He visto como andas angustiad@ estos días. No se si sea por las fechas melancólicas, el estrés de que se termina un año más ó el frío que nos envuelve, pero algo te pasa y nadie se ha dado cuenta más que yo.
Nada te hace sonreír cuando eso era algo que te caracterizaba siempre. Sin embargo, tienes que posar para que todos en tus redes sociales vean lo maravillos@ que estás y nadie se preocupe por ti.
Sí, yo te entiendo perfectamente y por eso te escribo esta carta. Yo también he probado el miedo de no saber hacia dónde ir. Yo también me he acostado en las noches pensando cómo voy a solucionar algo. También me he dormido con la esperanza de que al despertar todo fué un mal sueño.
Yo también he llorado en la regadera para que nadie note mi preocupación y he salido a la calle sonriendo como si nada.
¡Qué difícil es la vida a veces!
Muchas veces lo único que nos tiene tristes es una monotonía, una rutina que no le ves el fin. Tanto que leemos en todos lados que la vida es para vivirse pero te sientes atrapado en un círculo sin escapatoria. La rutina mata, es verdad.
A veces hasta te sientes culpable de sentirte así. “Vaya, que mal agradecid@ soy con la vida. No debo sentirme así”, piensas a menudo.
Sé que no sabes qué hacer a veces con las pruebas que te pone la vida.
No por falta de inteligencia sino por falta de fé en ti mismo. Dudamos de todo lo que hacemos por eso existen las modas y tendencias, porque es más fácil ser igual a todos que sobresalir por ser diferentes. Ser diferentes da miedo en lugar de darnos orgullo.
Sí, estás pasándola muy mal y nadie sabe, pero yo te comprendo porque yo he sido tú muchas veces.
Yo también he querido darlo todo por mi familia y no ha sido suficiente.
Yo también he querido salir corriendo de un trabajo que no me llevará a ningún lado y me he frenado.
Me he limitado en mis opiniones para no crear enemigos.
A mi también me han roto el corazón sin entender porqué.
Yo también le he pedido a Dios con todas mis fuerzas que me conceda algo y también he comprendido que cuando siento que no me escucha es porque me tiene algo mejor en el camino.
Sí, yo se lo que se siente sentirse fe@ físicamente.
También he sentido que no soy lo suficientemente inteligente ni capaz.
He sido tú que sientes que nadie es sincero contigo y sólo te buscan cuando quieren algo.
Yo también sé lo que es tenerle miedo a la muerte porque la has visto muy de cerca.
Yo como tú he metido la pata en conversaciones ajenas, me he equivocado en decisiones importantes y me he sentido completamente sola.
Yo también le he hecho daño a terceros sin querer.
Tambien me he sentido mal de no frenar un chisme.
Sí, sé por lo que estás pasando. Sé lo que es tener problemas económicos y para todo estar sumando y restando en la mente para que alcance la quincena.
Yo también al igual que tú he desconfiado de los seres queridos y he vivido la traición de los amigos.
Yo también al igual que tú me preocupo exageradamente por mis hijos, queriendo que todo les salga bien y que no sufran ni se me enfermen.
Yo también, así como tú me he dejado llevar por lo que dicen los demás sin verificar los hechos.
Sí, he pecado con el pensamiento, con la palabra, con obra y omisión. Me he arrepentido de algunas cosas y otras las volvería hacer sin pensarlo.
Sí, al igual que tú, me he lamentado de no tener unas cosas materiales y hasta he sentido envidia de los que sí la tienen.
Sí, al igual que tu me gusta la Navidad y otros días he sido un Grinch gruñón para mantener nivelada la balanza.
Sé que últimamente te sientes cansad@ porque yo también me he sentido así.
Yo también estoy cansada de empezar cosas nuevas. Siempre empezando como si nunca llegara al fin de nada. Yo también quiero volver a empezar por última vez en muchas cosas de mi vida.
Por eso te comprendo y te digo que aquí estoy.
Aunque escondas tu tristeza, aunque no quieras platicarme nada, aunque creas que el mundo te ignora, yo sólo quiero decirte:
Quedo de usted.
Esta carta no tiene dedicatoria porque esta carta nos queda a todos en algún punto. Y si un día necesitan platicar, yo con mucho gusto los puedo escuchar sin opinar…
Sí, está escrito mal el título de este blog. Sistem se escribe SYSTEM. Pero es que así decía la pared que divide México de los Estados Unidos, por el lado de Mexicali, cuando estábamos en la fila más larga y lenta del mundo… 3horas 55min..
Despues de un maravilloso fin de semana con la familia, el domingo 9 de diciembre se presentó en Mexicali las líneas más largas de la historia para cruzar, y yo estaba allá.
No. No he sacado la Sentri porque tengo una multa pendiente por exceso de velocidad en Texas y el abogado tiene un año sin resolverlo y eso me tiene frenado mi trámite.
No. No me regresé por Tijuana porque ya estaba oscuro para manejar por la Rumorosa y la verdad no veo bien.
No. No salí muy temprano porque estaba la NFL y mi hijo quería ver a los Cowboys derrotar a los Eagles.
Eran las 5 de la tarde cuando me despedí de mi familia y nos fuimos a unos tacos ‘drive thru’, preparados mentalmente que ibamos a hacer más de 3 horas de fila.
Al ver el cruce del este totalmente lleno, decidimos irnos por el cruce del oeste, que acaban de renovar y supuestamente tiene más puertas abiertas para cruzar.
La fila la comenzamos como a 4 millas de las puertas para cruzar. Enfilados por la Ave. Colón, sacamos los tacos que habíamos comprado y nos pusimos a oír música y comer mientras se nos hacía que la fila avanzaba más rápido de lo que pensábamos.
Pasó una hora y pude sentir que sí nos íbamos a aventar unas dos ó tres horas más.
Nos fuimos platicando y encantados de que por estar pegados al cerco fronterizo, agarrábamos ya señal gringa en nuestro celular.
En eso vimos la siguiente foto:
Foto: Luisa Fernanda Andreu @Mexicali BC
“F*ck the ‘sistem‘”.
Nos reímos y mi hija Luisa Fernanda le tomó foto. Le dije que me la guardara para mi blog porque esta fila ameritaba un blog especial.
Ese grafiti nos dió tema de plática migratoria y me dió orgullo llevar en mi carro a mis hijos con unos pensamientos tan maduros y centrados sobre temas como la migración. Me dió también un poco de melancolía porque mis bebés ya no son bebés.
Son ya jóvenes pensantes y me alegan y debaten con argumentos que a veces me dejan callada porque me ganan.
¿Porqué escribiría el grafitero eso?
Nos imaginamos que es como un desahogo de una sociedad regida por sistemas con fallas que tenemos que seguir a pesar de que algunas veces no estamos de acuerdo.
¿Porqué tanta gente cruzando ese domingo?
Porque el peso esta a $20 contra el dólar. Pasear en Mexicali, ir a comer, visitar familia y en especial ir al CINEPOLIS VIP (como lo hicimos nosotros) sale a un tercio más barato que cualquier cine en Estados Unidos. (pues sí, F*CK THE SISTEM).
