Cuando todo se da

No es fácil empacar una maleta e irte, así nada más, porque se te da la gana. No, viajar es muy estresante, al menos para algunas personas.

No me mal interpreten. Me encanta hacerlo cuando se puede. Pero cuando uno es una mamá y mujer que trabaja, para poder escaparte unos días, todo tiene que estar calculado, desde dejar en orden la oficina, saber que esos días los clientes no te van a buscar, suficiente comida y dinero para tus hijos (y un extra para emergencias) y que todo lo mencionado tambien esté perfecto para la persona que va contigo.

En esta ocasión, fue mi hermana Michele.

Es muy curioso. Es la primera vez en nuestras vidas que viajamos solas. Siempre de niñas viajamos en compañía de nuestros padres. De jóvenes tal vez preferíamos pasarla con amigas. Ya casadas y con hijos viajábamos en familia. Siempre. Y hemos disfrutado mucho eso, no lo negamos ni lo cambiamos por nada.

Pero esta vez, todo se dió para que pudieramos coinicidir. Por primera vez en años pudimos acomodarlo todo de una manera perfecta, como si fuera un juego de tetris donde todos los bloques tienen que quedar perfectamente acomodados para el triunfo.

Es la primera vez que ninguna de las dos está embarazada, ó con bebés. Es la primera vez que tenemos una cierta flexibilidad en nuestros trabajos que nos permite usar unos días para nosotras mismas. Es la primera vez que tenemos todas las maneras de podernos ir, por un fin de semana largo, a algun lugar solas. No había que coincidir con vacaciones de los niños ni que pudieran acomodarse las clases. Todo estaba perfecto para irnos.

El plan original era otro destino. Hotel y avión ya pagados y planes de visitar algunas personas para combinar el viaje con negocio. Por cosas de la pandemia, me hablaron del aeropuerto para explicarme la situación grave todavía y sin pensarla mucho, mejor cancelé todo.

Me sentí tan mal y tan triste. No supe que hacer mas que hablarle a mi hermana y decirle la mala noticia. Me regresaron todo el dinero del hotel y el avión quedó abierto para las dos (woohoo, viaje 2).

“¿Y Las Vegas?”, me dice mi hermana por Whatsapp. “Y manejamos para evitar aeropuertos”.

Sin pensarla mucho, agendamos el hotel PARK MGM y seguimos con el plan.

No sé explicarles el alboroto que traíamos. Era como miedo y emoción de que todo se lograra.

El jueves temprano salí en carro por mi hermana a Calexico, CA para de allí subir y manejar hasta Las Vegas. La nevada en la Jacumba no me detuvo, ni tampoco la larga fila de carros para cruzar que tuvo que hacer mi hermana de Mexicali a Calexico.

Dejamos su carro en casa de nuestra amiga Ana Gabriela Rodriguez y nos fuimos las dos.

Mi copiloto me fue guiando por todas las zigzagueadas de carreteras hasta llegar a Needles. Pasamos por sembradíos, dunas y nos llovió la mayor parte del camino. Nos fuimos botaneando los Doritos y tés que nos empacó la Ana G. y coincidimos que cenaríamos hasta llegar a LV.

Las Vegas es Las Vegas.

No tengo nada emocionante que platicarles ni tampoco puedo decir que nos ganamos mucho dinero.

Lo que yo les quiero platicar es la manera tan maravillosa que pude gozar de la compañía de mi hermana. Las dos acopladas a todo. De acuerdo en todo, en las comidas, horarios y lugares donde ir.

Estar en el cuarto de hotel (cuando nos ibamos a descansar un rato), en piyamas, tomando vinito y viendo FRIENDS era como estar en aquel RANCHO RELAXO de la Marge Simpson, al cual se va para desestresarse de Homer Simpson (No es tu caso, eh cuñado Sergio? jajajaja)

Saber que no había nada que atender, nada que verificar, ningún perrito que sacar a hacer pipí y que podíamos dormirnos sin preocupaciones fueron el ‘highlight’ del viaje.

En este viaje compusimos el mundo, lloramos tambien. Nos reímos de la gente rara que andaba en Las Vegas. Comimos lo que nos dió la gana y tomamos lo que se nos antojó.

Hicimos todo lo que quisimos hacer. Gastamos poco y ganamos poco. Nos cansamos y descansamos mucho.

Nos compramos unas pulseras con nuestros nombres. Y a las dos horas, yo la perdí. Me subí al carro y no la traía.

Me puse la enmulada del año. Y mi hermana se reía y yo llorando le decía que no se podía reír. Por fin fui por otra pulsera y ya se me pasó la tristeza y coraje.

Disfrutamos lo italiano del Eataly, en especial una ensalada de betabel con burrata; los chicken Mcnuggets del Mcdonalds (si, Mcdonalds porque se nos antojó. ¿Y qué tiene? Nadie nos pudo decir nada); la coliflor y shishitos del Pub en las Crystal Shops; los Cosmopolitans, Moscow Mules y Vodka Tonics… nos reímos de la gente del Freemont Street en el downtown viejo de Las Vegas; comimos un BBQ delicioso en el Whiskey Licker Up y cenamos en el Paris Mon Ami Gabi un filete de res viendo de frente las fuentes del Bellagio. Probamos un sashimi de salmón en el Sushisamba que nos encantó; nos congelamos en el -5 Icebar donde brindamos con un Frangelico en un vaso de hielo (se me pegó la lengua un rato); nos tomamos un capuccino con un rol de canela en el Bellagio y ese domingo quisimos cenar como a las 9:30pm y todos los restaurants cerrados en los hoteles.

Nos tuvimos que ir en carro a buscar algún restaurant abierto y dimos por fin despues de varios fracasos, con un Jack In the Box cerca de la Universidad de Nevada Las Vegas. Pudimos ver el estadio de los Raiders de Nevada y conocer un poco mas todo lo que hay fuera del strip.

Las Vegas siempre ha estado en nuestras vidas. Desde chiquitas nos llevaban nuestros papás y no hemos dejado de ir con familia, pero es la primera vez que la disfruto de otra manera. Sin ningún tipo de contratiempo, sin stress, solo disfrutamos absolutamente todo lo que nos pasó. Y, aunque no lo crean, descansamos mucho.

Se nos hizo muy extraño andar en Las Vegas y no ver mexicanos. Nunca había ido sin encontrarme a alguien conocido. Faltan los latinos para completar Las Vegas.

Lo raro del viaje fue: al llegar a casa de la Ana Gabriela por el carro de mi hermana, salió quién sabe de donde, la pulsera original que había perdido. Así es, ahora tengo dos… jajajaja.

La verdad deseo que todas nuestras carcajadas sean igual de efectivas que hacer un millón de abdominales.

Gracias Michele Dewar por ser mi Brada Guit Bubs y ayudarme a solucionar el mundo.

Me sigo riendo. Vamos agendando el Stressfreetrip Part 2 y que todo se acomode para poder volvernos a escapar. Gracias a todos los que de alguna manera lo hicieron posible, en especial a nuestros hijos, a mi mamá y a mi cuñado.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Los Días “NO”

El 8 de marzo fue día internacional de la mujer y no se porqué desde que amaneció sentí el día triste, como melancólico. Quizá fueron esas nubes que llegaron de la nada al cielo que contemplaba mientras me tomaba una taza de cafecito.

Me dolió la muerte de Cepillín, el payasito de la tele con el que crecimos tantos. No sólo era un payaso, era un ser humano íntegro y de buen corazón. Descansa en paz, Cepillín.

