Sincronízate

Una de mis palabras favoritas es SINCRONIZAR. Me gusta como suena, tiene zeta y es un verbo. En inglés me gusta más porque es una de las palabras que me tenía que detener para pensar cómo se escribía: SYNCHRONIZE. Lleva Y, lleva H, lleva Z.

Me gustan esas palabras complicadas de escribir y pronunciar pero que tienen todo un sinfín de enseñanza y moraleja. También me gustan ese tipo de personas, las diferentes, las raras, las que me enseñan cosas que ignoraba pero que al mismo tiempo me llenan de metáforas e inspiran para escribir.

Sincronizar no es más que “hacer que coincidan en el tiempo dos o más movimientos o fenómenos” (según la RAE).

No nos damos cuenta de que todo tiene que estar perfectamente sincronizado para que funcione. Un claro ejemplo de la falta de sincronización, que causa molestia de volada, es estar viendo una película y el sonido no está sincronizado. Vemos que algo explota y el ruido suena después. Los labios de las personas se mueven sin articular lo del audio. No importa si es una milésima de segundo lo que está diferido, se nota la falta de sincronización.

Uno en el día a día dice: “Qué bueno que todo cuadró”, que no es mas que otra manera de decir que las circunstancias se sincronizaron para que se logaran.

Me llama la atención como las cosas se sincronizan.

Los aplausos en un teatro comienzan dispersos, pero cuando menos lo esperan se sincronizan elevando el sonido de este.

Los períodos menstruales de mujeres y amigas que conviven se sincronizan y es llamado el “Efecto McClintock”. Los científicos dicen que es porque cuando las mujeres están en constante convivio, sus feromonas se alinean y eventualmente sus ciclos menstruales se sincronizan.

Los péndulos, los cantos de los grillos, los relojes, las luciérnagas y todo el universo.

Si las cosas no se sincronizaran, no pudiéramos existir. Todo lo que es, es por la sincronización de elementos.

¿Te has puesto a pensar todo lo que tuvo que pasar para que tu estés dónde estás en este momento?

Todo tuvo que vibrar de una manera homogénea para que se sincronizaran los planes.

Estoy totalmente convencida que cuando te rodeas con las personas que vibran igual que tú, tarde o temprano se sincronizan y forman grandes proyectos.

Las energías de los que te rodean son importantes para mantenerte sincronizado con tus planes. Si las energías son negativas de manera constante, te desequilibras llevándote a la desincronización y por lo tanto a un detenimiento de tu camino hacia una meta.

La vida sincronizada es muy fácil porque te elimina estrés y preocupaciones. Lo importante es tener cerca de ti personas que te sincronicen si te desequilibras.

Como en el baile “Payaso de Rodeo” en las bodas: llega un momento que todos le agarran el ritmo y los que estaban desincronizando, se sientan a esperar la siguiente tanda de música (aunque no falta el que insiste en bailarla tropezando a todos los danzantes).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊😘

Un recuerdo aleatorio

No sé qué pase con el universo, pero van varias personas con las que platico que me dicen que algo pasa y que andan muy vulnerables y llorones.

Yo no soy la excepción. Me he sentido mal físicamente (lo que casi nunca) y todo me hace sentir que quiero llorar, pero me aguanto.

Me pasa que como que adivino que van a pasar cosas. Las pienso y suceden. Pienso en alguien y me manda un texto. Antes de decir algo me contestan sin tener que preguntar. Traigo mi intuición muy activa (o tal vez tengo ahora mas sensible la percepción debido a que estoy encaminada a cumplir mis metas).

No me gusta adivinar lo que pasa. Me da miedo.

Otra cosa que me sucede es que me pongo a recordar etapas muy bonitas de mi vida. Eso me pasó justo este lunes que acaba de pasar.

Puse en mi Spotify la canción de U2 “Where the Streets have no Name”. Es una canción que me gusta mucho y siempre la relaciono con ir a toda velocidad manejando.

Comenzó la canción y me transporté a 1987-1988.

Era una tarde calurosa de Mexicali, primavera tal vez. Había pasado por mí la Cristy y la Ale y nos dirigíamos por la Laurelena porque era importante regresar a la prepa del CETYS esa tarde a una clase vespertina.

