Me interesa sinceramente lo que hace la gente. Es para mi un juego mental el decidir si lo que hacen le queda al fÃsico.
Muchas veces me han sorprendido las personas.
Una vez en la oficina de una casa de inversiones, yo platicaba muy agusto con una americana, rubia y muy menudita, muy petite.
Muy curiosa niña, de unos veintitantos, me explicaba que ya querÃa comenzar a invertir y abrir sus cuentas con expertos que le podÃan manejar su dinero.
En mi mente distraÃda le dije “¿Te disfrazas de Morticia para alguna obra de teatro?”.
(Si, yo pensaba que me habÃa dicho Morticia, la esposa del Gomez de la familia Addams. En mi defensa, vivo en California y todo es posible).
Me dijo que era preparadora de cuerpos para cremación, mientras se reÃa de mi.
No checaba su fÃsico con el de una persona funeraria. Era tan linda y tan frágil.
“¿Y cómo mueves los cuerpos?”
Mi inquietud y curiosidad me tenÃan muy preocupada por ella.
“Hay un staff muy grande en la casa funeraria donde trabajo. Yo me encargo de varias cosas que tiene que tener el cuerpo antes de ser cremado”. Me explicaba mientras se tomaba su Starbucks que olÃa mucho a vainilla.
“Me imagino que lo primero que debes de checar es que no respire, ¿verdad?”.
Se carcajeó y en eso fue su turno de hablar con un agente de inversiones.
Asà soy yo.
Me gusta saber que hace la gente porque se me hace tan interesante todo lo que hace cada quien. Aún en mi misma carrera de bienes raÃces, siempre hay agentes que tienen un don especial en ciertas áreas que los hacen espectaculares en su carrera.
Nunca pasó por mi mente que pudiera alguien sentirse ofendido ó juzgado.
Mi nivel de respeto y admiración hacia una persona muchas veces depende del trato que veo que le dan a los demás y tambien a mi persona.
De nada sirve tener todos los doctorados y medallas colgadas en una pared si con la gente son bien feos. De nada sirve el más exitoso de los hombres si conmigo ó con cualquier otra persona es malo.
Yo pregunto lo que haces no para respetarte más ó menos.
Si me conoces bien, entonces sabes que no me gusta ir de compras. SÃ, ya se, soy diferente a todas pero no me gusta andar en los centros comerciales de tienda en tienda buscando de entre lo mismo que ciertos diseñadores te dicen que te debes de poner en la temporada.
Camina en mis zapatos, es decir, ponte en mi lugar antes de opinar de lo que sea sobre mi.
¿Cuándo fue la última vez que diste una opinión de algo de lo que tenÃas absoluta certeza de lo que se trataba?
Es muy fácil opinar de todo tema y muchas veces desconocemos lo que hay en el fondo.
No podemos hablar por nadie si no estamos pasando por exactamente lo mismo.
Me imagino a ciertas personas caminando en mis zapatos. Me da risa en pensar que se los quitarÃan al tercer paso.
Y es que uno se acostumbra a andar con ciertos zapatos, por más que duelan ó sean incómodos. Uno les encuentra el lado, el modo al andar.
Muchas veces usamos plantillas, otras veces unas cintas especiales para que no nos duelan las ampollas que nos causan.
Unos zapatos nos hacen ir de prisa pero nos van dañando las rodillas si no son buenos.
Los tacones ó zapatos ‘elegantes’ nos das porte, altura y tal vez hasta nos hagan sentir importantes pero nos duelen, nos lastiman los pies.
Yo estoy segura que no podrÃa caminar en tus zapatos porque hay un proverbio indio que dice que cada quien fue dado el par de zapatos que van con la medida de sus pies.
Yo no podrÃa caminar igual como tu lo has hecho. Pero me gustarÃa intentarlo.
¿Y si caminamos juntos descalzos un rato para que no nos duela tanto el andar?
Quizá poniendo los pies sobre la tierra podamos llenarnos de fuerzas para seguir en este camino que parece largo pero que se acaba en la esquina menos esperada.
