La Vida se Encarga

Con el paso de los días, disfrutando la salida del sol y tambien viendo como la luna en todas sus fases se puede ver desde mi cama por la ventana que da hacia el este, me he dado cuenta que la vida se encarga de ti.

La vida te dice que:

  • No escribas nunca enojada una respuesta en internet porque se queda grabada para siempre y eso no eres tú sino un momento de ira en tu personalidad.
  • Siempre tienes gente que te va a aconsejar qué hacer poniéndole un tono de opinión propia a cada consejo.
  • Nunca había sido tan fácil deshacerse de alguien (bloqueo en redes sociales y en email)
  • Las mujeres somos tan fuertes juntas que cuando nos agreden es porque el agresor es inseguro de sí mismo.
  • Siempre va a haber alguien que te quiera quitar la sonrisa pero tienes que recordar que esa persona es así por los demonios con los que el mismo lucha en su interior. Si hay algo que aprendí en unos talleres de Empatía con mi amiga Ana B. es que lo que no te gusta de una persona y se lo dices es lo mismo que no te gusta de ti.
  • A todo nos podemos acostumbrar. A respirar con una tela sobre la cara, a no abrazarnos (aunque les confieso que me muero por abrazar mucho a muchos) y a no tener planes definidos a largo plazo sino dependiendo de cómo vaya toda la pandemia.
  • Nadie tiene el poder de hacerte sentir mal, al menos que tú se lo des. Y si la persona que te hizo sentir mal está lejos y es un desconocido, mejor nos reímos todos de esa persona ó nos hacemos los indiferentes.
  • Poco a poco vas viendo que en tu vida no cabe mucha gente, sólo la importante, la que siempre está y la que va a evitar a toda costa lastimarte.
  • En épocas de crisis e incertidumbre, lo material tiene cero valor y regresamos a lo básico, a lo que el dinero no puede comprar… familia unida, amigos reales, amor verdadero y sobre todas las cosas, LA SALUD.
  • Uno puede dejar historias a medias y no pasa nada. Ni modo, jamás sabré el final de algunas novelas. (Aunque a decir verdad, el libro no tiene la culpa de los pecados del autor).
  • La vida te va a dar muchas guerras y batallas y uno aprende que no todas se ganan pero lo más importante, uno siempre tiene la opción de escoger cuál pelear.
  • Uno no puede opinar de la vida de los demás. Es absurdo pensar que la opinión es válida si no puedes saber con exactitud lo que pasa por la cabeza de cada persona.
  • La vida me ha hecho muy sensible cuando agreden a las personas que quiero. Me pone mal que las maltraten de cualquier forma, pero me enojo mucho cuando usan mis plataformas sociales para insultar a inocentes. Insúltame y critícame a mi. Yo me puedo defender de cualquier comentario negativo. Si mis artículos son públicos, asumo la responsabilidad de agresiones y estoy dispuesta a defenderme.
  • Los que me conocen de verdad saben que desde que nací soy una persona con planes, con estrategias, con metas y con una mente muy peculiar. He logrado algunas cosas, otras no. La vida se ha encargado de decirme que yo no mando y que hay situaciones que me borran todo el plan maestro. Eso no quiere decir que no sé que hacer con mi vida. Lo que estoy tratando de hacer ahorita es volver a encarrilarme en la vía del autoestima y mi seguridad propia, sacudiéndome de las caídas que llevo. Sé exactamente qué quiero hacer con mi vida y quizá eso me estresa. El llamado ‘timeline’ del avance a lograr mis propósitos.
  • La vida nos ha enseñado que el 80% de las víctimas de violencia y feminicidios son por parte de hombres que conocen, que estan cerca, de confianza. El enemigo está cerca de su víctima, la conoce, la quiere tal vez. La pareja, un familiar, un amigo, un lector. El ochenta por ciento de las mujeres asesinadas y maltratadas son victimizadas por estar en casa “seguras” (no por poner una foto en blanco y negro en las redes sociales apoyando un movimiento).
  • La vida me enseña que todos los dichos y refranes y proverbios están llenos de sabiduría. Leer las obras maestras mundiales nos hacen cultos y si leemos con detenimiento podemos resolver cada uno de los problemas que tenemos hoy en día. Mi amigo Nacho me recordó una frase (apócrifa ó no)  de Don Quijote de la Mancha.. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” y me hizo sentir segura de los pasos que llevo avanzados, aunque no les guste a todos.
  • La vida se encarga de darte la lección de que puedes criticar lo que una persona hace (no debes, nadie es perfecto), pero lo que está estrictamente prohibido es criticar lo que una persona es. No es de buen gusto burlarse de lo que eres. Insultar a la gente por estar ‘tontas’, ‘ridículas’ y ’tilingas’ no es de hombres. Es enjuiciar a una persona por un acto. Critica mis actos pero jamás lo que soy.
  • La vida se encarga a enseñarnos (aunque suene repetitiva) a disfrutar el poema sin que el poeta influya en su interpetación.
  • La vida me dió la lección esta semana “el que se enoja, pierde”

Mi blog es un espacio positivo de libre expresión para mis lectores. Acepto que la crítica sea para mí y mis letras, pero no me ofendan a inocentes.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Challenge Accepted

Mujeres.

Por todas las redes sociales estamos. Fotos blanco y negro inundan las plataformas más vistas. Mujeres de todas las razas, colores y situación económica comenzaron a tapizarnos con sus fotos maravillosas.

Millones de mujeres en todo el mundo subieron fotos con su respectivo #challengeaccepted, que quiere decir “acepto el reto”.

¡Ah, mujeres! Tan hermosamente complicadas que somos. Y yo puedo decirlo porque soy una mujer que a veces cae en su total feminismo de ser totalmente irracional, pero siempre sabemos lo que hacemos.

Funcionamos tan maravillosamente que ninguna computadora tiene nuestra memoria al detalle, desde a qué olía el ambiente en tal recuerdo hasta que ruido había en el fondo. Manejamos nuestro complejo cerebro a la perfección, pero es que estamos diseñadas para ser así.

¿Saben? Las personas que más me aman y quizá mis únicos enemigos son mujeres. Me llevo muy  bien con los hombres, desde mis mejores amigos hasta con los jefes y compañeros de trabajo que he tenido que tratar. Con ellos nunca he tenido problemas para sobrellevar las relaciones, cualesquiera que esta sea.

¡Ay, pero mis mujeres! Mis bullies de niña eran mujeres. Las que te hacían feas caras en las piñatas ó no se juntaban contigo porque venías de fuera. La que me rompió el techo de mi convertible hace mil años en Mexicali fue una mujer (y ahora es mi amiga). ¡Sí! Parece que me contradigo, pero no. Todas las mujeres que me leen saben de que estoy hablando.

