VIENEN COSAS BONITAS… pero tambien vienen algunas piedras en el camino.
ME GUSTA MI ROPA … pero se me viera mejor si estuviera mas delgada
VOY A IR AL GYM… pero no tengo tiempo este mes
HOY TOMARE VINITO… pero estoy tomando antibiótico
ME OFRECEN UN TRABAJO DONDE GANARé 10 VECES MAS DE LO QUE GANO HOY…. pero es temporal
ME REGALARON UNAS LAMPARAS INCREIBLES… pero no hay electricidad donde las quiero poner
ME GUSTA ESTAR SOLA.. pero nunca he VIVIDO sola
COMPRE UN PIANO ANTIGUO… pero no se tocarlo
TENGO LAS MEJORES AMIGAS DEL MUNDO… pero todas viven lejos de mi
AMO A MI PERRITA… pero su vida es de pocos años
ME ENCANTA ESCRIBIR MI BLOG… pero pocos me leen
TODO ESTA BIEN…. pero no
“Pero” es una conjunción que se utiliza para unir dos ideas o frases. Se utiliza para expresar una contradicción o una excepción.
El uso excesivo de la palabra “pero” puede llevar a una mentalidad negativa. Esto no significa que debas evitar por completo la palabra “pero”. En su lugar, trata de ser consciente de cómo la estás utilizando y si estás enfocándote demasiado en lo negativo.
Si te das cuenta de que estás usando la palabra “pero” con demasiada frecuencia, intenta encontrar formas de expresar tus pensamientos de manera más positiva.
Vuelvan a leer mi blog pero solo las frases en NEGRO mayúsculas.
¿Cuál debe de ser la última frase que pienses este 2023?
Automáticamente, como esos videos de TikTok donde ves pasar tu año a toda velocidad, pasaron momentos de mi 2023.
Se me fue en un suspiro. No se en que momento pasaron 365 días y no los sentí. Aun trabajando todo el día, viajando por el trabajo todo el año, este 2023 se me fue como reloj de arena defectuoso.
Creo que fue un año bonito, con mucho trabajo y mucha inversión de tiempo y dinero a La Revista Binacional, pero también ha sido un año de crecimiento laboral, espiritual, mental y anímico.
La clave es rodearse de las personas indicadas, ser la menos inteligente de un lugar es lo que te lleva a salir adelante.
Ser alumna en lugar de maestra es muy necesario para crecer.
Fue un año bonito, corto, y bendecido.
El 2024 viene difícil, desde ahorita lo sabemos.
No solo lo económico ni problemas de salud, sino por la incertidumbre del futuro.
Le tengo miedo pero eso no me va a detener. Estoy rodeada de personas con las que trabajo en equipo tanto en lo profesional como en lo personal.
Quizá termino mi año con la siguiente frase:
“Por más difícil que sientas que está tu vida, NO ESTAS SOLO. Me tienes a mi”
Diciembre se me hace un mes muy apresurado. Cuando menos pienso, ya es Navidad y como si en automático hubiera hecho todo.
Son fiestas, preparaciones, vueltas y al mismo tiempo es como un tiempo melancólico.
Ir a la ciudad que te vio crecer y reunirte con las amistades con las que te formaste en tu juventud es parte de este mes donde todos regresan a sus familias por las fechas.
Época fría, el aire huele diferente y cada reunión se acompaña por comida de la temporada. Los descorches están a la orden del día, a cualquier hora.
Es un verdadero arte acomodar el calendario para cumplir con tantos compromisos sociales.
Uno gasta mas de lo que se presupuesta porque nunca falta el ‘regalito’ que quieres dar.
Dar y obsequiar cosas materiales es mejor que recibir, y estas épocas se presta para eso.
Los focos, las decoraciones y las canciones navideñas están por todos lados. Los arbolitos y tanto arte que lleva cada guirnalda nos alegran la vista y el alma.
