Non-grata

Hace unos meses…..

El cielo de San Diego estaba tan azúl. No había ni una sola nube y el clima, como siempre, estaba perfecto.

Estaba con mis hijos, en la Isla de Coronado, comiendo en un restaurant muy lindo con vista a la bahía y al Downtown de San Diego.

Los ferries, los barcos, las naves militares y lanchas, navegaban por toda la bahía disfrutando de un día espectacular.

Yo saboreaba un delicioso Chardonnay, fresco y con un sabor único de esa uva digna de los mejores champagnes.

Mis hijos y yo platicábamos de todo. De las escuelas, de la comida deliciosa, de los planes, de películas que íbamos a ver.

Había un par de personas a un lado de nosotros. Unas mujeres muy bien arregladas con sus manos impecables y sus accesorios lujosos. Ojeaban nuestra mesa pero nada mas.

Tenían un gesto firme pero yo supuse (en mi mente fea) que era el Botox lo que las mantenía sin sonreír y sin decir una palabra.

Pedimos la cuenta, pagué y al levantarnos oigo como una de las mujeres le dice a la otra, “Uggh, finally they are leaving. I could not stand all that Spanish”… (“Uggh, finalmente se van. No soportaba ya todo ese español).

Me congelé. Me detuve aún sin voltear a verlas. No me obedecía mi cuerpo. Tuve dos opciones: Voltearme hacia ellas y en inglés preguntarles “¿cuál es tu problema?” ó agarrar aire y caminar con la cabeza en alto sin que me afectaran.

Hice lo segundo. Me fuí caminando pero mi hija me dice “¿Oíste eso?”

“Sí, vámonos”.

Nos subimos al carro y todo el camino platicando de la situación.

Ese día fue uno más de un montón de veces que me he topado con racismo en este país. Pero ese día en especial, me caló más que otras veces.

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En el 2017

Recién llegada a San Diego, tuve una entrevista por teléfono con una americana. Diane. Fascinada con mi curriculum me dijo que había pasado a la siguiente fase de entrevistas. (Es horrible andarte entrevistando a los cuarenta y tantos para trabajos).

Nuestras pláticas habían sido todas por teléfono y por fin se llegó el día de irme a entrevistar en persona a las oficinas de esta asociación “non-profit”. El puesto era perfecto para mi. Relaciones públicas y organizadora de todos los eventos de beneficiencia en todos los sectores y niveles del condado. Para relaciones públicas me pinto sola. Me sentía como pez en el agua.

Al entrar, me ve Diane pero pone cara de “ay, no creo que sea”.

“Gina? Gina Dewar?”, pregunta mientras en sus manos trae  un papel.

Y yo “Yes, hello”, y me levanto para saludarla de mano.

“Oh! Are you latina? Your English is so ‘american’ “, me dice abriendo los ojos como que asorada de que una frijolera no tenga acento al hablar.

“Um. Thanks, and yes. I am from MéJICO.”, le dije y me hice la que me dió mucha risa.

Se que entré a la oficina ya con la cabeza medio baja, como mortificada de que no me contrataran ó mortificada de que sí me dieran la chamba y tuviera que trabajar con esta chamaca (de unos 28 años) que se impresiona que la gente hable bien otro idioma.

“¿Porqué te llamas así? ¿Estás casada con un norteamericano?”, me preguntaba impresionada que mi nombre no era mexicano.

Le medio expliqué que mi nombre era el mío de soltera, que el abuelo de mi papá era de Escocia y había llegado a Sonora a un pueblo minero y pues lo demás era historia.

Cuando me estaba escuchando, me estaba enojando conmigo misma. ¿Qué ching*dos hacía yo explicando mis orígenes a una mujer que obviamente no estaba contenta que fuera mexicana?

“Does it matter?”, le pregunté, al grano. (Que si era importante si soy o no mexicana)

“Pues no es el perfil que queremos para organizar eventos con gente importante”.

Otra vez me vi en la situación de poder hacer dos cosas: levantarme, dar las gracias e irme ó pelearme.

Me levanté, le dije que no iba a hacerla perder su tiempo y que yo tampoco iba a perder mi tiempo y comencé a irme.

Me volteo en la puerta y le digo “I think you are making a big mistake. Huge”. Como la “Pretty Woman” y me salí.

Entre todo lo que estaba pasando por mi vida personal, recien divorciada, recien llegada a una ciudad tan grande y cara, organizando y manteniendo la paz espiritual y moral con mis hijos, mi sobrino recien diagnosticado con una enfermedad renal y sentirme tan poca cosa por culpa de una chamaca tonta, me subí al carro y lloré. Lloré todo.

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¿Sentiste raro por mis historias personales que te comparto?

Ahora imagínate despertar en tu mismo país donde naciste y saber que día a día peligras de que alguien te haga sentir inferior, te tenga miedo, no tengas oportunidades de trabajo ni de empleo y que desde que te acuerdas tus abuelos, familiares, padres han sido humillados y segregados como raza inferior y problemática por haber nacido con la piel de color negro.

Cansados de luchar, cansados de saber que nadie los tomará en serio, cansados de:

  • No poder usar capuchones
  • No poder entrar a una tienda sin que los sigan con la mirada
  • Saber que si te para un policía por manejar en exceso de velocidad puede resultar en tu muerte
  • Nadie hace nada por ti porque pues “son un desmadre, tienen la culpa”
  • Oir que digan cuando te ven “Pon seguro, ahi viene uno bien feo”
  • Saber que mataron a tus familiares de manera injusta
  • Saber que el mundo de drogas te rodea porque es la única manera que hay para sobrevivir. Nadie te contrata
  • Saber que todo te cuesta el doble lograr.
  • Saber, que desde que naces, eres una persona NON GRATA para una sociedad que cree que lo blanco es lo superior, nomás porque alguien así lo dijo.

Sí, soy pacifista. Pero tambien quemaría el mundo si estuviera tan “hasta la madre” de mi vida.

Un mariscal de campo se hincó en los juegos de futbol americano en protesta de las injusticias. Protesta pacífica como dicen que debe de ser. Se lo comieron vivo y nada cambió.

Un policía se hincó en el cuello de George Floyd y lo mató. Ya no hay cabida para una marcha pacífica.

Tenía que arder el país para que los voltearan a ver.

Y que arda.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Universo Paralelo

Por fin estamos viendo la luz en San Diego, donde poco a poco estamos regresando a la normalidad despues de haber estado semanas encerrados.

Me da un poco de miedo que esta salidera provoque mas contagios y nos vuelvan a encerrar a todos (especialmente ahorita que el clima está perfecto para andar en la calle).

Estoy y al mismo tiempo no estoy lista para regresar a una rutina que me tenía agotada. Yo se que nada será igual ya pero tengo que tener una disciplina para no volver a caer a los antiguos vicios de ‘perder tiempo’ y volverme a estresar conmigo misma.