Tuvimos tiempo de ir por un raspado de limón al Manches y por unos famosos saladitos (ciruelas con sal y limón). Teníamos que irnos rápido porque en el CETYS no te esperaban los maestros. Llegabas tarde y no entrabas.

Recuerdo perfectamente ir en el Jetta azul de la Cristy. Ella manejaba, la Ale enfrente y la Laurelena y yo atrás. Yo iba detrás del asiento del conductor.

Íbamos tarde, pero si nos apurábamos, si podíamos alcanzar. Para no atravesarnos por el tráfico, nos fuimos por el periférico. (En aquel entonces, la escuela quedaba lejos de donde vivíamos. Hoy en día queda muy céntrico el CETYS).

Sintonizaba la Cristy el álbum THE JOSHUA TREE de U2 y comenzaba esa canción “Where the Streets Have No Name” que quiere decir ‘donde las calles no tienen nombre’. (O sea muchos pueblos de México, jaja).

Recuerdo la velocidad a la que íbamos. El aire caliente en mi cara y yo cerraba los ojos para poder escuchar a THE EDGE con la voz de BONO. La música la podía sentir en mi pecho, retumbaba y me hacía soñar.

15 años, casi 16.

Ese es el recuerdo que tuve al volver a escuchar esa canción. No se porque hasta ahora lo recordé si he escuchado esa canción miles de veces a través de todos los años.

Y me puse tan melancólica. Quería llorar y reír al mismo tiempo. Recordar aquellos tiempos en los que teníamos todo un futuro delante de nosotros, las 4 no nos imaginábamos como sería nuestra vida.

No teníamos planes. No teníamos graves problemas. Pasar las materias tan difíciles de la prepa era nuestra única obligación.

Nos creíamos invencibles. Nunca nos dio miedo chocar, ni morirnos. No nos preocupaba nada porque sabíamos que en cada cuadra de la ciudad vivía alguien que nos conocía para ayudarnos en una emergencia.

No sabíamos que éramos muy felices porque estoy segura de que algo muy insignificante nos preocupaba.

Me puse melancólica pero no de tristeza, sino como de agradecimiento con la vida por haberme permitido pasar por esas épocas, con esas personas en esos momentos. No fuera lo que soy sin cada momento de mi pasado.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

¿Por qué cuesta?

Ayer publicaron un meme que más que hacerme reír, me hizo pensar.

El meme era una foto que indicaba la diferencia de cómo reacciona la gente cuando publicas algo y pides que te sigan o den un “me gusta”.

Si es una tontería, mucha gente interactúa, le da “like” y hasta lo comparte con comentario y todo.

Pero, a veces, cuando es algo serio que tiene que ver con tu trabajo y tu negocio, difícilmente recibes o consigues interactuar con tus contactos, amigos y familiares.

Dicen que eso NO CUESTA NADA. Que no cuesta nada mas que una fracción de tu tiempo el darle un LIKE, o seguir alguna página a la que te invitan.

A lo mejor comentar y compartir si se requiere más trabajo, pero no tienen idea lo bien que le hacen a la persona.

Yo me he sorprendido como personas que conozco poco comparten gustosas cosas que publico. Lo hacen de todo corazón.

Yo también he “ignorado” publicaciones, y peor aún, me han gustado, pero no lo hice saber. No es por mala, sino realmente no sé por qué no lo hice.

Como que uno no capta eso hasta que lo necesita para un negocio y proyecto. No es hasta entonces que te pones a reflexionar que algo que no cuesta nada, CUESTA TANTO.

Me puse a investigar, antes de que ‘agüitarme’ si existe algún problema técnico o de algoritmo en la plataforma de Facebook.

 Hay 10 razones según varios sitios de internet que medio explican porque a veces nadie ve lo que publicas.

