Provoquemos

Una vez un rappero llamado TUPAC, al cual asesinaron muy joven, dijo “Antes de que te preocupe el que alguien te odie, pregúntate ¿Y por qué me importa?”.

Yo soy una persona que “malamente” toda la vida quiere quedar bien. Me estresa mucho que alguien piense mal de mi y trato de no ser parte de ningún problema, sino siempre los ando solucionado.

Me molesta andar en chismes del pueblo y más cuando no son verdad. Ya sé, que simple. Pero así soy. Si me equivoco, asumo la responsabilidad y si hay que pedir perdón, lo hago.

Pero ¿cómo solucionas que la gente te califique por algo que no eres y no hiciste?           

Mis amigos se ríen de mí. Me dicen “si todos te quieren en este mundo, entonces algo no estas haciendo bien”.

Y se me quedó muy marcado.

Es cierto, la gente que habla mal de mi es porque tiene una pobreza enorme en su alma y en su vida personal. Han de estar luchando con demonios de su pasado y es mas fácil culpar a los demás que asumir y ver sus propios problemas para darles solución.

Entiendo.

Pero me choca que por todos lados me lleguen esos rumores o el típico “Ah, orale. Es que pensé que eras muy diferente”.

Con la edad me he retirado de mucha gente, y lo voy a seguir haciendo. Es de lo mas sano. Alejarse de la chusma, diría Doña Florinda.

Me pongo a pensar si todos los cuentos de nuestra niñez han sido solo una versión.

  • A lo mejor la Bella Durmiente no se quería despertar.
  • Tal vez el lobo feroz no era malo y la Caperucita inventó todo
  • A lo mejor la Blanca Nieves era muy mal portada y se escapó a vivir con 7 enanos
  • No sabemos si Scar en realidad fue humillado por su hermano mayor.
  • A lo mejor Ricitos de Oro solo quería robar en casa de los Ositos

El caso es que cada cuento termina según el que lo cuenta.

Es muy fácil cambiar la historia. Basta con omitir los detalles o agregar a lo sucedido.

Lo más fácil es creer en la historia mas chismosa, la mas polémica.

Cierto, nadie quiere una historia perfecta, donde todo sale bien y no hay buenos y malos.

Esa manera de correr el chisme (me incluyo), de querer saber qué pasó. ¿Y que dijo? ¿Y luego?

Los escritores de novelas y películas saben del hambre que el lector o espectador tiene para el drama y el nudo de la historia.

Han hecho millones en cines y ahora en plataformas en línea con programas que nos mantienen pegados a las pantallas.

“A darle a la gente de que hablar”

En fin, a mis 51 me queda claro, que no todos los que están son… pero tengo bien identificados a quienes SI, quienes SIEMPRE y quienes NUNCA JAMAS.

Asi que, ni modo. Mientras yo sepa la verdadera historia, que todos los demás hagan y deshagan. Han hecho de mi (segun sus versiones) una persona muy interesante y poderosa. Quizá ahora si me vuelva esa calzonuda. Ya me inspiraron.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Eres Anfitriona

Mariana Eres había invitado a varios de su oficina a un almuerzo tipo ‘brunch’ en su casa.

Se encontraba frente a la estufa. Su estufa tiene 4 hornillas a los lados y una grande en medio como para una plancha o un comal grande.

En cada hornilla, tenía una olla. Una tenía chorizo con papas. Otra tenía los frijoles. La otra tenía carnes frías, otra para huevito y en medio un comal grande donde estaba calentando unas tortillas de harina.

El aroma a café dominaba hasta que el del chorizo impregnó todo el ambiente.

A Mariana le gusta tener la estufa llena de ollas. Le gusta cocinar y mas le gusta ser anfitriona.

Es muy curioso como cada una de la ollas o sartenes necesitaban un cuidado especial.

Las papas se deben de mover mas rápido para que no se peguen, sin embargo, son las que más tardan en cocinarse.

Mariana veía que el tiempo en el reloj corría y todavía le faltaba tanto por hacer.