En mi caso particular, fuí una cita médica en Mexicali con el Dr.Morales y mi hermana. Me sale más barato pagar las consultas y medicinas que el co-pago de seguro médico americano porque según el gobierno de Estados Unidos, yo no califico para Obamacare. No pues, Fuck the Sistem, porque NO puedo pagar un seguro de mil dólares mensuales como cree el gobierno. (No me estresa, porque no hay nada mejor que un doctor mexicano y además tengo la bendición de tener a mi hermana médico… <3)
Seguíamos en la línea y nos comenzamos a entretener con la cantidad de cosas que venden pegado al cerco. De todo.
Siempre he querido una alcancía de barro de puerquito. Estuve a una nada de comprarla y tambien la escoba que se veía muy firme y maciza.
Me fuí dando limosna a todos los que me pedían. A la familia entera tocando la banda, al señor que lleva un letrero lloviznado que necesita medicamento, a la pareja que la corrieron del trabajo y anda completando el pasaje para Veracruz, y al señor de la bolsa negra gigante que por una propina se lleva la basura que traes.
La fila estaba atorada y según yo ya íbamos a la mitad (y llevábamos dos horas).
Eran las 7:30pm y que se prende el foco de que me queda poca gasolina.
‘F*ck the sistem‘, pensé. ¿Porqué no puse gasolina antes de hacer la fila? Activé el botón que apaga el carro al estar frenado y se supone que se ahorra combustible. Apagué el aire y abrimos ventanas. Mis hijos con cara de stress y ‘duh mamá, hubieras echado antes’.
Eran las 9:20pm y ya podíamos ver el cruce, a unos 5 carros de mi. Lo que no me dí cuenta es que iba en el carril de autos Y MOTOS.. Se me metieron 2 motos antes que yo y la agente de la migra muy lenta con cada uno.
Yo iba decidida a pelear y preguntar porqué estaba tan lento todo. ¿Porqué sólo abren 4 de las 8 puertas? Hicieron una inversión millonaria para agilizar el cruce y tardaron años haciéndola y ahora que está lista no hay agentes disponibles y sólo abren la mitad. Pues si, F*ck the Sistem.
Al pasar la agente nos saludó super linda, le hizo cariños a la Kiara (que venía la pobre toda mareada en su cajita donde viaja), revisó nuestros pasaportes y nos deseó un lindo viaje con cuidado. (Ya no pude pelear, se portó muy amable).
Tengo que reconocer que es increíble lo fácil que dejan cruzar a nuestras mascotas. No cabe duda que ser perro en Estados Unidos es un privilegio. Para cruzar a USA debes ser un perro vacunado nada más. (No como nosotros los humanos, cuando tienes que ir a un trámite migratorio y te piden hasta la receta secreta del pavo de tu abuela). ¿Ven porqué nos cayó del cielo la frase ‘f*ck the sistem‘?
Cruzamos a las 9:35pm y ya para esto nos estábamos haciendo pipí y a mi carro le quedaban pocas millas de gasolina.
Llegamos a la primera gasolinera de Calexico. El plan era caminar a la Kiara, comprar un café porque eran casi las 10pm y me faltaban dos horas de carretera para San Diego, echar gasolina y hacer pipí porque nos tomamos unas horchatas gigantes en la fila.
“No hay baños, nomás para empleados”, sale mi hija diciendo de adentro de la tienda.
“No pues vámonos a otra”, le dije a mis hijos.
Llegamos a otra y tampoco había baño.
En la Shell estaba carísima, no tenía tiendita y te prestaban el baño si echaban gasolina.
No pues ‘f*ck the sistem‘.
¿Qué onda con el servicio al cliente y turistas en Calexico?
Llegamos a una cuarta gasolinera.
“¿Tiene baños?” pregunté al muchacho de la caja.
“No. Nomás hay baños en restaurants. Ya no hay baños en ninguna gasolinera”, me explicaba el señor.
Pues toda fracasada me decidí a echar allí gasolina y comprarnos un café para el resto de la carretera.
Al pagar, me dice el muchacho, “¿Tambien esa caguama de Miller Light?”, apuntando a una cerveza del señor atrás de mi pero la había puesto ya en el mostrador.
“Mmm, que rica la cheve pero hoy no”, le dije mientras pagaba.
“¿Entonces cuando nos la tomamos juntos señorita?”, me preguntaba el ruco atrás de mi con cara de conquistador y voz profunda.
No se qué cara le hice ó cómo lo ví, pero sólo pensaba por dentro “¿es neta? really?!?!” y me salí con mis hijos sin decirle nada.
Mis hijos ya agobiados, se las curaron de mi pegue y en eso sale Luisa del carro y me dice, “La Kiara me vomitó toda”.
Nos pusimos a limpiar el carro con el limpiador de parabrisas que tenía jabón limpio y había bastante papel en uno de los postes de la misma gasolinera.
“Vámonos que ahi viene el viejo pervert que me quiere invitar la cheve”, les dije a mis hijos apurándolos a subirse al carro.
Prendí el carro, lo puse en DRIVE y le dí un paso cuando el Coco mi hijo me dice, “No echaste la gasolina que pagaste”.
Los tres al mismo tiempo “f*ck the sistem”.
(Me tuve que regresar a echar).
Ya era una tras otra y todo nos daba risa.
Fuimos al Carl’s Jr al baño los 3 y de allí a San Diego todo estuvo bien, con un playlist del Coco de sus TOP 100 del 2018 que oscilaban entre Los Angeles Azules hasta David Bowie.
Al bajarme por el 125 sur (carretera de cuota), mis hijos ya venían dormidos. En la caseta de pago me acordé que no tengo tarjeta de débito porque la semana pasada se me perdió y la cancelé. No me ha llegado la nueva. Y no llevaba ninguna de crédito conmigo.
Busqué en mi monedero y pues claro, no traía ya monedas porque todas las regalé a los que pidieron limsona. Y la máquina no da cambio. Nomás traía billetes de $20dlls.
‘F*ck the sistem’.
Mis hijos se despertaron y comenzamos a buscar en el carro monedas tiradas, en sus bolsas y en todos lados. El Coco me dió dos billetes de un dólar y Luisa Fda pudo completar los 50 centavos restantes.
Obviamente aceptó la máquina las moneditas y uno de los billetes. El otro no lo quería. Me lo regresaba y me lo regresaba. Lo planchaba y lo volvía a meter. Muy desesperante.
“Eres el cochi de Chicken Little”, me dijeron mis hijos.
Y sí.
El Coco semi-dormido tuvo que sacar otro billeto de a $1. (es mi casa de cambio, jajaja)
Eran las 12:15am cuando llegamos a la puerta de la casa.
Nos dormimos y a las 5:30am, como cada lúnes, sonó la alarma.
Era viernes en la tarde y teníamos como media hora atorados en el tráfico por la Pacific Hwy de San Diego. Ibamos rumbo a Liberty Station, la antigua estación de marinos convertida ahora en un lugar lleno de tiendas y restaurant-bars. Ese día era la ceremonia del encendido del árbol de Navidad para dar inicio a los festejos navideños.
La fila no avanzaba para el semáforo donde teníamos que dar vuelta. Pero todo iba bien, en órden y con todos los carros pacientes.
Ya habíamos agotado (mis hijos y yo) todas las canciones navideñas y como que ya queríamos llegar.
En eso, vemos como un carro se viene por un lado y avanza y avanza hasta que se me encima para quererse meter.
