Sin Quejas

“Uggh. ¡Qué flojera levantarme!”.

Ese fue mi clamor ayer por la mañana y se me vino a la mente mi amigo Daniel Flores, que un día antes tuvo una plática para 35 personas en la biblioteca de Bonita, CA.

En dicha plática, aparte de recordarnos lo que es el innovar en nuestro día a día, hizo mención a un fragmento del libro “LAS GUIAS” de Luis Molina Canales, mentor y asesor profesional y personal.

El “cuate”, como le decimos a Daniel, nos dejó de tarea despues de la plática un reto que él mismo tomó prestado de Luis Molina.

Es un reto de 21 días en los que no nos debemos quejar (ni criticar) de absolutamente nada. Si te quejas ó criticas, vuelve empezar el reto por otros 21 días. Para “medir” el reto, utilizas una pulsera (Es de hule y de color morado. Las puedo conseguir y hacerlas llegar al que me las pida). La pulsera la pones en la mano derecha y cuando te quejes, te la tienes que poner en la izquierda. El día siguiente, vuelves a empezar con la pulsera en la mano derecha.

En cuánto escuché de que se trataba me dije a mi misma “No hay manera que lo pueda lograr, al menos no en estos días”.

21 días sin quejarte.

¿Cómo lo voy a lograr? Es prácticamente imposible no quejarme ni resongar ni dejar de criticar con todo lo que está pasando.

Ni modo que no me queje por que no se ponen de acuerdo los de la MLB (baseball gringo) y parece que no habrá beis este 2022 hasta unas semanas despues de lo acordado.

Ni modo que no me queje de Putin y como me tiene de nervios con su invasión a Ukrania viendo todos los países ya medio nerviosos.

Ni modo que no resongue cuando le puse $40 dólares de gasolina al carro y sólo subió un poco mas del cuarto de tanque.

Me tiene tambien muy intrigada como es que el Swindler de TINDER se salió con la suya en tanto fraude. Me quejo del sistema penal mundial.

Me quejo del frío y del calor.

¡Qué flojera!

¡No tengo que ponerme!

¡Ayúdenme a levantar un poco la casa!

¡No hay nada bueno en la TV!

¡Este inútil se pasó el alto!

Ya me salieron canas y me acabo de pintar el cabello

¿Porqué guardan las cajas de cereales vacías en la alacena?

Uggh. ¡Cómo hay fila para pagar!

No me queda el vestido como antes.

Me duele la cabeza.

¿Para que me comí ese último pan?

Que feas traigo las uñas, no me duran nada bonitas

No puedo dormir

Todo el día tengo sueño.

Me deja en visto

Ya martes y no tengo tema para blog, chinteguas.

ETCETERA.

Creo que soy muy mala para hacer retos. Me canso y ahora con este estoy viendo que me programo para fracasar antes de llevarlos a cabo.

Es un reto muy difícil, casi imposible para una persona como yo que para todo tiene opinión, crítica y queja.

Así estuve todo el día pensando y decidí que la importancia del reto no es tan sólo lograrlo por 21 días seguidos sino que, aunque fracase y tenga que volver a empezar, en mi conciencia y en mi día estará presente que debo de poner mi mayor esfuerzo para no quejarme.

No importa si todos los días tengo que volver a empezar el reto… porque todos los días daré lo mejor de mí. Y eso es algo que a veces olvidamos hacer.

¿Hacemos el reto? ¿Les consigo las pulseras? Al cabo que si me ven con ella en la mano izquierda sabrán que el día de mañana vuelvo a empezar los 21 días.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Vaso con Agua

Les quiero platicar el día de hoy acerca de un vaso con agua. No es la típica de si lo ven medio lleno ó medio vacío. Les platico mejor sobre una fábula de una psicóloga dando clases en una universidad. Va el cuento:

Una psicóloga daba vueltas por la sala mientras impartía una charla sobre cómo manejar el estrés. Cuando levantó un vaso con agua todos pensaron que iba a preguntar si el vaso estaba medio lleno o medio vacío, sin embargo, ella preguntó con una sonrisa: “¿Cuánto pesa este vaso con agua?”.

Las respuestas variaron entre 100 gramos y 500 gramos. Ella contestó: “El peso absoluto no tiene realmente ninguna importancia, depende simplemente de cuánto tiempo sostengo el vaso. Si lo sostengo durante un minuto no hay ningún problema. Si lo sostengo durante una hora me va a doler un poco un brazo. Si lo sostengo durante un día entero, entonces mi brazo se quedará entumecido y paralizado. En cada uno de esos casos, el peso del vaso no varía, pero cuanto más tiempo lo sostengamos, más pesado lo sentiremos”.