Tenía que terminar de colar el café; el champagne para las mimosas tenía que enfriarse más; la mesa debía ponerse bien con la mejor vajilla y ella debía arreglarse.

A medida que pasaba el tiempo, mas se estresaba porque no avanzaba.

“¿Qué hice?”, se preguntaba a sí misma.

“¿Por qué me comprometí con tanto?”

Mariana movía las ollas, picaba la fruta y las servía.

El mantel y las flores combinaban perfecto.

Las naranjas se exprimían mientras ella se daba cuenta que el tiempo corría.

¿Por qué se sentía tan presionada Mariana?

Los frijoles se sazonaban, quizá les faltaba un poco de grasa para quedar perfectos.

Faltando media hora para que llegaran los invitados, Mariana se comenzó a arreglar. Su cabello era un desastre y no sabía si iba a alcanzar.

Las hornillas seguían ocupadas, seguía Mariana revolviendo, volteando y revisando cada sartén y cada olla.

La casa olía a una rica combinación de café, frutos y guisados.

A las 11 am en punto llegaron los primeros invitados.

Mariana estaba lista. Agotada quizá. No estaba muy contenta con el resultado de la frittata de huevo. Las flores no estaban tan frescas como las quería.

Los invitados ni cuenta se dieron. Disfrutaron su almuerzo y alabaron las manos de Mariana que prepararon todo.

Mariana, tan anfitriona, tan ‘mortificada’ por quedar bien.

¿Será que el querer quedar bien con todos es una herida de rechazo de su niñez? ¿Será su mecanismo de sanación de un abandono emocional que tuvo?

Mariana, cansada pero sonriente, a penas pudo sentarse a probar el primer cafecito de su día. Satisfecha no al 100 con su desempeño como anfitriona, pero al final sabiendo que estaba lista para organizar la que sigue.

Gracias por seguir aqui. Fallé dos semanas seguidas y me di cuenta que no pasa nada.

Nos vemos el próximo MIERCOLES 🙂

Límites de Hormiga

Iba caminando a mi perrita una mañana. Hacía mucho calor entonces nos sentamos a descansar un ratito en una banca cerca del parque de mi casa.

La Kiara (mi perrita) estaba con la lengua de fuera y creo que yo también. Un arbolito nos daba una ligera sombra y me quedé viendo a la nada.

Me llamó la atención ver una fila de hormigas que se movían uniformemente, tanto de ida como de regreso. Parecía el “freeway” a la hora de mucho tráfico.

Me agaché por una piedra (de esas que manchan. Creo que era ladrillo, jeje). Y pinté una raya en frente de un grupo de las hormigas.

Automáticamente rebotaron y cambiaron de rumbo.

Les pinté otra línea y volvieron a cambiar de rumbo.

Las hormigas no se atrevían a cruzar el límite que les pintaba.

La Kiara las pisaba y decidí que ya era hora de irme antes de que con sus patitas asesinara a toda la población.

En camino de regreso me puse a pensar que las hormigas deben de ser los seres más inteligentes y trabajadores del mundo. No solo eso, sino tienen una unión y una manera de trabajar en equipo que todos deberíamos de imitar.

Lo que mas me llamó la atención fue que ellas respetan mucho los límites. Por su seguridad, por no saber que hay más allá del límite, por perder sus feromonas del nido, o por perder su visión de a donde iban en un principio, no se pasan de sus mismos límites.

Eso deberíamos de hacer todos nosotros, sobre todo con los límites personales.

Los límites personales son importantes por varias razones:

Autorrespeto: Establecer y mantener límites personales es una forma de mostrar respeto por uno mismo. Comunica que te valoras lo suficiente como para proteger tu bienestar físico, emocional y mental.

Relaciones saludables: los límites son esenciales para mantener relaciones saludables. Ayudan a definir los límites y expectativas dentro de una relación, asegurando que ambas partes se sientan seguras y respetadas.

Bienestar emocional: Los límites protegen su bienestar emocional al evitar que otros se aprovechen de tus sentimientos o los manipulen. Te permiten gestionar tus emociones y reacciones de forma eficaz.