Le pitaban los carros y yo no podía creer el atrevimiento.
Me dió un poco de sentimiento cuando vi que eran placas de Baja California.
Bajé la ventana y le dije, “Ay, no está padre. Tenemos todos casi la hora y no es justo que se meta”.
La señora me grita “Aquí empieza la línea mija”.
Y se me metió agresivamente. No pude evitarlo. Era chocarle ó dejarla pasar.
Mis hijos y yo todos GRINCH, y traumados.
Volteo y le digo a la señora, “Por eso no nos quiere el Trump”.
No supe que más hacer. Los 3 nomás veíamos el carro enfrente de nosotros y casi llorábamos de coraje. Y más porque nos tomaban fotos y se reían. (así con flash y todo).
Dí gracias a Dios que en el carro no iba mi prima Vanessa, mi tío Martín, mi hermana y algunos amigos porque ellos si se hubieran bajado del carro a sacarla de alguna manera.
Nosotros nomás cedimos, Ya que.
La noche después de eso fue maravillosa. Por primera vez sentimos el viento más invernal aunque no se compara con los fríos de Chihuahua.
¿Porqué les platico esto?
Porque no sé como presentar el tema que me tiene tan preocupada hoy en día.
Este tema es acerca de algunas publicaciones en redes sociales acabando con el nuevo gobierno mexicano a escasos 3 días de estar en función.
Me preocupan algunas personas de mis contactos que no hacen más que alegrarse cuando algo malo sucede para luego decir “es culpa del nuevo gobierno”.
“Se los dije”
“A llorar chairos”
etc.
Epale… aquí estamos todos en el mismo barco.
Ya no son los chairos y los fifis. Somos todos mexicanos.
Leí por allí que cuando le echas a AMLO y quieres que fracase, es como si quisieras que le diera un infarto al piloto del avión donde vas tú y tu familia.
Ya no tiene sentido pelearse ni denigrar a los que apoyamos a AMLO. Aqui todos somos mexicanos en el mismo avión con el mismo piloto.
Puedo soportar los memes, los chistes, las burlas a ciertas cosas. Está bien. Hasta risa me dan como buena mexicana.
Pero hay un contacto que tengo en Facebook que de plano se está pasando de lanza.
No es mi amigo, es un conocido de Mexicali y se dedica a publicar puras cosas negativas del nuevo gobierno y de la gente que votó por el.
No lo he borrado porque quiero tenerlo en la mira, viendo hasta dónde llega su nivel de odio hacia su mismo México, sólo porque no ganó su partido.
Donde se me ocurrió escribir este blog fue cuando se puso ‘contento’ y aplaudió por que van quien sabe que tantas muertes en el gobierno de AMLO.
Es decir, cada vez que a México le ocurra una tragedia, esta persona se va a alegrar porque va a poder decir un “se los dije tontos” (porque no baja de tontos a todos los que votaron por AMLO).
Me pone triste porque a esta persona yo la consideraba profesional y educado, respetable y hasta inteligente.
Pero sus publicaciones me han dejado muy impactada con su nivel de sarcasmo y sus ganas de que todo este gobierno sea una tragedia, así tenga que llevarse entre las patas a toda su familia por tal de poder decirnos a todos “se los dije”.
¿Así cómo?
Tenemos que ser diferentes a esa señora que se me metió en la fila. Me imagino que con eso ella se sintió muy ‘chila’ pensando que se burló de todos los que obedientes hicimos la fila.
“Así somos los mexicanos, valemadristas”, decimos con mucho orgullo.
Pues no. No debemos de sentirnos orgullosos de eso. Para nada.
Porque si a esta señora le hubiera tocado un gringo y no yo en la fila, la hubiera sacado ó insultado y luego la señora hubiera dicho que fue por culpa del racismo de ese país.
Así como esta señora, los mexicanos queremos hacernos del primer mundo haciendo cosas como:
gastando lo que no tenemos,
tomando lo ajeno,
no pagando predial,
cruzando fayuca sin pagar en las aduanas,
no pagando al SAT,
cobrando demás
insultar al que difiere de tus opiniones
copiando en el exámen
echando la culpa a otros
no consumiendo al pequeño comercio (ó a tus amigos que venden cosas)
denigrando a las clases sociales
cubriendo tranzas
buscando como aprovecharse del más débil
envidiando al que trabaja y prospera
insultando al prójimo
sacando provecho de la situación
usar influencias
maltratando a tus empleados (domésticos ó de tu trabajo)
no pagar multas
no seguir reglamentos
no ceder el paso
hacer huelgas ocasionando paros laborales que afectan a terceros
manifestaciones ridículas porque no todos creen lo mismo
criticar lo que no eres ó no te gusta
humillar a los demás
no ayudar de buena voluntad
no particiar en los deberes civiles
ir enojados a trabajar
no respetar
quedarte con el cambio porque no tienes ‘feria’
manejar en verdadero estado de ebriedad
dejar que tu perro haga sus necesidades en la casa del vecino
tapar las cocheras con tu carro
esperar que el gobierno te solucione la vida
lamentar tu situación en lugar de actuar
llorar porque eres pobre y lo único que pasa es que no puedes comprarte lujos
negarle ayuda a alguien
pasar el chisme de lo que no sabes si es verdad
opinar sin conocer
alarmar a la gente sin conocimiento de causa
etc
Todos somos culpables de algo mencionado anteriormente.
¿Así cómo podemos avanzar entonces?
Seamos mejores mexicanos (ó personas), empezando por nuestra casa… Y ya.
Vamos dando al nuevo gobierno mexicano el ‘beneficio de la duda’ que dicen por ahi que es lo que nos mantiene vivos 😉 #soychaira
Un abrazo muy especial a la familia de Blanca Corella Villaseñor, hermosa guerrera llena de luz que se nos fué de este mundo hace unos días. Al igual que todos, la despido con mucho cariño y la voy a extrañar porque era una chaira como yo y me gustaba verla participar activamente en la ciudad de México.. Buen viaje Blanquis.. nos vemos al ratito. ❤
GRACIAS POR LEERME. NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂
Mi blog de esta semana tal vez sea un ‘cliché‘ porque escribo sobre dar gracias por aquello que los que vivimos en la frontera ó en los Estados Unidos celebramos cada 3er jueves de noviembre: el Thanksgiving Day.
Muchos dicen que es una fiesta inventada por los norteamericanos para suavizar la relación entre los ‘peregrinos’ que llegaron en el barco MAYFLOWER y los nativos indios de las américas (que al final de la historia fueron arrebatados de sus tierras, costumbres y tradiciones).
(Ok, no voy a politizar ni hacer de este blog una clase de historia).
Quiero que al leer este blog reflexionen junto conmigo y agradezcan (a la fé que crean, a Dios, al Universo, etc) lo que tenemos. Tómate un momento para enlistar y dar gracias por las bendiciones y los problemas que tenemos. (Los problemas se agradecen porque sin ellos no aprendemos ni crecemos).
