Cosas que no escribí

¡Feliz año!

2020

(y me sigues leyendo)…

Hoy sólo escribiré algunas cosas que no publiqué (con ó sin dedicatoria) en el 2019…

  • José José sí me dolió que muriera pero me dolió más el chisme tercermundista de su funeral
  • No te dije que NO a ti, lo que pasa es que dije SI a mi misma
  • La gasolina me arruinó el presupuesto
  • El Océano Pacífico es mi mejor aliado
  • Un día eres jóven y el otro regañas igualito que tu mamá
  • Debo cuidar mi salud
  • El cine del 2019 estuvo muy bueno
  • No le entiendo al clima ni al calentamiento global
  • Caminar en las mañanas por los jardines me han mantenido viva tanto físico como emocionalmente
  • Mi amigo argentino me enseñó que no basta un LIKE en la publicación sino un COMENTARIO adicional (eso lo completa)
  • Hasta los superhéroes rompen corazones a mujeres maravillas
  • Ya no tengo miedo
  • No soy todo lo que escribo, soy todo lo que callo
  • Tengo una nueva obsesión por la salsa Tabasco (ya se, qué mal)
  • Ya no busquen pleitos por Facebook
  • Leí muy poco este año
  • No quiero hacer propósitos
  • Me duele la gente cercana que me critica a mis espaldas (en sus cafecitos). De frente. Háganlo de frente.
  • No voy a tener expectativas, especialmente de la gente que me falla cuando más la necesito
  • No se si sea buena mamá
  • Una sola taza de café después de las 7pm me quita el sueño
  • Tengo que tomar más vino y menos cerveza
  • Uno de mis propósitos del 2019 era aprender a tejer.. No lo cumplí
  • Tengo días que no se ni como le hice para levantarme de la cama
  • Tengo identificados a cada uno de mis contactos, quién siempre SI, quién se va a ir, quién NO, etc
  • Mi amiga Carolina me va a ayudar a Planear con un Propósito… 🙂
  • Debo callar más y opinar menos
  • Muy salada en todos los deportes
  • Ya uso lentes para leer
  • Quiero ver a mi amiga Maritza, reirme mucho y tomarme una cerveza. A mi amiga Marisa , desahogarme agusto y tomarme un tinto.
  • Muy buen bateo este 2019
  • Adicta a las tiendas de segunda
  • Me choca que me digan “boomer”
  • Aprendí a tomar distancia, como cuando te formaban en la primaria, de todo aquel que me quitó paz
  • Manejé muchas millas sin salir de la ciudad
  • El dinero cambia a las personas
  • La distancia es mi mejor amiga
  • La luna adivina mi pensamiento
  • Creo que soy libre
  • Gracias a Dios ya no tengo hijos en primaria ni grupos de whatsapp de mamás tóxicas
  • Me contradigo seguido
  • Ya ni me importa Trump
  • Me gusta andar despeinada pero con la boca muy pintada
  • ¿Mis planes? Esos ya no los platicaré
  • No me gusta la gente que abusa de los demás
  • Me vuelvo a sentir la Gina de 1995.

 

Muy feliz 2020… No es momento de “borrón y cuenta nueva” sino de seguir con todo lo que hemos avanzado para lograr metas.

Los quiero por leerme, por inspirarme y por ser parte de mi (al menos de lo que quiero que sepan de mi)

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Feliz Navidad

Otra Navidad más.

Les deseo de todo corazón que a partir de hoy tengan todos los días el sentimiento de la Navidad.

  • Que despierten diariamente con ilusiones de ver que les amanece, tanto en lo profesional como en lo personal.

  • Que mínimo una vez a la semana preparen con amor una cena bonita con la familia.

  • Que se preocupen por andar aseados y arreglados para sentirse bien.

  • Que siempre tengan la paciencia en las filas de sus trámites y pendientes, como lo hacen en la fila del Costco para el pan tan equis.

    Que coseches recuerdos y los envuelvas como si fueran regalos

  • Que cada día regalen aunque sea los buenos días a los desconocidos

  • Que cada brindis sea con un propósito.

  • Que cuando veas a tu familia la abraces de verdad

  • Que disfrutes de la comida como si no te engordara ni hiciera daño

  • Que tus sueños iluminen tu vida como los arbolitos de Navidad.

  • Que cada problema que se les presente lo resuelvan como cuando te toca el regalo más chafa del intercambio.

  • Que creas como cuando eras niño. Cree en todo lo bonito que existe. Cree en tus planes, en tus decisiones, en tus consejeros.. Cree en tí.

Gracias por leerme, por comentar en mis publicaciones, por estar aquí.