Autonomía e Independencia: Los límites promueven la autonomía y la independencia. Te permiten tomar decisiones que se alinean con tus valores y necesidades en lugar de buscar ayuda externa.

Reducción del estrés: cuando estableces y mantienes límites, puedes reducir el estrés evitando situaciones que te causen malestar, resentimiento o traumas.

Comunicación mejorada: Establecer límites requiere habilidades de comunicación efectivas. Fomenta la comunicación abierta y honesta, con mejor comprensión y resolución de conflictos en las relaciones.

Empoderamiento: Establecer límites te permite tomar el control de tu vida y tomar decisiones que sean lo mejor para ti. Te permite afirmarte y decir “no” cuando sea necesario.

Protección contra daños: Los límites te protegen contra daños físicos, emocionales o psicológicos. Crean una línea que otros no deben cruzar, ayudándote a evitar situaciones abusivas o dañinas.

Equilibrio y autocuidado: los límites te ayudan a lograr un equilibrio entre tus responsabilidades, compromisos y bienestar personal. Te permiten priorizar el cuidado personal sin sentirte culpable.

Crecimiento y desarrollo personal: al definir tus límites, te puedes concentrar en el crecimiento y desarrollo personal. Tiene el espacio para explorar tus intereses, perseguir tus objetivos e invertir en la superación personal.

En resumen, los límites personales son cruciales para mantener el respeto por uno mismo, las relaciones saludables, el bienestar emocional y el crecimiento personal. Sirven como escudo protector contra el daño, el estrés y la manipulación y, al mismo tiempo, te permiten tomar decisiones que se alinean con tus valores y necesidades.

Ahora, sobre pasarse del límite de tu saldo en tu cuenta de cheques, bueno, ese es otro blog.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Balance entre La Vida y La Muerte

Siempre anda uno diciendo que el día debería de tener más de 24 horas porque el tiempo no alcanza.

En mi experiencia de vida, yo estoy casi segura de que, si el día tuviera más horas, no íbamos a ser más productivos, sino que solo usaríamos esas horas para perderlas o usarlas para dormir.

Las horas alcanzan perfectamente si las usamos como debemos.

Creo que así como están los días funcionan porque fisiológicamente estamos ya programados desde la naturaleza a trabajar y descansar como lo hacemos.

Si, claro. Hay días en los que de plano no tienes un minuto de descanso, tienes mil compromisos y a todos vas a cumplir y no sales de una junta de trabajo para entrar a otra.

Es también el tiempo empleado en el camino hacia el trabajo atorado en el trafico de la ciudad donde vives.

A veces los semáforos cambian hasta 4 veces y tu no te mueves del mismo lugar.

No siempre se puede dar uno el lujo de comer en mesa, en forma y sin revisar el celular.

A veces, en el día a día, uno come en el escritorio, llenando sin querer los teclados de la computadora de mendrugos del pan de tu torta que llevaste para comer.

Te bañas rápido, queriendo quedarte en el chorro de agua tibia todo el día. Te medio arreglas y te medio peinas. Medio ves la televisión y medio platicas con tu familia.

Le queremos echar la culpa al tiempo.

Que se va muy rápido; que no alcanza; que vuela; que no dura.

Lo único que hacemos al hacer eso es dejar de disfrutar cada minuto que pasa.

Es increíble como no sabemos cuando va a ser nuestro último minuto. Nuestro último texto, la última foto, la última reunión, el último abrazo.

Cuando una persona joven muere, me lleno de miedo. Mucho mas que de tristeza, mi sentir es de un miedo a no saber cuando me va a tocar a mi morir.

Se que es bueno despertar sin tener la muerte en mente, pero creo que también eso nos hace un poco irreales. Todos vamos a morir, solo que unos antes que otros.

No quiero estar toda preocupada por la muerte. Con preocuparme por la vida tengo.

Pero, ¿Cuál es el balance ideal sobre eso?

Ni puedo andar toda nerviosa por la muerte inevitable, ni puedo vivir como si fuera inmortal.

