Puertas cerradas

¿Cuántas veces nos hemos lamentado que algo no se nos cumple?

Cuestionamos todo sobre el porqué algo no se va a hacer. Nos enojamos a veces, dudamos de nuestra fe, de nuestra capacidad y nos sentimos rechazados.

La vida está llena de oportunidades. Están al alcance de cada uno de nosotros. Si no las tomamos, es porque no nos atrevemos y mejor decimos que ‘no hemos tenido oportunidad’.

Estoy segura que ahora que me lees, se te viene a la mente una oportunidad que la puedes ver en frente de ti pero no te atreves a tomarla, por miedo a que sea realidad ó miedo a levantar expectativas.

Supongamos que las oportunidades en nuestra vida son representadas por puertas. Como todos sabemos, una puerta puede ser una ‘apertura’ hacia algo. La puerta para entrar a ese nuevo negocio. La puerta para decirle que SI a esa persona especial, la puerta para tener el valor de pedir un aumento de sueldo.

Siempre que pensamos en PUERTA, pensamos en entrar. Pero una puerta tambien puede ser usada para SALIR, ESCAPAR, dejar ir la oportunidad si ya la habías tomado.

Quizá eso es lo mágico de ellas, que son portales para poder ir en cualquier dirección, ya sea para adentro ó para afuera.

En mi depa, solo tengo una puerta. Me llama la atención lo que siento cuando entro y cuando salgo por ella.

Es totalmente diferente mi sentir.

Al entrar, tengo que sacar la llave y abrir. A veces batallo porque la llave está hasta el fondo de mi bolsa y traigo otras cosas cargando. Es muy difícil entrar aún teniendo la llave para abrir.

Sin embargo, cuando salgo, todo es diferente. Voy haciendo un recuento de lo que llevo puesto, mis lentes, mi bolsa con celular, las llaves del carro y las llaves de la casa. Reviso de reojo si tiene agua y comida la Kiara y me salgo con esa seguridad que la puerta se cierra sola. Realmente es mucho más fácil salir de mi casa que entrar lo cual me hace sentir que vivo en un lugar seguro.

Estos días he tenido varias puertas frente a mi. Las tengo cerca, a mi alcance. Es más, las tengo catalogadas de acuerdo a la importancia que tiene cada una. Es que cada puerta abre cosas diferentes.

Para unas tengo la llave y sólo es cuestión que las abra.

Otras puertas están ya semi-abiertas y puedo ver un poco lo que hay dentro. Pero siento que al entrar se cierran y me sería difícil salirme.

Y hay otras puertas, que la verdad ya estaba encariñada con ellas, ya las había abierto y hasta había entrado a ver lo que tenían dentro. Tenía todo un sistema de como entrar y salir sin problemas, pero cuando menos lo pensé, esa puerta se cerró (conmigo fuera) y he perdido la llave porque no la necesitaba ya.

Mi intuición me dicta que inconcientemente uno se sale y la cierra tirando la llave para no volver a entrar. Yo estoy comenzando a creer que uno tiene esa capacidad mental de cerrar puertas inconcientemente aunque nos duela hacerlo.

Y luego están esas puertas que deseamos abrir pero no tenemos ni idea como hacerle. Puertas que para nosotros abren el paso a lo que nos hace feliz. Puertas especiales con una combinación de candados que pareciera imposible de abrir.

Y queremos entrar. Nos morimos por entrar a esa puerta. Pero no hay llave. Perdemos tiempo pensando en esa puerta y en entrar.

No nos damos cuenta que se comienzan a abrir mil puertas más para nosotros. Se nos pasan esas oportunidades por estar siempre aferrados a puertas que quizá nunca se abran.

Muchas veces me pregunto si los seres humanos somos adictos a los imposibles. ¿Será que lo difícil de obtener es lo que más deseamos? Tal vez sí.

Hay un dicho que una vez leí “Si todos lo pueden obtener, entonces yo ya no lo quiero”.

A lo mejor por eso dejamos pasar oportunidades y nos enfocamos en abrir esa puerta sin ni siquiera saber si es lo que nos conviene.

Así que, en cada puerta que entres, ten la seguridad de salirte cuando ya no quieras estar allí. Asegúrate de cerrarla pero nunca tires la llave. Uno nunca sabe cuando se tendrá que volver a entrar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

La Espera

Si hay algo que nos pone a prueba la paciencia hoy en día es la espera. Ese sustantivo y tambien verbo que nos hace tener que confiar, desear, y quedarnos quieto viendo cuando llegará algo que deseamos.

La vida de hoy nos ha ‘echado a perder’ con tanta tecnología e información con la cual en fragmentos de segundos tenemos la respuesta a lo que buscamos.

Nada mas hay que ‘googlear’ lo que buscamos y lo tenemos.

Sin embargo, hay cosas que por mas modernos que seamos, no se logran sin la debida espera.

Y esto de la espera, desespera.

Esperas que fortalecen nuestra paciencia son:

  • Ese texto de la persona especial que no llega rápido
  • Esa quincena en la cual te van a depositar
  • La fecha añorada de algun evento bonito
  • Volver a reunirse
  • El regreso del Pumpkins Spice Cold Brew en Starbucks
  • La publicación de las calificaciones de los maestros al final del semestre
  • Ver Resultados de la dieta
  • Ese correo electrónico que te dice si te aceptaron ó no en esa universidad
  • Ver Resultados del gimnasio
  • Que llegue el momento perfecto
  • Por la mesa para sentarse a comer en un restaurant de moda
  • La fila de regreso de México a Estados Unidos
  • Tu turno para la vacuna
  • Para saber si te dieron el trabajo despues de esa entrevista
  • Muchos tipos de esperas más

Sin embargo, estos días pude experimentar otro tipo de espera que me debilitó. La espera de un ser querido que está siendo intervenido quirúrgicamente.

Me encontraba con mi hermana en la sala de espera del hospital de niños en San Diego. Mi sobrino Sergio Miguel estaba ya en quirófano en donde le hicieron un procedimiento delicado pero muy necesario para poder avanzar con su tratamiento y camino a estar sano de nuevo.

“Serán unos 45 minutos”, nos decía el cirujano urólogo pediátra.

En mi mente pensaba “Ok, 45 minutos. Menos de la hora, menos de lo que dura un episodio de Gilmore Girls. Fácil”.

No sé exactamente qué me pasó pero mi fortaleza para apoyar en todo a mi hermana Michele mientras operaban a su hijo simplemente no estaba.

No sabía qué hacer ó qué decir para que mi hermana no estuviera nerviosa en esos minutos. Muy raro porque no es la primera vez que estamos en una situación igual y sin embargo esta vez me sentía tan inútil.

Compré un par de café lattes con vainilla, calientitos para quitarnos el frío. No sabía que decirle porque sentía que en cualquier momento lloraba y no quería que eso pasara. Ella es fuerte, es la doctora de la familia y siempre es la que nos dice “todo está bien”, pero si llora entonces para mi es que nada está bajo control.

Mi miedo era hablar y que mi voz le molestara.

Platicaba de tontadas y yo se que ella en el fondo se estaba riendo de mi por eso. Lloramos y nos reímos pero no recuerdo de que era la plática.