Me da risa que alguien quiera caminar en mis zapatos para ver lo que siento. No podrÃan. Tengo la mala costumbre desde que tengo 4 años de no desabrocharme nunca los tenis. Es decir, los amarro una sola vez y asÃ, “a la fuerza” me los pongo.
Pero bueno, te invito a que camines en mis zapatos un dÃa y quizá puedas asà por fin conocerme un poco más y no solo de lo que escribo, publico ó platico.
Branson, Bezos y Musk. Tres de los más ricos del mundo han comenzando una competencia de conquista en el espacio. Se tiene trabajando en esto mucho tiempo y hace unos dÃas Branson pudo hacer su paseo espacial por unos minutos.
Mientras el mundo les aplaude y los admira por tener una vida fantástica llena de logros materiales, yo la verdad estoy muy preocupada por otra situación de estos viajes espaciales.
Lo último que necesita el mundo es un mensaje de “si las cosas se ponen peor, me puedo mudar al espacio”. Estos privilegios serán para unos cuantos que quieran gastar una fortuna en explorar el espacio y peor aún, construir viviendas en la luna.
Yo estoy en bienes raÃces y conozco la ambición de los que más tienen. Mientras la gran mayorÃa de nosotros estamos viendo como calificar para comprar un pedacito de propiedad y poder hacer los pagos mensuales, estos billonarios materiales están solo viendo que el mundo ya les quedó chico, sucio y corrompido.
No quiero que toquen la luna. No por envidia sino por cuestiones mÃsticas. (No me regañen, entiendo la diferencia de mi religión y de lo metafÃsico, pero la Luna es la Luna).
Acusada de ser la causante de los malos humores y personalidades, de los hombres lobos, de mover las aguas oceánicas, de llenar de suerte y de iluminar al caminante nocturno, la Luna no debe ser tocada ni por el más millonario.
Estos llamados CLOSE-UPS tan difÃciles. Bien dicen que las pinturas (obras de arte) deben ser observadas desde una cierta distancia para apreciar su belleza.
Cuando uno ve de cerca algo, la imagen se distorciona, se pierde la esencia del todo por irse a lo detallado.
“De lejecitos”, siempre me decÃa mi abuela cuando le querÃamos tomar foto ó cuando hablábamos de alguien que no nos caÃa bien (jajaja, la extraño).
Ahora bien, lo del acercamiento no solo se refiere a lo visual. Muchas veces creemos conocer a una persona pero entre mas pasa el tiempo y mas te ‘acercas’ a ella, comienzas a darte cuenta que no era tan lindo como cuando era persona lejana.
Lo mismo pasa con las situaciones ó problemas. Tenemos que alejarnos un poco cuando tenemos un problema para poder ver todo el panorama de la situación.
Si vemos de cerca el problema, el error, la situación negativa, entonces jamás podremos ver hacia donde debemos ir ó recorrernos para solucionarlo.
Muchas veces si damos unos pasos hacia atrás podemos ver que la salida está cerca.
Quizá psicológicamente uno se ‘esconde’ a veces de la sociedad que te rodea. Te gusta estar ‘de lejecitos” porque conoces tus errores, tus defectos y tus arrugas (jaja) y no quieres que sepan que no eres lo que ven de lejos.
Es una exageración, tal vez. Yo se que los que estan conmigo me quieren asà como estoy, distorsionada, media bruja, media loca, distraÃda y con la facilidad de expresarme (que puede ser algo malo).
Sin embargo, hay casos, personas y situaciones que las prefiero “de lejecitos”, asà no me vuelven a lastimar y se me olvida que una vez las và de cerca y me perjudicaron.
Estos tiempos de pandiemia me hicieron ver Netflix más que nunca. No sólo Netflix sino todas las aplicaciones de televisión que hay: Hulu, Peacock, Disney+, HBO Max, etc.
La televisión en vivo casi no la veo ya, y mucho menos he tenido tiempo de ver canales de televisión mexicana, (aunque les confieso que a veces extraño esos programas tan llenos de nada y tan nulos pero que me hacÃan reÃr).
Series, pelÃculas y más series. Mexicanas, americanas, españolas y colombianas. Siempre hay algo que ver en estas aplicaciones. A toda hora, en cualquier episodio, puedes retomar la historia de cada una.