A veces te dicen que vivas el día como si fuera el último, CARPE DIEM, Seize the Day.

Pero si eso fuera aconsejable y viviera mi día como si fuera el último, todas las noches yo me dormiría con mi cuenta de bancos en ceros; hubiera texteado a todos los que quiero; me cenaría mi comida favorita; acomodaría mi cuarto para que no digan que soy un desastre con mis cosas.

No se cual sea el balance para vivir en paz.

Por lo pronto hoy pensé mucho en la muerte y como sería.

Quiero que sea cuando este muchísimo más vieja.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Blue Moon… lo azúl de la luna

Una luna azul es un fenómeno que ocurre cuando hay una segunda luna llena en un mes. Se llama luna “azul”, aunque en realidad no parece de color azul.

El término “una vez en una luna azul” se utiliza para describir algo que sucede rara vez o con poca frecuencia.

Ha habido algunos eventos históricos y tradiciones culturales importantes asociados con la aparición de una luna azul. En algunas culturas, se cree que una luna azul es un momento de mayor energía espiritual o significado mágico. Se asocia con rituales, ceremonias y celebraciones.

En términos de acontecimientos históricos, un ejemplo notable ocurrió en 1883, cuando la erupción volcánica del Krakatoa en Indonesia provocó condiciones atmosféricas que dieron lugar a lunas de color azul en todo el mundo. Este raro fenómeno fue documentado por científicos y se considera un acontecimiento importante en el estudio de la óptica lunar.

Una práctica común es reunirse con amigos o familiares y realizar una cena o comida especial para celebrar la ocasión. Algunas personas también utilizan la luna azul como una oportunidad para reflexionar y establecer intenciones para los próximos meses.

En ciertas tradiciones espirituales o paganas, la luna azul se considera un momento poderoso para la magia y la manifestación. Algunas personas pueden realizar rituales o hechizos durante este tiempo para aprovechar la energía de la luna azul y mejorar sus intenciones u objetivos.

En general, las celebraciones o rituales específicos durante una luna azul pueden variar según las creencias personales, los antecedentes culturales y las prácticas individuales.

¿Porqué les escribo de esto?

Porque este 30-31 de agosto, podremos ver una LUNA LLENA AZUL y no está demás aprovechar su luz, su magia, su belleza. Hay canciones, poemas y odas dedicadas a la luna azul y hoy yo le dedico mi blog.

Dicen que la luna no se deja fotografiar y es por eso por lo que no existe una foto donde su belleza sea reflejada como lo es en realidad.

La luna es para verse y admirarse en tiempo real a través de los ojos de uno mismo y no por medio de un lente o una foto que tal vez haga menos su belleza.

Es un fenómeno poco común, ocurre raramente y es por eso que en inglés, el término ONCE IN A BLUE MOON, se refiere a un dicho que se expresa cuando queremos explicar de algo que casi nunca, o rara vez nos sucede.

A mi por ejemplo me ha pasado o me pasa “una vez en luna azul” o como decimos aquí en Spanglish, ‘once in a blue moon’ lo siguiente:

  • Me quedo dormida antes de las 9pm
  • Ver a mis primos de Hermosillo que quiero tanto
  • Tengo un día sin estrés
  • Uso todas mis cremas de noche en un ritual de limpieza
  • Llegan oportunidades de trabajo que se DEBEN de tomar
  • Me la creo cuando me dicen que ‘voy muy bien’
  • Leen las personas que me importan de verdad mi blog
  • Me arrepiento de algo que dije y de algo que no dije
  • Hago mi pastel de NY CHEESECAKE
  • Ahorro para mi vejez
  • Me compro realmente lo que quiero porque me lo merezco
  • Me preguntan cómo estoy de verdad
  • Disfruto un Chardonnay
  • Etc

Ojalá nos pasen cosas muy lindas en esta luna azul que está por llegar.

Yo pienso admirarla, llenarme de su luz curativa y abrir mi mente, alma, corazón y pensamiento a todo lo que la vida quiera darme y también quitarme.

