¿Qué haces?

Me topé con un ‘meme’ muy simple pero que al mismo tiempo me hizo pensar mucho.

En español, esta foto nos dice que “la gente te pregunta a qué te dedicas para calcular el nivel de respeto que te deben de dar”.

Al principio, me estresé mucho porque la verdad yo si soy muy de preguntar “¿y qué haces?”

Nunca pensé que se pudiera mal interpretar. La verdad yo pregunto muy seguido eso para saber qué temas platicar y tratar de aprender de cada persona lo que hacen.

Me gusta conocer a las personas muy a fondo en mis primeras pláticas. No sé, le echo la culpa a mi signo zodiacal geminiano.

Me interesa sinceramente lo que hace la gente. Es para mi un juego mental el decidir si lo que hacen le queda al físico.

Muchas veces me han sorprendido las personas.

Una vez en la oficina de una casa de inversiones, yo platicaba muy agusto con una americana, rubia y muy menudita, muy petite.

Muy curiosa niña, de unos veintitantos, me explicaba que ya quería comenzar a invertir y abrir sus cuentas con expertos que le podían manejar su dinero.

Me llamaba mucho la atención cual pudiera ser su profesión, así que muy francamente le dije “¿pues qué haces?”

“I am a moritician”.

En mi mente distraída le dije “¿Te disfrazas de Morticia para alguna obra de teatro?”.

(Si, yo pensaba que me había dicho Morticia, la esposa del Gomez de la familia Addams. En mi defensa, vivo en California y todo es posible).

Me dijo que era preparadora de cuerpos para cremación, mientras se reía de mi.

No checaba su físico con el de una persona funeraria. Era tan linda y tan frágil.

“¿Y cómo mueves los cuerpos?”

Mi inquietud y curiosidad me tenían muy preocupada por ella.

“Hay un staff muy grande en la casa funeraria donde trabajo. Yo me encargo de varias cosas que tiene que tener el cuerpo antes de ser cremado”. Me explicaba mientras se tomaba su Starbucks que olía mucho a vainilla.

“Me imagino que lo primero que debes de checar es que no respire, ¿verdad?”.

Se carcajeó y en eso fue su turno de hablar con un agente de inversiones.

Así soy yo.

Me gusta saber que hace la gente porque se me hace tan interesante todo lo que hace cada quien. Aún en mi misma carrera de bienes raíces, siempre hay agentes que tienen un don especial en ciertas áreas que los hacen espectaculares en su carrera.

Nunca había yo pensado que el preguntar ‘¿qué haces’ se pudiera interpretar como que yo quería juzgarlos para así saber el respeto y la admiración que se merecen.

Tantas y tantas veces que pregunto.

Nunca pasó por mi mente que pudiera alguien sentirse ofendido ó juzgado.

Mi nivel de respeto y admiración hacia una persona muchas veces depende del trato que veo que le dan a los demás y tambien a mi persona.

De nada sirve tener todos los doctorados y medallas colgadas en una pared si con la gente son bien feos. De nada sirve el más exitoso de los hombres si conmigo ó con cualquier otra persona es malo.

Yo pregunto lo que haces no para respetarte más ó menos.

Yo lo pregunto por metiche, porque me gusta conocer a las personas a mi alrededor y sea cual sea tu profesión, nivel educativo, nivel socio-económico y éxito.

Mi respeto hacia ti siempre serán tus actos de humildad y de bondad hacia los demás y tambien hacia mi.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Ponte en mis zapatos.

Si me conoces bien, entonces sabes que no me gusta ir de compras. Sí, ya se, soy diferente a todas pero no me gusta andar en los centros comerciales de tienda en tienda buscando de entre lo mismo que ciertos diseñadores te dicen que te debes de poner en la temporada.

PERO…

Sí, un pero en mi afirmación.

Pero, si se trata de zapatos, entonces no tengo fuerza de voluntad. No sé porque me gustan tanto los zapatos. Si me ganara la LOTTO, creo que si me iría toda una tarde a comprarme todos los que quiero y no como ahorita, sólo para lo que me alcanza.

Zapatos.

Me acordé de un dicho muy sabio que dice “CAMINA EN MIS ZAPATOS”.

