Refugio

Cuando tengo un día lleno de sentimientos encontrados.

Cuando me siento mal.

Cuando quiero pensar

Cuando me estreso

Cuando me pasa algo bonito

Cuando quiero estar solita

Cuando no sé qué hacer.

Cuando critican mi manera de hacer mis cosas (trabajar, ser mamá, etc)

Cuando no me sale lo que he planeado con tanto tiempo

Cuando quiero soñar

Muchas ocasiones más…

Es cuando busco refugio (asilo, amparo)

A veces es una llamada a mi hermana ó a mi mamá.

A veces es convivir con mis hijos.

A veces es escribir y escribir y escribir hasta que me duelen mis ojos.

A veces es alguno de mis chats (con mis amigos más cercanos) que me hacen pensar ó reir.

Pero en muchas ocasiones es: mi cama

Sí, una tontería, pero últimamente me siento muy segura allí.

Literalmente me emociona la hora de dormir.

Un placer tonto tal vez, pero muy mío.

Es ese colchón que me abraza cada parte de mi cuerpo, son esas sábanas limpias y una sobrecama que huele a Suavitel amarillo (me gusta más que el azul ó el Downy).

Me gusta taparme toda, boca arriba, con los ojos cerrados y pensar, meditar, rezar, planear y escapar de cualquier cosa que me haya sucedido y no pueda resolver en el momento.

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Así como yo encuentro un refugio en mi camita, me he dado cuenta que mucha gente  encuentra asilo en TWITTER.

Si a mi me dijeran “¿qué es lo que más miedo te da hoy en día?”, diría, sin pensarlo que Twitter.

Estando en mi refugio (cama), me puse a leer una conversación en esa red social. Una cosa te lleva a la otra y cuando menos piensas estás muy enganchada y enojada de la manera de pensar de algunos.

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Lo dejas ir, lo ignoras pero no deja de lastimarte algunas cosas que lees de gente que definitivamente no tiene sensibilidad para expresar lo que siente.

Ese ‘refugio’ falso que encuentra la juventud en perfiles anónimos para escupir el odio que le tienen a todo me da miedo y tristeza a la vez.

Me sentí muy mal al leer algunas cosas ofensivas para muchos. Arrebatan contra discapacitados, personas de color, por cultura, por estatus social y económico, etc.

No es la típica carrilla normal, es un verdadero ataque a temas delicados.

Yo creo que ha de ser muy triste ser valiente con otro nombre. Eso de insultar por medio de un perfil falso porque no eres capaz de ser tu mismo a la hora de opinar es más feo que si lo hicieras de frente.

No es experiencia personal (No me vayan a escribir diciendo que no me afecte, que ignore a las personas, que cada quién), simple y sencillamente yo no logro entender porque el mundo tiene tanto odio al prójimo.

Estos “haters” que se apodan ellos mismos, con orgullo portan el título de personas que ODIAN todo.

No se vale que uno esté haciendo todo lo que hay a la mano para encontrar la paz espiritual y mental y hay otros que se dedican a meter cizaña de toda situación.

El Twitter es un escusado de opiniones, una arma de dos filos, una red social donde es mejor volar bajo el radar que comentar e involucarte en un espiral de opiniones donde al final del día te va a tocar una buena pedrada y descalabrada. Pero es adictivo.

No sé cómo el odio puede ser un refugio para una persona con problemas, pero pues tambien lo es el alcohol y las drogas.

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En fin, hoy es un día que no quiero salir de mi REFUGIO (así se llamará mi camita de hoy en adelante). Primero, porque tengo frío; Segundo, porque tengo sueño y Tercero porque tengo muchas cosas que enfrentar el día de hoy… (como para empezar que no me acordaba que hoy es MIERCOLES).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

 

 

¿Libre ó Perfecto?

Cuando uno siembra árboles, hacemos lo posible para que estos crezcan derechos, parejitos, y fuertes.

Se amarran a unos palos, se cortan de manera balanceada y en unos años esos árboles crecieron altos, firmes y derechitos como soldados. Son unos árboles perfectos.