Me siento muy preocupada por la gente en México, especialmente en Mexicali/Tijuana que parece que va en ascenso el contagio de COVID-19. Tambien puedo ver el porqué no han podido controlarlo.

Aquí, de lejos, he podido ver como no se han cuidado como dicen. Reuniones “con su sana distancia” no existe. A fuerzas te expones, por mas cuidados que se tengan. Y eso que juzgo sólo por lo que ví en el internet. Me imagino las fotos “que no subimos para que no nos critiquen”… ¿así cómo pues? Por eso seguiremos muy atentos al avance de esto porque en cualquier rato nos dicen en San Diego también “van de regreso a sus casas porque se volvió a desatar todo”. (Esperemos que no)

Se siente todo raro y la verdad no es que me muera por andar de vaga pero es psicológicamente satisfactorio sentir que si quiero salir, SI PUEDO.

En fin, dentro de todo este encierro han pasado muchas cosas por mi mente pero una que fue inducida por la NASA es que dicen que tienen prueba de que si existen los universos paralelos (si, como en Marvel y DC Heroes), donde explican que además de estar viviendo en este preciso tiempo y momento, hay otros niveles dentro del universo, tanto en tiempo como en lugares.

Yo tampoco le entiendo muy bien así que consulté “Parallel Universe for Dummies”, jajaja. Menos le entendí.

Según la NASA se descubrieron eventos cuánticos en un proyecto llamado “Antártica” en donde deducen que las leyes de física funcionan de manera opuesta en un universo paralelo.

O sea, es posible que en otro universo el tiempo vaya al revés. (Me recordó a la película The Curious Case of Benjamin Button).

Esto lo supieron porque partículas del espacio comenzaron a “regresarse” dando lugar a que se pensara que eso da pruebas de que hay otros universos al mismo tiempo que este.

La verdad no necesitaba mi cerebro leer esto porque ahora voy a querer saber más.

Cuando recién salió esto, las redes sociales no se hicieron esperar y comenzaron los chistes, bromas y memes sobre el tema.

  • ¿Será que la nueva Khole Kardashian y la nueva Adele vienen del Universo Paralelo por eso cambiaron tanto?
  • ¿Qué si en ese Universo, todo lo que has dicho SI fue un NO? ¿O al revés? Que si te hubieras atrevido en tu otro universo tomar decisiones diferentes a la de este? Te hubieras atrevido, lo hubieras hecho.. no lo hubieras hecho. No lo hubieras dejado ir aquella vez. 

 

  • En dado caso de que el tiempo vaya al revés, no está nada mal hacerse más joven cada día que pasa. ¿Los pensamientos comenzarán con la sabiduría de un viejo? No me disgustaría despertar más joven cada mañana.

 

  • Existen los llamados “doppelgängers”, que en español no es mas que tu DOBLE. Dicen que por cada uno de nosotros hay 6 dobles en el mundo (físicamente). Los doppelgängers somos nosotros mismos pero en otro universo paralelo. No se si me gustaría verme en persona, en otro tiempo y otra vida. Me daría miedo. ¿Qué si está más padre mi vida en otro Universo?

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Ojalá que mi YO de el Universo Paralelo:

No sea tan miedosa

Sea más mala y menos mensa

Tenga que siempre estar COMIENDO para subir de peso porque se adelgaza muy rápido

Sepa hacer tamales

Mida unos cuantos centímetros más de altura

Tenga un viñedo

Se lave y cuide la cara todas las noches

No le salgan canas desde los 25 años

Tenga desde toda su vida un perrito

Se equivoque menos con los hijos

Sea segura de lo que hace 

Tenga amor correspondido y a manos llenas

 

Yo se que esto viene a contradecir todas las creencias de mucha gente (incluyendo la mía),  pero se me hace interesante los avances que la humanidad puede tener.

*No se preocupen, la NASA ya anda diciendo que todos malinterpretamos la información.. Ya ni sabemos que es real y que es mentira. Por lo pronto espero que mis ‘doppelgängers estén muy bien y me transmitan un poco de felicidad a este paralelo llamado TIERRA 2020.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂 

 

 

 

Fases

En todo este tiempo que tenemos encerrados, la palabra FASE ha sido una de las que más me saltan a la vista (y oídos).

Es como que una palabra popular estos días.

Estamos en FASE 1..2..3, etc.

Regresaremos a la normalidad por “fases”.

En la primer FASE del COVID-19 puede que estés asintomático.

Fase esto. Fase lo otro.

Inclusive he podido disfrutar todas las Fases de la Luna desde mi balcón. Algunas fases estuvieron ocultas por la neblina espesa de esta parte del mundo. Otras veces, cuando la fase de la luna era estar llena y brillante, no era necesario prender la luz del balcón ya que estaba totalmente iluminada.

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Fases. Todos tenemos. No es regla el tiempo que duran en cada uno de nosotros, pero todos estamos viviendo nuestras fases, ese tiempo que dura una etapa en nuestra vida.

Las Fases de esta pandemia han estado muy marcadas.

La primer fase fue el nervio de no saber qué pasaba, pero todos sentimos como que un alivio tipo “vacaciones” por 15 días de cierre. Y ¿qué mejor para descansar que el asegurarnos de tener papel del baño? Nuestros nietos, bisnietos, tataranietos jamás entenderán la relación del papel del baño con el COVID-19.

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La segunda fase fue aprender a dominar el vinito muy a menudo, diario tal vez. Total, no vamos a ir a ninguna parte ni tenemos que manejar.

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La tercer fase (muy al mismo tiempo que la segunda) fue el meditar y sacar nuestro lado creativo en todos lados. Desempolvamos las recetas de la abuela, inventamos las propias y nos pusimos a hornear pan de plátano. (No entiendo porque todos hicimos pan de plátano. Me dió risa porque fue lo primero que hice, sin ver las redes sociales ni darme cuenta que era tendencia, sin querer.)

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La cuarta fase fue ya cuando nos extendieron los días de cuarentena y sentimos por primera vez ese miedito de que las cosas eran más serias de lo que pensamos. Nos enteramos de gente conocida que se ha enfermado y pusimos en duda las conspiraciones teóricas de que todo ha sido una manipulación del gobierno mundial para controlarnos.

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La quinta fase fue un poco más resignada y las rutinas de la casa han hecho que los días se pasen volando. ¡Qué importante es tener un horario, un plan, un ‘que vamos ha hacer hoy” establecido! Yo no tengo niños chiquitos y me sorprendí que el tener horarios de nuevo ha servido para volver a una rutina nueva que nos permite tener un poco más de control sobre la situación. Tambien fue la fase en la que me enganché con TikTok. Háganme el favor.