Agradezco primeramente que este 2018 estuvimos muy unidos mis hijos y yo con mi mamá, hermana, cuñado y sobrinos. En especial porque hemos ido llevando bien una prueba grandísima con la salud de mi sobrino. Siempre avanzando, siempre positivos, siempre llorando cuando los niños no nos ven, siempre con una fé de que todo saldrá bien. Agradezco haber estado en San Diego, cerca de mi hermana y sobrino para ayudarlos en lo que haya podido. Me sentí bendecida de vivir en esta ciudad y ahora entiendo porque estoy aquí.
Agradezco que no tengo que andar caminando por países ajenos con mis hijos, sin saber qué voy a comer esa noche ni qué será de mi futuro. Pagados ó no, acarreados ó no, con fines políticos ó no, las caravanas de centroamericanos son víctimas de sistemas viciosos de control y poder. Seamos más empáticos con ellos.
Agradezco que tengo un techo (aunque no es mío el departamento, tengo para pagar la renta), tengo tambien una cama calientita con sábanas limpias que huelen a suavizante rico. Siempre que me meto a mi cama despues de un día cansado doy gracias a Dios por mi camita, muchas veces mi refugio y dónde me siento más segura en mis días con mucho stress. Literalmente mi cama es como un escudo y siento que nadie me puede dañar si no salgo de ella.
Agradezco que sin pensarlo decidí aceptar a Kiara, nuestra Yorkie hermosa que me enternece todos los días con su amor tan incondicional. Se siente muy lindo ser lo máximo para alguien, aunque sea una perrita bebé. La verdad creo que nunca antes tuvimos perrito porque no existía la Princess Kiara. No había nacido nuestra perrita hasta este año.
Agradezco mi trabajo, aunque ha sido mucho más difícil en todos los aspectos, he aprendido mucho, en especial he conocido tanta gente que vive con la esperanza de comprar una casa ó venderla. La satisfacción de yo poder ser parte de lograr sus sueños me recuerdan el porqué es bonito éste trabajo de bienes raíces (porque tambien hay muchos tiburones, geeeeez!)
Agradezco que me tengo que poner a dieta porque eso quiere decir que he disfrutado de los placeres de la comida y sobre todo he conocido en este año todas las cervezas artesanales de la región. He vivido experiencias culinarias de primer mundo.
Doy gracias por la gente que sigue en mi vida, nos veamos seguido ó no, platiquemos diario ó no, pero siguen al pié del cañón.
Agradezco a mis nuevas amigas (aunque las conozco de toda la vida) con las que he coincidido aquí en San Diego y han servido de terapia semanal (sobre todo los lúnes)
Agradezco a todos los que leen este blog, desde dónde sea. Haciendo fila, en la mañana tomando café, en el baño (como la Ross y la gran mayoría de lectores). Me impulsan a seguir escribiendo lo que pienso y de alguna manera nos conectemos aunque sea de manera virtual. (Un saludo especial a todos los colombianos que siguen mi blog. 🙂 Colombia es el país sudamericano que más me lee “¡Puya al burro!”)
Agradezco mis redes sociales que me acercan a mis seres queridos. Agradezco sus fotos y sus historias. Sus memes y sus chistes. Me encanta saber de cada uno (aunque algunos me bloquean de ciertas cosas, jejejeje). Me gusta ver el avance de sus proyectos, de sus embarazos, de nuevas parejas, de nuevos retos. Me acercan las redes sociales en los momentos de miedo y de luto. Sin Facebook, mi vida sería tan diferente. Recordaría a la mayoría nomás como conocidos de un pasado. No platicaría con la gente nueva presente en mi vida ni hubieran iluminado mi caminar en momentos muy difíciles.
Agradezco esa inspiración que me tiene escribiendo lo que no me había atrevido antes escribir. Mercí beaucoup 😉 .
Agradezco mis achaques porque gracias a ellos voy a hacer cita a fin de año con el doctor para que vea que anda mal. (Me choca ir porque es como cuando llevas el carro al taller y TODO le tienes que arreglar o se te desviela, ugh!)
Agradezco que existe NETFLIX porque se ha convertido en el pasatiempo sagrado con mis hijos viendo series de todo tipo sin celulares. Los 3 juntos viendo la televisión y ya.
Agradezco que debo tomar vino tinto para mantener mi presión arterial normal.
Doy gracias por las velas con olores, el papel de aluminio, el sacacorchos, los bras sin varilla, el aceite de bergamota, la vitamina B12, el jabón liquido con olor a coco, los cargadores para carros, las luces de bengala, el Océano Pacífico porque es mi amante, la Dollar Tree, el café de la mañana, las engrapadoras, todo lo que venden en Lowe’s, el Tajín, el lápiz labial rojo sangre, mis 6 sentidos, la ropa de color negro, la trova que nunca pasa de moda, los aguacates en su punto, las comidas en casa de mis tíos, mi familia toda, la secadora de ropa, el Whatsapp y sus grupos tan chistosos, el happy hour en los restaurants, el chocolate Hershey, los mensajes de buenos días y los de buenas noches y la ilusión de lo que se acerca en mi futuro.
La palabra ultimátum me gusta porque me siento muy intelectual cuando la digo. ULTIMATUM. Es el latín para ‘últimamente’, como dando las indicaciones finales a algo pero siempre seguidas de una amenaza.
Me gusta la palabra pero no me gusta estar en uno. Me nubla el cerebro saber que tengo que hacer algo ó si no pasa algo negativo. Me siento amenazada y no funciono.
Por eso es que me llamó la atención un programa en una estación de radio FM aquí en San Diego. Eran las 7am y acababa de dejar a mi hijo en la escuela. Nunca me pongo a oír las estaciones de radio en inglés, prefiero la música ó los noticieros mexicanos. No sé porque, pero el día de ayer me puse a escuchar a estos americanos.
Eran unos jóvenes, no me aprendí los nombres. Estaban riéndose muy temprano y tenían en la línea telefónica a una muchacha con el nombre de Inés.
Inés había marcado al programa para participar en algo que para mi se me hizo peligroso y de mal gusto.
Inés les platicaba que su novio Joe era muy lindo pero ella sentía que tenía otra mujer y no era sincero. Entonces estos muchachos, en su programa de radio, se dedican a esto. Verificar si la pareja es infiel ó no.
Le marcaron a Joe (todo esto al aire) y contestó medio dormido.
“¿Si?”, se escuchaba un ruido raro al fondo.
“Hola, ¿Joe X?”, preguntaba una voz femenina.
“Sí, ¿quién habla?”, continuaba Joe.
“Hola, soy Brandy de la nueva Floreria Petals de National City. Lo hemos seleccionado a usted para promover nuestros servicios. Una docena de rosas rojas totalmente gratis para la persona que usted quiera con la condición de que promocione nuestra florería”.
“Ummm. Ok. ¿No me cuesta nada esto?”, preguntaba Joe, todavía medio dormido.
“No, para nada. Sólo dígame el nombre de la persona a la que quiere que se le envíen estas rosas y qué quiere que diga la tarjeta”, decía Brandy.
Hubo un silencio. Joe titubeaba.
“Ummm. Ok. Mándenlas a Inés. Que la tarjeta diga “I love you”., decía Joe muy seguro.
En eso se escuchan ruidos como aplausos y júbilo por parte de los de la cabina.
“¿Qué pasa?”, se escuchaba Joe confundido.
“¡Heeyyyy, felicidades! Has pasado la prueba. Inés tu novia quería estar segura de que no le pones los cuernos. Aquí está en la otra línea”, muy emocionados los locutores.