(He notado que tengo memoria selectiva y que borro totalmente sucesos y personas de mi vida. No sabía que era tan buena para hacer eso. Un talento nuevo que acabo de descubrir en mí).

Nos turnábamos en ir a ver los monitores deseando que dijeran que ya se encontraba en recuperación pero no, la cirugía seguía.

En ningún momento dije en voz alta “ya se tardaron”, pero lo pensé todo el tiempo cuando vi que esos 45 minutos ya era mas de una hora y media.

Con los ojos nos comunicábamos, y luego nos reíamos de algún tema nulo y simple. Despues de quien sabe cuantos minutos más, los doctores mandaron llamar a mi hermana y entró a ver qué pasaba.

Otra espera y mil conclusiones mentales inventadas despues, sale mi hermana y me dice que ya lo pasarán a recuperación.

Hemos dado un ligero avance en su camino a estar sano, pero falta mucho por recorrer.

Y hoy, en este blog que escribo a las 11:40pm con un tema que no tenía ni siquiera planeado, afirmo y anuncio que no hay peor espera que la de cuando un hijo (o casi hijo) está en una sala de operación y tu en una sala donde no entiendes como los minutos pasan tan lento.

Un abrazo a todas esas familias que han tenido que pasar por esperas de este tipo. Mis oraciones para todos ustedes. Los admiro.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES. 🙂

La Gina Dewar

Ajonjolí de todos los Moles

Apresurada me dirigía el domingo tempranito al Rady’s Children’s Hospital, donde desde el jueves estuvo internado mi sobrino. Seguimos en el camino largo de encontrar la solución a su problema de salud y por primera vez en mucho tiempo vemos avances.

Manejaba, sin música y viendo hacia enfrente el freeway vacío. Podía escuchar mi propia respiración y cuando menos lo pensé, lloraba. Primero una lágrima rodó y despues supe que nada impediría el manantial salado que se avecinaba.

No sé que fue lo que hizo que yo me soltara llorando. No me gusta llorar mientras manejo porque no veo. Se me borran los carriles y los letreros.

Creo que por fin solté el cuerpo y me dejé llevar por todos los sentimientos encontrados que estuve aguantando.

Mientras lloraba y manejaba, comencé a recapitular todo lo vivido el pasado 15, 16 y 17 de abril en las playas de Rosarito, BC.

Viví, gracias a Gente Bonita Magazine, lo que fue el Festival del Mole en el paradisiaco Rosarito. (Los que me conocen saben que en Rosarito me quiero morir, frente al mar, porque es mágico para mi.)

El Festival del Mole, creado y organizado por el chef de chefs, Ariosto Antonio que junto con su esposa Mary y su equipo (Vanessa, Angel, sus primos y toda la familia) vino a levantar las esperanzas a nuestro estado de BC de que todo va a estar bien, la vida va a seguir y vamos a salir adelante.

Todo el staff de Hotel Las Rocas Resort and Spa se lucieron en ser los anfitriones de tal evento. Dirigiendo la batuta, el Chef Mario Medina, quien es el mero mero chef del hotel y además embajador del mole en Baja California, le dieron la bienvenida a 19 chefs de toda la república. Unos locales, otros desde Yucatán, pero al final todos con el mismo fin: darnos la mejor versión de sus talentos en la cocina para presentarnos el mole, el platillo típico y representativo de nuestro México y nuestra herencia culinaria prehispánica.

Seguía manejando y mis lágrimas ahora eran por reírme de recordar tantas cosas que sucedieron “detrás de cámara” pero que por lo mismo hicieron que este festival fuera un éxito:

*El clima mágico el mero día del evento

*Las reservaciones de los cuartos y las confusiones con las llaves

*La llegada de las carpas y la velocidad con la que las montaron

*Manny Hinojosa (embajador mundial de Tequila Cazadores) me hizo perderle el miedo al tequila despues de 15 años con una margarita de mole increíble.

*Por fin conocer a Ariosto Antonio, el creador de todo el festival (admirable por que lo que se propone lo logra. Para el no hay imposibles y nos lo demostró)

*La búsqueda de la habitación 413 (que despues de mucho tiempo buscándola supimos que no existe)

*Las manos trabajadoras de las cocineras de tradición moliendo chiles, semillas, ingredientes secretos hasta formar pastas bases de mole. Una abrazo a Graciela Reyes de Michoacán, Suri Guzmán de Chiapas, Sandra Mendoza de Oaxaca, Catalina Lucas de Oaxaca e Ivonne Justo de Michoacán.

*Conocer a Javier Plascencia, master chef con reconocimiento internacional y poder homenajear su trayectoria en el festival.

*Doña Guille Muñoz y sus rebozos. Aparte de haber sido chef para el Papa y para los Reyes de España, teje unos rebozos de hilo de algodón increíbles.

*Gerardo S Mares y su plática, de todo lo que ha logrado y piensa hacer.

*Eduardo Santacruz y su magia al combinar todo lo que sobró de mole para prepararnos unas pizzas y frittatas a la 1am y la nieve de mole que nadie probó y era digna de concurso. (Que la guarde para San Diego)

*Las llaves perdidas de Andrea Barrios a las 3am, jajajajaja… Andrea, mi amiga y creadora de Casa Veracruz ganó el tercer lugar con un tamal azul relleno de pescado y bañado en un mole a base de guayaba rosa.

*Chef Bebo Bernal y su primo José Carlos Gastélum hicieron que todo el festival le perdiera el miedo a decir la palabra “panocha” (como todos los sonorenses, me incluyo) cuando nos hizo unos chamorros empanochados al bacanora. Ese bacanora, ¡como rindió hasta la madrugada! (¡Arriba Sonora Mía!)

*El brownie de mole de Dani Montero se llevó el segundo lugar. Una sorpresa al paladar este postre exquisito.

*Angel Bohon desde BCS y su plática intensa con todos. Tipazo de chef.

*La alerta ambar de Wilson Alonzo cuando no lo encontrábamos. Me encantó conocer al tremendo Chef Wilson y se me hace que tengo que ir a Yucatán a visitarlo pronto por más cochinita.

*El totopo de don Pepe Ochoa, con ese plátano macho frito en un mole que no tienen idea de lo delicioso que está. Una delicia llena de historia, desde Jalapa, Veracruz.

*Alejandro Tornero y sus fans chavorrucos que estuvimos cantando hasta que nos dolió la garganta.

*Los alumnos de la UABC y su ayuda maravillosa a todos los chefs.

*Las autoridades presentes, amables y con ganas de que Rosarito se posicione en un destino turístico de altura. COTUCO, CANIRAC, SEST, gobierno de BC y gobierno local de ROSARITO.

*Chef Carina Santiago fue la ganadora del primer lugar con un mole oaxaqueño. El usar diversos chiles, semillas y varios ingredientes secretos hizo que los jueces la prefirieran.

*Los jueces de lujo: Chef Martin San Román, pionero en nuestro estado y con una trayectoria increíble; Vicente Ortiz que vino desde Los Angeles, Ivette Casillas (subsecretaria de turismo) y la anfitriona de la ciudad de Rosarito, la alcaldesa Lic. Araceli Brown, degustaron y calificaron los platillos. No había a cual irle. Todos fueron ganadores.

