fuerza física de un hombre?

Pensemos en todas esas niñas violadas por sus mismos familiares y tenerlos que ver todos los días en la mesa del comedor.

Las madres que despidieron a sus hijas para ir a trabajar y no regresaron.

A todas las que sólo les regresaron un zapato con el ADN de la hija chispoteado por todos lados.

Pienso en mi hija, mi hermana, mi sobrina, mi mamá, mis amigas, mis primas, mis tías, mis abuelas, mis jefas, mis empleadas, mis compañeras, mis maestras…

¿Cuántas han callado acosos simples, medianos ó graves por miedo ‘al qué dirán’, a ser juzgadas ó que no les creen?

Confieso que cuando vi el Angel de la Independencia todo grafiteado y pintado con mensajes agresivos y de odio sentí muy feo y no se me hizo correcto. Lo sentí innecesario, fuerte y contraproducente. No me gustaron algunos mensajes de odio hacia todos los hombres. Tampoco se trata de eso.

Pero a medida que leía las historias de las niñas y mujeres desaparecidas y nadie hace nada, menos agresivo se me hacían los incendios y ‘vandalismo’ que provocaron cientos de mujeres desesperadas.

Los ‘memes’ no faltaron, insultando aún más a todas las mujeres. ¿Porqué la burla? 

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¿Cómo deben de llamar la atención de las autoridades las miles de mujeres que han sido violentadas por los mismos hombres de su entorno?

Yo viví en Cd. Juárez hace muchos años y me aterraba ver una cruz rosa en uno de los puentes internacionales hacia El Paso, TX.

Una cruz con mil clavos. En cada clavo estaba el nombre de una mujer desaparecida ó muerta. Miles. Día tras día. Nadie hacía nada.

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Nada. Ni pistas, ni avances. Lloraban las madres desesperadas por una respuesta, un culpable ó un mínimo que les dieran los restos de sus hijas para ya darle fin a tanta angustia, darles sepultura, poder comenzar un luto. Saber que se hizo algo.Pero no había nada.

Me platicaba Patricia, la señora que me ayudaba en la casa, historias de sus vecinas y sus conocidas. Historias de terror y cómo nadie les hacía caso.

Nada. Como si no importara. Como si se les hubiera extraviado un pasaporte y no una hija ó nieta.

México, líder en femicidios a nivel mundial.

México, el país donde se les lleva serenatas a las mujeres. El país que canta esas canciones de amor al ser mas divino. Ese mismo país que hace todo un día festivo para festejar a las madres.

México,  ese país que uno añora y desea regresar un día.

México, dónde uno la piensa qué ponerse para no provocar.

México, lloras unas paredes con graffiti y unos vidrios rotos.

¿Cuándo vas a llorar por tanta mujer violada, secuestrada, muerta violentamente?

No soy feminista porque amo a los hombres y su manera de complementar la sociedad. Me trato de rodear de puros hombres que me salvarían en caso necesario. Estoy tratando de educar a mi hijo con un amor especial a todas las mujeres.

Pero me pongo en el lugar de todas esas mujeres al borde de la locura con justa razón.

Las mujeres aguantamos mucho. Nuestras madres, abuelas y bisabuelas aguantaban mucho más sin decir nada.

Por eso el día que explotamos, explotamos de verdad.

“Más vale una morada que varias descoloridas” dice el dicho.

Estas mujeres desesperadas ya no quisieron más cartulinas con sus representantes de gobierno.

Ellas necesitaban marcar a México para que todos los medios las escucharan.

Las mujeres, llorando de rabia, marcaron el símbolo nacional de ser independientes, libres y seguros… el ANGEL, que en su base contiene los restos de los héroes de la historia mexicana.

(Como dijo mi amiga Laurelena, “soy pacifista pero si me tocaran a mis hijas ó a mi mamá, querría destrozar todo lo que hubiera en mi paso”).

Así mero.

Yo también.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Surfeando

Otra semana más. Es increíble cómo pasan los días, como si fuera una carrera de velocidad sin meta.

Uno se engancha en ese ritmo veloz del día a día. Siempre hay algo qué hacer en la casa, un e-mail que mandar a un cliente, una casa que ir a visitar, una publicación que hacer en un grupo de Facebook, 200 mensajes de Whatsapp por contestar, algún lugar a donde ir, un hijo que ir por el, otra hija que ir a dejar… no tiene fin.

El mártes decidí salirme de ese ritmo por 30 minutos y me fuí al único lugar dónde siempre encuentro paz: El Océano Pacífico.

