Que no se acabe….

No me quiero despedir del 2022. Ha sido un año lleno de cosas muy bonitas y creo que se debe a que por primera vez en mucho tiempo puedo sentir una paz en mi alma.

Aprendí a que todo tiene remedio menos la muerte (una vez más)

Ahora le doy gracias a mi cuerpo por estar sano y trato de no criticarlo tanto por no ser la talla que era hace 25 años. Se ha portado super bien durante tantos virus raros en el mundo.

Dejé ir a los amigos que se quisieron ir porque una vez me dijeron “si un amigo se va de tu vida, nunca lo fue”.

Me he reído mucho este 2022, hasta puedo asegurar que ha sido uno de los años que menos he llorado.

Las letras que puse en papel este año fueron las más importantes, aunque mis blogs fueron menos leídos que otros tiempos.

A finales del 2022 por primera vez en muchos años me sentí rodeada de gente que no solo cree en mí, sino que me reta a que de lo mejor de mí. Me gusta mucho ser la que menos sabe en una reunión. A veces uno se cansa de enseñar. A veces lo único que quieres hacer es aprender.

Llegó a mi vida sin buscarlo un proyecto que me gusta. Me levanto feliz de ir a trabajar y tenía mucho que nada me motivaba.

Entendí el porque me gusta estar sola

Cumplí los 50 y todos los achaques que vienen con esa edad aunque los ignoro y trato de solucionarlos con aceites esenciales.

Reconozco que sigo con mil defectos, pero ya me estoy encariñando con ellos

Ya no tengo miedo

Aprendí a pedir ayuda y también a decir “no puedo hacerlo”

Me dolió que hablaran mal de mi sin motivos

Recordé los 50 años que llevo de vida, cada noche pensando en algo de mi pasado: una piñata, un amor, una reunión, una vivencia.

Este 2022 hubiera cumplido 100 años mi abuelo Memo y todas las noches recuerdo su mano sobre la mía cuando me llevaba a Misa y por un raspado de limón en Nogales.

Este 2022 quedé convencida que mi cabello no me crece porque hay duendes que me lo cortan mientras duermo.

El cielo cada vez se ve mas claro y me siguen las nubes, cambiando de forma para que yo me fije en ellas.

No escribí mucha ficción porque tengo mucha realidad que platicarles.

Dejé de pensar en el dinero y solito me tocó la puerta cuando menos lo esperaba.

Recordé lo que se sentía respirar profundamente.

Este 2022 fue muy bueno conmigo.

No quiero que se acabe…. Por eso lo voy a continuar este 2023

¡Feliz Año!