Me gustaría poder juntarme con toda la gente que quiero. No importa si los vi hace 40 años o 40 horas. A veces me llega una necesidad de tener frente a mí a cada uno de los que he conocido, he querido, he hecho enojar, me han hecho daño y me han formado.
Cada vez estamos menos jóvenes y comienzo a ver como gente que quiero se enferma y no me gusta. Lo primero que pienso es “He perdido tiempo”.
No quiero perder más el tiempo pensando en cosas negativas. Quiero disfrutar cada día porque a lo largo de mi vida he encontrado algo porque vivir en cada uno.
A veces me inspira mi trabajo, lo cual puedo casi asegurar que ahorita me encuentro en una plenitud y satisfacción de lo que estoy haciendo y el futuro que tengo junto a mis socios que no me sueltan.
Mi familia todos los días me hacen querer ser mejor persona, comenzando con mis hijos que ya están por irse un tiempo del nido y seguido también de mi hermana y su familia, mi madre que ya no tiene 40 años, pero se cree de 20, y toda la familia extendida de primos, tíos, sobrinos y la reina de todos, mi perrita Kiara.
Diciembre viene a hacerme contar mis bendiciones, a sacudirme para el año que entra, y a recordarme que todo tiene remedio mientras tenga salud.
A veces leo que vivimos en realidades virtuales, en un ‘matrix’ donde cada uno es un personaje luchando por salir adelante en el juego de la vida.
No se si sea eso la realidad, pero por lo pronto, voy a jugar lo mejor que pueda y sepa. Ya se que me puedo sentar a llorar cuando este cansada mientras me levante rápido a seguirle.
Me gusta mi edad, lo que se, lo que he hecho porque puedo todavía volver a empezar proyectos que tal vez nunca intenté de joven.
Diciembre me pone melancólica pero también realista.
Quiero que todos pasen muy felices fiestas en compañía de la gente que los quiere.
Desde que yo me acuerdo, siempre me ha dado risa como se pintan las señoras “grandes”.
De chica me fijaba mucho en la sombra que usaban, como se pintaban el rímel de sus pestañas y también como se delineaban la boca toda chueca.
Se les notaban a las señoras grandes “algunos pelitos” en las cejas mal sacadas.
El rubor era excesivo y la base del maquillaje no se difuminaba correctamente en la base de la barbilla.
La boca semi pintada e inclusive a veces no estaban parejos ni simétricos ambos lados de la cara.
Me gustaba verlas y siempre me preguntaba ¿qué pensarán las señoras grandes al pintarse así?
Yo pensaba que era porque así les gustaba maquillarse, hasta que me convertí en esa señora grande.mu
Sí, ahora soy yo la señora grande y ahora entiendo que es el misterioso motivo del porque el maquillaje es tan raro y mal hecho.
Primero que nada, es porque ni de chiste puedo seguir usando las mismas cremas de cuando tenía 20. Tampoco los colores muy fuertes en los párpados de mis ojos, tal como el azul turqués o el rosa fucsia.
El método de limpiar tu cara (cuando no te quedas dormida antes) es diferente. Los tónicos te resecan si no son para piel madura; la crema muy grasosa te abre los poros; no usar crema para las ojeras y arruguitas de los ojos es casi un pecado imperdonable.
Pero la verdadera razón por la que las señoras ya grandes nos maquillamos tan mal es porque hemos perdido algo muy valioso: la vista.
Así es, yo ya no veo bien a la hora de maquillarme. Medio se donde quedan mis ojos y mis facciones ya que tengo 40 años arreglándome diario, pero a la hora de delinear o realmente embellecer mis ojos ya cansados y apagados, no veo nada.
Si me pongo los lentes, no puedo maquillarme los ojos. Me los pongo y estudio mi ojo. Me quito los lentes y me delineo a memoria mi párpado. Me vuelvo a poner los lentes y veo si lo hice bien o no.