Con los ojos cerrados mis hijos manejan los controles, como si estuvieran en automático. Yo todavÃa tengo que alejar el control de mi para enfocar mi vista y ver que no le pique a otra cosa (si, ya se. Lentes).
Ahorita nos tiene muy entretenidos la serie de MODERN FAMILY y es una terapia verla en familia. Está prohibido que uno de nosotros avance en capÃtulos si no estamos los tres. Eso hace que sea un compromiso que disfrutamos mucho.
A veces hacemos “popcorn’, a veces una tablita de quesos y carnes frÃas. A veces agua y a veces vinito. La serie es tan simple que nos hace sentir muy bien cada que la vemos. Nos reÃmos y es comedia sana sin ser grosera.
Dentro de todo el ritual de estar viendo la serie, siempre hay alguien que dice “ponle pausa, voy al baño”, ó “ponle pausa, voy por mas vinito” y todos muy de acuerdo nos sincronizamos. Es muy chistosa la manera que se ha convertido en rutina por las noches. Apagamos celulares y no se contestan hasta que terminamos. Es la regla para estar conviviendo sin tecnologÃa.
Al momento de poner la pausa, llego a la conclusión que puede ser el botón más importante en el control de la TV.
Tener el poder mágico de congelar el tiempo de una pelÃcula para poder hacer otras cosas importantes se me hace a mi algo fantástico.
Nada de adelantarle ni regresarse en la pelÃcula. No está padre regresarse a ver lo que ya viste ni tampoco está padre adelantarle a lo que va a pasar porque te puedes perder detalles que definan el final.
El botón de regresarme en la vida lo usarÃa para revivir momentos que me llenaron de felicidad y volver a sentir lo que sentà en su momento. (No la volverÃa empezar de nuevo, sólo me irÃa a los momentos bonitos).
Pero ese botón de PAUSA. Poder detener el tiempo en cualquier momento y situación. Cuando sale un imprevisto poder ponerlo en pausa para analizar la manera que lo vas a resolver.
Pausa a esos momentos bonitos donde quieres ver detenidamente los detalles de una escena en tu vida. Esos momentos de la vida que no quieres que acaben.
Pausa para respirar. Servirte más vinito para seguirle.
Piensa en uno de los momentos más bonitos de tu vida. Un momento en el que hayas sido feliz en todo, donde te sientes pleno, te sientes volar. Un momento profesional, emocional, personal.
Ahora ponle pausa a ese momento. ¿A poco no es como una sensación de que esa felicidad se prolonga?
La puedes admirar a detalle.
Ahora bien, en vida real y presente, imagina que tienes un problema que te agarra fuera de base (como se dice en el beisbol). Que padre serÃa poner pausa para organizar los sentimientos y pensar adecuadamente para la solución del mismo.
Ultimamente despierto con la necesidad de encontrarle pausa a mi dÃa para organizarme.
Lo peligroso es que si dejas mucho presionada la PAUSA, automáticamente se apaga la aplicación ó continúa con ó sin ti la pelÃcula.
Mariana Eres caminaba por el muelle. La brisa salada rizaba sus cabellos. Ese viento en su cara y la emoción de poder irse a ver el atardecer sola en un yate rentado le provocaban una sonrisa medio pÃcara y contagiosa.
Cansada, estresada y presionada habÃa tenido la audacia de decidir navegar sola, aunque fuera por una tarde.
No iba lejos, solo alrededor de la bahÃa y siempre supervisada con un GPS que la orientarÃa desde la torre de control en el puerto de la ciudad.
Un delicioso chardonnay estaba ya puesto en hielos y ella llegaba al pequeño yate, no lujoso ni ostentoso pero lo suficiente para llevarla y perderla por una sola tarde.
Ese yate significaba tanto para ella. Era un escape a una realidad aunque fuera por sólo un momento.
Las clases de navegación que habÃa tomado a escondidas (para evitar crÃticas) por fin iban a probarse.
“No debo de beber y conducir este barquito“, pensaba Mariana en lo que se servÃa una copa y se dirigÃa hacia el timón para salir.