“Hi baby, gracias por pasar la prueba”, le decía Inés al aire a Joe con una voz de niña chiquita.
“¿Me tendiste una trampa Inés?”, le preguntaba Joe con un tono enojado.
“Ay baby, es que quería estar segura de que era la única en tu vida. Si hubieras dicho otro nombre te hubiera dado un ULTIMATUM. O terminas a la otra ó no me vuelves a ver”, le decía nerviosa Inés.
“No tengo tiempo para estas pendej@##$, al rato hablamos Inés”, y Joe colgaba enojado.
Los locutores solo despidieron el programa rápidamente, sabiendo que habían metido en problemas a una pareja.
Me quedé pensando toda la mañana. Me dió más tristeza que coraje con Inés.
Imagino su desesperación de sentirse engañada pero hay maneras de hacer las cosas.
¿Cómo enfrentas al aire a tu pareja mediante una trampa a ver si cae?
Me hubiera encantado que Joe dijera “Mándenle las rosas a Diana”, para ver cómo se llevaría a cabo el ULTIMATUM.
Pero Joe se salvó por fiel ó por suertudo.
Yo no se qué hubiera hecho si fuera Joe. Me imagino que se sintió tan poca cosa, exhibido y con todo el público dudando de él y su fidelidad.
La relación de Inés y de Joe tiene ya fecha de caducidad.
Yo creo que cuando una relación ó una situación llega a un ULTIMATUM, es porque una de las dos partes es muy insegura y tiene que recurrir a las amenazas para que le cumplan algo.
Un jefe que da un ULTIMATUM de “ó lo haces ó te corro” es un reflejo de la inseguridad de su mandato y se aprovecha de la necesidad de sus empleados.
En una relación de amor ó de amistad, me imagino que ha de ser muy triste recibir un ULTIMATUM para seguir juntos.
Yo creo que las relaciones deben estar basadas en la confianza y en el cariño y no en las amenazas de “ó cumples con lo que te digo ó dejamos de ser amigos”.
Me acuerdo que aprendí en la clase de LOGICA en la prepa del CETYS con el maestro Sergio Pablo lo que era una bicondicional. El famoso “Sí y sólo sí” usado en matemáticas y lógica donde se afirma y reafirma algo. Es una doble seguridad de que algo es verdadero ó falso.
Sí y sólo sí…. lo hago, me quedo, te quiero, trabajo, estudio, te hago caso.
Un bicondicional puede convertirse en un ULTIMATUM cuando se emplea diciendo
“Sí ó si no….. hay consecuencias”. (amenaza)
Otra variedad puedes ser:
“Sí, pero…. (condiciona)
El SI es ya un compromiso, pero los seres humanos tenemos que complicarnos todo para que haya un suspenso, una evaluación y una expectativa que si difiere un poco de lo que creemos, ya todo está mal.
Nunca debes de aceptar un ULTIMATUM, aunque esto signifique perder algo.
(Ya lo perdiste si te dieron uno de todos modos)
Así que mi ULTIMATUM para esta semana será
“O me leen y me comparten ó ya no vuelvo a escribir nada en público”.
Jajajaja.. Phhhfttt.. no se crean.
Aquí es un blog libre de amenaza ni condiciones. Léanme cuando quieran y dónde sea.
Cuando alguien te saluda con singular entusiasmo y no tienes idea quién es.
Cuando te levantas de tu silla en un lugar lleno de gente que no conoces y hace un ruido que suena como un pedito y todos se te quedan viendo.
Cuando te equivocas y mandas chistes pelados a un chat de tus amigos de la Iglesia.
Que revisen tus playlists de canciones y vean todos tus ‘guilty pleasures‘
Cruzar las piernas cuando traes falda y ver una hilera de pelos mal razurados de la rodilla al tobillo (porque ya no ves bien)
Comprar toallas sanitarias aún a mi edad y que sea un jovencito el cajero (siempre digo que son para mi hija)
Que vean tu cara haciendo ‘burpees’ en el gimnasio.
Abrirle la puerta a alguien cuando está en el baño
Cuando estás hablando y sin querer escupes a la persona que te está escuchando muy atentamente
Al hacer ejercicio, sudar en partes raras, sobre todo en los shorts…
Cuando no te invitaron al party y todos asumen que sí y pues mejor das pretextos de porque no vas a ir
Cuando se te desabrocha la parte de arriba de tu traje de baño y no te das cuenta hasta que una viejita te dice “Mijita, se te ven las bubis”
Preguntarle a una señora para cuando nace el bebé y sea sólo gordura
Cuando vas al baño en casa de un amigo y no jala bien… y no se va.. O lo tapas.
Cuando estás hablando mal de alguien y te dicen “es mi prima”
Cuando no pasa tu tarjeta porque está bloqueada y todos piensan que porque no tienes dinero (porque cuando no tienes dinero pura nada la usas, jajaja)
Cuando te ves en el espejo y te das cuenta que tienes todo el día con un moco bastante grosero pegado en tu nariz y así atendiste clientes y todo.
Decirle “Disculpe señor” y te digan “soy señora”
Sin querer tocar partes privadas a un desconocido, accidentalmente
Saludar a alguien porque te está saludando, pero está saludando a alguien que viene detrás de ti
Cuando prestas tu teléfono para que vean una foto y le mueven y salen tus fotos disque ‘sexy’ que te tomaste aburrido y nunca las borraste
Ver películas con escenas de sexo, ya sea con tus papás ó tus hijos.
Etc
Creo que todos nos podemos identificar con las cosas anteriores como ‘situaciones’ en las que quieres gritar “TIERRA TRAGAME”.
Pues sí, son muy típicas y así pasen los años y te dejen de importar muchas cosas, esto que ennumeré, por lo menos a mi, me siguen causando mucha pena.
Pero quiero explicarles porqué se me ocurrió este tema para el blog.
La semana pasada fuí al cine con mis hijos a ver por fin la película “A BEAUTIFUL BOY”. Digo Por Fin, porque la película no fué lanzada a todos los cines, sino sólo a ciertos en la ciudad de San Diego y la verdad me dolía el codo pagar $17.50 por persona para verla.
La semana pasada por fin estuvo en un cine cerca de la casa y era 2X1, así que me salió a $15dlls por los tres.. (woohoo, ya se).
Total, me dicen mis hijos que deberíamos de comprar los dulces en la Dollar Tree porque en el cine nos salen bien caros… (jajaja, me estoy delatando de la pobreza.)
Pues compramos 3 botellas de aguas y 3 cajitas de chocolates por $6. En el cine hubieran sido $30dlls por lo mismito exactamente. (no es tanto lo pobre sino el abuso de los cines en sus precios de la comida y golosinas)
“OK, cada quien mete lo que compró”, les dije.
“No traigo bolsas en mi camisa”, me dijo el Coco mi hijo. Y me entregó sus cosas y las metí en mi bolsa.
“Yo me llevo mis dulces, pero la botella no me cabe en mi bolsita”, me dijo Luisa Fernanda.
El caso es que al llegar al cine, yo llevaba las 3 botellas de agua en mi bolsa y dos de los tres paquetes de dulces.
Al pasar por donde tienes que dar el boleto de entrada, el muchachito nos dice:
“tengo que revisar sus bolsas”.