*Nunca voy a olvidar la croqueta de risotto empanizada y frita bañada en mole del Chef Oskar Celedón. Deliciosa y lo mejor es que ¡está en San Diego!

*Doña Josefina Sánchez de Hacienda de Badú fue homenajeada tambien en el evento. Cocina tradicional por excelencia y de toda la vida en Rosarito, BC. Tienen que ir a visitarla.

*Cesar Rivera, gracias por abrirnos la cocina a esas horas de la noche para darle de comer a los chefs. Esos ‘paros’ no se olvidan.

*Nos quedamos sin pila por dejar las luces prendidas del carro.

*El Océano Pacífico, gran testigo del evento.

*El atún sellado de Raíces Baja International Cuisine (Chef Jesús Villicaña) y el Chardonnay de Barón Balché

*El ojo artístico de nuestros fotógrafos Paulo Neira y Tomás Sánchez quienes estoy segura que captaron todos los momentos vividos.

*Nuestro maestro de ceremonia, Daniel Flores y su nato talento de hablar en público, ¡felicidades!

*El hoyo de Tijuana y la ponchada de llanta del otro carro.

*Los hermanos Maple y su invitación a La Estancia de Santa Rosa donde probé uno de los carajillos más ricos del mundo.

*El stress, adrenalina y nervios en diferentes situaciones hicieron unir más los equipos que lograron este evento.

*El americano colado que confundimos con un inversionista importante y le dimos trato de VIP y el nomás iba pasando. JAJAJAJAJAJA

*Willy Llamas y la paciencia y amabilidad que siempre nos tiene a todos los de Gente Bonita Magazine. Te queremos Willy!

*La ida al Valle de Guadalupe donde me decidí escribir un libro junto con Ariosto Antonio y el regreso con Sam Brown y su plática amena.

*La señora que limpia los baños en el hotel Las Rocas parece que tiene el poder de la bilocación. En todos lados la veía limpiando.

*No traer efectivo para las casetas.

*Hablar con Augusto Folliero en italiano y acordarme que no hablo italiano.

*Fabiola Galvez, directora de Gente Bonita Magazine y su entrega a la ayuda incondicional de quien se lo pide. La admiro por generosa, movida y porque para ella todo se puede. ¡Mucho que aprenderle!

*La fila eterna de regreso.

Ya cuando recordé y recapitulé todo lo que viví, mi corazón sonreía y llegué feliz a ver a mi hermana y a mi sobrino al hospital, el cual en unas horas lo dejaron salir y estuve allí para ayudarlos.

Me siento muy bendecida de que pude ser parte (mínima) de este evento y estoy esperando que el de San Diego CA el 7 de agosto sea igual de maravilloso (ó mejor).

Hoy en día, con más seguridad les puedo decir, que yo soy AJONJOLI de todos los MOLES. ¿A poco no?

(Las fotos son cortesía de todos los que hicieron de este evento algo maravilloso).

Para las fotos profesionales de la revista Gente Bonita Magazine, sígue nuestras páginas:

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Esas 14 Frases

Siempre que me preguntan si me creo inteligente digo que sí. No soy un genio pero me creo con algo de inteligencia (ó simplemente por práctica puedo solucionar los problemas).

Eso pensaba hasta que estaba leyendo un libro sobre la Inteligencia Emocional de Travis Bradberry (lo super recomiendo) y ennumera las frases que uno como persona inteligente nunca debe de decir.

Te las ennumero a continuación:

  1. TE LO DIJE. ¿Cuántas veces lo hemos escuchado ó lo hemos dicho nosotros? A los hijos; a la pareja que se pasó la salida de la carretera; al niño que se cae cuando se lo adviertes…. según Bradberry, esta frase solo denota soberbia de querer estar siempre en lo correcto. No es de inteligentes el tratar de hacer sentir mal a la otra persona. Si lo hacemos seguido, recordemos que la persona que se equivocó lo último que quiere oír es un Te Lo Dije.

2. ESTO PUEDE SER UNA IDEA TONTA ó TENGO UNA PREGUNTA TONTA…. Cuando decimos esto antes de preguntar algo, automáticamente nos estamos calificando como inseguros. Puede ser que nuestra pregunta no sea “tonta” pero al anunciarla como tal, la gente nos ve como que no sabemos lo que estamos haciendo. Es mejor, en un caso de duda, decir algo como “No tengo toda la información pero…”

3. NO HAY PROBLEMA. Cuando te den las gracias por haber hecho algo y dices “no hay problema”, el que dió las gracias lo puede interpretar como que ‘si fue problema’ pero ya no. Es mucho mas “inteligente” decir un “fue un placer” ó simplemente “de nada”. Es importante la manera que decimos las cosas para que la sociedad a nuestro alrededor funcione.

4. SIEMPRE SE HA HECHO DE ESTA MANERA. Las personas inteligentes no se resisten a los cambios positivos, sino al contrario, se adaptan. Aunque las cosas siempre se hagan de la misma manera, no significa que sea la mejor manera de hacerlas. Me da risa esta frase porque se me vienen a la mente muchas personas que dicen “Así lo hago yo”, y no aceptan mejoras a sus procesos.

5. BUENA SUERTE. Me vuelvo a reír porque siempre estamos deseando la suerte a todos para todo. Inconsientemente estamos diciéndole a la persona que necesita suerte para poder lograr su objetivo. Le estamos dando inseguridad porque necesita de un golpe de suerte. Bradberry nos recuerda que la suerte no es mas que cuando la fuerza se le suma preparación y oportunidad. Mejor digamos “Confío en que lo puedas lograr, tienes todo el talento para hacerlo” y esto hará que la persona quede muy confiada.

6. CON EL DEBIDO RESPETO ó TE VAS A ENOJAR CON LO QUE VOY A DECIR PERO….. Una persona inteligente no dice esto porque sabe que es el inicio de entrar en un conflicto. “Con el debido respeto” me da risa porque jamás se respeta la opinión de los demás y se dice para imponer el respeto propio como el que vale. Tambien el “te vas a enojar” ó “no te va a gustar lo que te voy a decir pero”…. una persona inteligente no lo dice porque sabe que ofende ó incomoda a las personas a la que va dirigida la frase.

7. NO PUEDO. Como inteligentes que somos, no debemos de decir “no puedo” cuando nos piden algo porque para la persona que nos escucha lo interpreta como un “no quiero” (que a veces ese es el caso). Una persona inteligente no diría “No puedo quedarme esta noche a trabajar tarde”, mejor diría “No me quedo hoy pero puedo llegar más temprano mañana”, así no lo ven como que no quieres sino que de verdad no puedes y además diste una solución adicional.

8. NO ES MI CULPA. No es de inteligentes librarse de culpas y no querer asumir responsabilidades cuando uno se equivoca. Esto te hace ver como un eslabón débil en el equipo y que no puedes cuando se tiene que “chambear” aunque no sea tu “trabajo”. Al final se tiene que resolver los problemas en equipo. Una persona inteligente sabe el significado de “Eres ó no eres”

9. TU SIEMPRE ó TU NUNCA. Acusar a alguien de ‘siempre’ ó de ‘nunca’ se convierte en una crítica con carácter eterno. Es una crítica en exageración ya que pocos hacen algo SIEMPRE ó NUNCA. Para la persona que escucha esto, lo toma como una agresión fuerte. La persona inteligente mejor se limita a hablar de los hechos específicos en determinado tiempo.