Somos seres apasionados y maravillosos, no cabe duda.

Por eso cuando recibí la invitación de Cynthia Loera y de Elsa Rincón para participar en el reto #challengeaccepted, no dudé en hacerlo.

Este reto consiste en subir una foto blanco y negro a las redes sociales con leyendas como “Mujeres apoyando a mujeres”, como un juego de solidaridad, de hermandad.

La respuesta que ha tenido a nivel mundial ha sido impresionante. Millones en el # (hashtag), con fotos maravillosas y donde el hecho de no tener color hace que el alma de cada mirada de mujer brille aún más.

Comencé a etiquetar amigas y conocidas y unas lo hicieron (otras no). Me puse a leer en NY Times acerca del movimiento y cómo tal vez tenga un tono político porque a una miembra del Congreso de USA le faltaron al respeto. Tambien se debe a la violencia doméstica que se ha elevado en este tiempo de encierro. Sea cual sea la razón, fue un reto que todas estamos haciendo (porque esto va para largo).

Ví tambien en las redes sociales como comenzaron los ‘haters’ a publicar cosas que desacreditaban el movimiento. Ponían fotos de cebras, pandas, uniformes de rayas blanco y negro (presos), etc. con la leyenda #challengeaccepted.

Al principio me dió risa y luego me enojé. ¿Porqué siempre tiene que haber alguien que no apruebe un movimiento que no le hace daño a nadie?

Es por eso que decidí hacer el blog de esto y tambien hice un video con las mujeres que más me leen cada miércoles (quizá como para agradecerles un poco su tiempo y cariño).

Me “robé” fotos de todas aquellas que no habían participado aún en el reto y tambien de las que ya andaban circulando públicamente.

Comencé a editar las fotos, a subirlas y cuando les puse música para ir viendo como se veía, me dieron unas inmensas ganas de llorar. (No se que me pasa pero por todo lloro últimamente. Muy inútil de mi parte la verdad).

Y pensaba ¿porqué lloro?

Veía el video y lloraba cada vez mas. Lloraba y lloraba. Y capté lo que en realidad veía en cada foto. Veía a mujeres reales.

Mujeres, cada una de ellas (de ustedes) con una historia detrás de cada mirada.

Mujeres fuertes y determinadas. Honestas y fieles. Fuertes y dominantes. Sumisas y tiernas.

Cada vez que lo veía, veía una parte de mi en todas.

Madres, hermanas, tías, abuelas, primas, amigas, comadres..

Emprendedoras, empresarias, motivadoras, empáticas, asustadas, con miradas que sabemos que han derramado lágrimas.

Mujeres que este año han tenido que ser mas fuertes que nunca para no desequilibrar el bienestar emocional de la familia.

Mujeres que sonríen porque es más fácil hacerlo que explicar la angustia.

Mujeres que han sido víctimas y han sido héroes.

Mujeres que han brindado una mano al que lo necesita.

Valientes que han luchado contra enfermedades y realmente seres celestes las que han perdido a un hijo en esta vida.

Mujeres que yo se que si las necesito me van a ayudar.

Me ví en la que ha estado dudando de sus decisiones. En la que está a dieta porque pues no hay de otra.

Me ví en esas miradas jovencitas llenas de sueños e ilusiones por lo que falta de vida.

En las persistentes y defensoras de los derechos de todos.

En esas caritas de niña de todas, esas niñas que pensaron que la vida era de princesas y finales felices pero con el tiempo fueron viendo que había más dragones y hechizos.

Me ví en ti que me lees y que das la vida por que todo fluya a tu alrededor.

Me ví en ti que tienes miedo a lo desconocido, al futuro y muchas veces a la vida.

Me puse a escribir de ti y hacerte este video para agradecerte MUJER, el estar aquí, levantando mi ánimo cuando menos lo piensas.

Disfruten el video… lo hice con mucho amor y como agradecimiento por aguantarme, jeje.

 

 

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Sólo una razón

Soy fan de Lady Gaga. No desde siempre, pero últimamente me he detenido a escuchar la letra de sus canciones y he podido leer entre líneas como es en realidad su mente y su manera de componer.

Hay una canción en especial que tiene una frase que me dejó pensando: “Million Reasons”, donde en una parte dice “Me estás dando 100 millones de razones para irme pero sólo necesito 1 razón para quedarme”.

Tiene tanto significado esa frase. Está llena de enseñanza que podemos aplicar para cualquiera que sea nuestra duda en la vida.

No necesariamente habla de una relación sentimental sino que puede tratarse de una toma de decisión importante.

El día a día nos llena de preguntas donde tenemos que tomar una decisión y vamos poniendo cosas en una balanza para ver para que lado se inclina.

Imagínate que tienes que tomar una decisión que puede cambiar tu vida. Piensa en lo que sea, ya sea algo que estés viviendo ó sea algo que ya hayas tenido que hacer.

La decisión es irte ó quedarte. Seguir ó parar.

Vas poniendo las razones en la balanza, una tras otra, y todas parecen indicarte que te tienes que ir. Una y otra razón. Cada una es más poderosa que la siguiente. La balanza está definida totalmente hacia irte. Son 100 millones de razones válidas y reales que te hacen decidir irte. Pero… llega luego a tu mente una razón para quedarte. Una contra 100 millones. Un motivo que pesa tanto que logra mover la balanza hacia el lado opuesto de lo que parecía lógico.

¿Alguna vez han estado en esa situación?

No necesariamente hablo de una relación sentimental. Puede muy bien ser una amistad de mucho tiempo que se ha convertido en algo tóxico sin querer. Quieres huir de la amistad por 100 millones de razones pero luego piensas en que es tu amigo, tu compa de toda la vida, tu familia por elección y te quedas. Conozco pocas amistades que por una sola razón se queden, siempre pesan mas las 100 millones de razones para irse.

Lo mismo aplica para un trabajo. Esas razones para quedarte que tanto hacen la diferencia de la única razón que tienes para irte.

Para todo tenemos que balancear razones.

¿Cuántas veces hemos lastimado a terceras personas por no poner en una balanza las razones al tomar decisiones?

Hablamos sin pensar, estando en lo que creemos correcto, sin importarnos como podemos lastimar a los demás.

Quizá sea necesario ver las razones que tenemos de expresarnos sin pensar y muchas veces sin conocer del tema.