Si de plano no funciona eso, entonces ya acudo a mi espejo con aumento del 15X y prendo un reflector para poder verme bien.
No me gusta ese espejo. Si me veo un buen rato, me comienzo a ver todos los defectos de mis poros, lo quebradizo de mis dientes, las arrugas en las arrugas de mi labio superior y las manchas que no son lunares sexys sino descuidos de no ponerme bloqueador solar tantos años de mi vida.
Entonces este blog es para disculparme por que siempre se me hacía muy chistoso como se maquillaban las señoras grandes. Una disculpa pública. Yo no sabía que era tan difícil hacerse “grande”.
Me reía de mi abuela porque ella a veces se desmaquillaba solo con aceite de almendras (yo ya hago lo mismo).
Me daba risa también que con su mismo lápiz labial rojo se pintaba los labios y luego con sus dedos tocaba sus labios y los aplicaba en sus mejillas para un poco de rubor. (Yo a veces hago eso cuando ando en la calle y quiero verme fresca).
Me he visto en el espejo 15X en el sol y me doy cuenta de que tengo pelos enterrados que no alcanzo a ver a simple vista y saco mis pinzas y comienzo a quitármelos, igual que mi abuela.
Me unto VICKS en los pies para que amanezcan suavecitos en la mañana y me perfumo al dormir, aunque llegue a mi cama sola, igual que mi abuela.
Si, ya soy una señora grande y no se como le voy a hacer porque arreglarme y maquillarme es para mí una terapia.
Es cuando a veces pienso y reflexiono. Es un ritual que llevo haciendo por muchos años y no quiero dejar de hacerlo bien.
Solo espero que los jóvenes de hoy no se rían de esta señora grande que todavía se pinta los labios rojos a pesar de que digan los expertos que los colores neutros y beige son mejores para las señoras de mi edad.
(La verdad nadie lo nota en redes sociales porque los filtros corrigen todo lo que uno no puede ver a simple vista).
El mandado, las rentas, los intereses de los préstamos hipotecarios y la gasolina andan por las nubes.
En estas épocas navideñas, se siente mas el gasto que en otras épocas. Lo que tenías presupuestado nomas no alcanza y gastas más.
Le quiere uno bajar al ritmo de gastos, pero es difícil cuando todos se acostumbran a ciertas cosas. En fin, este blog no es para quejarme del dinero, solo de la inflación mundial.
Ir a comer con la familia es uno de los placeres que, si tienes la oportunidad de hacerlo, debes de considerarte muy afortunado.
Es a veces un lujo, pero si la comida y el servicio fueron increíbles, entonces vale la pena.
Pero ¿han visto que en los menús a veces viene una leyenda que dice ‘Se cobra el x % adicional al total de la cuenta debido a la inflación’.
No se porque me CHOCA ver esto. Ya sé, que tacaña me oigo, pero es que la verdad es todo cuestión de psicología.
Si el mismo restaurant subiera el precio de los platillos y no pusiera esa leyenda, ni cuenta nos daríamos. Quizá solo diríamos “Bah, que caro está todo” pero al final seguiríamos adelante con el pedido y el disfrute de la comida.
A la hora de que llega la cuenta, ves que se le agrega ese porcentaje a la cuenta. Al total le cobran el impuesto y luego al final le pones la propina (que, si vas más de 6 a comer, la incluyen al 20 o 25%)
El caso es que por una cena de $100 dólares, la cuenta final es de $130 (incluyendo ya impuesto, el sobrecargo por la crisis mundial y la propina).
30% es mucho para mucha gente (para mí, por ejemplo).
Ahora bien, te debes fijar muy bien en la cuenta y ver que la propina se pone al total antes de impuesto, que no te cobran doble y que la propina no esté ya integrada para no repetir.
Al principio, uno se molesta, o se trauma, pero al final accedes y decides aceptar que esa es la nueva moda al ir a restaurants.
