Instrucciones

Tal vez ya vieron mis redes sociales y se dieron cuenta que esta Navidad, el regalo que más me impactó fue el de mis hijos.

Me regalaron un escritorio y una silla que pidieron por AMAZON. Han de preguntarse ‘¿y qué tiene?’. Pues resulta que tiene mucho. Fue un regalo que pensaron bien, lo planearon bien y ahorraron para que les pudiera llegar por correo y a horas que yo no me diera cuenta para esconder las cajas y forrarlas con papel de Navidad. (Con razón se acabaron los rollos de papel de regalo que compré, jejeje).

Un día de la nada ví dos cajotas envueltas y cuando vi que eran para mí, estaba todos los días tentada a abrir un poco la caja.

Me dejé sorprender y creo que fue la mejor decisión.

Este regalo es muy especial porque creo que me regresó a aquellos regalos del kinder que me hacían mis hijos con todo su amor y cariño. Ellos lo envolvían y me acuerdo perfectamente de sus caras cuando me lo daban y lo abría. Obviamente les exageraba el grito de emoción “Wooooooow!!! ¡Qué lindo!” Y para ellos ese grito de aprobación y sorpresa los llenaba de felicidad y orgullo.

Lo especial del regalo es que fue gracias al encierro pandémico de 2020, mis hijos pudieron verme las 24 horas. (Ugh, ya se. Todos estamos igual. Sí, que padre la convivencia pero llegó un punto donde ya queríamos salir corriendo).

Durante el encierro, ellos pudieron ver mi rutina diaria. Desde cómo me tomo mi primer café con crema muy caliente y los ojos cerrados en el sofá frío de la sala, tapándome con una cobija y muy pegadita a mi la Kiara mi perrita, hasta mi rutina de despintarme la cara con aceite de almendras (la cual mi hija reprueba porque dice que me tengo que cuidar más mi piel).

Las escuelas de mis hijos ‘en linea’ hicieron que yo permaneciera más tiempo en mi cuarto, tirada en la cama ó en la alfombra con mi laptop para trabajar y hacer mis juntas por ZOOM sin interrumpir sus clases. Tambien me pasaba a la mesa de afuera de mi balcón a escribir durante el día pero había días muy calurosos ó muy fríos y mejor me regresaba a mi cuarto.

A veces escribía con la computadora en mis piernas, tirada en el sofá. El caso es que pudieron ver que una necesidad fuerte que yo tenía era organizarme y montar una oficina casera.

Y ahora sí, esta vez mi grito de WOW al abrirlo no era exagerado como cuando recibía sus fotos en una esfera con diamantina. Ellos vieron mi reacción plena de sorpresa, agrado y asombro.

Y aquí estoy ahorita, desde mi escritorio nuevo (que tambien funciona como mesa de maquillaje ya que la luz natural que entra en la mañana es perfecta para sacarme los pelos de las cejas y de la barba).

Antes de esto, el día siguiente de Navidad, me puse a reacomodar mi cuarto para darle lugar a mi nueva oficina.

Abrí las cajas y me senté en el piso con mis lentes y usando mi celular de luz saqué los tornillos y tuercas. Lo bueno es que ya vienen con su desarmador L y no fue necesario ir por mis herramientas.

Le dí un vistazo a las instrucciones (Es decir, ví los dibujos sin leer lo que decían) y me puse a armarlo.

La vida me ha enseñado que no debes de brincarte pasos y que las instrucciones se deben de seguir para que la armes bien a la primera.

Con el escritorio me fue muy bien y en una patada lo armé. Quedó muy lindo y el tamaño es perfecto.

Con la silla batallé un poco. Todo iba bien. Puse las llantas a presión en la base. Atornillé la palanca que hace que se incline, baje ó acomode la silla perfectamente. Iba siguiendo los dibujos en las instrucciones super bien.

A la hora de querer atornillar el asiento al respaldo, despues de poner los tornillos, algo estaba mal. Como que los tornillos no quedaban nivelados y se sentía el asiento suelto. Me rascaba la cabeza, ya medio enojada de que no me había salido bien y las intrucciones las había seguido paso por paso.

En eso me moví del piso en el cual ya tenía como la hora y se oyeron caer unos fierritos, como si fueran monedas. Una bolsita chiquita había quedado pegada con cinta adhesiva a mi bota.

Me sobraban piezas. Unas arandelas (no se que son pero eso me dijo el GOOGLE TRANSLATE que se les dice a las washers, las tuerquitas flaquitas que van siempre con algunos tornillos).

Me tuve que regresar a ver el dibujo otra vez. Por allí, casi de manera invisible se podían ver las arandelas. Entonces tuve que hacer lo que debí de hacer desde un principio. LEER y SEGUIR las instrucciones.

Perfectamente decía que los tornillos tenían que ir junto a esas arandelas para que apretaran bien los tornillos y no se barrieran.

Pues sí, me hizo perder tiempo mi descuido y mi actitud muy ‘sabelotodo’ de hacer las cosas sin verificar. Algo tan simple y sencillo de hacer me hizo retroceder en muchas cosas.

Les platico esto porque al mundo entero nos pasó lo mismo. NO SEGUIMOS INSTRUCCIONES en marzo del 2020.

Si en marzo hubieramos seguido las instrucciones TODOS de quedarnos en casa 15 días, el virus se hubiera controlado. El hubiera no existe. Ya se.

Pero estamos a tiempo de no tener mas “si hubieramos usado todos mascarillas y no nos hubieramos juntado en diciembre” si seguimos las recomendaciones de todos.

Estamos a tiempo de seguir las instrucciones que se nos dan. No han sido tan imposibles de cumplir. Lo que pasa es que nosotros nomás hemos seguido las fáciles, las que nos convienen y así no era. Omitimos las importantes y cuando menos pensamos saturamos los hospitales de contagios.

Aprendí mucho este 2020.

*Aprendí que mi sistema inmunológico ha resistido al virus porque siempre salgo negativa en las pruebas (ó fue aquello no identificado en enero del 2020 {cuando nadie sabía del Covid19}que me mandó a la salas de emergencias y me alivié con Tylenol y VicksVaporub. Nadie supo que tuve pero hasta le hice un blog y aquí les pongo el LINK para cuando lo quieran volver a leer https://ginadewar.com/2020/01/08/falta-de-aire/ ).

*Aprendí que mucha gente prefería admitir tener piojos ó lepra que informar que tenían COVID19. Esto hubiera evitado contagios masivos.

*Aprendí a vivir con incertidumbre y sin escribir nada en la agenda del 2020 que quedó solo en tinta

*Aprendí que me gusta mas TIKTOK que leer, pero me gusta mas escribir que TIKTOK.

*Aprendí a sentir paz de nuevo, a pesar del caos mundial, por medio de refortalecimiento de mi FE.

Este es el último blog del 2020. Un año en el cual solo quiero agradecerles a cada uno de los que leen esto que sigan aquí, vivos y sanos y con todas las ganas para empezar este 2021, un año de sanación en todos los sentidos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

2021 READY!