Cuerdas sueltas, velas puestas, yate encendido… Mariana se iba alejando poco a poco de la tierra.
Mariana, alta y espigada con la cara hacia enfrente, dominaba el gran PacÃfico. El viento estaba más fresco y cada vez se veÃa menos la tierra.
Mariana ya no estaba en la bahÃa y no estaba ya tan cerca pero la señal de la navegación aún indicaba que se encontraba en territorio seguro y fácil.
El chardonnay fresco tocaba sus labios y ella disfrutaba cada sorbo lentamente.
Encontró un espacio lejos de toda tierra, en medio de las aguas y detuvo el yate.
Su celular estaba apagado porque no querÃa enterarse de nada ni de nadie.
Eran Mariana y el mar.. y ese vinito que ya le cosquillaba la cabeza.
En sus grandes ojos se podÃa ver el resplandor que el sol obsequiaba ese atardecer. Era todo un espectáculo ver el sol ser tragado por la inmensidad del mar.
Con el cielo en tonos morados y la marea un poco picada, Mariana cerraba sus ojos y se dejaba mecer en el yate.
El frÃo, el silencio y la melodÃa de las olas la llevaron a un estado de relajación profundo.
“Voy a cerrar los ojos un ratito más“, se decÃa asà misma mientras el yate encendÃa en automático sus luces.
Mariana se dejaba llevar por esa tranquilidad en falso ya que la rodeaban aguas peligrosas y la oscuridad que no se hacÃa esperar.
Mariana se dormÃa profundamente…
Un dolor en la espalda como cuchillos la despertaron. El ruido violento de láminas la confundÃan. No veÃa nada. Sólo sentÃa frÃo y dolor en su cuerpo.
En un momento su paz y tranquilidad se esfumaron. Mariana se habÃa confiado de un yate y habÃa violado dos reglas importantes de la navegación: No ir solo y no distraerse.
El viento no la estaba ayudando. Mariana estaba ya en el agua y no podÃa accesar al kit de emergencias para pedir ayuda.
Algo jalaba a Mariana desde abajo. Sus zapatos estaban atorados en algo y ella sentÃa que una fuerza la hundÃa.
Mariana comenzó a nadar, a patalear y manotear para mantenerse a flote.
“¡No me puedo ahogar!“, gritaba como si la escuchara alguien.
TenÃa esa presentación importante en el trabajo. HabÃa que llevar a los niños a los partidos esta semana. Mañana era el cumpleaños de la comadre y ella llevarÃa el pastel. Los pagos de la casa no estaban en automático y ella tenÃa que pagarlos. El nunca le regresó la llamada despues de aquella noche. TenÃa que ir por los resultados del diagnóstico de ese quiste en su brazo izquierdo. El fin de semana llegaba toda la familia a festejar el inicio del verano. El periódico la estaba esperando con el artÃculo de los problemas de los migrantes. No le habÃa pedido perdón a una amiga que ofendió sin querer. Ya iba a comenzar su membresÃa en el gimnasio. La vida la esperaba. Mariana no se podÃa ahogar.
El cansancio ya era mucho y ella sabÃa que iba a perder la batalla contra el mar que se la querÃa tragar.
Mariana comenzaba a hundirse y ya no alcanzaba a agarrar aire. Luchaba y luchaba. Pataleaba y movÃa los brazos para nadar pero era todo en vano.
Si el león es el rey de la selva, ¿cómo puede ser el rey de la selva si no es el más grande? El elefante es el más grande . Tampoco el león es el más veloz, porque ese es el cheetah (leopardo cazador). Tampoco es el más inteligente. Ahora bien, si no es el más grande, más rápido ni más inteligente, ¿cómo es que el león es el rey?
La respuesta es: su mentalidad.
El león se sabe rey aunque lo rodeen miles de hienas porque el sabe de su poder.
A las gacelas se les empuja, se les mueve, se les dicta que hacer. La gacela corre si el león va detrás de ellas porque si se detiene, se convierte en la cena del león.
Si a la gacela no la corretean, esa gacela deja de moverse, deja de correr y se queda en el mismo lugar.