Literal mi cara, aparte que me puse roja y quería llorar
Voltié a ver a mis hijos y Luisa Fernanda tenía cara de que se iba a infartar.
Al buscar la cara del Coco, había salido corriendo. (Ya sabe que voy a tardar 25 años en perdonarlo por habernos abandonado en la situación crítica en la que estábamos. jajaja)
Nunca había sentido tanta pena. Me sentí la persona más chafa del mundo metiendo de contrabando agua y 3 dulces pedorros al cine.
“Abra su bolsa”, me dijo el muchacho.
Luisa Fda le mostró su bolsa con los dulces como evidencia…
“Traigo agua”, le dije, con mi voz más fracasada que me salió del alma.
“Pasen”, nos dijo.
Parece ser que llevar agua no es pecado y pues los dulces parecían comprados en la misma sala.
El Coco se apuró a alcanzarnos cuando vió que todo estaba bien. (Me las va a pagar esta Navidad, jaja)
En silencio caminamos hacia la sala donde estaba la película. Nos sentamos los tres y repartí las botellas de agua y dulces.
“No manches”, suspira Luisa Fda rompiendo el silencio.
“No manches”, le contesté.
El Coco nomás dijo, “yo me retiré para salvarlas si era necesario”..
Le dí un zape por habernos dejado.
Nos entró un ataque de risa ya despues.
(Qué bueno que no metimos sushi ni burritos de frijoles. Y que bueno que ya sabemos que podemos meter agua y dulces).
Creo que esto ha sido el último “tierra trágame” que he experimentado y no se si fue que estoy mas vieja, que debo ser la responsable de mis hijos ó qué, pero me dió mucha pena…
NOS VEMOS EL PROXIMO MIERCOLES 🙂
Hoy es cumpleaños de mi niña Luisa Fernanda.. Happy 19th birthday beautiful girl!!!
Ha de ser muy triste tener que salir huyendo de tu país por inseguridad y pobreza. No he dejado de ver en todos los noticieros y redes sociales, imágenes de gente de Honduras saliendo en caravana hacia los Estados Unidos.
Caminan. Todos en bola como si fuera una peregrinación de la Virgen de Guadalupe en diciembre.
Niños, jóvenes y adultos salen de Honduras y rompieron frontera en el sur de México para entrar por este país.
¿La meta?
Llegar a Estados Unidos a pedir asilo político.
Me recuerda a Magaly, la mujer de Guatemala que conocí en El Paso hace unos años. Ella tambien llegó a Estados Unidos huyendo de su país natal.
Se fue a Nuevo Orleans y les vuelvo a pasar el link de su historia más adelante.
Ella es un caso verídico de lo que quieren lograr tanto centroamericano. Quieren un poco de libertad, de paz, de sueños.. quieren comer.
Para pronto, el presidente estadounidense comenzó en su Twitter a decir que México estaba muy inepto para cuidar su frontera en el sur. Hasta dijo que ‘parecía’ que venían personas del medio oriente (musulmanes) entre los Hondureños.
(Como si fuera muy padre entrar a Estados Unidos caminando desde Honduras siendo del medio oriente. Por favor, Mr. President. Los enemigos entran con visa a tu país o nacieron aquí. Es la verdad).
El racismo y el rechazo de los mexicanos porque el país iba a estar “invadido” por centroamericanos me hizo ver que nos quejamos del racismo de los gringos y a veces podemos ser mas gachos nosotros mismos.
Mexicanos, los Hondureños solo van a pasar por México. No les interesa quedarse. Les interesa llegar a USA. Así que si ven la ola de gente pasar por su ciudad, ayúdenlos con agua y comida.
No es rebeldía. Nadie quiere irse de su lugar natal al menos que de plano ya no se pueda vivir allí. No vienen a causar guerras ni vienen a altercar la paz de la sociedad mexicana ni gringa.
Quieren saber que se siente poder dormir sin miedo.
Mucha gente los está apoyando pero hay tanta gente que los rechaza.
Veo en mi Facebook “amigos” que se están escandalizando porque van a venir a Estados Unidos un montón de centroamericanos. ¿Neta?
Como dijo un día un amigo de Camargo, Chih, “¿Acaso estos mexicanos llegaron en el Mayflower a Estados Unidos?”
No, no voy a borrar estos contactos. Hay que tener al enemigo vigilado para ir viendo hasta donde es capaz de opinar entrellevándose a sus compatriotas.
Phhffffttt!
Todos los que logren llegar, al igual que Magaly, van a ir a la frontera México-Estados Unidos, con los de imigración y van a pedir asilo político.
Les van a verificar sus actas de nacimiento y quizá les pregunten si los espera algún pariente en Estados Unidos que se haga responsable de su estancia.
Unos tendrán parientes, otros no.
A todos se les van a poner unos detectores en la pierna para monitorearlos. Traerán por meses ó años este aparato que les dice a las autoridades donde están exactamente.
Y seguirán esperando para ver si los dejan vivir en Estados Unidos ó si los deportan, quizá separándolos de sus hijos.
Todo esto es si logran sobrevivir pasar por México.
Cualquiera de nosotros diría, “Ugh, no vale la pena. ¿Para qué se arriesgan?”
Por eso tenemos que pensar y rezar por tanta persona que anda caminando por pueblos mexicanos en este momento.
Ellos prefieren asumir las consecuencias, por más negativas que estas sean, que quedarse en su país natal.
¿Cómo será?
Ha de ser lo peor. Los suficiente como para irse con la familia y llevarlos caminando por semanas por tierras desconocidas hasta llegar a los Estados Unidos, un país que sí te ofrece cosas buenas pero tambien tiene sus cosas negativas.
Si te encuentras a un migrante, ayúdalo.
Lleva víveres en las partes que estén coleccionando cosas.
Si vives en Estados Unidos, ubica las iglesias ó centros donde van a estar llegando los migrantes. Quizá necesiten ayuda de alimentos y ropa. Tal vez necesiten que los lleven a aeropuertos ó camiones para seguir su destino.
No se cierren a ayudar. No saben lo que van a sentir si lo hacen. Volverán a creer que este mundo puede ser mejor si sólo nos damos una mano cuando necesitamos ayuda.
Les dejo el link de Magaly, mi guatemalteca con la que platico por whatsapp y que me dice que sigue en espera de un veredicto pero que su hija ya habla inglés y es muy inteligente en la escuela. Ella le ayuda a trabajar a su mamá en algún lugar de Luisiana. Y cada que recibo un mensaje de ella, me lleno de paz y sólo agradezco al cielo que me permitió conocerla.
Hacía mucho que no soñaba, ó más bien dicho, tenía mucho que no me acordaba de un sueño.
Me encontraba en un cuarto muy oscuro y había una mesa con una luz que llegaba del techo.
Tenía esa mesa 10 palos y en ellos giraban unos platos chinos.
Los platos eran muy bonitos y podía identificar que unos eran más finos que otros. Los platos no eran del mismo tamaño sin embargo yo estaba segura que cada plato pesaba lo mismo.
Giraban uniformemente.
Yo estaba muy contenta viendo esa mesa con los platillos girar.