Pero ¿y esas propinas que te piden todos los demás servicios de comida? No debería de quejarme ya que mi hijo trabaja en un lugar donde le dan buenas propinas por las manzanas forradas en chocolate o algunas nieves.
Es causa de trauma ir por un yogurt al Menchies y a la hora de pagar te dice la cajera “Falta el tip”.
En el Menchies tu te sirves, tu escoges el yogurt y lo que le pones arriba. La cajera solo lo pesa y te cobra. No es en sí un servicio. Pero por pena le das de todos modos.
Quizá por eso Dunkin Donuts, franquicias de comida rápida como In n Out, ChikFila, McDonalds, y sobre todo DISNEYLAND no te piden propina cuando compras comidas (al menos que sea un restaurant con mesero, allí si es SERVICIO).
A lo que voy es que para que la industria restaurantera y de comida siga vigente y la gente pueda seguir consumiendo, esto de tanta propina y cobros adicionales debe de moderarse un poco, porque al rato por querer sacarle al cliente todo lo que se pueda, se van a quedar sin ellos.
Y esta es mi opinión muy muy personal. (Aclaro que siempre dejo buena propina, pero también me doy cuenta del impacto económico que a veces se tiene).
Aunque no lo crean, todavía me doy el tiempo en el día de buscar algo interesante que leer. No tengo tal vez tiempo para leer un libro entero, pero si me tomo el tiempo en leer algo nuevo, algo que desconozco o algo que nunca le he entendido para ver si al volverlo a leer le entiendo.
Una palabra que me topé esta semana fue la palabra PARADOJA.
Si me dicen, “Gina, usa la palabra PARADOJA en un enunciado”, yo les voy a decir “Voy a googlear la palabra PARADOJA”.
PARADOJA. Hmmm, bien puede ser una de mis palabras favoritas este mes.
Paradoja significa algo contradictorio a lo que se cree verdad. O sea, es como hacer lo contrario a lo que se quiere lograr.
Por ejemplo, esta semana, una paradoja que hacemos muy seguido es el tener que gastar (invertir) dinero, dejarlo ir, para que regrese el doble.
“Para hacer dinero hay que perder dinero”
Otra paradoja que se me ha aparecido en mi vida es que “las personas más persuasivas son las que calladas escuchan, observan y alegan menos.”
“Hacer cosas que parecen de mucho trabajo, con el mínimo esfuerzo”
El llamado “finge que eres hasta que seas”
“Entre mas aprendes te das cuenta de que menos sabes”, decía Albert Einstein.
“Vete despacio para que llegues de prisa” … esta paradoja la tengo que aplicar hoy mismo
“No por que tengas mas noticias significa que sabes más” … una paradoja más sobre la calidad vs cantidad.
Dicen también que la muerte le llega al confiado. Y es cierto. Cuando sientes que dominas algo, haces confianza y es cuando ocurren los accidentes.
Los fracasos te llevan al éxito… como dicen “los golpes en la cara endurecen la quijada”
Carlos, mi socio en La Revista Binacional usa muchas paradojas cuando estamos en juntas. La mas reciente que aprendí fue que reducir algunas cosas en la empresa no necesariamente es ir hacia atrás, sino que es para el crecimiento a largo plazo… un paso hacia atrás para agarrar vuelo.
“Vive antes de morir” … la paradoja que todos olvidamos hacer hasta que alguien joven muere.
Otra contradicción en la vida diaria es que para hacer mas cosas hay que decirle que NO a muchas otras.
“Habla menos, para que te escuchen más”
“Estar conectados hoy en día a las redes sociales nos desconecta de la vida real”. Así es. Menos platicas con los celulares en la mesa, y mas platicas viendo a los ojos de los que nos acompañan.
“Deja de buscar lo que quieres para que eso que quieres te encuentre a ti”. Esto me consta que es verdad. El día que yo dejé de buscar algo fue el día que ese algo me encontró a mí. Es como si te quedaras quieto y entonces eres más fácil de alcanzar por una meta.