Los árboles que no se cuidaban igual crecieron libres, con las ramas desparramadas, hacia los lados. Quizá igual de fuertes pero no eran aquellos árboles perfectos. Esos árboles no habían sufrido el estar amarrados a palos ni los habían emparejado cortando las ramas que les sobraban cada vez que floreaban.

Se llega el momento de la tala y ¿qué creen?

Los árboles rectos y derechos son los primeros en ser cortados.

Los árboles chuecos se usaron para construir en ellos casitas ó colgar columpios de sus ramas fuertes y chuecas. Sus sombras gigantes abarcaban más superficie porque crecieron hacia los lados libremente.

¿Moraleja?

Es mejor ser libre que perfecto.

Ahora bien, usemos esta historia para compararnos a esos árboles.

Desde que nacemos, el ser humano tiene por instincto el querer siempre más. Ese sentimiento de querer superarse, mejorarse y lograr cosas durante la vida.

No me mal interpreten, eso está muy bien.

Pero, ¿en qué punto se convierte en una obsesión?

Me he fijado en las redes sociales como cada vez son más falsas y superficiales pero que “dan la apariencia” de que son perfectas.

Vivir se ha vuelto una competencia porque ahora hay maneras de publicarte y que te vea el mundo entero.

Antes no.

Antes eramos muy libres. Vivíamos y los recuerdos quedaban grabados en unos rollos KODAK que cuando ibas a revelarlos estaban horribles, opacos y mal enfocados.

Hoy veo como estamos atados a ser perfectos para “ser alguien”.

Veo la competencia entre las mamás para ver “quién tiene el mejor hijo, mejor cuerpo, mejor casa, mejor vida”. A veces siento que ni disfrutan la vida por estar estresadas por sobresalir.

Veo la competencia entre los Instagrammers, ó como les gusta llamarse “influencers” y esas fotos que parecen imposibles pero son logradas gastando dinero, tiempo y siendo pacientes para tomarla justo en el momento. (Se ha acabado la magia de tomar la foto en un momento irrepetible. Ahora todos los momentos son fabricados y montados para que esten perfectos). Compran seguidores para sentirse falsamente populares. 😦

Veo tambien la obsesión por escribir algo en Twitter que marque e impacte para así tener seguidores famosos.

Veo en Youtube a la juventud haciendo videos a veces donde peligran sus vidas por tal de hacerse virales.

Y luego está Facebook… ya no es el mismo de antes. Se ha convertido en la plataforma política de quejas y negatividad. Nos tiene atados, porque aunque lo neguemos, lo revisamos religiosamente para ver “que ha pasado”… ah, mi querido FAKEBOOK, no es perfecto pero tampoco nos hace libres.

Esa manera de medir lo que la gente nos quiere según los “me gusta” que recibimos en las publicaciones.

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Es muy cansado querer lograr la perfección.

Es muy cansado tratar de ser libres.

Somos esa generación de ser humanos que estamos atrapados entre la libertad y amarrados a querer ser perfectos.

A veces no nos damos cuenta que tan atrapados estamos.

La competencia es ya una parte natural del día.

Nos creemos libres y no lo somos.

Ya se lo que están pensando, ” Está loca la Gina, está generalizando, yo no soy así”.

Pero todos tenemos un poquito de esto que les digo.

Desde “quién pone la publicación más sarcástica hasta quién va al lugar más exótico del mundo”.

Y se vale presumir los logros, se vale decirle al mundo qué te hace feliz, qué tan orgulloso estás de tus hijos, de tu trabajo, de donde estás, qué comes ó la descripción exacta de la cheve artesanal que te estás tomando.

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Pero que no nos ate eso. Que no tengamos que ser perfectos para ser feliz.

Sigamos llenando las redes sociales con nuestras vidas.

Pero vamos subiendo más cosas que nos desmuestren la libertad que tenemos y no la presión social de tener que ser perfectos para pertenecer.

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Rompe las cadenas, sé libre y disfruta tambien tus imperfecciones que eso es lo que te hacen ser único.

Recuerda, los perfectos son los primeros en caer, así como los árboles. En cambio los libres, estarán para siempre porque nada los va a derrumbar..

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