Les confieso que estoy ya usando toda mi reserva de emociones positivas para seguir en este 2020. Sé que todos estamos igual y realmente no me ha ido mal pero esa vibra oscura que hay en cada publicación, en cada noticia, en cada cadena de oración por los enfermos me hace temblar de angustia.

Hay 100 millones de razones para estar tristes y angustiados (o más), así que mi  agotamiento se debe a que debo buscar una razón lo suficientemente fuerte que le gane a todas todos los días.

Una razón. Sólo una que no sea la típica salud, dinero y amor.

He llegado a la conclusión que si no encuentro una razón poderosa para irme de un estado de tristeza y angustia quiere decir que tal vez tenga que procesarlo y ya que se me pase pueda encontrar cualquier motivo para salir de allí.

Estoy segura que todos en este mundo andamos un poco así, como que tristes, apagados y tal vez incrédulos que estén pasando tantas cosas feas. Veo a mis amigos enojados con la vida, otros que pueden distraerse pero son criticados si se hacen los que no pasa nada, rompimientos amorosos, planes truncados, negocios temblando en sus últimas vidas. Ha sido un golpe bajo que nadie pudo ver venir. Veo a los fuertes que van a reactivar el mundo y tambien veo a los débiles que se van a quedar en el camino. (Yo digo que soy de las fuertes pero nada mas que estos días he andado bien agüitada, jeje).

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Sigo buscando distracciones que mantienen mi mente tan activa y tan revoltosa ocupada en todo menos la realidad. Por eso invento tantas cosas en mis redes sociales, por eso en todos lados comento y disfruto ver a todos tratar de pasarla lo mejor que pueden. Vivo en una ciudad paradisiaca con el clima y sus playas, por eso entiendo y aplaudo a los que se han podido escapar de sus casas a vivir una cuarentena con otros aires.

He aprendido que cada uno de nosotros ha encontrado la manera de ver  la razón fuerte que mata esas 100 millones de razones que tenemos para soltarnos llorando. Cada uno de nosotros se ha vuelto mas creativo para no caer en una tristeza fuerte. Veo los que escriben, los que nos ponen música y conciertos, los que nos enseñan a ejercitarnos, los que nos dan ideas de qué comer el día de hoy. Tambien veo los que publican arte, los que se las han ingeniado para sobrevivir empezando de cero un negocio y los que siempre tienen algo chistoso que decir.

¿Saben qué?

Esto va a pasar. Nos vamos a volver a abrazar. Estamos unidos como comunidad (virtud que he aprendido especialmente de la revista GENTE BONITA MAGAZINE).

Sé lo que piensan.

Estar aquí, tu leyendo y yo escribiendo… una razón suficiente.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Carpe Diem

Horacio, un poeta romano decía “carpe diem quam minimum credula postero” que traducido al español quiere decir: “aprovecha cada día, no te confíes del mañana”.

He estado leyendo poesía antigua, quizá para ver las diferencias de lo que pensaban antes a lo que decimos hoy. ¿Y saben qué? Pensamos lo mismo. Queremos lo mismo. Sentimos lo mismo.

Carpe diem. Vive el día.

Nada más cierto hoy en estos tiempos cuando no sabes cómo va a amanecer el mundo y que nuevas regulaciones nos van a dictar.

¿Cuántas veces hemos permanecido despiertos en la noche dándole vueltas a algo que todavía no pasa pero en nuestra cabeza ya inventamos mil cosas?

Esa horrible costumbre de planear todo hasta el último momento no es más que sólo una receta perfecta para una decepción.

Tendemos a pensar demasiado en lo que va a pasar y se nos va el hoy en eso.  Por estar viviendo en lo que va a pasar, se nos van los momentos especiales de cada día.

Perdemos la paz por angustiarnos por cosas que no han pasado (pero PUDIERAN pasar).

Me acaba de pasar esto esta semana. Resulta que por cosas del destino, el IRS (el mero mero de impuestos del gobierno estadounidense) dudaba que en realidad yo era yo. Es decir, mi identidad estaba comprometida quizá por vivir ahora en California despues de tantos años en Texas. Mis impuestos del 2018 se seguían procesando y como ya tengo que presentar los del 2019, decidí llegar al fondo de la situación.

Entre mil llamadas, me citaron en el edificio de gobierno de downtown el martes a las meras 10am.

Llegué super puntual y no había nadie en la fila. Los policías me quitaron los zapatos y mi bolsa (mismo registro que en los aeropuertos) y me pasaron por un marco detector de metales. Muy amables todos los policías conmigo. Todos con cubrebocas, me rocearon las manos con alcohol y gel antibacterial y me acompañaron hasta el elevador para indicarme que otro policía me llevaría hasta la oficina.

Muy amables todos en mi trayecto. El que me recibió mis identificaciones, el que me dió mi numerito de espera (que en el fondo me daba risa porque era la UNICA allí) y tambien muy amable la persona encargada del IRS que estaba revisando mi caso.

No se porque me sentía tan nerviosa antes de ir. Ese miedo inculcado de que el IRS es lo peor y todos le temen está muy mal.

Llevo días (ó meses) estresada por tener este pendiente con el IRS y en 5 minutos me resolvieron mi problema. Me había imaginado lo peor, una auditoría, sanciones y multas ó penalizaciones fuertes por haber dejado pasar tanto tiempo.

Aprendí que los del IRS son muy amables, desde la mujer con la que agendé la cita hasta el muchacho joven que me atendió. (La verdad es que nos da miedo todo lo que tenga que ver con trámites de gobierno).

Todo este tiempo me estuve preocupando en vano por algo que tenía solución. No VIVI EL DIA.

Estuve despues de mi cita, viendo el calendario del 2020 y como ya estaba lleno de eventos, semana con semana.

Citas de trabajo, eventos familiares, fecha de irnos a Los Angeles a dejar a Luisa Fernanda a UCLA, eventos con la revista GENTE BONITA MAGAZINE, etc. Era un 2020 lleno de convivios maravillosos con la gente que me rodea y quiero.

Todo enero y febrero me senté en las oficinas de la revista junto con Fabiola para llenar cada fecha con compromisos sociales.

No les sé decir cuantas horas nos pasamos viviendo en el futuro (pensando en cómo sería cada evento) para poder darles a los clientes el mejor servicio y cobertura.

Un calendario maravilloso. ¡Qué padre año!

Creo que eso ha sido de lo mas desgastante de toda esta pandemia (obviamente que despues de lo que es en sí la enfermedad y ese miedo que nos da de que nuestros seres queridos contagien ó lleguen a fallecer).

Tuvimos que ponernos en pausa, en parar todo y fue una lección inmensa de practicar el CARPE DIEM.