Porque cuando la vida te quita en realidad está haciendo campito para llenarte de cosas mejores.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

Sé una Dama…

No hay nada más bonito que ser mujer. Pero también es cierto que no hay nada más difícil que serlo.

Estuve en una plática para celebrar a las Latinas aquí en San Diego. El nombre de la conferencia se llamó “El Futuro es Latina” y realmente me quedé motivada y pensativa después de escuchar a mujeres de diferentes lugares, niveles de profesión, nacionalidades contar sus historias.

Yo di el taller de “La Importancia de la Marca Personal”, pero creo que este blog no será de eso.

Solo quiero escribir, para que no se me olvide, lo importante que es ser una mujer fuerte. No solo para uno mismo, sino para toda aquella niña o jovencita que nos ve de lejos queriendo imitarnos.

En la última semana conocí a tantas mujeres con un nivel ejecutivo en empresas mundialmente fuertes. No solo mujeres sino latinas que han sobresalido a pesar de haber comenzado desde cero, o a veces, desde menos cero.

Es muy chistoso que uno no ve lo fuerte que es. Siempre, al menos yo, pienso que las mujeres somos muy fuertes porque aguantamos mucho, pero lo digo cuando veo a otra persona que no soy yo.

Es difícil ser mujer porque aun a mis 51 años llego a un evento y saludo a mis conocidas y de repente las noto diferentes, como secas y serias.

Como mujer, lo primero que pienso es “Ya ando en otro chisme”.

Antes me hubiera preocupado mucho. Hubiera querido hablar con ellas y ver que les pasa o que hice para que me desairaran de esa manera.

Ahora la verdad que me hable la que quiera.

Es muy bonito ser mujer, pero es muy cansado. Son un montón de requisitos que tienes que cumplir. Y en el momento que fallas en uno, todos los demás ya no cuentan.

Navegando por Instagram, me topé un video que hace mucho vi, pero nunca lo compartí. Es un poema de Camille Rainville “Be a Lady, they said” (Sé una dama, dijeron). Camille lo escribió en 2017 cuando tenía 22 años. Lo escribe desde el punto de vista de una mujer enojada, furiosa por la inigualdad de género.

Lo narra Cynthia Nixon, mejor conocida como MIRANDA HOBBS de Sex and The City.

Es impactante y lo mas triste es que todo es verdad. Nada es exagerado.

“No seas mandona”, “No te vistas así”, “No seas coqueta”, “No engordes”, “No envejezcas” …

El blog no es de mucho tema profundo. Solo quise desahogarme un poquito.

BE A LADY.. SE UNA DAMA..

Les comparto el video: (Los va a mandar a Youtube porque tiene restricción de edad).

https://youtu.be/c22tr74XuLU

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

FERNANDOMANIA

Los Chicles.

Recuerdo perfectamente andar corriendo en el calor una primavera a principios de los ochenta en el municipio de Suaqui Grande, Sonora. Yo tenía 9 o 10 años y mi hermana tres años menos.

Era una Semana Santa y estábamos con mis primos Dewar disfrutando de las vacaciones. La Fernandomanía estaba en todo su esplendor y presumíamos que era nuestro pariente por lo Valenzuela, aunque la verdad no somos nada.

Estando en uno de los abarrotes donde habíamos ido a comprar unas Coca-Colas para la comida, vimos que vendían unos chicles largos con la foto del Toro Valenzuela.

Sin pensarla, nos gastamos el resto del dinero que nos había sobrado y compramos todos los que encontramos. Nos fuimos corriendo de regreso a la casa de mi Papanino (abuelo paterno) con todas las ganas de decirle a mi papá que habíamos encontrado chicles del Fernando Valenzuela.

Recuerdo que, al morderlo, estaba super macizo y casi me rompía un diente. Eso sí, jamás voy a olvidar su sabor a frutas.

No duraba nada el sabor, pero hasta el día de hoy, 40 años después, es algo que quisiera volver a probar en mi vida.

La Fernandomanía.

¿Porqué le vas a los Dodgers? Me preguntan siempre los de San Diego.