Los quiero mucho.

Refugio

Cuando tengo un día lleno de sentimientos encontrados.

Cuando me siento mal.

Cuando quiero pensar

Cuando me estreso

Cuando me pasa algo bonito

Cuando quiero estar solita

Cuando no sé qué hacer.

Cuando critican mi manera de hacer mis cosas (trabajar, ser mamá, etc)

Cuando no me sale lo que he planeado con tanto tiempo

Cuando quiero soñar

Muchas ocasiones más…

Es cuando busco refugio (asilo, amparo)

A veces es una llamada a mi hermana ó a mi mamá.

A veces es convivir con mis hijos.

A veces es escribir y escribir y escribir hasta que me duelen mis ojos.

A veces es alguno de mis chats (con mis amigos más cercanos) que me hacen pensar ó reir.

Pero en muchas ocasiones es: mi cama

Sí, una tontería, pero últimamente me siento muy segura allí.

Literalmente me emociona la hora de dormir.

Un placer tonto tal vez, pero muy mío.

Es ese colchón que me abraza cada parte de mi cuerpo, son esas sábanas limpias y una sobrecama que huele a Suavitel amarillo (me gusta más que el azul ó el Downy).

Me gusta taparme toda, boca arriba, con los ojos cerrados y pensar, meditar, rezar, planear y escapar de cualquier cosa que me haya sucedido y no pueda resolver en el momento.

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Así como yo encuentro un refugio en mi camita, me he dado cuenta que mucha gente  encuentra asilo en TWITTER.

Si a mi me dijeran “¿qué es lo que más miedo te da hoy en día?”, diría, sin pensarlo que Twitter.

Estando en mi refugio (cama), me puse a leer una conversación en esa red social. Una cosa te lleva a la otra y cuando menos piensas estás muy enganchada y enojada de la manera de pensar de algunos.

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Lo dejas ir, lo ignoras pero no deja de lastimarte algunas cosas que lees de gente que definitivamente no tiene sensibilidad para expresar lo que siente.

Ese ‘refugio’ falso que encuentra la juventud en perfiles anónimos para escupir el odio que le tienen a todo me da miedo y tristeza a la vez.

Me sentí muy mal al leer algunas cosas ofensivas para muchos. Arrebatan contra discapacitados, personas de color, por cultura, por estatus social y económico, etc.

No es la típica carrilla normal, es un verdadero ataque a temas delicados.

Yo creo que ha de ser muy triste ser valiente con otro nombre. Eso de insultar por medio de un perfil falso porque no eres capaz de ser tu mismo a la hora de opinar es más feo que si lo hicieras de frente.

No es experiencia personal (No me vayan a escribir diciendo que no me afecte, que ignore a las personas, que cada quién), simple y sencillamente yo no logro entender porque el mundo tiene tanto odio al prójimo.

Estos “haters” que se apodan ellos mismos, con orgullo portan el título de personas que ODIAN todo.

No se vale que uno esté haciendo todo lo que hay a la mano para encontrar la paz espiritual y mental y hay otros que se dedican a meter cizaña de toda situación.

El Twitter es un escusado de opiniones, una arma de dos filos, una red social donde es mejor volar bajo el radar que comentar e involucarte en un espiral de opiniones donde al final del día te va a tocar una buena pedrada y descalabrada. Pero es adictivo.

No sé cómo el odio puede ser un refugio para una persona con problemas, pero pues tambien lo es el alcohol y las drogas.

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En fin, hoy es un día que no quiero salir de mi REFUGIO (así se llamará mi camita de hoy en adelante). Primero, porque tengo frío; Segundo, porque tengo sueño y Tercero porque tengo muchas cosas que enfrentar el día de hoy… (como para empezar que no me acordaba que hoy es MIERCOLES).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

 

 

Toda Hongo

Caminaba en la tarde con mi perrita Kiara. Ya había oscurecido. Aunque no era muy tarde (el sol se mete a las 5pm en San Diego), había muy poca luz.

Es muy chistoso como la falta de sol hace que todo a tu alrededor parezca un poco más peligroso.

No se puede ver bien donde pisas, no se sabe con exactitud si hay hoyos ó escalones que puedan hacer que tropieces.

Si no llevas colores claros, los carros no te ven en la oscuridad.

Pero hay un cierto sentir de misterio en lo oscuro. Te salen de repente personas y como en las películas de terror, piensas que es el asesino en serie que andan buscando las autoridades.

No me gusta que se me haga tarde para sacar a la perrita a su caminata vespertina (la de la mañana es a las 7:30am muy rutinaria. Pareciera que sabe la hora porque se pone en la puerta a esperar que le enganche la correa para pasear).