Me llenaba de sonrisas y al mismo tiempo nostalgia recibir los recaditos de tanta gente felicitándome por ser mujer. No es mucho lo que me esfuerzo en serlo.

Soy. Y ya.

Mujer apasionada en todo lo que hace y dice.

Porque, si se hace sin pasión ¿qué chiste tiene?

Subí de nuevo mi video tan criticado por una persona que leía ó lee este blog. Aquel video blanco y negro donde puse a mis mujeres hermosas que han tocado de alguna manera mi vida. Faltaron muchas pero el video lo hice hace más de siete meses y eran las fotos que tenía. No sé porqué sentía unas ganas enormes de llorar al verlo. Y como buena masoquista, lo veía y lo veía. Era una combinación de tristeza y orgullo de conocerlas.

Mujer. Tan orgullosa que me siento de serlo. Haber nacido rodeada del color de rosa (aunque no les guste a las nuevas generaciones el que un color defina nuestro género).

Mujer que lo que más difícil se le ha hecho es ser mamá, por miedo a no ser lo suficientemente buena para ellos.

Mi día se ponía triste cuando comenzaba a ver los destrozos en las ciudades importantes de México porque las mujeres se unieron para protestar de manera violenta. No me importa mucho el daño físico a edificios que tienen remedio sino la razón por la que lo hacen. Nombres de mujeres, escritos y gritados, me ponían la piel chinita.

Me dormí, sólo para tener un insomnio a partir de las 12am. Mi día 9 de marzo comenzaba con una negación al descanso. Mi cerebro quería seguir pensando en tontadas. Por fin pude quedarme dormida un par de horas.

Al despertar supe que sería un día NO. ¿Saben de qué tipo de día les hablo?

Los días NO es cuando todo lo que piensas, dices y planeas es negativo, negado ó cancelado. Un día donde todo lo que piensas que vas a hacer no se hace.

Comencé cancelando un viaje por causas de fuerza mayor que no vale la pena escribirlo. Busqué todas las opciones para poder convertirlo en un SI, pero el destino, las opiniones y sobre todo mi sexto sentido me dijo NO. Cancelé todo.

Mi arreglo personal ese día era un rotundo NO. Mi cabello peor que nunca (todos saben que soy lo peor para peinarme yo sola), no pude secarlo ni plancharlo como yo quería. Quise encontrar una diadema para disimularlo pero NO encontré la que quería.

Mi maquillaje era un NO total. No se si sea que mi piel a veces amanece fresca y otros días, cuando no tomo suficiente agua, amanece seca y sin brillo. Súmenle a eso que NO veo bien a la hora de maquillarme (uso lentes, graduación 1.0 pero es para ver celular y computadora y en este caso mis ojos al pintarlos). No podía dejar mis ojos simétricos. Uno se veía mucho más grande que el otro. Trataba de emparejarlo y lo empeoraba. Era un día NO.

Más tarde, Facebook me mandó un recado donde me decía que 4 de mis comentarios hechos durante el día NO cumplían con las reglas de la comunidad de la red social. Me traumé porque la verdad no supe ni cuales fueron ni sé qué hice. Creo que fue por compartir el link de la revista Gente Bonita en grupos donde son medio especiales y no dejan. No creo que mis comentarios sean para ofender a nadie ni mucho menos pero pues tambien para Facebook, NO era lo que me tenía que decir.

Traté de llenar unas formas en internet, ahora que andamos en temas de impuestos, y todo parecía bien hasta que quise volver a entrar a mi cuenta y no pude. Me dictaba un recuadro que mi cuenta tenía problemas. El acceso negado. Era un NO para poder usarla.

Mi día “NO”, había estado muy complicado. Me tenía totalmente cansada física y mentalmente.

Mas tarde, tuve que ser yo la que gritara mentalmente NO… al enterarme de un caso de abuso de un doctor a una paciente. Ni voy a entrar en detalles ni pienso usar mi blog para discutirlo pero me dió tanta rabia. Cierto ó no, falso ó verdadero, lo que me impresionó fue ver la cantidad de confesiones de otras muchachitas que han sido víctimas de casos similares. Yo pasé por algo similar, con un conocido doctor, que no llegó a ser muy grave pero si me hizo sentir tan incómoda.

Mi mamá, mi hermana, mis amigas…. todas tenemos una historia que contar acerca de un abuso. Un incidente que nos hizo gritar NO. Lo hicimos calladitas. Y no, no es porque así era antes. Es porque no estábamos bendecidas (ó condenadas) con la tecnología y medios de comunicación de hoy en día. Esos “screenshots”.. te salvan ó te matan. Yo pienso que la tecnología nos hubiera dado ese valor de poder platicar un abuso.

Así fue mi día NO.

NO en una situación con un cliente de bienes raíces que me dejó triste.

NO estaban listos los aguacates para la comida.

NO. NO y NO.

Hace mucho que no tenía uno. Ya que pasó, lo solté y al mismo tiempo me relajé para podérselos platicar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES. 🙂

Melisofóbicos

Era una tarde cualquiera, viendo la televisión despues de comer. Estábamos los tres sentados, relajados, tomando un descanso de nuestras tareas del día.

Mis hijos y yo veíamos “Seinfeld”, el programa cómico de los noventas. La puerta de nuestra casa estaba abierta porque había hecho una salsa tatemada y el olor a chile nos estaba ahogando.

Yo cerraba los ojos, casi para quedarme dormida, pero en realidad me encontraba en un estado de relajación muy profundo.

De pronto, como en cámara lenta, vimos como se metía una abeja adentro de la casa. Yo la ví, medio dormida y sólo pude decir “¡yyyyyyyyyyy!”, suspirando hacia adentro como tragándome la voz (No se porque paniquea tanto cuando una mamá dice eso).

Mi hijo Coco fue el primero en brincar del sofá. Luisa Fernanda, mi hija, tambien se levantó.

Pude ver el miedo en ambos y automáticamente me contagiaron.

“¿Qué hacemos?” me preguntaban.

Gracias a tantos documentales ecológicos, mi cerebro me decía que no la podíamos matar. Por todos lados leemos el “Salven a las abejas” así que teníamos que sacarla por la misma puerta que entró sin dañarla.

La abeja ya volaba más apresurada, como que se dió cuenta que estaba adentro de un edificio. Chocaba contra la pared y contra mis cuadros de animales que cuelgan de las paredes de la sala.

El Coco ya tenía en la mano un zapato. Luisa Fda en el pasillo tambien pensando como hacerle.

Pude ver la melisofobia que tenemos los tres. Melisofobia ó apifobia es el miedo que se le tiene a las abejas. Realmente yo me estaba sintiendo estresada por una abejita. Mis hijos estaban peor que yo.

“No la podemos matar”. En eso si estábamos de acuerdo los tres. La abeja tenía que regresar a la naturaleza sin lastimarse.

Yo traía una cobija en la mano, de esas chicas con las que me tapo los pies viendo la tele. La usaba como escudo porque les puedo jurar que la abeja me vió a los ojos y me comenzaba a seguir.

Con la cobija la medio empujaba hacia la puerta mientras mis hijos me gritaban cosas que por los nervios no les entendí.

Kiara, mi perrita, ladraba mucho. Creo que podía sentir nuestra adrenalina y nuestra ansiedad y no entendía que pasaba.