Camina en mis zapatos, es decir, ponte en mi lugar antes de opinar de lo que sea sobre mi.

¿Cuándo fue la última vez que diste una opinión de algo de lo que tenías absoluta certeza de lo que se trataba?

Es muy fácil opinar de todo tema y muchas veces desconocemos lo que hay en el fondo.

No podemos hablar por nadie si no estamos pasando por exactamente lo mismo.

Me imagino a ciertas personas caminando en mis zapatos. Me da risa en pensar que se los quitarían al tercer paso.

Y es que uno se acostumbra a andar con ciertos zapatos, por más que duelan ó sean incómodos. Uno les encuentra el lado, el modo al andar.

Muchas veces usamos plantillas, otras veces unas cintas especiales para que no nos duelan las ampollas que nos causan.

Unos zapatos nos hacen ir de prisa pero nos van dañando las rodillas si no son buenos.

Los tacones ó zapatos ‘elegantes’ nos das porte, altura y tal vez hasta nos hagan sentir importantes pero nos duelen, nos lastiman los pies.

Yo estoy segura que no podría caminar en tus zapatos porque hay un proverbio indio que dice que cada quien fue dado el par de zapatos que van con la medida de sus pies.

Yo no podría caminar igual como tu lo has hecho. Pero me gustaría intentarlo.

Tengo en mente un día intentar dar un paso en tus zapatos para ver lo que sientes todos los días. ¿Cómo sigues de pie? ¿Cómo encuentras el balance? ¿Qué te duele en cada paso?

¿Porqué sigues caminando con los zapatos mal amarrados? ¿Porqué no usas los nuevos?

¿Y si caminamos juntos descalzos un rato para que no nos duela tanto el andar?

Quizá poniendo los pies sobre la tierra podamos llenarnos de fuerzas para seguir en este camino que parece largo pero que se acaba en la esquina menos esperada.

Me da risa que alguien quiera caminar en mis zapatos para ver lo que siento. No podrían. Tengo la mala costumbre desde que tengo 4 años de no desabrocharme nunca los tenis. Es decir, los amarro una sola vez y así, “a la fuerza” me los pongo.

Pero bueno, te invito a que camines en mis zapatos un día y quizá puedas así por fin conocerme un poco más y no solo de lo que escribo, publico ó platico.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Lunerías

Branson, Bezos y Musk. Tres de los más ricos del mundo han comenzando una competencia de conquista en el espacio. Se tiene trabajando en esto mucho tiempo y hace unos días Branson pudo hacer su paseo espacial por unos minutos.

Mientras el mundo les aplaude y los admira por tener una vida fantástica llena de logros materiales, yo la verdad estoy muy preocupada por otra situación de estos viajes espaciales.

Estoy segura que lo que están planeando es invadir a la Luna. Para mi esto sería casi sacrilégico. La Luna debe de ser intocable. Solo admirada y venerada desde la tierra.

Lo último que necesita el mundo es un mensaje de “si las cosas se ponen peor, me puedo mudar al espacio”. Estos privilegios serán para unos cuantos que quieran gastar una fortuna en explorar el espacio y peor aún, construir viviendas en la luna.

Yo estoy en bienes raíces y conozco la ambición de los que más tienen. Mientras la gran mayoría de nosotros estamos viendo como calificar para comprar un pedacito de propiedad y poder hacer los pagos mensuales, estos billonarios materiales están solo viendo que el mundo ya les quedó chico, sucio y corrompido.

No quiero que toquen la luna. No por envidia sino por cuestiones místicas. (No me regañen, entiendo la diferencia de mi religión y de lo metafísico, pero la Luna es la Luna).

Acusada de ser la causante de los malos humores y personalidades, de los hombres lobos, de mover las aguas oceánicas, de llenar de suerte y de iluminar al caminante nocturno, la Luna no debe ser tocada ni por el más millonario.

Si nos estamos acabando el mundo por los descuidos a su esencia, ¿qué va a pasar si la luna se llena de sucursales de Oxxos?

A mi no me emociona que puedan ir al espacio estas personas. Me impresionarían más si usaran sus recursos en mejoras a su actual planeta.

No vayan a la luna, por favor.

No quiero que invadan la luna porque ella me guarda mis secretos.

