Instrucciones

Tal vez ya vieron mis redes sociales y se dieron cuenta que esta Navidad, el regalo que más me impactó fue el de mis hijos.

Me regalaron un escritorio y una silla que pidieron por AMAZON. Han de preguntarse ‘¿y qué tiene?’. Pues resulta que tiene mucho. Fue un regalo que pensaron bien, lo planearon bien y ahorraron para que les pudiera llegar por correo y a horas que yo no me diera cuenta para esconder las cajas y forrarlas con papel de Navidad. (Con razón se acabaron los rollos de papel de regalo que compré, jejeje).

Un día de la nada ví dos cajotas envueltas y cuando vi que eran para mí, estaba todos los días tentada a abrir un poco la caja.

Me dejé sorprender y creo que fue la mejor decisión.

Este regalo es muy especial porque creo que me regresó a aquellos regalos del kinder que me hacían mis hijos con todo su amor y cariño. Ellos lo envolvían y me acuerdo perfectamente de sus caras cuando me lo daban y lo abría. Obviamente les exageraba el grito de emoción “Wooooooow!!! ¡Qué lindo!” Y para ellos ese grito de aprobación y sorpresa los llenaba de felicidad y orgullo.

Lo especial del regalo es que fue gracias al encierro pandémico de 2020, mis hijos pudieron verme las 24 horas. (Ugh, ya se. Todos estamos igual. Sí, que padre la convivencia pero llegó un punto donde ya queríamos salir corriendo).

Durante el encierro, ellos pudieron ver mi rutina diaria. Desde cómo me tomo mi primer café con crema muy caliente y los ojos cerrados en el sofá frío de la sala, tapándome con una cobija y muy pegadita a mi la Kiara mi perrita, hasta mi rutina de despintarme la cara con aceite de almendras (la cual mi hija reprueba porque dice que me tengo que cuidar más mi piel).

Las escuelas de mis hijos ‘en linea’ hicieron que yo permaneciera más tiempo en mi cuarto, tirada en la cama ó en la alfombra con mi laptop para trabajar y hacer mis juntas por ZOOM sin interrumpir sus clases. Tambien me pasaba a la mesa de afuera de mi balcón a escribir durante el día pero había días muy calurosos ó muy fríos y mejor me regresaba a mi cuarto.

A veces escribía con la computadora en mis piernas, tirada en el sofá. El caso es que pudieron ver que una necesidad fuerte que yo tenía era organizarme y montar una oficina casera.

Y ahora sí, esta vez mi grito de WOW al abrirlo no era exagerado como cuando recibía sus fotos en una esfera con diamantina. Ellos vieron mi reacción plena de sorpresa, agrado y asombro.

Y aquí estoy ahorita, desde mi escritorio nuevo (que tambien funciona como mesa de maquillaje ya que la luz natural que entra en la mañana es perfecta para sacarme los pelos de las cejas y de la barba).

Antes de esto, el día siguiente de Navidad, me puse a reacomodar mi cuarto para darle lugar a mi nueva oficina.

Abrí las cajas y me senté en el piso con mis lentes y usando mi celular de luz saqué los tornillos y tuercas. Lo bueno es que ya vienen con su desarmador L y no fue necesario ir por mis herramientas.

Le dí un vistazo a las instrucciones (Es decir, ví los dibujos sin leer lo que decían) y me puse a armarlo.

La vida me ha enseñado que no debes de brincarte pasos y que las instrucciones se deben de seguir para que la armes bien a la primera.

Con el escritorio me fue muy bien y en una patada lo armé. Quedó muy lindo y el tamaño es perfecto.

Con la silla batallé un poco. Todo iba bien. Puse las llantas a presión en la base. Atornillé la palanca que hace que se incline, baje ó acomode la silla perfectamente. Iba siguiendo los dibujos en las instrucciones super bien.

A la hora de querer atornillar el asiento al respaldo, despues de poner los tornillos, algo estaba mal. Como que los tornillos no quedaban nivelados y se sentía el asiento suelto. Me rascaba la cabeza, ya medio enojada de que no me había salido bien y las intrucciones las había seguido paso por paso.

En eso me moví del piso en el cual ya tenía como la hora y se oyeron caer unos fierritos, como si fueran monedas. Una bolsita chiquita había quedado pegada con cinta adhesiva a mi bota.

