No hay Problema

Estamos viviendo tiempos muy difíciles, sobre todo por que no sabemos hacia donde van las economías de las potencias mundiales en lo que se deciden ó no restaurar la paz.

Ya ni ganas de hablar de lo costoso de la gasolina, pero si veo el efecto que tiene en la alza de los precios, especialmente en los servicios.

Falta de suministros del otro lado del mundo hacen que la cadena alimenticia se detenga por falta de abastos.

Son detalles pequeños pero se siente raro ir a una tienda de supermercado y ver estantes vacíos. No uno ó dos sino muchos porque la mercancía no llega.

El mundo tiene muchos problemas.

Pero, ¿qué es un problema? “Es una desviación entre lo que sucede y lo que debería suceder”, diría mi amigo Daniel.

“Tengo muchos problemas”

“El hijo problema”

“Problemas en el matrimonio”

“Es problemática”

Por todos lados nos recuerdan que nos rodean los problemas y es por eso que nos sentimos a veces presionados por cosas que tienen solución.

No se porqué, ó más bien sí sé, pero estos días que han pasado me puse a analizar cuales eran los problemas más comunes en la gente que me rodea.

Pude ver que casi todos tienen una solución.

“Son desorganizados” pues que se organicen

“No quieren comprar” pues los dejas ir

“Está sucio el lugar” pues se limpia

“Tengo sueño”, pues duerme.

Pude despues ver que existen otras “desviaciones” (problemas) que tal vez se requiera de más tiempo y dedicación para resolver.

Todos aquellos problemas que se solucionan con dinero realmente no son problema grave. Simplemente se tiene que esperar a que se resuelva en lo que se consigue el dinero.

Si tu problema se soluciona con dinero, entonces no tienes problema realmente.

“Ay, pero no tener dinero es problema”, puede que me digan.

La falta de dinero no es problema. El problema es lo que queremos comprar y nos falta. No significa que no se va a poder comprar. Simplemente se necesitará más tiempo para hacerlo.

Y luego están las situaciones en las que esperamos que un milagro llegue a solucionar algo. Esas ‘desviaciones’ que parecen imposibles de arreglar. Ni con dinero ni con tiempo se lograr componer: La salúd.

Estando sanos todo podemos arreglar. Podemos encarrilar cualquier desviación. Se buscan los recursos, se pide ayuda, se planea, ejecuta y evalúa.

Los bienes materiales llegan si se trabajan. A veces tardan en llegar pero eso no lo hace un problema. Lo hace un mal cálculo de tiempo.

“No hay problema, tengo salúd”.

Haz tu parte

Había un bosque grande y antiguo, plácido, tupido de arboles. Allí vivía una infinidad de animales.

Llegó el verano y con el intenso calor, las sequías. Esto provocó que comenzaran los incendios. El fuego se extendía rápidamente por el bosque y los animales, asustados, comenzaron a huir.

En medio de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en sentido contrario a la dirección del resto de los animales.

Incendio en el bosque

El pequeño pájaro volaba una y otra vez hasta un lago que había en el centro del bosque. Cargaba unas pequeñas gotas de agua y las esparcía sobre las llamas.

Leones, jirafas, elefantes y otros animales, asombrados, no dejaban de mirar el asombroso accionar. del pequeño colibrí. Luego de un buen rato de observarlo, uno de ellos le pregunto:

¿Qué estás haciendo? ¿A dónde vas? ¿Por qué no huyes del fuego?

El colibrí se paro solo un instante y mirando cómo todos huían del lugar, les contesto:

– En este bosque está mi vida, mi nido y todo lo que construí, al igual que lo de todos ustedes. No quiero que desaparezca, y me haría sentir muy mal saber que pude hacer algo desde mi lugar y no hice nada. Es por eso que voy volando hasta el lago en medio del bosque, recojo un poco de agua en mi pico y la tiro sobre las llamas para mitigar el fuego.

El resto de los animales contestaron:

– Estás loco, no servirán unas pocas gotas para apagar tamaña intensidad de llamas. No podrás apagarlo tú solo.

La parábola del colibrí

A lo que el colibrí replicó:

– Es posible, yo solo estoy cumpliendo con mi parte.- Y continuó su incansable vuelo hacia el lago.