Identificaba cada plato. Sabía que cada uno representaba algo muy importante en mi vida. Amor, Salud, Dinero, Hijos – Familia, Amigos, Trabajo, Sueños, Conocidos, Futuro y Fuerza.
Giraban tan bonito, hasta un zumbido hacían en sintonía.
Yo veía como me relajaba verlos.
Cuando menos pensé, uno de los platos comenzaba a girar lento. Sentía el nervio de que se podía caer. No les sé decir que platillo era pero no quería que se cayera.
Corrí hacia el plato y lo hice girar de nuevo y mi tranquilidad regresaba.
En eso, 2 de los platos se tambaleaban. Otra vez me apresuraba a girarlos. Y luego otro más.
Cuando menos pensé no descansaba ni un segundo porque los platos se caían si no los giraba.
¡Era tan cansado y estresante!
En mi sueño lloraba.
Nadie me podía ayudar porque si alguien externo tocaba los platos se caían todos.
Estaba muy cansada y no podía parar para tomar fuerzas.
Los platillos parecían crecer en tamaño y hacerse más pesados. Para girarlos, necesitaba toda mi fuerza y concentración pero al mismo tiempo tenía que hacerlo rápido porque todos se iban a caer.
No podía con todo. Por mas que trataba de que todos los platillos giraran, sabía que no iba a poder con todo.
Me quería ir de ese cuarto, quería rendirme, quería decir “ya no juego”.
Pero no veía la salida y mi impulso era seguir cuidando de esos platos.
Por fin, uno de ellos cayó al suelo. Se hizo trizas.
Me sentí muy fracasada, muy tonta y muy inútil.
No supe cual plato era, y la verdad no me quise fijar en el.
La sensación de pérdida era inevitable. Yo quería que todo estuviera siempre bien, que los platos giraran siempre perfectos y sentía que no podía.
Seguía girando los platillos que quedaban.
Pero de alguna loca manera, me alcanzaba más el tiempo.
¡Lógicamente! Era menos la carga porque eran menos platillos que girar.
Me comenzaba a organizar y los platillos giraban a la perfección de nuevo. Los supervisaba para que ninguno perdiera vuelo.
Me volvía a sentir relajada, “en control”.
De pronto, cuando ya me sentía agusto con los platos que no me daban ningún problema, aparecía un plato nuevo en la mesa, en el lugar que había dejado el que se había roto anteriormente.
Se escuchaba una voz que decía: “gíralo”.
No quería. Me daba miedo por la experiencia pasada. Me negaba a tocarlo y me daba pánico hacerlo girar.
“No quiero más responsabilidades”, pensaba.
Pero el plato seguía allí, iluminado por la luz del techo.
Era un plato diferente, de otro lugar. Me gustaba mucho.
No le quitaba la vista mientras giraba todo lo demás.
De pronto comenzaba a despertar, sin querer hacerlo.
No supe si tomé el plato de nuevo y lo hice girar.
Me quedé con las ganas de saber si lo hice ó no.
Al despertar me sentí cansada, como si hubiera estado pensando toda la noche.
Pude entender que a veces uno tiene que sacrificar algunas cosas para poder volver a encarrilarse.
Esa mala costumbre de querer ser ‘todóloga’ y querer hacerlo todo perfectamente. No pasa nada si no podemos hacer todo a la vez.
Pude leer en mi sueño que a pesar de haber ‘roto’ un plato que quería mucho, me llegaba en el momento menos esperado otro “plato”, en el momento que tenía que ser.
Yo sé que muchos se sentirán identificados con este blog. También se que saben cual “platillo” se anda tambaleando en sus vidas.
No pasa nada si las cosas no las hacemos perfectas y se vale dejar que algunas cosas caigan un rato mientras arreglas otras.
Creo firmemente que si queremos hacer todo a la vez, al final no vamos a hacer nada bien.
Se vale soltar algunas cosas para mejorar otras. Sobre todo cuando estamos cansados de hacer todo a la vez sin parar y sin ver resultados.
Así que a seguir girando platillos chinos, a dejar que caigan los que de plano no podemos controlar para evitar que todo se nos caiga y podernos encarrilar en los momentos difíciles.
A veces los platos se caen y rompen para dar lugar a un plato maravilloso, mucho mejor.
Hace una semana exactamente, un miércoles 2 de Octubre a media mañana, todos los celulares en Estados Unidos pitaron a la misma vez.
Era el Presidente mandando un texto de prueba.
La reacción de todos en Estados Unidos
Todas las redes sociales comenzaron a hacer chistes, memes y comentarios tales como “¿qué estabas haciendo cuando te llegó el mensaje de Trump?”
Me llama mucho la atención como todos los ciudadanos americanos están tan acostumbrados a ser vigilados por el gobierno. Lo escribían en las redes sociales como de manera muy casual. Los americanos y todos los que viven en Estados Unidos saben que aquí no te puedes esconder de nada. Te alcanzan tarde ó temprano.
La manera de aceptar que el gobierno nos vigila me incomoda un poco. No somos libres de nada entonces. Nos tienen programados y no nos damos cuenta porque tenemos muchas distracciones.
Luego vi el siguiente Tweet y dije “A la maiz, si me vigila el Trump”…
¿Cómo nos vigila el gobierno?
Estas son las 10 maneras más comunes que nos siguen la huella en Estados Unidos:
Tarjetas de Crédito: Por supuesto. En cuanto usas tu tarjeta de crédito, saben todos los medios informáticos que estás poniendo gasolina, ó comiendo ó entrando al cine. Los financieros saben de tu comportamiento (por eso te llegan por correo invitaciones a más tarjetas de crédito). Al usar la tarjeta de crédito, saben inmediatamente de nuestra localización. Tendremos que traer efectivo.
Tarjetas de Cliente Frecuente: Todas esas tarjetas que nos dan las tiendas para reunir “puntos” son para rastrear lo que compramos y la frecuencia con la que lo hacemos. La FBI en US usa los datos para ver si alguien está comprando cosas “raras” ó sospechosas. ¡Qué verguenza lo que compro yo. Puras tontadas!
Computadora sin buena protección de Firewall: Pues sí, obviamente si no protegemos nuestra computadora, cualquier ‘hacker’ entra al sistema y puede ver todo lo que vemos y hacemos. Tienen acceso a nuestras cuentas, tarjetas y cosas personales. El gobierno nomás las pide y tiene todo lo de nosotros.
Refrigeradores con internet integrado: No tengo ese refrigerador, pero según esto, esas pantallas en las puertas del refrigerador son para monitorearnos, qué decimos, qué comemos. Si comemos mal, nos mandan por correo publicidad de gimnasios. Ja!
Drones: Estas cámaras con hélices que graban desde las alturas tambien tienen integrado un GPS, un localización exacta vía satélite. Al grabarnos, no nos damos cuenta porque ni vemos la cámara. A salir arregladitos de las casas para salir bonitos.
Mensajes instantáneos, Redes Sociales: Con la pena pero el gobierno el día que quiera puede rastrear y recuperar todos los mensajes de tus celulares. Así es, los whatsapps, videos, fotos, mensajitos de texto y obviamente lo que sucede en Facebook y por inbox. Es allí donde compruebas que el gobierno de Estados Unidos puede provocar la última guerra mundial si publica los recaditos de todo mundo. No pues, mejor me matan antes!!! ¿o no?