Como pude atravesé de una pared a otra, custodiada por la cobija, y prendí el abanico. Para mi mala suerte, las aspas del abanico daban para el lado contrario a la puerta y la abeja fue lanzada hacia donde estaban mis hijos.

Los gritos de los 3 han de haber asustado a los vecinos. Era un terror inexplicable. Luisa medio cuidaba que no se fuera a las recámaras mientras que el Coco, con el zapato en la mano, no se atrevía a acercarse a matarla.

En eso, como que la abeja nos ve y se viene hacia nosotros. Luisa F y el Coco salieron corriendo. Luisa Fda se encerró en mi cuarto dejando a su hermano fuera. (Creo que nunca se lo va a perdonar. Dejarlo para morir en el pasillo. NO es de hermanos, dijo mi hijo).

Yo apagué el abanico y me fui moviendo la cobija como bandera. “Mamá, te va a atacar porque va a pensar que la quieres matar”, me decía Luisa Fda.

“No. Sí podemos hacer esto, cómo de que no”, les decía a mis hijos ya grandulones y muertos de stress.

Poco a poco la abeja fue viendo hacia donde ir. Yo parecía ese señor de los aeropuertos que dirijen el tráfico de aviones. Se van a reír pero estaba funcionando.

Tardamos un ratito pero en eso la abeja vió la puerta abierta y salió a toda velocidad.

Nos quedamos totalmente agotados pero al mismo tiempo nos felicitamos de que la abeja se fue sin daño alguno. Espero que ese karma se nos regrese y no nos pique nunca una. Nos dió risa que acabábamos de decir que Jerry Seinfeld es la voz de la abejita de THE BEE MOVIE, cuando apareció la abeja. De esas casualidades y coincidencias.

Ya que pasó todo, me puse a pensar en el porqué nos dió tanto miedo.

¿Acaso somos melisofóbicos?

A mi siempre me han dado miedito pero me gustan mucho las abejas. Se me hacen un ser excepcional, trabajador y organizado.

No se si haya sido que estábamos en la comodidad de nuestra casa, en estas paredes donde nos sentimos tan seguros desde hace casi 4 años ya. No nos gustó que esta abejita viniera a quitarnos la paz de una tarde cálida en nuestro hogar dulce hogar.

El miedo a las abejas pudo ser desarrollado por una experiencia pasada, aprendizaje adquirido (tal vez imitando a los padres) ó realmente somos 3 personas mucho más nerviosas que otras.

Me puse a investigar acerca del miedo a las abejas y la verdad no estamos tan peor. No nos mareamos, ni nos desmayamos. El corazón si se nos aceleraba pero creo que era porque estábamos en total reposo y tuvimos que brincotear. El internet me dice que necesitamos terapia psiquiátrica, jajajaja. No pues, tampoco creo que sea para tanto.

Tambien te recomiendan sedantes para los nervios y medicamento para la alta presión.

¡¡¡Ay no!!! Con razón mi hermana me tiene prohibido ‘googlear’ mis síntomas porque siempre termino despidiendome de mi familia porque todo acaba en muerte.

Lo que sí les voy a confesar es que si en lugar de una abeja hubiera sido un alacrán ó tarántula, este blog no hubiera sido escrito y muy probablemente estaría sedada en un hospital.

El alacrán y la tarántula hubieran muerto aunque hubiera sido lo último logrado en mi vida.

La aracnofobia sí es más fuerte que yo.

Y esa fue la anécdota de la abejita en la casa.

Les quedo debiendo otra cuando se nos metió una abeja al carro. Ibamos mi hermana, el Coco, mi sobrino Damián que la traía pegada en el pantalón y yo manejando en el freeway de San Diego con las ventanas cerradas. No se como manejé a 75 millas por hora con gritos y manotazos volando.

Ahora que me acuerdo creo que somos super mega melisofóbicos en mi familia.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

La Correa

Abro la puertita de mi mueble en la cocina, en el compartimiento donde guardo todo lo de mi perrita Kiara y saco la correa rosa.

De donde ande, sale corriendo la Kiara porque ella reconoce que es hora de amarrarse a esa correa y dar el tan esperado paseo por la mañana fresca.

Se lo trato de poner y me tira la mordida para ayudarme, como queriendo morder la cuerda para apurar la salida. Le veo sus ojos emocionados. Ella sabe que esa correa significa salir del lugar en el que se encuentra. Esa correa equivale a ir al mundo exterior del depa donde vive.

Los primeros pasos al salir de mi casa son con ella corriendo con todas sus fuerzas por las escaleras pero yo tengo la correa fija y muy corta, para evitar que se me vaya lejos ó me jale por las escaleras.

Se enoja y me ladra porque yo tardo mucho en bajar, en lo que me acomodo la cachucha para que no me dé el sol y me sujeto los lentes oscuros. Inclusive hay veces en las que tengo que amarrarme los tenis para no tropezar con ellos. Todo esto desespera a mi perrita. Me mordisquea el pantalón para que sigamos con el paseo.

Ella se sabe el camino porque siempre me voy por el mismo lado. Va oliendo todo y va orinando cada plantita que ve. Al llegar a la calle de atrás, le suelto a todo lo que da esa correa. Y ella lo sabe. Ella sabe que ya puede correr y yo me voy medio trotando detrás de ella.

Saca la lengua, sonriendo de felicidad y corre con todas sus fuerzas. Corre con los ojos semi-cerrados porque el viento golpea sus ojitos.

Yo comienzo a caminar menos de prisa y en eso la correa llega a su tope y frena a la perrita. Lleva un chaleco tipo arnés, y así el jalón de correa no le lastima su cuellito tan frágil.

Frena y voltea a verme, casi queriendo reclamarme que le detuve su galopeada. Se regresa a mi y vuelve a salir corriendo, con la seguridad que está amarrada pero libre en ese momento.

A medida que va avanzando el camino, ella corre menos y se va pegadita a mi. Le voy platicando, muchas veces de cómo será mi día y otras veces me sirve de desahogo y le cuento mis secretos.

La correa ya no está larga, está muy corta y mi Kiara camina a mi ritmo. Intenta seguir orinando en todos lados pero ya está vacía. Seguimos así por toda la cuadra hasta volver al depa. No es mucho el tiempo, quizá unos 15 minutos, pero para un Yorkie de 3.5 kgs, es un maratón.

Me llamó la atención el comportamiento de mi Kiara en el parque de los perros. Allí nunca la llevo porque es muy sangrona y peleonera. Me da miedo que muerda a otro perro. No es brava pero no soporta a los perros. Ella solo quiere a los humanos.

Por indicaciones de expertos en mascotas, la Kiara tiene que socializar para que se le quite ese odio a los perritos. Es por eso que la llevo al TOWN CENTER DOG PARK, muy cerca de mi casa.

Al llegar al parque, le quité la correa para que corriera libre. El lugar está completamente cercado y no hay manera que se pueda escapar. Le solté la rienda, como dice la canción.

Caminaba despacio, oliendo todo. Comenzaba a correr poquito cuando de repente capta que no está amarrada y se detiene.

En lo que menos pensé, ella estaba a mi lado y no se movía. Me senté en una banca para verla jugar (si, estoy abueleando con mi perrita). La Kiara no se iba, permanecía pegada a mí. Mordisqueaba la correa que yo estaba sosteniendo en la mano.

Realmente quería estar amarrada. Su seguridad dependía de esa correa.

No lograba entenderlo.

¿Acaso estar amarrada y limitada le da una cierta seguridad?