(Fábula popular, texto tomado tal cual del internet)

“Hago mi parte”. 3 palabras muy simples que dijo el colibrí pero que deja todo un sinfin de enseñanza a todos los que lo escuchan.

¿Cuántas veces no has sentido que eres invisible en un proyecto, en un equipo, en un grupo? Ese mismo sentir hace que las cosas se detengan. Cuando uno piensa que “sobra” en un lugar, que “no aporta nada”, que “nadie me extraña si no estoy”, entonces toda una cadena de avances se detienen.

La vida me ha enseñado que las cosas tienen un porqué. Las personas, todas, tambien tienen una razón por las que te las encuentras, las conoces, las haces amistades ó decides que no son de tu círculo. Todas hacen su parte y todas influyen directa ó indirectamente en lo que haces ó dejas de hacer.

Creo que esta fábula es de mis consentidas y tan “ad hoc” para estos tiempos en los que todos en este mundo tenemos que hacer nuestra parte.

Si todos nos concentramos en lanzar aunque nuestra capacidad sean solo unas gotas pequeñas de agua, el incendio de cualquier problema se controla y con la perseverancia se extingue.

Nos vamos a topar con personas y situaciones que nos van a querer siempre tumbar, hacer sentir que somos menos importantes y tratarán de detenernos.

Si nos toca ser un día líder de algo, no olvides que hasta el más pequeño de tu equipo puede hacer algo por todos. No solo es hacer nuestra parte sino tambien saber que todos los que trabajan a tu alrededor tienen que hacer la suya para funcionar.

Haz tu parte. La necesitamos. Yo tambien voy a hacer la mía.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Borrador

Nunca he entendido la necesidad de hacer un “borrador” de algún escrito ó trabajo. Los llamados “drafts” para los que tienen configurados sus equipos de cómputo en inglés.

Yo antes los hacía mucho. Era como un ensayo de la producción final. Hace un tiempo, cuando mandaba estos blogs a un periódico en Guatemala, mandé por error un “borrador”.

El escrito tenía buen tema. Era llamado “Un Mundo Raro” y lo publiqué hace varios años (una opinión acerca de los guatemaltecos y centroamericanos que tienen que venir hasta Tijuana para buscar cruzar a California).

Cuando escribía el artículo, estaba yo viviendo en El Paso, TX y mientras tenía abierto el WordPress y trabajaba en el, me habló un cliente de bienes raíces. No tenía en donde apuntar lo que quería comprar, así que usé mi pantalla abierta para escribir “Una casa cerca de UTEP, 3 recamaras, 2 baños. De contado, sin financiamiento al menos que se pase de su presupuesto. Que quepa la suegra en caso de visitar. Cochera para dos carros y si tiene patio mejor. “

Cerré el archivo y decidí comenzar mi artículo otro día. Así pasó el tiempo, por fin volví a escribir “Un Mundo Raro” en otro folder y lo grabé. Lo publiqué esa semana.

Me puse a enseñar casas a los clientes y abrí el archivo (que no publiqué) para acordarme qué querían exactamente.

Se llega el día en que el periódico de Guatemala me pide el artículo en formato WORD y no el enlance de internet y por andar apurada, abro mi gmail, agrego el artículo y lo mando.

Así es, mandé el artículo con mis notas privadas de real estate. El editor del periódico me contactó y lo único que hizo fue reírse y pedirme el artículo correcto.

No fue nada grave pero desde ese día decidí que los borradores no sirven (ó pueden ser peligrosos).

Creo que un borrador es duplicar trabajo y perder tiempo. ¿Para qué escribir algo mal para luego corregirlo?

Es mejor escribirlo bien a la primera (sin contar la revisión minuciosa a la gramática y a la ortografía) y así, por si te equivocas, no mandas algo totalmente mal.

Nuestro cerebro es tan increíble que, en mi experiencia, el hacer borradores nos programa a equivocarnos. Para eso son.

Curiosamente le decimos borrador a la goma que elimina errores escritos con lápiz. La goma de borrar, el borrador, el “eraser” en inglés.

Significados contradictorios de la palabra BORRADOR. Uno es para quitar errores inmediatamente. El otro es para que tenga errores y despues los arreglemos.

En las Universidades se les pide a los alumnos que entreguen su borrador del trabajo final. Y lo entiendo porque entonces se usa para enseñar el qué y qué no hace un buen trabajo según un profesor.