Despertar, asegurarnos que tenemos salud, comida básica y todo lo necesario para seguir practicando las medidas de higiene para sobrevivir a todo esto.

Vive el día y no critiques a los que andan en la playa ó andan “como si nada”. Preocúpate por tí. Y ya. No podemos ser los policías de la pandemia, juzgando quién sale y quién no.

Estamos muy cansados y eso que en San Diego tuvimos un mes de “recreo” y pudimos salir al gimnasio, a los centros comerciales y a los restaurantes (protegidos con mascarillas y con medidas de seguridad), pero a partir de hoy miércoles 15 de julio, todo vuelve a cerrarse.

Carpe Diem. Viviendo el día una vez más. En familia y si Dios lo sigue permitiendo, todos sanos.

Y pues ya, que truene los dedos Thanos (como dijo mi amigo el Tuti), que descubran un tratamiento efectivo, una vacuna que prevenga futuros contagios, que todos encontremos la manera de ayudarnos y apoyarnos en la crisis económica mundial que pasaremos, y como dijo mi amigo Payta en su programa de radio ayer citando a John Lennon (The Beatles) “No hay problemas, sólo soluciones”.

Nos vemos el próximo MIERCOLES 🙂

 

 

Juventud en Pausa

Hace algunos meses (o años), publiqué en este blog un artículo acerca de cómo la juventud de hoy está tan acostumbrada a tener todo al instante.

Narraba que no era culpa de ellos, sino que era culpa de la tecnología que les daba todo con sólo presionar teclas.

Mencionaba que gracias a eso, los jóvenes y niños no iban a saber jamás lo que significaba tener la virtud de la PACIENCIA.

Hablaba, como si fuera experta en el tema, de como es que ahora los niños y jóvenes todo saben, todo conocen, nada es sorpresa y al mismo tiempo irán tirando al olvido la práctica de ser pacientes y tener calma para lograr sus objetivos.

Hablaba y hablaba. Preocupada como madre de adolescentes pero al mismo tiempo como parte de la generación X que vivió mitad de su juventud sin tecnología y la otra mitad la vivió en esa transición.

Hoy la situación del COVID19 me ha callado la boca.

Me siento con una obligación moral de pedirle una disculpa a la niñez y juventud que critiqué por no tener conocimientos de lo que es la PACIENCIA.

Me ha tocado ver a mis sobrinos, a hijos de amigos, graduarse de manera virtual sin poder pisar la escuela todos juntos como salón. De verdad se me ha hecho nudo en la garganta cuando en las graduaciones por ZOOM ó Facebook Live dice el director “Ultima pasada de lista” y se mencionan a los niños/adolescentes que no están presentes por causas de la pandemia.

He visto en mis hijos sus caras de preocupación con las noticias. Los he visto encerrarse sin decir nada. Han seguido las indicaciones de no salir, de lavarse las manos si llegamos a salir a comprar algo, a usar cubrebocas y a estar sin socializar.

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Tantos niños que se han podido PACIENTEMENTE acoplar a una clase virtual, a ir a la escuela en pantalla, a hacer tareas con dudas de haberle entendido a medias a la pantalla que la maestra compartió.

Hemos podido sentir la tristeza de miles de universitarios que tendrán que volver a sus casas para tomar clases en línea hasta nuevo aviso. (Regresar al nido despues de volar puede ser muy difícil).

He visto a los jóvenes usar toda la paciencia para hacer cosas positivas dentro de sus casas. Las redes sociales están más activas que nunca gracias a que la generación de millenials y GEN Z las mantienen actualizadas.

Han estado pacientes a la espera del regreso del béisbol (pidiendo que si haya deportes en el otoño).

Se han asustado pero han manejado el pánico de que se les enferman seres queridos cercanos. Tienen la paciencia de calmar a los de mi generación que al parecer somos los más impacientes.

A la juventud/niñez se les arrebató la convivencia (que a esa edad es el motor de vida). No pueden ir al cine, ni a parques de diversiones, ni a restaurants (al menos que estén al aire libre y no en todos los países).

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Todo se les ha limitado. Desde el menú de la comida disponible para llevar hasta cumpleaños donde han tenido que celebrar mediante desfiles de compañeritos y amigos pitando en sus carros frente a la casa mientras ellos con su tapabocas los saludan emocionados.

Paciencia.

Tal vez sea verdad que todos tenemos que ejercerla en algún momento de nuestras vidas (ó en varios) y esta juventud en pausa no fue la excepción.

Esta generación de jóvenes está aprendiendo a vivir con una situación que nunca pensaron posible.

Es una generación que todo tienen al alcance de su mano con su teléfono ó con solo pedirle a “Alexa” que los ayude con el problema que tengan. Es una generación que en vivo pueden ver las noticias sin tener que esperarte al noticiero de las 10 de la noche para saber qué pasa en el mundo.

Una generación que antes de ir a un lugar ya había visitado de manera virtual las instalaciones.

Ahora, esa misma generación nos da el más grande ejemplo de paciencia y ACEPTACION de los cambios que siguen dándose cada día (porque todos los días cambian las cosas).

Tenemos que aprender mucho de la juventud y su manera de ESPERAR cuando antes nunca lo hicieron.

Nosotros como generación más grande (menos jóven), necesitamos practicar más nuestra paciencia y abrazar a la juventud y niñez, que detrás de cada carita de “no pasa nada” está un niño con miedo al futuro, a enfermarse, a no volver a la vida de antes. Detrás de cada joven escondido en sus bailes del TikTok está una persona que se muere de angustia de no saber si podremos salir de todo esto en un tiempo a corto plazo.

Ya tenemos que ponernos las pilas como padres, tutores, abuelos, tíos, gobernantes, mentores y ser un ejemplo para esta juventud y niñez que nos sigue consultando para tomas de decisiones.

El título de este blog es JUVENTUD EN PAUSA… pero las generaciones mayores, ¿COMO ESTAMOS?

Tal vez no nos damos cuenta pero la juventud y la niñez absorbe todo lo que nosotros transmitimos. Mientras juegan FORTNITE ó están viendo  su NETFLIX, ellos nos sienten estresados, tensionados y automáticamente se contagian.

Paciencia. Todo va a estar bien. Todo va a pasar. Nuestros adultos mayores estarán a salvo. Nuestra juventud y niñez tendrán su futuro.

Somos esa generación “sandwich”, en medio de dos generaciones. Somos todos los ingredientes de enmedio y no podemos darnos el lujo de ponernos en pausa como los demás.