De eso hablaba hace poco con unos amigos. A veces el estar en el mismo lugar, sin riesgo, amarrados a compromisos nos da seguridad.

Otras veces, seguimos amarrados sin darnos cuenta y comenzamos a correr. Nos creemos tan libres hasta que llega ese jalón y nos frena en seco. Nos deja a medias de nuestra meta y tenemos que avanzar al paso que se nos dicte y no a la velocidad y dirección que deseamos.

Y muchas otras veces, tomamos la decisión de andar sin correa y salimos al mundo real sin ella.

Ese miedo de sentir toda la responsabilidad tuya en tu día a día transtorna un poco. No es fácil una libertad cuando toda la vida estuviste atada con una correa.

Avanzas de manera cautelosa, pisando despacio y avanzando poco. Nos da miedo ir demasiado rápido y perdernos. Nos da miedo no poder ubicar de donde venimos y mejor nos quedamos libres pero quietos.

Las correas fueron creadas para controlar. A la Kiara le controlo el ritmo, el camino, controlo tambien que no se me arranque a la calle a querer morder a un Pitbull. Esa correa puede salvarle la vida y a mi salvarme de una demanda.

Mi Kiara necesita experimentar esa libertad de no traer correa en el parque de perros. Tengo que enseñarle poco a poco a tener confianza de que aunque no esté amarrada a mi, yo estoy cerca de ella y puede brincar a mis brazos cuando quiera.

Lo que voy a tratar de no hacer ya es darle ese tirón cuando ella va corriendo a toda velocidad. Siento que la desequilibro cuando lo hago.

Lo mismo me pasaría a mi. No es un sentimiento agradable que te jalen la correa cuando por fin estás corriendo.

Y tambien tengo que darme cuenta que no tengo correa en mi cuello. Tengo que correr sabiendo que nada me va a detener.

La correa a veces se queda en la mente para sentirnos seguros.

Necesitamos dejar de tenerle miedo a ser libres.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

JENGA

Jenga. Ese juego de bloques de madera ó de plástico que se acomodan en una torre perfecta de cuatro lados planos. El chiste del juego, que me imagino que conocen bien, es sacar un bloque por turno y colocarlo arriba, sin derrumbarla. Entre más pasa el tiempo, más difícil es lograr que se mantenga de pié.

Uno a uno, tomando turnos. Es una sensación de ser un equipo porque entre todos los jugadores la torre se debe de mantener de pié. Pero es al mismo tiempo una competencia y pierde el que la tumba, el que derrumba todo el esfuerzo de los demás.

El juego es estresante cuando ya va tiempo recorrido. El saber que falta poco para tu turno te hace desear que el que está antes de ti pierda. Es adrenalina, es nervios, es parte de aprender.

¿Qué me enseña a mí y a tí este juego? Muchas más cosas de las que te imaginas.

El JENGA es un excelente juego para desarrollar la habilidad de tomar decisiones. (Observas la torre. Escoges un bloque de abajo y decides donde colocarlo. El bloque que saques es importantísimo. Dónde lo pongas, también.

El JENGA te hace paciente. Te enseña a esperar tu turno. Te hace ser buen amigo para aprender a apoyar a la persona que está colocando el bloque y se aprende a trabajar bajo presión.

Uno a uno se van acomodando los bloques y el juego es divertido mientras sin querer reforzamos habilidades de manera divertida. A mi me gustaba mucho jugar con mis alumnos de kinder (5 años) porque aún no tienen finas sus habilidades motrices pero saben lo que quieren y entienden sobre la importancia de decidir.

El juego es divertido y es perfecto. Puede jugarse solo para ‘practicar’, pero lo mejor es con varias personas.

El jenga es un balance de decisiones para mantener una torre de bloques de pié.

Es por eso que no dejo de comparar el JENGA con la vida diaria.

Todos los días tomanos decisiones que nos van a sostener ó derrumbar. Desde despertar temprano ó quedarse en cama y comenzar el día tarde. Ambas tienen consecuencias tanto positivas como negativas.

Lo que desayunamos, si fuimos al gimnasio, los zapatos que nos pusimos y hasta qué música escuchamos en la radio pueden determinar nuestro derrumbe ó fortaleza en el día.

Lo mismo pasa en las familias. Cuando los hijos son pequeños, los padres son los que manejan esos bloques para sostenerse. Ellos nomás deciden y es fácil comunicarse entre dos personas.

Pero luego, cuando menos piensa uno, los hijos crecen y quieren tambien mover las piezas de la torre familiar. No se si tengan hijos grandes pero el primer shock es cuando no se quieren poner la ropa que les compraste para Navidad ó algún evento.

Es algo tan simple pero es como el ver que pronto tendrán que tomar decisiones junto con los padres y que van a afectar que se tambalee la torre.

Todas las decisiones, desde la más sencilla, tiene un efecto en esa torre de Jenga familiar. Si decide estudiar fuera, si decide tener un novio que no te gusta, si decide hacerse un tatuaje, si decide ya no querer ir a Misa los domingos. Decisiones que causan conflictos, tal vez. Decisiones que aunque sean positivas pone a los padres de familia a sostener la torre mientras ven donde acomodar el bloque.

Todo es perfecto y todo tiene un porqué. Hay bloques que sabes que si los quitas se cae la torre. Otros que sabes que están chuecos pero los ignoras, ‘al cabo que no pasa nada’… hasta que pasa.

Ahora bien, todos jugamos JENGA, ¿de acuerdo? Díganme amigos, ¿qué pasa si una fuerza externa derrumba esa torre?

Un estornudo, un familiar que nomás por molestar decide romper todo, una patada ‘sin querer’ a la mesa.

Se siente horrible. Sientes que todo tu esfuerzo y trabajo por mantener algo unido y de pié es ignorado. Te quedas nomás viendo las piezas, derrumbadas.

Sí, se pierde. Se acaba el juego.

Pero ¿te digo algo?

Hay una magia tambien cuando se vuelve a empezar. Cuando todos en el equipo, familia, se ponen a acomodar las piezas en el molde que darán pié a la torre. Es un sentimiento de “ni modo, volvemos a empezar, no pasa nada”.

Y comienza todo de nuevo. Quizá siendo más cautelosos. Quizá no dejando a lo ajeno acercarse al juego para que no lo vuelva a dañar. Comienzan otra vez los apoyos en cada turno, los consejos de un miembro a otro y los apapachos cuando uno se equivoca y derrumba todo.

“Ni modo, era imposible no tumbarla. Lo hiciste muy bien”.

JENGA, que viene de Swahili KUJENGA, que significa “construir”, es nuestro día a día: en lo familiar, en el trabajo, en ese proyecto, en esa pareja, en ese sueño, en ese plan…

JENGA, ¿Qué tan alto puedes llegar?

Tan alto como lo desees, al cabo que si se te cae todo, borrón y cuenta nueva.

Jenga pieces

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Los Quejidos

Hace un año (casi un año ya), cuando recién comenzó la pandemia y el mundo se puso en alto total, mil cosas se dijeron y millones más pasaron por mi cabeza.

“La sociedad va a cambiar despues de esto”

“Todos unidos como sociedad seremos más empáticos y comprensivos”.

Yo, ingenuamente, si pensaba que el mundo iba a cambiar despues de la sacudida que nos dió esta pandemia (y nos sigue dando). Realmente, se los prometo, yo pensaba que el mundo sería otro. Pero no.

Seguimos siendo los mismos quejumbrosos, antipáticos y egoístas de toda la vida.

¡Qué calor!