  1. El contenido no inspira y la gente lo ignora. (Ya cuando ni tu mamá ni tu tía le dan el “like” del orgullo, preocúpate).
  2. No publicas lo suficiente, tardas mucho en hacerlo. (Si algo tengo es que soy muy rutinaria. Trato de publicar con frecuencia y, por ejemplo, este blog, lo publico temprano el miércoles, sin falta).
  3. Publicas todo el día. (Sí. De esto sí me siento a veces culpable. Es que tengo días en que quiero que todo el mundo sepa lo que hago quizá porque todo lo veo digno de comunicar. A veces es un chiste, a veces una foto, a veces una opinión. Sí, hay días que publico muchas cosas).
  4. No ofreces incentivos. (Bueno, en mis redes personales no pienso hacer esto jamás, al menos que les diga “un vino al que le dé «me gusta» a esto”. En mis plataformas de negocios, sí, es cierto, es necesario invertirle para llegar a más gente. Es muy común hacer rifas con premios atractivos para conseguir seguidores).
  5. La publicación carece creatividad. (Si la foto no es buena, o si lo escrito carece de sentido, la gente no lo va a leer dos veces. El uso excesivo de #hashtags lo hace también muy obvio de que lo único que se busca es que te vean. La falta de gramática y las fallas ortográficas también son factores para que no sean populares).
  6. No hay reciprocidad cuando alguien interactúa contigo. (Si la gente te comenta en tus posts y tu no comentas nada, la gente deja de hacerlo. Se siente ignorada y eso no debe de ser. Es importante saber como contestar a cada reacción. A los que te felicitan, un GRACIAS. Al spam, eliminarlos. A los que provocan que todos interactúen, dejarlos. A los comentarios agresivos o enojados, tratar de arreglarlo y si ya de plano no se puede, eliminarlos)
  7. Te siguen extraños que no sabes de donde salieron. A veces en páginas públicas de negocios, los seguidores son BOTS (o sea ROBOTS, pero la juventud le dice BOTS, jejeje) y pues ellos nunca van a interactuar como humanos. También el correr publicaciones pagadas sin un ‘target’ de audiencia hará que te sigan personas que no necesitas.
  8. No subes fotos/videos sino solo textos. La gente cada vez es menos fan de leer. Yo lo veo cada miércoles cuando me leen mucho menos que antes (cuídenme que me les voy). La gente prefiere videos, audios, podcasts o una buena foto.
  9. No pagas. Desgraciadamente, todo en esta vida termina en que se requiere generar dinero. Antes no era así pero ahora, si no pagas una publicación (hablando de páginas de negocio), esa publicación no va a llegar muy lejos. Ni modo, al final las plataformas sociales son un medio mas de publicidad y cuesta dinero.
  10. La competencia. A veces la competencia te gana el público. Eso es algo negativo que puede ser positivo, tomándolo como un reto para recuperar audiencia, likes y, por ende, ventas y éxitos de tu negocio.

Así es esto. Uno tiende a sentir que es personal la falta de “likes” de lo que emprendes y haces. A veces sí es a causa de eso. Muchas otras veces no.

Mientras estamos hablando de esto, les comparto la página de LA REVISTA BINACIONAL para que se registren y puedan ganarse unos boletos para BAD BUNNY en PETCO PARK SAN DIEGO el DOMINGO 18 DE SEPTIEMBRE.

(Sí, los estoy premiando para que sigan mi nueva plataforma. A ver si así, jejeje)

http://www.larevistabinacional.com

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Ida

Los días amanecen para mí a las 5:30am. Abro los ojos y me quedo viendo el techo un buen rato, ida.

Me meto a bañar y sé que pierdo tiempo porque de la nada siento la espuma del shampoo en mis ojos y sé que tengo varios minutos viendo la pared de la regadera, ida.

Prendo la cafetera y veo como cada gota del café va cayendo en la jarra de vidrio térmica. Veo las gotas una a una, ida.

Voy manejando, escuchando podcasts (según yo) y cuando menos pienso, llego a mi destino. Manejé ida.

En el trabajo, en juntas, en conversaciones, escribiendo, de repente me encuentro viendo por la ventana sin ver nada, ida.

Me dicen ya frecuentemente “¿a dónde te fuiste?” haciendo énfasis en que estaba totalmente ida.

Me encantaría poder decirles que mi mente se fue navegando a un pensamiento muy profundo sobre los planes que tengo.

Quisiera decirles que me quedé pensando en un último beso y por eso me quedé viendo hacia el horizonte.

También quisiera decirles que estoy organizando mis ideas y mi creatividad porque es tanto lo que traigo que necesito esos ‘tempus cessat’ para que mi mente respire.