En cambio el león siempre se está moviendo porque sabe que tienen que hacerlo por la familia entera de la selva.
El león se mueve porque su mentalidad le dicta que avance.
Si hay algo que nos enseña la naturaleza es que los felinos no solo cazan para comer. Cazan porque les gusta hacerlo.
Les gusta ver a una gacela despistada en medio de la sabana africana. Se emocionan y casi creo que pueden pensar “hmmm, esa mera”.
Disfrutan ir despacio entre el matorral en silencio y escondiendo su cuerpo para no ser detectado por la gacela. Sabe el león que se tiene que acercar lo más que puede.
Al león le encanta arrancarse detrás de la gacela que no tiene ni idea que pasa pero sabe que si no corre ya valió.
En resumidas cuentas con lo escrito arriba, al león le gusta el proceso casi más que el resultado.
Nosotros, como seres humanos, a veces nomás queremos que se nos entrega en charola de plata ya servida esa gacela sin tener que cazarla.
Queremos el premio sin pasar por el proceso. Queremos ganar sin participar. Queremos sacarnos la Lotto sin comprar boleto.
No nos gusta el proceso. No nos gusta esa disciplina de tener una meta, de ver los caminos a llegar a ese premio y no nos gusta correr. No lo disfrutamos.
Tenemos que enamorarnos del proceso y las herramientas para llegar a ese premio.
Un verdadero ganador no solo quiere el premio sino que quiere disfrutar la manera en que lo obtiene.
Debemos enamorarnos del proceso sin que nos importe los tiempos en los que lo logramos. Eso sÃ, no debemos parar hasta conseguir ese premio, meta ó esa gacela.
Tenemos que ser leones en nuestra manera de vivir. Como estudiante, como empresario, como persona….. ser ese león.
Pero tenemos que creernos leones. Dejar de ser esas gacelitas que ven la vida pasar comiendo zacate y esperando a un dÃa tener que correr por nuestras vidas porque los leones de nuestra sociedad nos van a acabar.
Leones. Cazadores. Reyes de la Selva.
Seamos los que controlan lo que hacemos, ignorando crÃticas (aunque sean constructivas). Un león no anda pidiendo consejos ni opiniones de lo que hace.
El león se levanta con una meta y la logra.
Los leones duermen 20 horas al dÃa lo que nos indica que esas 4 horas restantes las aprovecha al máximo con la mentalidad de que no va a perder tiempo y todo le va a salir bien.
Indestructible, temido y respetado por su actitud y seguridad. (Nada tiene que ver el poder del león con la inteligencia, rapidez, grandeza ni mucho menos la suerte).
(Post data: las cazadoras somos las leonas -hembras-. Los leones protegen a la familia de los enemigos. Trabajo en equipo entre leones. El más sólido que hay).
No lo cuido como deberÃa y me quejo de el mucho, últimamente. Que si la espalda, que los pies cuando me pongo tacones, que mis hombros, que mi cintura cada vez menos marcada.
Me enoja no rendir igual en el gimnasio y que me falte el aire cuando subo muy de prisa con las bolsas del mandado hasta el tercer piso de mi edificio.
Ahorita lo tengo que premiar con cuidados que hace mucho no le doy por falta de ganas, quizá por falta de energÃa y a lo mejor una ligera depresión por tantas cosas que pasan en mi cabeza.
Asà que, públicamente quiero pedirle perdón a mi cuerpo. Perdón por no agradecerle el ser tan sano para que yo pueda disfrutar de mi vida. Espero que siga fuerte por muchos años más.
49. HÃjole. No me da miedo decir mi edad. Me da miedo la edad 49 en especial.
Verán, esa edad me da miedo desde 1995.
Mi papá, a sus 49 años y 10 meses de vida se muere de un infarto fulminante en abril de 1995.
SÃ, fue doloroso todo, pero les confieso que algo que nunca pude superar fue la edad a la que murió. No murió en accidente ni se suicidó ni fue asesinado. Murió porque hasta esa edad dejó de latir su corazón.
Mi tÃo Richie Montiel, esposo de la hermana de mi mamá (TÃa Norma), a sus 49 años y 10 meses se muere de cáncer en noviembre de 1995.