Pero nosotros, que cada vez nos alcanza menos el tiempo (porque es la queja de todos para todo) tenemos que ya tener más dominado todo, hacer las cosas bien a la primera (lo que define la calidad) y dejar de hacer borradores para luego corregirlos y volverlos a escribir, con el riesgo de que aún así no quede bien, ó peor aún, que sean leídos y deje mucho a desear nuestro profesionalismo y talento de escribir.

La vida de una goma de borrar depende de la cantidad de errores que cometemos… La necesidad de hacer un borrador antes de entregar un trabajo final depende de nosotros y la calidad que le pongamos a la primera.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Sin Quejas

“Uggh. ¡Qué flojera levantarme!”.

Ese fue mi clamor ayer por la mañana y se me vino a la mente mi amigo Daniel Flores, que un día antes tuvo una plática para 35 personas en la biblioteca de Bonita, CA.

En dicha plática, aparte de recordarnos lo que es el innovar en nuestro día a día, hizo mención a un fragmento del libro “LAS GUIAS” de Luis Molina Canales, mentor y asesor profesional y personal.

El “cuate”, como le decimos a Daniel, nos dejó de tarea despues de la plática un reto que él mismo tomó prestado de Luis Molina.

Es un reto de 21 días en los que no nos debemos quejar (ni criticar) de absolutamente nada. Si te quejas ó criticas, vuelve empezar el reto por otros 21 días. Para “medir” el reto, utilizas una pulsera (Es de hule y de color morado. Las puedo conseguir y hacerlas llegar al que me las pida). La pulsera la pones en la mano derecha y cuando te quejes, te la tienes que poner en la izquierda. El día siguiente, vuelves a empezar con la pulsera en la mano derecha.

En cuánto escuché de que se trataba me dije a mi misma “No hay manera que lo pueda lograr, al menos no en estos días”.

21 días sin quejarte.

¿Cómo lo voy a lograr? Es prácticamente imposible no quejarme ni resongar ni dejar de criticar con todo lo que está pasando.

Ni modo que no me queje por que no se ponen de acuerdo los de la MLB (baseball gringo) y parece que no habrá beis este 2022 hasta unas semanas despues de lo acordado.

Ni modo que no me queje de Putin y como me tiene de nervios con su invasión a Ukrania viendo todos los países ya medio nerviosos.

Ni modo que no resongue cuando le puse $40 dólares de gasolina al carro y sólo subió un poco mas del cuarto de tanque.

Me tiene tambien muy intrigada como es que el Swindler de TINDER se salió con la suya en tanto fraude. Me quejo del sistema penal mundial.

Me quejo del frío y del calor.

¡Qué flojera!

¡No tengo que ponerme!

¡Ayúdenme a levantar un poco la casa!

¡No hay nada bueno en la TV!

¡Este inútil se pasó el alto!

Ya me salieron canas y me acabo de pintar el cabello

¿Porqué guardan las cajas de cereales vacías en la alacena?

Uggh. ¡Cómo hay fila para pagar!

No me queda el vestido como antes.

Me duele la cabeza.

¿Para que me comí ese último pan?

Que feas traigo las uñas, no me duran nada bonitas

No puedo dormir

Todo el día tengo sueño.

Me deja en visto

Ya martes y no tengo tema para blog, chinteguas.

ETCETERA.

Creo que soy muy mala para hacer retos. Me canso y ahora con este estoy viendo que me programo para fracasar antes de llevarlos a cabo.

Es un reto muy difícil, casi imposible para una persona como yo que para todo tiene opinión, crítica y queja.

Así estuve todo el día pensando y decidí que la importancia del reto no es tan sólo lograrlo por 21 días seguidos sino que, aunque fracase y tenga que volver a empezar, en mi conciencia y en mi día estará presente que debo de poner mi mayor esfuerzo para no quejarme.

No importa si todos los días tengo que volver a empezar el reto… porque todos los días daré lo mejor de mí. Y eso es algo que a veces olvidamos hacer.