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La sexta fase fue ver todas las películas de Marvel, más de 20. Una diaria hasta ponerme al corriente con la última. En esta fase de meterme al mundo de comics de Stan Lee (jamás he sido fan de comics de superheroes), pude darme cuenta que Hollywood nos programa para tener el miedo de que algo va a acabar con la humanidad como la conocemos y que no hay nada de que preocuparnos porque hay héroes que salvan el mundo. Iron Man, Spider Man, Thor, Captain America, Hulk, Black Widow, Black Panther, etc. todos ellos nos salvan. Y en esta fase te das cuenta que así vivimos, esperando que ‘alguien’ llegue a salvar el mundo.

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La séptima fase ha sido manejar la paciencia con las opiniones de las personas. Es muy difícil aceptar el cambio en las amistades que una vez estuvieron muy cercanas a ti. La pandemia ha servido para poner más distancia y evaluar quién si pertenece en tu círculo y quién no. Como siempre, se quedan los mismos fieles de toda la vida. Ya saben quienes son. 🙂

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La octava fase es manejar el impacto que causa el enterarte que gente conocida, ya sea de tu infancia, papás de tus amigos, compadres, ex-compañeros de trabajo han sido infectados y han fallecido. El impacto de que sigan las teorías de que todo es una farsa y que la gente no le importa el cuidarse, ni cuidar a los demás. Me criticaron por no querer reunirme. No fue una vez sino varias las personas diferentes que me han dicho “No pasa nada, qué simple” mientras yo me disculpaba no ir a una reunión. No he ido a ver a mi mamá, ni en su cumpleaños ni el Día de las Madres y eso me dolió mucho. Pero no me gustaría llevarme el virus de aquí. Yo he trabajado con gente distinta (debido a que estoy en bienes raíces). He tenido que salir poniendo en riesgo a mis hijos. Es mi responsabilidad no pasarlo, en caso de que yo sea portadora. Me ‘respetan’ mi decisión pero me critican por hacer lo correcto. Tengo hermana y familia que es médico y nada más por ellos yo no quiero andar saliendo nomás porque si. Que me perdonen ó que me eliminen si no les parece. (Me hice peleonera en esta fase, jajaja)

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La novena fase ha sido muy reveladora y entré en un trance sin estrés. Todo comienza a fluir en lo personal y en los planes de negocios. Estamos tranquilos en mi casa, seguimos impresionados que el mundo sigue semi-cerrado y que vamos a durar un poco más así. Nada va a ser igual y a nuestros hijos les tenemos que dar ese poder de que tomen esta pandemia y la usen como su herramienta que les recuerda de la resiliencia que hemos tenido para salir bien librados de todo. Estamos re-organizando y re-estructurando todos los planes del 2020. (Un saludo de parte de la porra a todos los que dijimos “este 2020 será el mejor año”, pfffhhhttt!)

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La décima fase la estoy viviendo ahorita. Quizá es porque es la semana 10. Me tiene pensando algo que me pasó. Recibí un correo electrónico por parte de un sector de salubridad local donde me dicen que puedo ir a hacerme la prueba de anticuerpos debido a que estuve muy enferma de algo que nadie supo que fue. A mediados de este enero 2020, llegué a emergencias de un hospital local con un dolor inexplicable en la cabeza y una crisis respiratoria. Me hicieron pruebas de h1n1, de influenza y hasta me metieron a hacerme una resonancia. No sabían que tenía y me mandaron a mi casa con Tylenol. Debido a este cuadro se sospecha que tal vez era ya el virus actual. Entonces en esta fase tengo que decidir si me hago la prueba de anticuerpos ó no. Todavía hay muchas dudas acerca de los beneficios de hacerla, pero pues capaz que soy el antídoto del virus, jajajaja.. phffttt..

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¡Vamos todos! Cada día que pasa es un día ganado. 🙂

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

La SALIDA

Ahora que estoy encerrada y no veo a nadie más que a mis hijos y a mi perrita Kiara, tengo que usar toda mi creatividad para lograr escribirles  algo interesante cada semana.

No es lo mismo publicar un meme ó escribir mis más grandes secretos que escribir un blog que de todas maneras incomoda a algunos.

Esta semana mi inspiración llegó de una manera muy simple pero al mismo tiempo fue debido a estar encerrada.

Voy a comenzar con esta pregunta:

¿Se han fijado cómo todo en la vida tiene salida?

SALIDA. Irse. Escapar. Ya no estar.

Al momento de subirte a un avión, en lo que estás revisando tus últimos recaditos antes de poner el celular en “modo avión”, todo el staff de la aeronave te indican qué hacer en caso de una emergencia y tambien nos dicen “dónde está la salida”. A los pasajeros que están en los asientos de las puertas de salida emergente los hacen confirmar que están dispuestos a ayudar a todos a salir de un avión en caso de un accidente, peligro, incidente no previsto.

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Cuando uno se está entrevistando para un trabajo, al menos en corporaciones con matriz norteamericana, se mencionan las funciones que se tendrán en el puesto deseado. Te dan una introducción, una orientación y obviamente algunas reglas a seguir si se desea dejar el puesto (renunciar voluntariamente). Cuando esto pasa, se conduce una entrevista de salida.

Cuando era joven, uno de mis trabajos fue coordinar el reclutamiento y manejar los recursos humanos de una empresita. Entrenamiento, capacitación, buscar que los trabajadores estuvieran contentos y al mismo tiempo, cuando llegaban a renunciar, se les practicaba una entrevista de salida. ¿Porqué te vas? ¿Qué cambiarías? ¿Volverías a trabajar en esta empresa en un futuro? Etc.

Siempre al comenzar nos explican cómo salirte.

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Al entrar a cualquier lugar, teatro, sala de cine, auditorio, estadio.. por todos lados hay letreros que te indican por dónde salirte. Letreros iluminados que no se apagan ni cuando comienza la función. Letreros visibles todo el tiempo para que sepas por donde escapar en caso necesario. Uno nunca sabe.

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En juegos como SPACE MOUNTAIN de Disneyland (por mencionar un juego), las filas eternas se hacen dentro de un edificio. Vas feliz haciendo la fila lentamente, oyendo los ruidos del cohete veloz y los gritos de la gente paseando. En toda la fila se ven letreros iluminados de SALIDA, pero ya al final te dicen “De verdad, ahora si, es la última oportunidad de salir” y está una puerta ya para abordar el carrito veloz. Para los que se ponen nerviosos de subirse a juegos tipo “montaña rusa”, no se decirles si es un alivio el ir leyendo tantas maneras de escapar ó es más presión y tentación salir huyendo. 🙂

 

Cuando uno va por el autopista a toda velocidad, uno de los pendientes más grandes es “no pasarte la salida”. No solo es cuidar de manejar bien sino tambien, desde antes de subirte al carro, uno ya tiene que ir más ó menos con una idea de “dónde es la salida”. Sí, los sistemas de navegación sirven mucho pero de todos modos el saber dónde se sale uno del ‘freeway’ es decisivo para saber en cuál carril manejar sin hacer muchos movimientos bombéricos.

