La Vida se Encarga

Con el paso de los días, disfrutando la salida del sol y tambien viendo como la luna en todas sus fases se puede ver desde mi cama por la ventana que da hacia el este, me he dado cuenta que la vida se encarga de ti.

La vida te dice que:

  • No escribas nunca enojada una respuesta en internet porque se queda grabada para siempre y eso no eres tú sino un momento de ira en tu personalidad.
  • Siempre tienes gente que te va a aconsejar qué hacer poniéndole un tono de opinión propia a cada consejo.
  • Nunca había sido tan fácil deshacerse de alguien (bloqueo en redes sociales y en email)
  • Las mujeres somos tan fuertes juntas que cuando nos agreden es porque el agresor es inseguro de sí mismo.
  • Siempre va a haber alguien que te quiera quitar la sonrisa pero tienes que recordar que esa persona es así por los demonios con los que el mismo lucha en su interior. Si hay algo que aprendí en unos talleres de Empatía con mi amiga Ana B. es que lo que no te gusta de una persona y se lo dices es lo mismo que no te gusta de ti.
  • A todo nos podemos acostumbrar. A respirar con una tela sobre la cara, a no abrazarnos (aunque les confieso que me muero por abrazar mucho a muchos) y a no tener planes definidos a largo plazo sino dependiendo de cómo vaya toda la pandemia.
  • Nadie tiene el poder de hacerte sentir mal, al menos que tú se lo des. Y si la persona que te hizo sentir mal está lejos y es un desconocido, mejor nos reímos todos de esa persona ó nos hacemos los indiferentes.
  • Poco a poco vas viendo que en tu vida no cabe mucha gente, sólo la importante, la que siempre está y la que va a evitar a toda costa lastimarte.
  • En épocas de crisis e incertidumbre, lo material tiene cero valor y regresamos a lo básico, a lo que el dinero no puede comprar… familia unida, amigos reales, amor verdadero y sobre todas las cosas, LA SALUD.
  • Uno puede dejar historias a medias y no pasa nada. Ni modo, jamás sabré el final de algunas novelas. (Aunque a decir verdad, el libro no tiene la culpa de los pecados del autor).
  • La vida te va a dar muchas guerras y batallas y uno aprende que no todas se ganan pero lo más importante, uno siempre tiene la opción de escoger cuál pelear.
  • Uno no puede opinar de la vida de los demás. Es absurdo pensar que la opinión es válida si no puedes saber con exactitud lo que pasa por la cabeza de cada persona.
  • La vida me ha hecho muy sensible cuando agreden a las personas que quiero. Me pone mal que las maltraten de cualquier forma, pero me enojo mucho cuando usan mis plataformas sociales para insultar a inocentes. Insúltame y critícame a mi. Yo me puedo defender de cualquier comentario negativo. Si mis artículos son públicos, asumo la responsabilidad de agresiones y estoy dispuesta a defenderme.
  • Los que me conocen de verdad saben que desde que nací soy una persona con planes, con estrategias, con metas y con una mente muy peculiar. He logrado algunas cosas, otras no. La vida se ha encargado de decirme que yo no mando y que hay situaciones que me borran todo el plan maestro. Eso no quiere decir que no sé que hacer con mi vida. Lo que estoy tratando de hacer ahorita es volver a encarrilarme en la vía del autoestima y mi seguridad propia, sacudiéndome de las caídas que llevo. Sé exactamente qué quiero hacer con mi vida y quizá eso me estresa. El llamado ‘timeline’ del avance a lograr mis propósitos.
  • La vida nos ha enseñado que el 80% de las víctimas de violencia y feminicidios son por parte de hombres que conocen, que estan cerca, de confianza. El enemigo está cerca de su víctima, la conoce, la quiere tal vez. La pareja, un familiar, un amigo, un lector. El ochenta por ciento de las mujeres asesinadas y maltratadas son victimizadas por estar en casa “seguras” (no por poner una foto en blanco y negro en las redes sociales apoyando un movimiento).
  • La vida me enseña que todos los dichos y refranes y proverbios están llenos de sabiduría. Leer las obras maestras mundiales nos hacen cultos y si leemos con detenimiento podemos resolver cada uno de los problemas que tenemos hoy en día. Mi amigo Nacho me recordó una frase (apócrifa ó no)  de Don Quijote de la Mancha.. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” y me hizo sentir segura de los pasos que llevo avanzados, aunque no les guste a todos.
  • La vida se encarga de darte la lección de que puedes criticar lo que una persona hace (no debes, nadie es perfecto), pero lo que está estrictamente prohibido es criticar lo que una persona es. No es de buen gusto burlarse de lo que eres. Insultar a la gente por estar ‘tontas’, ‘ridículas’ y ’tilingas’ no es de hombres. Es enjuiciar a una persona por un acto. Critica mis actos pero jamás lo que soy.
  • La vida se encarga a enseñarnos (aunque suene repetitiva) a disfrutar el poema sin que el poeta influya en su interpetación.
  • La vida me dió la lección esta semana “el que se enoja, pierde”

Mi blog es un espacio positivo de libre expresión para mis lectores. Acepto que la crítica sea para mí y mis letras, pero no me ofendan a inocentes.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

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Billar

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Billar. ¿Deporte, pasatiempo ó metáfora?

El sábado pasado, en la primera comunión de Regina, había una mesa de billar en la fiesta.

Mi hijo el Coco me retó a jugar.

Soy super maleta pero si me retan, le entro.

Le mesa estaba exquisita. La madera y el trabajo carpintero me llamaron la atención.