¿Hacemos el reto? ¿Les consigo las pulseras? Al cabo que si me ven con ella en la mano izquierda sabrán que el día de mañana vuelvo a empezar los 21 días.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Vaso con Agua

Les quiero platicar el día de hoy acerca de un vaso con agua. No es la típica de si lo ven medio lleno ó medio vacío. Les platico mejor sobre una fábula de una psicóloga dando clases en una universidad. Va el cuento:

Una psicóloga daba vueltas por la sala mientras impartía una charla sobre cómo manejar el estrés. Cuando levantó un vaso con agua todos pensaron que iba a preguntar si el vaso estaba medio lleno o medio vacío, sin embargo, ella preguntó con una sonrisa: “¿Cuánto pesa este vaso con agua?”.

Las respuestas variaron entre 100 gramos y 500 gramos. Ella contestó: “El peso absoluto no tiene realmente ninguna importancia, depende simplemente de cuánto tiempo sostengo el vaso. Si lo sostengo durante un minuto no hay ningún problema. Si lo sostengo durante una hora me va a doler un poco un brazo. Si lo sostengo durante un día entero, entonces mi brazo se quedará entumecido y paralizado. En cada uno de esos casos, el peso del vaso no varía, pero cuanto más tiempo lo sostengamos, más pesado lo sentiremos”.

Ella continúa: “El estrés y la preocupación son como este vaso de agua. Si pensamos en lo que nos preocupa un rato, no pasa nada, si pensamos en eso un poco más, comenzará a hacernos daño. Si pensamos en eso todos los días, nos sentiremos paralizados, incapaces de hacer nada. Es importante tener en cuenta que caer en eso es lo que te estresa, así que, tan pronto como puedas, suelta toda esa carga. No continúes esa espiral de pensamientos ni te los lleves a casa o a la cama. ¡Recuerda soltar el vaso de agua!”.

No se sabe quien escribió esta fábula. No se sabe si tiene mucho tiempo ó si es reciente, pero a mi me pareció muy atinada.

¿Cuántas cosas no sanamos por estarle dando vueltas al problema, sin soltarlo? Como dice el cuento, no importa si el problema es pequeño. Lo que cansa y enferma es el tiempo que mantenemos cargándolo.

El estrés es inevitable. Todo nos estresa estos días. No pasa nada cargarlo un rato, pero tenemos que saber cuando soltarlo.

El estrés del trabajo se debe de quedar allí en el trabajo. Debemos soltarlo y no llevarlo a nuestro tiempo en familia, a nuestro tiempo con nosotros mismos.

Los problemas del pasado deben soltarse. Ya fueron, ya pasaron. ¿Para qué lastimarnos cargándolos?

El estrés debe soltarse ante de que nos termine acabando. Soy muy buena aconsejando pero ¿cómo le hago para hacerme caso? Se aceptan sugerencias. 🙂

Cambiando el tema, este martes fue 2/22/22 y en lugar de que todo saliera mágicamente bien, tuve que cargar varios vasitos con agua. Unos pesaditos que solté luego luego. Otros que no pude dejar ir hasta que mis brazos se entumecieron. Y luego otros vasos que se que voy a tener que retomar en estos días, para darles solución.

Es muy curioso lo que les platico hoy. Aprendimos entonces que el estrés puede que no sea tan pesado pero si lo sostenemos por mucho tiempo se convierte en una carga que nos puede matar.

Suelta el vaso. O mejor tómate esa agua y sírvete una cervecita, ó un vinito. Eso si lo cargamos con gusto.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Diferentes

Era 1985, por estas fechas de febrero, cuando llegué una mañana a mi salón de la secundaria. Iba muy nerviosa porque tenía examen de Ciencias Naturales y se me dificultaba mucho por la nomenclatura en español de toda la fotosíntesis de las plantas. Estaba en primero de secundaria, tenía 12 casi 13 y toda mi escuela primaria había sido en inglés.

Recuerdo que nos sentábamos por hileras y la maestra Obdulia entregaba los exámenes al principio de cada hilera y el primer alumno tomaba uno y pasaba el resto.

Vi el examen, le puse el nombre y comenzaba a leer las preguntas. Eran de opción múltiple A, B, C, D. (En mi mente me consolaba que tenía el 25% de probabilidad de atinarle a todas).

Recuerdo que quería llorar. Nunca antes había batallado en la escuela pero había algo en el vocabulario de Ciencias Naturales que nomás no se me pegaba bien y me sentía insegura.

Comenzaba el examen y no se me estaba haciendo tan difícil como creía. En eso mi compañero de enseguida me dice: “Gina, la primera no es C es A. La tienes mal. Hijole, la 2 y la 3 tambien”.