Hay un letrero especial yendo de Estados Unidos a México dónde te especifican “ULTIMA SALIDA dentro de USA” (O sea que si no te sales, te vas a México a fuerzas). Y todavía, por si esa advertencia no es suficiente, hay otro letrero que te dice ‘ULTIMA OPORTUNIDAD’ (o sea salte ya).

 

 

Hoy en día en los supermercados como VONS y RALPHS, utilizan una puerta para entrar y otra para exclusivamente SALIR. Debido a la pandemia, cuando vas a comprar los víveres a estos lugares, al entrar está un empleado limpiando el carrito con toallitas CLOROX. Y al salir, está otro empleado ayudándote a llevar todo a tu carro y vuelve a limpiar el carrito del mandado y lo lleva hacia la puerta de entrada de nuevo. Separar las entradas y salidas funciona para esto. Creo.

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Dentro de los mismos establecimientos comerciales, existen varias salidas de EMERGENCIA, que si las abres se activa una alarma. Estas salidas son SI y SOLO SI (como decía mi maestro de filosofía en la prepa), se trata de una emergencia.

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En fin, creo que para estas alturas han de estar preguntándose porqué este tema. Puedo darles una historia romántica de cómo ya “quiero salir”, que “estamos cansados de estar encerrados”, que mi mente “sólo piensa en el día que volvamos a salir agusto”… Pero pues, no. No fue esa mi inspiración.

Resulta que estaba en mi casa (un departamento) saboreaba en el balconcito una rica cervecita  artesanal local (Novo Brazil, super recomendada). Veía además la luna llena más impresionante de los últimos meses. El clima ya lo saben, maravilloso.

Quería tomarle foto a la luna y no podía. La luna es muy egoísta y no se deja captar por la cámara.

Moviendo las funciones de mi celular para ver si podía tener mejor resolución la foto, algo arriba de mi me encandilaba. Volteo y veo el letrero.

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Me le quedé viendo un rato. Nunca había vivido en un lugar donde existiera un letrero iluminado que me estuviera diciendo “Salte por aquí”.

No se si es que estoy (estamos) ya todos hipersensibles con todo lo que estamos viviendo como humanidad pero me puso a pensar tanto este letrero.

Me indica la salida en mi propia casa. (jajajaja), ese letrero lo necesito en tantas áreas de mi vida!

Un letrerito que nos diga “salida” en las cosas personales de nuestra vida. Saber dónde y cuándo salirte. Que no se te pase el tiempo en algo que no te gusta y sepas salirte en cuanto veas el “letrerito”, la señal, la puerta.

Yo se que no es lo mismo salir de un edificio que de una amistad/relación/sociedad. Es difícil salirte de algo tóxico y muchas veces nos aguantamos hasta ese letrero que te dice “Ultima oportunidad”.

¿Porqué? ¿Es falta de aviso previo? Es decir, si al conocer a una nueva amistad te dicen “Aguas” una y otra vez entonces ¿Porqué nos aguantamos hasta la última salida de emergencia?

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Falta de amor propio. Dicen.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

 

 

La Hipocondría en tiempos de Pandemia

Tengo tantos conocidos que siempre han sido unos exagerados con la limpieza de sus cosas, su higiene personal y su limpieza de alma.

No hay germen que sobreviva en su casa por miedo a enfermarse. Enfermedad que sale, enfermedad que sienten tener.

Sí, es una condición psicológica muchas veces, pero es muy real para el que la padece.

La hipocondría o hipocondriasis es una condición en la cual el paciente presenta una preocupación excesiva con respecto a padecer alguna enfermedad grave. El origen del término hace referencia a una región anatómica, el hipocondrio, situada bajo las costillas y el apófisis xifoides del esternón, donde, según la escuela médica humoral, se creía que se acumulaban los vapores causantes de este mal. (wikipedia)

“Tú”, me puede decir mi hermana, que es médico y debe de estar leyendo esto.

La verdad no me considero hipocondriaca. No estoy esperando que me enferme de algo obsesivamente. No me traumo si no lavé la fruta antes de comerla, ni me importa comer en la calle. Tampoco me ha quitado el sueño que en estos casi 60 días no he encontrado ni desinfectante ni clorox. (Puros productos de limpieza normalitos). Nunca tomo medicamento ni siquiera vitaminas.

Lo que si me pasa es que cuando tengo algún síntoma, lo busco en GOOGLE y luego le hablo a mi hermanita (la mejor doctora para diagnosticar en el mundo) y le digo “Pues según GOOGLE me voy a morir”.

Me imagino sus ojos, viendo hacia arriba, con la llamada de su hermana. Pero así es esto.

Mientras no tenga síntomas, no me pasa nada. Entonces personalmente no me considero una hipocondriaca. No me ando buscando síntomas ni me ando preocupando de que algo se me va a pegar y me voy a morir.

Mi preocupación llega cuando tengo cualquier síntoma.

La verdad soy muy sana y creo que por eso es que cuando algo me duele ó no me siento bien, me asusto. Los análisis médicos salen bien.

En fin, creo que soy otra cosa diferente a una hipocondriaca. jajajajaja

Todo esto que les platico se me viene a la mente debido a la actual pandemia que estamos viviendo.

¿Cómo han sobrevivido los hipocondriacos con todo esto?

Me los imagino limpiando todo, desinfectando todo una y otra vez, pensando que el virus está correteándolos.

Una cosa es ser hipocondriaco y saber que tu tienes el control de lo que piensas y otro muy diferente es estar viendo en las noticias y redes sociales que la gente se contagia cada segundo.

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La peor pesadilla para un hipocondriaco: una pandemia que no tiene control ni cura.

Para un hipocondriaco, lo que siempre ha temido se ha vuelto realidad. (O al menos eso es lo que nos informan todos los días).

Mi preocupación de todo esto es que despues de que poco a poco se comience a normalizar el mundo, los hipocondriacos seremos muchos más.

Nos acaba de dar la noticia el gobernador de California (el guapísimo jeje), que para este viernes 8 de mayo 2020, entramos en FASE 2 como estado para abrir ya negocios que tengan un porcentaje menor de contagio. Algunas tiendas y parques y oficinas no esenciales pero limitadas.

Aún abriendo (y no soy hipocondriaca porque no me da miedo enfermarme), mi mente me dice que debe uno de seguir encerrado hasta que se normalice todo un poco mas.

(La verdad es que hemos estado muy agusto sin gastar en tonterías teniendo todas las tiendas cerradas y me he ahorrado gasolina).

Muchas personas con las que platico me dicen lo mismo: “Pero yo no pienso salir todavía”.

¿Acaso esta pandemia nos ha vuelto vulnerables a ser hipocondriacos totalmente?