Ella continúa: “El estrés y la preocupación son como este vaso de agua. Si pensamos en lo que nos preocupa un rato, no pasa nada, si pensamos en eso un poco más, comenzará a hacernos daño. Si pensamos en eso todos los días, nos sentiremos paralizados, incapaces de hacer nada. Es importante tener en cuenta que caer en eso es lo que te estresa, así que, tan pronto como puedas, suelta toda esa carga. No continúes esa espiral de pensamientos ni te los lleves a casa o a la cama. ¡Recuerda soltar el vaso de agua!”.

No se sabe quien escribió esta fábula. No se sabe si tiene mucho tiempo ó si es reciente, pero a mi me pareció muy atinada.

¿Cuántas cosas no sanamos por estarle dando vueltas al problema, sin soltarlo? Como dice el cuento, no importa si el problema es pequeño. Lo que cansa y enferma es el tiempo que mantenemos cargándolo.

El estrés es inevitable. Todo nos estresa estos días. No pasa nada cargarlo un rato, pero tenemos que saber cuando soltarlo.

El estrés del trabajo se debe de quedar allí en el trabajo. Debemos soltarlo y no llevarlo a nuestro tiempo en familia, a nuestro tiempo con nosotros mismos.

Los problemas del pasado deben soltarse. Ya fueron, ya pasaron. ¿Para qué lastimarnos cargándolos?

El estrés debe soltarse ante de que nos termine acabando. Soy muy buena aconsejando pero ¿cómo le hago para hacerme caso? Se aceptan sugerencias. 🙂

Cambiando el tema, este martes fue 2/22/22 y en lugar de que todo saliera mágicamente bien, tuve que cargar varios vasitos con agua. Unos pesaditos que solté luego luego. Otros que no pude dejar ir hasta que mis brazos se entumecieron. Y luego otros vasos que se que voy a tener que retomar en estos días, para darles solución.

Es muy curioso lo que les platico hoy. Aprendimos entonces que el estrés puede que no sea tan pesado pero si lo sostenemos por mucho tiempo se convierte en una carga que nos puede matar.

Suelta el vaso. O mejor tómate esa agua y sírvete una cervecita, ó un vinito. Eso si lo cargamos con gusto.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Simulación Virtual

¿Alguna vez has sentido como que alguien te observa? No hablo de un fantasma ó algo así, sino como que toda tu vida es una filmación ó programa de TV y existe un público que te ve?

Hace unos años hice un blog de esto pero creo que hoy voy a profundizar un poco más en esa teoría.

Se me ocurre escribir de esto porque traigo la inquietud de hacerlo. Me han estado buscando mucho, de muchas partes de la sociedad, para invitarme a ser agente de bienes raíces en el metaverso. Ya tuve un curso y sigo muy interesada en el tema.

Los agentes de bienes raíces en el metaverso (virtual y difícil de entenderlo) venden espacios, terrenos, edificios, etc. El pago es en criptomonedas y se está comenzando a viralizar esta tendencia. Se pueden vender tambien las versiones virtuales de lugares icónicos del mundo. Me gustaría vender la Torre Eiffel en el metaverso. 🙂

Mi cerebro lo único que concibe como la lógica es que estos bienes serán vendidos/intercambiados en los juegos de realidad virtual.

No se si ya estoy muy vieja para entenderle pero me trae muy inquieta todo el tema. Tal vez sea para un futuro en el cual yo ya no esté en este plano universal pero de todos modos quiero saber de qué se trata.

También ya tengo mi cuenta de NFTs (imagenes en el mundo virtual) y tengo mis ideas de las colecciones que voy a vender cuando me atreva a depositar dinero en forma de Etheruems (criptomonedas). Tengo mi cuenta en OpenSea para comenzar mis transacciones en cuanto se me quite el miedo. (Mi miedo es a lo desconocido, no al fracaso. Cuando me atrevo a hacer algo es porque conozco el principio, cima y desenlace probable de las cosas).

Todos estos mercados virtuales no son gravados para impuestos, se presta a tantas cosas ilícitas que el gobierno de todo el mundo tiene que apurarse a regularlo. El mismo mundo virtual tiene que tener su propia INTERPOL para ver que no se estén usando tarjetas clonadas para convertirlas en criptomonedas y luego lavarlas para que no se pueda trazar la ‘procedencia’ de las mismas. Lo mismo para el dinero de procedencia ilegal, el metaverso se está convirtiendo en el destino favorito de los gangsters con conocimientos.

