Vainilla

Siempre era la misma rutina cuando acompañábamos a mi mamá al mandado en el Safeway de Nogales, Arizona:

Ibamos al Safeway a comprar cosas que mi mamá no encontraba en el VH de Nogales, Sonora. Me acuerdo de aquel frío espantoso en el pasillo de los lácteos (chistosamente lo sigo viviendo en la tienda VONS. No entiendo porqué tienen que congelar tanto los pasillos). Mi hermana corría por los pasillos y yo me estresaba verla alejarse porque mi mamá me decía siempre “Cuida a tu hermana”.

Despues de comprar el mandado gringo (winnies, leche, quesos, ketchup, Keebler cookies, Tide, Diet Tab soda, etc), mi mamá nos llevaba a Kentucky Fried Chicken por un bote de pollo para llevarlo a la casa. El KFC quedaba enseguida del Baskin Robbins 31 Flavors, la tienda famosa de la nieve.

Mi hermana y yo siempre queríamos pero mi mamá desde el carro nos iba diciendo “No, porque luego no van a comer pollito”. Entre insistirle y poner cara de tristes, mi mami al fin cedía y nos decía, “OK, pero sólo el tamaño más chiquito y que sea una sola bola de nieve”.

Me daba mi mamá unos dólares y me decía, “Ve yendo enseguida a la nieve mientras yo ordeno el KFC”. Tomaba de la mano a mi hermanita (porque la tenía que apretar de la mano para que no me jugara una broma de esconderse ó salir corriendo) y nos ibamos a la nevería.

Me sentía yo muy grande, con el nervio de que no me fuera a alcanzar los dolaritos que me dió mi mamá, asegurando mentalmente que me dieran bien el cambio y todo esto mientras apretaba la manita de mi hermana.

Quisiera poder explicarles el sentimiento al entrar a la tienda de los tantos sabores de nieve. Por el vidrio veíamos los sabores. Mi hermana brincaba para alcanzar a ver por el vidrio del mostrador que era al mismo tiempo un refrigerador de los helados.

“¿Cuál vas a pedir, eh Gina?”, me preguntaba mi hermanita con sus ojotes verdes viendome. (Parecíamos Anna y Elsa de Frozen).

Yo toda sangrona, creyéndome la grande, “No sé, son tantos sabores. No me decido cual”.

Nos poníamos a leer los sabores, uno por uno. Se nos hacía agua la boca a las dos.

  • Banana Nut Fudge
  • Black Walnut
  • Burgundy Cherry
  • Butterscotch Ribbon
  • Cherry Macaron
  • Chocolate
  • Chocolate Almond
  • Chocolate Chip
  • Chocolate Fudge
  • Chocolate Mint
  • Chocolate Ribbon
  • Date Nut
  • Eggnog
  • French Vanilla
  • Green Mint Stick
  • Jamoca Almond Fudge
  • Lemon Crisp
  • Lemon Custard
  • Lemon Sherbet
  • Maple Nut
  • Orange Sherbet
  • Peach
  • Peppermint Fudge Ribbon
  • Peppermint Stick
  • Pineapple Sherbet
  • Rainbow Gum
  • Raspberry Sherbet
  • Rocky Road
  • Strawberry
  • Vanilla
  • Vanilla Burnt Almond

“Quiero el de chicle, Gina”. Me decía mi hermana, toda emocionada.

Yo pedía siempre el Jamoca Almond Fudge (hasta la fecha).

Pagaba y esperábamos la nieve mientras tambien veía que mi mamá ya venía con el pollo. Nos íbamos muy felices a Nogales, Sonora a continuar el sábado.

40 años despues, esas neverías siguen vigentes, con diferentes sabores pero la misma variedad de que sean 31.

Siempre me da mucha risa que mis sobrinos piden vainilla cuando vamos. De todos los sabores, escogen vainilla.

¿Porqué les platico estas vivencias de mi infancia?

Porque tenemos que entender de una vez por todas que este mundo es un mundo de sabores diferentes.

Habemos sabores dulces, frutales, chocolatosos. Este mundo tan diverso nos da un montón de opciones y tenemos que aprender a vivir todos juntos en este mismo congelador.

A veces hay personas que piden su cono con una bola de Fresa y otra bola de Chocolate. Mezclan los sabores. Quizá se nos hagan raras algunas combinaciones, pero al fin y al cabo, no es para nosotros. Si no nos gusta, no lo hacemos. Y ya.

Imagínate un mundo sabor vainilla y ya. Sin chocolate, sin sabor nuez ó nieves de agua frutales. Vainilla y punto.

Siempre lo mismo, sin variedad, todo uniforme.

Si todo fuera vainilla, no hubiéramos tenido las carcajadas con el debate presidencial 2020 de los estadounidenses.

Si todo fuera vainilla, todos nos vistiéramos igual, nos pareciéramos.

La comida fuera igual. La música fuera igual. Una sola cultura y una sola religión.

Todas las ciudades serían iguales, con las mismas tradiciones y creencias. No viajaríamos porque todo fuera igual.

No me mal interpreten. A mi me encanta la vainilla. La pido seguido (igual que mis sobrinos). Pero la escojo de un montón de opciones. Es una bendición vivir en un mundo de opciones y no de imposiciones.

No es lo mismo tomar la nieve de vainilla porque eso quieres, que tomar la nieve de vainilla porque no existe otro sabor.

Reflexionemos un poco. Basta de condenar a las personas por ser diferentes. No podemos imponer lo que nosotros queremos y creemos a todos los demás. No podemos eliminar sabores donde hay tanta variedad.

Yo, la verdad, prefiero un mundo en el cual está bien pedir Jamoca Almond Fudge, Vainilla ó cualquiera que sea el sabor que se me antoje.

Escribo este blog un poco triste porque me tocó ser testigo de la desigualdad y discriminación que tienen las minorías en Estados Unidos. Caminando a mi perrita pasé por el parque donde están las canchas de basquetbol y juegan muchos muchachos afroamericanos. Me gusta verlos porque son buenos para el deporte y porque ponen música muy padre. Esta vez que pasé, estaba una camioneta de los Parks and Rec de la ciudad de Chula Vista. Un americano, rubio, los estaba corriendo del parque. “Es que no viven aquí, no pueden estar aquí”, les decía. Yo de metiche le pregunté al guardia (no es policía, sólo cuida los parques), “¿Porqué no pueden estar aquí si el parque es público?” “Porque no. Son muchos y no deben de estar todos amontonados como pandilla. Ahora, si usted es residente de por aquí, puede invitar a dos a quedarse”. “Nah, no es legal lo que está haciendo. Aquí es público y pueden jugar”. Dos de los muchachos me oyeron y se relajaron, ignorando totalmente al gringo racista (era la única razón que había para correrlos, ya que todos traían cubrebocas y estaban al aire libre). Me dió tristeza que quisieran deshacerles el juego a los muchachos, en lugar de apoyarlos para que no anden de vagos. La gente como ese “policía” tiene que aceptar que este país es un Baskin Robbins, lleno de sabores y colores diferentes. Al rato me traigo a los del barrio, para que se le quite, jajaja.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