En mi casa siempre se ha visto el beisbol. Desde mis abuelos, mi papá, mis parientes los Mayer y los Soto que han llegado a las grandes ligas de la MLB y mi mamá, que le fascina también. (Antes le iba a los Phillies de Filadelfia porque le gustaba el Pete Rose, aunque lo niegue).

Irle a los Dodgers fue para mi algo natural. Como parte de la vida.

Había tardes enteras que yo me sentaba con mi abuelo Memo a ver el beis. Lo disfrutábamos tanto. Siempre quiso que yo me casara con un jugador de beisbol. No se lo pude cumplir.

Fernando Valenzuela, aquel niño tímido de Etchohuaquila, Sonora vino a revolucionar a todos los mexicanos y la pasión beisbolera en aquellos años.

Tenia 10 años y entendía las jugadas y decisiones de La Sorda. Steve Garvey, Ron Cey, Dusty Baker, Pedro Guerrero, Steve Sax, Bill Russell, Steve Yeager, etc. eran nombres que conocíamos e identificábamos mi hermana y yo.

Las carnes asadas los domingos se convertían en quinielas para ver los juegos de beis.

Era algo tan común y que al mismo tiempo nos gustaba. Mi mamá rezaba el Rosario cuando le faltaba un out al Toro y La Sorda no lo había sacado del juego.

Verlo voltear hacia arriba antes del último lanzamiento para ponchar al bateador y el grito del umpire emocionado “striiiike ouuuuut” era suficiente para que gritáramos.

Eran tiempos sin internet, sin redes sociales, sin manera de comunicarle a todos lo feliz que nos ponía el beis. Era felicidad pura compartida con los que estaban a tu alrededor.

Es por eso por lo que disfruté mucho este fin de semana pasado mi ida al Dodgers Stadium. Era el FERNANDOMANIA WEEKEND, porque por fin retiraron su NUMERO 34 y todo el fin fue festejar al gran Toro Valenzuela.

A nosotros nos tocó que nos dieran una réplica de su anillo y lo pienso guardar para siempre.

Cheers!

Mis hijos y sobrinos por herencia, naturaleza y amor al rey de los deportes le van a los Dodgers. Mi cuñado Sergio ni se diga, al igual que Jose Luis, el papá de mis hijos.

Disfrutamos ver como el Toro sigue haciendo historia. Un ejemplo mas de como un sueño de niño se puede cumplir.

Fue un domingo muy bonito. Buen beisbol, la familia junta, los Dodgers le ganaron a los Rockies y no me morí insolada.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊

La Sanada

No se si es la Luna llena de verano que me trae tan mística, o las hormonas fluctuando por mi edad. A lo mejor es que ya me está dando miedo que lo que deseo se cumple y no estoy acostumbrada.

Sea lo que sea, hubo algo en la semana que me dejó muy pensativa.

Leí lo siguiente:

“A lo mejor la razón por la que no sana uno es porque tenemos la idea que sanar significa volver a ser la persona que éramos antes de que nos dañara la vida”.

Sí, vuelve a leerlo.

Tres veces si es necesario.

Yo me quedé igual.

Todos queremos sanar de algo y creemos que sanar es volver a quedar como si nada nos hubiera pasado.

Les daré un ejemplo (no me pasó, solo es para usar un ejemplo):

Imagínense si me cortara horrible un brazo en un accidente o por no fijarme.

Me comienzo a desangrar. Hay momentos en que pienso que no la voy a hacer.

Decido ir a que me atiendan. Me revisan para ver la gravedad. Me dan antisépticos, me suturan, me ponen una gaza para proteger la herida y me dan las indicaciones para que yo tenga reposo y sane.

Pasa el tiempo y mi herida comienza a sanar. Obviamente la cuido y trato de no hacer nada que pueda abrirla de nuevo.

Comienza mi piel a sanar. Ya casi no me duele.

Pasa mas tiempo y mi piel ya está sana. ¿Quedó como era antes del accidente?

No. Tiene una cicatriz. Con el tiempo, esa cicatriz se va a ir desvaneciendo hasta quedar como una línea rosita.