“Eso que te da tanto miedo hacer, hazlo” … tal vez la respuesta a nuestras preguntas está al otro lado de eso que tanto miedo nos da hacer.
Benjamín Franklin una vez explicó una paradoja muy interesante: “El día que dejes de cambiar es el día que dejas de vivir”. Y sí. Es de vivos y la vida misma el ir cambiando. El día que no cambies ya nada es porque el fin está cerca.
Así que vale mas que cambie algo, de perdida el color de mis uñas.
Por primera vez, Mariana Eres sabía que nadie de sus compañeros de trabajo podía cerrar a los inversionistas como ella.
Mariana tomaba su teléfono, sus papeles y notas y se acomodaba la falda mientras salía rumbo a la sala de juntas esa mañana.
Hoy se planearía como aterrizar a los inversionistas que venían desde Nueva York a cerrar por todo un año los servicios de la compañía donde trabajaba Mariana.
“Muy buenos días a todos. Comencemos”, anunciaba el Sr. Martinez, jefe inmediato de Mariana y encargado de la cuenta de los neoyorkinos.
La junta comenzaba y todos daban sus puntos de vistas sobre lo que planeaban para entretener y sobre todo lograr la confianza y cerrar el negocio con los inversionistas.
Mariana, cuando fue su turno, expuso lo que todos pensaban era el mejor plan de ataque. Ella era experta en cerrar a clientes, no solo por su inteligencia y su experiencia sino por su carisma y la confianza que podía ella brindar.
La única mujer con experiencia en su oficina, rodeada de 7 otros hombres en un sala de juntas tensa ya no la preocupaban. Ella dominaba el tema, la inversión, y su estrategia no fallaba.
El Sr. Martínez solo la veía y no decía nada.
Mariana se sienta después de exponer su punto y siguieron Jaime y Eduardo. Ambas propuestas eran absurdas y costosas para la empresa. Hector, su mejor amigo, también expuso lo que el pensaba que podía ser la mejor estrategia. No tan tonta como la de Jaime o la de Eduardo, pero Mariana sabía que el Sr. Martínez usaría su propuesta. Era la mejor.
“Muy bien, gracias a todos por sus ideas. Mariana, excelente trabajo. Jaime, Eduardo y Hector, muy buena participación”.
Mariana no podía dejar de sonreír. Era obvio que ella llevaría el cierre de los clientes.
“Mi idea es un poco diferente. Eduardo y Jaime, hoy en la noche nos vamos a cenar con los inversionistas y los llevaremos a pasear por la ciudad. Mirta ya hizo las reservaciones en los lugares y nos vamos por ellos al hotel como a las 7pm. Cenaremos, tal vez cognac y unos puros cubanos y después nos vamos a donde quieran, si quieren tabledance, pues nos vamos al table”, continuaba el Sr. Martinez.
Mariana se confundía y por fin dijo “¿cómo? ¿Yo no voy a ir a esa reunión, Sr. Martinez?”
“Lo siento Mariana, pero esto que haremos en la noche es cosa de caballeros. No encajas en el grupo. Los queremos cómodos para que nos den todo el negocio”, decía tajantemente el Sr. Martínez.
La junta continuó con un sinfín de tonterías. Datos irrelevantes, planes sosos y Mariana con una mirada perdida llena de incredulidad que en el 2023 este tipo de machismo laboral se diera.
Al terminar la junta, Mariana tomó sus cosas y se fue, sin importarle que era todavía temprano para hacerlo.
Ni siquiera escuchó la voz de Hector que le trataba de explicar que se calmara, que a el tampoco lo habían invitado, que no lo tomara a mal, etc.
Mariana no quiso ni siquiera detenerse a escucharlo porque su rabia era mucha y no tenía la culpa Hector.