Me sobraban piezas. Unas arandelas (no se que son pero eso me dijo el GOOGLE TRANSLATE que se les dice a las washers, las tuerquitas flaquitas que van siempre con algunos tornillos).

Me tuve que regresar a ver el dibujo otra vez. Por allí, casi de manera invisible se podían ver las arandelas. Entonces tuve que hacer lo que debí de hacer desde un principio. LEER y SEGUIR las instrucciones.

Perfectamente decía que los tornillos tenían que ir junto a esas arandelas para que apretaran bien los tornillos y no se barrieran.

Pues sí, me hizo perder tiempo mi descuido y mi actitud muy ‘sabelotodo’ de hacer las cosas sin verificar. Algo tan simple y sencillo de hacer me hizo retroceder en muchas cosas.

Les platico esto porque al mundo entero nos pasó lo mismo. NO SEGUIMOS INSTRUCCIONES en marzo del 2020.

Si en marzo hubieramos seguido las instrucciones TODOS de quedarnos en casa 15 días, el virus se hubiera controlado. El hubiera no existe. Ya se.

Pero estamos a tiempo de no tener mas “si hubieramos usado todos mascarillas y no nos hubieramos juntado en diciembre” si seguimos las recomendaciones de todos.

Estamos a tiempo de seguir las instrucciones que se nos dan. No han sido tan imposibles de cumplir. Lo que pasa es que nosotros nomás hemos seguido las fáciles, las que nos convienen y así no era. Omitimos las importantes y cuando menos pensamos saturamos los hospitales de contagios.

Aprendí mucho este 2020.

*Aprendí que mi sistema inmunológico ha resistido al virus porque siempre salgo negativa en las pruebas (ó fue aquello no identificado en enero del 2020 {cuando nadie sabía del Covid19}que me mandó a la salas de emergencias y me alivié con Tylenol y VicksVaporub. Nadie supo que tuve pero hasta le hice un blog y aquí les pongo el LINK para cuando lo quieran volver a leer https://ginadewar.com/2020/01/08/falta-de-aire/ ).

*Aprendí que mucha gente prefería admitir tener piojos ó lepra que informar que tenían COVID19. Esto hubiera evitado contagios masivos.

*Aprendí a vivir con incertidumbre y sin escribir nada en la agenda del 2020 que quedó solo en tinta

*Aprendí que me gusta mas TIKTOK que leer, pero me gusta mas escribir que TIKTOK.

*Aprendí a sentir paz de nuevo, a pesar del caos mundial, por medio de refortalecimiento de mi FE.

Este es el último blog del 2020. Un año en el cual solo quiero agradecerles a cada uno de los que leen esto que sigan aquí, vivos y sanos y con todas las ganas para empezar este 2021, un año de sanación en todos los sentidos.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

2021 READY!

En tránsito

El mero 26 de noviembre estaba haciendo absolutamente nada en mi teléfono. Veía un rato las rabietas que escribía Trump en Twitter, revisaba Facebook a ver qué novedades había y tambien Instagram para ver lo lindo de las fotos de Thanksgiving y estas épocas otoñales.

Estando en Instagram, me salía y salía un anuncio de un lápiz labial, tipo brillo matte que se supone que te lo pones en los labios y todo el día traes la boca pintada.

De tanto salir en medio de mis fotos, decidí meterme a la página y los efectos de mercadotecnia de la empresa de cosméticos y mi debilidad por andar con la boca maquillada hicieron que con presionar un sólo botón yo pudiera comprar ese brillito color “Gingersnap Matte Lip Whip”.

En un parpadear gasté $20dlls en un lipstick que jamás he visto y que nadie que conozca tiene. Phffttt.. en fin, para eso son las compras “online”.

Me llegó inmediatamente un correo electrónico donde me indicaba que ya estaba la órden en el sistema pero todavía no había fecha de envío.

La verdad pasaron los días y me olvidé un poco de mi compra.

Entrando ya diciembre, me distraje con las decoraciones navideñas, el planear cómo va a ser la Navidad este 2020 (no me voy a reunir con mi familia para evitar reuniones como solidaridad a esta pandemia mundial) y estuve muy ocupada con muchos cambios en el ámbito laboral (bienes raíces).

Me olvidé del brillo labial hasta que me llega un correo electrónico al teléfono que me dice que “la orden ya fue ejecutada y el brillo sale de la fábrica en NY tal día”.