10. ESTO SOLO ME LLEVARA UN MINUTO... Las personas inteligentes saben que el decir esto los hace ver como que lo hacen todo “al aventón”, de manera apresurada y hasta descuidada. Si queremos ser personas inteligentes podemos decir cosas como “No me llevará mucho tiempo en realizar ese trabajo”

11. NO ES JUSTO. La persona inteligente sabe que quejarse diciendo “No es justo” solo demuestra inmadurez y tambien ingenuidad. Es mejor no reclamarle a la vida y buscar soluciones a cualquiera que sea el problema que agobia. (Yo siempre pienso que muchas cosas no son justas en la vida. Me voy a poner a buscar soluciones, pues.)

12. SESGOS POR GENERO Y EDAD. (Busqué lo que era sesgo en el diccionario, jajaja. Es como sentido, orientación)… “Estás muy bien para tener 48 Gina”, ó “Para ser mujer lo haces super bien”… ugh. Una persona inteligente no dice cosas así que al final de cuenta descriminan por género y por edad. Una persona inteligente sabe lo que es sesgo (ahora es mi palabra favorita, jajaja).

13. LO INTENTARE… Híjole. Denota mucha inseguridad y hasta un cierto desaire de cuando te piden que hagas algo. Una persona inteligente no dice esto. Los inteligentes dicen “Haré mi mejor esfuerzo”. No delatemos nuestra falta de confianza en nosotros mismos.

14. COMO YA HABIA DICHO. Los inteligentes no dicen esto porque pareciera que estan enojados por tener que repetir algo. Uno debe ser más empático con los que nos rodean cuando nos vuelven a preguntar algo (aunque ya lo hayamos dicho antes). Es de inteligentes ser pacientes y no querer demostrar superioridad ante compañeros y/o familia.

Ahora que ya te sabes estas frases que los inteligentes NUNCA dicen, ¿qué tan inteligente te sientes ahorita?

Ya sé. Yo tambien tengo que trabajar mucho en la manera que hablo. Pero lo importante es admitir que me falta mucho todavía.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Perfidia

Tengo toda la semana oyendo canciones de aquellas que tocaban en las fiestas en casa de mis abuelos. No se si es porque ya no tengo 20 años ó qué sea, pero las letras de esos poemas hechos canción me tienen maravillada.

¿Cómo es posible que ya no inspiremos (las mujeres) que nos compongan esos poemas?

La manera que los compositores de antes describían la boca de una mujer. Tomaban unos adjetivos calificativos y los combinaban con su fantasía de tan solo poder llegar a rozar esa boca con la suya. El sentimiento tan puro y al mismo tiempo tan erótico donde expresaban no sólo amor sino ese deseo de hacerlo.

Para los compositores de antes, a veces una mirada de lejos era suficiente para cautivar.

Hasta para terminar la relación se encontraban las palabras precisas que dolían más que cualquier grosería.

Por mi parte
Te devuelvo tu promesa de adorarme
Ni siquiera sientas pena por dejarme
Que ese pacto no es con Dios” (Javier Solís)

¿A poco no duele más eso que un simple “vete a la fregada, whatever” ?

¿Qué pasó?

Muchas veces me pregunto lo mismo. ¿Acaso nuestra liberación nos hizo perder la inspiración a los artistas?

¿Ser libres nos ha hecho dejar de ser musas?

Yo creo que sí. El estar uno como mujer en estos días con una aceptación más de lo que es nuestra sexualidad y saber que podemos expresar nuestra sensualidad nos quita ese misterio de la mujer de antes. Mis Frases Candentes me han espantado amistades (aunque les diga que solo son letras acomodadas de manera erótica, jejeje).

Las canciones de hoy en día son vulgares y lo peor de todo, son reguetón. No me asustan los videos ni las letras. Todas las generaciones tienen artistas que rompen los esquemas de lo tradicional y lo conservador y la juventud enloquece mientras los padres y los abuelos se aterran.

Yo, como generación X, fuí parte del avance que se tuvo en la música y sobre todo vimos nacer los videos donde las canciones tomaban forma desde el punto de vista de un productor: Las canciones se hacían películas cortas.

Los grupos de rock (del diablo, decían las abuelas), Madonna y su rebeldía contra la Iglesia, y el ir rompiendo tabúes de temas en la música era lo que vivíamos.

A mi mamá tal vez le tocó toda la invasión británica de música, con la cual las niñas enloquecían con los Beatles y se cantaba abiertamente sobre andar drogados.

Toda la juventud busca su manera de protestar, de hacerse ver y de hacerse escuchar. Eso ha sido en todos los tiempos.

Yo estoy a favor de que la mujer avance en todos los sentidos. Como les he platicado antes, yo he sentido la amenaza de ser mujer y se me hace muy injusta.

Me gusta el avance que hemos tenido, obviamente hay quienes se van al otro extremo y es cuando estos movimientos feministas pierden su enfoque positivo. Pero en sí, hemos podido demostrar en todos los medios, círculos y circunstancias que somos capaces de hacer todo lo que nos proponemos.

Este blog no es de la liberación femenina, sino lo que se ha perdido en cuanto a romanticismo. Le puse PERFIDIA porque les confieso que es una palabra que me gusta. No se, se me hace rara y chistosa aunque signifique TRAICION.

PERFIDIA no es mas que hacerte amigo del ‘enemigo’ y traicionarlo despues. Es traición. (Yo de verdad pensaba que Perfidia era una diosa griega vengativa. No se porque pensaba eso).

Perfidia tambien es una canción que siempre me ha gustado porque me acuerdo que le gustaba a mi abuela y a sus hermanos. Cuando la oigo, me lleva a Nogales, Sonora a un restaurant llamado La Caverna, donde comíamos todos los domingos despues de ir a Misa.

La Caverna es (o era) un restaurant adentro de un cerro. Era una CUEVA de piedra y a mi me emocionaba mucho ir allí.

Pedía de comer, siempre, un coctél de camarón, un Shirley Temple (7-up con grenedina y una cereza) y de postre el flan. Mi hermana se comía todas las galletas saladas con ketchup. Todos los domingos, como manda nos reuníamos allí y saludábamos a todo mundo.

Había siempre música en vivo y Perfidia no podía faltar. Me gustaba oir las voces del trío con guitarras (o mariachis) entonando esta maravilla de Alberto Dominguez e interpretada por miles de artistas, últimamente por Andrea Bocelli, el cual me encanta.

Esta canción es muy linda, de desamor en el cual un hombre le canta a una mujer por haberse ido. Se siente traicionado y dejado.

Jamás la había escuchado así. Antes sólo la cantaba sin sentir sus letras. Y ahora que ya soy mayorcita, las letras con la melodía me hacen suspirar.

Estoy segura que no soy la única a la que le ha pasado eso. Yo se que muchos de ustedes, de mi generación, están entendiendo las letras de esos poemas de antes.

