Cualidades y Defectos

Ahora que estoy a punto de cumplir 50, me puse a analizar un poco mis cualidades y mis defectos. Llego a la conclusión de que lo que antes yo consideraba una cualidad ahora a mi edad se puede considerar un defecto. Por ejemplo:

  • Antes, de niña y de jovencita, una de mis mayores cualidades era la OBEDIENCIA. Obedecía a mis padres, a mis maestros, lo que me dictaba la religión e incluso obedecía a mis amistades y posteriormente a mi pareja. Sí, ANTES eso era una cualidad muy linda en una mujer. Pero, HOY para mi eso puede ser un defecto. Si yo ahorita me pongo a obedecer a todo el mundo, seguiré viviendo para todos menos para mi. Es muy cansada la obediencia, es muy sacrificada y es por eso una cualidad que se convierte en defecto si se abusa de ella.
  • Antes, la cualidad de ser COMUNICATIVA era algo que me distinguía. Me buscaban para platicar porque el tema nunca se acababa. HOY en día, mi mayor defecto es ese. Cuando tengo que escuchar me pongo a adivinar lo que me quieren decir y llega un momento en que la verdad molesto. Tengo que aprender a escuchar sin responder. Callada y atenta.
  • De joven me gustaba conocer mucha gente y se me facilitaba hacerlo. Mi cualidad de lograr hacer amistades casi de inmediato era algo que muchos me reconocían. Hoy lo siento como un DEFECTO y me he hecho más cuidadosa de a quién dejo entrar a mi vida y quien nunca volverá.
  • Antes mis mayores cualidades era que me portaba bien, era prudente, sensata y amable. Hoy soy todo lo contrario y sinceramente creo que no es defecto a mi edad.

Las necesidades de uno van cambiando. Vamos evolucionando y modificando nuestra manera de ver la vida. A veces por los golpes que esta misma nos da es que decidimos ajustarnos para salir adelante.

Casi tengo 50 y quisiera haber tenido este pensamiento hace 30 años. Creo que mi vida hubiera sido muy diferente. No estoy diciendo que mejor, solo que diferente.

Hoy no me da miedo aceptar que tengo muchas cosas malas en mi vida, en mi manera de actuar, pensar y de autocriticarme. No pasa nada porque estoy consciente de ello.

No me da miedo aceptar mi realidad y eliminar de mi vida a quienes me quieran obligar a ser algo que no soy.

Soy más realista que soñadora aunque todas las noches cierro los ojos con la esperanza de verme envuelta en una irrealidad mágica que me hará sonreír en mi más profundo sueño.

Sigo batallando con mi auto-estima ya que la que puso la vara alta fui yo misma. Soy mi peor crítico.

Me gusta hacer reír a la gente, me gusta reirme de mi misma y me encanta encontrarme con personas que me siguen la corriente sin planes.

Me siguen enamorando las palabras, quizá por eso me gusta usarlas para escribir mi terapia semanal con este blog. Quisiera leer más y escribir menos.

Voy rumbo a los 50 y hay algo que no cambia desde que nací: tengo miedo del futuro porque ni siquiera se si lo voy a ver y me choca no saber.

Voy rumbo a los 50, con la mentalidad de 30, corazón de 10 y achaques de 90… y lo mejor es que todos mis amigos estamos en las mismas, por eso cumplirlos se convierte en algo maravilloso y bendecido.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