Me paralicé y sentía que no podía respirar. Me lo había dicho uno de mis compañeros más inteligentes para esa materia. Siempre sacaba 10.

Me las pasó todas y borré mi examen para poner sus respuestas. (Sí, ya sé).

En el recreo, todos platicamos del examen. “No puedo creer que la maestra hizo tantos examenes diferentes”, decía Katia.

Yo en ese momento supe que había reprobado el examen. Las respuestas tan diferentes era porque las preguntas estaban en otro orden ó eran diferentes.

Pasaron los días y efectivamente me entregaron un 3 de calificación (Le había atinado a una que otra por mera casualidad).

“¿Porqué borraste tus respuestas, Gina? Puedo ver que ibas bien en casi todas pero luego las cambiaste”, me explicaba la maestra despues de clases, porque fuí de las más burras.

Le confesé la verdad y creo que se apiadó de mi. Me hizo otro examen que me contaría máximo como un 8 y pude salvar mi promedio que casi iba perfecto en todas las materias. (Sí, muy nerd).

Me acordé de esta historia porque vi un meme que subió Chava Malo en su Facebook.

Como seres humanos tenemos la mala costumbre de siempre estar comparando lo que estamos haciendo con los demás. Siempre pidiendo opiniones, siempre consultando todo antes de nosotros hacerlo. Siempe inseguros.

No estoy diciendo que todo consejo es malo ó que averiguar bien antes de hacer algo sea negativo, pero muchas veces tomamos decisiones basadas en las opiniones personales de las personas a las que consultamos.

Muchas veces nos dan el consejo de acuerdo a como les fue a ellos en cierta situación.

Volviendo al tema del metiche de mi amiguito de la secundaria que volteó a ver mi examen y me dijo que estaba toda mal es un vivo ejemplo de que su situación era totalmente diferente a la mía.

En el meme de los dinosaurios, la situación para cada uno es totalmente distinta. Los puntos de vista son desde el que vive la experiencia nada más.

Comencé a ver la serie Euphoria y más que impresionarme, me puso triste. Me dió sentimiento ver los valores tan bajos que hay en la juventud norteamericana. Yo tengo dos hijos que crecieron y fueron educados en este país y me da pendiente que hayan estado expuestos a tantas cosas que platican en la serie.

No les cuento de qué se trata para que la vean, con toda la discreción del mundo ya que si el tema es muy explícito y para público con amplio criterio de madurez.

“Euphoria” y tambien “Elite” y “13 Reasons Why” son series basadas en una juventud moderna que vive presionada por la constante comparación que se hacen con los amigos que los rodean para poder evaluarse de como van en la vida.

Si le agregamos a esto la presión del internet y las redes sociales, puedo entender realmente cómo se han de sentir los niños de escuela preparatoria en estos tiempos.

El día que desde niños entendamos que cada uno de nosotros es un ser individual, la juventud dejará de estresarse tanto por “pertenecer”, por andar “in” y es entonces cuando cada uno va a disfrutar ser diferente. (Aunque no les guste a los diseñadores e influencers de moda).

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Eres… Amada

Mariana Eres no encontraba su pulsera. Una pulsera de latón de esas que venden en las playas los locales. Era una pulsera sencilla pero con mucho valor sentimental.

Había buscado ya en tantos lugares. En sus joyeros, en sus cajones, en las bolsas de algunas chamarras invernales y nada.

“No puede ser. Tengo que encontrarla”, susurraba mientras de nuevo entraba a su ‘closet’ a buscar una vez más.

En eso se encuentra una caja de madera con un listón rojo ya un poco viejo. Estaba segura que la pulsera no estaba allí pero algo la llamaba a abrir la caja.

Mariana temblaba un poco al abrirla. No se acordaba que contenía esa caja pero algo le decía que debía abrirla.

Mariana sonreía al ver fotografías de sus amigas, sus novios de hace mucho tiempo y una que otra ‘polaroid’ de ella semidesnuda. “¡No estaba tan fea!”, suspiraba.

En eso ve un sobre sellado. Por enfrente decía “Para mi gran amor”.

Mariana muy intrigada porque no recordaba quién le había mandado esa carta y mucho menos el porqué seguía cerrada despues de tantos años.