Me emocioné mucho porque yo pensaba que ese labial ya era casa perdido. Pensaba que era una estafa más del internet por andar pidiendo cosas en una página ajena a Amazon.

Era ya diciembre 15 cuando el sistema me informa que mi lipstick ha salido via FEDEX de Keasbey, NJ.

El 18 de diciembre llegó a Pataskala, OH muy temprano y en la tarde ya estaba en Indianapolis, IN.

El 19 de diciembre llegó a Queen City Texas en la noche.

El 20 de diciembre estaba ya mi brillito en Houston Texas y ese mismo día llegó hasta Horizon City, TX

El 21 de diciembre llega a Chandler, AZ muy temprano y esa noche por fin ve tierra californiana llegando a Rialto, CA.

Ayer martes 22 de diciembre, mi brillito había avanzado hacia Colton, CA, que queda a 115 millas de mi casa.

Ahhh!! Por fin vemos la luz con ese envío.

Es la 1am de hoy miércoles y estoy apenas terminando este blog porque pensaba que para esta fecha yo ya tendría en mis manos ese lipstick y se los iba a poder presumir en mis labios pintados para que ustedes me dijeran si mi compra fue buena ó no.

Pero no está, sigue en Colton, CA. Ya mejor hubiera ido yo por el pero no. Tiene que llegar hasta mi casa así como lo prometió FEDEX, y por lo cual yo pagué bastante dinero por el envío.

Ya que estoy aquí, escribiendo mis intimidades, tengo que confesarles algo.

Esta semana fuí a una tienda llamada ULTA donde venden cosméticos y que la verdad trato de no ir seguido porque soy capaz de comprar todo lo que vende allí sin que me importe lo que gaste y no estoy en condiciones de salirme de mi presupuesto pues, jejeje.

Estando en la tienda, viendo algunas cremas, ¿adivinen que ví?

Sí, el lipstick Gingersnap Matte Lip Whip. A $20. Sin tiempos de envío ni esperas de más de 3 semanas. Ya casi lo compraba pero me resistí y decidí esperar el mío. Si todo sale bien y FEDEX no falla, hoy miercoles 23 de diciembre debe de llegar a mi puerta ese lipstick paseado lleno de COVID19.

Han de decir que soy una simple con esa historia de mi brillito labial, ¿verdad? Pues sí, ¿qué importancia puede tener?

Yo lo único que puedo sacar de toda esta situación es que a veces así nos pasa en la vida con las bendiciones. Estamos esperando a que lleguen. Las pedimos con mucho tiempo de anticipación y no hay nada que hacer más que esperar a que lleguen.

Mis hijos me dijeron que lo hubiera pedido en Amazon y en 3 días lo hubiera tenido en mis manos. Ulta, la tienda lo tenía el día que yo lo hubiera querido.

Ni modo. Así las cosas. Es necesario saber esperar cuando decides tomar cierto camino. Hay planes que avanzan así como mi brillito, paso a pasito, tardando más que cualquier otra cosa.

Hay oportunidades que están más cerca de nosotros pero no las buscamos donde debemos. Siempre estamos esperando ese sueño que ya le pagamos envío y que nos tiene que llegar tarde ó temprano. Nunca nos ponemos a pensar que estamos rodeados de oportunidades de oro, de amistades que no tienen precio y de bendiciones que nos permiten tener todo lo que tenemos, sin costos de envío ni esperas largas para lograr las metas.

Es cuestión de voltear a nuestro alrededor y saberlas reconocer. Unas si vienen en tránsito. Las otras están listas para que las agarremos y las hagamos nuestras.

Esta Navidad 2020, aún con toda la magia del gran solsticio y unión de Jupiter y Saturno, hagamos que nuestro ser se abra a todas las posibilidades que la vida nos avienta. Recibamos las bendiciones que nos llegan, tomémoslas y disfrutemos cada una de las oportunidades brindadas. No por que las necesitemos sino porque nos las merecemos.

En FEDEX, UPS, Correo normal… como sea. Vienen en tránsito cosas que pedimos y cosas que son para nosotros. ¿Estás listo para recibirlas?

(Ya quiero mi brillito. Luego les platico cómo me fue).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

FELIZ NAVIDAD 2020

Out for delivery! Ya viene… 😅

Pasado pisado

Nunca le he entendido a lo de “pasado, pisado”.