Prism: Sistema que la Administración de Seguridad Nacional utiliza en los sistemas computacionales y muchas veces ni sabemos cuando las activamos en la computadora. Pero siempre están, latentes.
Cámaras en todos lados: Y si. Hay cámaras en todos lados. En los estacionamientos, en los lobbys de edificios, en las tiendas, en los semáforos. En todos lados estamos saliendo en alguna cámara. CHEEESE! Nuestros rasgos ya están plenamente identificados, nuestras rutinas, por donde nos vamos al trabajo ó a la escuela. Nos vigilan.
Televisiones y Aparatos Inteligentes: Esto, junto con otros aparatos como el SIRI y ALEXA nos oyen todo el día. Si dices “quiero ir de viaje a París”, es muy probable que en tus mensajes ó en las redes sociales comienzas a recibir ofertas de París. Estoy segura que les ha pasado. La razón es que nuestros aparatos electrónicos escuchan todo lo que hablamos. ¡Santa cachucha!
La cámara de tu teléfono/computadora: El gobierno tiene el poder, mediante una órden oficial, prender tu cámara de teléfono y/o computadora sin que te des cuenta. Tienen grabados nuestras direcciones de IP y obviamente nuestro contrato con los celulares. Tienen todo el poder y somos vigilados todo el día y noche. Ya no voy a chatear en calzones, no vaya a ser que al rato ande en el mercado negro.. 😛
En fin, tengo tantas cosas en qué pensar que ahorita lo que menos me importa es si el gobierno me está viendo ó no.
No me importa que lea mis conversaciones ni que se meta a mis cuentas bancarias (igual y me depositan por lástima).
Lo que ahora me preocupa con esto es que voy a tratar de darles un SHOW más emocionante al gobierno.
O sea, que chafa ahorita toda aburrida. Toda rutinaria.
Han de pensar que me la vivo de alcohólica por subir fotos de cheves y vinos todo el día. No saben que ni me las termino ó nomás fue una porque engordan y están caras las bebidas alcohólicas.
Voy a comprar cosas para hacer bombas molotov a ver si me llaman la atención.
Cuando manejo por toda la ciudad de San Diego, ya sea trabajando ó por quehaceres del diario, voy leyendo los nombres de las calles.
Trato de no usar mucho el GPS (me choca por muchos motivos). He descubierto que si uno se fía en un navegador de satélite para manejar en la ciudad, nunca la conoces a la perfección, además que dependes de tu celular ó de buena señal para que funcione.
Me gusta leer calles. ¿Porqué? Porque son repetitivas. Es decir, hay calles en San Diego que llevan el nombre igual a las calles de otras ciudades que he vivido.
Cuando leo una calle que coincide con el nombre de una calle de otra ciudad, las comparo. Trato de ver las diferencias, las similitudes.
Es un juego tonto, tal vez, pero a veces uno tiene que recurrir a ciertas tonterías mentales para no perder el equilibrio de lo que es vivir en el presente y dejar ir el pasado. (Y tambien para sobrevivir el andar todo el día en la calle)
La semana se me fue muy de prisa. Ando muy distraída en el trabajo, pendientes con solución fácil pero se requiere de mi total atención. No tuve tiempo de pensar en un buen tema para este blog.
No quise escribir del Huracán Rosa que terminó en nada y Mexicali se salvó.. ni de cómo se puso triste la población de que no lloviera mucho. (es muy chistosa la gente).
Un abrazo especial al puerto de San Felipe, BC por las inundaciones provocadas por esta tormenta tropical..
No quiero tampoco escribir de las burlas a un gobierno que todavía no comienza sus labores y ya lo tienen acribillado. ¡Qué inconformes somos los mexicanos!
(Aunque les confieso que los memes me dan risa).
¡Es a veces difícil tomar la decisión de qué escribir!
Paseando por las calles y yo leyéndolas todas, llegué a la conclusión que no tiene nada de malo que mi blog sea de nada en especial. No le pasa nada al blog ni a mi capacidad de escribir si este miércoles no quiero publicar algo polémico ó de reflexión. No hay una ley que me exija hacerlo, sólo mi ego que se molesta.
¿Porqué razón no puedo escribir de algo de cero valor?
Escribir de las calles no tiene mucha ciencia ni peso psicológico. Hoy quise escribir de las calles y sus nombres que me traen recuerdos de mi pasado. jajajaja
Pero al estar escribiendo de esto, comienzo a sentir la presión de que no estoy aprovechando este monitor en blanco para llenarlo de letras que puedan disfrutar (aunque lo hagan desde el baño como mi amiga la Ross).
No quiero insultar este ‘canvas en blanco’ escribiendo de cosas nulas.
Quise meditar un poco acerca del porqué nos presionamos sin querer.
Ese sentimiento ‘ególatra’ de querer sobresalir en todo. No me mal interpreten. Eso no es malo, pero si se convierte en obsesión puede ser contraproducente.
Nos presionamos porque todos los días, todo el mundo está publicando frases motivadoras. Ya había escrito de esto en otro blog. La presión de tener que sonreír, de andar bonita, de no agachar la cabeza, de hacer que el día cuente, aprovechar el tiempo, hacer algo de provecho con tu vida, etc.
¿Saben qué?
No pasa nada si un día no hacemos nada más que ver los nombres de las calles.
No pasa nada si lo único que hiciste un día fue despertar y comerte un cereal viendo Netflix.
No pasa nada si un día no vas al gym ó te comes el chocolate entero.
No pasa nada si un día anduviste muy enojado con todo.
No debemos presionarnos tanto. Nos exigimos mucho a nosotros mismos y muchas veces, con no morirte vale como buen día.
Las frases motivadoras sirven mucho y me encantan. Me han salvado de pensar negativamente y me han recordado de ser positiva.
Pues, perdón Charly Chaplin, pero un día sin sonreír no es día perdido. Es día vivido porque para saborear la felicidad es necesario experimentar la tristeza, asi que PPPFFFHHTTTTTT!!
Ok, tal vez si nunca lo intentas entonces SIEMPRE es imposible. Pero tenemos que aceptar que hay cosas que no serán posibles para nosotros. Debemos de estar coherentes y saber aceptar que hay cosas que son para nosotros y otras son para otras personas. Pero eso es lo maravilloso de todo, nos hace diferentes e individuales. Y cada quien forma esta sociedad y contribuye con algo auténtico.. Aceptémos lo que nos toca y dejemos ir lo que no es para nosotros.
No, sobrevivir es parte de vivir. Hay momentos que uno no quiere que sean eternos y sólo hacemos lo posible por sobrevivirlo y que pase. Que deje de ser. Hay días para sólo sobrevivir una enfermedad (propia ó de seres queridos), situaciones económicas difíciles, traiciones de amistades, desamores, muertes cercanas. Esta frase es linda pero no tiene nada de malo si no disfrutas cada momento y sólo lo sobrevives.
Así que creo que sobreviví otro miércoles, con un blog de nada más que decirles que los nombres de las calles se repiten en cada ciudad pero que no pasa nada. Espero que me perdonan mis lectores.
Vamos a ser más agusto, menos exigentes con el mundo a nuestro alrededor pero sobre todo, menos exigentes con nosotros mismos.
Y tengamos más días como este blog, de absolutamente nada.