Pero no. Simple y sencillamente me quedo IDA. En blanco. En pausa sin nada extraordinario que decirles por mi mirada perdida.

Leyendo acerca de lo que es un “mind black out”, nos dicen que es cuando la mente se apaga momentáneamente debido a stress no perceptible por lo consciente.

Lo que yo entiendo de esto es como cuando la pantalla de tu celular se cierra y se pone una imagen y para volver a activarla tienes que poner la clave ó tu huella.

Me preocupa la falta de actividad de mi mente en mi inconciencia cuando en la vida real yo estoy segura de todo lo que mi mente está pensando.

Otros doctores dicen que es hormonal lo que hace que mi cerebro se apague un rato durante el día. También dicen que es que no duermo bien (que eso es lo más probable, aunque la verdad yo si siento que ronco, jaja)

Ahora, no es lo mismo quedarse IDA que SOÑAR DESPIERTA.

Cuando uno sueña despierta, planeas, dejas ir la imaginación y hasta sonríes porque tú vas armando una historia positiva en tu cabeza. (también me pasa seguido).

Yo digo que es porque ando muy tranquila. Por primera vez en mucho tiempo me siento bien, me siento tranquila y me gusta lo que estoy haciendo.

Se me hace que mi mente se toma sus “breaks” para poder rendir en los siguientes meses…. porque ahora si se avecina un montón de compromisos, trabajo y momentos bonitos.

Así que, si me ven IDA, no se preocupen. Estoy en un descansito cerebral.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

50s Birthday Bash

Mientras cerraba mi maleta, revisaba cuidadosamente que llevara mis documentos, sobre todo mi pasaporte mexicano, mi pase de abordar y mi dinero. En unas horas saldría mi vuelo hacia Hermosillo porque me reuniría con las primeras amigas de mi vida, las de Nogales, Sonora para festejar junto con todas nuestros 50 años.

Visité a mis tíos y primos en Hermosillo y el Viernes tempranito pasaron por mi la Elsa y la Gemma. El verlas después de tanto tiempo vino a llenarme de un sentimiento tan especial que no sé cómo describirlo. Era una sensación de cariño, de nostalgia, de recuerdos pero sobre todo, un sentimiento como de “nunca las dejé de ver”. Eran ellas, 30 años después de la última vez que las vi, (solo las contactaba por medios sociales).

El camino de Hermosillo a San Carlos se me hizo cortito. Increíble escuchar de sus vidas y lo mucho que me perdí pero también muy curioso como sentía que sí fui parte de ellas. Sacando cuentas, desde nuestras abuelas está la amistad en Nogales, Sonora. Nuestras abuelas eran del cafecito y reuniones familiares. Muy probablemente estuvieron embarazadas con nuestras madres ó padres al mismo tiempo. Nuestras mamás eran también amigas en Nogales y estuvieron embarazadas al mismo tiempo. Por eso era ese sentimiento que me hacía respirar diferente. Había regresado, de cierta manera, a mi cuna, al vientre de nuestra amistad.

Llegamos a la casa que rentamos para el fin de semana y la vista era increíble. La casa blanca e impecable como de revista. Nos recibió Sergio, el encargado que no nos dejó mover un dedo ni bajar nada.

La Elsa nos sorprendió con papel del baño especial para nuestro festejo, una bolsa, un listón tipo banda y una corona que nos hizo sentir unas princesas (reinas pues).

Llegaron después las que venían de Nogales, Tucson y McAllen. Los gritos de emoción al ver a la Lalae, Dinorah y Ana Lucía. Eran ganas de llorar junto con mucho cariño. Nos abrazábamos y todas queríamos hablar al mismo tiempo. Llega por último la Becky desde Cd. Obregón a unirse al abrazo que nos seguíamos dando (y nos trajo a regalar Dabalash para que se nos pongan bonitas nuestras pestañas).

Nos fuimos a comer algo al pueblo porque después de eso ya no volveríamos a salir de la casa.

El mar caliente,

el solazo en la piel,

la arena crujiente,

el trago en la mano,

el sentimiento a flor de piel,

la música que nos hizo cantar

la atención de todas cuando una hablaba

y el “tiempazo” que traíamos nos hacían muy feliz.

