¿Libre ó Perfecto?

Cuando uno siembra árboles, hacemos lo posible para que estos crezcan derechos, parejitos, y fuertes.

Se amarran a unos palos, se cortan de manera balanceada y en unos años esos árboles crecieron altos, firmes y derechitos como soldados. Son unos árboles perfectos.

Los árboles que no se cuidaban igual crecieron libres, con las ramas desparramadas, hacia los lados. Quizá igual de fuertes pero no eran aquellos árboles perfectos. Esos árboles no habían sufrido el estar amarrados a palos ni los habían emparejado cortando las ramas que les sobraban cada vez que floreaban.

Se llega el momento de la tala y ¿qué creen?

Los árboles rectos y derechos son los primeros en ser cortados.

Los árboles chuecos se usaron para construir en ellos casitas ó colgar columpios de sus ramas fuertes y chuecas. Sus sombras gigantes abarcaban más superficie porque crecieron hacia los lados libremente.

¿Moraleja?

Es mejor ser libre que perfecto.

Ahora bien, usemos esta historia para compararnos a esos árboles.

Desde que nacemos, el ser humano tiene por instincto el querer siempre más. Ese sentimiento de querer superarse, mejorarse y lograr cosas durante la vida.

No me mal interpreten, eso está muy bien.

Pero, ¿en qué punto se convierte en una obsesión?

Me he fijado en las redes sociales como cada vez son más falsas y superficiales pero que “dan la apariencia” de que son perfectas.

Vivir se ha vuelto una competencia porque ahora hay maneras de publicarte y que te vea el mundo entero.

Antes no.

Antes eramos muy libres. Vivíamos y los recuerdos quedaban grabados en unos rollos KODAK que cuando ibas a revelarlos estaban horribles, opacos y mal enfocados.

Hoy veo como estamos atados a ser perfectos para “ser alguien”.

Veo la competencia entre las mamás para ver “quién tiene el mejor hijo, mejor cuerpo, mejor casa, mejor vida”. A veces siento que ni disfrutan la vida por estar estresadas por sobresalir.

Veo la competencia entre los Instagrammers, ó como les gusta llamarse “influencers” y esas fotos que parecen imposibles pero son logradas gastando dinero, tiempo y siendo pacientes para tomarla justo en el momento. (Se ha acabado la magia de tomar la foto en un momento irrepetible. Ahora todos los momentos son fabricados y montados para que esten perfectos). Compran seguidores para sentirse falsamente populares. 😦

Veo tambien la obsesión por escribir algo en Twitter que marque e impacte para así tener seguidores famosos.

Veo en Youtube a la juventud haciendo videos a veces donde peligran sus vidas por tal de hacerse virales.

Y luego está Facebook… ya no es el mismo de antes. Se ha convertido en la plataforma política de quejas y negatividad. Nos tiene atados, porque aunque lo neguemos, lo revisamos religiosamente para ver “que ha pasado”… ah, mi querido FAKEBOOK, no es perfecto pero tampoco nos hace libres.

Esa manera de medir lo que la gente nos quiere según los “me gusta” que recibimos en las publicaciones.

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Es muy cansado querer lograr la perfección.

Es muy cansado tratar de ser libres.

Somos esa generación de ser humanos que estamos atrapados entre la libertad y amarrados a querer ser perfectos.

A veces no nos damos cuenta que tan atrapados estamos.

La competencia es ya una parte natural del día.

Nos creemos libres y no lo somos.

Ya se lo que están pensando, ” Está loca la Gina, está generalizando, yo no soy así”.

Pero todos tenemos un poquito de esto que les digo.

Desde “quién pone la publicación más sarcástica hasta quién va al lugar más exótico del mundo”.

Y se vale presumir los logros, se vale decirle al mundo qué te hace feliz, qué tan orgulloso estás de tus hijos, de tu trabajo, de donde estás, qué comes ó la descripción exacta de la cheve artesanal que te estás tomando.

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Pero que no nos ate eso. Que no tengamos que ser perfectos para ser feliz.

Sigamos llenando las redes sociales con nuestras vidas.

Pero vamos subiendo más cosas que nos desmuestren la libertad que tenemos y no la presión social de tener que ser perfectos para pertenecer.

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Rompe las cadenas, sé libre y disfruta tambien tus imperfecciones que eso es lo que te hacen ser único.

Recuerda, los perfectos son los primeros en caer, así como los árboles. En cambio los libres, estarán para siempre porque nada los va a derrumbar..

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