¿Demasiado amable?

Dicen los psicólogos que uno nunca debe de ser demasiado amable.

Me imagino que a todos ustedes les ha pasado en alguna ocasión de sus vidas. Somos de tal manera en ciertas situaciones que la gente alrededor espera que uno siempre sea igual.

“Ay, tan linda que eres. Siempre tan servicial y amable”.

“Me encanta que siempre puedo contar contigo”

“Eres muy buena gente”.

Captura-de-pantalla-2015-09-01-a-las-12.51.59

Y tal vez sí seas todo eso pero, ¿qué pasa cuando un día contestas de diferente manera, actúas distinto ó dejas de hacer algo por alguien?

La gente se detiene y te voltea a ver con cara de “Orale, ¿y esta que tiene hoy?”

Nosotros como seres humanos tenemos en nuestra naturaleza y primer instinto el ser buenas personas. Yo si creo que uno nace para ser bueno (sin tomar en cuenta la crianza, reglas sociales ni miedos inculcados por las religiones).

Es parte importante del ego el sentirse el “buena onda”, “el que todos quieren”, “wow, tiene muchos amigos”.

No tiene nada de malo ser así, siempre y cuando no dejes que tus intereses y planes sean destruidos para cumplir los deseos de los demás.

He aquí el problema. La mayoría de todos nosotros comenzamos relaciones laborales, de amistad, amorosas echándole todas las ganas para pertenecer, aprender, quedar bien. Nos esforzamos porque estamos acostumbrados a que uno al comenzar cualquier cosa se hace con todas las esperanzas y anhelos de que funcione.

Nos presentamos así, con esa ‘manera de ser’ y que a veces suele ser muy cansada pero pues “vamos empezando bien”.

Pasa el tiempo y todos ya te quieren, las relaciones van bien, te sientes bien y por fin estas donde quieres estar. PERTENECES.

6715510-41394210-0000-0-1524567534-1524567537-1500-1-1524567537-728-7390328275-1526081711

Pero un día te piden un favor y no lo quieres hacer porque significa sacrificar mucho de ti. Y dices “Hijole, no puedo ayudarte”.

El mundo se detiene y sabes que automáticamente “la buena persona” que eras para todos ya queda en el pasado.

¿Les ha pasado?

Estoy casi segura de que sí. En algún momento de sus vidas han dicho NO y han ‘lastimado’ a personas que tenían la seguridad que nunca les ibas a fallar.

Pero déjenme decirles que estamos mal en pensar así. No le hemos fallado a nadie. No es nuestra culpa las expectativas que la demás gente se haga de ti. No podemos agradarle a todo el mundo. Es imposible lograrlo debido a que todos somos diferentes, tenemos criterios diferentes y esperamos cosas diferentes.

Uno no falla al decir NO. Es una respuesta válida a cualquier pregunta que nos hagan. Aunque siempre hayamos dicho que SI a la misma pregunta, puede llegar el día en que la respuesta sea NO y no estaremos haciendo algo malo.

Las razones por las que a veces nos hacemos de la fama de ser DEMASIADO AMABLES son:

  • Culpa. Por sentirnos culpables de no tener el tiempo para hacer algunas cosas con ciertas personas, nos adueñamos de sus responsabilidades y de sus pendientes para resolverlos y así ‘pagar’ nuestra ausencia.
  • Chantajes. Tenemos que tener cuidado de cuando las personas que nos rodean se aprovechan de que somos buena onda y comienza el chantaje. A veces lo disfrazan tan bien que no lo vemos. Nos sentimos mal cuando vemos que no haremos algo por alguien y nos chantajean. No estoy diciendo que seamos unos desconsiderados pero hay un balance.
  • Inseguridad. Como lo dije anteriormente, cuando uno es nuevo en cualquier círculo social, relación, lugar, estamos vulnerables a lo desconocido y somos inseguros. No conocemos a las personas, el trabajo, la ciudad y por lo tanto sabemos que siendo muy amables vamos a caer bien y ‘encajar’. NO es hipocresía, sino más bien un mecanismo de defensa automático. Son muy pocos los que conozco que llegan con ‘la espada desenvainada” a un lugar totalmente desconocido.
  • Miedo al rechazo. Aunque va ligado con la inseguridad, lo que menos queremos es que nos rechacen por ser “muy fea persona”. No queremos que nos dejen de invitar a lugares, no queremos que el jefe no nos considere para puestos claves dentro de la empresa, no queremos que nuestro interés romántico nos deje de hablar.

Es importantísimo poner primero nuestros intereses propios. (Jajajaja, como si fuera tan fácil ¿verdad?)

Lo único cierto que he aprendido, tanto por experiencia propia como por leer en ensayos de psicología, es que la persona que siempre es DEMASIADO AMABLE es la persona que más sufre y necesita empatía y un abrazo.

paola-chaaya-eAkjzXCU0p0-unsplash

Es contraproducente ser siempre buena persona. Lo he aprendido a lo largo de mi vida. No debes “mal criar” a los padres, hijos, pareja, amigos, jefe, compañeros de trabajo y los clientes. Los ‘echas a perder’ si siempre eres demasiado amable porque se llega el día en que tienes que decirles:

  • “Epale, esperen”
  • “Esto no me gusta”
  • “Esto no va con lo que yo quiero”
  • “Así no”
  • “No puedo”
  • “No lo voy a hacer”
  • “No he cambiado, siempre he querido lo mismo”

Siempre he querido lo mismo…pero nadie me había preguntado que era lo que YO quería.

Sí, seamos amables.

nathan-dumlao-qDbnNDF2jZ4-unsplash

Pero no seamos DEMASIADO AMABLES.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

gina dewar copy

 

3 thoughts on “¿Demasiado amable?

  1. Muy cierto tu artículo!, muchas veces el problema es que no sabemos decir que no, nos da miedo quedarle mal a la gente y preferimos hacer pequeños sacrificios por otras personas en vez de pensar en lo que nosotros queremos.

    Un saludo y un abrazo

Leave a Reply to Yunior Gonzalez Rosabal Cancel reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s