Si estamos fuertes, unidos, pacientes y tolerantes con empatía vamos a mover a las otras dos generaciones para salir triunfantes de tantos impedimentos por la pandemia.

Estamos para soportar a los mayores y para ayudarles a llegar a los jóvenes. Si lo podemos lograr.

Lo tenemos que lograr.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Seriedad para recordar como ser paciente

 

 

Déjà vu

Sentir que algo ya pasó es lo que conocemos como un déjà vu, palabras francesas que significan eso “ya lo ví”.

¿Lo han experimentado alguna vez?

Se siente emocionante el estar como viviendo en un pasado exacto de lo que sucede en el presente. Es sentirse hasta cierto momento con un talento psíquico y vidente que nos llena de curiosidad y tambien de incertidumbre.

Científicos han estudiado esto por años sin llegar a conclusiones finales. Solo llegan a “supuestos”, a “posibles razones”.

-El subconciente se adelanta a percebir lo que ya pasó en la mente y cuando el subconciente lo vive, sentimos que ‘ya pasó’.-

-Es un recuerdo detallado de un sueño que se intervala con lo que estamos viviendo en realidad-

-Experiencias que hemos vivido en otras vidas y en otras plataformas de tiempo en este Universo tan infinito-

Sea cual sea la verdadera razón, es muy divertido sentir por esos segunditos el poder de ver ‘que va a pasar’.

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Ultimamente he experimentado más y más episodios de déjà vu y por eso me puse a pensar para ver si logro decifrar a qué se debe.

Le echo la culpa a este encierro y a esta pandemia. Ya nos dejaron salir hace un mes y ahora están amenazando de nuevo de que vuelven a cerrar algunos sectores de los comercios debido al despunte que han tenido los contagios y los decesos por este COVID19.

Y comienza la sociedad a sentir un DEJA VU dictado por las autoridades y los que de verdad saben que está pasando.

Vemos otra vez como la gente se comienza a asustar de que nos vuelven a encerrar como en marzo.

He visto en las tiendas que hay familias que comienzan a comprar de nuevo juegos de mesa, antibacteriales, papel del baño (por supuesto), y material para hacer manualidades.

He visto una disminución en la velocidad de todos los negocios otra vez.

Y otra vez, como un DEJA VU, vuelve esa sensación de no saber absolutamente nada de lo que sigue.

Me estoy cansando de ‘volver a empezar’.

Siento que llevo años enteros volviendo a empezar tantas cosas.

Nueva vida, nuevas ideas de negocios, nuevas licencias, nuevas estrategias, nuevas amistades, nuevos sentimientos, nuevos horizontes, nuevos placeres, nuevas aventuras, nueva yo.

Todos los que alguna vez han comenzado algo saben lo difícil que es empezar de nuevo, ahora imagínense empezar de nuevo todo una y otra vez. Empezar y empezar.

Libros enteros te sugieren que “nunca es tarde para volver a empezar”.

Yo le agregaría al título “pero ponte trucha para que no se te olvide como seguirle y culminar los planes”.

El COVID19 me tiene hasta la madre, como a todos.

Nos puso un alto a todo el mundo y nos acostumbramos a estar encerrados y vivir con lo mínimo. No nos pasó nada y aprendimos que hemos estado gastando dinero a lo tonto en épocas pasadas.

Hemos visto a miles de cumpleañeros resignadamente soplar una velita con solo los miembros de la casa y tal vez ver pasar una caravana de carros pitando haciendo relajo para que el festejo no pase desapercibido. Se empieza un nuevo año de manera diferente.

Hemos llorado con todos los graduados 2020 (desde los de kinder hasta los que se gradúan de profesional) y su fuerza y sonrisa  por haber culminado etapas de sus vidas teniendo que celebrar mediante pantallas y aislados. Se empieza otro nivel de manera diferente.

Los negocios que ya han empezado a abrir han tenido que volver a empezar ahora con muchas nuevas normas de higiene para que funcione todo.

Pienso que cada negocio ha tenido su DEJA VU de cuando abrió sus puertas al primer cliente cuando recién comenzó. Un miedo a no saber si tendrán éxito, si podrán sacar para solventar sus gastos fijos, si podrán, punto.

Se siente raro el ambiente, todo nuevo y todo el mundo volviendo a empezar como si fueran nuevos sin experiencia.

Estaremos reviviendo muchos sentimientos que ya habíamos superado en la cuarentena. (Otra vez a comenzar a ser dinámicos en la casa, a cocinar, a hacer ejercicio, a tomar a deshoras, a informarse de fuentes seguras).

Lo bueno es que somos seres humanos excepcionales que a todo se acostumbra… menos a no comer.

¿A poco no?

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂  (espero poder publicar más temprano la próxima semana)

 

 

 

 

El Extraño Retorno

Como si fuera ayer, recuerdo aquella sensación de llegar al mar por primera vez en el verano cuando ibamos a la playa de vacaciones.

La playa casi siempre estaba fría (al menos al principio) y el chiste era meterte al agua sin importar lo congelado que estuviera.

Ese sentir de la primer olita que llegaba a tus pies descalzos era tan emocionante. No faltaban los gritos de “¡Qué fríiiiiia!” de todos.

Agarrabas aire y metías los dos pies. Luego te agarraba descuidada una ola y el agua te llegaba a la rodilla y luego ya estabas metido hasta la cintura.

Cuando menos pensabas, estabas disfrutando del mar. El agua ya no estaba fría y el peligro del mar se esfumaba cada vez.

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Bueno, realmente el agua nunca se calentó ni el peligro del mar se fue.. simplemente, nos acostumbrábamos.

Eso es exactamente lo que estoy sintiendo estos días mientras experimento el ‘extraño retorno’ a una nueva realidad.

Vamos poco a poco, como metiendo el pie al mar frío. Hemos seguido paso a paso las noticias de qué está abierto y vamos obedeciendo.

Todavía no me animo a ir a casas de amigos pero sí he salido a lugares públicos y abiertos al aire libre.

No sé explicar qué se siente ya volver a ciertos lugares.

Veo a mi alrededor a la gente usar sus mascarillas (y no las lavan porque se les ve lo sucio), otros las traen en la barbilla y otros la cuelgan de las orejas.

Ha sido un extraño retorno en el cual nos toman la temperatura al entrar a algunas tiendas y restaurants. Es muy raro tener que entrar con mascarillas y sólo poder quitártelas al estar sentados comiendo. (Si tienes que ir al baño, tienes que ponerte la mascarilla de nuevo).

Los menús de los restaurants que ya han abierto son ahora desechables, de papel. No están completos y solo manejan uno que otro platillo.