Contratamos chefs particulares para que nos atendieran con unos platillos increíbles. No nos volvimos a quitar el traje de baño ni nos acordamos del mundo fuera de esa casa. Las risas de lo que hacíamos más las lágrimas cuando nos platicábamos cosas tristes fueron la mejor terapia. Cuando en esta vida tienes buenas amigas, eres muy bendecida. Pero cuando esas amigas son las primeras de tu vida, ninguna jamas llena ese lugar en tu corazón.

Celebramos juntas 50 años de vida. Y curiosamente celebramos 50 años de conocernos. Amistades de cuna. Amistades eternas…y únicas. Agradecida para siempre con Dios y la vida que nos permitió reunirnos.

Las quiero (besos a Totis, Dinah y Karla Pao que no pudieron ir). Vamos planeando la que sigue!

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Reinvéntate

Me encontré con una foto que decía “Nunca te adaptes a lo que te hace feliz” y lo sentí como un golpe bajo a mi alma.

Creo que al leerlo pude entender muchas cosas. Todos absolutamente estamos siempre atados, adaptados a lo que nos hace feliz y cuando algo cambia, nos desbalancea.

Dicho esto, tenemos entonces que estar en un modo de reinvención constante.

Reinventarnos no es más que mejorar lo que somos.

Me dice mucha gente “En todo andas”.

Pues tal vez tienen razón. Ando en todo porque estoy en constante movimiento queriendo mejorar todo lo que soy.

Me reinvento porque cuando estoy muy estática haciendo lo mismo, es mas fácil medir que no avanzo. En cambio, cuando comienzo un proyecto nuevo, cuando se me ocurre hacer otra cosa con mi carrera ya existente, no me presiona medir mi avance porque puedo tener el pretexto de ‘es que estoy reinventándome’.

No estoy cambiando quien soy. Eso no se puede. Uno es porque es y ya.

Pero cuando nos reinventamos, modificamos la manera de pensar y de reaccionar ante alguna adversidad.

Hasta allí todo está bien.

Lo que no puedo todavía hacer es dejar de adaptarme a lo que me hace feliz. No soy lo suficientemente fuerte ni madura para hacerlo.

Me adapto a ser feliz muy rápido, aunque conscientemente sé que todo tiene un tiempo de vigencia.

Me acostumbro a que todo vaya de maravilla y cuando algo no sale bien o algo se mueve de su curso y causa una traba en mi felicidad, me caigo rápido.

No me quedo en el suelo por mucho tiempo, pero si me caigo.

Es por eso la importancia de poder reinventarme siempre para poder salirme de esa zona de confort.

Reinventarte no es eliminar todo tu caminar, ni decir “borrón y cuenta nueva”.

Reinventarte a veces lo provoca algo negativo que te sucedió y te hace impulsarte de nuevo. Puede ser una crítica, un abandono, una traición en cualquier tipo de relación (personal y/o laboral).

A veces la gente se reinventa para poder decirle a alguien “Ándale, sí pude, aunque no lo creas”.

¿3 consejos para reinventarte?

  • Bloquea las emociones negativas
  • Conoce quién eres en realidad (no lo que te han dicho que eres)
  • Abre tu mente a todo

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Sin Rutina

Todos los días eran iguales para mi, ó al menos, muy parecidos el uno del otro.

Me levantaba, me tomaba una pastillita en ayunas que me ayuda con la tiroides, me esperaba media hora para tomar café y mientras tanto veía mi agenda del día.

Me tomaba mi cafecito, con crema y azúcar en la misma taza de siempre. Cuando iba a la mitad, la dejaba en mi buró de mi cama, me cambiaba para ir a caminar y sacar a la Kiara mi perrita.

Me iba con ella por la misma ruta de siempre, por detrás del edificio donde está la cochera hacia una entrada estrecha que da a la acera de enfrente del complejo de apartamentos donde vivimos.

La perrita ya se sabía la rutina. Ella sabía dónde iba a parar, dónde iba a cruzar la calle e incluso lo que me iba a tardar en darle la vueltota tempranera.

Ella sabía que al volver a la casa, le iba a quitar la correa y ella saldría corriendo a tomar agua mientras yo agarraba su plato y le servía su comida de la mañana.