¡Qué friazo!.

¡Qué feo!

¡Qué caro!

Ando como loca; no descanso nunca; me desespera; no me comprenden; todos en mi contra siempre; ¡guácala!

De todos nos quejamos. Hablo en plural porque no he conocido una sola persona en este mundo que no se queje de algo.

Del dolor, de la situación económica, de la política, del clima, del Super Bowl, de los aguacates caros, de lo rápido que salen las canas, del tráfico, de los vecinos, de la pareja, de tener que usar mascarillas, de todo.

De lo físico de una persona; si le va bien; si le va mal; de lugares sugeridos; de películas y de una cena a la que fusite invitado. Nada da gusto al 100%.

Yo tambien me quejo mucho, de tonterías pero luego se me olvidan. No me atoro en ellas. Me quejo, nadie me hace caso (ó me ignoran) y se me olvida. Punto final.

No se si estamos viviendo tiempos de mucha comunicación que todos nos sentimos reporteros, expertos y críticos de tal manera que cuando vamos a un lugar, vamos con la tarea de encontrar lo malo de la experiencia y dejamos ir los momentos lindos.

Según los expertos de psicología, hay 5 razones importantes por las que el ser humano se queja:

  1. LLAMAR LA ATENCION: Existen personas que necesariamente tienen que ser reconocidas y emitiendo quejas logran tener un público simpatizante ó se hacen de enemigos. Muchos influencers y twitteros han llegado a la fama de esa manera tan patética.
  2. QUITAR LA RESPONSABILIDAD: Es muy fácil quejarse de lo complicado ó difícil que es hacer algo para tener a qué echarle la culpa por no poder. Tambien es muy fácil decir “No puedo con todo yo sola” pero al mismo tiempo no pedimos ayuda. Se hace un círculo vicioso.
  3. CAUSAR ENVIDIA Y/O ADMIRACION: Quejarse como una persona muy sabionda puede que cause que las personas piensen que eres mucho más inteligente que los demás. Es quejarse pero haciendo hincapié que tú lo hubieras hecho mejor.
  4. PODER: Las personas que se quejan de la situación actual y comentan como sería si todo fuera diferente les da un cierto poder de grandeza y control, que al final no es más que un juego de palabras.
  5. PRETEXTOS POR FALLAR: Lo más fácil es decir “ay, choqué porque el sol estaba en mi ojos”. “No hice el trabajo porque mi mamá no me llevó a la papelería”. “Nunca me entero de lo importante de la oficina”

La razón principal de que nos quejamos es que sentimos que hay un abismo grande entre lo que era nuestra expectativa y lo que fue la realidad. Curiosamente sentimos que si nos quejamos y hay gente de acuerdo con nuestras quejas, hemos encontrado un nicho amistoso por tener algo en común.

Quejarse no es todo malo. Nos sirve para expresar una opinión de desagrado y dejar bien dicho lo que pensamos de algo que no nos pareció bueno.

Lo malo es hacerlo ya de manera crónica, por todo, contra todos y a toda hora. Quejarnos no soluciona absolutamente nada.

Lo peor de todo es que hay estudios que han arrojado el resultado de que el hipocampo de nuestro cerebro se reduce de tamaño cuando nos quejamos en exceso.

El hipocampo es el área de nuestro cerebro que trabaja en el resolver problemas y pensar analíticamente.

Así que, ya lo leyeron aquí.

Antes de quejarte, busca lo positivo de la situación, porque si lo único que ves es lo negativo y te quejas con todo mundo, en redes sociales y lo gritas a los cuatro vientos, entonces te vas a quedar con el cerebro de un tamaño muy chiquito. Las neuronas se te van a morir.

(Ahora entiendo a todos los quejumbrosos que conozco. jajajaja).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Si tuviera un changuito haciéndome piojito, no me quejaría jamás

Algunos datos curiosos…

El día de hoy les quiero platicar de algunas teorías que se leen en internet que me ponen a pensar. No sé decirles con exactitud si son reales ó meramente teorías por comprobar. Algunas son divertidas y otras si hacen a uno pensar bien las cosas. (Las letras azules en itálicas son mi opinión personal).

Dicen que:

  1. Si los humanos se mataran los unos a los otros de la misma manera que matamos animales, estaríamos extintos en 17 días. (Me ha hecho pensar mucho esto. Nos la vivimos matando animales todos los días. Para reflexionar este dato).
  2. Los papás de bebés recién nacidos pierden alrededor de 6 meses de sueño los primeros dos años de la vida del niño. (A veces uno no vuelve a dormir. Siempre existe un pendiente, tengan la edad que tengan. De chiquitos para saber si estaban bien. De grandes para ver si llegan bien. Nunca termina la angustia).
  3. Todos conocemos el DEJA VU, pero ¿sabías que hay algo contrario al DEJA VU que se llama JAMAIS VU (jamás visto)? Es cuando experimentas algo que reconoces pero al mismo tiempo se siente totalmente ajeno a ti. (Me explicaba un amigo psicólogo que es como si fueras a tu casa de cuando eras niño pero al entrar sientes que todo es ajeno a ti. No lo reconoces. Entonces tienes un JAMAIS VU. Lo voy a aplicar con gente que molesta, jajaja)
  4. Es más probable que mueras por sentirte solo y con desamor que de sobrepeso. (Me preocupé mucho con este dato. Ya estoy trabajando en lo último, como quiera se baja de peso. Pero no me quiero morir a causa de lo primero, que triste).
  5. Hay teorías que indican que los sueños no son recuerdos sino incidentes en otro tiempo de un universo paralelo. (El sueño es y será lo más incierto en todos los estudios médicos y científicos. Cada vez sacan una cosa nueva).
  6. Cuentan tambien que cuando uno escucha su nombre, son parientes tratando de levantarte de un coma en otro tiempo. (Espero no tener la oportunidad de comprobar si es cierto)
  7. Para morir de sobredosis por fumar mota, tendrías que consumir 1500 libras en 15 minutos. (O sea que es prácticamente imposible morir por una sobredosis de mariguana)
  8. Una persona normal se topa con un asesino en la calle 36 veces en toda su vida. (Me la voy a vivir viendo a los ojos de las personas y mas hoy en día que todos traen cubrebocas).
  9. Aplicar sudor de una axila masculina en los labios de una mujer la ayuda a relajarse, levantar el ánimo y regular su ciclo menstrual. (No, gracias)
  10. El macho araña, para evitar que la hembra se lo coma, la amarra a la hora de tener relaciones. (Me estoy imaginando que de allí salió el bondage en la sexualidad explícita.)
  11. En Suiza los baños públicos tiene luz azúl para que un adicto no encuentre sus venas y no pueda inyectarse. (No creo que sea verdad. Alguien que no tenía nada que escribir lo puso)
  12. Si quieres ir a un lugar pero nadie te quiere acompañar, vete solo. Allá encuentras a gente que le gusta lo mismo que a ti. (Próximamente me voy. Allá encontraré gente)
  13. Hay pichones que son usados para transportar droga de un país a otro. Un solo pichón puede cargar hasta $3000dlls de cocaína. (Lo que no entiendo es como saben para donde volar los pájaros).
  14. El inventor de las papitas Pringles fue enterrado en un ataúd en forma de lata de las mismas. (Ha de haber tenido cuerpo de cilindro el señor. Que en paz descanse).
  15. Cuando un zorro enviuda, se queda soltero para siempre. Si la zorra enviuda, se busca otro de volada. (Con razón la palabra zorra tiene ese signficado. Mas bien debería de usarse ese adjetivo calificativo para mujeres inteligentes).
  16. Dicen que cuando mueres, quedas un rato conciente y te das cuenta que en realidad perdiste la vida. (Esto me daría miedo. Ver que dejo a mis seres queridos).
  17. Cada uno de nosotros está a 6 minutos de morir pero el respirar ‘resetea’ ese tiempo. (Por eso en las noches uno siente que deja de respirar a veces.)
  18. Entre las 3am y 4am es cuando nuestro cuerpo está más débil y nos ‘morimos’. (Ya casi es hora. Me tengo que apurar a escribir).
  19. Los delfines y las ballenas son los únicos animales que se suicidan, al igual que el humano. (¿Qué les puede casuar depresión a estos mamíferos marinos? ¿Cómo se suicidan?)
  20. Hay una enfermedad que de repente dejas de dormir hasta que te mueres. (Traigo síntomas desde hace rato)
  21. Dicen que Illuminate es una organización de los que dominan el mundo. (Busca en Google Illuminate pero al revés).
  22. 24 conejos en 6 años producen una población de 2 millones de conejitos. (Conozco a matrimonios muy parecidos)
  23. Hay una bóveda en el fondo del mar que contiene todas las semillas de toda siembra para en caso de una guerra nuclear el mundo resucite. (Espero que no se les hayan olvidado los espárragos ni las coles de bruselas)
  24. La enfermedad mental es un mito y los que tienen algún problema psiquiátrico son los que ven el mundo como es en realidad y por eso no saben como actuar. (Es lo que ahora la juventud llama “woke” ó “estar despiertos”. Te dicen loco si eres diferente porque ya sabes como funciona el mundo y la sociedad).
  25. Hay 100 cuerpos congelados de personalidades que murieron para revivir si la tecnología avanza lo suficiente. (Yo me quiero congelar si todos los que tengo en una lista se congelan conmigo. Si no, pues que chiste despertar sin tener a nadie en la vida. Luego les paso la lista con los que quiero despertar en un futuro. A ver si están en ella. Es como la lista de Schindler).
  26. La piña es una fruta que te quiere comer de vuelta. Contiene bromelanina, una enzima que come tu lengua. (Con razón nos pegamos esas escaldadas en la boca, y más cuando le pones Tajín).
  27. Hay 20 millones de toneladas de oro en los océanos. (En cuanto me queda bien un traje de buzo, me iré a escarbar en el fondo del Pacífico).
  28. El lago de Natron, en Tanzania, convierte a los animales en piedra si caen en el. (Es como si el lago fuera de la Medusa).
  29. Isaac Newton descubrió la ley de la gravedad a sus 23 años. (Yo a los 23 años me estaba recuperando de la bulimia y pensando que mi mundo se acababa en 1995)
  30. Una cabeza humana queda conciente 20 segundos despues de ser decapitada. (“Ugh, que feos se me ven esos pantalones de lejos”, creo que eso diría en esos 20 segundos que pudiera ver mi cuerpo tirado aparte de mi cabeza).
  31. Los pinguinos se prostituyen a cambio de piedritas. (¿Para qué usarán las piedritas? Pues para lo mismo que hicieron para conseguirlas. Jajajaja..)
  32. Si vendes todos los órganos y químicos de un cuerpo humano, ganas $45millones de dólares. (No estoy dando ideas, pero entonces ese el precio que un cuerpo humano tiene en el mercado negro).
  33. A lo mejor las fobias se basan en la manera que morimos en otra vida, por eso es que nos da miedo cosas que no hemos intentado hacer. (A mi entonces me mató Walther Mercado en otra vida. Le tenía un miedo inexplicable).
  34. La leche de cucaracha es 4 veces mas nutritiva que la leche de vaca. (¿Cómo se ordeñan? ¿Es como si fuera leche de almendras? ¿A quién se le ocurrió? O sea el inventor dijo un día “se me antojan unas Zucaritas con leche de cucaracha” No me explico).
  35. Algunos dicen que el mundo es hueco y existe una civilización rara en el mero centro de ella. (Con razón va a tronar como Ferrero Rocher si se estampa un asteroide en la tierra).
  36. WiFi 5G causa que el virus del coronavirus se acelere y reproduzca (Ni tengo 5G así que no peligro).
  37. La luna es un reflejo y no un cuerpo real. (Ajá, ha de ser un super reflector en una mega pantalla)
  38. Bigfoot existe y lo han visto más de 2032 veces en el estado de Washington. (Me gusta mas la leyenda de la Llorona en México).
  39. Accidentes militares y nucleares en todo el mundo son justificados como que fue “fenómeno natural” (No me extrañaría nada que los tsunamis y terremotos fueran causados por explosiones militares)
  40. El color más oscuro se llama Ventablack. (“Prende la luz. Se ve todo bien ventablack”)

40 teorías, notas curiosas que uno se topa en el internet y pueden ser usados como principios de conversación en cualquier reunión.

Eso sí, unas pueden ser principios de debates y pleitos, así que úsense con cautela.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

De Segunda

“¡No! No debes de comprar cosas usadas en la Goodwill ni en las tiendas de antigüedades”…

Sí, toda la vida me han dicho eso. Que cuando compras algo usado te traes con ese artículo la energía del dueño anterior. ¿Será?

Yo soy fan de esas tiendas. Me emociona ir a pesar que huelen a closet lleno de cosas con polilla. Tengo lámparas que me he encontrado en botes de la basura y nadie sabe (jajajaja, hasta hoy pues). Un mueble rojo que compré a $20dlls y todo mundo piensa que es de la Pottery Barn es de mis mejores hallazgos.

De basura a tesoro.. un dicho muy popular y muy cierto.

Pues la verdad no sé si sea verdad que las energías se quedan plasmadas en las cosas. Siempre he pensado que mi energía es dominante, así que cualquier rastro se borra rápido entrando a mi casa. (es lo que llamo el ‘cocowash’ para no estar mal pensando).

Se dice que la salvia se usa como hierba poderosa para hacer limpias a las cosas. La verdad no sabría decirles. Lo único que he probado de la salvia últimamente fue una cerveza artesanal hecha en el restaurant Salvia Blanca Restaurant, dentro del hotel boutique Contemplación Hotel en el Valle de Guadalupe B.C. Fue una experiencia meramente curativa en medio de nuestra dieta detox de enero. (es la verdad).

Pero volviendo al tema de ir a comprar cosas usadas, mi hijo el Coco quiso ir conmigo a una tienda de “segunda” aquí en San Diego llamada “Consignment Classics”. Estaba muy frío y lluvioso el día pero teníamos ganas de volver allí porque la última vez que fuimos hacía demasiado calor y no se podía andar agusto.

Me encontré esta taza y me regresó a la cocina de mi mamá en mi casa de Nogales, Sonora. Casi creo que las tazas de mi mami eran de otro color pero recuerdo perfectamente como tomaba mis deditos y sentía el rombo liso y el rombo con puntitos alzados. En mi escuela nos estaban enseñando a leer en Braille (para ciegos) y quizá era una manera que yo tenía de enseñarle a mis dedos entrenarse a leer puntos.

Despues ví este par de saleros. La sal y la pimienta… Pero no. La canela le hizo un gane a la pimienta. Me dió risa. Con razón lo están vendiendo. Una pareja no común, que no queda (sin agraviar).