Con mucho cuidado decidió abrirla.

La comenzaba a leer en voz alta, aunque se encontraba sola, como siempre en su habitación.

“Mi amor,

¿Cómo estás, Marianita? Cuando leas esta carta quizá hayan pasado muchos años. Tal vez ya no seas la misma jovencita llena de sueños e inquietudes pero sé que tus ojos han de brillar de la misma manera.

Marianita, mi Mariana. ¡Cuánto te quiero y te querré siempre! No entiendo porque no me quieres como yo a ti. Me criticas mucho y creo que nunca te voy a dar gusto. No importa, yo te amo así, como eres. Amo tu serenidad cuando tienes un problema que resolver; amo tu manera de llorar cuando te enojas y no sabes qué decir. Se que has de ser una hermosa mujer, quizá hasta hijos has de tener ya. No te preocupes por querer ser la mamá perfecta, para tus hijos lo eres aún sin esforzarte.

De seguro alguien te ama, mi Mariana. Dale todo tu amor pero que eso no sea causa de sacrificarte tú. Primero tu felicidad.

Mi Mariana, de seguro seguiste estudiando y te convertiste en una gran profesionista. Disfruta tus logros y los que te quieran tumbar, sonríeles y sigue adelante. Créeme que yo estoy aquí, apoyándote siempre.

Mi amor, se que la vida no es fácil y se te presentarán pruebas y obstáculos. Te van a fallar las personas en las que más confías y se van a ir de tu vida. Quédate con las que siempre están y te llenan de paz.

Mi amor, si tan solo me hubieras amado como yo a ti desde siempre. Si tan solo supieras que la vida se hizo para disfrutarla, que los sufrimientos son pasajeros y los momentos felices se van muy rápido.

Mariana estaba llorando y recordando quién le había mandado esta carta. Como si fuera ayer recordó absolutamente todo de la persona que le escribía tan bonito. Se limpió las lágrimas y continuó leyendo.

Mariana, aún no es tarde para nuestro amor. Si encuentras esta carta y te das cuenta que siempre me has amado, aquí estoy. Siempre he estado y siempre estaré. Búscame mi amor, te sigo esperando, y cuando nos volvamos a encontrar ya no nos vamos a soltar.

Con todo mi amor,

Mariana Eres (yo misma, años despues)

Mariana estaba llorando pero al mismo tiempo agradeciendo a aquel profesor de filosofía que les hizo escribirse una carta para su futuro YO. Habían pasado tantas cosas que Mariana se había olvidado de esa carta. Mariana lloraba porque la carta era lo de menos. Mariana se había olvidado de ella misma por mucho tiempo.

Y tu, que lees esto,

¿Hace cuánto tiempo que no te escribes una carta de amor a ti mismo? Házlo. Será la declaración más real que te hagan.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

El Mundo y los M&Ms

Vivimos en tiempos complicados, ¿verdad?

El mundo no ha podido controlar un virus que ha causado miles de muertes. El calentamiento global lo podemos ya palpar en tantas cosas. No sabemos que pase con el metaverso ni con las criptomonedas.

Cada vez es más grande la brecha entre los muy ricos y los muy pobres. La desigualdad la vivimos a diario pero a veces es más fácil hacerse como que “no pasa nada”.

Nuestros niños y jóvenes tienen de cierta manera truncada la educación presencial hasta que toda la pandemia se controle.

Tanto cáncer, depresión, accidentes y sin embargo lo que más ha causado polémica en los últimos días ha sido el cambio de imagen que recibieron nuestros amigos ficticios chocolatudos M&Ms para ser inclusivos a una sociedad tan cambiante e indecisa.

Los cambios más notorios en estos personajes fueron los zapatos. A las dos niñas M&Ms (la verde y la café) les quitaron sus zapatos sexys. A la M&M café le quitaron sus “stilletos” (tacones altos) y le pusieron unos tacones pedorros bajitos. A la M&M verde le quitaron sus botas ‘a go-go’ blancas y le pusieron unos tenis sin calcetines.

No voy a opinar acerca de la inclusión que pretende la compañía MARS Inc., la cual tambien quiere que el M&M naranja sea más aceptado por su ansiedad.