La nueva tendencia de conspiraciones está girando alrededor de que vivimos en una simulación de mundo y que todo lo que hacemos es controlado por alguien más, en un video juego. (A lo mejor por eso sentimos que alguien nos ve).

Estas tendencias tan ‘de miedo’ chocan con todas las religiones del mundo. O quizá no. La religión forma parte del juego y determina los futuros de cada uno.

A lo mejor todo es un invento de los mismos dueños del mundo para mantenernos enganchados en los siguientes aparatos tecnológicos que nos quieran vender para nuestra sobrevivencia social.

La verdad nadie sabe (creo que nadie sabe), pero yo lo único que pido (SUPONIENDO que todo esto es una simulación de un mundo virtual) que al que trae el control de mi vida en este jueguito no se me distraiga, no le ponga pausa, que me lleve a donde están las estrellitas como la de Mario Bros. para hacerme inmortal, veloz y que llegue triunfante desafiando dragones, hogueras, balas, y tormentas.

Ojalá falte mucho para mi GAME OVER.

Si no es verdad esta teoría, ya veré que me dice San Pedro en las puertas del cielo. (Y me voy a ir a confesar pues, no me regañen).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Diferentes

Era 1985, por estas fechas de febrero, cuando llegué una mañana a mi salón de la secundaria. Iba muy nerviosa porque tenía examen de Ciencias Naturales y se me dificultaba mucho por la nomenclatura en español de toda la fotosíntesis de las plantas. Estaba en primero de secundaria, tenía 12 casi 13 y toda mi escuela primaria había sido en inglés.

Recuerdo que nos sentábamos por hileras y la maestra Obdulia entregaba los exámenes al principio de cada hilera y el primer alumno tomaba uno y pasaba el resto.

Vi el examen, le puse el nombre y comenzaba a leer las preguntas. Eran de opción múltiple A, B, C, D. (En mi mente me consolaba que tenía el 25% de probabilidad de atinarle a todas).

Recuerdo que quería llorar. Nunca antes había batallado en la escuela pero había algo en el vocabulario de Ciencias Naturales que nomás no se me pegaba bien y me sentía insegura.

Comenzaba el examen y no se me estaba haciendo tan difícil como creía. En eso mi compañero de enseguida me dice: “Gina, la primera no es C es A. La tienes mal. Hijole, la 2 y la 3 tambien”.

Me paralicé y sentía que no podía respirar. Me lo había dicho uno de mis compañeros más inteligentes para esa materia. Siempre sacaba 10.

Me las pasó todas y borré mi examen para poner sus respuestas. (Sí, ya sé).

En el recreo, todos platicamos del examen. “No puedo creer que la maestra hizo tantos examenes diferentes”, decía Katia.

Yo en ese momento supe que había reprobado el examen. Las respuestas tan diferentes era porque las preguntas estaban en otro orden ó eran diferentes.

Pasaron los días y efectivamente me entregaron un 3 de calificación (Le había atinado a una que otra por mera casualidad).

“¿Porqué borraste tus respuestas, Gina? Puedo ver que ibas bien en casi todas pero luego las cambiaste”, me explicaba la maestra despues de clases, porque fuí de las más burras.

Le confesé la verdad y creo que se apiadó de mi. Me hizo otro examen que me contaría máximo como un 8 y pude salvar mi promedio que casi iba perfecto en todas las materias. (Sí, muy nerd).

Me acordé de esta historia porque vi un meme que subió Chava Malo en su Facebook.

Como seres humanos tenemos la mala costumbre de siempre estar comparando lo que estamos haciendo con los demás. Siempre pidiendo opiniones, siempre consultando todo antes de nosotros hacerlo. Siempe inseguros.

No estoy diciendo que todo consejo es malo ó que averiguar bien antes de hacer algo sea negativo, pero muchas veces tomamos decisiones basadas en las opiniones personales de las personas a las que consultamos.

Muchas veces nos dan el consejo de acuerdo a como les fue a ellos en cierta situación.

Volviendo al tema del metiche de mi amiguito de la secundaria que volteó a ver mi examen y me dijo que estaba toda mal es un vivo ejemplo de que su situación era totalmente diferente a la mía.

En el meme de los dinosaurios, la situación para cada uno es totalmente distinta. Los puntos de vista son desde el que vive la experiencia nada más.