Los invito a ponerse a escuchar boleros románticos (no nada mas los que Luis Miguel hizo famosos en los noventas) para que llenemos de nuevo nuestras almas de romance y letras bonitas. Se van a sorprender que es puro erotismo elegantemente expresado. Y eso, derrite a cualquiera.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Procrastinar

Me da risa esta palabra porque es un verbo que jamás digo pero lo practico cada vez más y más. No siempre soy así pero últimamente me pasa.

Procastrinar: significa ‘dejar para mañana’.

Suelo ser muy organizada en todo. Si no lo hago, al menos en mi cabeza tengo una idea de la secuencia que van a tener algunas cosas, desde mi negocio de bienes raíces hasta qué voy a cocinar en la semana. Mi cerebro es un calendario que manejo a la perfección… (aunque ya se me andan olvidando unas cosas y tengo que usar mi libretita y pluma).

Procrastinar: “todo dejan a última hora”; “hasta que ya no hay más tiempo se ponen las pilas”; “todo para el final”; “aplazar hasta otro día”. Ugh. Todos lo hemos hecho.

Quizá pienses que procrastinar se deba a que se es flojo (holgazanería, dirían los que hablan bien este idioma). Pero no, no es flojera ni holgazanería. Descubrí en unos libros que el procrastinar es un problema emocional.

Estudié en la prepa etimologías grecolatinas y creo que eso me ha ayudado a mi a entender las palabras y enamorarme de ellas. Rápidamente busqué la raíz de donde viene la palabra PROCRASTINAR. En latín viene de “pro hacia – crastinus mañana” “postergar hasta mañana”, lo cual todos sabemos que es su verdadero signficado. Sin embargo, si nos vamos al griego, viene de “akrasia“, que no es más que atentar contra nuestro mejor juicio (o sea, hacer algo que sabemos que no es correcto de manera voluntaria).

Dejar las cosas hasta el último momento obviamente no es bueno y lo peor del caso es que ¡lo sabemos! Sabemos que esa tarea se tiene que entregar; sabemos que esa orden se tiene que enviar; sabemos que esa licencia se tiene que renovar; sabemos que la renta se tiene que pagar; etc.

Sabemos que si no lo hacemos algo negativo nos sucede pero de todos modos, no lo hacemos (sino hasta que ya de plano no hay de otra).

Procrastinar se ha vuelto el verbo favorito de los niños y jóvenes que han tenido que estudiar de manera virtual sin un maestro frente a ellos. Se ha perdido la emoción de ir a la escuela y aprender en grupo, rodeado de amigos y presumiendo la mochila y plumitas de colores nueva.

Aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento… todo esto ha traído el 2020 y su encierro a tantas personas, en especial a todos los estudiantes de todas las edades. Al mismo tiempo se ha creado un círculo vicioso entre maestros y alumnos y entre alumnos y padres de familia. La maestra misma ha de procrastinar en dar una lección, el alumno hasta el último momento comienza a hacer un trabajo y los padres de familia no se atreven a ver cómo van los niños porque saben que nada en este año escolar es normal.

Tengo días tratando de decifrar porque en lo personal no me alcanzan las horas del día. De hecho se lo he comentado a nuestro mentor de negocios Sr. Luis Molina que necesito (necesitamos) un buen manejo del tiempo. Nos ha dado herramientas en las cuales ennumeras las prioridades y ha sido de mucha utilidad.

Lo que ahora estoy descubriendo es que no es que no maneje bien mis tiempos sino que no he podido manejar bien mis emociones en cuanto a muchas cosas y eso me desequilibra todo plan de acción.

Mi conclusión para este blog, el cual estoy escribiendo a última hora del martes, es que el procrastinar me brinda a mi (hablo de mi punto de vista) una satisfacción inmediata.

Tratando de balancear mi pluma en mi nariz,
en lugar de escribir este blog

Por ejemplo: Tengo que dedicarme todo un día a acomodar mi closet y guardar toda la ropa de invierno y dejar la ropa de primavera y verano. Es algo que tengo que hacer y me da la verdad mucha flojera. Pero mucha.

Voy al closet, entro en el y me siento en la alfombra. Acomodo 3 pares de zapatos, me paro, apago la luz y cierro la puerta. Suspendo la tarea aburrida y eso me trae un consuelo y una satisfacción inmediata. Se siente muy bien decir “a la fregada, no lo quiero hacer”. Sé que lo voy a hacer porque uno de estos días me voy a levantar a eso nada mas, siempre es así.

Así hay días, semanas, meses, en los cuales son muy pocas las cosas que te gusta hacer. Luego se pasa y todo vuelve a la normalidad. Realmente el procrastinar es un círculo vicioso.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

La Barrida

No me gusta barrer ni trapear pero pues es algo que se tiene que hacer. No es el hecho de hacerlo sino tal vez es que me quita tiempo de mi día y últimamente traigo los segundos contados.

La otra vez, decidí barrer un día antes, ya en la noche. En mi cerebro, yo pensaba que así adelantaría mucho si barría la casa entera y hasta el otro día ponerme a trapear con Fabuloso morado.

Eso hice. Moví muebles, quité tapetes y barrí super bien. Hasta me felicité yo misma. Es impresionante la cantidad de polvo y papelitos que se juntan y que a simple vista no se pueden ver. (Tanto que me dicen que en San Diego no hay polvo. Pues sí hay).

Me dormí contenta de mi nueva manera de organizar la limpiada de la casa.

El día siguiente, preparé la cubeta con el agua y el Fabuloso. Kiara, mi perrita, al ver el trapeador, salió corriendo a esconderse. Todavía no sé qué experiencia tuvo con el trapeador pero le tiene mucho miedo.

Comencé en el pasillo cerca de las recámaras de mis hijos. Me fuí trapeando y quedaba como que con marcas el piso. Por más que quise, mi piso no estaba quedando como siempre.

En eso capté. El piso tenía polvo de nuevo. En solo unas horas, mi piso y mi casa ya tenían una ligera capita de polvo otra vez. Yo digo que es porque siempre tengo ventanas abiertas para que circule el aire (aunque tambien se presta a que entre polvito).

Ugh. De nada había servido la barrida que dí un día antes. Al ir trapeando, se iba haciendo lodito. Decidí mejor volver a barrer y despues ya trapear. Fue una pérdida de tiempo doble pero bueno, ya no me vuelve a pasar.

Mientras trapeaba y resongaba y cantaba las canciones en un playlist de Spotify llamado “Canciones para limpiar la Casa” (no es broma, sí las escuchamos mis hijos y yo cuando nos ponemos a limpiar toda la casa), me puse a reflexionar sobre esta experiencia.

¡Qué importante es primero barrer y luego trapear!

No puede uno brincarse pasos ó cometemos la falta de perder tiempo en retrabajo.

No puede uno ‘trapear’ encimita de la tierra porque hacemos un batidero.

Barrer.

Tan simple verbo pero que al final significa mucho.

Barrer (en su significado mas simple) no es mas que arrastrar hasta eliminar lo que no sirve de una superficie para poder dejarla lista para otra cosa.

Es un paso tan sencillo y necesario para seguir con la limpieza.

Si no se hace bien, es contraproducente trapear.

Lo mismo pasa si aplicamos esto a la vida real.