Después me iba a meter a bañar rápido porque mi hermana me iba a hablar rumbo a su trabajo y me gustaba platicar con ella todos los días, mientras me maquillaba y terminaba el café ya frío que había dejado en el buró.

Después (antes de trabajar en mi nuevo proyecto), lo que hacía era sacar lo que iba a cocinar a medio día, y comenzaba a ver correos electrónicos para agendar citas y ver qué mas seguía.

Las tardes cambiaban un poco si recibía una invitación por parte de mis amigos ó familia para salir a dar una vuelta por San Diego.

Pero esos días ya no son iguales.

Desde fines de mayo, cada uno de mis días es diferente, lleno de sorpresas y cosas bonitas.

Para ser una persona muy rutinaria, este nuevo cambio al principio me tenía un poco agobiada pero ahora entiendo que este agobio se ha convertido en felicidad plena.

Me estoy acostumbrando a no tener una rutina establecida y segura. Me está gustado esto de tomar decisiones a última hora y no me da miedo.

Les confieso que si me ha costado un poco físicamente y emocionalmente adaptarme a que todos los días son diferentes. Pero ¿saben qué? Ya no quiero volver a esos días exactamente iguales que solía vivir. (Aunque mi hermana, mis hijos y mi Kiara extrañen que siempre esté disponible).

Todo iba bien hasta allí  pero de pronto tuve una corazonada. Estoy trabajando mucho junto a mi nuevo equipo de trabajo para lanzar un proyecto que cruzará fronteras. Y me di cuenta que lo que estamos haciendo es trabajar sin parar para que un día todo quede en automático y podamos disfrutar de otras cosas como empresa.

Es decir, todo este trabajo diferente cada día es para lograr una estabilidad uniforme un día. Y no he podido dejar de pensar entonces ¿estamos los seres humanos condenados a querer ser rutinarios para tener paz emocional, física y mental?

En todo el internet hay artículos que te dicen “cómo salir de la rutina” y sin embargo siento que lo que estoy haciendo es para crear una rutina para que funcione el proyecto. (¿Me contradigo?)

Sea lo que sea, voy a vivir el hoy porque estoy segura que será totalmente diferente a todos los demás días que viva.

Lo único que se es que si esta plenitud en todos los niveles de mi ser se hace rutinaria, la acepto con brazos abiertos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Lo que no se ve

Este miércoles blogguero fue inspirado por una imagen que me encontré navegando por el internet.

Se las pongo a continuación:

Desde que la ví, me puse a pensar en todas las interpretaciones que ésta me hizo hacer.

*A primera vista, esta imagen me dice que aunque aparenta estar perfecta, por dentro es un caos. Muchas veces uno se levanta, se baña (mientras llora en la regadera), se maquilla, se arregla y viste bien y sale al mundo con una sonrisa. Nadie se imagina el enredadero de hilos que hay detrás de esa sonrisa.

*Otra interpretación es que aunque las cosas parezcan buenas por fuera, por dentro son feas y malas. Hay tantas cosas malas que uno ni se imagina que pasan para que nosotros veamos algo lindo al final. Nos dejamos ir por lo que vemos y hasta despues nos enteramos que por dentro están horriblemente mal.

Un ejemplo claro son tantas marcas de ropas ‘finas’ confeccionadas por niños en estado de esclavitud moderna en países pobres.

*La tercera interpretación es la de que las cosas no son como aparentan. Es decir, ¿cuántas veces no has dicho “wow, que lindo matrimonio; qué padre su empresa; qué suave su negocio?” Muchas veces no nos damos cuenta que esas personas se agarran de todos lados para que sus proyectos salgan. Se ‘anudan’ de hilos más fuertes y hacen lo posible para que sus sueños sigan y se salven, sea lo que sea. No vemos lo que les ha costado, los sacrificios que han hecho para lograrlo ni las veces que han fallado en otras cosas.

Me ha puesto a pensar mucho la foto esta porque creo que realmente me recordó a mi persona.

No me refiero a que soy ‘bonita’ y por dentro fea (bueno, a lo mejor si tengo mis enemigos, jeje), sino que últimamente me han dicho gente de diferentes círculos sociales “Ay, Gina. ¿Cómo le haces para hacer tantas cosas?”

La verdad no entendía.