¿Cómo le haces para pisar lo que ya no está pero existe?

Uno de los consejos más comunes en todos lados es “Olvida tu pasado. Ya no es. Ya no fue. El hubiera no existe”.

Entonces todos luchamos contra nuestra mente para no pensar en lo que fue, lo que no fue, lo que pudo ser. Analizamos cada SI que dijimos, cada NO… y cada cosa que no nos atrevimos a decir, hacer ó intentar.

Perfecto. Nos enfocamos en vivir en el HOY. Hasta allí todo está bien. Disfrutamos el presente que es lo que verdaderamente podemos palpar, aunque cambia cada segundo. Es lo que más fácil podemos ver transformarse en otra cosa. El presente se vuelve pasado ante nuestros propios ojos. Ahorita leyendo esto, la primer frase que leiste aquí ya pertenece a tu pasado. Así de frágil.

Por eso nos cuesta tanto trabajo concentrarnos en el presente. Porque nunca sabemos cuando es.

Puedes estar ahorita mismo hablando con amigos, planeando una reunión (cuando todos nos podamos juntar). Sí, es el presente pero estan viviendo en el futuro, cuando se puedan ver.

Y cuando se junten esos amigos hablarán muy probablemente del ‘pasado’.

Cuando nos volvamos a ver todos en reuniones familiares, de trabajo, fiestas, etc., todos hablaremos del pasado 2020 y qué tal nos fue.

Por más que queramos olvidarnos de este 2020, más difícil será olvidarlo.

La verdad no lo quiero olvidar. Por más dolor y stress que haya traído esto, tenemos que mantenerlo en nuestras mentes porque ha sido un año lleno de enseñanzas.

Al PASADO no se le pisa… mejor tenemos que RECONCILIARNOS con el.

En Facebook, en el muro de un amigo vi un comentario que me puso a pensar mucho y creo que fue lo que me inspiró a escribir acerca de esto.

“La vida te pone espejos que te muestran tu pasado”.

Si es cierto. La vida te recuerda tu pasado en todos lados. Si no estás reconciliado con tu pasado, puede ser muy difícil verte en esos espejos. Es cuando duele y cuando te pones triste.

No necesariamente son recuerdos feos. El recordar tu pasado como “la época más bonita”, “cuando todo estaba bien”, “cuando era joven y tenía la vida por delante” tambien te pone triste, melancólico y te deprimes porque quieres regresar a un lugar y tiempo que ya no es.

Este año creo que todos hemos tenido tiempo de pensar. De detenernos a ver donde estamos, de donde venimos y hacia donde vamos.

Hemos llenado el 2020 de oraciones, distracciones para no tener miedo, uniones familiares, etc. Queremos disfrutar cada segundo de esta vida, queremos atrevernos a vivir.

El tiempo no existe como lo percibimos. A veces creo que vibramos en diferentes frecuencias y que al final del día veremos que todo nuestra vida fue un suspiro, tanto entrando al mundo como saliendo del mismo.

Te invito a disfrutar cada sentimiento en el momento que pasan. Cada minuto, cada vivencia, cada enojo y cada sonrisa vivirla al máximo. Sin miedos, sin arrepentimientos.

Reconcíliate con tu pasado. Perdónate si te equivocaste y recuerda con sonrisas los momentos bonitos.

Ese pasado nos forma, nos ha llevado hasta donde estamos, nos complementa. No lo vamos a pisar ya. Es un aprendizaje. Es una montaña que hemos escalado poco a poco. Si nos hemos resbalado, al menos ya sabemos por DONDE NO. Si estamos en la cima, tambien sabemos por donde bajar por si es necesario regresar por algo. Que los espejos de la vida hacia nuestro pasado no nos tomen por sorpresa. Que nos haga sonreír esa imagen en lugar de ponernos tristes.

Cambiemos el PASADO PISADO por PASADO ABRAZADO.

¿Y el presente? Sepa cuando es.

Nos vemos el PROXIMO MIERCOLES 🙂

Las mascarillas

Las mascarillas y yo tenemos una historia tipo montaña rusa este 2020. A punto de concretar el negocio de nuestras vidas, nos confiamos de los que no debimos y con la mano en la cintura me sacaron de la jugada. Ni modo, el mundo ese tal vez no es para mi. O realmente debo de ser más mala y desconfiada.