Me estacioné justo enfrente en Pacific Beach.  Llegué temprano, todavía no estaba el sol expuesto.. era una neblina en la costa muy rica, fresca y corría el aire apenas y moviendo mi cabello.

Me doblé los pantalones y me quité mis sandalias para bajar a la arena fría.

Caminé un poco, meditando, rezando… dando gracias por bendiciones en el trabajo y pidiendo fuerza y paciencia para otros pendientes. Tenía ganas de llorar.

Agradecida con la vida de poder estar allí, absorbí toda la vibra positiva que pudiera brindarme el mar esa mañana.

Se veían a lo lejos algunos ‘surfeadores’ (No sé si así se dice en español sin ser ‘pocha’).

Me senté en la arena para contemplar el mar gris y frío de la mañana.

En eso llegan dos muchachos y se ponen enseguida de mi. Avientan unas mochilas, toallas y comienzan a limpiar sus tablas de surfear.

Me saludaron muy sonrientes con un “good morning” con voz de jóvenes.

Les contesté con otro “gud mornin” con mi voz…

Los observé.

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Me encanta ver a los jóvenes subirse a sus tablas y dominar esas olas del Pacífico.

Veo como se aseguran que la cuerda que amarra la tabla esté bien puesta para luego amarrarla a los tobillos.

Me gusta ver como se meten al agua congelada sin decir nada.

(No como nosotros que gritamos “¡inagtuuu, qué fríaaaa!”, “¡Neeel, no se hace!”, “¡no mamssss!”, “¡Pinkyyyy frío!”)

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Entran a esa inmensidad de agua sin saber qué les espera.

Se meten a esa profundidad seguros y con valentía, aunque lo hacen tan seguido que no se sienten valientes. Se divierten.

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Pacientes esperan esa ola perfecta para tomarla, dominarla, vencerla.

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Esa precisión de saber cómo balancear la tabla.

La fuerza de las piernas para poder pararse sin sujetarse de nada.

Ese balance perfecto de mover con los pies la tabla hacia la dirección que quieres ir.

La importancia de ‘saber caer’ cuando se acaba la ola.

Las ganas de volver a conquistar la ola que sigue.

No entiendo porqué se me vienen a la mente ‘enseñanzas’ con las cosas simples que veo en el día a día, pero estos ‘surfos’ me dieron otra lección de vida.

Pude enteder lo siguiente:

La vida está representada por el mar, por lo tanto la vida es lo máximo.

La tabla de surfear representa todo lo que nos da seguridad como Dios, la familia, los amigos cercanos, tu pareja. Es importante recalcar que deben estar siempre amarrados a uno, aunque sea del tobillo, para no perdernos en la vida.

Los surfos que ví no le ‘sacatearon’ al agua fría. Entraron sin miedo, sin titubear, sin quejarse, decididos y seguros. ¿No les dió frío? Muy probablemente sí pero no iban a perder el tiempo quejándose. Cuando no hay de otra, le entras sin excusas ni pretextos. No le temen a la vida.

Una vez dentro, flotaban sin desesperarse. Estudiaban el agua y sus movimientos. Aplaudían si otro surfo lograba montar la ola de manera perfecta. Esto me hizo sentir que en la vida uno necesita porras de los que te rodean pero es muy importante tambien uno ser porrista del prójimo.

Vi la precisión que tuvieron de decidir cual ola montar. Aquí se combinaba la experiencia con el instincto y sexto sentido. Ni la pensaban, sólo la sentían.

El tiempo que tienen entre la decisión de la ola y poder pararse en la tabla con buen balance es menos de un segundo. Igual que en la vida, hay oportunidades “de oro” que se deben de tomar en el momento, sin titubear ni dudar porque se nos va la “ola”.

Al ir parados, balanceados en esa tabla, nuestros pies deben ser el timón de hacia donde queremos ir. La fuerza y seguridad que tenemos que tener al ir logrando el objetivo sólo se logra con precisión, dirección y sin rendirse.

En el mar como en la vida, algunas veces nos toparemos olas pequeñas. Otras veces podremos irnos en unas olas gigantes y perfectas.

Hay que saber “bajarse de la ola”, cayendo ó solo aventándose al agua. Y salir sonriendo porque lo que haya durado fue divertido, fue experiencia y fue enseñanza.

Es importantísimo que la tabla siempre esté bien atada al tobillo. Es la que nos mantiene a flote. Sin la tabla (Dios, familia, fe, amistades) ni siquiera podemos surfear. La necesitamos.

Los surfos me enseñaron que no pasa nada si algo se termina ó no se da porque siempre hay otra oportunidad de mejorar.

