El Dolor de Dar

La madre Teresa de Calcuta, canonizada ya, fue siempre reconocida por su caridad y entrega a los más necesitados.

Ella daba tiempo, amor, cariño a todos los necesitados sin investigar ni preguntar ‘si se lo merecían ó no’.

Católico ó no, creyente ó no, no podemos negar que era un ser humano excepcional.

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Una de sus frases más conocidas mundialmente era la de:

“Dá hasta que te duela. Y cuando te duela, dá un poco más”.

¡Ah, qué palabras tan fuertes! Especialmente hoy en día en donde vamos a tener que entre todos salir adelante, nos guste ó no.

Vamos a tener que dar. Dar mucho y no recibir nada a cambio.

NO RECIBIR NADA A CAMBIO.

Phhhffftttt!

Somos un mundo que no sabe ayudar sin pedir nada a cambio. No sabemos hacer favores porque siempre, aunque lo neguemos, decimos “se nos puede ofrecer”.

Hacemos los favores esperando que un día se nos regrese. Entonces deja de ser favor y se convierte en ‘negocio’.

No tienen idea la cantidad de ‘favores’ que me han hecho y luego me han cobrado el favor, cuando menos lo esperé.

Contadas las personas que me han pasado clientes para bienes raíces sin querer alguna bonificación. Siempre todos viendo sus propios intereses para ver si me pasan ó no un cliente.

Contaditos tengo a los que de verdad me quieren ayudar… CON-TA-DITOS.

No es reclamo ni desahogo. Confieso que tambien he sido así, quizá no cobrando favores pero si pensando que ‘algún día se me puede ofrecer’ así que quedo bien.

Eso no quiere decir que seamos malas personas, es ya una costumbre vista muy ‘normal’ en nuestra sociedad.

Por eso este tiempo de cuarentena ha sido tan importante.

Ya nunca seremos los mismos, al menos no al principio.

¿Se acuerdan que padre sentimiento ayudar a los demás? Era planear un tiempo, una actividad, separar un dinerito para hacer algo por el prójimo. No me mal interpreten, yo conozco personas que han dado la vida al servicio de los demás.

Pero la verdad, ¿cuántos de nosotros sólo hemos ayudado un diciembre en navidad? O mandamos una cuota ‘que no nos altera nuestro presupuesto’ y ya nos sentimos bien con nosotros mismos.

No está mal hacerlo de esta manera pero se avecinan días en los que vamos a tener que ayudar a los demás. Ayudar mucho.

Tal vez como jefe tienes que pagarle a un empleado aunque no vaya a trabajar. Sin cobrarle ni descontarle días.

Tal vez tengas que ayudar en una comunidad y sacrificarás más tiempo y te va a doler hacerlo. No será tiempo que te sobre, sino tiempo que tendrás que gastar en ayudar a otra persona.

Desde todos los tiempos, sobre todo en Estados Unidos, se escuchan quejas de los que más tienen acerca de “ugh, los que viven de la ayuda del gobierno”. Son vistos por la clase alta y acomodada como ciudadanos de segunda categoría.

“Me choca que mis impuestos se vayan a pagar seguro médico para los que no trabajan”.

“No puede ser que nomás se forman para recibir un cheque sin hacer nada”.

No, no podemos ser así de juiciosos. Tu no sabes ni puedes generalizar el porque necesitan ayuda del gobierno. Si tu no la necesitas, que bueno, eres bendecido. Pero un país plenamente desarrollado tiene lo suficiente para cuidar de los que menos tienen.

Esa eterna guerra entre los republicanos y los demócratas.

No soy comunista, ni socialista. Simplemente creo que todos merecemos una oportunidad, una ayuda para salir adelante.

NO nos debe de doler dar. Y nos duele mucho.

Esta semana comienzan a llegar los cheques de ayuda de Trump a todo ciudadano que paga impuestos. Serán cheques de $1200 dlls para los jefes de familia. Millones de cheques serán depositados de manera directa a nuestros bancos y/o serán enviados por correo.

Si no te hace falta ese dinero, ¿lo vas a regresar? jejeje.

Lo mismo para mis mexicanos. ¿Porqué si no nos falta nada nos molesta la ayuda al prójimo?

Nos duele dar. Nos duele que los pobres, los ajenos a nuestro círculo social, reciban ayuda.

Nos duele ‘hacer el paro’… nos da flojera. Se nos ha olvidado como hacer un favor.

Solo les recuerdo que para que una sociedad funcione económicamente, tiene que haber ricos y menos ricos. De acuerdo. Pero cuando esos menos ricos se convierten en pobreza extrema, el modelo económico se llega a trabar, tarde que temprano.

En Estados Unidos podemos verlo en los ‘homeless’ que abundan por el centro de ciudades grandes.

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Es una ironía que en las ciudades con más millonarios haya tanta gente viviendo debajo de los puentes.

Es muy curioso. Nos duele dar y luego criticamos a los que ayudan ‘demasiado’… nos duele si nuestros impuestos se van hacia la ayuda de otros…

Nos duele hasta que llega un COVID19 y paraliza nuestro mundo y ahora somos los que estiramos la mano para ver quien nos va a ayudar para no ahogarnos.

Que no nos duela dar porque no sabemos cuando seremos nosotros los que estemos desesperados por recibir.

En fin, esta cuarentena me ha hecho leerlos detalladamente y cada día defino a quién sí y a quién no quiero en mi vida.

Si eres uno de los que son bendecidos y tienen todo, ¿porqué te duele dar?

Pensemos en ese escrito que anduvo circulando en redes sociales…

Todos estamos en esta tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

3 thoughts on “El Dolor de Dar

  1. Muy cierto, no a todo mundo le ha ido igual en esta situación. Lo más triste es que para la gran mayoría esto tiene impacto económico y se nos olvida que lo más importante es estar VIVO y mantener a tus seres queridos contigo (habitando este mundo).

  2. Capullo, leí con detenimiento tu comentario sobre el sufrimiento que causa el dar.

    Un problema existencial de aquellos, me dije.

    Era demasiado para mi, así que decidí consultarlo con mi tío Eulogio.

    Sin pensarlo dos veces, decidí ir hasta el nosocomio donde lo tienen encadenado a un poste de luz con el chaleco de fuerza puesto.

    -Hola tío-

    –Hola sobrino, ¿Qué te trae por aquí?—

    -Una duda cruel me aqueja y es más fuerte que esta cuarentena que me sirve de prisión.

    No es que me duela lo fulero de mi encierro y en estar lo mismo que un delincuente arrumbado en un rincón.

    Tío, quiero que me diga con franqueza si el dar duele tanto, ¿no habrá alguna cura?-

    –Sobrino, claro que la hay, para esas cosas no hay nada que el no dar no cure, hay un antiguo dicho, ¨Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar¨

    No tiene sentido vivir sufriendo–

    -Tío eso esta bien para los que piden, ¿pero que pasa con los que no piden?-

    –Sobrino, si no piden, entonces es que no necesitan–

    -Gracias tío, ahora veo que la respuesta cubre toda las dudas-

    ¨rubenardosain.wordpress.com¨

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