Vi a los Raggedy dolls, a Andy limpiecito y en perfectas condicones. Pero Raggedy Ann estaba encerrada con un letrero que pedía ayuda para salir. Mi mente hizo mil historias pero estaba realmente curiosa la manera que estaban puestas ambas muñecas. Raggedy Ann, mi muñeca de la infancia.

No se si esten bien tomadas estas fotos de muñecas porque cerré los ojos al hacerlo. No me daba miedo haberlas encontrado. Me dió miedo pensar en las manos que las crearon. Alguien que en su mente dijo “Sí, haré una muñeca con pelos de clavos”. Y ni hablar con las muñecas sin cuerpo y el tercer ojo abierto. Ay no. Paso.

Llegué a la sección vintage de marcas reconocidas. Desde Gucci hasta Chanel. Los zapatos muy bonitos pero no eran de mi talla ni tenía los $600dlls que costaban (con eso mejor me iría a la Neiman Marcus por unos nuevos sin energías de gente pasada).

No pude hacer nada más que llenarme de sentimiento al ver este ATARI, una consola de videojuegos igualita a la que teníamos mi hermana y yo de muy chiquitas. Nos la trajo el Santa Claus junto con dos videojuegos (el de Golf y el de Baseball. Nótese que el Santa pensó más en mi papá que en nosotras. Yo quería el Frogger y mi hermana el Asteroid, los cuales mi mamá nos tuvo que comprar inmediatamente cuando las dos niñas nomás ponían la cara de ¿? jajajjaja).

Siguiendo por el gran almacén, (porque realmente está gigante la bodega), me topaba cada cosa que me daba risa, nostalgia, miedo y asco. Asco porque había ropa que se veía sudada de años atrás, manchadas de los sobacos (axilas pues, para los que no son de confianza). Me encontré un montón de macramés, que por cierto sé hacer y no he vuelto a hacer desde 1981 y una lámpara de una maniquí con una sola pierna con una media muy sexy. Estuve a una nada de comprarla. Se los juro pero mejor me voy a esperar a cuando tenga una casa sin hijos que no les de pena de lo que haga.

Me topé con una máquina de escribir que me transportó a mediados de los 80s cuando en la secundaria la profesora Lacsy nos enseñaba LA SOSA LOLA A ESOS OSOS SOLO ASEA y el tan afamado ASDFG ÑLKJH… planas y planas de lo mismo, sin errores ó volvías a empezar. Gracias a esa maestra escribo muy rápido en el teclado. 🙂 No era OLIVETTI pero muy parecida. No me dieron ganas de comprarla pero si suspiré un “awww” llenito de melancolía.

Encontré ropa maravillosa, de esa que ya no hay. Pude entender que estamos acostumbrados a la costura muy corriente de ropa confeccionada de manera masiva. Mucha ropa antigua, de verdad de los 70s y 80s. Los sacos bien hechos, con forros gruesos. Los vestidos perfectos y con esa tela que no le pasa nada ni por el pasar de los años. La ropa de hoy en día te dura tres lavadas, es cara y no es original. Todo mundo tiene lo mismo puesto. La ropa de antes está mucho mas linda, fina y colorida. La anduve viendo y metía las manos a las bolsas de los sacos a ver si me encontraba un billete olvidado. Fue nula la búsqueda.

La tetera del oriente, el pedestal peludo blanco y la muchacha bichi tocando el piano fueron artículos que me quedé con ganas de comprar. Estaban muy caros para mi presupuesto pero voy a volver por al menos uno de ellos. Siempre he querido una tetera de colores para en ella hervir los eucaliptos y respirar mejor. El pedestal de peluche blanco estaba increíble pero se me hizo caro por $450dlls. Y pues la pintura me llamó la atención porque nunca se me ocurriría tocar el piano sin ropa y a la protagonista sí. Me hizo pensar en qué razones tendría.

Llegué a un puesto con accesorios de los tiempos de antes y me quedé impactada con lo pesado de cada una de las diademas. Preciosas piezas parecidas a las de hoy en día pero algo en ellas las hacía únicas y es cuando me puse a pensar que tal vez era la energía que transmitían. Quizá fueron piezas usadas en ocasiones lindas, mágicas y de felicidad.

No pude resistir y me compré una diadema de cristales para usarla en alguna ocasión en la que quiera sentirme como una mujer de antes, una diva ó una princesa.

¿Qué tal me queda?

Pues así estuvo más ó menos esta visita al almacén de antigüedades. Lo disfruté cada minuto y estoy segura que a la otra que regrese encontraré muchas más cosas. No me importa si las cosas tienen energía ó no. Yo me encargo de llenarlas de positivismo y quitarle ese stigma de que trae toda la mala vibra de una vida pasada ó que pertenecen a gente que ya murió.

Lo padre es la experiencia de poder buscar, tener ese buen ojo de descubrir algo de valor entre todo el arnero que hay. Porque tambien hay cosas espantosas y sucias. Es nomas estar pendiente de aquello que brille ó te llame.

Yo si creo que las cosas materiales buscan a sus dueños. A mi todavía no me encuentra el Tesla que me anda buscando, jejeje.

¿Qué te pareció? ¿Vamos? Yo te llevo.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

La Agenda del 2020

Hace exactamente un año que me encontraba en las oficinas de Gente Bonita Magazine. Acabábamos de celebrar el tercer aniversario de la revista. Era la primera vez que formalmente estaba en una junta con Fabiola Gálvez, la directora, de manera formal. Ya había participado y colaborado en algunas cosas con ella y su revista. Había hecho algunas traducciones y además eventos y artículos que se publicaban de mi autoría, pero ese 2020 que empezaba yo ahora sí era considerada la Coordinadora de Dirección de Gente Bonita Magazine, que más que una revista es ahora una agencia de publicidad en ambos lados de la frontera (USA y México).

Teníamos frente a nosotros una agenda, en blanco, la cual teníamos que llenar con todos los eventos ya confirmados del 2020.

En unos días nos ibamos a ir de viaje a San Miguel de Allende, a cubrir un reportaje acerca de SINDASHI, el arte hecho moda de Angela Nasta, el cual consistía en un ‘photo shoot’ de la nueva línea a lanzarse. Las fotos serían tomadas en el paradisiaco San Luis Potosí, en la Huasteca Secreta.

Antes de eso, decidimos llenar cada día del año con eventos y publicaciones. Tenía que programar bien mi tiempo porque no podía descuidar mis bienes raíces y tambien el hecho de ser mamá y chofer y todo lo demás. Es importante considerar todos los detalles de tu vida personal y laboral para que nada interfiera con la agenda.

Fusionamos todo a la perfección.

Nos daba una emoción saber que teníamos todo el año planeado y agendado. La agenda del 2020 en cuanto a Gente Bonita Magazine estaba llena en su capacidad.

Febrero llegó y comenzaban los eventos. Los clientes nos comenzaban a llamar para agendar entrevistas, anuncios, coberturas de eventos que el 2020 implicaba.

Nuestro evento fuerte era HEALTHY LIVING, programado para el 28 de marzo en un lugar cerca de Mission Bay. Varios expositores y puestos ya estaban apartados y otros pagados.

Nosotros, Gente Bonita Magazine, seguíamos en la cobertura de los eventos locales como el San Diego Latin Film Festival y el recorrer algunas cervecerías locales para dar el punto de vista de lo que tenían que ofrecer a la comunidad.

Todos los días había algo pendiente de trabajo. Bienes raíces iban bien tambien, con clientes buscando una casa y un par de casas que tenía a la venta para comenzar el año con el pie derecho.