Comencé a ver la serie Euphoria y más que impresionarme, me puso triste. Me dió sentimiento ver los valores tan bajos que hay en la juventud norteamericana. Yo tengo dos hijos que crecieron y fueron educados en este país y me da pendiente que hayan estado expuestos a tantas cosas que platican en la serie.

No les cuento de qué se trata para que la vean, con toda la discreción del mundo ya que si el tema es muy explícito y para público con amplio criterio de madurez.

“Euphoria” y tambien “Elite” y “13 Reasons Why” son series basadas en una juventud moderna que vive presionada por la constante comparación que se hacen con los amigos que los rodean para poder evaluarse de como van en la vida.

Si le agregamos a esto la presión del internet y las redes sociales, puedo entender realmente cómo se han de sentir los niños de escuela preparatoria en estos tiempos.

El día que desde niños entendamos que cada uno de nosotros es un ser individual, la juventud dejará de estresarse tanto por “pertenecer”, por andar “in” y es entonces cuando cada uno va a disfrutar ser diferente. (Aunque no les guste a los diseñadores e influencers de moda).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Eres… Amada

Mariana Eres no encontraba su pulsera. Una pulsera de latón de esas que venden en las playas los locales. Era una pulsera sencilla pero con mucho valor sentimental.

Había buscado ya en tantos lugares. En sus joyeros, en sus cajones, en las bolsas de algunas chamarras invernales y nada.

“No puede ser. Tengo que encontrarla”, susurraba mientras de nuevo entraba a su ‘closet’ a buscar una vez más.

En eso se encuentra una caja de madera con un listón rojo ya un poco viejo. Estaba segura que la pulsera no estaba allí pero algo la llamaba a abrir la caja.

Mariana temblaba un poco al abrirla. No se acordaba que contenía esa caja pero algo le decía que debía abrirla.

Mariana sonreía al ver fotografías de sus amigas, sus novios de hace mucho tiempo y una que otra ‘polaroid’ de ella semidesnuda. “¡No estaba tan fea!”, suspiraba.

En eso ve un sobre sellado. Por enfrente decía “Para mi gran amor”.

Mariana muy intrigada porque no recordaba quién le había mandado esa carta y mucho menos el porqué seguía cerrada despues de tantos años.

Con mucho cuidado decidió abrirla.

La comenzaba a leer en voz alta, aunque se encontraba sola, como siempre en su habitación.

“Mi amor,

¿Cómo estás, Marianita? Cuando leas esta carta quizá hayan pasado muchos años. Tal vez ya no seas la misma jovencita llena de sueños e inquietudes pero sé que tus ojos han de brillar de la misma manera.

Marianita, mi Mariana. ¡Cuánto te quiero y te querré siempre! No entiendo porque no me quieres como yo a ti. Me criticas mucho y creo que nunca te voy a dar gusto. No importa, yo te amo así, como eres. Amo tu serenidad cuando tienes un problema que resolver; amo tu manera de llorar cuando te enojas y no sabes qué decir. Se que has de ser una hermosa mujer, quizá hasta hijos has de tener ya. No te preocupes por querer ser la mamá perfecta, para tus hijos lo eres aún sin esforzarte.

De seguro alguien te ama, mi Mariana. Dale todo tu amor pero que eso no sea causa de sacrificarte tú. Primero tu felicidad.

Mi Mariana, de seguro seguiste estudiando y te convertiste en una gran profesionista. Disfruta tus logros y los que te quieran tumbar, sonríeles y sigue adelante. Créeme que yo estoy aquí, apoyándote siempre.

Mi amor, se que la vida no es fácil y se te presentarán pruebas y obstáculos. Te van a fallar las personas en las que más confías y se van a ir de tu vida. Quédate con las que siempre están y te llenan de paz.

Mi amor, si tan solo me hubieras amado como yo a ti desde siempre. Si tan solo supieras que la vida se hizo para disfrutarla, que los sufrimientos son pasajeros y los momentos felices se van muy rápido.

Mariana estaba llorando y recordando quién le había mandado esta carta. Como si fuera ayer recordó absolutamente todo de la persona que le escribía tan bonito. Se limpió las lágrimas y continuó leyendo.

Mariana, aún no es tarde para nuestro amor. Si encuentras esta carta y te das cuenta que siempre me has amado, aquí estoy. Siempre he estado y siempre estaré. Búscame mi amor, te sigo esperando, y cuando nos volvamos a encontrar ya no nos vamos a soltar.