En las noches más tristes y llenas de soledad, con ella he platicado.

Me ha visto llorar sin consuelo.

Ha sido testigo de besos que me han robado y de besos que he regalado.

La luna siempre sale, aún cuando se oculta por estar en su fase nueva, siempre está.

Me ha enseñado que es mágica aunque de lejos solo se vea como incompleta.

La luna llena me ha enseñado a que está bien que la gente te admire cuando estás en tu esplendor.

La luna me ha inspirado a escribir los textos más candentes y me he bañado con su luz para sentirme acompañada.

Ella siempre sale para ver si logra ver al sol, aunque sea unos segundos.

La luna me enseñó a ser paciente y a disfrutar cada momento bonito, aunque estos parezcan durar unos segundos nada más.

Si por algo un día tuviera suficiente dinero para ir a verla de cerca, creo que no iría.

Imagínate por fin poder tocarla y no sea lo que te has imaginado toda una vida.

Me quedo con esa magia mística y con el uso de mi imaginación mejor.

No la toquen.

Déjenla en paz.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

De Lejecitos

Primero que nada quiero ofrecer una disculpa por no haber publicado nada el pasado miércoles 30 de junio. Fue el mero día de la cirugía de mi sobrino y la verdad se me olvidó todo.

Pero ya estamos de regreso, cada día estamos mejor y me siento muy bendecida de tener la familia que tengo.

Hoy quiero que observen las siguientes fotografías. Traten de adivinar que son.

Son cuatro fotografías normales a las que les hice un buen ZOOM (las acerqué) mientras jugaba con mi teléfono y se me ocurrió escribir sobre esto.

Estos llamados CLOSE-UPS tan difíciles. Bien dicen que las pinturas (obras de arte) deben ser observadas desde una cierta distancia para apreciar su belleza.

Cuando uno ve de cerca algo, la imagen se distorciona, se pierde la esencia del todo por irse a lo detallado.

“De lejecitos”, siempre me decía mi abuela cuando le queríamos tomar foto ó cuando hablábamos de alguien que no nos caía bien (jajaja, la extraño).

Ahora bien, lo del acercamiento no solo se refiere a lo visual. Muchas veces creemos conocer a una persona pero entre mas pasa el tiempo y mas te ‘acercas’ a ella, comienzas a darte cuenta que no era tan lindo como cuando era persona lejana.

Lo mismo pasa con las situaciones ó problemas. Tenemos que alejarnos un poco cuando tenemos un problema para poder ver todo el panorama de la situación.

Si vemos de cerca el problema, el error, la situación negativa, entonces jamás podremos ver hacia donde debemos ir ó recorrernos para solucionarlo.

Muchas veces si damos unos pasos hacia atrás podemos ver que la salida está cerca.

Quizá psicológicamente uno se ‘esconde’ a veces de la sociedad que te rodea. Te gusta estar ‘de lejecitos” porque conoces tus errores, tus defectos y tus arrugas (jaja) y no quieres que sepan que no eres lo que ven de lejos.

Es una exageración, tal vez. Yo se que los que estan conmigo me quieren así como estoy, distorsionada, media bruja, media loca, distraída y con la facilidad de expresarme (que puede ser algo malo).

Sin embargo, hay casos, personas y situaciones que las prefiero “de lejecitos”, así no me vuelven a lastimar y se me olvida que una vez las ví de cerca y me perjudicaron.

Me estoy riendo mientras escribo. ¡Cuánta razón tenía mi abuela! Antes pensaba que lo decía por sangrona, pero ahora que estoy más vieja puedo ver que mi abuela lo decía por sabia. Creo que es hora de escribir más de sus dichos y cómo las señoras de antes tenían todas las frases célebres en su cabeza y no en memes de Pinterest.

“¡Uy no mi hijita! De lejecitos ella”. Jajajajaja. Tendré que hacer una junta especial con mis tios y primos para acordarme de su filosofía.

A ver, díganme… ¿supieron que era cada foto que les publiqué arriba?

Aquí estan las respuestas:

Mi consejo de hoy tal vez sea que si no es necesario ver muy de cerca algo, así déjalo. Luego uno se decepciona. Mejor “de lejecitos”.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

De lejecitos, mejor!!!