Daniel Flores, esposo de Fabiola y ahora un gran amigo mío, era (es) el impulsor del ánimo en cada evento. Sus consejos y sus frases de motivación en nuestro equipo han sido vital. Daniel te entrena para sonreír en la vida. Nos recuerda todos los días que no debemos dejar de sonreír. Además de entrenarnos, a veces de manera informal, nos mantiene en el curso del positivismo y de hacer las cosas bien. Enseñanza que aplico a todo en mi vida. Al final del día, saber tratar a las personas es lo que nos hace diferentes.

Paulo Neira, nuestro artista colombiano (porque sale en Betty la Fea como el Ing. Ortiz) y el mejor fotógrafo y videógrafo de la región, se ha convertido en un gran amigo al que quiero mucho. Paulo nos centra y nos hace ser puntuales a las citas para poder preparar todo lo referente a un buen video y producción. Nos enseña a bailar vallenato y ver la vida de una manera maravillosa.

Y Fabiola, no puedo más que agradecerle la confianza de ayudarle con su sueño que ahora nos comparte con tanto cariño. Verdaderamente me siento parte de Gente Bonita, gracias a su apoyo y liderazgo del proyecto.

Los cuatro hemos hecho un equipo increíble. Yo la verdad añoraba trabajar así. Pensaba que no lo iba a volver a tener ya que el negocio de bienes raíces es un poco frío aquí en California.

Les confieso que Gente Bonita Magazine vino a rescatarme de una oscuridad que no sabía que estaba viviendo. Yo no sabía que estaba deprimida (porque nunca jamás lo manifiesté. El cortisol elevado por stress y las ganas de no hacer mucho no se publican en las redes sociales). Un día pude diferenciar mi sentir de antes de Gente Bonita Magazine, cuando todos los días revisaba esa agenda que había llenado con Fabiola para ver “que ponerme” según el evento ó cliente que visitar. Como chamaca emocionada preparaba mi outfit, mi cabello y comencé a motivarme. Mis ganas de salir era mi nuevo proyecto con mi equipo de la revista. Públicamente se los agradezco aquí, en este mi espacio. Gracias Fabi, Dani (cuate) y Paulo por llegar a mi vida.

Y de pronto, el papel del baño se acabó. Recuerdo perfectamente que compré un paquete de 12 rollos de Charmin en la VONS porque era el único que quedaba. No era mi plan comprar tantos. ¿Quién me iba a decir que era una bendición haber comprado esa cantidad?

Las noticias de este virus comenzaban a rondar y el pánico se comenzaba a notar en todos. Cancelamos eventos. Los clientes nos llamaban con miedo a la incertidumbre de sus negocios. California encerrada y así, en un suspiro, la agenda del 2020 fue nula.

Pasaron las semanas. Las llamadas y el chat intenso de whatsapp de la revista era lo que nos mantenía activos. Gente Bonita se iba convirtiendo en una plataforma de publicidad para todos los negocios que necesitaban de nuestra voz para seguir a flote en la crisis de pandemia.

A pesar de que somos un negocio esencial (todo medio de comunicación es esencial), nos daba miedo ir a la oficina. Poco a poco tuvimos que ceder y comenzar a vernos para seguir trabajando.

La agenda del 2020 se hacía de manera diaria. Ese día teníamos que ver que ibamos a hacer. Las cosas se fueron dando y tachamos la agenda original y la llenamos con actividades nuevas, diferentes.

Llamadas de Zoom, Streamyard, Facebook Live! y entrevistas de todo tipo.

Conocimos al elenco maravilloso de Selección Natural, C-19 de manera virtual. Trabajamos junto con Omar Avilés y su Mexicalives.

Nos contactaron los mejores chefs, celebrity chefs, para cubrir eventos maravillosos llenos de positivismo dentro de tanta crisis emocional y de salud.

Entre cubrebocas y abrazos de lejos, lavado de manos constante y el rociarnos con desinfectante hemos podido difundir las maravillas de Mexicali, Tijuana, Rosarito, Ensenada y San Diego y el porque nos hacen tan feliz.

Dentro de tanta incertidumbre, miedo, enfermedades y muertes cercanas, el haber estado con mi familia de Gente Bonita Magazine en estos momentos es lo mejor que me pudo haber pasado en el 2020, porque me dieron la fuerza de seguir resiliente para estar bien para mis hijos.

Hoy cumple 4 años este maravilloso proyecto. Ya nuestro equipo ha crecido de manera agigantada. Tenemos a Chris Vallejo, Nacho Sánchez, Sara Flores, Ivan Martínez y Dante Chimal Marina, que desde Guadalajara, El Salvador, Veracruz, Chula Vista y Culiacán nos apoyan en el diseño y redes sociales para hacer de nosotros la mejor agencia de publicidad.

Nuestros complementos en momentos maravillosos siempre han sido Jessica Rosas y nuestra chef estrella Andrea Barrios.

Ahora en este 2021 estamos planeando con cautela, con pinzas y con cuidado cada proyecto, deseando que nuestro mundo ya sane y podamos regresar a algo similar de lo que fue nuestra vida antes de la pandemia.

¡Felicidades Gente Bonita Magazine! Por muchos años más. Gracias, los quiero.

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NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

10 AÑOS

No puedo creer que hayan pasado ya 10 años desde que se me ocurrió escribir mi primer blog gracias a mi amiga Cristina Burgos.

El 12 de enero del 2011 publiqué el primero de 530 que van hasta la fecha de hoy (531 con éste).

Diez años.. con los ojos llenos de lágrimas me puse a leer algunos de los primeros que escribí. He madurado en algunas cosas, sigo sin escribir bien el español (ó castellano para que no se enojen los conocedores del idioma) pero creo que soy más honesta hoy en día.

No quise escribir de un tema en especial. Sólo quiero darles las gracias por seguir aquí, leyéndome (aunque sea en el baño) y por ser mi inspiración de cada semana.

Cada uno de ustedes forma parte de estas letras. Les confieso que SI me gustan los “likes” y comentarios en este blog (ó en Facebook). No sé explicarlo. Me acerca a ustedes de alguna forma.

Siempre dije que sólo quería escribir 10 años. Ya se cumplen hoy. No se si me despida ó le siga. Me da miedo soltarme de algo que me ha dado tantas enseñanzas.

Esta pantalla en blanco me ha acompañado en las buenas y en las no tan buenas. Me escucha cuando le escribo (sobre todo aquellos blogs que nunca voy a publicar). Esta pantalla no me juzga. Me juzgan los lectores, para bien ó para mal. Muchas veces me han juzgado las personas que más he querido.

Por lo pronto yo quiero brindar por este espacio, lleno de líneas con mucho sentimiento pero tambien de lo que dice ‘entre líneas’ y que no todos leen.

530 blogs con los cuales han llegado a conocer lo que he querido compartir con ustedes. Muy poca gente conoce lo que no publico y eso me hace sentir segura de alguna manera.

Han sido 10 años de cumplir cada miércoles sin falta (al menos que de plano no se haya podido publicar). Mi compromiso con mis lectores (sean 1 ó sean 100) es el mismo. Mientras haya quien me lea, tendré la inspiración de comunicarme con estas letras que a veces son muy simples y otras veces han sido serias y llenas de verdad.

Y ¿saben qué? Me siento orgullosa de mi.

Les dejo los blogs en estas imagenes. Gracias de nuevo por seguir aquí.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