Pero tienen razón. Tengo el último mes levantándome muy tempranito y acostándome muy noche todos los días. Estoy trabajando en un proyecto nuevo que despues les voy a platicar con más detalles.

Casi no estoy en mi casa porque todo el día estoy en la oficina ó visitando clientes ó echando a volar esta imaginación que Dios me dió (y que yo se que es uno de mis talentos fuertes).

Ahora entiendo lo que dicen. Soy un conjunto de nudos y ataduras por dentro, en privado, que nadie ve ni se entera y presento mi mejor cara al mundo.

Pero también les puedo decir que hace años que no me sentía tan segura profesionalmente hablando. Hace mucho que no me daba esa oportunidad en su totalidad.

Me levanto feliz de ir a trabajar en mis nuevos proyectos. Me motiva todo lo que estoy viviendo y sobre todo de lo que estoy aprendiendo de tanta gente que está creyendo en mí. Son esos nudos que me mantienen firme y entera para todo lo que sigue.

Estoy muy feliz porque hace mucho que no me dedicaba 100% a mi vida profesional. Y ahorita, mientras puedo, lo estoy haciendo.

Ahora me toca a mí. Tengo todos esos hilos deteniendo mi caminar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Hace 5 años

Esta semana cumplimos 5 años en San Diego. Cinco.

Los mismos que tengo sin regresar a El Paso. ¿En qué momento se convirtieron en meses los días y en años los meses?

Han cambiado tantas cosas. He cambiado tanto yo.

Recuerdo perfecto que estaba en la recámara de lo que fué mi casa. Me estaba peleando con una cinta adhesiva de esas gruesas para cartón. Eran las últimas cajas que empacaba. Todo lo demás ya estaba guardado.

Estaba sola porque mis hijos se habían ido ese día. Curiosamente ningún conocido pudo ir a ayudarme aunque la verdad no quería molestar a nadie.

Me seguía peleando con ese “tape”, el rollo de cinta adhesiva. No encontraba donde estaba la orilla para cortarlo. Por fin la encontraba y al irla jalando, se iba rompiendo mal, en pedacitos sin irse de un jalón.

No se si era agotamiento físico ó mental pero precisamente eso, el no poder cortar el pedazo de cinta, hizo que me tirara al suelo a llorar desconsoladamente. Algo tan simple pudo romper con esa fuerza que según yo tenía.

Se oye exagerado eso de tirarme pero mi recámara ya no tenía cama ni sillones. Sólo estaban esas últimas cajas.

Lloré mucho en aquel piso frío de madera. Lloré quizá todo lo que no lloré en mucho tiempo. Aproveché que nadie me veía, nadie me podía decir nada (porque a veces hasta las palabras de consuelo ó de ánimo no las quieres escuchar. Necesitas llorar).

Comenzó a invadirme el miedo, la duda, los cuestionamientos a mi persona, a mis decisiones. Me juzgué entera en ese momento. “No voy a poder”. Me lo repetía una y otra vez.

Me daba miedo dejar 18 años de vida. Familia y amigos que se convirtieron en familia. Trabajo y escuelas de mis hijos. Dejaba un cielo muy bonito. De repente todo se oscurecía y lo que yo tanto había planeado lograr me estaba aterrando ahora que lo estaba realizando.

Los primeros 12 meses fueron muy difíciles. Me costó mucho (anímicamente hablando). Me costó trabajo perdonarme tal vez. Me sentía culpable de cierta manera de modificar la vida de mis hijos.

Ya tengo 5 años en San Diego. ¿Qué si ya se me quitó el miedo? No. Siempre tengo miedo. Pero he aprendido a no hacerle mucho caso porque el miedo es muy mentiroso.

Se me ha quitado un poco el miedo cuando veo lo que he avanzado emocionalmente. Se me ha quitado un poco cuando mis hijos me dicen que es lo mejor que hemos hecho (irnos a San Diego por todas las oportunidades que tienen aquí). Se me ha quitado un poco el miedo cuando me doy cuenta que me es menos difícil ya irme de lugares y de personas con la seguridad de que no pasa nada.

En estos 5 años he aprendido a soltar, a no tomar todo tan personal, a no juzgarme tanto porque veo el avance.

