Conectando la Mente

Me la vivo manejando, ya lo saben. Entre vuelta de hijos, vueltas con mis clientes y nomás por andar de vaga, paso muchas horas en el carro. Para pasar el rato, he puesto muchos ‘Podcasts’ para ir oyendo algo diferente a los playlists de Spotify.

Una de ellas hablaba de cómo el cuerpo reacciona si conectas la mente. No le entendía bien a lo que decía y de tarea nos dejó inventar un experimento en donde conectando la mente, el cuerpo reacciona.

Mi resultado de la tarea fue el siguiente experimento y lo voy a usar con ustedes (aprovechando mi talento de redacción descriptiva).

Ok.

Vamos a usar la imaginación en lo que están leyendo.

Va.

Imagina que estás en tu cocina. No hay nadie más en casa más que tu.

Imagina que estás en la cocina en la parte donde siempre preparas la comida. Tal vez estás parado enseguida de la estufa, de una isla, enseguida del lavabo.

Enfrente de ti, está una tabla de madera para picar verduras.

Encima de esa tabla de madera está un limón verde.

El limón está brilloso, se ve jugoso.

Tómas el limón y lo llevas al lavabo (sink para nosotros los pochos).

Lo detienes con una mano y con otra abres la llave.

Sientes el agua entre tus dedos, tibia pero fresca.

Pasas el limón por ese chorro de agua.

Cierras el agua.

Tomas un pedazo de papel de rollo de cocina para secarlo.

Regresas hacia la tabla y lo pones de nuevo allí.

Abres un cajón (donde guardan toda la cuchillería).

Agarras el más grande. Si, ese que parece de película de terror.

Vuelves a pararte frente a la tabla de picar con el limón encima.

Con una mano detienes el limón. 

Con la otra mano tomas el cuchillo.

Despacio lo partes en dos.

Los aromas cítricos llegan a tu nariz y sientes una frescura.

Observas las dos mitades perfectas.

Tomas una de las mitades con una mano y vuelves a tomar el cuchillo con la otra.

Partes esa mitad en otra mitad, obteniendo un gajo de un cuarto del limón.

Tomas ese gajo.

Lo hueles para absorber toda la frescura.

Lo llevas a tu boca y chupas todo el limón.

🙂

Si eres como todo el mundo normal, tu boca se llenó de saliva al imaginarte chupar ese limón, ¿verdad?

Creo que fue un ejemplo simple pero no pude pensar en otra cosa que hiciera reaccionar tanto al cuerpo como ese cítrico al chuparlo.

Tan simple, tan fácil, tan rápido.

La mente es muy poderosa.

Pude entender que uno debe de pensar en cosas dulces y no limones para sentirse mejor, jejeje.. (mas ahora que estamos en LOW CARB MODE)

Pero si.

Tenemos la mala costumbre de pensar en “el peor de los casos” muchas veces.

En lo personal lo hago para estar preparada por si algo no sale bien. Muchos me dicen “negativa”, pero lo que no saben es que es parte de mi personalidad ‘Precavida”.

No se si se deba a que resuelvo muchas cosas yo sola sin ayuda. O tal vez se deba a que estar en el negocio de bienes raíces es muy complicado y son muchas variantes lo que determinan que un trato se lleve a cabo. Quizá sea por experiencia propia de no estar preparada por tener ‘confianza’ demás.

Aquí es donde entra el conflicto interior.

Algo en mi YO interior me detiene a ser más “a la hay se va”. No puedo ser así de agusto.

No puedo dejar de trabajar e irme a la playa ó dormirme todo el día

No puedo irme de vacaciones con el dinero de la renta ya que DIOS DIRá.

Mi mente está siempre planeando, calculando, organizando, dirigiendo. No puedo evitarlo.

Pero tambien ahora capto, con ese podcast que escuché, el porqué me estresan las cosas que no han pasado.

En mi mente activa, de alguna manera visualicé esos escenarios de lo peor que pudiera pasar en todos los aspectos de mi vida, y sin querer lo estresé.

Así como el limón, al yo decir “¿y si no se hace?” mi mente con eso conectó a mi cuerpo y lo estresó. Sintió como si de verdad estuviera sufriendo por que algo no sucedió como lo planeamos.

Ahora entiendo tantos amigos y coach de positivismo que nos dicen por todos los medios:

“piensa positivo”

“no jales lo malo”

“cancela ese mal pensamiento”

“visualiza como quieres estar”

Tienen toda la razón.

Si un simple ejercicio de chupar un limón nos hizo salivar como si de verdad lo estuvieramos haciendo, llenemos nuestra mente con todo lo positivo para que nuestro cuerpo piense que estamos a todo dar.

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