Pero es que el sol se esconde muy temprano en este horario de invierno. ¡A las 5! Eso es prácticamente medio día, sobre todo cuando los niños salen más tarde de la escuela.

El caso es que caminaba muy tranquila, con el pendiente de tener cuidado adicional, sobre todo al cruzar las calles.

No había nadie afuera, quizá era por el viento frío que se podía sentir. Era la única en la calle, muy chistoso. Como si todo el mundo hubiera desaparecido.

En eso, mientras me fijaba donde pisar para no caerme (si me conoces sabes que me caigo todos los días por diferentes motivos ), lo ví.

Allí estaba, en medio de la nada, rodeado de lodo y abono, un hongo.

Solito, paradito y muy fresco.

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En ese momento se me vino a la mente un dicho que desde que yo me acuerdo lo dice mi hermana para todo “Toda hongo” (les traduzco: sola como hongo).

Me dió mucha risa ver el dicho de mi hermana en vivo y a todo color.

“No fue nadie, estaba toda hongo”. “Juega siempre toda hongo”. “No me dejes toda hongo, espera”.

Me seguía riendo al recordar a mi hermana con tan simple dicho pero que pensándola bien, es muy de ella.

Sola como hongo.

Ultimamente siempre ando sola como hongo.

En mi trabajo de bienes raíces estoy en una oficina donde no tengo que ir para nada. Sola como hongo trabajo (al menos que ande con clientes) y no saben como disfruto de no tener compromisos laborales.

En mi vida tengo que solucionar problemas difíciles sola como hongo pero eso me ha hecho madurar y ser más inteligente en mis decisiones. He aprendido que puedo sola y no me da miedo nada.

He ido al cine sola como hongo y no pasa nada. Al contrario, me puedo meter a la pantalla casi entera y en tercera dimensión como si fuera parte de la trama porque no tengo que comentar con nadie nada.

Lo más difícil que he hecho (aunque ya lo hago con mucha naturalidad) es haber ido toda hongo a un restaurant a cenar. No se porque es me hizo difícil. Sería porque la ‘hostess’ del restaurant me preguntó dos veces “Just one?” Pues sí, solo una persona. Y me la pasé muy bien. Sin distracciones pude degustar el vino sugerido del somelier. Pude saborear el aderezo cítrico de mi ensalada kale y casi pude adivinar cada ingrediente que contenía. Fuí una excelente compañía.

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Toda hongo manejo, organizo, me bajo a eventos sociales, visito clientes, escribo este blog.

No se cómo explicarlo pero no me molesta andar sola como hongo. Lo disfruto mucho.

Al igual que el hongo que me encontré, la razón por la que llamaba la atención era por estar allí, sin ningún otro hongo a su alrededor. Resaltaba y hasta creo que brillaba.

Orgulloso portaba su soledad y tenía la libertad de crecer hacia donde le daba la gana.

Esa soledad que tantos temen fue lo que me hizo a mi voltear a verlo. 😉

Creo que eso es lo negativo de andar así por tanto tiempo. Te acostumbras a ser solitario en todo. Te haces fuerte y no dejas que nadie se acerque así por nomás. Te cuidas y es como si fuera un movimiento de auto-protegerte.

Pero luego llega un momento, dentro de tu día loco y lleno de actividades, donde te pasa algo muy padre y volteas hacia tu derecha a comentarlo y… no hay nadie.

Estás viendo algo increíble y quisieras compartirlo con alguien pero en ese momento no hay nadie.

Allí es donde la maravillosa soledad nos recuerda que somos seres sociales, es decir, pertenecemos a una sociedad.

La soledad, cuando duele, nos recuerda que debemos tener un balance en todo…

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Si te sientes solo cuando estás solo, quizás estés en mala compañía. —Jean Paul Sartre

No es malo andar toda hongo..

Lo malo es creer que somos hongos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

 

 

 

 

¿Demasiado amable?

Dicen los psicólogos que uno nunca debe de ser demasiado amable.

Me imagino que a todos ustedes les ha pasado en alguna ocasión de sus vidas. Somos de tal manera en ciertas situaciones que la gente alrededor espera que uno siempre sea igual.

“Ay, tan linda que eres. Siempre tan servicial y amable”.

“Me encanta que siempre puedo contar contigo”

“Eres muy buena gente”.

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Y tal vez sí seas todo eso pero, ¿qué pasa cuando un día contestas de diferente manera, actúas distinto ó dejas de hacer algo por alguien?

La gente se detiene y te voltea a ver con cara de “Orale, ¿y esta que tiene hoy?”