Como decía Capulina, “No es por miedo, es puritita precaución”.

¿Acaso seremos enfermos imaginarios en un futuro cercano?

No me malinterpreten, yo se que el virus es real. Gente conocida mía ha estado contagiada y muy grave pero la han librado.

Pero, ¿a poco no somos más miedositos despues de esto?

No cabe duda que vamos a tener una escasez de psicólogos y psiquiátras en los próximos años.

En lo personal, como que ya quiero que vuelva todo a la normalidad pero al mismo tiempo no.

Me enteré que Texas abrió todo, sin fases ni etapas. Pum. Ya pueden salir todos los texanos a tiendas, restaurants. Las cifras de contagiados sigue incrementando y sin embargo todo está volviendo a la normalidad.

Yo estoy en California y me estresan. NO quiero pensar como estan los hipocondriacos texanos.

Llegué a la conclusión personal de que el estar en cuarentena tenemos el pretexto de que no hemos logrado ciertas cosas pues “por el coronavirus”.

Metas personales en pausa (pues por el coronavirus)

Disfrutando el alcohol y la comida (pues por el coronavirus)

Metas de trabajo en pausa (pues ya que pase el coronavirus)

La hipocondría que puedo aceptarles es esa, el miedo a que vuelva todo a la normalidad y me autocritique de que no avancé en la cuarentena muchos proyectos. Es volver al ritmo loco y desquiciado de andar corriendo todo el día para cumplir metas y entregas y citas sin tener el pretexto de que no lo logramos por el coronavirus.

No sé mis queridos amigos. No soy hipocondriaca porque no ando buscando síntomas. Pero cuando me siento rara automáticamente busco qué tengo. Aunque me regañe mi hermana y luego me calme con un “tómate un vino ó un Dalay”.

En fin, antes de despedirme por este día quiero decirles que donde si me van a perder es con la fobia que le tengo a esa plaga de avispones asesinos que vienen de Asia.

¿Es neta mundo?

Ya cuando uno está preparándose para salir como si nada al mundo, al parque, a la playa, a las oficinas, a reunirse y abrazar a los amigos….

Llega el avispón asesino.

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Esto si me da miedo, para que vean. El Covid19 no (ya se, que simple soy), pero este bicho me estresa.

Soy entomofóbica.

Todos a cambiar el Lysol por Raid Matabichos..

2020 apocalíptico… Terremotos, pandemias, plagas…. nomás faltan las trompetas en el cielo para completar el cuadro perfecto de la hipocondria en tiempos de pandemia.

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Mándenme un abrazo y me alivio pues.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Las uñas

Mis uñas en cuarentena. Creo que son dignas de un blog. No se porque me inspiraron a escribir sobre ellas cuando hay tantos otros temas interesantes (y más inteligentes) de los que yo podría escribir. Pero así es esto de la inspiración; uno nunca sabe cuándo ni cómo llegan las ideas. 😉

Me pinté las uñas color vino oscuro, casi negras. En mi tiempo de ocio durante esta pandemia, me hice un manicure (según yo). Mis uñas se me debilitaron mucho el invierno pasado porque me puse postizas y siempre me dañan mis dedos.

Me quedaron bonitas y mis manos se veían bien, ya no tan resecas por tanto lavármelas, sino que se veían cuidadas. (Mis pies nada mas traen ahorita un brillito muy bonito).

Pasaron los días y mis uñas ya medio se estaban despostillando, despintando. Lo único que hacía era pasarle otra barnizada con el esmalte y todo volvía a estar bien.

Pasaron los días y mis uñas ya necesitaban despintarse en su totalidad para volver a pintarlas ó cambiar de color. No sé, un color más primaveral y no tan oscuro otoñal como el guinda mal colorido que ya traía.

No encontré acetona en toda mi casa. Acababa de ir a la tienda por el mandado de la semana y no pensaba salir de nuevo nada mas por acetona para las uñas, así que decidí dejarlas ser.

Pude ver como se iban despintando poco a poco. A pesar de bañarme todos los días, maquillarme y peinarme (tantas juntas en ZOOM! de trabajo y personales me tienen arreglada a diario), mis manos se veían como si no me importara nada de mi persona.

Por fin volví a salir por víveres (ahora si a Wal*Mart porque necesitaba todo) y se activaron las alarmas de los incendios cuando estaba allí. (ya se, qué mala suerte tengo, jajajaja). Para no hacerles el cuento tan largo, era falsa alarma pero ya con el relajo, pagué mi mandado y al llegar a casa me acordé que no había comprado lo que necesitaba: la acetona.

Observaba mis uñas mientras descalza en el balcón de mi casa me tomaba un delicioso Malbec.

Hmmm.. me llamaba la atención como poco a poco lo feo se iba yendo. Sí, es cierto, ahorita mis uñas estan muy mal pintadas, feas, descuidadas involuntariamente, pero tambien sé que esto feo no es algo que va a durar toda la vida.

Saqué mi laptop, en mi mismo balcón para ponerme a escribir esto mismo.

¿A póco no se parece esta pandemia a mis uñas?

Hice esta analogía tan tonta porque a veces es la única manera que practico la auto-terapia para salir de situaciones que no puedo resolver sola. Tengo mucho tiempo resolviendo todo yo sola. Sí, pido opiniones a mis más cercanos pero, al final, uno tiene responsabilidades fuertes que resolver.

Este encierro, al principio, no estaba tan mal. Es decir, era como algo desconocido. Sí hubo momentos de incertidumbre y miedo acerca del virus y el contagio. Pero en el fondo, todos queríamos estar encerrados un rato. Ponernos al corriente con nosotros mismos y con nuestras familias.

Yo recuerdo a casi todos mis conocidos decir “Ando corriendo todo el día. No tengo tiempo. Ando como loca. Me acuesto tarde y me levanto de madrugada. No puedo salir a verlos. Avísame con tiempo para programarme. Luego te veo, luego te hablo, luego te hablo por teléfono”.

Entonces, creo que este encierro obligatorio nos hizo sentir como cuando recién traes arregladas las uñas (ó para los muchachos, un corte de cabello ó de bigotes y barba).

Comenzamos a llenar las redes sociales con juegos, con fotos, y nos reconocimos entre sí los que vivimos en la misma casa.

Se crearon grupos donde publicamos comida, lo que bebemos, que ejercicios hacemos, etc. y el mundo entero mostró su talento dentro del encierro.

Pasaron los días y al igual que las uñas, lo que comenzó como algo positivo para evitar el contagio y tomar un descanso, se comenzó a ‘despostillar’.

Los gobiernos nos anuncian “15 días más”…  y luego pasan los días y “Otros 15 más”.

Las uñas, como nuestros días, ya están muy despintadas y lavadas. Hemos cancelado eventos, fiestas, reuniones.

