VEINTE

Veinte años sin él.

Casi la mitad de mi vida sin su mano en la mía.

A veces se me olvida el tono de su voz.

Y si, me pongo muy triste.

Cierro los ojos y aparece en mi mente pero se nubla su cara.

Tardo en enfocar su rostro en mi memoria.

Lo que no se me olvida es su olor.

Siempre a loción combinado con jabón de cuerpo.

Oloroso siempre, sus manos parecían de doctor, limpias y bonitas.

Sus ojos verdes, a veces cansados porque siempre trabajó mucho para darnos todo.

Su manera de enojarse rápida, pero de contentarse de inmediato (igual que yo)

Sus carcajadas y sus chistes.

Su preocupación eterna por sus ‘niñas’ .

Su “aguante” cuando le dábamos carrilla por algo.

Me gustaba bailar con el. Bailar corriditas y norteñas en sus brazos era lo máximo.

Nadie me ha vuelto a bailar así.

Ese amor incondicional que me dió.

El orgullo que sentía cuando me veía lograr mis objetivos.

Veinte años sintiendome responsable de ver por mi mamá y hermana y que pocos comprenden lo que es para mi estar lejos (sé que exagero a veces, pero no lo puedo evitar. Sé tambien que se incomodan, pero tambien espero comprensión).

Veinte años sin sus abrazos.

Veinte años sin su sonrisa.

Veinte años sin sus bromas que me hacían tanto enojar!

No me vió graduarme de la Universidad, ni me vió trabajar en las maquiladoras siguiendo sus pasos sin querer!

No pudo sentirse orgulloso de mi desempeño, de como los ‘gringos’ me adoraban como a el en el trabajo.

No me pudo entregar a la hora de casarme, ni pudo cargar a ninguno de mis hijos ni de sus nietos.

Me hubiera gustado estar a su lado cuando me sentí la mas orgullosa del mundo al ver a mi hermanita graduarse de médico. Hubiera llorado de seguro!

Me hubiera encantado que viera como mi mami trabajó de maestra y como salimos adelante las tres sin el!

Si supiera la falta que me hace, yo creo que regresaría a visitarme de vez en cuando.

No me daría miedo verlo. Al contrario, me gustaría decirle tantas cosas que no tuve oportunidad de hacerlo.

Veinte años con un vacío raro.

Es verdad lo que dicen.

Una muerte no se supera pero el tiempo te enseña a vivir con ese dolor hasta que ya no duele o ya te acostumbraste.

Veinte años sintiendo que me falta su presencia, su consejo de PAPA.

Veinte años pensando que consejo me daría el.

Veinte años imaginando como hubiera sido diferente mi vida si el siguiera aquí.

Un papá es el único hombre en la vida de una mujer que no te hace llorar y sin embargo todavía recuerdo su funeral en donde de repente ya no salían mas lágrimas. Lloré todo lo que mi cuerpo pudo.

No se si me regañaría con cosas que hago y digo.

No se si estuviera orgulloso de mi ó si fuera un pendiente mas para el.

A veces veo familias con señores de la edad que tuviera mi papá. No me lo imagino viejo.

Mi papá murió a los 49 años. No puedo imaginarlo como sería de viejo. Es muy raro.

Veinte años de suspirar por el abrazo que solo un papá le puede dar a una hija.

Veinte años se oyen muchos y sin embargo, hoy 26 de abril del 2015, esos 20 años se ven reducidos a instantes por el solo hecho de haberlo recordado.

Veinte años..

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