Con todo mi amor,

Mariana Eres (yo misma, años despues)

Mariana estaba llorando pero al mismo tiempo agradeciendo a aquel profesor de filosofía que les hizo escribirse una carta para su futuro YO. Habían pasado tantas cosas que Mariana se había olvidado de esa carta. Mariana lloraba porque la carta era lo de menos. Mariana se había olvidado de ella misma por mucho tiempo.

Y tu, que lees esto,

¿Hace cuánto tiempo que no te escribes una carta de amor a ti mismo? Házlo. Será la declaración más real que te hagan.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Mundo y los M&Ms

Vivimos en tiempos complicados, ¿verdad?

El mundo no ha podido controlar un virus que ha causado miles de muertes. El calentamiento global lo podemos ya palpar en tantas cosas. No sabemos que pase con el metaverso ni con las criptomonedas.

Cada vez es más grande la brecha entre los muy ricos y los muy pobres. La desigualdad la vivimos a diario pero a veces es más fácil hacerse como que “no pasa nada”.

Nuestros niños y jóvenes tienen de cierta manera truncada la educación presencial hasta que toda la pandemia se controle.

Tanto cáncer, depresión, accidentes y sin embargo lo que más ha causado polémica en los últimos días ha sido el cambio de imagen que recibieron nuestros amigos ficticios chocolatudos M&Ms para ser inclusivos a una sociedad tan cambiante e indecisa.

Los cambios más notorios en estos personajes fueron los zapatos. A las dos niñas M&Ms (la verde y la café) les quitaron sus zapatos sexys. A la M&M café le quitaron sus “stilletos” (tacones altos) y le pusieron unos tacones pedorros bajitos. A la M&M verde le quitaron sus botas ‘a go-go’ blancas y le pusieron unos tenis sin calcetines.

No voy a opinar acerca de la inclusión que pretende la compañía MARS Inc., la cual tambien quiere que el M&M naranja sea más aceptado por su ansiedad.

Lo que si quiero resaltar es que están mandando el mensaje que las mujeres exitosas y “poderosas” no pueden tambien ser sexy al mismo tiempo. Y digo esto porque el pretexto que dieron del cambio fue porque “se necesita empoderar a los M&Ms femeninos y no hacerlos solamente Sex Symbols”.

Desgraciadamente cuando una mujer es exitosa en su casa y en su vida profesional, y es una mujer que se arregla, se cuida y disfruta de su sensualidad femenina, la “gente” tiende a admirarle que supo usar su físico para salir adelante. No asocian la inteligencia y la astucia de la mujer con usar tacones altos.

Quizá impacten los tacones cuando se tiene que correr con ellos en un mundo de hombres. Separan lo sexy de lo poderoso en el ámbito profesional.

En fin, el fetiche de los tacones es grande. A mi en lo personal me hace sentir poderosa un buen par de tacones (sobre todo cuando no me caigo, jajaja) y no me los voy a quitar para que vean que tambien puedo ser inteligente.

Que no nos quiten los tacones los que no puedan usarlos porque se van de boca. (Yo digo).

Es decir, ponte el zapato que quieras, porque quieres.

Me estoy riendo al escribir de esto porque estoy cayendo en el juego de darle importancia a algo tan nulo como son unos personajes ficticios que representan a uno de los chocolates favoritos de todos los niños.

Pero detrás de cada obra “inocente” en el mundo de negocios viene apoyada por un mensaje subliminal y no tan escondido de lo que quieren que la sociedad haga.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

2 Cuentos para reflexionar…

Me platicaron unos cuentos cortos esta semana y se los quiero compartir más ó menos como me acuerdo que iban. :

1-EL ESPEJO

Hace mil años, un campesino iba a ir a trabajar a la ciudad. La esposa le encargó un peine de la tienda para su hermosa cabellera. El campesino se fue a la ciudad a trabajar y se topó con unos amigos. Entre una cosa y otra, se le hizo tarde y se acordó que algo le había pedido la esposa.

Llegó a una tienda y vió un objeto totalmente desconocido para el. Era un espejo pero el campesino no los conocía. Ni se acordó del peine que le pidió la esposa. El campesino pensó que este objeto tan brillante le iba a gustar más.

Al llegar a su casa en el campo, la esposa le pregunta por el encargo. “Te traigo algo que te va a sorprender”, le dijo y le dejó el espejo en la mesa cubierto con una tela mientras el se iba al campo a trabajar las tierras.

La esposa toma el espejo, se ve en el y rompe a llorar.

La mamá (o sea la suegra del campesino) estaba en la cocina y se preocupa al ver a su hija llorar.

