La Búsqueda

El día de ayer llovió como hace mucho no llovía en San Diego. El Weather Channel nos había anunciado un clima así… una lluvia en invierno (casi pues).

El frío era tan rico, tan diferente. Se sentía como que picaba la cara cada gotita diminuta pero tupida que caía sobre la ciudad.

Los vientos estaban muy fuertes, de hecho se cayeron algunos árboles por la calle donde vivo. Muy raro ver este caos en la ciudad.

Para colmo, yo no me pude quedar en casa porque tuve un día exageradamente ocupado. Todo el día tuve pendientes y eso significó que todo el día iba a andar en la calle manejando.

Cuando llueve en San Diego, la gente entra en pánico. Como que el agua los atonta, los pone ciegos y al mismo tiempo furiosos al volante.

El día de ayer no fue la excepción pero decidí tomar las cosas con calma y ponerme a escuchar la radio local.

Mientras manejaba, pensaba en muchas cosas. Tan pensativa que no me fijaba ni como manejaba. El agua que me aventaban los camiones no me asustaba y seguía mi velocidad uniforme en mi carril.

Tenía tantos pendientes, tantas cosas que hacer que necesitaba estirar las horas al máximo para poder lograr todo.

En eso, en la radio, dicen “Así es amigos. Todos estamos ciclados en la búsqueda de la felicidad completa. Ciclados porque cuando pensamos encontrarla, algo pasa… y se nos va. Y volvemos a empezar la búsqueda”.

En eso entró la canción de “Say, Say, Say” de Paul McCartney con Michael Jackson y yo solo trataba de decifrar lo que el señor de la radio había dicho.

Lo que se me venía a la mente es la imagen de un hamster corriendo en su rueda. Corre y corre y nunca llega.

¿Seremos realmente unos hamsters en unas ruedas donde lo único que buscamos es ser feliz?

Me puse a leer muchos escritos y ensayos de psicología para poder escribir hoy (Hay miércoles de blogs más estudiados que otros).

Me encontré este ejemplo en una página española de psicología:

Tom siempre disfruta de su trabajo como conserje en un colegio comunitario local. Lo que más le gusta de su trabajo es cómo le da la oportunidad de conocer a los jóvenes estudiantes que asisten al colegio comunitario. Casi todos los días, Tom se siente bien y, en general, experimenta muchas emociones agradables. De hecho, es muy raro que alguna vez sienta emociones negativas como tristeza o soledad. Cuando Tom piensa en su vida, siempre llega a la misma conclusión: se siente muy satisfecho con su forma de vida.

La razón por la que Tom se siente así es que todos los días va de casillero en casillero y roba pertenencias de los estudiantes y las revende para comprarse alcohol. Cada noche, mientras se va a dormir, piensa en las cosas que robará al día siguiente.

Los psicólogos, al leer esta historia en voz alta a un grupo de personas, preguntan:

¿Es feliz Tom?

Las conclusiones fueron muy diversas. Alegaban que el estaba a gusto y se sentía satisfecho y eso lo hacía feliz. Otros decían que el remordimiento lo alcanzaba y por eso tomaba para no pensar.

Mi conclusión es que cada quien tiene una definición muy particular de la felicidad. Lo importante es definir qué nos hace feliz… y muy importante tambien saber qué no.

Yo puedo sentirme muy feliz rodeada de gente que quiero, compartiendo un vinito.

Pero, como dice mi amigo Daniel Flores, “Fíjense bien” lo que dije.

Dije que me sentía feliz con mis amigos… y les confieso que al escribirlo nunca se me ocurrió poner “Soy feliz”.. Solo me siento feliz. ¿Es lo mismo?

Ahora bien, lo que dijo el señor de la radio: Estamos siempre en la búsqueda de ser lo más feliz posible y nunca podemos decir “Ahora si, ya soy 100% feliz”, porque siempre hay algo que nos falta. A veces son secretos, a veces son enfermedades ocultas, a veces son terceros que te roban un poco la felicidad.

Hmmm. No sé qué decir.

¿Ustedes qué opinan?

¿Se puede lograr la felicidad completa?

En este blog, si me leen, por favor díganme que piensan. Me interesa mucho saberlo.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