Mariana se fue al bar de la esquina, donde siempre iban a tomar cuando el trabajo les daba tiempo o cuando querían festejar algo.
Con sus dedos recorría el vodka tónica que había pedido. Tomaba un poco y Pedro el cantinero no se atrevía a preguntarle que pasaba.
Sentada sola en la barra porque todavía era temprano, Mariana se cuestionaba muchas cosas.
¿Por qué lo permitía? ¿Es tanta mi necesidad del trabajo?
En eso llega un hombre con un traje y se sienta a un lado. Mariana ni lo voltea a ver. Ella sigue tomando y pensando en su día tan pesado y al mismo tiempo decepcionante.
“Buenas tardes, señorita”, decía el señor trajeado. “¿Le invito otro vodka?”
Mariana educadamente rechazó el obsequio. “Gracias, pero no. Así estoy bien”.
Después de muchos intentos más de querer entablar conversación con ella, el señor trajeado se daba por vencido. Le da su tarjeta con su teléfono y le dice, “Estoy en el hotel de enfrente, habitación 344. Pago lo que me pidas” y se retira sin que Mariana captara lo que había escuchado.
Pedro logra entender lo que pasaba y le dice “Ay, Señorita Mariana. No puedo creer lo que ví. Miles de hombres han llegado aquí solos a tomar y comienzan a platicar con los otros. Terminan haciendo negocios. Este extraño llega y la ve sola y piensa otra cosa. ¡Qué difícil se me hace que es ser mujer!”
Mariana ya ni dijo nada. Se terminó su vodka y llamó un Uber. Ya había tenido demasiado por un día, un día misógino y un día donde se sintió perder por ser mujer.
Me afectó mucho la muerte de Matthew Perry, el actor canadiense que protagonizó a Chandler Bing en Friends, además de ser el actor estelar de muchas de mis películas favoritas.
Nos encontrábamos en Los Piratas del Caribe en Disneylandia cuando mi hijo nos dice (a mi hija y a mi),
“Les tengo malas noticias”.
Lo primero que pensamos es que no iba a haber los cohetes en la noche o que se había descompuesto algo en el parque.
“¿Qué pasó?”, preguntó mi hija.
Sin decir nada nos muestra su teléfono. Yo, sin lentes, no alcancé a leer pero si vi una foto de Matthew Perry.
“El Chandler, mamá”.
Me quedé como que en shock.
Creo que mis dos hijos se tragaron el llanto y medio se limpiaron los ojos. Tal vez andar en Disney hizo menos triste la noticia o nos distrajo un poco.
Tal vez me oiga muy simple.
¿Cómo te puede poner tan triste la muerte de una persona que nunca conociste en persona?
Al ir caminando por Disney, se veían los grupos de personas viendo sus teléfonos y con caras de incredulidad.
“Oh my God, no!”, se escuchaba de repente.
“Friends” “Chandler” “Could I be any more sad?”, era lo que sentía que se escuchaba en todo el parque.
Dentro de la distracción de andar en el parque con mis hijos, disfrutando del último fin de semana que estuviera decorado de Halloween Mickey y su familia, me puse a pensar en esa muerte.
Llegué a la conclusión de que la muerte de Matthew Perry me dolió mucho, obviamente por él que sólo tenía 54 años, pero también por todo lo que llegó a representar en la vida de los de mi generación y todas las generaciones que siguieron.
Fue la muerte de un amigo, el más sarcástico, pero al mismo tiempo el mas centrado en su vida
Fue el fin de una época. Ahora si sabemos que nunca más habrá una reunión de FRIENDS.
Fue ver que una persona todavía joven muere porque su cuerpo cobró factura de una juventud llena de adicciones.
Fue especular si fue accidente, si pudo ser evitado, si acaso sus últimos posts en redes sociales fueron un llamado de auxilio.
Fue comenzar a leer y ver tantas publicaciones de un duelo mundial porque de ser 6 ahora solo son 5
Fue un miedo a no querer morir tan joven y saber que la vida se disfruta en el presente.