“¿Qué pasa hija?”, le dice la señora.

“Mi amado me trajo un vidrio y es una imagen de una mujer hermosa y joven. Me va a dejar por ella”, lloraba la esposa.

“Ay, a ver, déjame verla”, dice la señora mientras toma el espejo. “¡Ja ja ja! No te preocupes hija, es una vieja fea”, le dice burlándose mientras ve la imagen del espejo.

Este cuento me dió risa y al mismo tiempo me hizo reflexionar que uno siempre piensa que no es lo suficientemente bonito, bueno, capaz, inteligente. Se le hizo hermosa la mujer del espejo a la esposa y nunca pensó que era ella misma. Luego luego pensó que era alguien más. Sin embargo, la suegra al ver la imagen, se burla del yerno y se está autoatacando. A veces uno se burla ó critica a otros cuando tenemos ó somos iguales que eso mismo que atacamos.

2-LOS SEIS SABIOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Eran 6 sabios ya viejos que no podían ver. En esta ocasión, discutían que ninguno de ellos había visto jamás un elefante. El rey del pueblo donde vivían tenía uno y quiso invitarlos a conocer al paquidermo.

Cuando llegaron, comenzaron a tocar al elefante ya que tenían muy desarrollado el sentido del tacto.

El primero tocaba el colmillo de marfil y se imaginaba al elefante como un animal duro y liso en forma de cuerno.

El segundo tocaba la oreja del elefante y estaba seguro que tenía forma de abanico.

El tercero tocaba la rodilla del elefante. Pensaba que era semejante a un tronco con grietas.

El cuarto sabio tocaba la trompa y a el no lo sacaban de la idea de que parecía serpiente el elefante.

El quinto tocaba la cola y en su mente veía al elefante como una cuerda fuerte.

El sexto tocaba su costado y pensaba que entonces el elefante era como una pared arrugada y dura.

Se reunieron todos a platicar sobre el elefante y era una alegata increíble. Casi se agarraban a golpes porque cada uno describía lo que había sentido y ninguno se asemejaba. “¡Es liso y duro!”, “¡No! Es como abanico delgado y aletea”, “¡Qué no!”

Tuvo que entrar una séptima persona, el que los cuidaba en el edificio, para calmar la alegata que ya había escalado gravemente.

Este señor les hizo ver que todos tenían razón, solo que lo habían descubierto de diferente perspectiva pero que al final todos estaban describiendo al elefante.

Este cuento me gustó mucho porque nos habla de que siempre queremos que nuestro punto de vista sea el correcto y nos da mucho trabajo reconocer que hay varios puntos de vista que tambien estan en lo correcto. Al igual que los sabios, alegamos porque no conocemos el tema (o el elefante) en su totalidad. Al menos cuando sabes todo de algo puedes darte cuenta que en una conversación, toda opinión es válida y construye un todo.

Este blog no fue muy mío, pero quise compartir con ustedes lo que cada uno me hizo reflexionar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Lo Sensato y lo Sensible

Me dedico, entre otras mil cosas, a vender casas en California. Es una carrera muy bonita pero a veces es muy difícil. Y siempre que comienzo a dedicarme un poco más a otras cosas, esta carrera me jala de nuevo y no me deja abandonarla. Es como una mafia, jejeje.

Dentro de la carrera, nos exigen para seguir vigentes, que tomemos cursos para seguir actualizados con lo que hay en el mercado, con las leyes, con la ética, y hasta cursos sobre como vender mejor.

Uno de esos cursos nos volvían a recordar la importancia de preparse uno bien a la hora de ir a ver a clientes que quieren vender su casa.

Para no hacerles el cuento muy largo, llegamos a la parte donde nos dan varios pasos que debemos seguir para que una propiedad se venda al mejor precio posible en poco tiempo. (Aunque ahorita no es muy difícil vender, al contrario, todo se vende ahorita como sea).

Uno de los “consejos” que nos daban era hablar con el cliente y explicarles que para vender su casa es necesario eliminar todo lo personal que hay en ella para que el cliente vea la casa y no el gusto de la decoración de los vendedores.

Sí, suena lógico y cientos de veces lo hemos hecho: “Señores, quiten sus fotos de los muebles; guarden esos diplomas; no tengan tanto adorno puesto sobre las mesas, quita todos los imanes del refrigerador, etc”.

Sin intencionalmente serlo, uno como agente que quiere vender la casa puede ser un poco sensato y de cierto modo práctico.