Los meseros se ven agitados teniendo que usar las mascarillas todo el tiempo. Se pueden percibir sus gotitas de sudor y sus ojos irritados al estar respirando atraves de un trapo toda la jornada.

No existen saleros ni condimentos en las mesas. Si quieres más “ketchup” ó salsa A1, te la dan aparte en una tapita de plástico.

Los restaurants están a media capacidad para poder separar las mesas y las filas a veces son muy largas para poder ingresar (aún con reservación).

Todo es extraño, surreal. Ver a turistas por el centro de San Diego con sus mascarillas tomándose fotos. Pareciera que durante los días de cuarentena el mundo cambió drásticamente.

Sí, he subido fotos en mis redes sociales de que hemos estado saliendo. Incomodo a personas que siguen en cuarentena y ¿saben qué? Yo también me siento rara andar tan confiada.

Al igual que mis recuerdos de meterme al mar poco a poco, lo mismo quiero que pase en este extraño retorno. Poco a poco quiero irme acostumbrando a esta nueva realidad mundial.

Quiero acostumbrarme de tal manera que ya vuelva disfrutar todo de nuevo como antes. Lleva tiempo hacerlo, lo sé.

Ya quiero que este extraño retorno se vuelva un sentimiento natural.

Quiero volver a disfrutar de la vida sin el pendiente. Tantas veces que me quejé de tonterías y por andar de negativa no agradecía el día a día.

Y ahi la llevamos en este extraño retorno, poco a poco vamos aguantando los cambios, las nuevas reglas, esas filas en el sol a 6 pies de distancia del de enfrente.

Hay días en que si tengo ganas de salir del encierro y ver a mis amigos. Pero tambien les confieso que hay otros días en los que mejor quiero seguir entre cuatro paredes componiendo mi mundo mientras el de afuera sana. 

Creo que mi ciudad (San Diego) está llevando el extraño retorno de la manera más inteligente, con pausas y en etapas.

Me llegan comunicados de que los contagios van en aumento en el condado, pero como dice el Trump “Hay mas contagios porque se hacen pruebas. Si no se hacen pruebas pues no hay incrementos en las cifras”.. jejeje.

Si hay algo que he aprendido de esta pandemia es el disfrutar del día a día. He dejado de hacer planes a largo plazo así no sufro mucho si se me desmoronan. Estoy disfrutando lo mucho ó poco que nos dejen hacer estos días por si nos vuelven a encerrar.

Eso sí les digo, si nos vuelven a encerrar, ahora sí voy a tener mi stock de papel del baño, rompecabezas, Lysol y una dotación de ‘happy pills’ para poder ser lo suficientemente creativa para sobrevivir más días de cuarentena.

Por lo pronto, hoy es un día maravilloso porque me están leyendo y eso para mi ya fue suficiente para que este día contara.

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂 

Laika

El encierro, el calor, la incertidumbre y sobre todo la pregunta ¿quién me puso aquí?

Me pongo a pensar que eso es lo que pasaba por la mente de Laika, la perrita rusa que se lanzó en un cohete. El primer animalito que llegó al espacio y dió camino a que el hombre pisara la luna unos años despues.

Una perrita sin dueño ni raza definida, sin ‘pedigree’, escogida por el gobierno ruso responsable de entrenarla para ser la que piloteara el Sputnik 2 hacia el espacio en 1957.

Héroe mundial de la ciencia.

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¿Héroe ó víctima?

El gobierno ruso sabía que esta perrita era fuerte y resiliente ya que era callejera y estaba acostumbrada a pasar hambre, frío y calor. Perrita de nadie, de raza combinada de un montón de perros y con tan sólo 3 años de edad, fue entrenada para ser la viajera especial sin retorno.

Qué chistosa es la vida a veces. Laika, la perrita quizá pensó que era la más afortunada de todos los perros callejeros al ser rescatada, alimentada y vitaminada. Le dieron hogar y familia. A simple vista, esto pareciera así. ¡Qué bien le fue a Laika, ya no está en la calle! ¡Qué afortunada es!

Sin embargo, Laika tenía sus días contados ya que los científicos sabían que era un viaje experimental al espacio y sin retorno. Al mundo nos dijeron que “Laika regresaría en un paracaídas, sana y salva”.

Dicen que al ingresar a Laika a la nave, se despedían de ella los científicos rusos con lágrimas y besos en su nariz.

¡Pues claro! Estaban traicionando al amor incondicional de una perrita noble, obediente, inteligente y sobretodo agradecida.

Los soviéticos (en aquel entonces) dijeron que la perrita murió sin miedo y sin sufrir. No fue hasta el año 2002 cuando se dió la noticia que Laika había regresado calcinada y muy probablemente se habría asfixiado y muerto de desesperación por fallas técnicas y humanas.

Ya sé que piensan. ¿Para qué recordar una historia tan triste en estos tiempos?

La culpa es de TikTok que me pone puros videos bien dramáticos de perros sacrificados ó de funerales. (El algoritmo boomer, dicen mis hijos).

TikTok me arrojó un video de una perrita llamada Laika muy chistosa, traviesa y fiel. Nada triste, sino todo lo contrario a la historia de Laika la rusa.

Fue por eso que recordé a Laika y su final fatal como astronauta.

Laika, irónicamente, significa “que ladra” y es una historia real llena de metáforas que necesitaría muchos días para interpretar.

Laika me enseña que:

  • No todo golpe de buena suerte es positivo, viene con un precio alto
  • La gente a la que más fiel le eres puede mandarte a un viaje sin regreso
  • Por más que te entrenen para estar encerrado sin salir, en realidad nunca se está listo
  • No debes de ser tan confiado
  • A veces, tus ladridos de desesperación no servirán para que te salves
  • Muy probablemente ayudes al mundo sin darte te cuenta en vida.

Creo que la lección más importante de Laika es que nos tenemos que cuidar de no ser como los científicos.

Debemos evitar ser:

  • fríos
  • egoístas
  • de poca empatía
  • mentirosos
  • traicioneros

 

Este mundo en el que vivimos está tan complicado ya. Tanta abundancia de odio y tanta falta de amor. Si eres pobre, si eres rico… si eres liberal, si eres conservador… si estas pro ó en contra….si eres blanco, si eres negro….  si eres del pueblo, si eres fifí… sin fin de rivalidades que van muy de la mano con la falta de amor al prójimo.

Yo se que estamos muy cansados y quisiéramos regresar el tiempo al 31 de diciembre del 2019, justo antes de que dieran la media noche.