Lo que si quiero resaltar es que están mandando el mensaje que las mujeres exitosas y “poderosas” no pueden tambien ser sexy al mismo tiempo. Y digo esto porque el pretexto que dieron del cambio fue porque “se necesita empoderar a los M&Ms femeninos y no hacerlos solamente Sex Symbols”.

Desgraciadamente cuando una mujer es exitosa en su casa y en su vida profesional, y es una mujer que se arregla, se cuida y disfruta de su sensualidad femenina, la “gente” tiende a admirarle que supo usar su físico para salir adelante. No asocian la inteligencia y la astucia de la mujer con usar tacones altos.

Quizá impacten los tacones cuando se tiene que correr con ellos en un mundo de hombres. Separan lo sexy de lo poderoso en el ámbito profesional.

En fin, el fetiche de los tacones es grande. A mi en lo personal me hace sentir poderosa un buen par de tacones (sobre todo cuando no me caigo, jajaja) y no me los voy a quitar para que vean que tambien puedo ser inteligente.

Que no nos quiten los tacones los que no puedan usarlos porque se van de boca. (Yo digo).

Es decir, ponte el zapato que quieras, porque quieres.

Me estoy riendo al escribir de esto porque estoy cayendo en el juego de darle importancia a algo tan nulo como son unos personajes ficticios que representan a uno de los chocolates favoritos de todos los niños.

Pero detrás de cada obra “inocente” en el mundo de negocios viene apoyada por un mensaje subliminal y no tan escondido de lo que quieren que la sociedad haga.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

2 Cuentos para reflexionar…

Me platicaron unos cuentos cortos esta semana y se los quiero compartir más ó menos como me acuerdo que iban. :

1-EL ESPEJO

Hace mil años, un campesino iba a ir a trabajar a la ciudad. La esposa le encargó un peine de la tienda para su hermosa cabellera. El campesino se fue a la ciudad a trabajar y se topó con unos amigos. Entre una cosa y otra, se le hizo tarde y se acordó que algo le había pedido la esposa.

Llegó a una tienda y vió un objeto totalmente desconocido para el. Era un espejo pero el campesino no los conocía. Ni se acordó del peine que le pidió la esposa. El campesino pensó que este objeto tan brillante le iba a gustar más.

Al llegar a su casa en el campo, la esposa le pregunta por el encargo. “Te traigo algo que te va a sorprender”, le dijo y le dejó el espejo en la mesa cubierto con una tela mientras el se iba al campo a trabajar las tierras.

La esposa toma el espejo, se ve en el y rompe a llorar.

La mamá (o sea la suegra del campesino) estaba en la cocina y se preocupa al ver a su hija llorar.

“¿Qué pasa hija?”, le dice la señora.

“Mi amado me trajo un vidrio y es una imagen de una mujer hermosa y joven. Me va a dejar por ella”, lloraba la esposa.

“Ay, a ver, déjame verla”, dice la señora mientras toma el espejo. “¡Ja ja ja! No te preocupes hija, es una vieja fea”, le dice burlándose mientras ve la imagen del espejo.

Este cuento me dió risa y al mismo tiempo me hizo reflexionar que uno siempre piensa que no es lo suficientemente bonito, bueno, capaz, inteligente. Se le hizo hermosa la mujer del espejo a la esposa y nunca pensó que era ella misma. Luego luego pensó que era alguien más. Sin embargo, la suegra al ver la imagen, se burla del yerno y se está autoatacando. A veces uno se burla ó critica a otros cuando tenemos ó somos iguales que eso mismo que atacamos.

2-LOS SEIS SABIOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Eran 6 sabios ya viejos que no podían ver. En esta ocasión, discutían que ninguno de ellos había visto jamás un elefante. El rey del pueblo donde vivían tenía uno y quiso invitarlos a conocer al paquidermo.

Cuando llegaron, comenzaron a tocar al elefante ya que tenían muy desarrollado el sentido del tacto.

El primero tocaba el colmillo de marfil y se imaginaba al elefante como un animal duro y liso en forma de cuerno.

El segundo tocaba la oreja del elefante y estaba seguro que tenía forma de abanico.

El tercero tocaba la rodilla del elefante. Pensaba que era semejante a un tronco con grietas.

El cuarto sabio tocaba la trompa y a el no lo sacaban de la idea de que parecía serpiente el elefante.

El quinto tocaba la cola y en su mente veía al elefante como una cuerda fuerte.