Pero jamás mi brazo quedará sin ese recuerdo.

Aunque ya no me duela, no me moleste, no se me note mucho, lo maquille. Siempre será mi brazo un antes y un después de esa cortada.

Asi somos todos en cualquier situación.

Nunca olvidaremos aquel regaño de nuestros padres cuando éramos chiquitos.

Tampoco seremos los mismos después de aquella maestra que nos daba miedo en la primaria y la obedecíamos porque nos daba pánico que nos llamara la atención.

Nunca volvemos a ser los mismos después de una traición. Mucho menos después de una muerte cercana.

Todo lo que nos ha pasado va dejando una huella, una cicatriz, que aunque tratemos de disimular y muchos ya no la ven porque nunca supieron que nos pasó algo, sigue allí.

Tenemos que sanar no para volver a ser los mismos antes del daño, sino como nuevas personas.

Lo que nadie nos recuerda es que somos mejores ahorita que antes, porque ya sabemos que podemos sobrevivir a cualquier cosa.

Sanar es sobrevivir el daño. Y eso nos hace mas valiosos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

¿Y por qué no antes?

He dejado de preguntarme “¿Por qué no lo hice antes?”

Platicando con una amiga llegué a la conclusión que siempre que algo me esta pasando que es muy favorable, me arrepiento de no haberlo hecho antes.

El 1 de agosto cumplimos un año en LA REVISTA BINACIONAL, es decir, se lanzó la plataforma digital binacional que ha tenido un éxito no esperado, al menos no tan pronto.

Un año de trabajar de sol a sol. Un año de días con muchas presiones pero que se hacen tan ligeras porque somos un equipo comprometido a sacar el proyecto adelante.

Había noches en que llegaba a dormir y mis hijos ya estaban acostados. Ni los veía. Mi perrita casi se olvidaba de mí.

Días de aciertos, de juntas productivas y cierres de contratos con clientes importantes nos impulsaban a seguirle.

Todos los días hay mucho trabajo, pero lo disfruto tanto que es para mí una diversión.

¿Por qué no lo hice antes? 

Siempre me ha gustado escribir. Publico semanalmente este blog o periódicamente cosas absurdas en mis redes sociales. Escribir y publicar son mi naturaleza.

¿Qué me faltaba para animarme a lanzar una plataforma binacional con el alcance que ahora tenemos?

No era el momento.

Para todo hay un tiempo.

Hubo tiempo para que yo trabajara en la maquiladora y aprendiera todo lo que hay que aprender de costos de manufactura, incrementando mi capacidad de manejar presupuestos millonarios a lo largo de mi vida.

Hubo un tiempo para dedicarme a ser esposa y madre de dos hijos maravillosos. Tuve la fortuna de poder ser una mamá que se quedaba en casa y estuve siempre presente cuando mis hijos eran pequeños. 

Hubo un tiempo para ser maestra en la escuela de mis hijos donde aprendí de nuevo a ver la vida a través de los ojos de niños de 4 años. Aprendí a resolver problemas como niña de primaria, una vez más.

Hubo un tiempo para lanzarnos con una maquiladora de producto para mascotas, aunque de manera secundaria, puse mi empeño y apoyo incondicional siempre.

Hubo un tiempo para sacar mis licencias de bienes raíces en Texas y en Nuevo México. Aprendí a trabajar con adultos una vez más, aunque eran más problemáticos que los niños de mi escuela.

Hubo un tiempo para poder tomar la decisión de irme a San Diego a vivir. Decidí recordar quien era yo y cuales eran mis capacidades en todos los sentidos.

Hubo un tiempo en el que jugué ser empresaria, emprendedora de productos y comercializadora que no fue exitosa porque NO ERA EL MOMENTO.

Hubo un tiempo para escribir y encontrar amistades nuevas que me sacaron de la depresión natural que traen los cambios fuertes en la vida.

Hubo un tiempo también para tocar fondo en lo profesional y tener que decidir entre darme por vencida o seguir bateando hasta conectar.

Hubo un tiempo para conocer a las personas indicadas que vieron en mi el potencial que muchos no vieron, o que yo escondí porque NO ESTABA LISTA.