Fue la muerte de Matthew Perry, quien los últimos años se dedicó a ayudar a los jóvenes con adicciones. Dicho por el mismo “nadie sabe cómo ayudarte al menos que haya pasado por adicciones similares”.
Ugh, solo escribir este blog me vuelve a poner triste.
Descansa en paz Matthew Perry. Gracias por hacernos reír siempre, sin excepción, hasta que nos pusiste muy triste con tu ausencia.
Nunca te conocimos, pero creo que de algún modo, SI.
Al principio pensé que era el NyQuil. Tengo mas de 4 semanas enferma de resfriado o alergia y me tomo mi dosis de NyQuil cada noche.
Después pensé que era la melatonina de 10mg que me comencé a tomar.
El caso es que tengo varios días que en la noche despierto por las pesadillas. No crean que despierto y me vuelvo a dormir.
Despierto gritando “¡Noooo!” Como las telenovelas o las películas.
Me despierto sudando con el corazón a mil por hora.
Casi siempre es a las 3am. Entonces me levanto a tomar agua y a hacer pipí.
Se está convirtiendo en mi rutina y no me gusta.
Me puse a investigar las causas y me dicen que es porque a esa hora se me sube el cortisol.
Otros sitios dicen que es por la edad.
El NyQuil es una medicina fuerte y si te intoxica a tal grado que caes muerto de sueño. Creo que mi cerebro se queda acelerado.
Tomar Melatonina también confunde al cerebro. Me acabo de dar cuenta que siempre tomaba de 5mg y la ultima que compré es de 10mg.
Quizá también mi cerebro no procesa tanta melatonina.
No solo me dan pesadillas, sino que siento que son sueños lúcidos. Despierto recordando todo lo que soñé.
Últimamente sueño que platico con una calaca, como si fuera la muerte. No me da mucho miedo platicar con ella, sino al contrario.
Me explica como se lleva a las personas y que es mas el miedo que le tenemos que lo que realmente hace.
Me explica que lo del Dia de Muertos lo tenemos todo mal.
Noche tras noche se me aparece la muerte y me saluda, pero no me da miedo. Me platica de lo que ve en el mundo y yo casi puedo jurar que la puedo tocar.
Una vez supe que estaba soñando porque le quise tomar una foto para tener pruebas que platicaba con una calaca. Pero en mi sueño no encontraba mi teléfono (creo que eso fue la pesadilla).
Es muy raro cuando comienzo a tener la pesadilla. Empieza muy similar cada vez. Voy caminando por un pasillo en casa de mis abuelos (la que tenían en Nogales). Recuerdo cada rincón de esa casa, aunque hace más de 45 años que no entro en ella.
Voy caminando hacia la recamara del fondo, pasando un baño grande del pasillo de color azul como en los años setenta.
Llego a la recamara y me acuesto en la cama de mi abuela. No hay nadie en la casa porque todos andan fuera.
En mi sueño tengo mi edad actual. No soy una niña.
Duermo en cama de mi abuela y me despierta un ruido. En la poltrona (mecedora) se encuentra la calaca tomando un café.
Siento que la conozco y no me da miedo.
A veces me dice lo que va a pasar y a veces me regaña por lo que ya pasó.
Anoche fue la primera noche que no la soñé y la extrañé.
La buscaba en mis sueños.
Mi pesadilla comienza siempre cuando me despido de ella en el sueño y al abrazarla, la rompo en mil pedazos.
Mi desesperación por que los huesos no se deshagan es lo que me estresa ya dormida.
Despierto angustiada, como desesperada porque ‘lastimo’ a mi amiga La Calaca.
Quizá en cada sueño elimino mi turno a morir y eso significa cuando la aplasto.
Sea lo que sea, ya debo pensar muy bien en si me tomo la melatonina o no.
Pero también es más pesadilla no dormir en toda la noche.