Nosotros como seres humanos tenemos en nuestra naturaleza y primer instinto el ser buenas personas. Yo si creo que uno nace para ser bueno (sin tomar en cuenta la crianza, reglas sociales ni miedos inculcados por las religiones).

Es parte importante del ego el sentirse el “buena onda”, “el que todos quieren”, “wow, tiene muchos amigos”.

No tiene nada de malo ser así, siempre y cuando no dejes que tus intereses y planes sean destruidos para cumplir los deseos de los demás.

He aquí el problema. La mayoría de todos nosotros comenzamos relaciones laborales, de amistad, amorosas echándole todas las ganas para pertenecer, aprender, quedar bien. Nos esforzamos porque estamos acostumbrados a que uno al comenzar cualquier cosa se hace con todas las esperanzas y anhelos de que funcione.

Nos presentamos así, con esa ‘manera de ser’ y que a veces suele ser muy cansada pero pues “vamos empezando bien”.

Pasa el tiempo y todos ya te quieren, las relaciones van bien, te sientes bien y por fin estas donde quieres estar. PERTENECES.

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Pero un día te piden un favor y no lo quieres hacer porque significa sacrificar mucho de ti. Y dices “Hijole, no puedo ayudarte”.

El mundo se detiene y sabes que automáticamente “la buena persona” que eras para todos ya queda en el pasado.

¿Les ha pasado?

Estoy casi segura de que sí. En algún momento de sus vidas han dicho NO y han ‘lastimado’ a personas que tenían la seguridad que nunca les ibas a fallar.

Pero déjenme decirles que estamos mal en pensar así. No le hemos fallado a nadie. No es nuestra culpa las expectativas que la demás gente se haga de ti. No podemos agradarle a todo el mundo. Es imposible lograrlo debido a que todos somos diferentes, tenemos criterios diferentes y esperamos cosas diferentes.

Uno no falla al decir NO. Es una respuesta válida a cualquier pregunta que nos hagan. Aunque siempre hayamos dicho que SI a la misma pregunta, puede llegar el día en que la respuesta sea NO y no estaremos haciendo algo malo.

Las razones por las que a veces nos hacemos de la fama de ser DEMASIADO AMABLES son:

  • Culpa. Por sentirnos culpables de no tener el tiempo para hacer algunas cosas con ciertas personas, nos adueñamos de sus responsabilidades y de sus pendientes para resolverlos y así ‘pagar’ nuestra ausencia.
  • Chantajes. Tenemos que tener cuidado de cuando las personas que nos rodean se aprovechan de que somos buena onda y comienza el chantaje. A veces lo disfrazan tan bien que no lo vemos. Nos sentimos mal cuando vemos que no haremos algo por alguien y nos chantajean. No estoy diciendo que seamos unos desconsiderados pero hay un balance.
  • Inseguridad. Como lo dije anteriormente, cuando uno es nuevo en cualquier círculo social, relación, lugar, estamos vulnerables a lo desconocido y somos inseguros. No conocemos a las personas, el trabajo, la ciudad y por lo tanto sabemos que siendo muy amables vamos a caer bien y ‘encajar’. NO es hipocresía, sino más bien un mecanismo de defensa automático. Son muy pocos los que conozco que llegan con ‘la espada desenvainada” a un lugar totalmente desconocido.
  • Miedo al rechazo. Aunque va ligado con la inseguridad, lo que menos queremos es que nos rechacen por ser “muy fea persona”. No queremos que nos dejen de invitar a lugares, no queremos que el jefe no nos considere para puestos claves dentro de la empresa, no queremos que nuestro interés romántico nos deje de hablar.

Es importantísimo poner primero nuestros intereses propios. (Jajajaja, como si fuera tan fácil ¿verdad?)

Lo único cierto que he aprendido, tanto por experiencia propia como por leer en ensayos de psicología, es que la persona que siempre es DEMASIADO AMABLE es la persona que más sufre y necesita empatía y un abrazo.

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Es contraproducente ser siempre buena persona. Lo he aprendido a lo largo de mi vida. No debes “mal criar” a los padres, hijos, pareja, amigos, jefe, compañeros de trabajo y los clientes. Los ‘echas a perder’ si siempre eres demasiado amable porque se llega el día en que tienes que decirles:

  • “Epale, esperen”
  • “Esto no me gusta”
  • “Esto no va con lo que yo quiero”
  • “Así no”
  • “No puedo”
  • “No lo voy a hacer”
  • “No he cambiado, siempre he querido lo mismo”

Siempre he querido lo mismo…pero nadie me había preguntado que era lo que YO quería.

Sí, seamos amables.

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Pero no seamos DEMASIADO AMABLES.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

gina dewar copy