Estamos cerrando negocios y la economía nos está asustando. Si uno se comienza a tambalear, toda la pirámide económica se va a caer, como si fueran dominós. Lo sabemos y nos da miedo.

Llega el momento en que estar viendo las uñas tan feas te provoca ansiedad. Ya quieres que estén bien otra vez.

Esta es la semana 7 ya. 50 días. Y los memes de internet ya no dan tanta risa. Levantarse tarde ya no es porque estamos descansando sino porque no hemos podido dormir debido a un insomnio de stress. Veo más comentarios de frustración que de positivismo en las redes y en las conversaciones.

Sí, estamos en el momento más difícil, donde todavía no nos cae el veinte de que el mundo es un antes y un despues del COVID19.

Lo feo de las uñas se nos va a quitar cuando tenga en la mano la acetona ó de plano se despinten solitas porque nada dura para siempre en esta vida.

No vamos a estar así toda la vida. Esta no es nuestra vida.

Y una vez que se nos “quite este esmalte ya tan feo” ya sea porque hemos encontrado una vacuna/medicamento que lo elimine, estaremos libres de todo esto.

Nuestras “uñas” estarán limpias. Quizá crecieron durante este tiempo que no fueron manipuladas.

Habrá muchos que quieran volver a pintarse la uñas del mismo color y seguir la vida como era.

Otros no harán nada para que las uñas descansen y así no se tenga el pendiente de la acetona.

Y habrá otros que aprovechen el ‘borrón y cuenta nueva’ y pinten su vida (y sus uñas) de un color nuevo y maravilloso… ❤

Así que, ya saben amigos, aguantemos un rato traer las manos feas… no es para siempre.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Incrédulos

Estamos ya entrando a la semana 6 de encierro.

SEIS SEMANAS.

No se me han hecho tan pesadas. Quizá se deba a que sigo saliendo por cuestiones de trabajo (resulta que los bienes raíces son esenciales para el gobierno de Estados Unidos) y tambien voy una vez a la semana al mandado por lo que me haga falta.

(Por si tenían el pendiente, ya hay mucho papel del baño y muy barato en casi todos lados). Es qué ya pasó el susto.

A pesar de ya estar en esto vivendo una realidad totalmente fuera dé, me siento aún como en un sueño. Una obra de teatro y nomás no cae el telón.

Platicando con mi amiga Marisa Barrio (que anda en Barcelona todavía), llegamos las dos a la conclusión que esto ha sido una “chi&%@ para el mundo”. Nos agarró a todos tan mal acomodados. Tan mal preparados y tan de prisa en nuestras vidas que no supimos ni qué pasó.

El mundo está cerrado todavía. (Aunque en Estados Unidos el Trump ya quiere abrir, porque como el país es de él, pues él puede hacer lo que se le de la gana con nosotros).

No me voy a meter en temas políticos pues. Nunca gano.

En lo personal, estos últimos días he estado viviendo como en otra dimensión. (No, no ando borracha. Me tomo solo una copa de tinto en la noche ó una cervecita artesanal por las tardes. Primero porque son carbohidratos, segundo porque me da miedo mi hígado que a veces no se porta bien y tercero porque está muy caro pistear diario).

Mi rutina está volteada, al revés, de ‘teenager’.

Me duermo casi a las 3am viendo TIKTOK. Así en mi cama, ya a punto de cerrar los ojos pero viendo videos tan tontos que la verdad me hacen reír. (Tambien me hacen llorar los videos de los perritos abandonados, de los niños que mueren y de todos los graduados que no van a tener sus fiestas ni ceremonias).

Me despierto como a las 9am (tardísimo para mis levantadas diarias a las 5:45am en aquellos tiempos PRE COVID19).

Me levanto INCREDULA de que seguimos en esto.

Veo rápido alguna noticia que me llame la atención en las redes sociales mientras me tomo mi café Gabilondo en mi balcón.

Observo los carros estacionados todos sin hacer ruido. Los depas se sienten callados, como si estuvieran vacíos pero la realidad es que todos duermen porque no hay nada que hacer.

A lo lejos observo los cuervos negros en las palmeras, mucho colibrí en las flores de las escaleras y mapaches que rondan las calles. Los animales están incrédulos antes el silencio del humano. ¿Qué pensarán?

Termino mi café y me cambio para hacer un poco de ejercicio, especialmente llevarme a mi perrita a pasear por toda la cuadra.

Cada vez está más vacío todo. Antes si veías gente paseando, carros pasando y uno que otro corredor ó ciclista ejercitándose.

Ya no.

Por primera vez en semanas sentí muy feo sentirme sola en el mundo. Era una sensación muy simple y tonta pero era como una angustia  ir caminando por los jardines ya un poco abandonados (ahora que Trump no deja cruzar a los mexicanos, se nota el servicio tan maravilloso que damos a este país con la ausencia de mis paisanos).

Los columpios con listones de “No entrar, precaución” me llenaron de melancolía. Ese parque siempre están llenos de bebés gritando y jugando.

Parecía una escena post-apocalíptica. Incrédula de la situación, seguimos adelante.

La escuela High School vacía, el campo de beisbol sin mantenimiento, abandonado. No hay jóvenes ni maestros ni ruido.

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Nos salieron ardillitas, conejos y a lo lejos vimos rondando un coyote buscando comida. Los caracoles recorren las aceras mientras que los insectos vuelan libres como dueños del mundo.

Incrédula con toda la situación, no hay otra palabra que me defina mis sentimientos ahorita.

Pero estoy incrédula de que le pasó a un mundo que tiene toda la tecnología jamás imaginada y un virus que no se ve a simple vista lo ha frenado y puesto de cabeza.

Incrédula con:

Gente conocida sigue saliendo de sus casas sin seguir indicaciones

Se siguen peleando por cosas insignificantes la gente

Monstruos como Las Vegas y Disney siguen cerradas en su totalidad

Las enfrijoladas de la Anahí

Saber que falta mucho para volver a estar como antes.

Mi miedo sea por los demás y no por mí

Incrédula ante todos los gobiernos y autoridades. No saber quien miente y quien dice la verdad.

Estamos simplemente incrédulos.

A ver, dime ahora tú.

¿Crees que esto del COVID19 fue un plan que se salió de control por parte de los que dominan el mundo?

Me interesa tu opinión.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

El Dolor de Dar

La madre Teresa de Calcuta, canonizada ya, fue siempre reconocida por su caridad y entrega a los más necesitados.

Ella daba tiempo, amor, cariño a todos los necesitados sin investigar ni preguntar ‘si se lo merecían ó no’.

Católico ó no, creyente ó no, no podemos negar que era un ser humano excepcional.

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Una de sus frases más conocidas mundialmente era la de:

“Dá hasta que te duela. Y cuando te duela, dá un poco más”.

¡Ah, qué palabras tan fuertes! Especialmente hoy en día en donde vamos a tener que entre todos salir adelante, nos guste ó no.