No eran perfectos, no dieron el espectáculo pero a ellos no les importaba. Ellos vivieron sus olas, vivieron su día en el Océano Pacífico y me inspiraron para escribirles hoy.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Popote

Me encontraba en un Supermercado haciendo fila en la carnicería cuando pude darme cuenta que dos señores mexicanos ya grandes estaban alegando de algo que habían leído.

“Te estoy diciendo compadre, leí que los popotes sólo tienen un agujero y no dos”, decía uno mientras el compadre nomás movía la cabeza como diciendo NO.

“Compadre, no esté diciendo pend%$#@@s”, le alegaba.

Para eso yo ya había acercado mi carrito de mandado para oir mejor. (Ya se pueden dar cuenta que tipo de viejita voy a ser).

Alegaban y se enojaban y casi creo que por poco perdían su amistad.

“Mmmmta compadre. ¿Te imaginas cuántas cosas más pensamos que sabemos y estamos mal?”, le dijo ya más convencido el amigo de lo que le platicaba el compadre.

El popote tiene un solo hoyo largo y profundo. Pues sí. Matemáticamente tiene lógica pero la verdad uno se deja llevar por lo que nuestros ojos perciben. Sentimos que son dos hoyos. Uno por donde entra y otro por donde sale (sin albúr).

Pues ya lo saben. Hasta la revista de FORBES lo confirma en su artículo. El popote tiene un hoyo y no dos.

Me quedé pensando en lo que dijo el compadre.

¿Qué otras cosas creemos y estamos equivocados?

Me puse a pensar y luego a investigar sobre algunos mitos que através de la historia, por costumbre ó porque la sociedad así lo impuso se hicieron verdaderos aunque no se comprobó nunca lo contrario.

Encontré estas creencias y costumbres que son mentira (ó no se pueden comprobar):

  1. La Muralla China no se puede ver desde el espacio aunque por cientos de años se ha dicho que si.
  2. El calor del cuerpo se escapa por la cabeza
  3. Sólo tenemos 5 sentidos. (dicen que MINIMO tenemos 5, son muchos más)
  4. Si tocamos unos pajaritos recien nacidos en el nido, la mamá los abandona
  5. Si te tragas los chicles se te quedan para siempre en los intestinos
  6. El cabello y las uñas te siguen creciendo despues de que mueres
  7. El aventar una moneda de arriba del Empire State Building puede matar a alguien
  8. Los murciélagos son ciegos
  9. Nadar despues de comer te puede matar
  10. En ningún lugar de la Biblia dice que los Reyes Magos nomás eran 3 (que me digan mis amigos religiosos y teólogos)
  11. El alcohol mata neuronas
  12. Si despiertas a un sonámbulo, lo puedes matar
  13. La leche causa flemas y mocos
  14. La cafeína te deshidrata
  15. Los toros solo ven el color rojo
  16. Los sapos causan mezquinos
  17. En la Biblia se dice que Adan y Eva comieron de la fruta prohibida, pero jamas dice que era una manzana
  18. Las muertes de los famosos vienen de 3 en 3.
  19. Al dormir te tragas 8 arañas en un año.
  20. La luna llena afecta nuestro comportamiento
  21. Los rayos nunca caen en el mismo lugar dos veces
  22. Los antibióticos matan el virus
  23. El azúcar causa hiperactividad
  24. Usar mucho el celular causa tumores cerebrales
  25. La masturbación causa ceguera. jajaja.

Ya, creo que con estos 25 mitos tenemos para alegar ó investigar si son ó no ciertos.

Todas estas creencias las encuentran en el internet junto con otro montón más.

Qué curiosos somos los seres humanos. Pasamos toda la vida creyendo algo porque “eso dice la gente” y nunca nos tomamos el tiempo de cuestionarlo ó de verlo desde otra perspectiva.

Es mucho más fácil creer algo porque todos los demás lo creen.

  • Walt Disney está congelado
  • A Richard Gere le tuvieron que extraer un roedor de una parte muy íntima de su cuerpo.
  • Estados Unidos fueron los primeros en la luna
  • Cristobal Colón nunca tuvo a La Niña, la Pinta y la Santa María
  • Van Gogh se cortó su propia oreja
  • Thanksgiving
  • Juan Gabriel sigue vivo

Creencias que si se cuentan y cuentan y cuentan se convierten en verdad.