Como agente que ha tenido clientes que van a ver casas para comprar, sé que es un distractor fuerte ver las cosas personales de los vendedores. “Ay, que padre refri de vinos.. se ve que los disfruta”.

Son comentarios inocentes pero que ahora se me vienen a la mente que tenemos los agentes que ser sensatos, pero mucho más sensibles.

¿Cómo le dices de manera bonita y empática a tu cliente que debe de arreglar mejor su casa para venderla? Es una crítica personal, a su gusto y capacidad de ordenar un hogar. De acuerdo, no es con la intención de lastimar pero ahora me pongo a pensar si alguna vez he causado que alguien se “agüite” por decir algo como “Mejor guardamos esa colección de muñecas de trapo para que se vea más espacio”.

Todo esto me puso a pensar mucho, y no solo de bienes raíces sino que al final de la historia, para poder vendernos bien, tenemos que esconder, quitar, cambiar ó reacomodar lo que somos realmente.

Hay un truco que funciona a la perfección para poder ser empáticos y sensibles con la otra persona. Simplemente ponte en su lugar.

A mis clientes que venden siempre les digo: “Imagina que estás comprando esta casa. ¿Qué no te gusta de ella?” Y así dejo a ellos tomar la decisión de que deben cambiar.

Igualmente a los compradores les digo “Imagina que esta es tu casa y la visita gente extraña. ¿Cómo te gustaría que la trataran?” Y se portan bien.

Lo mismo para cuando estes dando una opinión y justificación de tus actos. Para poder ser sensatos y sensibles piensa “¿Qué sentiría yo si la cosa fuera al reves?”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Titubeando

Busqué por todo San Diego una agenda para el 2022. ¿Porqué? Pues porque es hora de llenar fechas para todos los proyectos de este nuevo año.

Fuí a mil tiendas y no había de la que quería. Finalmente decidí ir al único lugar donde sé que siempre hay: en la librería de Barnes N Noble.

Encontré una muy linda de la diseñadora Lilly Pulitzer, con sus diseños tropicales como su Florida. Estaba a mitad de precio así que me gustó aún más.

La agenda era de agosto 2021 – diciembre 2022 y me choca eso. (Sí, yo se que es para estudiantes y maestros que comienzan su ‘ año ‘ en agosto, pero a mi me molestaba ver las páginas en blanco).

Sin titubear, me puse una tarde a arrancar una por una las páginas de los meses del 2021 que no me sirven para nada ya.

Dentro de mi obsesión compulsiva, tuve que decidir si arrancaba la página final del 2021 porque en ella venían el 1 y 2 de enero. Se veía fea la página si la dejaba, así que, respirando profundamente, dejé mi agenda comenzando con el día 3 de enero.

Mientras arrancaba las páginas, capté que todos comenzamos ciclos en diferentes fechas. Muchos miden su año nuevo en su cumpleaños (lo cual sería lo más lógico, para evaluarse en lo personal). Otros comienzan en agosto, los chinos en febrero, etc.

Realmente ¿qué cambia cuando un año cambia de número? Todo está en cada uno de nosotros.

En fin, me puse a revisar mi agenda y llenar con fechas que ya tenemos ocupadas con eventos especiales. Este 2022 cumplo 50 y lo único que quiero es llegar sana a cumplirlos.

Me puse a escribir algunos eventos en los días, pero titubeaba. Lo escribí con pluma pero mi corazón me decía que debía ser con lápiz, por si se tenía que borrar.

Ando titubeando últimamente. Es como un ‘deja vû’ del año 2020, con la diferencia que ya sabemos exactamente que va a pasar si el mundo se tiene que volver a detener y encerrar.

La agenda del 2020 llené cada día y hora del año con eventos, compromisos, trabajo, viajes… y cada uno de esos eventos fueron borrados ó simplemente se empolvó la agenda abriéndose por última vez en marzo y luego fue tirada a la basura.

El 2021 no tuve agenda. Decidí vivir el día, sin planear mucho para no decepcionarme si se cancelaban y creo que fue un año mejor de lo que pudo haber estado.

Ahora que compré esta agenda del 2022, la estoy llenando, titubeando. Frágilmente escribo en ella y en cada evento suspiro “con el favor de Dios se haga”.

Estoy saturada mentalmente con tanta información en los medios y redes sociales acerca de que si vamos ó no a encerrarnos de nuevo. A veces enterarse de todo no es bueno.

Mi agenda tiene una página muy especial donde me pone que ennumere mis metas para el 2022 y luego dice “el mejor año de todos los tiempos”. La dejaré en blanco hasta que realmente sepa que meta quiero para este 2022. Creo que la única ahorita es que todos estemos sanos y salgamos adelante de nuevo.