¿Cuántas veces se comienza una relación amorosa nueva sin antes barrer bien el corazón? Las personas tendemos a trapear un corazón lleno de polvo y basura de una relación anterior con un ‘fabuloso’ ser nuevo. Por eso sentimos que no funciona, porque no era el tiempo todavía. No habíamos barrido.

Lo mismo pasa cuando queremos comenzar un proyecto laboral nuevo. Esa mala costumbre que tenemos de querer hacer todo a la de “YA” sin tomarnos el tiempo de prepararnos. Nos ponemos a trapear nuestro proyecto sin antes barrer bien todas las dudas que se puedan tener en el planeamiento del mismo. Despues ya metidos en el compromiso del proyecto vemos un lodazal que tenemos que estar limpiando causando pérdida de tiempo y por consiguiente dinero.

Con los hijos al educarlos; nosotros mismos cuando hemos estudiado; con amistades que hemos abandonado… se nos olvida ‘barrer’ antes cualquier basurita y pretendemos ahorrarnos tiempo trapeando sin hacerlo y es por eso que a veces no funcionan algunas cosas.

Barrer antes de trapear debe de ser siempre nuestra filosofía para no brincarnos pasos de procesos perfectos.

No podemos contentarnos sin pedir primero disculpas (luego quedan resentimientos)

No podemos gastarnos el dinero sin antes ganarlo (luego uno se endeuda)

No podemos pintarnos las uñas sin quitar el esmalte anterior (luego quedan todas feas)

No podemos operarnos sin hacernos análisis clínicos generales (luego nos morimos en la plancha del quirófano)

No podemos entender el final de un cuento sin leer su principio ni mitad (luego nos perdemos de toda la trama)

Todo esto me vino a recordar la importancia de la secuencia en nuestras vidas. Es algo tan simple que lo aprendemos desde que estamos en el kinder.

Recuerdo perfectamente enseñar las secuencias de varias tareas a mis alumnos de 4 años cuando era maestra de PreKinder. Secuencias que por ‘lógica’ se podían resolver. Mis alumnos lo captaban muy rápido porque era lo que hacían en sus vidas, sin ninguna otra distracción.

Las secuencias: algo tan importante y sin embargo tan simple que se nos olvida practicarlo.

Si todos analizáramos la secuencia de nuestros actos antes de hacerlos, quizá toda consecuencia sería positiva al primer intento.

Pero olvidamos las bases de todos nuestros conocimientos porque nos creemos los muy ‘capaces’ a nuestra manera.

“Sí podemos”

“Soy muy aventado”

“Diremos que SI, ya despues vemos el COMO”.

Y a veces, una simple barrida sin secuencia de la trapeada nos aterriza a que despues de barrer se trapea inmediatamente, pero nunca jamas se puede trapear sin barrer.

Así que pensemos un poco más acerca de las secuencias de nuestros actos en diversas partes de nuestras vidas.

Vamos a barrer. Barrer bien.

Ya despues, trapeamos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Cuando todo se da

No es fácil empacar una maleta e irte, así nada más, porque se te da la gana. No, viajar es muy estresante, al menos para algunas personas.

No me mal interpreten. Me encanta hacerlo cuando se puede. Pero cuando uno es una mamá y mujer que trabaja, para poder escaparte unos días, todo tiene que estar calculado, desde dejar en orden la oficina, saber que esos días los clientes no te van a buscar, suficiente comida y dinero para tus hijos (y un extra para emergencias) y que todo lo mencionado tambien esté perfecto para la persona que va contigo.

En esta ocasión, fue mi hermana Michele.

Es muy curioso. Es la primera vez en nuestras vidas que viajamos solas. Siempre de niñas viajamos en compañía de nuestros padres. De jóvenes tal vez preferíamos pasarla con amigas. Ya casadas y con hijos viajábamos en familia. Siempre. Y hemos disfrutado mucho eso, no lo negamos ni lo cambiamos por nada.

Pero esta vez, todo se dió para que pudieramos coinicidir. Por primera vez en años pudimos acomodarlo todo de una manera perfecta, como si fuera un juego de tetris donde todos los bloques tienen que quedar perfectamente acomodados para el triunfo.

Es la primera vez que ninguna de las dos está embarazada, ó con bebés. Es la primera vez que tenemos una cierta flexibilidad en nuestros trabajos que nos permite usar unos días para nosotras mismas. Es la primera vez que tenemos todas las maneras de podernos ir, por un fin de semana largo, a algun lugar solas. No había que coincidir con vacaciones de los niños ni que pudieran acomodarse las clases. Todo estaba perfecto para irnos.

El plan original era otro destino. Hotel y avión ya pagados y planes de visitar algunas personas para combinar el viaje con negocio. Por cosas de la pandemia, me hablaron del aeropuerto para explicarme la situación grave todavía y sin pensarla mucho, mejor cancelé todo.

Me sentí tan mal y tan triste. No supe que hacer mas que hablarle a mi hermana y decirle la mala noticia. Me regresaron todo el dinero del hotel y el avión quedó abierto para las dos (woohoo, viaje 2).

“¿Y Las Vegas?”, me dice mi hermana por Whatsapp. “Y manejamos para evitar aeropuertos”.

Sin pensarla mucho, agendamos el hotel PARK MGM y seguimos con el plan.

No sé explicarles el alboroto que traíamos. Era como miedo y emoción de que todo se lograra.

El jueves temprano salí en carro por mi hermana a Calexico, CA para de allí subir y manejar hasta Las Vegas. La nevada en la Jacumba no me detuvo, ni tampoco la larga fila de carros para cruzar que tuvo que hacer mi hermana de Mexicali a Calexico.

Dejamos su carro en casa de nuestra amiga Ana Gabriela Rodriguez y nos fuimos las dos.

Mi copiloto me fue guiando por todas las zigzagueadas de carreteras hasta llegar a Needles. Pasamos por sembradíos, dunas y nos llovió la mayor parte del camino. Nos fuimos botaneando los Doritos y tés que nos empacó la Ana G. y coincidimos que cenaríamos hasta llegar a LV.

Las Vegas es Las Vegas.

No tengo nada emocionante que platicarles ni tampoco puedo decir que nos ganamos mucho dinero.

Lo que yo les quiero platicar es la manera tan maravillosa que pude gozar de la compañía de mi hermana. Las dos acopladas a todo. De acuerdo en todo, en las comidas, horarios y lugares donde ir.

Estar en el cuarto de hotel (cuando nos ibamos a descansar un rato), en piyamas, tomando vinito y viendo FRIENDS era como estar en aquel RANCHO RELAXO de la Marge Simpson, al cual se va para desestresarse de Homer Simpson (No es tu caso, eh cuñado Sergio? jajajaja)

Saber que no había nada que atender, nada que verificar, ningún perrito que sacar a hacer pipí y que podíamos dormirnos sin preocupaciones fueron el ‘highlight’ del viaje.

En este viaje compusimos el mundo, lloramos tambien. Nos reímos de la gente rara que andaba en Las Vegas. Comimos lo que nos dió la gana y tomamos lo que se nos antojó.

Hicimos todo lo que quisimos hacer. Gastamos poco y ganamos poco. Nos cansamos y descansamos mucho.