De esas casualidades de la vida que te hacen pensar y tener mucho miedo.
49. Mi papá y mi tÃo murieron a mi edad y eso me llena de un sentimiento muy extraño. No vayan a pensar que estoy sientiendo algo, alguna premonición ni veo lo que el futuro tiene para mÃ, pero simplemente no me gusta tener esta edad.
Asà que, quiero mejor tener 48 años y 12 meses.. y luego 48 años y 13 meses hasta llegar a los 50.
Quizá pueda entender un poco el stress que vivÃa mi papá y mi tÃo a esta edad. Lo veo porque me doy cuenta como está el mundo laboral, lo que es tener que pensar que negocio hacer para sacar adelante no solo a los hijos sino ahorrar para un futuro.
Entiendo que a esta edad te sientes joven y no te cuidas como deberÃas. Es por eso que es tan peligrosa. Las mujeres comenzamos otra vez a sentir todas la loquera de hormonas preparando nuestros cuerpos para otra etapa no muy lejana.
Dejamos de dormir, es más fácil tomarte una cheve que un jugo natural, y comes lo que hay sin pensar en una dieta para estar sanos.
En la numerologÃa significa estabilidad, trabajo y progreso. Es sÃmbolo de continuidad y de persistencia.
En la religión judÃa representa el nivel más alto de espiritualidad en los humanos. (El nivel 50 ya es de Dios)
Hmmm. A lo mejor tengo que darle una oportunidad a estos 48 años con 12 meses.
Asà que si me oyen decir que tengo 48 con 15 meses, recuerden que es por ese estigma del 49 y no porque me quiera quitar la edad.
No creo en eso de quitarme la edad. Es más, mi tÃo Ariel me descubrirÃa adrede y mis tantos amigos y familia que nacieron en 1972 tambien.
Asà que espero que me acompañen en este nuevo año para mi y me lean cada semana para asegurarse que hubo blog como siempre y que los 48 años y 12 meses lleguen rápido en un año lleno de logros personales y profesionales. (Mi deseo al soplar las velitas)
Los que me conocen saben que mi sueño es ligero y que cualquier ruido, luz ó movimiento me hace despertar. Todas las noches me duermo como “de a mentiritas”.
“Ya estoy vieja”, pensaba cuando me levantaba de ese sofá despues de mi ‘power nap’.
Tal vez.
O realmente estoy joven aún pero con muchas ganas de cerrar los ojos momentáneamente, con calidad, para reponer esa energÃa que se me escapa en el dÃa a dÃa.
Por fin, despues de estar cerrado por más de 400 dÃas, el parque de Disneyland abrió sus puertas. Bueno, parcialmente.
Fue una experiencia totalmente diferente a las que he tenido en este parque de diversiones. No sólo por llevar en silla de ruedas a mi hijo (se fracturó su pie), sino por todas las restricciones y nuevas reglas por la pandemia.
Las reservaciones para ir a Disneyland las hizo mi hija en abril, a finales, en cuanto se abrieron los horarios del 2021 exclusivamente para residentes de California.
Unas semanas despues, ya a 3 dÃas de ir a Disney despues de tanto tiempo, el Coco mi hijo se fractura el pie. Ni modo, sin dejar que nada nos detuviera, nos fuimos el sábado 15 de Mayo a las 6am a Disneyland en Anaheim.
A gusto, sin tráfico, Ãbamos por el I-5 Norte (vivimos a 98 millas de Disneyland).
“A las meras 7am abren las reservaciones para RISE OF THE RESISTANCE”, me explicaba Luisa Fda mientras Ãbamos pasando por San Clemente y pasando la immigración (como los Tigres del Norte, jeje).
Comenzaban mis preguntas pero a las 6:59am me callaron y todos listos para que Luisa Fda en su app del celular pudiera reservar un lugar y hora para podernos subir al nuevo RISE OF THE RESISTANCE, el juego nuevo de Star Wars.
Llegamos a las 7:45 am al estacionamiento (que queda lejÃsimos de la entrada al parque) y es caminar bastante. Lo bueno es que pudimos rentar desde el estacionamiento la silla de ruedas para Nicolás.