Bueno, despues de desahogarme, quiero decirles que me estoy traumando con la contaminación que están provocando las billones de mascarillas desechables que son tiradas diariamente en todo el mundo.

No crean que me la vivo leyendo noticias negativas, sino que realmente me consta el problemón que el estar desechando mascarillas diariamente va a impactar el medio ambiente.

Es como si de una manera instantánea todo el mundo usara pañales. Miles de millones de mascarillas AL DIA. Mas aparte los guantes desechables, los platos desechables en todos lados y millones de plásticos más, todo esto sumado a la ya contaminación “regular” que hemos tenido siempre.

No les miento, en una caminata de corta distancia (cuando llevo a mi perrita Kiara a pasear en la mañana), conté 5 mascarillas tiradas en el piso.

Las junté con un palo que arranqué de un árbol y las tiré en los botes de basura donde ponemos las bolsitas con caquitas de los perritos.

Me daba cosa agarrarlas. Tanto cuidarme como para contagiarme con una mascarilla en la calle. Además son peor que tocar calzones porque están llenas de babas y mocos ajenos. Es la verdad. Más aparte pueden tener el COVID19.

Toda esta experiencia me hizo pensar mucho que a principios del 2020 comenzaba con la idea de las mascarillas para todos… y termino el año con esto de ¿cómo nos vamos a deshacer de ellas?

Obviamente me doy cuenta que muchos prefieren comprar las desechables y tirarlas. Menos bronca y menos flojera lavarlas todos los días.

Entiendo que es como decirles a las mamás “Usa pañales de tela en lugar de los Pampers”. Nadie quiere al menos que seas muy muy muy ecológica.

Tristemente vemos tambien como los animalitos del mar comienzan a sufrir las consecuencias de nuestra contaminación. Se observan fotos de las mascarillas enredadas en las patas de ellos, los guantes los asfixian, los plasticos los atraviesan.

Qué feo caso, ¿verdad?

Te has de preguntar, “¿cómo le hacemos para ayudar?”

Aquí es donde entran todos mis conocidos que están vendiendo mascarillas reusables. Necesitamos promocionarlas mas. Si les da miedo que no funcionen como las pro, encontrar la manera de insertarles un filtro biodegradable ó algo así.

Hay muchas opciones de mascarillas reusables. Las puedes lavar a mano ó echarlas a la lavadora como si fueran ropa interior. Existen en cada tienda millones de diseños modernos, telas gruesas y cómodas. Podemos usarlas en lugar de las desechables, dejando éstas nomás a todo el personal médico principalmente. Necesitamos una campaña fuerte para hacer conciencia.

Si ya de plano tienes que usar una desechable, al momento de tirarla, asegúrate de cortarle los elásticos que van en las orejas para que no se enreden en los animalitos.

No la tires en la sección de los reciclables porque puedes contaminar productos que serán usados de nuevo. Tíralas a la basura. No las dejes tiradas en la calle por ningún motivo.

Por ningún motivo las echen a la taza del baño ya que terminan en todos los océanos del mundo causando daños irreversibles a la flora y fauna marina.

En estos tiempos, no entiendo porqué no están siendo más cuidadosos con el desecho de las mascarillas. Casi creo que se deberían de tratar como artículos de alta peligrosidad como las agujas y todos los desechos tóxicos en un hospital.

Pero mientras son peras ó son manzanas, ¿cómo le podemos hacer para que no se nos inunde el mundo de esto desechable que tarda 450 años en descomponerse?

Por ahi del año 2470 las mascarillas que tiremos ahorita serán parte ya de la composta natural de nuestro mundo… ugh.

Ayúdenme a pensar qué hacer. Tal vez haya grupos ecológicos que tengan la respuesta. Mientras tanto no dejes de usar mascarillas pero por favor trata de usar las reciclables, las que puedes lavar y reusar para no darle otra carga más a nuestra Madre Naturaleza.

¡Qué cansado es cuidar el mundo cuando sólo a unos cuantos les importa! Seamos más. Si las mascarillas son necesarias por los próximos años, usemos menos desechables en casa, menos botellas de plástico, y cuidemos más todo el medio ambiente. Algo es algo.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El suelo es lava

Estaba en el parque paseando a mi perrita Kiara. Me encanta esa parte del día en la que salgo con ella a caminar. El entusiasmo que ella demuestra cuando le estoy ajustando la correa me hacen motivarme a querer salir corriendo igual que ella de mi casa hacia el aire fresco y lo tibio del sol a esas horas de la mañana.