Si pudiéramos irnos a esa noche, ¿qué pedirías en esos deseos que pronunciabas mientras te comías las 12 uvas?

Creo que todos siempre pedimos Salud, Dinero y Amor.. esos ya son como los que vienen ‘Por default” en nuestros deseos.

Yo creo que yo además hubiera pedido:

Obediencia, Fé, Confianza, Resiliencia, Empatía, Criterio,  Sabiduría, Paciencia y Esperanza.

Porque este 2020 me he dado cuenta que esos 12 deseos son los que nunca deben de faltar los días 31 de diciembre.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Tranquis

  1. Respirar profundamente hasta sentir el aire en los pulmones
  2. Ponerte aceites esenciales anti-estrés en la sien
  3. Rezar
  4. Tomar té verde
  5. Comerte un chocolate
  6. Usar miel de abeja en lugar de azúcar
  7. Comerte un mango
  8. Masticar chicle
  9. Tronar apio
  10. Meditar
  11. Poner la cabeza más abajo que tu corazón
  12. Hacer ejercicio
  13. Recitar el abecedario comenzando con la Z
  14. Visualizar qué quieres que pase
  15. Cierra los ojos por momentos durante el día
  16. Masaje en tus manos
  17. Aprender sobre como darte acupresión
  18. Pon una pelota de tenis bajo tu pié y muévela
  19. Echate agua fría en la cara
  20. Masaje en el cráneo
  21. Busca un tiempo para estar sola
  22. Asolearse un poco
  23. Vé por la ventana
  24. Limpia el desórden que tengas en tu casa
  25. Eleva los piés
  26. Estira tu cuerpo
  27. Salte a caminar
  28. Escribe
  29. Escucha música
  30. Baila sola ó con gente
  31. Haz crucigramas
  32. Huele flores del jardín
  33. Llena la tina con burbujas ricas y sumérgete
  34. Huele limón recién partido
  35. Haz café y que el aroma te envuelva
  36. Abraza a tu mascota
  37. Ríe
  38. Platica con amigos (por cualquier medio)
  39. Zoom! con tus seres queridos y no sólo de trabajo
  40. Llora si quieres llorar.
  41. Tómate un happy pill
  42. Melatonina para dormir
  43. Arréglate todos los días
  44. Usa tus redes sociales para comunicarte más
  45. Desempolva esos sueños olvidados y reactívalos
  46. Infórmate de fuentes seguras (no te creas todo lo que lees)
  47. Vé series bonitas en Netflix
  48. Busca la luna todas las noches
  49. Tómate ese vinito a la hora que lo necesites
  50. Sonríe.

 

Cincuenta pasos que he seguido estas últimas semanas para poder pasarla bien sin traumarme con todos los cambios que se nos vinieron encima con este COVID19.

Y así, bien “Tranquis”.

Funcionaron SIEMPRE, hasta la semana pasada donde de plano ya no sabía qué hacer para evitar enroncharme de stress.

“Pues no sé. La prueba casera dice que tengo anticuerpos pero traigo síntomas de COVID19. Sigo con fiebre pero ahora sí no huelo nada. Perdí el olfato”, nos decía mi hermana en un chat de Whatsapp.

Nos mandaba las fotos de las pruebas caseras donde se medio pintaban unas rayas. Me quería meter a la pantalla para tomar la prueba y verla de cerca.

“¿Pero cómo? No has salido a ninguna parte, ni al mandado. Te lavas exageradamente las manos y desinfectas todo.”, le preguntaba, haciendo todo un esfuerzo de que no se me notara el nudo en la garganta.

“Ya sé. Me cuidé exageradamente por el SergioMiguel”. Mi hermana lloraba mientras lo repetía. Lloré con ella. No sabemos si en realidad era miedo, desahogo de tantos días aguantando las ganas de llorar, impotencia de no saber qué puede pasar, pero pues allí estábamos.

“Gracias a Dios no he salido, si no me sentiría culpable de andar contaminando a todo mundo, en especial a mi mamá”.

No podía más que sentirme triste y por primera vez ver lo real que esto es.

La prueba oficial en el hospital se la hizo unos días despues, junto con un examen de torax. Sus pulmones salieron bien, sus síntomas tolerables pero su sentido del olfato y gusto desaparecidos.

La prueba salió positiva, lo cual nos preocupó que las pruebas caseras sólo deben de ser una alternativa “mientras me hago la buena”. La prueba casera mostraba que tenía anticuerpos pero su cuerpo decía otra cosa.

Por más que quería practicar los pasos para estar TRANQUIS, no podía. Se me venía a la mente mi sobrino (obviamente todos, pero mi sobrino por su riñón es más delicado que se enferme y por lo tanto me preocupa mucho).

Comenzó inmediatamente el tratamiento (medicina para piojos) y comenzó a usar cubrebocas en su casa.

¿Cómo aislas a una mamá contagiada? Es casi imposible, pero trató de hacerlo lo mejor posible. No puedes pedir ayuda ni llevarte a los hijos a otra casa. El aislamiento es por casa. Me quise traer a mis sobrinos pero nos vamos a esperar a que se hagan la prueba a ver si ya TODOS tienen anticuerpos, lo cuál sería lo mejor.

Hablando todos los días con ella, por teléfono y video, era lo único que me hacía sentir bien tranquila.

Le aplaudo que lo haya publicado en las redes sociales porque así podemos tambien publicar testimonio real sin especular qué pasa.

No entiendo porqué la gente lo calla. No es lepra ni ébola. Te cuides ó no, si tu cuerpo lo va a recibir, así va a ser. Igual y ya lo tuvimos muchos pero fuimos asintomáticos. Por eso la IMPORTANCIA de quedarse en casa. No podemos contagiar a los demás sin querer.

Pasando los 15 días, que ya casi son, y si toda la familia tiene anticuerpos, entonces ya no pueden contagiar ni contagiarse. (Y pueden venirse a San Diego con nosotros!)

Mi hermana, la doctora.. (Así dice mi mami, “Mis hijas, la Michele es la doctora y la Gina”).

¡Tan excelente doctora que es! No es porque sea mi hermanita pero si tú quieres saber qué tienes, qué diagnóstico es, ELLA siempre sabe, le atina, lo intuye, inclusive a larga distancia y mis primas no me van a dejar mentir. Su mente es como de detective, muy parecida a la mía, nada más que ella se dedica a buscar cómo salvar vidas y yo escribo para salvarles un día a la semana. Soy la más bendecida de tenerla en mi vida porque aunque yo sea la mayor, ella siempre me cuida a mi.