Vamos a tener que dar. Dar mucho y no recibir nada a cambio.

NO RECIBIR NADA A CAMBIO.

Phhhffftttt!

Somos un mundo que no sabe ayudar sin pedir nada a cambio. No sabemos hacer favores porque siempre, aunque lo neguemos, decimos “se nos puede ofrecer”.

Hacemos los favores esperando que un día se nos regrese. Entonces deja de ser favor y se convierte en ‘negocio’.

No tienen idea la cantidad de ‘favores’ que me han hecho y luego me han cobrado el favor, cuando menos lo esperé.

Contadas las personas que me han pasado clientes para bienes raíces sin querer alguna bonificación. Siempre todos viendo sus propios intereses para ver si me pasan ó no un cliente.

Contaditos tengo a los que de verdad me quieren ayudar… CON-TA-DITOS.

No es reclamo ni desahogo. Confieso que tambien he sido así, quizá no cobrando favores pero si pensando que ‘algún día se me puede ofrecer’ así que quedo bien.

Eso no quiere decir que seamos malas personas, es ya una costumbre vista muy ‘normal’ en nuestra sociedad.

Por eso este tiempo de cuarentena ha sido tan importante.

Ya nunca seremos los mismos, al menos no al principio.

¿Se acuerdan que padre sentimiento ayudar a los demás? Era planear un tiempo, una actividad, separar un dinerito para hacer algo por el prójimo. No me mal interpreten, yo conozco personas que han dado la vida al servicio de los demás.

Pero la verdad, ¿cuántos de nosotros sólo hemos ayudado un diciembre en navidad? O mandamos una cuota ‘que no nos altera nuestro presupuesto’ y ya nos sentimos bien con nosotros mismos.

No está mal hacerlo de esta manera pero se avecinan días en los que vamos a tener que ayudar a los demás. Ayudar mucho.

Tal vez como jefe tienes que pagarle a un empleado aunque no vaya a trabajar. Sin cobrarle ni descontarle días.

Tal vez tengas que ayudar en una comunidad y sacrificarás más tiempo y te va a doler hacerlo. No será tiempo que te sobre, sino tiempo que tendrás que gastar en ayudar a otra persona.

Desde todos los tiempos, sobre todo en Estados Unidos, se escuchan quejas de los que más tienen acerca de “ugh, los que viven de la ayuda del gobierno”. Son vistos por la clase alta y acomodada como ciudadanos de segunda categoría.

“Me choca que mis impuestos se vayan a pagar seguro médico para los que no trabajan”.

“No puede ser que nomás se forman para recibir un cheque sin hacer nada”.

No, no podemos ser así de juiciosos. Tu no sabes ni puedes generalizar el porque necesitan ayuda del gobierno. Si tu no la necesitas, que bueno, eres bendecido. Pero un país plenamente desarrollado tiene lo suficiente para cuidar de los que menos tienen.

Esa eterna guerra entre los republicanos y los demócratas.

No soy comunista, ni socialista. Simplemente creo que todos merecemos una oportunidad, una ayuda para salir adelante.

NO nos debe de doler dar. Y nos duele mucho.

Esta semana comienzan a llegar los cheques de ayuda de Trump a todo ciudadano que paga impuestos. Serán cheques de $1200 dlls para los jefes de familia. Millones de cheques serán depositados de manera directa a nuestros bancos y/o serán enviados por correo.

Si no te hace falta ese dinero, ¿lo vas a regresar? jejeje.

Lo mismo para mis mexicanos. ¿Porqué si no nos falta nada nos molesta la ayuda al prójimo?

Nos duele dar. Nos duele que los pobres, los ajenos a nuestro círculo social, reciban ayuda.

Nos duele ‘hacer el paro’… nos da flojera. Se nos ha olvidado como hacer un favor.

Solo les recuerdo que para que una sociedad funcione económicamente, tiene que haber ricos y menos ricos. De acuerdo. Pero cuando esos menos ricos se convierten en pobreza extrema, el modelo económico se llega a trabar, tarde que temprano.

En Estados Unidos podemos verlo en los ‘homeless’ que abundan por el centro de ciudades grandes.

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Es una ironía que en las ciudades con más millonarios haya tanta gente viviendo debajo de los puentes.

Es muy curioso. Nos duele dar y luego criticamos a los que ayudan ‘demasiado’… nos duele si nuestros impuestos se van hacia la ayuda de otros…

Nos duele hasta que llega un COVID19 y paraliza nuestro mundo y ahora somos los que estiramos la mano para ver quien nos va a ayudar para no ahogarnos.

Que no nos duela dar porque no sabemos cuando seremos nosotros los que estemos desesperados por recibir.

En fin, esta cuarentena me ha hecho leerlos detalladamente y cada día defino a quién sí y a quién no quiero en mi vida.

Si eres uno de los que son bendecidos y tienen todo, ¿porqué te duele dar?

Pensemos en ese escrito que anduvo circulando en redes sociales…

Todos estamos en esta tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Rendición Segura

Rendir. Palabra fuerte que significa según el Diccionario de la Lengua Española,

1. Vencer, sujetar, obligar a las tropas, plazas, embarcaciones enemigas, a que se entreguen.
2. Sujetar, someter algo al dominio de alguien.
3. Dar a alguien, o restitutirle aquello de que se le había desposeído.
4. Dicho de una persona ó de una cosa: Dar fruto ó utilidad. 
5. Cansar, fatigar, vencer. Se rindió de tanto trabajar.

Rendirse. Una palabra que ahorita no puede existir en nuestro vocabulario porque sería desastrozo. (Si usamos el significado que dice “vencernos, fatigarnos, ya no tratar”.

Imagínate a los científicos que digan “Nel, no se puede, no se hace. No hay cura para esta cosa. Háganle como puedan”.

O a todo el gremio de la medicina, a los doctores, internistas, enfermeros que un día se rindan y no haya quién sepa como atender a todos los afectados por este COVID19.

A los altos mandatarios que digan “Mi pueblo, háganle como puedan. Yo me voy de cuarentena con mi familia, que Dios nos proteja a todos”.

Pues no. No nos vamos a rendir.

Ahora bien, rendir (Si usamos el significado que dice “dar fruto de algo ó alguien”), pues entonces todos tenemos que hacer las cosas rendir.

Hacer rendir este tiempo con la familia, porque saliendo de esto, todos volveremos a nuestras actividades, trabajos, escuelas llenas de horarios, tráfico, distancias.. y la familia volverá a desunirse, no a propósito, sino porque la vida y las actividades así te llevan.

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Hagamos rendir la comida para no estar yendo al mercado cada dos días. No tires ese pedazo de cebolla que sobra (sirve para un caldo), haz tacos la carne para que se llenen con la tortilla, échale más agua al caldo para que alcance.