Nos compramos unas pulseras con nuestros nombres. Y a las dos horas, yo la perdí. Me subí al carro y no la traía.

Me puse la enmulada del año. Y mi hermana se reía y yo llorando le decía que no se podía reír. Por fin fui por otra pulsera y ya se me pasó la tristeza y coraje.

Disfrutamos lo italiano del Eataly, en especial una ensalada de betabel con burrata; los chicken Mcnuggets del Mcdonalds (si, Mcdonalds porque se nos antojó. ¿Y qué tiene? Nadie nos pudo decir nada); la coliflor y shishitos del Pub en las Crystal Shops; los Cosmopolitans, Moscow Mules y Vodka Tonics… nos reímos de la gente del Freemont Street en el downtown viejo de Las Vegas; comimos un BBQ delicioso en el Whiskey Licker Up y cenamos en el Paris Mon Ami Gabi un filete de res viendo de frente las fuentes del Bellagio. Probamos un sashimi de salmón en el Sushisamba que nos encantó; nos congelamos en el -5 Icebar donde brindamos con un Frangelico en un vaso de hielo (se me pegó la lengua un rato); nos tomamos un capuccino con un rol de canela en el Bellagio y ese domingo quisimos cenar como a las 9:30pm y todos los restaurants cerrados en los hoteles.

Nos tuvimos que ir en carro a buscar algún restaurant abierto y dimos por fin despues de varios fracasos, con un Jack In the Box cerca de la Universidad de Nevada Las Vegas. Pudimos ver el estadio de los Raiders de Nevada y conocer un poco mas todo lo que hay fuera del strip.

Las Vegas siempre ha estado en nuestras vidas. Desde chiquitas nos llevaban nuestros papás y no hemos dejado de ir con familia, pero es la primera vez que la disfruto de otra manera. Sin ningún tipo de contratiempo, sin stress, solo disfrutamos absolutamente todo lo que nos pasó. Y, aunque no lo crean, descansamos mucho.

Se nos hizo muy extraño andar en Las Vegas y no ver mexicanos. Nunca había ido sin encontrarme a alguien conocido. Faltan los latinos para completar Las Vegas.

Lo raro del viaje fue: al llegar a casa de la Ana Gabriela por el carro de mi hermana, salió quién sabe de donde, la pulsera original que había perdido. Así es, ahora tengo dos… jajajaja.

La verdad deseo que todas nuestras carcajadas sean igual de efectivas que hacer un millón de abdominales.

Gracias Michele Dewar por ser mi Brada Guit Bubs y ayudarme a solucionar el mundo.

Me sigo riendo. Vamos agendando el Stressfreetrip Part 2 y que todo se acomode para poder volvernos a escapar. Gracias a todos los que de alguna manera lo hicieron posible, en especial a nuestros hijos, a mi mamá y a mi cuñado.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Los Días “NO”

El 8 de marzo fue día internacional de la mujer y no se porqué desde que amaneció sentí el día triste, como melancólico. Quizá fueron esas nubes que llegaron de la nada al cielo que contemplaba mientras me tomaba una taza de cafecito.

Me dolió la muerte de Cepillín, el payasito de la tele con el que crecimos tantos. No sólo era un payaso, era un ser humano íntegro y de buen corazón. Descansa en paz, Cepillín.

Me llenaba de sonrisas y al mismo tiempo nostalgia recibir los recaditos de tanta gente felicitándome por ser mujer. No es mucho lo que me esfuerzo en serlo.

Soy. Y ya.

Mujer apasionada en todo lo que hace y dice.

Porque, si se hace sin pasión ¿qué chiste tiene?

Subí de nuevo mi video tan criticado por una persona que leía ó lee este blog. Aquel video blanco y negro donde puse a mis mujeres hermosas que han tocado de alguna manera mi vida. Faltaron muchas pero el video lo hice hace más de siete meses y eran las fotos que tenía. No sé porqué sentía unas ganas enormes de llorar al verlo. Y como buena masoquista, lo veía y lo veía. Era una combinación de tristeza y orgullo de conocerlas.

Mujer. Tan orgullosa que me siento de serlo. Haber nacido rodeada del color de rosa (aunque no les guste a las nuevas generaciones el que un color defina nuestro género).

Mujer que lo que más difícil se le ha hecho es ser mamá, por miedo a no ser lo suficientemente buena para ellos.

Mi día se ponía triste cuando comenzaba a ver los destrozos en las ciudades importantes de México porque las mujeres se unieron para protestar de manera violenta. No me importa mucho el daño físico a edificios que tienen remedio sino la razón por la que lo hacen. Nombres de mujeres, escritos y gritados, me ponían la piel chinita.

Me dormí, sólo para tener un insomnio a partir de las 12am. Mi día 9 de marzo comenzaba con una negación al descanso. Mi cerebro quería seguir pensando en tontadas. Por fin pude quedarme dormida un par de horas.

Al despertar supe que sería un día NO. ¿Saben de qué tipo de día les hablo?

Los días NO es cuando todo lo que piensas, dices y planeas es negativo, negado ó cancelado. Un día donde todo lo que piensas que vas a hacer no se hace.

Comencé cancelando un viaje por causas de fuerza mayor que no vale la pena escribirlo. Busqué todas las opciones para poder convertirlo en un SI, pero el destino, las opiniones y sobre todo mi sexto sentido me dijo NO. Cancelé todo.

Mi arreglo personal ese día era un rotundo NO. Mi cabello peor que nunca (todos saben que soy lo peor para peinarme yo sola), no pude secarlo ni plancharlo como yo quería. Quise encontrar una diadema para disimularlo pero NO encontré la que quería.

Mi maquillaje era un NO total. No se si sea que mi piel a veces amanece fresca y otros días, cuando no tomo suficiente agua, amanece seca y sin brillo. Súmenle a eso que NO veo bien a la hora de maquillarme (uso lentes, graduación 1.0 pero es para ver celular y computadora y en este caso mis ojos al pintarlos). No podía dejar mis ojos simétricos. Uno se veía mucho más grande que el otro. Trataba de emparejarlo y lo empeoraba. Era un día NO.

Más tarde, Facebook me mandó un recado donde me decía que 4 de mis comentarios hechos durante el día NO cumplían con las reglas de la comunidad de la red social. Me traumé porque la verdad no supe ni cuales fueron ni sé qué hice. Creo que fue por compartir el link de la revista Gente Bonita en grupos donde son medio especiales y no dejan. No creo que mis comentarios sean para ofender a nadie ni mucho menos pero pues tambien para Facebook, NO era lo que me tenía que decir.

Traté de llenar unas formas en internet, ahora que andamos en temas de impuestos, y todo parecía bien hasta que quise volver a entrar a mi cuenta y no pude. Me dictaba un recuadro que mi cuenta tenía problemas. El acceso negado. Era un NO para poder usarla.

Mi día “NO”, había estado muy complicado. Me tenía totalmente cansada física y mentalmente.