Así que TRANQUIS ya, despues de sentirme muy preocupada esta semana que pasó. Ahora nada más a concentrarnos en que todos ya la pasen así, leve, sin complicaciones.

(Si ven que envejecí 20 años, no pregunten, ya saben porqué fue).

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Y este fue el blog #500!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

Non-grata

Hace unos meses…..

El cielo de San Diego estaba tan azúl. No había ni una sola nube y el clima, como siempre, estaba perfecto.

Estaba con mis hijos, en la Isla de Coronado, comiendo en un restaurant muy lindo con vista a la bahía y al Downtown de San Diego.

Los ferries, los barcos, las naves militares y lanchas, navegaban por toda la bahía disfrutando de un día espectacular.

Yo saboreaba un delicioso Chardonnay, fresco y con un sabor único de esa uva digna de los mejores champagnes.

Mis hijos y yo platicábamos de todo. De las escuelas, de la comida deliciosa, de los planes, de películas que íbamos a ver.

Había un par de personas a un lado de nosotros. Unas mujeres muy bien arregladas con sus manos impecables y sus accesorios lujosos. Ojeaban nuestra mesa pero nada mas.

Tenían un gesto firme pero yo supuse (en mi mente fea) que era el Botox lo que las mantenía sin sonreír y sin decir una palabra.

Pedimos la cuenta, pagué y al levantarnos oigo como una de las mujeres le dice a la otra, “Uggh, finally they are leaving. I could not stand all that Spanish”… (“Uggh, finalmente se van. No soportaba ya todo ese español).

Me congelé. Me detuve aún sin voltear a verlas. No me obedecía mi cuerpo. Tuve dos opciones: Voltearme hacia ellas y en inglés preguntarles “¿cuál es tu problema?” ó agarrar aire y caminar con la cabeza en alto sin que me afectaran.

Hice lo segundo. Me fuí caminando pero mi hija me dice “¿Oíste eso?”

“Sí, vámonos”.

Nos subimos al carro y todo el camino platicando de la situación.

Ese día fue uno más de un montón de veces que me he topado con racismo en este país. Pero ese día en especial, me caló más que otras veces.

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En el 2017

Recién llegada a San Diego, tuve una entrevista por teléfono con una americana. Diane. Fascinada con mi curriculum me dijo que había pasado a la siguiente fase de entrevistas. (Es horrible andarte entrevistando a los cuarenta y tantos para trabajos).

Nuestras pláticas habían sido todas por teléfono y por fin se llegó el día de irme a entrevistar en persona a las oficinas de esta asociación “non-profit”. El puesto era perfecto para mi. Relaciones públicas y organizadora de todos los eventos de beneficiencia en todos los sectores y niveles del condado. Para relaciones públicas me pinto sola. Me sentía como pez en el agua.

Al entrar, me ve Diane pero pone cara de “ay, no creo que sea”.

“Gina? Gina Dewar?”, pregunta mientras en sus manos trae  un papel.

Y yo “Yes, hello”, y me levanto para saludarla de mano.

“Oh! Are you latina? Your English is so ‘american’ “, me dice abriendo los ojos como que asorada de que una frijolera no tenga acento al hablar.

“Um. Thanks, and yes. I am from MéJICO.”, le dije y me hice la que me dió mucha risa.

Se que entré a la oficina ya con la cabeza medio baja, como mortificada de que no me contrataran ó mortificada de que sí me dieran la chamba y tuviera que trabajar con esta chamaca (de unos 28 años) que se impresiona que la gente hable bien otro idioma.

“¿Porqué te llamas así? ¿Estás casada con un norteamericano?”, me preguntaba impresionada que mi nombre no era mexicano.

Le medio expliqué que mi nombre era el mío de soltera, que el abuelo de mi papá era de Escocia y había llegado a Sonora a un pueblo minero y pues lo demás era historia.

Cuando me estaba escuchando, me estaba enojando conmigo misma. ¿Qué ching*dos hacía yo explicando mis orígenes a una mujer que obviamente no estaba contenta que fuera mexicana?

“Does it matter?”, le pregunté, al grano. (Que si era importante si soy o no mexicana)

“Pues no es el perfil que queremos para organizar eventos con gente importante”.

Otra vez me vi en la situación de poder hacer dos cosas: levantarme, dar las gracias e irme ó pelearme.

Me levanté, le dije que no iba a hacerla perder su tiempo y que yo tampoco iba a perder mi tiempo y comencé a irme.

Me volteo en la puerta y le digo “I think you are making a big mistake. Huge”. Como la “Pretty Woman” y me salí.

Entre todo lo que estaba pasando por mi vida personal, recien divorciada, recien llegada a una ciudad tan grande y cara, organizando y manteniendo la paz espiritual y moral con mis hijos, mi sobrino recien diagnosticado con una enfermedad renal y sentirme tan poca cosa por culpa de una chamaca tonta, me subí al carro y lloré. Lloré todo.

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¿Sentiste raro por mis historias personales que te comparto?

Ahora imagínate despertar en tu mismo país donde naciste y saber que día a día peligras de que alguien te haga sentir inferior, te tenga miedo, no tengas oportunidades de trabajo ni de empleo y que desde que te acuerdas tus abuelos, familiares, padres han sido humillados y segregados como raza inferior y problemática por haber nacido con la piel de color negro.

Cansados de luchar, cansados de saber que nadie los tomará en serio, cansados de:

  • No poder usar capuchones
  • No poder entrar a una tienda sin que los sigan con la mirada
  • Saber que si te para un policía por manejar en exceso de velocidad puede resultar en tu muerte
  • Nadie hace nada por ti porque pues “son un desmadre, tienen la culpa”
  • Oir que digan cuando te ven “Pon seguro, ahi viene uno bien feo”
  • Saber que mataron a tus familiares de manera injusta
  • Saber que el mundo de drogas te rodea porque es la única manera que hay para sobrevivir. Nadie te contrata
  • Saber que todo te cuesta el doble lograr.
  • Saber, que desde que naces, eres una persona NON GRATA para una sociedad que cree que lo blanco es lo superior, nomás porque alguien así lo dijo.

Sí, soy pacifista. Pero tambien quemaría el mundo si estuviera tan “hasta la madre” de mi vida.

Un mariscal de campo se hincó en los juegos de futbol americano en protesta de las injusticias. Protesta pacífica como dicen que debe de ser. Se lo comieron vivo y nada cambió.

Un policía se hincó en el cuello de George Floyd y lo mató. Ya no hay cabida para una marcha pacífica.

Tenía que arder el país para que los voltearan a ver.

Y que arda.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