El sexto tocaba su costado y pensaba que entonces el elefante era como una pared arrugada y dura.

Se reunieron todos a platicar sobre el elefante y era una alegata increíble. Casi se agarraban a golpes porque cada uno describía lo que había sentido y ninguno se asemejaba. “¡Es liso y duro!”, “¡No! Es como abanico delgado y aletea”, “¡Qué no!”

Tuvo que entrar una séptima persona, el que los cuidaba en el edificio, para calmar la alegata que ya había escalado gravemente.

Este señor les hizo ver que todos tenían razón, solo que lo habían descubierto de diferente perspectiva pero que al final todos estaban describiendo al elefante.

Este cuento me gustó mucho porque nos habla de que siempre queremos que nuestro punto de vista sea el correcto y nos da mucho trabajo reconocer que hay varios puntos de vista que tambien estan en lo correcto. Al igual que los sabios, alegamos porque no conocemos el tema (o el elefante) en su totalidad. Al menos cuando sabes todo de algo puedes darte cuenta que en una conversación, toda opinión es válida y construye un todo.

Este blog no fue muy mío, pero quise compartir con ustedes lo que cada uno me hizo reflexionar.

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂

Lo Sensato y lo Sensible

Me dedico, entre otras mil cosas, a vender casas en California. Es una carrera muy bonita pero a veces es muy difícil. Y siempre que comienzo a dedicarme un poco más a otras cosas, esta carrera me jala de nuevo y no me deja abandonarla. Es como una mafia, jejeje.

Dentro de la carrera, nos exigen para seguir vigentes, que tomemos cursos para seguir actualizados con lo que hay en el mercado, con las leyes, con la ética, y hasta cursos sobre como vender mejor.

Uno de esos cursos nos volvían a recordar la importancia de preparse uno bien a la hora de ir a ver a clientes que quieren vender su casa.

Para no hacerles el cuento muy largo, llegamos a la parte donde nos dan varios pasos que debemos seguir para que una propiedad se venda al mejor precio posible en poco tiempo. (Aunque ahorita no es muy difícil vender, al contrario, todo se vende ahorita como sea).

Uno de los “consejos” que nos daban era hablar con el cliente y explicarles que para vender su casa es necesario eliminar todo lo personal que hay en ella para que el cliente vea la casa y no el gusto de la decoración de los vendedores.

Sí, suena lógico y cientos de veces lo hemos hecho: “Señores, quiten sus fotos de los muebles; guarden esos diplomas; no tengan tanto adorno puesto sobre las mesas, quita todos los imanes del refrigerador, etc”.

Sin intencionalmente serlo, uno como agente que quiere vender la casa puede ser un poco sensato y de cierto modo práctico.

Como agente que ha tenido clientes que van a ver casas para comprar, sé que es un distractor fuerte ver las cosas personales de los vendedores. “Ay, que padre refri de vinos.. se ve que los disfruta”.

Son comentarios inocentes pero que ahora se me vienen a la mente que tenemos los agentes que ser sensatos, pero mucho más sensibles.

¿Cómo le dices de manera bonita y empática a tu cliente que debe de arreglar mejor su casa para venderla? Es una crítica personal, a su gusto y capacidad de ordenar un hogar. De acuerdo, no es con la intención de lastimar pero ahora me pongo a pensar si alguna vez he causado que alguien se “agüite” por decir algo como “Mejor guardamos esa colección de muñecas de trapo para que se vea más espacio”.

Todo esto me puso a pensar mucho, y no solo de bienes raíces sino que al final de la historia, para poder vendernos bien, tenemos que esconder, quitar, cambiar ó reacomodar lo que somos realmente.

Hay un truco que funciona a la perfección para poder ser empáticos y sensibles con la otra persona. Simplemente ponte en su lugar.

A mis clientes que venden siempre les digo: “Imagina que estás comprando esta casa. ¿Qué no te gusta de ella?” Y así dejo a ellos tomar la decisión de que deben cambiar.

Igualmente a los compradores les digo “Imagina que esta es tu casa y la visita gente extraña. ¿Cómo te gustaría que la trataran?” Y se portan bien.

Lo mismo para cuando estes dando una opinión y justificación de tus actos. Para poder ser sensatos y sensibles piensa “¿Qué sentiría yo si la cosa fuera al reves?”

NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