Mas tarde, tuve que ser yo la que gritara mentalmente NO… al enterarme de un caso de abuso de un doctor a una paciente. Ni voy a entrar en detalles ni pienso usar mi blog para discutirlo pero me dió tanta rabia. Cierto ó no, falso ó verdadero, lo que me impresionó fue ver la cantidad de confesiones de otras muchachitas que han sido víctimas de casos similares. Yo pasé por algo similar, con un conocido doctor, que no llegó a ser muy grave pero si me hizo sentir tan incómoda.

Mi mamá, mi hermana, mis amigas…. todas tenemos una historia que contar acerca de un abuso. Un incidente que nos hizo gritar NO. Lo hicimos calladitas. Y no, no es porque así era antes. Es porque no estábamos bendecidas (ó condenadas) con la tecnología y medios de comunicación de hoy en día. Esos “screenshots”.. te salvan ó te matan. Yo pienso que la tecnología nos hubiera dado ese valor de poder platicar un abuso.

Así fue mi día NO.

NO en una situación con un cliente de bienes raíces que me dejó triste.

NO estaban listos los aguacates para la comida.

NO. NO y NO.

Hace mucho que no tenía uno. Ya que pasó, lo solté y al mismo tiempo me relajé para podérselos platicar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES. 🙂

Melisofóbicos

Era una tarde cualquiera, viendo la televisión despues de comer. Estábamos los tres sentados, relajados, tomando un descanso de nuestras tareas del día.

Mis hijos y yo veíamos “Seinfeld”, el programa cómico de los noventas. La puerta de nuestra casa estaba abierta porque había hecho una salsa tatemada y el olor a chile nos estaba ahogando.

Yo cerraba los ojos, casi para quedarme dormida, pero en realidad me encontraba en un estado de relajación muy profundo.

De pronto, como en cámara lenta, vimos como se metía una abeja adentro de la casa. Yo la ví, medio dormida y sólo pude decir “¡yyyyyyyyyyy!”, suspirando hacia adentro como tragándome la voz (No se porque paniquea tanto cuando una mamá dice eso).

Mi hijo Coco fue el primero en brincar del sofá. Luisa Fernanda, mi hija, tambien se levantó.

Pude ver el miedo en ambos y automáticamente me contagiaron.

“¿Qué hacemos?” me preguntaban.

Gracias a tantos documentales ecológicos, mi cerebro me decía que no la podíamos matar. Por todos lados leemos el “Salven a las abejas” así que teníamos que sacarla por la misma puerta que entró sin dañarla.

La abeja ya volaba más apresurada, como que se dió cuenta que estaba adentro de un edificio. Chocaba contra la pared y contra mis cuadros de animales que cuelgan de las paredes de la sala.

El Coco ya tenía en la mano un zapato. Luisa Fda en el pasillo tambien pensando como hacerle.

Pude ver la melisofobia que tenemos los tres. Melisofobia ó apifobia es el miedo que se le tiene a las abejas. Realmente yo me estaba sintiendo estresada por una abejita. Mis hijos estaban peor que yo.

“No la podemos matar”. En eso si estábamos de acuerdo los tres. La abeja tenía que regresar a la naturaleza sin lastimarse.

Yo traía una cobija en la mano, de esas chicas con las que me tapo los pies viendo la tele. La usaba como escudo porque les puedo jurar que la abeja me vió a los ojos y me comenzaba a seguir.

Con la cobija la medio empujaba hacia la puerta mientras mis hijos me gritaban cosas que por los nervios no les entendí.

Kiara, mi perrita, ladraba mucho. Creo que podía sentir nuestra adrenalina y nuestra ansiedad y no entendía que pasaba.

Como pude atravesé de una pared a otra, custodiada por la cobija, y prendí el abanico. Para mi mala suerte, las aspas del abanico daban para el lado contrario a la puerta y la abeja fue lanzada hacia donde estaban mis hijos.

Los gritos de los 3 han de haber asustado a los vecinos. Era un terror inexplicable. Luisa medio cuidaba que no se fuera a las recámaras mientras que el Coco, con el zapato en la mano, no se atrevía a acercarse a matarla.

En eso, como que la abeja nos ve y se viene hacia nosotros. Luisa F y el Coco salieron corriendo. Luisa Fda se encerró en mi cuarto dejando a su hermano fuera. (Creo que nunca se lo va a perdonar. Dejarlo para morir en el pasillo. NO es de hermanos, dijo mi hijo).

Yo apagué el abanico y me fui moviendo la cobija como bandera. “Mamá, te va a atacar porque va a pensar que la quieres matar”, me decía Luisa Fda.

“No. Sí podemos hacer esto, cómo de que no”, les decía a mis hijos ya grandulones y muertos de stress.

Poco a poco la abeja fue viendo hacia donde ir. Yo parecía ese señor de los aeropuertos que dirijen el tráfico de aviones. Se van a reír pero estaba funcionando.

Tardamos un ratito pero en eso la abeja vió la puerta abierta y salió a toda velocidad.

Nos quedamos totalmente agotados pero al mismo tiempo nos felicitamos de que la abeja se fue sin daño alguno. Espero que ese karma se nos regrese y no nos pique nunca una. Nos dió risa que acabábamos de decir que Jerry Seinfeld es la voz de la abejita de THE BEE MOVIE, cuando apareció la abeja. De esas casualidades y coincidencias.

Ya que pasó todo, me puse a pensar en el porqué nos dió tanto miedo.

¿Acaso somos melisofóbicos?

A mi siempre me han dado miedito pero me gustan mucho las abejas. Se me hacen un ser excepcional, trabajador y organizado.

No se si haya sido que estábamos en la comodidad de nuestra casa, en estas paredes donde nos sentimos tan seguros desde hace casi 4 años ya. No nos gustó que esta abejita viniera a quitarnos la paz de una tarde cálida en nuestro hogar dulce hogar.

El miedo a las abejas pudo ser desarrollado por una experiencia pasada, aprendizaje adquirido (tal vez imitando a los padres) ó realmente somos 3 personas mucho más nerviosas que otras.

Me puse a investigar acerca del miedo a las abejas y la verdad no estamos tan peor. No nos mareamos, ni nos desmayamos. El corazón si se nos aceleraba pero creo que era porque estábamos en total reposo y tuvimos que brincotear. El internet me dice que necesitamos terapia psiquiátrica, jajajaja. No pues, tampoco creo que sea para tanto.

Tambien te recomiendan sedantes para los nervios y medicamento para la alta presión.

¡¡¡Ay no!!! Con razón mi hermana me tiene prohibido ‘googlear’ mis síntomas porque siempre termino despidiendome de mi familia porque todo acaba en muerte.

Lo que sí les voy a confesar es que si en lugar de una abeja hubiera sido un alacrán ó tarántula, este blog no hubiera sido escrito y muy probablemente estaría sedada en un hospital.

El alacrán y la tarántula hubieran muerto aunque hubiera sido lo último logrado en mi vida.

La aracnofobia sí es más fuerte que yo.

Y esa fue la anécdota de la abejita en la casa.

Les quedo debiendo otra cuando se nos metió una abeja al carro. Ibamos mi hermana, el Coco, mi sobrino Damián que la traía pegada en el pantalón y yo manejando en el freeway de San Diego con las ventanas cerradas. No se como manejé a 75 millas por hora con gritos y manotazos volando.

Ahora que me acuerdo creo que somos super mega melisofóbicos en mi familia.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