Que nos rinda la creatividad y la imaginación estos días. Saquemos ese provecho del tiempo en aprender algo nuevo. Yo, por ejemplo, bajé un app a mi teléfono donde estoy retomando el francés que estudié mil años, estoy aprendiendo a dominar el italiano y próximamente voy a perfeccionar el portugués. (se llama DUOLINGO y es un app gratis)

Ojalá nos rinda el dinero ahorrado si las entradas de flujo de efectivo se ven reducidas. Tenemos que aprender a hacer todo esto rendir.

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Bueno, ya más ó menos le refresqué la memoria de la palabra rendir… así que ahora les platico lo que descubrí que era la ‘rendición’.

Resulta que iba yo caminando (como lo hago todos los días, una caminata de 30 minutos alrededor de mi cuadra, sin bajarme de la banqueta ni cruzar la calle) con mi perrita Kiara.

Ahora que tengo la mente más despejada y que atesoro esos 30 minutos de aire libre que me doy, me he vuelto mucho más observadora. Muy curioso como se me afinaron los sentidos en esta cuarentena, sobre todo la intuición y el sentido de supervivir.

Caminando pasé, por la milésima ocasión, por la estación de bomberos.

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Me encanta esa estación porque está muy bonita, rodeada de un zacate que siempre orina la Kiara. Unas flores de colores amarillos y rosas vivos que me encanta ver y oler.

No sé porqué, pero por primera vez, me fijé en un letrero pegado en un pilar de la entrada, cerca de la puerta principal.

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Decía “Safe Surrender Site”, y un letrero con lo que supongo que es un bebé llegando a manos de los bomberos.

SAFE SURRENDER SITE, en español, ‘sitio de rendición segura’, o sea, allí puedes dejar a un niño de manera segura.

No se porque se me hizo un nudo en el corazón. Como que eso siempre se veía en las novelas y jamás me había tocado un letrero así.

Me fuí a mi casa, despues de mi vueltota de casi dos millas, y me puse a buscar sobre ese letrero y su signficado.

Efectivamente, aquí en California, el gobierno tiene una ley que permite a lugares específicos ser “un lugar seguro donde dejar a un bebé”. No se hacen preguntas, juicios ni se compromete la ley.

Me sorprendí mucho y la razón por la que no lo conocía es que parece ser que sólo en California existe esta ley. En todo Estados Unidos, existe una protección parecida pero en California ya le ponen letrero y todo, para que no se te olvide que te pueden ayudar.

Me metí a la página de gobierno del estado de California y efectivamente viene todo muy bien explicado.

Tienes hasta 72 horas para dejar a tu bebé en un lugar con este letrero. Tienes que llenar una forma con tus datos para tenerte en el sistema en caso de que por algo te tengan que contactar y tienes 14 días para volver por el si te arrepientes.

Una rendición segura a un inocente que tal vez pueda caer en mejores manos.

Sin juicios, porque sólo esa madre sabe que se siente tener que dar a tu hijo en adopción de esa manera. Nadie puede ni siquiera opinar de esas madres. (Me da gusto que el gobierno ofrezca esa opción y así no los dejan en basureros, como hemos leído a veces en las noticias. No puedo ni siquiera imaginar la desesperación de una mamá así).

En fin, en este blog espero que hayan aprendido más significados de la palabra RENDICION.

(Y para todos los que están encerrados con hijos de todas las edades, pubertos y adolescentes, NO, no aceptan a hijos mayores de 3 días de nacido. Ni siquiera si les juras que vuelves por ellos en 14 días), jejejeje…

Bueno, me despido por hoy.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

(El mes ya encerrados. Se nota mi encierro, jajaja.)

Lo Contrario a Escribir


He tenido muchos encuentros conmigo misma estos días de encierro. A pesar de seguir trabajando desde casa, mi mente está mucho más sensible que de costumbre.

Se acercaba el fin de mes y no tenía mucho material para entregar a la publicación de la revista Gente Bonita Magazine (donde colaboro).

Se acercaba otro Miércoles para publicar este blog y no tenía definido de qué les iba a hablar.

En estos días he recibido muchas críticas, a veces disfrazadas de consejos pero que mi cerebro sabe deshebrar y tomar el verdadero significado de lo que me han dicho.

Borré a algunos de mis redes sociales porque nunca aportan nada especial y no son parte escencial de mi vida. A otros los bloqueé porque me sentí atacada ó incómoda con sus amistades. No pasa nada. Si no están, no están y ya.

Mis hijos tambien me hicieron la observación que todo lo que ponía en mis redes sociales era muy positivo y que no estaba balanceado con lo que en realidad estaba sintiendo esta semana.

Creo que esta fue la crítica que más me dolió, aunque lo hicieron porque me quieren mucho. De todos modos me les puse triste para que vieran que es mejor mi lado positivo que mi lado negativo.

Estoy cansada esta semana. No físicamente (bueno, tal vez este resfriadito me tiene así), pero cansada mentalmente de tanta información.

Hay días, como hoy, que quisiera hacer todo lo contrario a lo que hago diario.

Hoy quise hacer lo contrario a escribir.

Busqué una palabra que describiera lo que es lo contrario a escribir y encontré tantas cosas que decidí escribir de eso (pffhtt, la contradicción).

Estas palabras significan ‘lo contrario a escribir’: (segun WORDHIPPO), pero obviamente con su debida explicación.

  • repasar (En lugar de poner en papel lo que quieres aprender, lo repasas)
  • estudiar (Lo aprendes, no solo lo escribes)
  • tachar (Es eliminar lo escrito)
  • borrar (Eliminar, hacer desaparecer lo escrito)
  • ignorar (No ponerlo en texto)
  • omitir (Dejar algo en blanco es lo contrario a llenarlo)
  • copiar (No es original)
  • plagiar (Robar lo escrito y usarlo como propio)
  • piratear (Copiar palabra por palabra sin ser nuestra inspiración)
  • llamar (Para hoy en día, en lugar de escribir, llama por teléfono, es lo contrario)
  • conversar (Habla viendo a los ojos y no a una pantalla)
  • destruir (cuando se agrega texto a lo escrito, destruye lo original)
  • callar (no decir por escrito algo)
  • hablar (comunicarse con voz y no con papel)
  • editar (cambiar lo original)
  • negar (en un documento, el no firmar es decir no)
  • memorizar (aprenderlo de memoria sin necesidad de escribir)
  • cancelar (no firmar un documento se cancela la transacción)
  • anular (no firmar un documento se anula)

Y así, toda una tarde encerrada en mi casa pude leer las maneras tan comunes que escribir puede ser algo contrario a todo lo que hacemos todos los días.

De todas estas palabras, hay una que quisiera hacer.

Hoy, contrario a escribirles, quisiera leerlos.

(Ahora si podemos decirle a Joaquin Sabina que el mes de abril nos lo robará el Covid19)

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