3 minutos, 3 veces al día

Habia un empresario, casado, tenía hijos y mucho dinero. En el lapso de un año, los hijos murieron en un accidente automovilístico. A la esposa le dió cáncer y tambien falleció un poco despues. El empresario perdió toda su fortuna. 

Le dió una depresión tan grande que decidió que lo mejor era suicidarse.

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Antes de quitarse la vida, quiso despedirse de la familia que le quedaba. Viajó hasta donde se encontraba la familia y sus amigos de la infancia. Nunca les dijo que intentaba suicidarse.

En esas fechas, había una reunión de generación de él. Tuvo la oportunidad de convivir con sus grandes amigos de su infancia y su juventud. Era realmente una despedida. 

Entre la emoción de estar con todos, decidió saliendo de la fiesta ir a su antigua escuela primaria. Se encontró entonces con un maestro que tuvo. Le dió mucho gusto. Tuvieron el placer de sentarse a platicar por horas de muchas cosas.

El maestro antes de irse le dijo “Tengo un regalo para ti”, y le entregó una carta. La única petición del maestro fue que no abriera la carta hasta que se encontrara ya en el avión de regreso.

El empresario le da su palabra y se despiden.

Al llegar al aeropuerto, el empresario se encuentra a otro amigo y le dice “¿qué crees? Fuí a nuestra antigua escuela primaria y me encontré con nuestro maestro de sexto. Me dió mucho gusto verlo”.

El amigo lo ve con cara desencajada y le dice “No puede ser, el maestro murió hace 5 años”.

“Claro que no, yo estuve con él y platicamos mucho”, insistía el empresario.

“Has de estar confundido, amigo. Ese maestro de verdad murió hace 5 años”, le dice el amigo.

Total, ninguno de los dos aceptó estar equivocado.

El empresario aborda el avión y ya estando sentado abre la carta.

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Lo primero que decía la carta era…

“Tú ya sabes que estoy muerto porque te lo acaban de decir. Este mensaje es para que tú sepas que la gente que está de este lado no quiere que hagas lo que quieres hacer. Sabemos cuál es tu intención. Y queremos que no lo hagas. Te pido, que por el lapso de un año, hagas un ejercicio muy simple. Si despues del año todavía quieres hacer lo que quieres hacer, es tu elección”.

El ejercicio consistía en los siguiente:

3 veces al día se tomaría 3 minutos para hacerlo.

El primer minuto era de relajación total. Sentarse cómodamente y desconectarse de todo. No pensar, solo respirar sin escuchar ni sentir. Solo flotar con los ojos cerrados.

El segundo minuto era para visualizar todo lo que quisiera lograr. Absolutamente todo lo que quieres lograr en el mundo pero viéndolo como si ya lo hubieras logrado. 

El tercer minuto es de agradecimiento a Dios por todo.

Esta es la práctica. 3 minutos, 3 veces al día.

El empresario le hizo caso y al transcurrir el año su vida había dado un giro. Poco a poco se iba recuperando de sus finanzas y además había encontrado una buena mujer que lo acompañaba. Su vida valía la pena. 

(Se dice que fue historia real. El empresario existe y hoy en día se sigue buscando el nombre e investigando la fuente)

Ya sé.

Me quedé igual que ustedes cuando mi amiga Kora Sánchez me la platicó. Imagínense mi cara mientras tomaba un trago de la cerveza fría. Kora se dedica a eso, a ser coach y motivar a empresas. Viaja por todo el mundo enseñando cómo visualizarnos con ese éxito que todos queremos tener. Cuando digo EXITO, hablo de ser exitoso en el amor, en la salud, ser íntegro, familia feliz.. No sólo es éxito el poder adquisitivo.

Al platicarme la historia y yo llenarme la boca de almendras para tener el pretexto de aventarme un tragote de cheve y no llorar, me explicaba que realmente el Poder de la Atracción lo es todo.

“Yo creo en la historia porque el ejercicio que le recomendaron al empresario te pone en esa vibración de positivismo para atraer lo bueno”, me explicaba mi amiga, mientras abría otra cerveza. (Las abrimos una por una y la compartimos para que no se caliente la cheve. ¿ven? Yo tambien puedo darles tips útiles)

Seguimos platicando y todos estos días he estado pensando en eso.

Aproveché que es SEPTIEMBRE, mes sobre hacer conciencia sobre el suicidio, para publicar este blog.

No es la primera vez que escribo del suicidio. Para mi es un tema muy delicado y hasta miedo me da porque no soy una especialista en psiquiatría ni mucho menos.

Pero siempre es bueno compartir algo positivo. La historia del empresario me dejó un muy buen sabor de boca y estoy tratando de hacer ese ejercicio.

Es difícil darse el tiempo de hacerlo. No alcanza el día.

NO ALCANZA EL DIA.

Eso quiere decir que tengo mis horas muy ocupadas para estar pensando en cosas negativas.

Voy a encontrarle el tiempo a esos 3 minutos 3 veces al dia.

Al despertar puede ser buen momento para hacerlo.

A medio día en un momento que pueda irme a mi recámara a despejar la mente puede ser otro.

Al final del día, ya para dormirme haré los 3 minutos restantes.

Me da mucho trabajo relajarme y desconectarme. Soy lo peor para esos ejercicios de relajación. Tengo que aprender a soltar.

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Me visualizo plena… en todos los sentidos de la palabra.

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Agradezco por tanto. Por todo. Por cada instante de mi vida. Cada decisión me ha traído hasta donde estoy ahorita. Y la vida te da sorpresas. 😉

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Así que, ya saben. Vibren en positivismo para atraer lo bueno de la vida.

La vida vale la pena vivirla.

Démosle una oportunidad.

(Gracias Kora, por la historia y por esas invitaciones a última hora a tomarnos un traguito y reirnos de todo.)

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