No ando de pesimista pero el haber comenzado a llenar mis fechas en mi agenda, titubeando, me sentí un poco rara, incómoda y con una combinación de nervios y emoción al mismo tiempo.

Tal vez ahorita estoy titubeando pero tengo la fé suficiente de que mis sentimientos estarán mas fuertes cada día que pase y así un día de estos escriba un blog diciendo “¿se acuerdan cuando la pandemia me hacía titubear?”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Ultimo del 2021

No puedo creer que por fin escribo el último blog del 2021.

Ha sido un año de tantos sentimientos encontrados. Altas y bajas, risas y lágrimas.

Un año muy contradictorio porque se me hizo largo pero luego siento que acaba de comenzar.

El 31 de diciembre del año pasado no hice propósitos para no presionarme y ahora siento que debí ponerme metas para poder medir como estuvo.

Nos volvimos a abrazar, nos relajamos y perdimos un poco el miedo. Nos acostumbramos a vivir con mascarillas y con las pistolas de termómetros en los restaurants.

Nos vacunamos (bueno, todavía hay algunos que no) y tratamos de estar al pendiente de nuestra salud.

Vimos negocios que no se recuperaron de la clausura temporal por la pandemia y vimos negocios resurgir y crecer por la misma razón.

Este 2021 abracé a mucha gente y también disfruté reunirme con todos.

Viajé más de lo debido porque todavía había pandemia pero tambien aprendí que no encerrarnos nos hace inmunes a lo malo del mundo.

Puse muchas cosas en manos de Dios y una noche en un sueño me dijo “No señora, eso lo puedes solucionar tu sola. Dame a mi lo imposible”… y eso hago.

Pude festejar a mi mamá su cumpleaños de manera presencial por fin con toda la familia y eso fue para mi una gran bendición.

Aprendí a leer mis redes sociales como lectora y no como autora y creo que eso me hizo escribir menos pero decir mucho más.

Sé identificar quien me quiere de verdad y quien a veces. Dejé de comunicarme con lo tóxico en mi vida y no fue fácil pero al fin respiro.

Despedí a muchos amigos y familiares queridos este 2021 pero algo me dice que se fueron para abrirnos el camino en otra vida tal vez eterna.

Conocí gente increíble, mentora y capaz de llegar hasta el fondo de mi mente con sus sabios consejos.

Aprendí a soltar a mi hija que se fue a vivir a Los Angeles para seguir sus estudios en UCLA.

Me quedé con las ganas de un beso de amor real.

Reconocí que si puedo escribir de lo que sea y siempre habrá alguien que me lea.

Volví a ver a mis mejores amigas en Texas y eso me hizo muy feliz.

Tomé de la mano a mi hermana y su familia este verano durante las semanas en las que mi sobrino Sergio Miguel fue operado y me hizo sentir tan útil y especial poder estar aquí incondicionalmente para todos. Creo que esos días lloraba inconsolablemente pero en la regadera para que nadie se diera cuenta.

Pude identificar a los seguidores reales de mis publicaciones y a los que me siguen para criticarme. Todo esto se descubrió con las capturas de pantallas que me hicieron llegar y no se si estoy agradecida saberlo ó hubiera preferido no enterarme.

Me invitaron a mil eventos y fuí al 99% de ellos. Tambien no me invitaron a varios que si me hubiera gustado ir.

Crecimos como equipo en Gente Bonita Magazine poniendo a un lado sentimientos y enfocando todo nuestro esfuerzo en que salgan adelante los proyectos.

Estoy aprendiendo a perdonarme por todos mis errores para poder quererme mucho.

Descuidé mi actividad física porque no me sentía motivada pero ya estoy regresando poco a poco.

Una vez me dijeron que peor es nada, pero este 2021 disfruté mucho la nada. Nada de enfermedades, nada de dramas ni traiciones, nada de contratiempos. A veces no tener nada es una riqueza mal categorizada.

Si tengo que poner en una balanza lo bueno y lo malo, creo que lo bueno gana fácilmente. ¿Porqué? Porque aquí sigo, resiliente a este virus que se está acabando las letras griegas.

Solo espero que el 2022 sea igual ó un poquito mejor. Estoy lista para lo que venga y lo que no pueda solucionar sola, pues ya me dijo Diosito que el me hace el paro.

NOS VEMOS EL PROXIMO (2022) MIERCOLES 🙂