La tela de feltro no era el verde bandera tradicional sino un cafécito claro, como café con leche. (Así le llamo al café casi beige, porque es igual que el café de mi taza cuando le echo leche de clavel).

Me gustó la mesa porque se me hizo original. Su color, su estructura. Dominaban tambien algunos tonos rojizos.

El Coco le ponía gis a su taco. “Esto es la clave”, me decía muy sabiondo.

“Tu quiebra las bolas mamá”, me decía mientras acomodaba el triángulo.

No se porqué me puse nerviosa.

Quizá me acordé una vez que estaba en Los Angeles, con mi hermana en casa de un jefe de mi papá. Su hijo y su novia nos invitaron a jugar billar a un barecito. Era por Melrose Place y nos dejaron entrar sin pedir ID (teníamos mucho menos de 21 años).

“¿Juegan billar?”, nos pregunta la gringuita.

NO me pregunten porqué pero se me ocurre abrir la boca y decir, “Soy campeona”.

Mi hermana me voltea a ver en cámara lenta. No sabe si atacarse de la risa ó preocuparse por mi gran mentira que ni al caso.

“Wow! Entonces ustedes las hermanitas contra nosotros”, nos dice el muchacho. “Pero nosotros no jugamos tan bien”.

Y que comienzan. Tiros perfectos, tiros de aturdimiento, tiros de stop. Por arriba, por abajo.

Yo me quería morir. No quería seguir.

Llegó mi turno y me tardé años. Parecía el Quico del Chavo del 8, cuando se está preparando para jugar y se pone hasta baba en las orejas.

Le pegué y fatal.

Mi hermana se quería meter debajo de la silla.

Lo bueno fue que no dijeron nada. Captaron que era una mentirosa y nos dieron una paliza.

Lección aprendida!

En fin, volviendo ya al juego con mi hijo el Coco este pasado fin de semana, centré la bola blanca para darle bien recio a las bolas y lograr que entraran a las bolsas.

Me acomodé y le dí según yo muy fuerte. La pelota blanca apenas y llegó y las bolas solo se desacomodaron.

Mi hijo me puso cara de “Bruh!”.

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“Es que me da miedo mi fuerza y pegarle demasiado fuerte”, le dije.

“Simón”, me dijo el sope.

Jugamos 5 juegos. Siempre me tocaba ser las bolas sólidas.

En el último juego me faltaba sólo echar el número 8, la bola negra.

Al Coco le quedaban 6 bolas rayadas.

Fácil le iba a ganar.

Y me empecé a emocionar. Y fallaba cada vez.

El Coco metía una y yo fallaba otra.

Otra adentro de mi hijo y yo fallaba.

Me alcanzó y me ganó de la manera mas espantosa que se puedan imaginar. Me regresé a aquella vez en Los Angeles. 😛

Me puse triste la verdad. Me vi bien loser.

Mientras jugaba mi mente volaba y se comenzaba a inspirar para este blog.

Me identificaba con el billar. Mucho.

Llegué a la conclusión que metafóricamente, el billar era mi vida.

Las 15 bolas eran:

  1. La FE
  2. La familia
  3. Trabajo
  4. Salud
  5. Estabilidad económica
  6. Amistades
  7. Aceptación de la realidad
  8. INSEGURIDAD
  9. El pasado que duele
  10. El presente que se nos olvida vivir
  11. El futuro incierto
  12. Toma de decisiones
  13. Educación
  14. Quien está apoyándote
  15. Quien te deja morir

BOLA BLANCA: La determinación.

No se si esté muy simple mi relación con mi vida, pero así se me presentó en la mente.

Al estar acomodando la bolas en el triángulo para romperlas, me decía el Coco, “No importa el órden, pero que no esten todas las sólidas juntas. Que se vea mezclado todo. Y siempre el 8 negro enmedio de todas”.

Si no saben como se juega, cada jugador trata de echar las bolas en las bolsas de los lados de la mesa de billar.

Si echas primero una bola sólida de color, entonces sólo te concentras en echar las de color sólido y tu oponente las de color rayado y viceversa.

La última que debe caer en las bolsas es la NEGRA, ya que si cae pierdes todo automáticamente.

Si cae la bola blanca, el oponente la saca y la puede colocar a su favor.

Así que usen su imaginación…

En la vida, uno usa la determinación para lograr las cosas y ‘echarlas’ en la bolsa. A veces tu tino y determinación no son tan precisos y no puedes lograr que ‘caigan’ ó se cumpla todo.

A veces estar muy determinada es contraproducente y no caen porque rebotan.

A veces la falta de determinación ni siquiera hace que se mueva un centímetro cada bola.

A veces por estar concentrado en una bola, no ves otra y empujas la negra con el 8 hasta que cae antes que nada.

Esa bola 8 que para mi representa la INSEGURIDAD y que está siempre en medio de todas las demás es muy hábil y parece ponerse siempre cerca de las bolsas para hacerte perder.

Estoy jugando un buen billar. La riego a veces y meto la bola blanca pero mis oponentes en este caso son mis aliados. Y ellos sacan esa bola blanca y me ayudan a meter las demás.

Tengo contados los que están conmigo, pero son los que tienen que estar.

Seguiremos jugando este billar, bola por bola.

Cuando se logre todo en cierta etapa, se vuelven a acomodar todas las “bolas” y se comienza un nuevo juego.

Y sí, el juego pasado, ya sea perdido ó ganado ya no cuenta. Llega el momento en que ni te acuerdas como estuvieron las jugadas.

Tienes que concentrarte en tu actual juego de billar.

Pegar con la precisión requerida, usando estrategias. A veces sacrificas golpes para acercarte a tu misión.

Porque el juego mas importante es el que se juega en el presente. Y ya.

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