Yo tambien puedo decirles algunas cosas que he descubierto que NO son reales:

  • Los errores que cometen los hijos son culpa de los padres
  • Una mujer divorciada es una mala mujer
  • Es fácil perdonar una traición
  • El tarot
  • El futuro
  • Lo que ves en el espejo
  • Instagram y Facebook
  • Los cuerpos de las Kardashians

El mundo va a ser dominado por todo aquel que todavía sepa distinguir lo real con lo que no es.

Los mejores seres humanos van a ser los que no juzguen ni critiquen a los demás, simple y sencillamente porque son diferentes.

El mundo pertenece a aquel que entiende que un popote tiene solo un hoyo profundo pero tiene empatía con el que ve dos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

Dos Años

Hace dos años ya.

DOS AÑOS.

Todavía recuerdo lo que sentía cuando empacaba una vida entera en unas cuantas cajas que había comprado en LOWES.

Me acuerdo andar como aturdida, como esa sensación que da cuando se te tapan los oídos en las alturas. Escuchaba todo pero no entendía nada.

Con el dolor de perder a mis mejores amigos que no supieron estar conmigo cuando más los necesité y ese sentimiento tan feo de despedirme de la familia que en un total de 18 años fui adoptando y amando. Esos amigos que fueron más que amistad y se conviertieron en verdaderos lazos.

Ese momento de libertad tan llena de peso y miedo.

Empaqué mis mejores recuerdos y dejé en Texas todo lo que me hizo llorar un día. Sin rencor, sin malos pensamientos y decidida llegué a San Diego.

san diego at night

La ciudad que desde que era muy chiquita pensaba “un día viviré aquí”.

San Diego.

Hace dos años me decían muchos “no te va a alcanzar”, “tan caro que es”, “mejor vete a otra ciudad”, como si me fueran a mantener opinaban como tratando de convencerme que no debía estar en San Diego.

Hace dos años llegué, exactamente el 17 de julio del 2017.

Llena de miedo, de incertidumbre, con la cabeza llena de sentimientos encontrados de tanta gente que me decía que me equivocaba y opinaba sin que les hubiera yo pedido consejos.

Hace dos años me dieron la llave de mi departamento que había rentado por internet, a ciegas, sin ver como era y con la tranquilidad que donde fuera que estuviera estaríamos bien.

Desempacaba pocas cosas en mi nueva casa que hasta la fecha se siente como un resort en el cual estoy de vacaciones a pesar de que pago la luz, renta, cable, agua todos los meses.

En estos dos años he desempacado poco a poco a la Gina Dewar que ha quedado atrapada en los escombros del tiempo, la presión del autoestima y la exigencia propia de ser mejor cada día.

Creció en este tiempo mi obsesión por la mujer maravilla, no porque me sienta la Wonder Woman, pero me recuerda que cada quien es su propio héroe.

En estos dos años me siento cada día más libre, más ligera (aunque la cheve artesanal y tanta comida rica me hagan pesada, jeje) y por primera vez puedo decir que no tengo miedo.

No tengo miedo.

No tengo plan, ni nada es seguro pero ya no tengo miedo.

En estos dos años he aprendido el valor del dinero y como hacerlo rendir.

Cliente frecuente de las “thrift shops” y doñita de cupones manejo y domino los supermecados.

Experta en saber donde hay “happy hour” de comidas y bebidas en todos los barrios de San Diego me han permitido vivir al máximo la experiencia en esta ciudad que es cara por ser turística.

No tengo plan y aún sigo cayendo en ese clavado que me aventé.

Pero ya no me da miedo.

Mis hijos comienzan a volar y van lejos. Van llenos de oportunidades y sueños por cumplir, apoyados por tantas cosas que la ciudad y el estado (California) les ofrece.

Yo tengo desarrollando en estos dos años muchos proyectos. Y ¿saben qué? Los estoy cumpliendo poco a poco. Ahi la llevo.

Antes me detenía el miedo.

En estos dos años he llorado, reído, disfrutado, descubierto, convivido, aprendido, me he desesperado, me he deprimido, he caído y me he levantado.

No sé cuánto dure en esta ciudad. No se qué hay para mí en mi futuro. Quizá muera aquí, quizá en un tiempo me vaya a otro lugar a buscar nuevas aventuras. Estoy en manos de Dios y Su plan.

Pero ya no me da miedo.

Hace dos años muchas cosas que creía imposibles me han pasado y he logrado.

Aprendí en el camino que visualizar lo que uno quiere es la clave de lograrlo.

Dos años ya.

“Como has cambiado”, me dijeron… y hasta la fecha creo que ha sido el mejor cumplido que he recibido.

GRACIAS POR SEGUIR LEYENDOME CADA SEMANA..

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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