Hace 5 años que vivo en la ciudad que siempre quise vivir. Mucha gente me dijo que no la iba a hacer, que era muy difícil, que mejor me fuera a donde todos me conocen, a una ciudad menos cara, que no, que jamás, que era una atrevida.

Pues sí, me atreví hace 5 años.

No ha sido fácil pero me siento muy orgullosa de que ahi la llevo. (Y sí, a cada rato lloro, me da miedo, me estreso.. pero solo un ratito porque en cada momento he sentido que Dios no me ha abandonado, aunque a veces mis decisiones no hayan sido pensando en mis creencias religiosas).

Tengo 5 años en San Diego y quiero morirme aquí…. pero en muchos años más…

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Había Una Vez…

Había una vez una niña de unos 11 años que vivía en El Paso, Texas y platicaba con su mamá.

Ella le decía: “Mami, quiero estudiar en UCLA”.

La mamá sentía que su corazón se apachurraba. No era porque se iría lejos sino porque el pendiente era ¿cómo le va a hacer?

Esa niña era Luisa Fernanda y la mamá era yo.

La primera vez que supe que ella quería ir a esa escuela, como madre me preocupaba porque se me hacía algo tan difícil de lograr.

Vivíamos en Texas, es decir, “out-of-state”. El porcentaje de aceptación es muy bajo porque aplican miles de aspirantes. El costo de un año de colegiatura eran el doble si eras de fuera de California. Y aún siendo residente de California significaba mucho dinero.

Este es el costo 2022/2023 (pago anual) en UCLA :

www.ucla.edu

El tiempo pasaba y mis hijos iban creciendo. Luisa Fernanda se iba interesando por el lado político debido a que desde muy pequeña quiere luchar por los derechos de las minorías, especialmente en Estados Unidos donde se ve la discriminación por la diversidad de grupos que lo constituyen. Tambien su familia paterna siempre estuvo en la ‘grilla’ política y eso la inspiraba.

Decisiones personales y familiares nos hicieron irnos hacia San Diego, California y por primera vez sentí que estaba un poco más cerca mi hija de su escuela favorita.

Ella llegó a California en el último año de preparatoria (high school) y debido a eso, todo su curriculum escolar era un relajo. Le sobraban algunos créditos y le faltaban otros. Cuando se llega el momento de aplicar a las universidades, la que la acepta es San Francisco State University (SFSU).

La rechaza y yo no entiendo porqué. Me acuerdo que me preocupaba mucho y le decía “¿Y entonces qué vas a hacer?”

Pero ella tenía su plan. Ella sin decir mucho investigaba y buscaba alternativas. Ella no descansaba.

“Mami, me voy a inscribir a San Diego Mesa College porque allí tienen un programa de transfers a UC muy bueno”.

Yo, en mi total ignorancia sobre universidades en Estados Unidos, no pude hacer más que confiar en ella.

Fuí aprendiendo junto con ella. Se metió de lleno a clases y actividades extra-curriculares. Llevarla hasta allá era el precio a pagar pero, como a todo, uno se acostumbra y lo hace rutina.

Se llegaba la hora de llenar las solicitudes y hacer los ensayos para que alguna UC la aceptara. Me tocó leer lo que escribía y me acuerdo que me impresioné con el talento que tiene para redactar temas tan difíciles como lo es la política.

Pasó el tiempo y comenzaron a llegar las cartas de aceptación de todas las UC que aplicó. UC Berkeley, Santa Barbara, Irvine, San Diego y su escuela de sueño UCLA.

Había una vez una niña que soñó, nunca se dió por vencida, luchó, sobrevivió pandemias, buscó las herramientas económicas y logró su sueño.

El pasado 12 de junio del 2022, a las 9am en el campus de UCLA y rodeada de su familia, aquella niña se graduó de Bachelor in Political Science, con honores CUM LAUDE de la escuela universitaria pública con ranking #1 en Estados Unidos.

Desde las gradas la ví cumplir lo que de muy niña quiso hacer. Fue justo allí que me dió la gran lección de no dejarte vencer, aunque todo esté en tu contra, porque luchando y a veces llorando, los sueños se cumplen.

Estoy segura que me seguirá sorprendiendo (y enseñando). Yo me encargo de escribir de nuevo un “había una vez, la continuación”..

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