Este día iba un poco mas tarde que de costumbre porque se me había complicado la mañana. En el parque ya estaban algunos niños pequeños con sus papás.

Me llamaba la atención un papá muy jovencito que iba con su hijo. El papá se trepaba a los columpios y jugaba con el niño.

De repente oigo que el papá le grita “The floor is lava!” (el suelo es lava).. Y el niño brincaba del piso hacia unos tubos de acero en el mismo parque evitando como fuera el tocar el suelo (pues porque se quemaba).

Jugaron tanto que se me fue la mañana viéndolos. Me quemé mi pecho porque no llevaba bloqueador y mi piel ya saben que se quema hasta con la luz de las velas.

Me puse a pensar que ese juego de “El suelo es lava” lo jugamos toda la vida de chiquitos. Era tan emocionante y tan real el actuar como si de verdad el suelo fuera lava ardiendo que nos mataría si la tocábamos. A veces cambiabamos el tema de LAVA a que había tiburones en el piso y nos encontrábamos en el mar, pero casi siempre el juego era la LAVA.

Era adrenalina cuando alguien gritaba “el tubo donde estas ya se derritió con la lava” y era brincar de donde estabas hacia otro orificio que no fuera el piso para no perder.

Los amigos te ayudaban a no caer, y había ocasiones en que morían junto contigo tratando de ayudarte. (Si, jugaba con los niños varones, jajajaja.)

Pues así, exactamente así, me siento hoy en día.

Cada que abro mis redes sociales, las noticias ó los whatsapps y leo de los nuevos contagios de COVID19 de mis conocidos, ó que se han muerto algunos papás de amigos ó que los doctores se están enfermando y muriendo siento como si del cielo alguien me gritara “EL SUELO ES LAVA”.

Literalmente siento como el suelo arde y tengo que brincar y ver si estoy a salvo. Tengo que ver los lugares que me ponen a salvo, tanto a mi como a mis seres queridos. Tambien busco que mis hijos brinquen y estén bien. Luego averiguo con mis grupos de familias y con mis amigos si todos están bien. Me tengo que asegurar que ninguno se está quemando y que todos lograron treparse a un tubo en lo alto para evitar la lava. Y tambien tengo que ofrecer mi ayuda aunque peligre.

Luego pasa el momento y el piso vuelve a ser el mismo. El zacate huele a humedad de invierno, la madera de mi cocina se siente fría bajo mis pies descalzos y la alfombra de mi recámara es suavecita otra vez.

Y es cuando vuelvo a caminar, a ponerme de pie y sigo con lo que estaba haciendo.

Es cansado jugar a esto porque no es un juego.

No estamos en un parque jugando, ni en el recreo de la primaria con los compañeros de escuela.

Nos gritan cada rato “EL SUELO ES LAVA” y se nos hunde el corazón.

Hemos perdido tanta gente. Cada una de estas almas que se han ido me pesan, me duelen aunque no las conozca en persona porque al final de cuenta fueron seres humanos como tu y como yo que tenían planes y sueños por cumplir.

Siento que cuando nos gritan que EL SUELO ES LAVA, queremos ayudar a todos a estar a salvo y los que se nos han ido es porque como humanidad hemos fallado.

Fallamos cuando salimos sin cubrebocas.

Fallamos cuando hacemos fiestas a escondidas

Fallamos cuando sabiendo del contagio en nuestras casas seguimos saliendo a lugares públicos

Fallamos cuando nos automedicamos ó aconsejamos a los demás el “que tomar” porque a una vecina de la secretaria del primo del tio de mi dentista le funcionó

Fallamos cuando nos gana el egoísmo

Fallamos cuando pensamos más en lo económico que en lo que realmente no tiene precio: La Salud.

No se si sea este blog muy negativo, pero yo lo veo como algo positivo el que les tenga la confianza de decirles como me siento realmente. Me siento ya muy cansada. Muy muy muy cansada.

Estoy con miedo, aunque se me quita a veces con oraciones, pero le tengo miedo a como un virus nos ha cambiado la vida a toda la humanidad.

Al mundo entero le gritaron ‘EL SUELO ES LAVA’ y tardamos mucho tiempo en recordar cual es el fin del juego: SOBREVIVIR.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