Y se llegó el tiempo en el dije SI a una propuesta de proyecto de vida. Sin pensarla, sin dejar la oportunidad que me cayó del cielo y que me daba trabajo entender que era para mí, pero la tomé.

Y ahora estamos aquí, a un año de haber lanzado el proyecto. 4 revistas impresas después, 2 mas en camino, planes de expansión que nunca imaginamos.

Ahora si entiendo porque no lo hice antes. Me faltaba la experiencia de vivir muchas cosas para que nuestro proyecto tuviera éxito. 

FELICIDADES a LA REVISTA BINACIONAL, nuestra revista, tu revista, MI REVISTA.

Un año ya.

Nos vemos el próximo Miércoles ☺️

Poeta de ocasión

Hay días en que se me vienen poemas a la mente. No avisan su llegada.

Simple y sencillamente llegan.

Mi mente se comienza a pintar de colores, como si con un pincel me regalaran algo de motivación.

Abrí mi computadora y me puse a escribir lo primero que mi mente envió a mis dedos.

Mi teclado ya está viejo, sin embargo, se ha rejuvenecido con los pensamientos frescos que le di.

No sé si sea el estrés que manejo lo que me ha inspirado el día de hoy.

Es muy curioso.

Siempre que me encuentro presionada (por voluntad o por terceros), mi mente cambia y se llena de amor y de entusiasmo por escribir.

Es como si funcionara bajo presión, como si estando relajada no produjera, pero bajo aplastamientos mentales diera lo mejor de sí.

Tengo en mi mente las mejores frases candentes. Aquellas palabras que combinadas cantan lo erótico que pocos comprenden y a muchos asustan.

Describo, casi como si lo estuviera viendo, alguna historia ficticia reflejando tal vez una dosis solamente de mi propia realidad.

Escribo también entre líneas. En esos espacios que solo los que me leen cada miércoles pueden interpretar.

Nada es tan fácil como lo que publicamos en las redes sociales. Y todo lo que callamos es menos difícil.

La vida no es sencilla. Es despertar y llegar a luchar contra demonios del pasado, trastornos psicológicos mientras publicas tu mejor sonrisa y tu mas rica bebida del día.

Los filtros hacen maravillas para que no vean el trascurso del tiempo sobre tu cara. Estoy esperando desesperadamente el filtro al sentimiento, a la mirada y al alma que no puede ocultar el miedo al futuro.

Escribo tal vez a mi enamoramiento al presente. Por fin entiendo lo que es “vivir el día” sin llorar por lo que fue ni comerme las uñas por lo que pasará mañana.

Estoy sana hoy, pero a veces dudo de mi suerte cuando me duele algo en mi cuerpo.

Escribo con mi cansancio acostumbrado, con toda la fe de que me van a leer, pero sobre todo con un desahogo necesario para bajar la presión que me atormenta.

El no saber manejar el tiempo es símbolo de inmadurez, diría mi amigo Luis.

A veces no manejarlo es simplemente no tener ganas de hacerlo.

Me cansa estudiar lo que ya se y pagar por cursos que me enseñan lo que yo casi inventé.

La vida se está esfumando entre mis manos y quizá es lo que me tiene estresada.

A veces uno está tan satisfecho con lo que hace que no quisiera que se acabara nunca.

Y eso es precisamente lo que me pasa.

La vida me sonríe, pero conozco esa picardía.

Me da miedo que me sonría por descaro y no porque se alegra de mí.

Hoy quiero escribir un poema descriptivo de mi inquietud sobre lo rápido que pasan los días.

Estoy enamorada de mi vida y por primera vez, estoy enamorada de mí.

Me estoy convirtiendo en esa persona que siempre he buscado para ser feliz. La única que no se va a ir si no le contesto un texto, no tuve tiempo de ver o que no se queda por miedo a mi manera tan torbellino de andar por la vida.

Gracias por leerme. Mi mente necesitaba desahogarse. Mis dedos no tienen la culpa de lo que se les dictó escribir.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 😊