En cuanto abrieron, 9:00am en punto, comenzamos la aventura en Disneyland.
foto cortesÃa de Luisa Fernanda Andreu
Igual de lindo, el castillo pintado y remodelado un poco y los empleados “cast members” con ese peculiar trato especial a todos.
Me gustaba revisar el app en mi cel. porque te va diciendo cuanta fila hay en cada juego.
El andar con alguien en silla de ruedas ya no es lo mismo en Disney. Antes, cuando Luisa Fda estaba con el tobillo torcido, tambien fuimos en silla de ruedas y eramos los primeros en entrar a los juegos.
Con el tiempo, la gente fue abusando y rentaban las sillas de ruedas nomas para no hacer filas. Conozco gente cercana que eso hacÃa ó hace. Sólo espero que nunca les pase un accidente y tengan ahora si que usar silla de ruedas. Con eso no se juega pero cada quien.
Ahora, con la silla de ruedas, te dan una hora para volver tipo (Fast Pass).
Tambien la comida se ordena por medio del app y tu escoges el horario para ir por ella.
Era un maneje de tiempos y distancias (con la silla de ruedas no era fácil correr de un lado a otro para alcanzar los tiempos reservados).
Nos habÃamos ya subido a varios juegos cuando vemos que son las 11:50am. Se acercaba la hora de la segunda posibilidad de reservar RISE OF THE RESISTANCE.
HabÃa en el parque una ‘pausa’ en el ambiente y todos los de a mi alrededor estaban en bola, viendo sus celulares, con el app en la opción de reservar RISE OF THE RESISTANCE.
Los tres nos ‘estacionamos’ saliendo del baño frente al DUMBO con los celulares en las manos para tener 3 oportunidades de reservar.
Se escuchaban aplausos y gritos de júbilos de varios a mi alrededor. Otros tantos con cara de tristeza por no haber conseguido reservación para el juego.
240 minutos. 6 horas, asà que sabÃamos que de 12 a 6 podÃamos seguir haciendo muchas cosas mas. Decidimos comer a las 3pm en FRENCH MARKET porque a las 2pm nos subirÃamos a los Piratas del Caribe y a las 3:35pm a Splash Mountain.
“¿Se te irá antojar un pipo a las 8pm para reservarlo?”, me preguntaban mis hijos. Ibamos con la intención de subirnos a RISE OF THE RESISTANCE y cenarnos un PIPO (corndog) en la noche. Jajajaja.
“Ay, no se, pero pÃdelo pues. Ya para esa hora a lo mejor traemos hambre”, les dije.
Disneyland 2021 fue una experiencia totalmente diferente, única. Empujar una silla de ruedas con el Coco arriba por 12 horas y con el cubrebocas me hace merecedora de un premio, jajaja. Eramos todo un espectáculo. Y un aplauso a mi hija Luisa Fda que le tocó andar corriendo de juego en juego consiguiendo reservaciones.
Me han escrito para preguntarme muchas cosas acerca de la visita a Disneyland. Les paso unos tips:
Es muy importante bajar el app en sus celulares, la verdad sin esto no la van a hacer.
Tienen que planear bien el dÃa para que los horarios no se empalmen.
Lleven buen celular con buen internet
Lleven cargadores extras (pilas cargadas) para que no se queden sin celular
No esperen abrazar a Mickey. Todos los personajes los puedes ver de lejos nada mas.
No hay cohetes (sniff, lo que más me gusta) ni desfiles para evitar que se amontone la gente
Estaba cerrado Jungle Cruise y Matterhorn (a este último si me querÃa subir)
No porque sea 25 % de capacidad es porque no habrá filas. Tambien los juegos son a 25% de capacidad asà que es la misma.
Despues del 15 de junio, Disneyland en California abre para todos. Estudien bien el app para que aprovechen todo.
A pesar de tantos cambios, de llevar al Coco con muletas y silla de ruedas, de tener que reservar todo el dÃa y coordinar los tiempos, los 3 estuvimos felices y emocionados y si me invitan mañana, con gusto vuelvo a ir. Sin pensarlo.